Pequeña torre

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Re: Pequeña torre

Mensaje por Lilith S. Vanni el Jue Ago 30, 2012 3:21 pm

Ninguno de los dos podríamos atrevernos a pronunciar palabra de aquel que fue nuestro primer encuentro. Eran recuerdos que no querías olvidar porque sin duda habían marcado algo en tu interior. Ephram era el único desde Hogwarts que conservaba esa esencia que tanto asco me daba pero que a la vez hacía que mis cabellos se erizaran por completo. Era como una mezcla entre frío y calor que a la vez que reconfortante era explosiva. La calma pronto se vería substituida por una tempestad que acababa de desencadenar. Tanto Démian como yo sabíamos que no podíamos estar en la misma sala sin pelearnos o sin tratar de alcanzar aquello que se nos escapaba de las manos cuando nos lo planteábamos en la cabeza, el otro. No estaba segura del todo pero tal vez la arrogancia y los aires de superioridad que desprendían del phoenîceum eran para mi detalles que me tentaban a traspasar la pequeña barrera que nos separaba para algo más.

Hacía mucho que no lo veía. ¿Habría estado huyendo de mi? Una sonrisa con una mezcla de orgullo y frialdad se torció en mis labios justo en el momento en el que las palabras del chico surgían como susurros desde sus labios hacia mi. No me sorprendió lo que dijo ya que estaba esperando desprecio por su parte. Sabía que detrás de toda esa rabia que contenía cuando estaba conmigo había algo de deseo que trataba de esconder para no caer de nuevo en la tentación que yo le proporcionaba cada vez que nos encontrábamos. Negué varias veces con la cabeza, haciéndome la interesante. Sonreí con sorna y luego le miré directamente a los ojos, desafiándolo justo en el momento en el que se giró hacia donde yo me encontraba.-
¿Ni un hola ni nada? ¿Tantas ganas tienes de que me vaya?.-Una mirada cargada de tensión era la que ahora se posaba encima de sus ojos color negro. Di un par de pasos hacia el y cuando estaba lo suficientemente cerca de el le hice un gesto con la cabeza hacia la puerta.-Todavía estás a tiempo de irte si prefieres dejarme sola y desolada....-Le di un toque dramático a aquellas últimas palabras y luego solté una carcajada algo aguda cerca de su rostro. Apoyé mi espalda contra el cristal que tenía delante el moreno y me quedé jugueteando con uno de mis rizos.
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Re: Pequeña torre

Mensaje por Démian A. Ephram el Vie Ago 31, 2012 7:10 am

Desde que su mirada fuera depositada en Vanni y todo lo que ella representaba, Ephram ya no pudo volver a apartarla, en parte porque cada pequeño sarcasmo pronunciado por sus labios lo hacía desear arrojarle una maldición ahí mismo... y en parte porque era inevitable reparar que nada en su deseable apariencia había cambiado demasiado de la imagen que su pensamiento a ratos evocaba. Sus ojos ardieron con una furia contenida cuando la chica decidió acercarse a su rostro para presumir su dominio repentino sobre la situación, que Démian estaba dispuesto a no hacer durar mucho más tiempo.

Ya me escuchaste —bramó con impaciencia, sin impedirla de apoyarse contra el delicado cristal que servía de mirador, albergando tal vez alguna esperanza siniestra y secreta que su molestia bien conseguía ocultar de la Phoenîceum—. Yo estaba aquí. Tú te largas —Inspiró hondo antes de permitir que la actitud de la chica provocara un descontrol absoluto de su paciencia. No iba a permitirse darle en el gusto en esta oportunidad. Prefirió creer entonces que el destino al fin se decidía a otorgarle una oportunidad de revancha. Y como si nada de las alteradas reacciones previas hubiera tenido lugar, interpuso una mueca perversa cargada de peligro, que en algo podía compararse con una sonrisa—. Tú todavía no entiendes las reglas del juego al que intentas incorporarte, ¿verdad Vanni?
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Re: Pequeña torre

Mensaje por Lilith S. Vanni el Vie Ago 31, 2012 3:52 pm

Pude reconocer esos pequeños destellos de rabia que pintaban su mirada cada vez que me tenía delante. Las pocas veces que lo había visto me había fijado en cada uno de sus rasgos y sus gestos característicos. Gracias a ello ahora podía conseguir averiguar lo que escondían sus ojos oscuros cada vez que se posaban en mi. Por mucho que intentara tapar sus verdaderos sentimientos hacia mi yo siempre le llevaría un paso en adelante y podría asegurarme de que no eran como parecían ser a simple vista. Era divertido llevarle ventaja en ese aspecto aunque muchas veces estaba casi segura de que solamente veía lo que me daba la gana y lo que quería en vez de hacerme a la idea de lo que era realmente. Para mi no era un problema pensar que llevaba ventaja en todo lo que éramos nosotros -si es que ese nosotros existía- y pese a no llevar la razón podría hacer lo que fuera por acabar llevando la delantera en todo lo que me interesaba conseguir. Levanté la vista hacia su posición haciendo como si escuchaba cada una de las palabras que me decía o, que mejor dicho, me bramaba. Me encantaba verlo conteniendo su enfado porque dudaba que el se diera cuenta de que apretaba el mentón y se le marcaba por completo, haciendo que sus facciones heladas se marcaran mucho más de lo normal. Haciéndolo parecer una estatua con sus encantos arrogantes. Era atractivo.

Apoyada en el ventanal que tenía detrás de la espalda parpadeé varias veces, pintando una inocencia en mi rostro que probablemente Ephram no creería. Hacía demasiado tiempo que la inocencia había desaparecido de mi interior y nadie podría creer que algo de ella quedaba en mi todavía.-
No me hagas reír. Eres tú el que dices estar incómodo conmigo así que...-.No acabé la frase ya que lo que buscaba ahora mismo era hacerle un poco rabiar para ver su agresividad de nuevo. Era sorprendente que lo que buscara fuera algo de intensidad cada vez que me cruzaba con Démian. Una sonrisa malévola se dibujó en mi rostro casi al mismo tiempo que la suya. Sus palabras siseantes me acababan de lanzar una peligrosa indirecta que hacía otra cosa que encenderme más. Pero en esta situación era yo la que mandaba y no iba a intercambiar los papeles en esta especie de revancha que intentaba crear-.¿Pretendes que me crea que todo esto es un juego?.-Arqueé una ceja en un gesto de burla.-Si de verdad lo fuera, me encanta jugar.-Me relamí el labio superior y solté el mechón de pelo que todavía seguía entre mis dedos.
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Re: Pequeña torre

Mensaje por Démian A. Ephram el Lun Sep 03, 2012 10:12 pm

Ephram no recordaba haber comentado en algún momento sentirse incómodo en presencia de su inesperada compañía, y la intensidad incrédula de su mirada lo manifestaba con una claridad tal que cualquier palabra quedaba fuera de lugar. Aquel joven de malas reacciones jamás había sido partidario de racionalizar sus posturas y prefería en cambio imponerlas con ayuda de la fuerza bruta. Hoy ciertamente no sería el día en que sus hábitos se dispusieran a implementar un cambio drástico, mucho menos con el fin de favorecer a su compañera de casa. Por lo que prefirió ignorar el comentario, seguro de estar contradiciendo de ese modo las actitudes que seguramente la chica esperaba que el decidiera adoptar en adelante.

