Caldero Chorreante

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Caldero Chorreante

Mensaje por Statue of Liberty el Mar Mar 29, 2011 3:11 am





Caldero Chorreante




El tiempo se ha encargado de otorgarle a esta vieja taberna la fama que a la historia la correspondía otorgarle. Típico centro de reuniones de magos jóvenes y adultos, residentes y extranjeros. A ningún mago podría ocurrírsele jamás pasar por Londres sin visitar este tradicional bar mágico tan bien camuflado entre la multitud de tiendas muggles a su alrededor.

Exteriormente mantiene su imagen desaliñada y poco llamativa para preservar la exclusividad del recinto a los magos, pero basta atravesar la entrada para descubrir que los años no han ido en desmedro del local, cuya apariencia moderna y colorida se diferencia mucho de su antes desvaída decoración.

¡Sírvete algo en la barra antes de ingresar al Callejón Diagon! El dueño del lugar te recibirá con los brazos abiertos y un buen vaso de cerveza. O quizás, te reciba a coscorrones. Todo depende de su humor del día.


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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Françoise A. Laròcque el Sáb Ago 27, 2011 6:33 pm

Había llegado allí sola. Por vez primera en mucho tiempo, su tía no la acompañaba. Durante todo el verano, había sufrido las constantes recriminaciones de su parte por lo acontecido, además de insistentes amenazas de que no le permitiría regresar a Clevermont nunca más. Sin embargo, por primera vez en su vida, Fran había decidido que no le importaría lo que ésta le dijese, sino que haría lo que más le viniera en gana. Sin duda, lo sucedido con el director Worthington había cambiado muchas cosas en su vida. Por empezar, su carácter.

Se acercó a una mesa vacía y se sentó en una de las sillas que había allí, pensando en cómo se había convertido en una especie de celebridad en el colegio. En otras circunstancias, lo hubiese apreciado, pues siempre había querido ser reconocida entre toda la sociedad. Sin embargo, ahora le resultaba molesto, a causa de las etiquetas que le solían poner. "Pobrecita, mírala, ahí va la violada", para los que se compadecían de ella o, "¡Mira! ¡Mira! ¡Es la zorra del director!", entre otros más hirientes aún, para aquellos que se aprovechaban de la situación para mofarse de ella.

Le pidió un vaso de zumo de calabaza al camarero y aguardó a que se lo trajera, un tanto extrañado de la inocente bebida que pedía, pues no era de las más solicitadas en el Caldero. Le dio un sorbo y luego apoyó los brazos sobre la mesa, recostando la cabeza en ella. No sabía qué hacer de su vida, ni siquiera le entusiasmaba demasiado empezar el curso -aunque creía peor aún tener que quedarse en el Château-. Pero si había algo de lo que estaba completamente segura, era que extrañaba a Theodore Worthington.

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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Sebastian T.Aldrich el Sáb Ago 27, 2011 7:11 pm

Por fin, pisaba tierra distinta a Clevermont College. Ya dadas las vacaciones de verano, y pasando el tiempo en Gales, había decidido a dedicar una escapada a la ciudad vecina, Londres. Muchos lugares podía visitar, pero me habían hablado del Caldero Chorreante, taberna, por la cual, los magos, tienen el acceso al Callejón Diagón, dónde pueden comprar sus materiales y cosillas necesarias. Me encontraba en Charing Cross, dónde, daba a la puerta del pub mago. Un pomo polvoriento, el cual gire, me dió paso a la poco luminosa taberna.

Me acerqué lentamente a la barra de la taberna, dónde un camarero apoyado, esperaba que alguien le pidiera alguna bebida o cosa parecida. Llegué, y le pedí una cerveza de mantequilla. Aguardé a que el tabernero me la trajera, y eché un vistazo al panorama de las mesas. Todas ocupadas, todas, cuando era todas, eran todas, menos una, dónde una chica, bebía un zumo, ¿Podía ser un zumo de calabaza?, pero en aquel momento, apoyaba su cabeza, sobre sus brazos, ¿Podría ser que estuviera descansando? Bueno, todo se sabría.

Caminé unos pasos, hasta la mesa, dónde se encontraba la chica. Dejé reposar la cerveza de mantequilla, sobre la dura y estropeada madera, par después dirigirme al cráneo de la chica y preguntarla la siguiente cuestión. _Perdón, señorita, ¿le importaría que yo me sentara en esta mesa?.-¿ Me escucharía os estaría en un sueño profundo? Era la primera vez, que entraba en ese lugar, y todo el mundo cuchicheaba, que extraño.
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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Françoise A. Laròcque el Sáb Ago 27, 2011 7:53 pm

Françoise se encontraba totalmente inmersa en sus cavilaciones, cuando de pronto oyó una voz, que le hizo alzar la cabeza en pos de averiguar quién era su interlocutor. Su cabeza se irguió con pesadez, como si la agotara terriblemente tener que efectuar aquel movimiento. Sus ojos se elevaron con lentitud, hasta llegar al rostro desconocido de aquel muchacho que le preguntaba si podía hacerle un rato de compañía. Probablemente, dentro de cinco minutos le pediría si podía hacerle favores personales, como lo había hecho involuntariamente con Worthington. Pero cabía la posibilidad de que no hubiera oído hablar de ella y que simplemente quisiera acercarse para charlar un rato. Decidió ser positiva y convencerse de esta última alternativa, que sin duda resultaba más grata que la otra.

