The Warlock Bank

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The Warlock Bank

Mensaje por Statue of Liberty el Jue Nov 18, 2010 6:26 pm





The Warlock Bank




El término "Warlock" es muy antiguo, y aunque actualmente sirve de sinónimo de "mago", anteriormente el término servía para designar expertos en duelos y otras técnicas de lucha mágica. También se llamaba "Warlock" a los magos que hubiesen realizado alguna hazaña, como el equivalente al "sir". Actualmente se emplea o bien para magos de aspecto feroz, o para aquellos con un talento excepcional.

The Warlock Bank es, como lo expresa la historia detrás de su nombre, un lugar de gran prestigio para el mundo mágico americano. Es el banco más conocido de toda América y el único en el país de los Estados Unidos de América. Como es de esperarse, está atendido por duendes y está protegido con complicados hechizos.


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Re: The Warlock Bank

Mensaje por Mandrágora Betancourt el Sáb Jul 06, 2013 6:14 pm

-Pero... ¡estoy segura de que debe haber más de quinientos galeones allí! -la indignación de la esbelta Mandrágora Betancourt se hizo oír por todo el hall del banco, despertando las miradas curiosas de algunos de los presentes. Unos pocos la reconocieron y empezaron a lanzar miradas hacia sus acompañantes, murmurando cosas que la muchacha jamás alcanzaría a percibir.

Aquella mañana de julio se había visto obligada a ir hasta The Warlock Bank para mantener sus asuntos monetarios en orden, aprovechando que tenía unas semanas de vacaciones de los arduos entrenamientos de Galovic. La pre-temporada empezaría a fin de mes y quería hacer todo lo que debía antes de dicha fecha, pues luego no tendría tiempo para nada. Era tanto el esfuerzo que demandaba su trabajo que casi ni tenía tiempo para dedicarle a su novio. El hecho de que ambos tuviesen empleos demandantes y viviesen en distintos lugares, realmente empezaba a dificultar mucho su posibilidad de encontrar momentos para pasar tranquilos y a solas.

Ni siquiera esa mañana habían podido hacerlo, pues Mandy se había visto obligada a acudir al Distrito Mágico para extraer algo de dinero de su cuenta... ¡Oh, sorpresa! Encontrándose con que había menos del que esperaba tener allí.

-Pero si me han dicho que me han depositado mi último sueldo el pasado lunes, ¿cómo puede ser posible? -discutió con el amargo duende que la atendía. Odiaba esas cosas de ser mayor. Era mucho más simple cuando recibía su mensualidad todos los meses, directamente en sus manos y sin nada de papeleo de por medio.
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Re: The Warlock Bank

Mensaje por Díctamo Betancourt el Dom Jul 07, 2013 4:35 am

Había dicho a sus padres que se encontraría con Cassandra y sus padres para comprar los libros de quinto año. Sin embargo, ahí se encontraba, a las puertas de The Warlock Bank con una bolsa de tela repleta de galeones como única compañía. Era la primera vez que mentía a sus padres y, desde luego, ellos no vislumbraron motivo alguno para poner en duda la palabra de su hijo. Pero aquella fe ciega no había hecho las cosas más sencillas para Díctamo; le dolía traicionar de tal forma la confianza que en él se mantenía depositada y apenas lo consolaba el pensar que semejante engaño era la única opción con que contaba para hacer lo que debía. Porque sabía que sus padres no comprenderían la necedad de sus precauciones. Aún así, debía tomarlas.

Atravesó el opulento umbral con una mirada atenta que denotaba su reserva inherente, sosteniendo con firmeza bajo su brazo la bolsa que protegía los ahorros de toda una vida. Con ellos planeaba comprar un fwooper y la correspondiente licencia cuando acabase sus estudios en Clevermont College, pero las circunstancias actuales demandaban nuevos criterios de administración. Repletó sus pulmones de aire para darse fuerzas y avanzar hasta la tarima principal, muy consciente de que la peor parte habría terminado luego de dirigirle las primeras palabras al duende a cargo para comunicarle sus intenciones.