No imponía esfuerzo ninguno en interpretar el contenido de cada una de las expresiones, entonaciones y miradas que Vanni protagonizaba, porque resultaba demasiado evidente qué idea estaba elaborando su mente en torno al escenario que ambos comenzaban a construir. La actitud evasiva y completamente cerrada del joven mago comenzaba a perjudicarlo más que aproximarlo al dominio que se proponía alcanzar, y lo comprendió de golpe cuando debiera atender a las últimas afirmaciones realizadas por la chica. Un cambio de estrategia era imprescindible entonces, si lo que pretendía era que la sonrisa de superioridad se trasladara exitosamente desde el rostro de ella hasta sus propios rasgos afilados. Podía salirse con las suyas y sacar un provecho fantástico de la situación para dejar de torturarse al fin con el recuerdo de un primer encuentro estrepitoso, pero debía jugar las cartas adecuadas para conseguirlo.

La vida no es más que un circuito de juegos que se ganan o se pierden. Debieras saberlo —el extraño gesto de su rostro consiguió al fin revelar la sonrisa impetuosa y astuta que exponía un aspecto menos agresivo de su personalidad, pero que permitía igual espacio a la incertidumbre incitante que bien sabía invocar cuando era apropiado. Avanzó en dirección de su acompañante con resolución temible un momento después de verla relamerse el labio con significativa concentración—. Sé que te encanta, Vanni... y sé también que estás particularmente interesada en entrar a este juego —sin aclarar su propia intención de retomar una partida inconclusa en el pasado, reflejó en su rostro el gesto de burla que la Phoenîceum le dedicaba. Luego estiraría su mano derecha para encerrar entre los dedos con poderoso agarre la quijada de Lilith, acercando violentamente su rostro de líneas finas y perversas que desafiaban de modo insultante sus capacidades para priorizar la imposición de sus intenciones y dominancia entre ambos por sobre la satisfacción de su deseo a cualquier precio—. Pero no va con mi estilo ofrecerme a juegos que no se rijan bajo mis reglas... así que tú decides.
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Re: Pequeña torre

Mensaje por Lilith S. Vanni el Lun Sep 03, 2012 10:49 pm

Por mi mente se pasaban mil y una imágenes que describían en lo que podría llegar a convertirse esta situación. Era increíble la imaginación que podía tener en ciertos momentos. La utilizaba pocas veces pero al parecer la falta de uso de ésta no afectaba en absoluto a lo que se refería a su funcionamiento en pocas ocasiones ya que, si mal no recordaba, nunca me había fallado. Era divertido el punto final en el que mis ideas llegaban a ser escasas y tenía que detener mis historietas mentales. Llevé mis dedos corazón e índice hacia el marco del ventanal que tenía en mi espalda y "caminé" con ellos, jugando sola y resignándome a mi misma a tener que esperar para escuchar la siguiente frase de mi acompañante. Tras unos segundos largos que se me hicieron realmente inacabables e infinitos alcé mi mirada con los labios apretados en signo de aburrimiento. Ephram era la persona perfecta para entretenerme durante un rato. No podía llamarlo payaso porque yo formaba parte de cada uno de sus actos en nuestros encuentros, pero era algo parecido a ese término ya que muchas veces hacía el ridículo y de una forma que me encantaba.

La mirada fría y penetrante de Démian estaba posada en mi desde hacía un buen rato. Ahora mismo por su cabeza estaban pasando miles de formas de matarme o de hacer que no me saliera con la mía. Acabé descartando la primera idea ya que a él lo que le gustaba era verme sufrir con sus ataques furiosos y llenos de rabia. Lo que no le acababa de gustar del todo era el hecho de que me gustara que me trataran de ésa manera que solo conseguía hacer el. Parecía mentira que no se diera cuenta de que en parte el llevaba parte del control de la situación, el problema empezaba cuando yo reaccionaba de todas las maneras menos de las que el se esperaba y ahí venía su desesperación, que yo acabara ganándome lo que quería desde el principio. Arqueé una ceja con una sonrisa pícara en los labios y casi acerté su siguiente acercamiento tras sus palabras casi filosóficas.-
La vida es mi juego así que suelo ganarlo. Soy como una niña mimada, consigo todo lo que quiero.-Supe que con aquella frase acababa de ganarme de todo menos lo que buscaba. Tal vez había dicho lo que no debía y había quedado como una inmadura, como una chica estúpida y creída de mi edad. Me mordí el labio inferior por dentro en un acto reflejo y dejé de hacerlo al saber que me estaba observando y que notaría que se me acababan de escapar aquellas palabras.

Sus siguiente palabras y el agarre de mi mentón me dieron un poco de ventaja ya que podía jugar con más picardía a parte de la que el me brindaba. Casi deseé tras sus palabras que me agarrase del mentón de la manera tan agresiva que lo caracterizaba. Cuando acercó su rostro al mío lo único que hice fue levantarme mi sitio y acercar de una forma desafiante mi rostro al suyo, pasando el dedo índice de mi mano derecha por su nariz y luego por la parte de su mentón derecho. Palpé tras mucho tiempo su piel tersa y fría, haciendo sin querer que el vello de mi cuello se erizara por completo. Sonreí de forma retorcida enseñando cada uno de mis dientes y pasé mi lengua viscosa por encima de ellos tanteando un poco más el terreno y jugando con sus ganas de besarme y, con las mías. ¿Hasta donde aguantaríamos esta vez?.-
No estoy interesada porque ya he entrado en el juego.-Encogí mi hombro derecho con cierto aire pasivo y con dificultades dirigí mi mirada hacia la pared que había detrás del muchacho. Mientras que seguía observando lo que había detrás de él para saber en que terreno me movía arrugué el entrecejo y volví mi mirada algo indecisa hacia la suya.-¿Pretendes que deje que seas tú el que decida las normas de este juego?.-Era algo tentador ya que eso me permitiría conseguir lo que quería, a él. Bufé haciendo que su flequillo se moviera un poco y luego posé mi mano derecha sobre la suya, notando como por un instante dejaba de apretar tanto. Tal vez ese contacto físico no entraba en sus planes.-Muéstrame las reglas y yo ya decidiré si quiero o no acatarlas.-Reí con una voz cantarina y saqué mi lengua de víbora para casi rozar con ella su labio superior.


