St. Froilana

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St. Froilana

Mensaje por Statue of Liberty el Mar Mar 08, 2011 1:31 am





St. Froilana




¿Te duele algo? ¿Sientes que no estás del todo sano? ¿No sabes por qué estás aquí? Bienvenido, pues ahora te encuentras en el Hospital de los magos en Estados Unidos, ubicado en la ciudad que nunca duerme: New York.

Más allá de un simple hospital, St. Froilana guarda los mejores secretos de la Sanación. Si de algo puedes estar seguro, es que estás en buenas manos, y aquello te lo mostrarán, comenzando con el buen trato.

Nada más al entrar, una gran espaciosa sala podrás encontrar. La recepcionista te recibirá con mucho agrado y te instruirá en lo necesario para tu perfecta comodidad. Al voltear la primera esquina, tres elevadores se concretan para transportar a todo aquel que lo necesite, hacia todas las plantas del hospital. Ten mucho cuidado cuando ves a los enfermeros andar, pues la prioridad de todo trabajador en este lugar, es la salud del paciente.

¿El ingreso al St. Froilana? Al finalizar la calle West, un callejón oscuro podrás encontrar. Adéntrate en él, hasta encontrar la puerta blanca del final, que la entrada del Hospital dentro del mismo está.


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Re: St. Froilana

Mensaje por Nina S. Avery el Vie Jun 17, 2011 8:46 pm

Quizás era preocupación, quizás solo curiosidad, pero finalmente la Caeruleum había decidido visitar a su compañero en el hospital mágico. Habían pasado varios días desde la llegada los comentarios de los alumnos de Clevermont a los oídos de la rubia, pero le había costado decidir si hacer acto de aparición en el lugar o no. Esto era, al menos para ella, porque dudaba si su presencia en St. Froilana tendría, ante los ojos de la gente, alguna justificación mínimamente coherente. No se conocían tanto... más bien se conocían muy poco. Ay, quizás debería haberse quedado en su habitación padeciendo de la ya conocida soledad, pero ya era demasiado tarde. Había llegado hasta allí, fuera por el motivo que fuera, y debía asumir las consecuencias de tomar decisiones impulsivas.

Con pasos silenciosos y lentos, Nina entró a la habitación del pseudo rockstar. Aquel lugar le daba escalofríos, casi se podía percibir el aroma de la muerte que quién sabía cuántas veces habría aparecido en ese sitio. El rubio estaba durmiendo muy pacíficamente, o al menos eso aparentaba, pero por alguna razón que también desconocía, la jovencita rozó levemente su brazo mientras unas débiles palabras brotaban de sus labios.


—¿Rocco? —una ínfima sonrisa apareció en los labios de la Caeruleum. Así de vulnerable, así de cansado, su compañero parecía un niño pequeño, como esos que correteaban por el College en su primer día de clases— Eh, despierta...

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Re: St. Froilana

Mensaje por Rocco Sthónecci el Vie Jun 17, 2011 8:59 pm

Nuevamente se veía sumergido en todo tipo de sueños extraños. Ya hacía unos cuantos días que se encontraba allí, y su pie mostraba una considerable mejoría. Sin embargo, continuaban dándole calmantes para menguar sus supuestos "delirios", que en verdad sólo eran la cruel realidad. La cuestión es que se encontraba flotando en el espacio, volando entre pomposas nubes de algodón, con un feo castillo en el fondo. Todo un sueño medieval, sí. Algunos elefantes rosas, con sus enormes miembros colgando, pasaron a la deriva a su alrededor. Pero él no le prestó la más mínima atención. En realidad, sólo estaba interesado en un árbol frutal con enormes y deliciosas manzanas que tenía a una distancia bastante corta. Se desplazó hacia allí, remando con los brazos en el aire, y cuando estuvo cerca de dos frutas especialmente prominentes, alzó las manos para cogerlas... Y éstas se cirnieron sobre una superficie demasiado real como para pertenecer a un sueño.