El problema era que no había planeado lo que haría en caso que algo se interpusiera en la maqueta mental que tan arduamente había estado trabajando desde la noche anterior. Y eso fue lo que pasó, justamente.

Siquiera un segundo tardó en reconocer la voz de su hermana. Todavía menos tiempo le tomó permitir que el pánico lo paralizara. ¿Qué tal si lo veía? ¿Se enterarían sus padres de lo que en realidad pretendía? Prefería no arriesgarse a correr el riesgo, de modo que cuando se sintió nuevamente en condiciones de moverse, se apresuró a buscar un escondite. Y todo abría resultado de maravilla... de no ser por bolsa que en un segundo de descuido resbaló de sus manos.

El metálico estruendo alcanzó cada pequeño rincón cuando cayó al suelo.


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Re: The Warlock Bank

Mensaje por Mandrágora Betancourt el Dom Jul 07, 2013 5:44 pm

Su rostro expresó la más frustrada resignación posible cuando le pidieron que esperase unos minutos allí, mientras revisaban el estado de su cuenta una vez más. Que chequearían las últimas transacciones o algo así y no sé qué más. A la quinta palabra ya se había perdido y había optado por asentir como una tonta, sin entender en lo más mínimo lo que le decían.

-Vale, vale, esperaré -pronunció con la nariz arrugada del disgusto. No era una jovencita muy malhumorada, pero es que ese tipo de trámites se le hacían aburridos hasta el hartazgo. Y más aún cuando surgían problemas como en aquel momento. Se dejó caer contra el mostrador, apoyando los codos sobre éste y haciendo que su cabeza girase un par de veces. Los crujidos producidos al hacerlo, eran muestra de lo estresada que estaba. La próxima vez le pediría a Leszek que los hiciese por ella-. Hola, hola -se forzó a sonreír cuando un par de adolescentes pasaron por su lado con una expresión lunática en el rostro que indicaba el reconocimiento de la nueva estrella de los California Folmus. Agradecía que no le hubiesen pedido ningún autógrafo. No le molestaba firmarlos, al contrario, pero en ese momento no se encontraba de humor para hacerlo.

Un súbito estruendo la hizo girarse en dirección al sonido, para descubrir una figura agazapada cuya melena, incluso a la distancia, no dejó de resultarle familiar. Frunció el ceño, extrañada de verlo allí solo y comenzó a avanzar en su dirección, dejando olvidado momentáneamente el asunto de su cuenta del banco.

-¡Díctamo! -llamó su atención exclamando su nombre cuando aún estaba a unos metros de distancia-. ¿Qué estás haciendo aquí solo? -su atención no tardó en reparar en el saco que descansaba contra el suelo, del cual salía un ligero brillo dorado-. ¿Me puedes explicar de donde sacaste todo eso? -una idea lejana atravesó su mente por unos instantes. Pero no, no podía ser. No lo creía capaz, aunque... Mejor esperaría a escuchar su respuesta.

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Re: The Warlock Bank

Mensaje por Díctamo Betancourt el Lun Jul 08, 2013 11:46 pm

No hubo en el pasado día alguno en que sus pensamientos no lo llevasen a evocar la imagen de Mandrágora y a preguntarse si se encontraría bien, si las amenazas de Clevermont no la habrían alcanzado a ella ahí afuera. Pero bastó verla frente suyo y comprender con alivio que se encontraba a salvo para que el temor de su niñez despertase. Quiso echar a correr y abandonar a sus espaldas toda la evidencia antes que la mayor de los Betancourt le diera alcance. Pero no lo hizo. En lugar de ello decidió enfrentar la situación con la valentía que todavía le quedaba.