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Re: Pequeña torre

Mensaje por Démian A. Ephram el Jue Sep 06, 2012 5:10 am

Surgió repentinamente en su semblante una mueca divertida y desafiante, sin desviar la mirada del inconfundible gesto con el que Vanni parecía haberse arrepentido de elaborar sus palabras. En efecto se trataba de algo divertido, pues descubría un nuevo aspecto en el que coincidían: Ephram siempre conseguía lo que quería, y es que resultaba demasiado sencillo cuando el mundo se mostraba tan propenso a su irascible carácter. Era justamente eso lo que lograba sacarlo de quicio la mayoría del tiempo cuando se trataba de su compañera de casa, porque resultaba imposible someterla sin interponer una carga contundente de esfuerzos que difícilmente permitía prever a qué punto podría llegar a irritarlo o comprometerlo con el desafío. Tropezarse con Vanni era entregarse a una caja de sorpresas, y ese improvisado encuentro no escapaba de la regla.

La nueva cercanía que había obligado a adoptar a la chica consigo mismo, más que incomodarlo, se investía de una provocación que ninguno de los dos podía pasar por alto. Démian apreciaba con una careta de suficiencia cada uno de los gestos con que la chica intentaba retrasar el momento del primer impulso, demostrando una positiva disposición a permitirse recibir el trato brusco con que estaba siendo retenida. Sintió el suave roce deslizarse por su nariz, que luego se acomodaría sobre la propia mano ejecutante de sus ásperos procedimientos. Una especie de golpe eléctrico sería el causante de obligarlo a aflojar ligeramente sus manos sobre el rostro de Vanni. Pero habría de recomponerse rápidamente. Estaba dispuesto a llevar el control hasta las últimas consecuencias, por eso el veredicto que llegaría a sus oídos le resultaría alentador.

Una postura muy astuta —reconoció con un susurro grave e incitante, tan cerca de los labios gruesos que se oponían contra los suyos, que debía acudir a un considerable contingente de voluntad para dilatar el acercamiento definitivo hacia ellos—. Las reglas son muy sencillas, Vanni: yo te llevo... —dedicándole un buen uso a la mano que mantenía libre, rodearía la cintura de la joven para atraerla sin rastro de delicadeza alguno hacia su propio cuerpo—... y tú te dejas llevar —la presión con que Ephram sostenía la quijada de Lilith redoblaría su intensidad cuando finalmente la atrajo para confrontarla con un beso arrebatado, apremiante e intenso. Nada parecido a una escena romántica, pero aquella carencia se compensaba con la saturación de un deseo terco e ineludible.

El juego había comenzado.
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Re: Pequeña torre

Mensaje por Lilith S. Vanni el Dom Sep 09, 2012 10:49 pm

La mirada fría y calculadora de Ephram perseguía cada uno de mis gestos como si intentara averiguar qué era lo que iba a hacer a continuación. Él mismo sabía que era casi imposible averiguar lo que iba a hacer a continuación pero yo sabía que era lo que le gustaba, que le sorprendieran de una manera que al fin y al cabo para los dos era agradable. El contacto físico que acabábamos de compartir era lo que andaba esperando desde la última vez que nos vimos. Él quería jugar con sus reglas pero yo no solía someterme a nada sin primero saber que iba a recibir algún beneficio a cambio. ¿Tal vez unos cuantos besos agresivos o acostarme con una de mis mayores tentaciones en el Clevermont era un beneficio que por el que valía la pena dejarse llevar? La idea sin lugar a duda era demasiado tentadora como para ser rechazada, pero el juego no tendría gracia si se lo ponía tan fácil. Una sonrisa que mezclaba tanto algo de juego como algo de malicia se apoderó de mis labios al notar el brazo del muchacho rodear mi pequeña cintura y, tras este acercamiento, escuchar cada una de sus palabras en forma de susurros que en cuanto llegaban hasta mis oídos conseguían alterar cada uno de mis sentidos que pronto se verían en la cima de algo desconocido y novedoso para mi.

Reculé un poco, chocando de bruces contra la pared justo cuando supe que Démian estaba a punto de arrebatarme un beso. No me gustaba la idea de que mandaran sobre mi y mucho menos que lo hicieran de esa manera tan brusca con la que solía comportarse el muchacho conmigo. Aquí la que daba los golpes era yo. Nuestros labios se unieron antes de lo previsto por mi y en un gesto que me pilló desprevenida ya que esperaba alguna palabra más por su parte. Evidentemente no opuse resistencia alguna porque le devolví el beso casi con la misma agresividad y con las mismas ganas con las que él había decidido comenzar nuestro juego. Al separarme de él me quedé con su labio inferior entre mis dientes durante un segundo y luego, al quedarme de nuevo a unos pocos centímetros de su rostro solté una risa incontrolada e insatisfecha. No me gustaba tener que amoldarme a su forma de tratarme así que cuando le pillé desprevenido le di un vuelco a la situación, empujándolo hasta notar su espalda pegada a la pared rocosa y con mis manos presionando su pecho. Acerqué mis labios hasta su oreja izquierda con movimientos sensuales y seguros, arrastrando de la misma manera que el cada una de mis palabras en forma de susurros incontrolados.-
Ephram, ¿qué le encuentras de atractiva a la idea de dejártelo todo en bandeja?.-Pasé mi lengua por el costado izquierdo de su cuello hasta llegar a su pómulo.-Ahora me toca a mi mover mis fichas.

Antes de acabar de susurrarle aquellas palabras mi mano ya estaba subiendo hasta su cuello y acariciando el cabello que se alojaba en su nuca, recorriendo mis escurridizos dedos entre sus mechones oscuros. Tanteé el terreno que no había trabajado tiempo atrás en Hogwarts, en aquella torre perdida del castillo. Mi pulso se aceleraba por momentos y decidí ser yo la que le besara en aquel momento, empezando con delicadeza y acabando con una fiereza desconocida por mi y probablemente también por el.