-Puede sentarse, monseiur -aceptó con desgano, sin molestarse siquiera en ponerse de pie, para hacer una de las elegantes reverencias que siempre habían acompañado de forma rigurosa todos sus saludos. Era evidente lo mucho que había cambiado su vida desde que la habían encerrado sin piedad alguna en los calabozos. Ya nada era igual para ella, ni siquiera los aspectos más banales de su cómoda vida de señorita de la Élite francesa.

-Franç... -comenzó a decir, en un vano intento de presentarse, pero lo desechó. No quería que la asociara tan rápidamente con el drama del College y, a decir verdad, tampoco le entusiasmaba hacer sus pomposas fórmulas de presentación como solía hacerlo en el pasado.
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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Sebastian T.Aldrich el Sáb Ago 27, 2011 8:15 pm

La chica levantó la cabeza para contestar a mi petición de asiento en aquella mesa, la cual acepto, y siguió inmersa en sus preciados pensamientos. Tomé asiento, enfrente de la chica, la cual no quiso completar su nombre, que extraño, ¿A quién le importaba decir su nombre? Al parecer a esa chica sí. Dí un buen trago a la cerveza de mantequilla, y me dirigí a la joven muchacha que se encontraba frente a mí._Perdón, ¿Cómo ha dicho usted que se llamaba, señorita?.-Mostrando mis buenos modales. Realmente no importaba mucho como se llamase, pero ya me entraba la curiosidad, ya que no había entendido a la primera su nombre, pero no quería insistir ni agobiarla._Bueno, lo siento. A lo mejor no le apetece decir su nombre.-Comenté. Al cabo de unos segundos, me dí cuenta que yo me había presentado como varón, y volví a dirigirme por enésima vez, a la muchacha._No quisiera molestarla, yo soy Sebastian Aldrich.-Y tendí mi mano a modo de saludo.

Dí otro buen trago a la bebida comprada, y eché un vistazo al panorama actual que tenía la taberna. Seguía de bote en bote. Seguramente, sería uno de los sitios más frecuentados de los magos y brujas londinenses. Todo especulaciones. Y recordé Clevermont College, con sus salas, aulas, jardines, ventanales... Todos buenos recuerdos, ¿Todos? Los malos ya se habían olvidado. Los malos hechos acontecidos allí, ya habían desaparecido de mi memoria. Añoraba algunas cosas, pero estaba disfrutando al máximo las vacaciones veraniegas.
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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Françoise A. Laròcque el Sáb Ago 27, 2011 9:14 pm

De sociabilizar no tenía ganas. Mucho menos con un desconocido. Aunque viéndolo bien, quizás fuese más propicio hablar con alguien de quien no tenía la más mínima idea a verse obligada a responder las preguntas del idiota de turno que quería ponerse al tanto de su vida.

-Guárdate la educación para otra persona, que ya me tienen hasta las narices con el maldito protocolo -le soltó, malhumorada, incapaz de esconder la mueca de asombro que se ilustró en su rostro, asombrada de que ella misma pudiese despreciar a su amada educación. Lo oyó presentarse pero no se molestó en responder de la misma forma cortés que él. Ese día no estaba de ánimos para ello. Alzó la cabeza con lentitud, hasta incorporarse por completo y apoyarse en el respaldo de la silla.

-Angelique -respondió ella, a su vez, dándose a conocer por su segundo nombre. Así, le sería más difícil a aquel desconocido el hecho de poder identificarla con todo lo ocurrido en Clevermont. Bebió otro sorbo de su jugo de calabaza y volvió a dejar el vaso sucio sobre la mesa, haciendo un sonoro ruido a causa de la brusquedad con la que lo había depositado en ésta. Se planteó la posibilidad de fomentar la charla con Sebastian, pero no se encontraba de ánimos para ello. A decir verdad, en lo único que pensaba era en ocultarse lejos de la vista de todos, desapareciendo así por una temporada de la faz de la tierra.
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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Sebastian T.Aldrich el Sáb Ago 27, 2011 9:43 pm

¿En serio? ¿En serio, que acababa de escuchar esa respuesta, por parte de la muchacha? Pues si, estábamos bien de carácter. Guardo la compostura, y algo borde, no dudo en recriminar, si se puede llamar así, a la joven. _Tranquila a partir de ahora, sacaré toda mi vulgaridad, si es posible.- Alzó una ceja, y no puedo evitar reírme de forma irónica. Sonrío y vuelvo a beber de mi vaso.

Minutos después, responde con el nombre "Angelique". _Bonito nombre, si bonito nombre...- Contesté quedándome pensativo. ¿Hubiera sido mejor no sentarse en esa mesa, y quedarse en la barra de la taberna? No era tiempo para hacerse cuestiones bobas, ni pensar tonterías. La muchacha que tenía en frente, estaba algo borde, ¿O era así en realidad? ¿Por qué coño me salían tantas preguntas? Yo sólo quería entablar una maldita conversación con una persona. Miré a la chica, apoyado en el respaldo de su silla, y yo imité su movimiento, apoyando mi espalda, sobre el respaldo de la incómoda silla. La miré otra vez, intrigado.