M-Mandrágora —esbozó una sonrisa extraña cuando ella finalmente redujo la distancia que los separaba. No quedaba claro si lo que predominaba en aquella mueca era la alegría por verla bien, o el nerviosismo por saberse atrapado con las manos en la masa—. No sabía... no tenía idea que habías vuelto. ¿Y tus entrenamientos? —intentaba distraerla a medida se inclinaba a recuperar su bolsa, bien dispuesto a apartarla de la vista de su hermana antes que la curiosidad la tentase a preguntar por ella. Pero por segunda vez aquel día, sus intenciones se convertirían en un completo fracaso. La escuchó exigir explicaciones.

Yo... esto... yo... —inquieto, comenzó a juguetear con la bolsa de galeones entre sus manos. Hasta que decidió que inventar una excusa rápida no era una alternativa—. No lo saqué de ninguna parte. Son mis ahorros.


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Re: The Warlock Bank

Mensaje por Mandrágora Betancourt el Mar Jul 09, 2013 12:06 am

Mandy negó varias veces con la cabeza, resignada, al ver cómo Díctamo intentaba evitar el quid de su cuestionamiento con frases vagas que sólo lo hacían lucir más sospechoso. No le agradaba en lo absoluto verlo allí sin ningún adulto que lo acompañase y mucho menos si se negaba a darle una respuesta concreta sobre los asuntos que lo habían llevado a vagar por allí solo.

-Diíc, sabes que no es seguro que andes paseando sin papá y mamá. ¿Me puedes explicar qué estás haciendo aquí? -su tono de voz se volvió mucho más maduro al adquirir una sonoridad severa mientras reprendía a su hermano-. Mis entrenamientos están bien, gracias, pero... -se agachó súbitamente junto a su hermano y con los reflejos dignos de la posición que ocupaba en su equipo de Galovic, dio un empujón a la bolsa que el pequeño Betancourt intentaba ocultar. Aquella acción dio como resultado que su contenido se desparramara un poco delante de la mirada escrutadora de Mandy.

-¿Todo esto tus ahorros? ¿Y cómo has hecho para juntar tanto dinero? -si bien todavía cierta posibilidad seguía rondando en su cabeza, otras preocupaciones mucho más grandes se habían ilustrado en ella. ¿Y si le robaba a sus compañeros? ¿Si vendía cosas ilegales dentro del colegio? Una de sus manos se aferró como una garra del pellejo de Díctamo-. Y no me mientas -murmuró, acercándose a su oído-. Se te nota hasta en los pantalones cuando no dices la verdad.

Con la mano que le quedaba libre, intentó ayudar a que el contenido de la bolsa volviese a su interior. No deseaba montar un escándalo allí con tanta gente mirando.
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Re: The Warlock Bank

Mensaje por Díctamo Betancourt el Vie Jul 12, 2013 1:11 am

El murmullo en su oído produjo un escalofrío potente que reptó rápido por su espalda y heló la sangre en sus venas. En ese momento no temía tanto decir la verdad como la peligrosa proximidad de su hermana. Sabía que se trataba de un temor ilógico, que Mandrágora no iba a hacerle daño, pero el sentido común no bastaba para apartar un mal presentimiento por años alimentado. Cuidadosamente, posó sobre el hombro de la muchacha la mano que no se cerraba en torno a la bolsa de monedas, y la apartó de sí con un solo movimiento firme y respetuoso. La seguridad de su espacio personal, no la regalaba. Y él ya contaba con la fuerza y el tamaño que hacía falta para defenderse ante una amenaza.

No lo hurté —se apresuró a explicar a medida se incorporaba para asegurarse de no quedar nuevamente al alcance de la mano de Mandrágora. Su expresión era seria, casi ofendida, pues creía adivinar las oscuras sospechas de su hermana—. Es el dinero de todas mis mesadas. Intenté guardar la mayor parte desde que la recibo... y esto es lo que me queda —se encogió de hombros, como queriendo hacer entender a la mayor de los Betancourt que no había mayores misterios por investigar. Pero la conocía suficiente como para atreverse a suponer que ella no se sentiría satisfecha con tan poco. Para ambos sería mucho menos tortuoso acabar pronto con aquel interrogatorio—. Mira, Mandrágora... —la voz se oía segura, aspecto que habría de acentuarse al decidir olvidarse de su mirada gacha para enfrentar los ojos que no lo perdían de vista. Debía obligarse a demostrar entereza. Exhaló los últimos rastros de temor—. Solo quiero abrir una cuenta en el banco. Ya sabes... creo que estoy en edad para administrar mis propios recursos. No... no te... ¿no te parece?