-¡Mmmmm! -farfulló en sueños, amagando a tironear de las manzanas para arrancarlas. Una voz parecía llamarlo desde la lejanía, pero hizo caso omiso a ella, pues estaba completamente seguro de que era el hambre que estaba provocando audio-visiones. Pero entonces quien hablaba elevó el tono de voz, dispersando la nebulosa que comprendía su subconsciente y regresándolo a la realidad. Apenas pudo abrir los ojos, visualizó a Nina muy de cerca y, cómo no, a sus preciosas tetas entre sus manos.

-Jé, hola Nina -alcanzó a pronunciar como todo saludo al ver la situación en la que se había metido, con una sonrisita entre cómica y nerviosa dibujada en sus labios. Se le venía una buena.
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Re: St. Froilana

Mensaje por Nina S. Avery el Vie Jun 17, 2011 9:14 pm

Toda pena que la rubia había acumulado en los instantes que había pasado allí se esfumó en cuanto se encontró con el ciertamente pervertido comportamiento de Rocco. Consideró primero el darle un golpe lo suficientemente fuerte como para que acabara con su estupidez, pero después de todo estaba en un hospital y debía comportarse. Fue entonces cuando el Caeruleum la saludó como si nada hubiera pasado, aparentemente habiendo vuelto a la realidad. Nina retrocedió, apretando un puño y mostrándoselo con claridad a su compañero.

—¡Eres un imbécil, Sthónecci! —elevó la voz lo suficiente como para que el chico sintiera su ira, pero controló que no fuera a escucharse en todo el hospital. No quería meterse ella en problemas cuando el del comportamiento idiota había sido el paciente— ¿Acaso te sanan inyectándote hormonas?

Arqueó una ceja, cruzándose de brazos y asegurándose de estar fuera del alcance del chico. Por algún motivo —otra incertidumbre en la larga lista de la jovencita—, la actuación de Rocco no la había molestado tanto como hubiera sido lo normal. Quizás después de que tantos golpes en su vida no hubieran logrado tumbarla, había desarrollado una mayor tolerancia a las cosas que ocurrían a su alrededor.

Pero tal vez la realidad (Que Avery nunca admitiría) era que en el fondo, muy en el fondo, le había gustado.
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Re: St. Froilana

Mensaje por Rocco Sthónecci el Sáb Jun 18, 2011 6:31 am

Sus reflejos y su capacidad de reacción estaban considerablemente disminuidos, por lo que le costó lo suyo comprender plenamente la reacción de la chica. Sí, había visto sus manos sobre sus pechos. Pero, entre que no le parecía algo malo y que estaba medio lelo, no había entendido el por qué de su desaforada respuesta. Al oírla profesar su enojo, se llevó las manos a los oídos, como si temiera por el estado de éstos ante tanto griterío. Definitivamente, las mujeres eran unas histéricas de mierda. Por una cosilla, hacían el culebrón del siglo. Pero vaya que eran guapas, especialmente el bellezón que tenía delante.

Recuperando su serenidad, sonrió nuevamente y alzó las cejas, adoptando una expresión seductora que, incluso en su patético estado, llegaba a ser un esbozo irónico de la larga tira de pensamientos que recorrían su mente.

-Vaaaaaamos Avery -comenzó, alargando con pesadez la primer vocal-. Yo sé que te ha gustado -guiño, guiño, sonrisa compradora. Já. Si así no caía a sus pies, pues entonces Nina necesitaba anteojos para ver al guapetón que tenía delante. Podía no ser moreno, pero sin lugar a dudas estaba bien bueno.
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Re: St. Froilana

Mensaje por Nina S. Avery el Sáb Jun 18, 2011 7:18 am

Ira, furia, odio, eso era lo que debía sentir. Pero no lo hacía. Solo estaba presente un nerviosismo que crecía a cada instante bajo su pecho, en lo más profundo de su corazón. Una expresión de desagrado se dibujó en el delicado rostro de la rubia mientras se esforzaba por no parecer fácil, una mujerzuela más entre todas las que probablemente le habían abierto sus piernas a Sthónecci. Una vez más, Avery se maldecía a sí misma por haber seguido a su corazón y no a su cabeza. Cuando solo pensaba en frío, se ahorraba incontables problemas... como que un rubio pervertido intentase aprovecharse de ella cuando apenas podía moverse de una cama de hospital.