Los cuchicheos que había escuchado al entrar en el pub, seguían siendo constantes. ¿De qué hablarían? Interesante cuestión. No iba a quedarme callado, la muchacha tenía pinta de estudiante, y seguramente estuviera en la Escuela de Magia y Hechicería Hogwarts._¿Hogwarts?¿Verdad?.-Y se quedo esperando la respuesta de la joven.
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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Françoise A. Laròcque el Sáb Ago 27, 2011 9:59 pm

A Françoise en esos momentos no le importaba en lo absoluto que la mirara de esa forma extraña, algo cargada de suficiencia. Por ella podían arrollarla con un tren que no iba a importarle en lo absoluto. Lo único que podía recordar en su cabeza era a Theodore. Su voz sepulcral, sus ojos azules e intensos, sus músculos tan fuertes... Un escalofrío recorrió su cuerpo al completo, haciendo que la francesa se sobresaltara súbitamente. La extraña moradora que se había instalado en su interior luego de la temporada en los calabozos, comenzaba a despertar. Se había sentido tan plácida últimamente, que había pensado en que jamás tendría que volver a sentirse así otra vez. Pero todo aquello parecía haber sido una falsa alarma, pues comenzaba a sentir como aquel éxtasis crecía nuevamente en su interior, provocándole un millar de sensaciones que no deseaba experimentar otra vez y que jamás debería haber conocido.

-Me parece perfecto, Aldrich -respondió ella con sequedad, introduciendo un dedo dentro de su vaso, haciéndolo girar a gran velocidad. Éste no tardo en salir despedido hacia la otra punta de la mesa, derramando el zumo por toda su superficie a gran velocidad.

-¿Acaso te interesa? De verdad, majo, ¿no tienes algo mejor que hacer? -preguntó, alzando una ceja. Un cosquilleo recorrió la parte púbica de su cuerpo, haciendo que se estremeciera una vez más. Joder, otra vez eso no-. ¿Por qué no me follas y le pones fin al asunto? Eso es a lo que has venido, ¿verdad? ¿Te has enterado de todo y quieres venir tú también a servirte de la francesa estúpida? ¡Pues yo no quiero! -le espetó, cambiando abruptamente su carácter, poniéndose de pie y empujando la mesa en el proceso. Su cuerpo temblaba, incapaz de mantenerse erguido con firmeza. En tan sólo dos segundos, estaba completamente fuera de sí.

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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Elizabeth Weasley el Sáb Ago 27, 2011 10:16 pm

Esto es vida.

El verano. Etapa de descanso. Adiós Hogwarts, hola mundo desconocido, pendiente por explorar. Bueno, más que explorar, conocer. No habían sido mucho los viajes que había hecho en aquel periodo tan largo de tiempo, mas fueron lejanos y exóticos, sin duda. Empezando por Australia hasta llegar a Viena, la capital de la música clásica, con su sede en Salzburgo. Disfrutó de días en la playa, también de su familia. Por una vez, se habían reunido todos, cual idea tiene su unanimidad. Aquello, si eran unas vacaciones.

Claro está, todo termina. La pelirroja se encontraba en el Mundo Mágico por fin. Pudo ver animales extraños por el Callejón más tenebroso, y también libros con movimiento en la imagen, como si se estuviera grabando. Iba sola, pero iba acompañada, técnicamente, por sus padres. Ellos fueron a comprar material nuevo para el colegio, y esta pudo escaquearse para hacer lo que ella quisiese, con todo consentimiento. Y por casualidad, chocó hasta el Caldero Chorreante.

Abrió la puerta, curiosa por el ambiente. ¿Qué habría allí? Bah, pensó al cabo de unos segundos. Un bar como otro cualquiera, anticuado pero… elegante. Se sintió algo aludida por el interior. Tenía un “nosequé” bastante acogedor. Se dirigió a la barra, y se apoyó levemente en ella.
– Póngame una cerveza de mantequilla, por favor. – pidió de corrillo, como si fuera algo aprendido. Pudo ver a su lado dos figuras. A una de ellas la reconocía, pues se había hablado de ella, mas prefería mantener la calma, el otro muchacho no tenía ni idea. – Hola. – dijo algo cortante, pero sin faltar al respeto.




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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Sebastian T.Aldrich el Sáb Ago 27, 2011 10:42 pm

Borde, antipática, respondona, todos esos adjetivos se le podían atribuir a aquella chica. Era capaz de conseguir que la odiaran en el momento, pero daba igual, a ella seguramente le diera igual. No puedo evitar responder malamente y airado a su secuencia de frases vulgarizadas._No tengo nada que hacer mejor, has visto acaso lo que estoy haciendo, beber, ¡como un vulgar borracho!.-Comenté, y seguí discutiendo._Lo de follar se podría ver, pero ni tu eres una puta ni yo un chulo de compañía.- Terminé, y al cabo de muy pocos segundos, yo seguía debatiendo, si se podía decir así, como un maldito verdulero._¡No sé de que coño estás hablando, ni te conozco, y ya estás insinuando cosas raras.!¿Estúpida? Yo no te veo así, ¡sólo quemada y rencorosa! ¿Qué te has creído? ¿Qué yo soy un follador-vividor, y me tiro a la primera que conozco? No, no, no soy de esos.-Y terminé bebiendo de un trago el medio vaso de cerveza de mantequilla que quedaba en la taza. Angelique se levantó y empujó la mesa con fuerza, golpeando mi torso._Joder, ten un poco de cuidado.

¿De qué coño estaba hablando la muchacha? Sentía la puta impotencia y la rabia, por mis venas, de estar a punto de saber de que hablaba y no saberlo. Sí pero no. Asco de todo, sentía que todo era una mierda, una puñetera mierda. Nadie había conseguido ponerme de esa maldita forma. Se me habían cruzado los cables.

Al poco tiempo, llegó una chica pelirroja, a la cual saludé con cierta alegría, ya que era esa mi forma de ser._Hola.
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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Françoise A. Laròcque el Dom Ago 28, 2011 5:39 pm

Una nueva presencia se había acercado hacia donde estaba ella discutiendo con el otro chico. Sin embargo, no le importó en lo absoluto. La ignoró tanto como habría hecho con un sujeto que tuviese una capa de invisibilidad encima. En ese momento, todo su ser estaba avocado en detestar al chico que tenía delante.