FDR: He vuelto, Ephram Cool.






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Re: Pequeña torre

Mensaje por Démian A. Ephram el Lun Sep 10, 2012 10:42 pm

Y parecía de pronto que los meses transcurridos desde el último encuentro acontecido entre ambos jamás hubieran tenido lugar. Recordaba con tal nivel de detalle el excitante disfrute que los gruesos labios de la chica eran capaces de proporcionarle, que aquel contacto no hacía más que representar la esperada continuación final de un asunto que se había visto obligado a dejar pendiente en honor a su obstinado orgullo. Sin embargo, la notable diferencia que ayudaba al joven a diferenciar este nuevo contacto de una experiencia ya olvidada, era la intención con que ahora interponía sus ofensivas, que ya no respondían más que a la búsqueda intrépida de satisfacción para cada pequeña ansia que Vanni era capaz de incitar en él, quedando olvidado aquel afán rencoroso de hacer pagar sus insolencias. Y era la tónica de la situación presente lo que habría de transportarlo a ese optimista cambio de humor. Una sonrisa de suficiencia se dibujaba en sus labios ante la idea de tener sometida a la chica bajo sus propios requerimientos. Era consciente del compromiso con que el beso violento le era devuelto, llevándolo a cometer el error de suponer que con aquella jugada se había asegurado de cerrar el trato que le permitía llevar el control de aquel juego peligroso.

Pero sería durante aquellos escasos segundos de descuido en que parecía divertirse con la cautivadora agresividad protagonizada por su compañera de casa... que los papeles se volcarían de forma repentina, desconcertando apenas sus sentidos. Y se encontró con desagrado acorralado entre el muro a sus espaldas y la esencia embriagadora de Vanni. Sus brazos habían caído como derrotados frente al impensado fracaso. Otra vez un golpe electrizante se apoderó de su cuerpo al sentir en su oído las incitantes palabras que, no le cabía la menor duda, pretendían encender aquella chispa furibunda que apelaba a sus procederes más feroces. Sin embargo, la muchacha no comprendía que Ephram aún no entraba de lleno en ese extraño juego de dominancias.

Sin mediar aún palabra alguna, permitió a su acompañante moverse dentro del tablero de juego para situarse donde se sintiera más cómoda, al tiempo que Démian se permitía el lujo de poner a prueba la capacidad de iniciativa que ella podía llegar a demostrar. Cuando volvió a encontrarse con los labios de la muchacha, se declararía satisfecho e incapaz de mantener por más tiempo su papel de observador distante. Contagiado por la furiosa intensidad del nuevo contacto, arremetería con igual nivel de bestialidad, devorando cada elemento que formaba parte de la boca de Vanni, en tanto sus manos ascendían apremiantes para situarse en el límite entre su cuello y nuca, procurando a través de este medio negarle a Lilith cualquier posibilidad de distanciamiento que él mismo no estuviese dispuesto a conceder.

Cuando ya se aprontaban al momento de apogeo de aquel beso alucinado, Ephram interpondría un esfuerzo heroico por separarse y dirigir una mirada de sorna a la Phoenîceum, pues de pronto comprendía que disfrutaba tanto con el deleite que ella era capaz de proporcionarle, como con el hecho de dejarla con las ganas en los momentos menos esperados. Todavía limitando sus movimientos con el potente agarre a la nuca de colores dorados, hundió su rostro en la parte baja del cuello que venía tentándolo desde la entrada de Lilith al lugar—. Si en verdad te interesa saberlo, Vanni, no se trata de atractivos —hablaba con una voz profunda, áspera y definitiva a medida que sus labios barrían toda zona descubierta de su piel blanquecina, depositando el cálido aliento que revelaba su deleite—. Es más bien... una especie de garantía —llegaba a la parte trasera de su cuello, y luego retornaba su recorrido hasta el rostro de mirada voluptuosa—. La garantía de que no me encontraré con sorpresas como estas —volvió una mirada de molestia al muro de piedra ubicado a su espalda. Y entonces, de manera repentina, sacaría provecho de esos escasos segundos en que su interlocutora decodificaba el mensaje recién emitido para hacer uso de su fuerza y rotar nuevamente las posiciones entre ambos, acorralándola. Con el fin de asegurar que ningún otro instante de descuido pudiera jugarle en contra, apresó las muñecas de la joven con sus propias manos, sosteniéndolas contra la pared a la altura de su cabeza—. Será la última vez que te lo repita, rubia —anunció con un tono que mezclaba de forma imprecisa un arrullo seductor con la esencia de una clara amenaza. Apretaba su cuerpo macizo contra la irresistible figura de la muchacha, haciendo uso de la misma tardanza atractiva con que acercaba su rostro al de ella—. O es bajo mis reglas... o bajo ninguna.

FDR: Juro que el próximo post será más corto xD
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Re: Pequeña torre

Mensaje por Lilith S. Vanni el Mar Sep 11, 2012 12:33 pm

Por un momento pude entrever en la mirada de Démian el destello de orgullo y satisfacción por el hecho de acatar sus reglas. Era increíble la facilidad con la que conseguía engañar a este muchacho. Parecía mentira que nos conociéramos desde Hogwarts ya que él presumía de conocer cada uno de mis actos pero estaba claro que con cada movimiento con el que intentaba superarse a sí mismo y, como no, superarme y sorprenderme a mi, solo hacía que dejarse en ridículo una vez más. Me encantaba ese sentimiento que se apoderaba de cada rincón de mi cuerpo cada vez que le llevaba la delantera, era algo satisfactorio saber que acababa de sorprenderlo con uno de mis gestos. Pasé mi dedo índice por su mejilla derecha con una sonrisa retorcida al ver la cara que se le acababa de quedar. Moví mis caderas hacia un lado y pegué mi cuerpo delgado contra el suyo, como si tratara de encontrar algo de calor entre sus ropas y su piel. Pese a que nuestro juego era un tira y afloja sin fin, esa obsesión repentina que había surgido de mi interior debido a nuestro último encuentro era innegable. Pocos a parte de nosotros mismos conocíamos lo que éramos el uno para el otro. Me relamí los labios y decidí centrarme en esos ojos que tenía ante mi, llenos de una sorna que había ido aflojando poco a poco con cada uno de nuestros acercamientos.