Ese pequeño tartamudeo insignificante para cualquier otro, si la renombrada jugadora de galovic había conseguido interpretarlo de forma adecuada en los últimos catorce años, la ayudaría a descubrir que el muchacho no estaba siendo del todo sincero. Díctamo retrocedió un paso vacilante.


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Re: The Warlock Bank

Mensaje por Mandrágora Betancourt el Mar Ago 20, 2013 3:33 am

Mandrágora podía ser fuerte, pero era menuda. Los años habían pasado y Díctamo ya no era un niño indefenso al cual molestar. Aquello quedó evidenciado en el firme gesto con el que la obligó a retroceder, retomando nuevamente cierta distancia cautelosa entre ambos. La muchacha arqueó una ceja y se cruzó de brazos, ligeramente molesta por el comportamiento hostil de su hermano. Se veía con el pleno derecho para enmendar cualquier acción loca que estuviese por hacer el Smaragdium y no planeaba permitir que él se opusiese a ello. Dejó que le explicara las razones por las cuales tenía en su poder aquella bolsa repleta de dinero, frunciendo la nariz al hacer Díctamo una pausa en su discurso. No acababa de satisfacer su curiosidad con aquella simple explicación. Algún motivo debía tener para estar allí y planeaba exigir una respuesta. Abrió los labios dispuesta a quejarse, pero su hermano continuó hablando en un tono conciliador que sólo consiguió aumentar sus dudas.

-¿Díctamo? -acabó por soltar con cierto fastidio una vez que él hubo terminado su soliloquio. Sus brazos cayeron a ambos lados de su cuerpo, con la misma pesadumbre con que su tono de voz se dirigía hacia el muchacho-. ¿Seguro que eso es todo? Si planeabas venir a abrir una cuenta, ¿por qué no lo has hecho con papá y mamá? Creo que sería lo adecuado considerando que aún eres menor de edad... ¿No crees?

Estaba convencida de que había algo más detrás de esa voz que de pronto había dejado de parecer insegura para tornarse ligeramente temblorosa. Sabía que no era toda la verdad y el tono en que su hermano había terminado de hablar se lo había acabado por confirmar. Su expresión se tornó ligeramente enojada cuando vio cómo retrocedía con la lentitud propia de alguien que no quiere despertar sospechas pero que, a fin de cuentas, termina produciendo todo lo contrario en su observador.

-No -advirtió Mandrágora, tajante, avanzando para recuperar la distancia que Díctamo había intentado interponer entre ambos. Como se moviera un centímetro más, ya no se mostraría tan misericordiosa.



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Re: The Warlock Bank

Mensaje por Díctamo Betancourt el Dom Ago 25, 2013 6:43 am

La tajante negativa de Mandrágora consiguió en un solo instante debilitar la fuerza de su aparente valentía, pues en ella había detectado la llegada de una amenaza latente, tan real como su ancestral temor hacia la joven que lo contemplaba inquisitiva. Ese paso firme que nuevamente estrechaba las distancias era la señal inconfundible del peligro venidero, su certeza era férrea, porque contaba con el privilegio de conocer a su hermana y predecir sus reacciones mejor que cualquier otro miembro de la familia. La conocía de aquella forma oscura y primitiva con que la presa conoce a su predador y aprende su estrategia, recuerda su olor y advierte sus acechos. Sabía lo caro que le costaría un paso en falso.