-Pues sigue bebiendo, capullo. ¡Y lárgate de mi mesa! ¡Nadie te ha invitado a sentarte aquí! ¿Por qué no te llevas a esa pelirroja con cara de zorra a una habitación? De seguro el dueño de este lugar te dará una con gusto -profirió, lanzando miradas de furia tanto al uno como a la otra. Estaba mentalmente trastornada, eso era más que obvio. Y, si aún faltaba algún tipo de prueba que terminara de demostrarlo, un violento estremecimiento, casi una convulsión, se apoderó brutalmente de ella. Sin aguardar un sólo segundo, se lanzó sobre la mesa, dispuesta a arrojarse encima de Aldrich.

-¡Por favor! ¡Páralo ya, tócame, hazme algo, pero detén esta tortura! -le suplicó, desesperada, tratando de calmar aquella horrible pero a la vez agradable sensación que se extendía por todo su cuerpo. Sus ojos comenzaron a humedecerse al tiempo que se movía en dirección al muchacho, para arrojarse sobre él. Sus lágrimas comenzaron a caer sin control alguno por sus mejillas, muriendo en una caída que concluía con un dramático impacto contra la superficie que se encontraba debajo de ella. Esa era la triste vida de la joven abusada sin piedad por un malvado hombre que, luego de todas las penurias sufridas, le había robado también el corazón.
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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Sebastian T.Aldrich el Dom Ago 28, 2011 11:16 pm

La enfurecida chica, estaba fuera de sí, parecía por momentos que quisiera lanzarse sobre mí, intentando hacerme daño o algo distinto. Iba a explotar, no era normal, la rabia que tenía dentro. Cada vez, más vulgaridades y exclamaciones salían de su boca, y no podía callar. Que pesadilla. ¿En que puto momento se me ocurrió sentarme en esa mesa? _¡Tú no eres quién para decirme dónde me tengo que sentar, o si me tengo que sentar o no!¡Y a esa chica un respeto, no te ha dijo nada, así que págala conmigo, que soy el que está hablando contigo!.-Sentencié tranquilizándome un poco, ya que yo también había perdido un poco la cabeza. ¿Estaríamos montando el pollo en medio del Caldero Chorreante?

¿Que había dicho la muchacha? ¿Que parase qué? ¿No había escuchado bien? ¿Estaría delirando, como desde que empecé a hablar con ella?_¡Qué estás diciendo ahora!¡Dios, me estoy poniendo de los nervios!.- Y tras eso, coloqué mis brazos en posición, delante de mi cuerpo, para por si acaso, la muchacha se le ocurría intentar hacerme daño o herirme gravemente. Vaya mierda de experiencia en el pub de magos y brujas de la ciudad londinense.
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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Elizabeth Weasley el Lun Ago 29, 2011 3:25 am

El camarero no tardó ni un segundo en llegar con la ansiada bebida. La pelirroja se encontraba sedienta después del camino que había emprendido, cual águila voraz. – Gracias. – respondió sin más reparo, mientras agarraba del asa la bebida y aprovechó para darle un buen sorbo a la cerveza. Hm, sin duda, habían cosas que se echaba de menos del Mundo Mágico.

Lo peor de todo, era la gente. Menos mal que la impertinente de la chica no iba al mismo colegio que ella, que si no, se hubiera llevado más de una hostia por aquellos comportamientos y confianzas que se podía permitir. Se dirigió hacia ella, con todo orgullo. – Cielo, aprende a juzgar a las personas cuando las conozcas. Y después dicen que tú eres educada. Anda ya, lo que te falta es vergüenza, maldita niñata. – lo que le faltaba entonces sería escupirle en sus ropajes de princesita barata de alcantarillado.

Cogió su copa de nuevo, alejándose un poco. El chaval que se encontraba justo más adelante suya trató de defenderla, pero hizo un ademán, negando con decisión. Bebió una vez más, pero en más cantidad, dejando la bebida casi a la mitad. Le indignaba algunas veces, pero esta vez podía tener a la fiera bien domada.



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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Françoise A. Laròcque el Vie Sep 02, 2011 8:45 pm

Pero Françoise ya estaba demasiado desquiciada como para prestar verdadera atención a las palabras que le dirigía el joven, o a las quejas que luego le echó la otra chica. Como se vio impedida por Sebastian para arrojarse sobre él y golpearlo, rodó sobre la superficie de la mesa, hasta caer al suelo con un fuerte estrépito. Se había golpeado, pero no le importaba. Ahora en sus ojos sólo habían lágrimas de ira e impotencia. Dirigió una mirada llena de ira a los dos jóvenes. Deseaba golpearlos, lastimarlos, hacerlos sentir al menos en una mínima parte como lo hacía ella en esos momentos.