—Cállate —su voz sonó fría e indiferente, pese a que por dentro un huracán de emociones arrasaba con todo lo que se cruzaba en su camino. Todo pensamiento coherente se esfumaba de a poco—. Lo que me gustaría muchísimo es que te percataras de que no soy otra de tus rockstars — "Otra de tus putas", había pensado. Afortunadamente, el poco sentido común que todavía guardaba dentro suyo la había forzado a controlarse—. Ni siquiera sé para qué vine. ¿Acaso pensé que porque estar en el hospital dejarías de ser un idiota? A veces... a veces soy demasiado ingenua, lo siento.

Pensó en marcharse de la habitación en aquel preciso instante, pero algo parecía atar sus pies al suelo. Aquella compañía era agradable y no se comparaba para nada al estar todo el día junto a un gato dormilón, por más que el animalito fuera mucho más agradable y considerado que Rocco.

Demonios, el sentirse tan poco capaz de desaparecer del lugar la desesperaba.


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Re: St. Froilana

Mensaje por Rocco Sthónecci el Dom Jun 19, 2011 4:49 pm

Era evidente que ni siquiera una enfermedad terminal podría acabar con el instinto pervertido de Rocco Sthónecci. En ese momento no se encontraba tan grave, pero seguramente de haberlo estado tampoco habría cambiado su actitud hacia la apuesta muchacha que se encontraba delante de él, debatiéndose entre quedarse a sufrir sus salidas o irse a un lugar más calmo. Aunque, para gran agrado del joven, parecía querer optar por lo primero. Vamos, que nadie se podía resistir al intenso encanto que su figura poseía, por más maltrecha que estuviese.

-Nadie dijo que lo fueras, Nina, y eso es precisamente lo que me gusta de ti. Eres tan...
-se detuvo unos instantes, escuchándola como seguía hablando con voz de mariposita dañada por un malvado sin corazón-. Exacto, ingenua. Y eso te hace muy aprovechable, ¿sabías? -cuestionó, sin esperar una respuesta a su pregunta, produciendo una risita socarrona por lo bajo. Definitivamente, no tenía remedio.

Se incorporó un poco y se quitó la sábana de encima, dejando a la vista una bola de vendas y cosas extrañas que sostenían su pie lastimado. Se sentó en la cama y, como pudo, se torció para quedar de frente a la chica. Estiró una mano en su dirección, esbozando una sonrisa conciliadora. Parecía -y sólo eso, pues en él las cosas jamás eran lo que aparentaban ser- que luego de todo lo sucedido quería hacer las paces con ella.
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Re: St. Froilana

Mensaje por Nina S. Avery el Dom Jun 19, 2011 9:08 pm

—Si no estuvieras en el hospital, te golpearía hasta dejarte sin ganas de acercarte a las mujeres, queridísimo Rocco —acabó la frase en un susurro mientras veía cómo el chico se incorporaba con dificultad, ofreciéndole una mano aparentemente amistosa.

Era una trampa, tenía que serlo. El Caeruleum no era de fiar, y casi nunca tenía buenas intenciones -menos aun cuando se trataba de conquistar a una jovencita difícil-, lo cual hizo que la rubia arquease levemente una ceja, completamente escéptica ante la aparente amabilidad del chico. ¿Pero qué podía hacer? No tendría derecho a quejarse de los pocos amigos que tenía si luego se negaba a todo intercambio con las personas. Sthónecci se aprovecharía de la situación y lo había dejado bien claro con sus últimas palabras, pero algo le impedía aún a la chica el dar media vuelta y salir corriendo fingiendo que nunca había estado allí.