N-no... —las palabras se atoraron en su garganta y le oprimieron el pecho. Los pies lo clavaban al piso y lo forzaban a una postura estática que no deseaba mantener. Y le costaba trabajo decidir el modo adecuado para escapar de semejante aprieto a medida intentaba apartar la mirada de la chica. Sincerarse era su llave a la seguridad anhelada, Díctamo lo entendía a la perfección. No obstante... la idea no lo hacía sentir conforme y el solo hecho de considerarla lo convertía en un ser miserable. Porque el cambio de actitud al que apostaba en el último tiempo no calzaba en absoluto con la cobardía ahora demostrada ante su hermana. No podía permitirlo.

Una inspiración profunda le dio el coraje para retroceder el siguiente paso que, muy probablemente, marcaría su condena.

Lo siento, Mandrágora. Pero no tengo por qué darte explicaciones —la expresión en su rostro endureció, no así el tono respetuoso de sus palabras. Deseaba ser razonable aún cuando la famosa jugadora de galovic no llegase a considerarlo en absoluto. Dedicó un último vistazo a su hermana antes de darle la espalda y caminar en dirección a cualquier empleado que estuviese disponible en aquel momento para atenderlo; el brillo melancólico de sus ojos anunciaba con un dialecto secreto que no disfrutaba de aquella reserva, pero el resto de locura que aún habitaba en su cuerpo le hacía pensar que era lo mejor. Pero sospechaba que la locura de Mandrágora no opinaría igual.


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Re: The Warlock Bank

Mensaje por Mandrágora Betancourt el Dom Sep 29, 2013 6:38 am

Bastó una mirada a los ojos de su hermano para entender que, más allá de toda esa inseguridad, había un destello de algo nuevo gestándose en su interior. Algo que Mandy jamás había llegado a conocer en él. En su minucioso escrutinio creyó ver el osado temple de Díctamo resquebrajarse, pero unos segundos después, aquella nueva manera de comportarse volvió a resurgir, como si nunca se hubiese ido. Ese súbito arranque de decisión la desencajó por un instante.

-¿Qué? -le espetó, medio preguntando, medio reprendiéndolo. Así no se le hablaba a una hermana mayor, definitivamente. Pero la había agarrado con la guardia baja, ya que el anteúltimo de los Betancourt jamás le había respondido de esa manera. De haberse tratado de Luparia, no le habría extrañado en lo absoluto, sin embargo, por parte de Díctamo aquello constituía un fenómeno excepcional. Tardó en reponer su perfil de hermana mayor irritante, pero cuando lo hizo, no dudó en volver a imponer su reinado sobre aquel plebeyo. Era la Diosa del Olimpo y no iba a dejar que un mocoso insolente la pisoteara. Menos aún tratándose de ese mocoso.

-Díctamo, como des un paso más, vas a arrepentirte de ello el resto de tu vida -murmuró, procurando no llamar la atención de los guardias de seguridad -unos magos de túnicas azules, bastante intimidantes-. Lo último que quería eran problemas mayores de los que ya tenía en ese momento. Aún así se vio obligada a tomar medidas más drásticas, pues su hermano no pareció querer darse por aludido con su última amenaza. Con los reflejos inigualables que la caracterizaban, sacó su varita y susurró un rápido hechizo- Diffindo -no apuntó a la bolsa de monedas sino al pantalón de su hermano, el cual se abrió de un tajo y cayó al suelo. No le gustaba ponerlo en evidencia de esa manera y provocarle tal humillación, pero no le había dejado otra opción. Escabulló la varita en su bolsillo tan rápido como la había sacado, y plantó una expresión preocupada en su rostro al tiempo que corría hacia su hermano.

-¡Díc! ¡Mira lo que te ha pasado! -ayudó al joven a reponerse del incidente, poniendo la mejor cara de ángel que fue capaz de esbozar ante las miradas curiosas de algunos desconocidos. No obstante, cuando sus labios rozaron la oreja de Díctamo, su voz sonó más peligrosa que lo que su hermano hubiese escuchado jamás-. Afuera, ahora. Sin revuelos y empezando a explicarte si quieres conservar tus preciados galeones -sus dedos se aferraron con fuerza en torno al brazo del Smaragdium y sonrió. Aquello estaba empezando a ser divertido.