-¡Yo le puedo decir lo que quiera a quien se me cante, idiota! -exclamó, volviéndose luego a la pelirroja, mientras intentaba ponerse de pie. Tropezó varias veces en el proceso, pero no pareció importarle, pues finalmente logró recuperar su altura original, aunque tuvo que encorvarse para apoyarse sobre la mesa a causa del fuerte dolor que sentía en la espalda, provocado por el golpe-. Y tú no me vengas con educaciones, guarra de mierda -gritó desaforada, sin poder percibir la grave injuria a las normas del Protocolo y la Etiqueta que acababa de cometer. No duró mucho tiempo más allí. Tras echarles una última mirada, se fue del Caldero Chorreante dando tumbos. Probablemente terminaría llorando en un oscuro callejón, a la merced de las ratas y los rufianes.
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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Elizabeth Weasley el Vie Sep 02, 2011 9:54 pm

Pregunta del millón: ¿Esa tía estaría fumada o algo por el estilo? Es que era inexplicable hasta para las ratas que habitaban debajo del apesadumbrado bar de copas. Los tratos que tenía con el chico no eran muy agradables, que se diga, y el chico sabía cómo tratarse, por lo poco que había visto. Prefirió pasar desapercibida, hasta llegar al momento de escuchar su nombre junto a un adjetivo bastante peyorativo para su ego. La verdad es que sabía que era una “zorra”, pero no hacía falta que nadie se lo dijera. No, Liza no era de esas personas que se dejaban insultar por una chica repipi y con trastornos muy drásticos en su cabeza de mármol y serrín.

- A ver, gilipollas, intenta algo más y te parto la cara. – intentó sacar su lado fiera y salvaje, intentando escarmentar a la niñata rubia. Pero fue demasiado tarde, cuando decidió aquella malcriada salir del bar, zapateado con rabia. Se relajó un poco y se sacudió la cabellera pelirroja, que había posado en su hombro derecho. Cogió su vaso de cerveza y lo terminó con unas ganas inmensas. Ahora, se encontraban el chico y ella. No estaba nada mal, la verdad, sería una buena presa para la pelirroja. - ¿Y… conocías de antes a esa imbécil? – tomó una confianza muy poco propia de ella, pero ya daba igual, estaban sumidos en el mismo asunto, por lo tanto, era tarde. – Por cierto, soy Elizabeth Weasley. Supongo que no me conocerás, soy de Hogwarts. Ah, y llámame Liza. – hizo una pequeña mueca, intentando hacer de ella una sonrisa. Había cambiado bastante, más bien, había madurado como toda persona.

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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Sebastian T.Aldrich el Vie Sep 02, 2011 11:44 pm

Al fin, si el final ya había llegado. Tras un estrepitoso y ridículo final, la muchacha, más bien, Angelique, se había marchado, pero después de haber montado el numerito, claro. Una caída, un par de vulgaridades, propia de una verdulera, unos insultos, y a la fuera del Caldero Chorreante. Mientras tanto, la chica pelirroja, que se encontraba a su lado, ya la había contestado y por lo que parecía no tendría nada más que decir. Se termina su cerveza de mantequilla, y empieza a presentarse ante Sebastian. Esperó a que termine, y sin faltar, se presenta a la muchacha de pelo rojizo._¡Hola! Yo soy Sebastian Aldrich.-Paró un poco para tomar algo de aire, echarlo, volver a respirar, y volver a echarlo a la atmósfera del Caldero Chorreante._Puedes llamarme como quieras.-Paró de nuevo._No, no te conozco, yo soy de Clevermont College.-Y terminó sonriendo a la muchacha.

Fue otra vez a la barra, y pidió otra cerveza de mantequilla. Esperó a que el camarero se la trajese, y volvió junto a la chica. Bebió un poco del vaso de cerveza, dejándose una pequeña cantidad de espuma sobre sus labios, y volvió a mostrar una sonrisa. Se tranquilizó, el chico, después de todo lo que había pasado.
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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Elizabeth Weasley el Lun Sep 05, 2011 12:13 am

La pelirroja volvió a pedir otra cerveza. De su bolsillo sacó otros galeones para pagarla, y con un ademán en la cabeza, dio la espalda al camarero, sin faltar en ningún momento el respeto. Ahora estaba entablando una conversación con un chico de sus vecinos estadounidenses, llamado Sebastian, según se decía llamar. En su interior no dejaba de pensar en la niña esa que había entrado no hace mucho tiempo, y que tampoco había tardado en salir. Su actitud miserable y desagradable hizo de ella en sí un mal karma. No había más remedio que ignorar, pasar de largo, y mantener la compostura en todo momento.

- Yo soy de Hogwarts, con razón que no me conozcas. – farfulló con una sonrisa algo burlona, mientras volvía y cogía la copa de cerveza que le habían puesto a Elizabeth. Bebió un trago y mantuvo con sus manos la gloriosa copa. – Ya me gustaría visitar Clevermont College, dicen que hay chicos que están buenísimos, bueno, como tú por lo que yo veo. – intentó ser sincera, aunque sus primeras intenciones no iban tan angelicales como su mirada. – Y dime, ¿cuántos años tienes? ¿A qué curso y casa vas? – preguntó cual cacatúa con cualquier desconocido que pasa por la tienda de animales, mientras le daba otro sorbo a su bebida.

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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Sebastian T.Aldrich el Mar Sep 06, 2011 12:49 pm

La muchacha pelirroja, hizo lo mismo que el muchacho estadounidense, pedir otra cerveza de mantequilla. El joven Sebastian, cuya vida había tenido que soportar a una loca empedernida, ahora estaba tranquilamente entablando una conversación con Elizabeth Weasley, cuyos comentarios sólo hacían, ¿Enrojecerse? En realidad al chico le gustaba hablar y esas cosas. El muchacho, después de que la chica, terminará de hablar, bebió un trago más de cerveza, y por cortesía, o no, le tocaba responder las cuestiones.