Y fue por eso que pese a todo lo que dictaba su cerebro, su mente coherente que normalmente la llevaba por el buen camino, estiró levemente el brazo hasta que su mano se encontró con la de su compañero. ¿Y ahora qué? ¿Le daría un choque eléctrico o qué otra locura efectuaría? Era cuestión de esperar.
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Re: St. Froilana

Mensaje por Rocco Sthónecci el Dom Jun 19, 2011 10:11 pm

Rió a carcajadas al oírla. Pobre e inocente, que no tenía idea de que aquello que decía era completamente imposible. Él había sido creado para disfrutar del género femenino y no veía forma alguna en que eso pudiera ser de otra manera. La observó por unos instantes, como si no estuviese plenamente seguro de qué responderle. Podía ser muy bestia, pero su instinto le decía que Nina era como una de esas flores delicadas que había que tratar con sumo cuidado... Hasta el momento en que se llegara al hartazgo, en el cual se las destrozaba de un solo golpe. Aunque, con ella, eso último no entraba precisamente en sus planes.

-Nina, Nina, sabes que no podrías lograr eso ni con cien años de intentarlo -explicó con fingido pesar, como un abuelo que le enseña a su nieta el por qué de la imposibilidad de comer dos kilos de chocolate a diario. Acto seguido, cogió la mano que ella le tendió, no exactamente con la delicadeza con la que las supuestas flores debían tratarse. Aunque, al menos intentó hacerlo de ese modo. Sonrió con un gesto muy adorable, como si de pronto se hubiese convertido en el chico más afable del universo. Y entonces...

Con un rápido movimiento, la atrajo hacia sí, echándose él para atrás a causa del impulso. Si la suerte estaba de su lado, la muchacha caería sobre él y podría besarla con el énfasis con que tenía ganas de hacerlo.

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Re: St. Froilana

Mensaje por Nina S. Avery el Lun Jun 20, 2011 9:10 am

Sus instintos le sugerían que le destrozara la cara de un puñetazo, pero sabía que debía ser más inteligente que eso. Debía actuar como la chica madura de diecisiete años que era, y no como la niña mimada y chillona que a veces parecía ser. Pero le era demasiado difícil ver cómo el rubio se reía a carcajadas de sus palabras, subestimándola y tomándola por tonta. El tono de su voz le repugnaba, podía sentir la falsedad en sus palabras y esto la hacía sentirse más tonta aún. Cuando sus manos se tocaron la rubia esperó con paciencia a que Sthónecci hiciera alguna locura, pero fue especialmente delicado y sonrió de tal manera que, pensó Nina, hacía perfectamente comprensible que todas las chicas cayeran a sus pies.

Sí, aquella sonrisa podría haber estremecido hasta a la machona de Eden Roux. Avery se distrajo mirando a Rocco a los ojos, buscando la usual malicia que estaba presente en él...pero parecía disimularlo demasiado bien. Era un maestro de las máscaras y de las apariencias, aunque no superaba a Nina.

Pero la rubia se relajó demasiado y no pudo hacer mucho al respecto cuando el Caeruleum la atrajo hacia él, cayendo la pequeña muñequita sobre el irremediable sexópata de Clevermont College. Nina se sintió caer casi en cámara lenta, pero sus músculos se negaban a responder la orden de alejarse de allí y abofetear a aquel idiota. ¿Era que acaso ansiaba ese contacto en lo más profundo de su subconsciente?