Lo que buscaba con mis susurros era encender esa chispa que todavía yacía en el interior de Ephram. Me gustaba la ferocidad que escondían sus gestos y la mirada bestial con la que me observaba de cabo a rabo. Quería buscar con cada gesto sacar esa vena violenta y respetuosa que solía utilizar conmigo. Supe desde el momento en el que nos reencontramos que nuestra velada iba a ser de todo menos tranquila y que iba a saciar esa sed que no me había dejado tranquila desde aquel día en Hogwarts.

En cuanto noté como las manos del muchacho, grandes y fuertes escalaban mi espalda hasta llegar a mi nuca y someterla a caricias demasiado fuertes, una sonrisa satisfactoria se dibujó en mi gesto. Lo que buscaba lo acababa de encontrar y ahora solo tenía que limitarme a saber jugar bien mis fichas para que no se me escapara de las manos esta situación. Pude notar cuando unió de nuevo sus labios con los míos que no tenía mucho movimiento de cabeza. Insaciable la lengua de mi compañero de casa recorría cada rincón acónito que mi boca trataba de esconder a cualquier desconocido. Apoyé mi mano contra la pared haciendo algo de ruido por el golpe en seco y al separarme -lo que me permitía el chico y sus manos- mordí mi labio inferior con una mirada perdida en la del moreno. No sabía muy bien si el chico querría retroceder en aquel instante pero yo estaba en el momento clave del momento y no estaba dispuesta a retirar mis armas por mucho que me avasallara con las suyas.

Noté mi respiración entrecortada y el bello de mis brazos y cuello erizarse al notar el cálido aliento del muchacho atravesar cada poro de la piel que habitaba en esa parte de mi cuerpo. Tragué saliva sabiendo que se había fijado en aquel gesto y no pude evitar alzar la cabeza con sensualidad para acabar de mostrarle del todo mi cuello. Se lo dejé a total disposición, podría jugar con el a su antojo ya que eso me gustaba lo suficiente como para dejarle jugar con sus fichas esta vez. Cuando separó sus labios de mi piel para hacerme un gesto contra la pared puse mi pano derecha en la parte trasera de su cabeza y le agarré con cierta fuerza el cabello, obligando al chico a no separarse tanto de mi. Barrí su espalda con mi mirada justo antes de notar mi espalda golpear contra el muro de piedra. Me quejé un poco por el golpe que me había pillado desprevenida y me sentí algo incómoda al no poder mover mis muñecas. Torcí el gesto cuando escuché sus palabras y arrugué el entrecejo, maldiciendo mentalmente la fuerza del chico. Me planteé mentalmente cuales eran mis opciones, jugando un poco con su impaciencia. Separé mi cabeza de la pared para acercarme a su rostro un poco más.-
Déjame ver las reglas y yo ya decidiré lo que sigue.-Con ese comentario esperaba dejar el tema zanjado. Las reglas están para incumplirlas y probablemente jugaría sucio hoy con él. Volví a pegar mi cabeza para estar más cómoda y le puse ojos inocentes, tratando de vestirme de lo que ya perdí en su momento, tratando de esconder esa sensualidad para sorprenderle con mi siguiente jugada.


FDR: Yo también lo prometo Razz
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Re: Pequeña torre

Mensaje por Démian A. Ephram el Miér Sep 12, 2012 2:29 am

La impaciencia del muchacho iba en aumento a medida que los segundos transcurrían, lentamente... y aún no obtenía una respuesta por parte de Lilith que pudiera arrojar algún indicio de las nuevas tácticas que debería adoptar a partir de esta. Podía rozar los tersos labios de la muchacha con los propios gracias a la casi inexistente distancia que volvía a separar ambos rostros, y estaba seguro que no podría resistirse mucho tiempo más si ella no se decidía pronto. Pero, para su suerte, finalmente obtendría una declaración formal cuando su prisionera separó los labios, dejando escapar -no sabía si de forma intencionada- la fragancia seductora y embriagadora de su aliento.

Él dejó escapar una carcajada perversa, segura y definitivamente irresistible. Permitió que ella dejase descansar su cabeza contra el muro para concederle un respaldo, pues nuevamente arremetía con un tercer beso, que a diferencia de los anteriores, gozaba de un una compasión y una astucia divertida provocada espontáneamente por la repentina muestra de inocencia descubierta en las palabras de la chica—. Estás en presencia de ellas ahora mismo, Vanni —susurró, todavía saboreando ansiosamente aquellos labios que no se resistían.

Al instante posterior volvería a separarse ligeramente e iniciar una exploración completa y detallada del rostro de la muchacha, arrastrando primero sus labios por los límites de su quijada, ascendiendo luego para recorrer los límites donde su cabello comenzaba a crecer, atravesando fugazmente la extensión de su frente y desembocando finalmente en su oído. A un ritmo progresivo y evidente la agresividad dolorosa de sus procedimientos comenzaba a quedar olvidada, surgiendo en su lugar una desconocida y fascinante gracia de auténtico seductor dispuesto a jugar todas sus cartas para subyugar la resistencia orgullosa de su acompañante. Las manos que antes retenían con vigor las muñecas de la chica ahora buscaban con paciencia los botones de su blusa para soltarlos uno a uno, con una lentitud que sin duda pretendía trastornar a niveles exorbitantes el apetito de ambos—. Puedes detenerme, si consideras que es más de lo que eres capaz de soportar —exhaló con firmeza en su oído, desafiándola a aceptar que, por esta vez, le convenía someterse a lo que Ephram pudiera estar planeando para ambos.
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Re: Pequeña torre

Mensaje por Lilith S. Vanni el Miér Sep 12, 2012 10:27 pm

En cuanto noté de nuevo los labios de Démian contra los míos fue como si me besara por primera vez de nuevo. Cierto cariño y cierta tranquilidad se escondían tras aquellos labios. Se me antojaba que algo en él acababa de cambiar en un par de segundos y que de repente había abandonado su etapa nerviosa y agresiva para pasar a demostrarme que si me dejaba llevar probablemente conseguiríamos pasarlo los dos bien sin necesidad de acabar a gritos y en pelea. Encogí mis hombros tras escuchar su primera frase y me mordí el labio inferior, algo indignada por tener que ceder. Era demasiado lo que perdería si le negaba jugar a lo que se iba a convertir en su juego y tal vez acabaría harto de mi y no me querría dar otra oportunidad. Por mi cabeza pasaron en aquel instante miles de respuestas ante aquel comentario pero a la vez pasaron imágenes en las que demostraba más madurez y más orgullo demostrándole de lo que era capaz de hacer en este aspecto y no huyendo por culpa de mi orgullo. Tragué saliva a la vez que me tragaba mi orgullo y volví a centrarme en mi semblante serio y silencioso. Una sonrisa juguetona y pícara substituyó una mueca de completo desagrado y de indecisión para dejar suelto a mi lado más salvaje y provocativo. Después de todo había conseguido en parte lo que quería, acostarme con una de mis mayores obsesiones desde aquel día en el castillo. Carraspeé mi garganta.-Por ahora....-Dejé la frase en el aire para que se imaginara miles de posibles palabras siguiéndola, para hacerme la interesante.-...te cedo el turno.-Con aquella frase no le hacía un vencedor, sino un posible vencedor de aquel juego decidido por los dos. Las normas por ahora estaban hechas por los dos pero esta vez cambiarían para cederle las decisiones al moreno.