Escuchó lo referido a Clevermont College, y no puedo evitar sonreír y reírse un poco._Gracias, aunque tú tampoco estás nada mal.- E intentó, el muchacho sonreír, y no quedar mal en frente de la chica._16 años.-Contestó y preguntó, a la vez, Aldrich._Sexto curso de Caeruleum, aunque este año, finalmente, me voy a traspasar a Hogwarts.-Comentó Sebastian, como si a la chica le importará lo que dijera el vulgar joven. Ahora, era él, quien quería saber cosas sobre la chica._Liza, ¿Cuántos años tienes? Aunque sea de mala educación preguntar la edad a una señorita.- Y el chico volvió a mostrar una sonrisa._¿Griffyndor, Ravenclaw, Slytherin o Hufflepuff?.-Preguntó el muchacho.
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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Elizabeth Weasley el Jue Sep 08, 2011 6:53 pm

En sus ojos podía ver el reflejo de la esbelta figura del chico posado en frente suya. No sabía por qué, pero le recordaba completamente a los chicos que habitaban en Hogwarts. Y fue mera coincidencia cuando sus oídos escucharon que iba a trasladarse hacia allí, con todo descaro. Fue por partes al escuchar todo lo debido, mientras tanto, aguardaba jugueteando con un par de sus dedos la copa, haciendo curvas y formas extrañas.

Sonrió por la devolución del halago. Era de esperar, no se iba a quedar el pasmarote con las palabras en la boca. Claro está, que no sabía con quien estaba. No dijo nada al respecto, pues no quería parecer una víbora buscona de ratones para la hora de la cena, y prosiguió.
– Oh, yo tengo un año menos que tú. Tengo quince, y voy a Gryffindor, dentro de la casta de los leones, valientes y pasionales de corazón. – quiso exagerar todo halago respecto a su casa, pues debía enorgullecerse de ella. – Voy a ser prefecta, ¿sabías? – mencionó con cierta picardía, mientras bebía otro poco de cerveza que quedaba del vaso. – Si bien te conociese, seguro que irías a alguna casa no muy lejana a la mía. Quizás a Hufflepuff, pareces valiente. O también a Ravenclaw, se te ve bastante astuto. Pero nunca a Slytherin. De esa casa, sólo salvo a dos personas. – bisbiseó con malicia, pensando en todas aquellas serpientes rabiosas de poder y resentimiento.
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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Sebastian T.Aldrich el Miér Sep 14, 2011 4:28 pm

Escuchó, afirmó, estuvo atento, hasta que miró la hora de su reloj. Había llegado el minutero hasta el número exacto, que marcaba la hora de irse. Había sentido, Sebastian, en el Caldero Chorreante, la impotencia ante una loca, y la alegría de conocer la primera Hogwartriana de la historia en vida del joven galés, antiguo alumno, ya, de Clevermont College._Creo que me tengo que ir.- dijo el joven Sebastian, para ir terminando la conversación con la muchacha pelirroja._Adios.-Y se marchó hacia la puerta del Caldero Chorreante, saliendo al exterior, miró hacia los dos lados, y se marchó por el izquierdo.
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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Démian A. Ephram el Dom Oct 20, 2013 5:26 am

Las cortinas descorridas dejaban a la vista un pequeño pedazo del cielo oscuro que se extendía infinito más allá de esa reducida habitación. La brisa fresca de la noche se abría paso por la ventana abierta y recorría su piel con caricias suaves, pero siquiera aquella reconfortante sensación bastaba para ayudarlo a dormir. Cada noche le costaba más trabajo, no importaba lo que intentase. Y Démian había optado por resignarse a su insomne condición, porque entendía que las cosas no mejorarían en tanto mantuviese su cabeza repleta de ideas que no lo dejaban tranquilo por un solo momento.

Giró de mala gana sobre la cama para ocultar su cuerpo desnudo bajo las sábanas y estrechar ese que reposaba a su lado. Aunque jamás fuera a reconocerlo, Démian tenía bastante claro que si aún no se había vuelto loco era gracias a esa joven que le regalaba su compañía. Sin Crawford y su difícil carácter habría contado con más horas de las que deseaba para detenerse a pensar en las cosas que lo atormentaban y que al final siempre tenían a su hermana como punto final de cada nuevo camino. Darcy y la distancia que los separaba. Darcy y su obligada nueva soledad en Clevermont. Darcy y la imposibilidad propia de continuar protegiéndola. Darcy... y la vida. Todo parecía perder su verdadero sentido cada vez que se recordaba el hecho de no estar cumpliendo con sus deberes de hermano mayor. La buena noticia era que toda esa batahola de pensamientos quedaba pulverizada, al menos por un tiempo, cada vez que en medio de su desesperación buscaba la calidez siempre real de su amiga. Depositó un beso voraz sobre la piel tersa de su hombro con la clara intención de interrumpir su sueño e invitarla a retomar el juego vicioso al que habían dado término horas atrás. Pero debió detenerse antes de insistir con un segundo contacto.

Algo... alguien a la distancia había alterado el objetivo de su atención. Un ruido.

Démian volvió el rostro, alzando su oído en dirección a la puerta. ¿Eran pasos lo que se distinguía a la distancia? ¿A esas horas de la madrugada? Estuvo seguro de ello al cabo de unos segundos, cuando los pesados golpes contra la madera del pasillo comenzaron a tornarse más próximos y nítidos. No alcanzaría a transcurrir un segundo más antes que su estómago se oprimiese producto de un repentino mal presentimiento que lo llevaría a levantarse de la cama y buscar su ropa. Tocaron la puerta antes de darle tiempo de cerrar el pantalón que acababa de ponerse, pero ignoró el llamado... y la siguiente vez los toques habrían de convertirse en golpes violentos e intermitentes que amenazaban con echar la puerta abajo en cualquier momento. Ephram observó a Crawford. Desde luego el alboroto debía de haberla despertado.