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Re: The Warlock Bank

Mensaje por Díctamo Betancourt el Mar Oct 01, 2013 3:59 am

No habría existido método más efectivo para frenar el resuelto avance de Díctamo.

El sonido de la tela al rasgarse sería apenas perceptible, pero él captó el sonido sin dificultad, amplificado mil veces por el peso de la vergüenza. Estático como una efigie, ruborizado a un nivel enfermizo producto del desconcierto, jamás habría llegado a considerar la posibilidad de que semejante evento fuera el resultado de una acción intencionada. Bastaría no obstante sentir la fuerza de Mandrágora cerrándose en torno a su brazo para que cada pieza del enigma fuera a instalarse en el lugar que le correspondía ocupar. Contuvo un estremecimiento feroz al decodificar la amenaza directa contenida en los susurros que llegaban a sus oídos, pero no tendría la misma suerte al intentar disimular el terror que deseaba brotar insistente desde algún rincón de su alma. El resquicio de lógica que perduraba en su cabeza lo apremiaba a pedir ayuda para escapar del peligro en que acababa de sumergirse, con palabras mudas sus pensamientos lo ayudaban a entender que debía conjurar ese mismo alboroto al que su hermana lo convidaba a evitar. Pero en ese instante de desapercibimento, el temor a las consecuencias era más fuerte y su naturaleza mansa se negaba completamente a semejante alternativa. El problema debía resolverse entre ambos Betancourt.

Avanzaba directo hacia la salida con paso rápido, las manos completamente dedicadas a la labor de sostener con firmeza los restos de su destruida prenda y ocultarse tras ellas. Solo cuando escaparon de las miradas curiosas, el muchacho recuperaría la conciencia suficiente como para evaluar la situación de un modo más objetivo. Buscó su varita mágica y apuntó su pantalón con una mano titubeante—. Reparo —musitó con apenas un hilo de voz que confirmaba hasta qué nivel su dignidad había sido herida. La cabeza que hasta entonces había mantenido gacha se alzó lentamente para confrontar la mirada de la joven estrella de galovic. En ellos el miedo y la indignación se confundían en partes iguales—. Esto, Mandrágora... —debió carraspear para recuperar el volumen de su timbre—... esto no era necesario.

Nada había más cierto en aquel momento que su nula disposición a compartir sus intenciones en pago a la extorsión terrible de la que estaba siendo víctima. Pero estaba acorralado, y no existía acto de coraje alguno que pudiera revertir esa triste circunstancia: su hermana mayor lo aventajaba con diferencia en aquel misterioso arte de la persistencia a cualquier coste—. Es para Bella —escupió al fin, frustrado, cuando sintió que se atragantaría con sus propias palabras—. La cuenta de ahorros que pensaba abrir. Los galeones son para ella. Sé que papá y mamá jamás la dejarían sola. Pero si algo llegase a ocurrirles a ellos... si algo llega a ocurrirme a mí este año... ya no puedo dar nada por hecho —el rubor de su rostro cedía cada vez más espacio a una palidez repentina. Discutir de un modo tan abierto sobre los fantasmas que lo atribulaban a diario, nada menos que con una de las personas en las que menos confiaba... no era una situación que pudiera calificarse agradable. Su hermana siquiera lo entendería; no había visto el infierno en que Clevermont se había convertido desde su partida—. Ella tiene que estar preparada.


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Re: The Warlock Bank

Mensaje por Mandrágora Betancourt el Vie Dic 27, 2013 5:53 am

Pese a la hostilidad reinante en la relación entre ambos hermanos, Mandrágora fue incapaz de regocijarse tras haber cumplido su cometido. A pesar de que momentos antes se había sentido dichosa de la manera en que se estaba desenvolviendo, el color rojizo en el rostro de Díctamo, que demostraba la humillación que lo recorría de pies a cabeza en aquellos momentos, hizo resurgir su instinto de protección fraternal, logrando que se sintiese algo culpable por la acción deshonrosa que acababa de efectuar. Guió al muchacho hacia la salida en silencio, tratando de recobrar la indiferencia interna e incluso el enfado que había sentido apenas había comenzado la disputa. No obstante, la llamada voz de la conciencia no dejaba de repetirle que lo que había hecho estaba mal.