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Re: St. Froilana

Mensaje por Rocco Sthónecci el Mar Jun 21, 2011 2:52 am

En efecto, en un momento como aquel no había nada que Nina pudiese hacer para evitar lo que debía suceder. El destino había escrito que ambos estaban predestinados a besarse en dicho lugar por vez primera, al igual que había determinado que Rocco tenía que besar a las otras tantas muchachitas que habían precedido a la rubia, y a las muchas que le seguirían en un futuro no muy lejano.

El cuerpo de la chica cayó pesadamente sobre él, gracias al cielo evitando todo tipo de contacto con su pierna aún un poco malherida. Su cabello cubrió el rostro de Sthónecci, impregnándolo con el dulce y suave aroma femenino que desprendía. Sus labios se juntaron por unos instantes como si de un beso inocente entre niños se tratara. Pero aquel momento digno de una película romántica en la que la chica no quiere admitir que lo ama y se hace la histérica, pero luego termina descubriéndolo y viven felices para siempre, duró muy poco. Rocco no podía contener su espíritu pervertido más que unos pocos segundos, con mucha pero que mucha suerte.

De forma totalmente inesperada -aunque plenamente consciente-, su mano libre se alzó y se cerró en torno al trasero pomposo y redondito de Nina. En esas milésimas de segundo que duró aquello, no pudo evitar sonreír. Ya se imaginaba la reacción de la joven e incluso lo atemorizaba un poco. Pero no podía negar que, fueran cuales fuesen las consecuencias, aquello había valido la pena.
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Re: St. Froilana

Mensaje por Nina S. Avery el Miér Jul 06, 2011 6:55 am

¡Idiota, era una idiota!

Aún después del accidental —solo por su parte— beso y del atrevimiento del chico, el cuerpo de Nina parecía incapaz de reaccionar. Debía abofetearlo, debía patearle la pierna todavía herida, debía insultarlo tanto como el idioma se lo permitiese. ¡Ella no era así! No podía rebajarse al nivel de todas las jovencitas que se habían regalado a Sthónecci. Carecía de deseos de convertirse en otra de las tontas rubias que inundaban el mundo, le interesaba ser respetada y hacerse valer, por sobre todas las cosas. Pero el tacto con la piel ardiente del Caeruleum borró todo rastro de pensamientos coherentes, de valores y morales.

Se había sentido bien, más que bien, y eso no podía compararse con nada. ¿A quién le importaba la inteligencia cuando se tenía aquel sentimiento dentro del pecho? No era solo su corazón, era éxtasis recorriendo sus venas. Los ojos azules de Nina se posaron en los de Rocco, pero no por mucho tiempo.

Porque volvió a cerrarlos cuando inició ella un beso más.
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Re: St. Froilana

Mensaje por Rocco Sthónecci el Vie Jul 08, 2011 5:42 am

Rocco lo que menos solía demostrar con las féminas era respeto y delicadeza. Se dejaba llevar fácilmente por la fuerza bruta y por el espíritu salvaje. Por no decir que con ellas también sacaba a relucir su parte más guarra. Pero, ¿qué esperaban? Si la misma experiencia le había demostrado que eso era lo que ellas buscaban. ¿Para qué esforzarse en ser otra cosa cuando aquello le salía con tanta naturalidad?

Pero en ese momento, cuando Nina lo miró a los ojos, supo que con ella todo sería diferente. Había algo. Una chispa, un hálito de una sensación que jamás había experimentado. Sentía una fuerte atracción, distinta a cualquier otra que hubiese percibido antes. ¿Qué era? No podía explicarlo. Pero, por alguna extraña razón, la mano que antes aferraba el trasero de Nina subió con lentitud, hasta quedar afirmada sobre la parte inferior de su espalda.

Y por algo que él jamás podría comprender, también cerró los ojos, dispuesto a regalarle a la hermosa muchacha rubia un verdadero beso.

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Re: St. Froilana

Mensaje por Nina S. Avery el Lun Jul 11, 2011 5:15 am

En aquellos instantes se sintió como uno de esos aparatejos muggles que sabía usar tan bien: casi echaba chispas, su alma había entrado en cortocircuito. Y toda la situación era eléctrica... Rocco era un manojo de cables y Nina estaba empapada.