Vístete —masculló la susurrante orden en medio de la penumbra mientras encajaba la remera por su cabeza y caminaba hacia la entrada del cuarto que ambos compartían. A juzgar por su expresión apenas iluminada por una luna distante, parecía albergar sospechas bastante claras del motivo por el cual alguien los importunaba a esas horas. Pero no había tiempo para explicaciones—. Y escóndete. ¡Rápido! Será mejor si no te ven.
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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por April S. Crawford el Lun Oct 21, 2013 12:58 am

El cuerpo pálido y fibroso de Crawford reposaba plácido sobre el colchón de una pequeña habitación del Caldero Chorreante. Apenas cubierta por una nívea sábana y los mechones enmarañados de su cabello, simplemente dormía, relajada y sin que ninguna preocupación asaltara su mente. Ignorante del desvelo de Démian, ella descansaba sin pensar en el hecho de que pronto debería ponerse a la tarea de solicitar pruebas de admisión en los diversos equipos de Quidditch del país.

Su sueño era profundo, tranquilo. Su respiración, calmada como la de un bebé. Incluso una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro, habitualmente surcado por una mueca de desagrado o hastío. El joven que ahora estrechaba su cuerpo con firmeza cumplía sus promesas, y no había tenido ocasión de aburrirse. Intuía, o más bien, sabía con certeza que el joven era constantemente asaltado por sus demonios particulares, siempre obsesionado con la seguridad y protección de su hermana menor. Ella ofrecía como único consuelo el disfrute que a ambos proporcionaba la mutua compañía, sin hacer preguntas y dedicándose simplemente a disfrutar esos ratos de placer y sudor, para después dormirse sin más. Aquella noche no había sido diferente.

Pero aquella noche no era una noche común como las que ambos jóvenes venían pasando juntos desde que llegaran a su tierra natal. Un beso furtivo en su hombro la estremeció en un principio, sin sacarla de su plácido estado. Sin embargo, su oído siempre acechante la hizo abrir pesadamente los ojos al escuchar golpes en la puerta. Pasó la mano por el colchón, buscando  localizar el cuerpo de Démian, que debería reposar junto al suyo. Mas no estaba. Sus ojos se abrieron de golpe, justo a tiempo de oír la voz del joven y localizarle de pie en la penumbra, ya completamente vestido. - Qué cojones...? -alcanzó a murmurar. La rubia nunca se había caracterizado por ser amiga de las esperar, y tenía la inteligencia suficiente como para comprender en un instante que la situación requería de la mayor de las urgencias. Se incorporó y rebuscó por el suelo hasta dar con una especie de bata con la que cubrió su cuerpo hasta entonces desnudo. Dirigió una mirada de urgencia a Ephram, exigiendo unas explicaciones que sabía que no podía darle en ese momento. - Démian, mierda... qué coño es todo esto? - susurró. Pero la mirada de su amigo no admitía refutación, y varita en mano, susurró las palabras del encantamiento desilusionador.

Al instante se mimetizó con el ambiente que la rodeaba, como si de un camaleón se tratase. Esperaba que la penumbra de la sala supliera los posibles errores de ejecución en el encantamiento. Se retiró a una esquina, justo detrás del chico, con los ojos abiertos como platos. No entendía absolutamente nada de qué estaba pasando, pero estaba dispuesta a averiguarlo del modo que fuera. Y tampoco iba a permanecer escondida si veía que las cosas se ponían feas a su alrededor. Bastante había hecho cediendo a ocultarse. Agarró su varita con fuerza, a la espera de ver qué clase de visita les esperaba.



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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Personaje no jugable el Sáb Oct 26, 2013 4:45 am




PUM. PUM. PUM...

El cuarto y último golpe derrumbó la puerta como si se tratase de papel, en medio de un estruendo que remeció al antiquísimo pub desde sus cimientos. Lo primero que lograría distinguirse atravesar el ultrajado umbral sería la bota poderosa responsable de echar la puerta abajo. Por un segundo el tiempo pareció detenerse... hasta que la bota suspendida en el aire dio su primer paso, pesado y resuelto, revelando tras él el rostro serio y desfigurado de su dueño.

Con su único ojo útil recorrió el pequeño cuarto desde su posición, escrutando las sombras sin tomarse prisa alguna para finalmente detectar su objetivo. Su expresión no se alteró en ningún momento. Dos grandes zancadas lo llevaron hasta el joven que se encontraba próximo a la destruida puerta, y tomándolo por el cuello de su remera, casi estrangulándolo, comenzó a arrastrarlo de vuelta a la salida para asomar la cabeza por el pasillo—. ¡Profesor! ¡Es aquí! ¡Lo encontré! ¡Aquí está!

Retrocedió apenas enunciado el mensaje para abrir el paso a su acompañante.
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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Dominique Weasley el Sáb Oct 26, 2013 5:46 am

Apenas habrían de transcurrir un par de segundos antes que la figura alta y aterradora de Dominique Weasley irrumpiera en el cuarto, complacido por el rápido éxito de su búsqueda. Había estado apunto de allanar la siguiente puerta del pasillo cuando el llamado de su compañero lo salvó de involucrar a más individuos de los que hacía falta. Llevaba la varita en la mano, y con ella se había hecho cargo de hechizar cada puerta apostada en el pasillo para evitar la salida de sus moradores mientras llevaba a cabo su misión. La primera tras un largo tiempo de tediosa inactividad en Clevermont College. Nadie podía hacerse una idea clara de cuánto había echado en falta la actividad en terreno. Era para lo que había nacido, después de todo. Por eso no dejaba de irritarlo pensar en todo el mérito que se había visto obligado a realizar para conseguir encabezar esa tarea; odiaba que intentasen mantener a raya su estilo destructivo y peligroso. Ya en la entrada examinó el cuarto con un detalle idéntico al antes realizado por el sujeto tuerto, pero al detenerse ante la puerta desplomada y evaluar la forma en que el otro sujeto sostenía al muchacho que habían estado buscando, dejó escapar un bufido despreciativo.