Al parecer con aquellas palabras desencadené un sin fin de acciones por su parte que solo hacían que me volviera más blanda y fácil. Sus labios recorrían cada centímetro de mi rostro, acariciándolo y haciendo que todo mi cuerpo se estremeciera debido a sus actos. Entreabrí los labios para soltar un halo de aire entrecortado cuando llegó a la parte de mi mentón, dándole a entender sin querer uno de mis puntos débiles. Tras aquel pequeño síntoma de frénesi me pasé la lengua por los labios, relamiéndome como si fuera un felino. Mis manos cayeron con lentitud hasta un lugar próximo a mi cintura y sus manos recorrieron los botones de mi blusa, notándola con cada uno de sus movimientos rápidos pero pausados a la vez más suelta. Una de las mangas por su propio peso se me resbaló hasta sobrepasar mi hombro y sus palabras me hicieron despertar de nuevo, encontrándome de repente en una situación algo subida de tono. Una carcajada se me escapó al escucharlo y detuve sus manos con las mías, para tentarlo más y más, para privarlo de ver algo que hacía tiempo que estaba deseando ver.-
Tal vez seas tú el que no consiga seguir mi ritmo....-Si de algo podía presumir era de aguante. Mis palabras sonaron deseosas de placer, sensuales y ligeras. Puse sus manos en mi cintura, dejándolo explorar mi parte trasera y mientras las mías ya estaban deshaciéndose del resto de botones. Mi blusa calló como si de lluvia se tratara para dejar ver mi ropa interior de color oscuro. Me miré de arriba a abajo y luego le miré directamente a los ojos, besándolo descontrolada y deseosa de seguir.

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Re: Pequeña torre

Mensaje por Démian A. Ephram el Jue Sep 13, 2012 6:38 pm

Alrededor de la mitad de su labor llevaba realizada cuando la muchacha se propuso detener las intenciones del muchacho, que por un momento consideró la posibilidad de que, ciertamente, Vanni no estaba preparada para la intensidad de aquella nueva etapa que se aprontaban a protagonizar. Sin embargo todo resquemor habría de disolverse cuando luego de recibir las seductoras y ponzoñosas palabras de la chica, sintió que sus manos eran acomodadas resueltamente sobre la cintura de su compañera, que por iniciativa propia se dedicaba a dejar en evidencia sus atractivos atributos.

Ephram no se dedicó a perder el tiempo. Sin aguardar a que la chica se deshiciera finalmente de la obstaculizadora blusa ya había rodeado su cintura con una fuerza vigorosa, acomodándola de forma espontánea a su propio cuerpo, acaso buscando de aquella manera que el ritmo de ambos pudiera sincronizarse lo suficiente como para avanzar prontamente al punto que deseaban llegar, y del que se sintió más cercano al contemplar el cuerpo alucinante que se descubría al caer la blusa.

Recibió el siguiente beso sin oposición alguna, hipnotizado y sediento del arrebato súbito que comprendía comenzaba a dominar a la muchacha. La idea de estarla arrastrando finalmente justo donde él deseaba situarla no podía menos que acrecentar el placer sucio y desbocado que Lilith era capaz de despertar. Devoraba la esencia exquisita de sus labios con apremio y un claro instinto de virilidad que lo llevaba a reclamar su pertenencia absoluta sobre aquel cuerpo voluptuoso que a cada segundo lo llevaba a elaborar un nuevo e indecente pensamiento. Y mientras su lengua se enredaba nuevamente con la de la chica, envueltos ambos en un vaivén desaforado, decidió que al menos durante el tiempo que permanecieran al interior de la torre, Vanni era suya.

Aquella idea vendría acompañada de un fervor acalorado tal que no se sentía capaz ya de soportar la presión detestables que sus propias ropas imponían en desmedro del juego que se estaba llevando a cabo. Separando ligeramente sus labios de aquel beso alucinado acabaría deshaciéndose de su propia camisa, en busca de la gélida sensación de disfrute que sabía le proporcionaría la piel desnuda de la Phoenîceum. Luego la apretó contra el muro más de lo que era concebible dentro de la actitud seductora por la que repentinamente había optado, y mientras sus manos exploraban aún con ansiedad la parte baja de su espalda, descendiendo peligrosamente para acariciar con hambre salvaje los muslos de la muchacha, los labios sedientos sorbían toda la esencia de femineidad en ella, recorriendo su cuello y bajando hasta los hombros, retornando luego para descender con una sonrisa impúdica por su escote. Cada pequeño detalle se aseguraría de calcarlo en su memoria antes de proceder al final de la partida. El preámbulo podía saborearse tanto como el instante final, si se sabía cómo sacarle provecho.
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Re: Pequeña torre

Mensaje por Lilith S. Vanni el Dom Sep 16, 2012 12:48 pm

Supe en cuanto vi su mirada vacía puesta en la mía que por un momento había pasado por la mente del jovencito Ephram la idea de echarme atrás. Definitivamente si eso había pasado por su cabeza es que no me conocía en absoluto. Si algo de bueno tenía yo era que nunca dejaba para mañana lo que podía hacer hoy y, a parte de esto, también jugaba el hecho de que probablemente, si me echaba para atrás, Démian acabaría harto de mi y decidiría dejar de jugar a esta especie de entretenimiento que nos habíamos montado solitos partiendo del primer encontronazo que tuvimos en el pasado. No pude evitar el hecho de plantearme que había cambiado desde aquel momento y ciertamente no había mucho que decir. Yo me consideraba mucho más madura y desarroyada pero tampoco sabía como me encontraba el, ¿estaría todo a su gusto? No era algo que me importara lo suficiente como para no poder proseguir, pero era una duda que hasta el momento no me había planteado así que, sería curiosa e interesante su respuesta.

