Caldero Chorreante

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: Caldero Chorreante

Mensaje por April S. Crawford el Lun Oct 28, 2013 5:11 pm

Apenas tuvo tiempo de contener la respiración y agarrar su varita con fuerza antes de que una enorme bota derribara la puerta de su habitación. No se movió ni un milímitro, y sus ojos comenzaron a escrutar la oscuridad hasta que vio la figura de aquel hombre de rostro deforme. No le conocía, y aquello hizo que frunciera el ceño mientras no dejaba de observar. Se sentía encerrada, presa de aquel hechizo que la ocultaba y no le permitía intervenir. Y estuvo a punto de estallar en cuanto vio cómo el hombre agarraba a Démian para arrastrarlo hasta la puerta. Contuvo un grito de rabia, y debió hacer el mayor de los esfuerzos para no lanzarse corriendo hacia el ser que apareció un momento después en escena.

Weasley. Su otra mano, la que tenía la marca de aquella noche, se cerró con rabia sobre si misma, mientras la rubia apretaba los dientes, ahora más impotente que nunca. ¿Por qué había sido tan estúpida de acceder a ocultarse como una cobarde? Ahora debería resignarse a observar la escena como mera espectadora, cosa que no le gustaba en absoluto. Estaba dispuesta a deshacer el hechizo que la ocultaba y enfrentarse al hombre que la torturó durante interminables horas, cuando sus palabras la dejaron completamente desconcertada.

Worthington buscaba a Démian. A Démian, el que le había predicado día y noche el sermón de no meterse en problemas con aquellos cabrones... y no le dio tiempo a pensar más en todo aquello, porque el que fue su profesor de pociones en seguida se encargó de enviar a Ephram contra una de las paredes de la habitación, la opuesta a la que sostenía el cuerpo de la rubia. Su impulso de correr hacia aquel ser y enviarlo al infierno de una maldición sólo pudo ser detenido por las palabras de Weasley, y por una voz en su cabeza que le decía que ahora ella estaba en una posición ventajosa. No sabían que estaba ahí, y Démian estaba desarmado. La única posibilidad de conseguir algo contra ellos, residía en ella, por el mometo. Las palabras compromiso con Worthington resonaron en su cabeza una y otra vez. ¿Es que acaso su amigo había cooperado con ellos? ¿Estaba de su parte? ¿Era una especie de colaborador del régimen del director del College?

Demasiadas preguntas en su cabeza, y las palabras de Démian solo lograban despertar más interrogantes en la mente de Crawford. Sentía que explotaría en cualquier momento, le estaba costando horrores mantenerse al margen y no exigir una explicación inmediata... pero debía hacerlo. Primero, para conseguir más información sobre todo aquello, pues no tenía idea alguna de qué tipo de trato podía tener su mejor amigo con la bibliotecaria de Clevermont. Y segundo, porque por una vez en su vida, estaba haciendo caso a Démian... y veía que era provechoso. No podía dejar escapar la aparente ventaja con la que contaba en ese momento.



with the exception of you I dislike everyone in the room
avatar
April S. Crawford
Fugitivo

Mensajes : 532
Fecha de inscripción : 29/06/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Personaje no jugable el Vie Nov 01, 2013 8:32 pm




Un silbido intermitente y desagradable se esparció por el cuarto tras el violento ataque que el tal Ephram hubo de recibir. Era la risa de Ojo Burge, un sonido que aunque apenas perceptible, conseguía taladrar el pensamiento hasta convertirse en una melodía prácticamente imposible de olvidar. Le causaba gracia esa osadía terca que el chico estaba usando para defenderse. ¿Es que no sabría acaso que con cada palabra excavaba su propia tumba? Buscó su varita oculta en la manga derecha de su roída túnica; no quería darle más motivos a Dominique para que lo convirtiera en el blanco de los insultos. Demostraría que manejaba aquel instrumento tan bien como sus poderosas manos.