¿Para qué demonios tienes una varita si no es para usarla cuando corresponde, Burge? ¿Para hurgarte la nariz acaso? —rió de ese modo retorcido y desagradable que le era tan propio, ya disponiéndose a otorgar a su varita la utilidad que el otro hombre no aprovechaba para apostar nuevamente la puerta en su lugar. Deseaba asegurarse de contar con algo de privacidad. Solo cuando acabó su tarea, en la cual resolvería tomarse más tiempo del que en verdad se requería, se volteó hacia Ojo Burge y su prisionero observando al segundo directamente. Su rostro le resultaba vagamente familiar de las clases de pociones, pero el Estigma escarlata en su mejilla... ese signo le ayudó a refrescar mejor su memoria—. Así que tú eres Démian Ephram, ¿eh? —frunció el entrecejo con un gesto de evidente decepción—. No pareces el tipo de persona por la que valga la pena encabezar una misión como esta. Pero, si no queda más remedio... Suéltalo, Burge.

No esperó a comprobar si su orden había sido cumplida. Apenas un segundo después Weasley se había hecho cargo de aturdir al muchacho con un violento hechizo de desarme que lo lanzaría contra el muro más cercano. Se adueñó de su varita sin perder tiempo, para asegurar su destierro a una inevitable desventaja contra sus dos oponentes. Aquello era solo el inicio—. ¿De verdad creíste que ibas a poder escapar, gusano? ¿En serio pensaste que íbamos a permitirte largarte en paz, sin inconvenientes? Te recuerdo que tienes una compromiso con Worthington y con nosotros. No tengo idea en qué mundo de fantasías vivas tú... pero en este, ese tipo de promesas no pueden desecharse de un día para otro.
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Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Démian A. Ephram el Dom Oct 27, 2013 5:08 am

Agradeció que por una vez April hubiera decidido hacer caso a sus órdenes sin un solo reparo de por medio. Sintió que se quitaba un peso de encima cuando la vio camuflarse con la habitación y su oscuridad cargada de misterios. Si sus sospechas respecto a lo que estaba a punto de suceder eran ciertas, lo mejor sería mantenerla fuera de eso. A sus oídos llegó el sonido violento de un tercer golpe contra la puerta, y para entonces Démian ya cerraba su varita en la mano para disponerse a eliminar cualquier evidencia en la escena que pudiera convertirse en un indicio de la presencia de la muchacha. Ocultó sus prendas desperdigadas por doquier con una maniobra calculada, y cuando acababa de desarmar la cama la siguiente vez que agitó su varita, sintió el último golpe... seguido por el estruendo de la puerta al precipitarse contra el suelo.

Reconoció ese rostro al instante una vez lo viera irrumpir en la habitación para desbaratar cualquier resquicio de paz que aún pudiera conservar. Como fugaces fogonazos de luz, imágenes de una distante noche de San Valentín irían a instalarse en su memoria. Pero junto a la paz Ephram también comenzaba a perder la paciencia. El hecho de poseer una idea bastante acertada del motivo por el cual un soldado de Worthington realizaba aquella inesperada visita no la justificaba. Se dispuso a iniciar la primera ofensiva, pero la brutalidad de su oponente conseguiría adelantarse a cualquier movimiento planeado. Se sintió arrastrar por el cuarto con las manos del sujeto en torno a su cuello, pero su propia violencia no parecía suficiente como para permitirle zafarse de ese agarre que lo relegaba a una posición de sometimiento a la que no estaba acostumbrado. Intentó una segunda ofensiva con su varita, pero antes de realizarla comprendería mediante el llamado de su captor que este no se encontraba solo. Tal vez la situación era más seria de lo que creía.

El siguiente rostro fue aún más sencillo de identificar. Porque lo recordaba con un resentimiento que no tardó en hacerse patente en su mirada. No se olvidaba de su responsabilidad protagónica en las torturas de las que Crawford había sido víctima. Quiso demostrarle que sus despectivas suposiciones no eran del todo ciertas, pero antes de conseguir atacarlo...

No comprendió lo que ocurría sino hasta que sintió el golpe que lo estrelló contra el muro. Sin embargo la terquedad inherente a su esencia lo impedía a la posibilidad de darse por vencido tan pronto. Sintiendo que el mundo se había convertido en un vertiginoso torbellino que daba vueltas en torno suyo comenzó a tantear el suelo en busca de la varita que había perdido durante el ataque de Weasley... pero no llegó a tiempo. Contempló al que había sido su profesor de pociones, sombrío, proclive a una prepotencia que sabía podría costarle caro. Para entonces ya no le importaba.

Mi compromiso fue con Weitzman —aclaró su contraargumento con un gruñido feroz. Sentía la bilis subir por su garganta—. Y seguí al pie de la letra sus instrucciones mientras estuve en Clevermont. Ahora que ya no pertenezco al college mi tarea acabó. Lárguense ya. Pierden su tiempo. No tengo nada que ver con Worthington. Y con ustedes tampoco.
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Re: Caldero Chorreante

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