Una vez apartados del bullicio que alborotaba las calles, aguardó a que su hermano terminase de arreglar su pantalón, para finalmente disponerse a escucharlo. Su reproche, a pesar de que había sido formulado con voz temblorosa e insegura, le dolió en lo más hondo. Si lo pensaba con frialdad, como una adulta -cosa que rara vez hacía-, sabía perfectamente que aquello no había sido necesario. Pero por mucho que lo sintiese, no podía admitirlo, pues aquello conllevaría a una pérdida de autoridad irreparable. Debía mostrarse decidida, como usualmente lo era. Entreabrió los labios para refutar su respuesta, pero la repentina sinceridad con la que Díctamo habló de sus problemas acabó por descolocarla. La palidez que acababa de instaurarse en el rostro del joven Betancourt la convenció, finalmente, de lo estúpida que había sido al tratarlo así. Pero no podía admitirlo, así como tampoco podía dejar paso a que sus miedos siguiesen creciendo.

-Deberías haberlo dicho en un primer lugar, Díctamo -pese a sus esfuerzos, su voz dejó traslucir un leve tenor de cómo se sentía interiormente. Ella también temía por toda su familia y esa fue una de las razones por las que había escrito a Cass hacía tiempo para que cuidara de sus hermanos y los tuviese apartados de las garras viperinas de Luparia. Sin embargo, creía que a pesar de todos los rumores que escuchaba día a día, Clevermont seguía siendo más seguro que el resto del mundo mágico. No obstante, en sus días habían creído lo mismo de Hogwarts y ahora sólo quedaban sus cenizas.

-Yo cuidaré de Bella si algo llega a sucederle a nuestros padres o a ti, cosa que no pasará. Así que no seas tonto -trató de sonar lo más tranquila posible-. Guarda ese dinero para tus propios gastos y, si te deja más tranquilo, abriré yo misma una cuenta para Bella con parte de mis ahorros -creyó que aquello era lo mejor, aún cuando conllevase a grandes renuncias para ella misma en un futuro cercano. Esperaba que Leszek lo comprendiera. Probablemente lo haría, así que no sabía siquiera por qué se lo preguntaba. Conocía lo sobreprotector que era con todos, por lo que no se asombraría de que ella actuase de la misma manera. En cierto modo, sentía estar reaccionando así ante esta situación, gracias a ese sentimiento de acción-reacción que le surgía interiormente cada vez que veía al joven Collingwood realizar una acción memorable.
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Re: The Warlock Bank

Mensaje por Díctamo Betancourt el Mar Dic 31, 2013 2:37 pm

Si existía un talento que nadie podía negar existente en el joven Betancourt, era su asombrosa capacidad de percibir los sentimientos de quienes lo rodeaban; aquel don compensaba en buena medida su inherente desconfianza por el mundo. Era por ese motivo que aún ante los esfuerzos de su hermana no había tenido dificultad alguna en adivinar su pesar y la farsa de su fingida indiferencia. Resultaba extraño comprobar su preocupación tras una vida de relaciones tensas, pues era como hablar con una Mandrágora distinta a la que en su infancia hubiera tenido la desgracia de conocer; esa que le dirigía la palabra era una adulta madura, bien consciente de la realidad que circundaba su entorno. Era alguien tan distinto... que no pudo creer en sus palabras.