Estaba destinado al desastre. No tardaría tanto en aparecer el dolor, la sorpresa, y finalmente el pánico. Pese a que la rubia consideraba estar acostumbrada al dolor —no era tan difícil después de tantos años encerrada en su propia pena y con su característica actitud pesimista—, aún le temía. No le asustaba la muerte, no la asustaba la soledad, no la asustaba el odio...la asustaba lo mucho que podría —y estaba convencida de que así sería— sufrir por todos estos factores.

Pero mantuvo los ojos cerrados disfrutando, en la medida de lo posible, de los dulces labios del Caeruleum. Éste pronto se separaría de ella y haría alguna de sus travesuras, pero mientras tanto la jovencita solo deseaba prolongar aquel momento sagrado.
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Re: St. Froilana

Mensaje por Rocco Sthónecci el Miér Jul 13, 2011 4:44 am

Pero Rocco no tenía planeado separarse en ese momento, al menos no de ella. Sus labios eran delicados como pocos. Jamás había experimentado una sensación semejante. Luego de la anterior excitación, previa a aquel instante, había pasado a tener una repentina paz en su interior. Era extraño, pues la mayor parte de las féminas solía sacar a relucir su parte más exaltada, pero ese no era el caso de Nina. Ella, en cambio, le traía una tranquilidad inusitada en él. Y eso era muy raro.

Decidió que lo mejor era olvidarse de lo singular que ese hecho era para su propia persona y continuar disfrutando de aquel beso, que no estaba para nada mal. Acarició sus labios con los suyos propios, ejerciendo una mínima presión con gran delicadeza. No obstante, de pronto empezó a sentir algo removiéndose en su interior que, efectivamente, no eran gases. ¿Desde cuándo él era tan caballero y galante con una chica? ¡Patrañas!

Aquel lapsus de romanticismo concluyó tan rápido como había comenzado y, antes de que la rubia pudiera hacer algo para evitarlo, sus manos se encontraron rodeándola por la cintura y deslizándose a una velocidad vertigionsa hacia su trasero.
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Re: St. Froilana

Mensaje por Nina S. Avery el Mar Jul 19, 2011 12:55 am

Todas las cosas buenas llegan a un final, eso había escuchado tantas veces la rubia, y en aquellos instantes era lo que más se adaptaba a su situación. Mil y un sueños habían acudido a su mente mientras se aferraba a Rocco, esperanzas sin fundamento e ilusiones en vano, porque sabía que el chico que estaba en aquellos momentos tan cerca suyo nunca sería lo que ella tanto anhelaba.

Era una estúpida.

Y mientras decidía que lo mejor era alejarse, sintió cómo las manos del Caeruleum se dirigían nuevamente al punto del cuerpo de Nina en el que estaban anteriormente, clara prueba de que nuevamente era el lado racional de la jovencita el que tenía la razón. Maldijo a su corazón ingenuo y retrocedió con violencia, como huyendo de un horrible troll.

Pero Sthónecci estaba muy lejos de ser un troll. Era una criatura como ninguna que la rubia hubiera conocido antes, y esto le fascinaba. Era un sentimiento autodestructivo: Nina estaba perfectamente enterada de que ella era el agua y él el aceite; él era un niño y ella el juguete que se estrella contra el sueño, intentando resistir los golpes para seguir siendo querido. ¿O era al revés? Eso no importaba. Claro que no importaba. Luego de una última mirada hacia Rocco, la chica se marchó de la habitación. No tenía nada que decir, nada que hacer en aquel lugar.

Y no miró atrás ni una sola vez, porque de lo contrario hubieran quedado a la vista sus ojos enrojecidos levemente por las recién llegadas lágrimas. ¿De qué otra forma podía exteriorizar aquella impotencia?
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Re: St. Froilana

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