Al ver su sonrisa juguetona y su mirada perdida posada en mi supe casi al instante que de momento estaba todo a su antojo, estaba todo perfecto. Una sonrisa se posó en mis labios y pude observar como sus ojos recorrían cada rincón de mi cuerpo haciendo que me estremeciera con la sola idea de plantearme la situación en la que nos encontrábamos de repente. Habíamos pasado de estar a la defensiva a dejarnos llevar totalmente por el otro sin réplica alguna. Pasé mi lengua por los dientes superiores sin abrir la boca y le rodeé el cuello con mis brazos cuando me pegó más hacia el. Algo entre nosotros -tal vez la poca distancia que nos separaba- hizo que encamináramos cada uno de nuestros actos hacia donde se encaminaban los del otro, haciendo que la parsimonia se volviera algo más intensa y se conectara con más facilidad.

Me acababa de entregar al muchacho que había estado rondándome por la cabeza durante el último año. Realmente no sabía si ir tan deprisa era del todo seguro ya que podría caer en el momento que el muchacho quisiera. Pese a tenerlo delante de mi deseoso de placer al verme en ropa interior, algo no me acababa de cuadrar y seguía notando que estaba caminando por una superficie algo irregular que podría hacerme perder el control hasta el extremo de estamparme de bruces contra una pared que, pese a saber que estaba ahí, había conseguido chocar con ella sin querer. Me mordí el labio inferior y me pegué más a él, notando como la humedad de la torre conseguía que me sintiera cada vez más fría y con menos defensas contra la temperatura.

Le agarre del cabello justo en el instante en el que noté sus manos en mis muslos y cerré los ojos para tantear nuevamente el terreno, saber si estaba cómoda con la situación y saber cual sería mi próximo movimiento en el tablero. Una de las cosas anteriores las tenía claras así que, ¿porque no seguir un poquito más? Me aparté con una mano libre los mechones del pelo que se encontraban delante de mis ojos esmeralda y cuando terminé coloqué mi mano helada sobre el brazo del muchacho, notándolo tenso y en un movimiento constante que no hacía otra cosa que hacerme perder el control con más velocidad por cada una de sus pausas por mi cuerpo. La espalda pegada al muro helado hizo que un escalofrío recorriera mi columna vertebral. Pasé la lengua por mis labios y abrí mis ojos cuando noté los labios del muchacho en mi escote, viendo su sonrisa indecente y sus ojos oscuros perdidos en mi abdomen, haciendo que en mis labios se calcara la misma sonrisa que ahora estaba en los suyos.
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Re: Pequeña torre

Mensaje por Démian A. Ephram el Mar Sep 18, 2012 3:17 am

No existía resquicio de duda en el convencimiento repentino que habría de invadir a Démian Ephram: la victoria de aquella partida le pertenecía completamente. Podía percibirlo en el agarre entregado de Vanni sobre sus cabellos, en el gesto trémulo con que una de esas manos frías se posaba sobre su brazo delgado y poderoso con el que acaso la chica pretendía sin resultado oponerse al frenesí que él mismo se esforzaba por llevar a un nivel insostenible. Podía saborear el éxito en cada beso y en la resistencia inexistente con que su compañera de casa permitía cada pequeño avance que Ephram interponía para hacerse cargo del juego.

Era una sensación de control vigorizante que por ahora extinguía cualquier remota posibilidad que pudiera traer de vuelta algún arrebato de cólera. Porque saberse con el poder de actuar sin limitaciones bastaba para mantener contento el iracundo carácter del muchacho. Observó a la joven que apresaba entre sus brazos, y descubrir su sonrisa no haría más que intensificar el sentimiento de poderío que lo dominaba, ese mismo que desde hacía varios minutos atrás se confundía peligrosamente con el apremio de continuar adelante.

Tengo que admitirlo, Vanni —finalmente Ephram había obligado a sus labios a terminar con el recorrido temerario que les había encomendado realizar. La observaba otra vez con un brillo astuto y enigmático que en su sonrisa dibujaba un gesto difícilmente atribuible a una intención noble—: eres más lista de lo que pensaba —paseó sus manos por los cabellos rubios de la muchacha con una caricia que casi podía considerarse delicada. Casi.

Y la separó de su poderoso abrazo cuando se aproximó de improviso a la puerta de entrada a la pequeña torre. Del interior de sus bolsillos extrajo la varita mágica que hacía siete años hubiera adquirido en un ya distante Callejón Diagon. Bastó un movimiento deliberado para bloquear el acceso a cualquier intruso que decidiera interrumpir el momento culmine de aquel encuentro, mucho menos desafortunado de lo que en un principio Démian habría de suponer. Un segundo después retornaría para apresar a Vanni contra sí mismo e iniciar la esperada última ronda.

Eprham abandonaría tiempo más tarde aquella torre poco frecuentada con una sola idea instalada en su cabeza: el juego había sido suyo.
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Re: Pequeña torre

Mensaje por Vasile Mathews el Miér Ene 18, 2017 10:53 pm

PRIMERA ADVERTENCIA
Lunes 16 de marzo, 2054

Desde la torre más alta de Clevermont College, Vasile Mathews apreciaba el hermoso atardecer con mirada atenta. El verde tierno que se extendía hasta donde alcanzaba la vista y el tímido asomo de brotes de flor por doquier, anunciaban la pronta llegada de una primavera fantástica. El muchacho se deleitaba con el espectáculo de aquellos pequeños detalles. La naturaleza surtía ese efecto en el joven mago desde tiempos remotos; lo ayudaba a centrarse, a mantener el control de sí mismo... lo encaminaban a un nivel de reflexión que sacaban su parte más audaz y astuta. Era lo que necesitaba aquella tarde: dejar en evidencia su parte más equilibrada y peligrosa.

De pronto, oyó pasos débiles que ascendían por la torre. Haciendo uso de una parsimonia digna del mismísimo director del college, se volvió para enfrentar con expresión firme y preparada la puerta de acceso por donde asomaría su invitado.

—Mathews.

Un apuesto Caeruleum de séptimo curso se detuvo en el umbral de la puerta, contemplando con recelo al joven Smaragdium. Vasile lo recibió con una sonrisa torva.

—Fuller, me alegra que hayas venido.

El chico hizo una mueca de desagrado.

—No me quedaban muchas opciones.

Aquella afirmación hizo sonreír todavía más al joven de quinto curso. Desde luego sabía que Patrick Fuller estaba obligado a asistir a la cita. Solo un tonto se habría atrevido a desobedecer la orden de un protegido del director. Lo que el menor de los Mathews decía era ley en Clevermont College, y desde luego al chico le encantaba que así fuera.