Tú no tienes idea... —el dolor empapó sus palabras con una notoriedad incuestionable y por primera vez en su vida, dejó de dirigirse a su hermana con el respeto que acostumbraba usar. No sabía por qué, pero que la joven denominase sus temores como una tontería lo había ofendido profundamente—. El Clevermont College que conociste alguna vez ya no existe. Nadie está a salvo, Mandrágora, porque no quedan lugares seguros —la fijeza de su mirada fue, por un instante fugaz, severa como la de un juez—. Solo me quedaré tranquilo si me aseguro de dejar esa cuenta abierta por mí mismo. No pensaba usar este dinero de todas formas —mintió con mucho más éxito en aquella ocasión—. Agradezco tu oferta, en serio... pero tú ya tienen una vida aparte. Tienes bastantes gastos de los que ocuparte como para además pensar en nosotros. Si quieres hacer algo... puedes ir a casa. Mamá, papá y Bella te extrañan.

Dio media vuelta con la intención de retornar al interior del banco a terminar lo que había llegado a hacer. Algo en su mirada, en el movimiento lento con el que retomó el paso, anunciaba que no estaba dentro de sus planes ser nuevamente detenido. Se defendería si hacía falta.


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Re: The Warlock Bank

Mensaje por Mandrágora Betancourt el Lun Ene 20, 2014 5:50 pm

Así como ella había cambiado, descubrió que su hermano también lo había hecho. Ya no era el niño tímido y temeroso de su hermana mayor. No tenía miedo de enfrentarla y aquello la hizo sentirse vulnerable. Pensó en las cosas que se había perdido desde que había terminado el College y el deporte la había absorbido por completo. Luego de haberse trasladado a una vivienda más apropiada en el Distrito Mágico, había iniciado una irrecuperable separación con su familia. Pero no lo había pensado hasta aquel momento, cuando Díctamo se lo recriminó de una forma que le resultó altamente dolorosa. Trató de mantener su semblante imperturbable, pero de pronto sentía como si los roles se hubieran invertido y ella fuera la niña atrapada cometiendo una travesura, mientras que su hermano era el encargado de reprenderla.

-¿Que yo no tengo idea? -repitió, con la voz temblorosa por el enojo y la impotencia que le causaba aquella situación-. ¿Crees que no me preocupo por ustedes cada día que pasa? ¿No crees que a mí también me gustaría poder estar siempre en casa para cuidar de todos y para vivir felices como lo hacíamos antes? -sus ojos de pronto se habían nublado, presos de una profunda angustia, pues aquello trajo el recuerdo del hermano que habían perdido para siempre. Jamás habían tenido demasiada relación, pero eso no había implicado que le doliese menos su pérdida-. Pues te tengo una noticia, Díctamo. ¡Las personas crecen! Y con ello, nuevas responsabilidades se adquieren. Algún día tú también terminarás el colegio y construirás tu propia vida, te guste o no. ¿O acaso crees que nuestros padres no lo hicieron? ¡No puedes ser un niño para siempre! -le espetó, vociferando sus propios temores acerca de la vida que había iniciado tras acabar el College. Porque, por muy feliz que pareciese, a veces le asaltaba el miedo de estar envejeciendo y madurando, volviéndose imposible dar la vuelta atrás.

Quiso impedir que regresara al banco, trató de encontrar las palabras que lo convencieran de que ella se encargaría de todo, pero no pudo. Bajo toda esa capa de aparente madurez con la que se había envuelto, descubrió que seguía siendo una niña y que, por mucho que lo intentase, había decisiones que jamás podría enfrentar con la entereza con la que lo hacía su propio hermanito. De pronto, se descubrió extrañamente ajena a todo, se sintió perdida. Sabía que el mundo mágico se caía a pedazos a su alrededor, mientras ella jugaba a construir castillos con su empleo perfecto y su calidad de jugadora estrella. Creyó que si ignoraba lo suficiente los problemas, éstos jamás la alcanzarían a ella o a sus seres queridos.

Echó una última mirada a la puerta del banco mágico, por donde acababa de desaparecer Díctamo, pero no hizo ningún esfuerzo por seguirlo. Aquella era su batalla, él se había ganado el derecho a pelearla de la manera que creyese más apropiada. Mientras se alejaba por la ajetreada calle, descubrió que ella también tenía que aprender a luchar contra sus propios monstruos.
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Re: The Warlock Bank

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