—Como sea. ¿De qué se trata todo esto Mathews? ¿No crees que se te están subiendo los humos a la cabeza? Mira que usar a tu hermano de matón para mandarme a llamar...

—Me trae sin cuidado lo que pienses de mí, Fuller. Lo creas o no tengo asuntos más importantes a los que atender, así que haremos esto rápidamente. No te llamé para oír la opinión que tengas de mí, sino para ofrecerte la primera advertencia.

Las palabras dejaron al Caerulem petrificado a medio camino. Su rostro era una oda al desconcierto.

—¿Advertencia? ¿Advertencia de qué?

—No trates de fingir inocencia conmigo Fuller, eso solo hará las cosas más difíciles para ti.

—Pero no sé de qué demon...

—Hablaste en favor de la Patrulla Escolar, Fuller. Hablaste a favor de ella la noche de ayer en tu sala principal. Te ruego que no intentes negarlo; podría citar las palabras exactas si así lo quisiera.

—¿Quién te ha dicho...?

¡Malidiosi!

Patrick se encogió con un gemido de dolor al sentir como si miles de pequeñas agujas se enterraban enterraban en cada centímetro de su cuerpo. Vasile interrumpió la maldición al cabo de medio minuto.

"Las cosas iban mucho mejor cuando la Patrulla Escolar hacía de las suyas por aquí" —El Smaragdium citó cada palabra como si se tratase de un poema antiguo—. "Al menos teníamos con qué distraernos de todo lo que pasaba en esta cárcel siniestra que osan a llamar colegio" —el mago miró al chico de séptimo año con absoluta seriedad—. No me hagas perder el tiempo.

Pero Fuller no estaba dispuesto a dejarse escarmentar tan fácilmente. Avanzó hacia Mathews hasta que solo los separaba un paso de distancia. Entonces escupió a sus pies.

—No trates de asustarme Mathews, ¿acaso crees que no puedo contigo? Soy dos años mayor que tú.

—No cometería el error de ser tan soberbio como para no pensar que serías un rival mucho más capaz que yo. Pero seamos sinceros. ¿En serio te arriesgarás a hacerle daño a un protegido de Slaughter?

El mutismo de su interlocutor hablaba por sí solo. Vasile Mathews sonrió otra vez, pero se empeñó en mantener los labios cerrados para obligar al chico a confesar. Al final, la fijeza terrible de los ojos del Smaragdium lo obligaron a ceder.

—Solo estaba bromeando Mathews, esa es la verdad. Yo jamás... nunca se me ocurriría...

—Es lo que pensé cuando oí los rumores. Sin embargo, no podía dejar las cosas tal cual, ¿lo entiendes, verdad? Nuestro director se está esforzando en serio para mantener las cosas bajo control luego de los desastres que la Patrulla Escolar causó. Sería terrible que un comentario elaborado sin ningún tipo de cuidado pueda generar algún tipo de problema.

—No volverá a suceder, lo prometo.

—Espero que así sea, Fuller. Lo digo por tu bien. Te queda muy poco, prácticamente nada para acabar tu educación en Clevermont, y es importante que decidas ahora a quién decidirás ser fiel una vez que te gradúes. Porque lo que sea que elijas para tu vida, tendrá consecuencias que no solo podrían afectarte a ti.

Vasile hizo una pausa para buscar algo en su bolsa de libros: un ejemplar de The Haunted Apple, el periódico mágico más popular de New York. Lo extendió para invitar a su compañero a tomarlo.

—Considérate privilegiado, tienes en tus manos un vistazo del futuro.

—¿A qué te...?

—Mira la fecha de publicación. Y hazme el favor de leer el titular, si eres tan amable.

Patrick se apresuró a obedecer.

—Martes... —El Caeruleum alzó la vista a su acompañante, estupefacto y, por qué no, ligeramente perturbado—. 17 de marzo de 2054.

Guardó silencio, sin embargo la mirada de Mathews lo instigaba a continuar. Así lo hizo. Y al decodificar el mensaje del titular, el rostro del joven mago palideció, sus gestos deformados por el horror y el espanto.

—Necesito que lo leas en voz alta, Fuller.

'Familias de magos y brujas rebeldes son brutalmente asesinados'...

Vasile arrebató el periódico de manos de Patrick y volvió a guardarlo con sus pertenencias.

—Así es, Fuller, un pequeño vistazo del futuro. En este mismo momento, las tropas de Theodore Worthington recorren cada centímetro de América para dar caza a todo ser querido de aquellos que tuvieron la osadía de desafiarle. La Patrulla Escolar son forma parte de ese desafortunado grupo. ¿La familia de Bernice Adams? Muerta. ¿La familia de Cassandra Gilbert? Muerta. Los familiares de Vanni y Betancourt tomarán algo más de trabajo... pero a la larga seguirán también el mismo camino. Esta es solo una parte de todas las muertes que habrán de registrarse de aquí a medianoche. Ahora estás en Clevermont, pero allá afuera Worthington no es ni la mitad de benévolo de lo que Slaughter es. No tendrás advertencias, simplemente te condenarás a ti y a los que amas. Así que piénsalo bien, Fuller. Piensa en qué clase de vida deseas en el futuro próximo.

El aludido no fue capaz de emitir palabra alguna. Simplemente se quedó ahí de pie, contemplando al joven Mathews como si acabara de conocerlo. Acababa de descubrir al lobo terrible que se ocultaba sin mucho esfuerzo bajo la piel de borrego. Y estaba aterrado. Pero Vasile no tenía interés en lidiar con un niño asustado.

—Puedes retirarte Fuller, he acabado contigo. Solo te pido que pienses en tus padres, en tus hermanos. Piensa también en Andrea. También ella se gradúa este año, ¿verdad? Podrían iniciar una bonita vida juntos, si decides bien.

El Caeruleum guardó silencio a medida retrocedía hasta la puerta y bajaba las escaleras de la torre de astronomía. Y Vasile suspiró satisfecho, seguro de que ese mago en particular ya no sería un problema en el futuro. Estaba impaciente por la publicación de la noticia que Patrick acababa de presenciar. Era una medida violenta, pero desde luego Theodore sabía lo que hacía. El mundo mágico se lo pensaría dos veces antes de seguir las alocadas ideas de escoria como Betancourt, Adams o Weasley. Al fin, las cosas seguirían el curso adecuado.

Con aquella tranquilizadora idea flotando deliciosamente en su pensamiento, volvió la mirada al anochecer de los terrenos del college. Era todo tan hermoso...
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Re: Pequeña torre

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