Te convendría ser un poco más educado con tu antiguo profesor, muchacho —apuntó a su objetivo con la gruesa herramienta de madera astillada y pésimamente cuidada—. ¿Qué tal si contienes la respiración un momento y piensas mejor las cosas antes de hablar? Coangusto —curvó sus labios en una sonrisa horripilante tras la mención del maleficio... y observó a su compañero de misiones como lo hubiera hecho un perro con su dueño, a la espera de algún premio bien merecido.
avatar
Personaje no jugable
Cuenta multiuso

Mensajes : 179
Fecha de inscripción : 26/07/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Dominique Weasley el Vie Nov 01, 2013 9:17 pm

También él rió de la respuesta elaborada por el muchacho, con esa risa estridente que daba muerte al silencio cada vez que veía oportunidad de nacer. Era evidente que su servicio había sido bastante distanciado de los lineamientos con que funcionaba la maquinaria de Theodore Worthington, pues de otro modo su punto de vista resultaba incomprensible. Se tentó a sentir pena por el mocoso y su perjudicial inocencia... pero él era Dominique Weasley. Mucho más sencillo era burlarse.

Bien, Ojo Burge, muy bien —felicitó divertido a su compañero tras verlo realizar aquel inofensivo maleficio, sin perder tiempo de realizar un encantamiento anti-desaparición en tanto Ephram era víctima de la repentina ofensiva; no tenía planeado arriesgarse a perder a su prisionero para tener que lidiar luego con la ira de Worthington. Paciente como jamás se lo veía, Weasley aguardó a que el efecto del maleficio acabase. Solo entonces avanzó hasta el chico y procedió a su propia nueva ofensiva castigadora—. ¡Merecorpus! —exclamó, apuntando directamente al brazo derecho de su desarmada víctima. Se sonrió mucho antes de comprobar el efecto de su ataque, insensible—. Yo doy las órdenes aquí y yo decido cuándo largarme, que te quede claro. Considera esto como una pequeña advertencia sobre lo que te ocurrirá en tanto decidas mantener en pie tu ridícula insolencia. Ahora... ¿dónde estábamos? ¡Ah, claro, claro!

Haciendo gala de su andar tosco avanzó hacia la zona del dormitorio en que se ubicaba la desorganizada cama, y junto a ella, un minúsculo velador con una lámpara de aceite. La encendió, harto ya de tanta penumbra. Para cuando dejó de dar la espalda a los otros dos magos presentes en la habitación, esta se bañaba de una luz tenue y fluctuante.

Weitzman, Slaughter, Worthington o quien sea... es lo mismo, idiota. Todos perseguimos el mismo propósito. Y nos lo tomamos muy en serio, Ephram. A Burge y a mí nos consta que realizaste un magnífico trabajo como chivato mientras estuviste en el college y que seguiste al pie de la letra cada instrucción —una carcajada repentina interrumpió sus impacientes explicaciones al reparar en las afortunadas palabras utilizadas y la alusión que las mismas hacían al modus operandi con que el chico había procedido en su secreto traspaso de información al interior de Clevermont—; esa mierda que llevas en el rostro es la mejor prueba de ello, de que jamás levantaste sospechas. Pero aunque quisiera afirmar lo contrario... resulta que todavía nos eres útil. Raziel pensó en una tarea muy adecuada para ti. Dudo que seas lo bastante imbécil como para rehusarte a aceptar... por las buenas.
avatar
Dominique Weasley
Jefe de Phoenîceum

Mensajes : 48
Fecha de inscripción : 19/04/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Démian A. Ephram el Sáb Nov 02, 2013 3:15 am

Existen circunstancias que aún luego de preverse resultan difíciles de soportar. Démian supo que se hallaba en medio de una cuando las risas escalofriantes de ambos sujetos se confundieron en un sonido que, llegado a sus oídos, se encargarían de evaporar el hilo de todos sus pensamientos para reducirlos a dos primitivas sensaciones: la desesperación y el dolor.

A la espera del evidente castigo que habrían de acarrearle sus inapropiadas respuestas fue que sintió que el aire comenzaba a faltarle. Intentó una inspiración profunda solo para descubrir con sorpresa que a pesar de su esfuerzo ventilatorio, no había gas capaz de alcanzar sus pulmones. Repitió la maniobra con más fuerza, pero el resultado sería igual de infructuoso que el primero. Fue cuando la desesperación encontró su punto de partida. Sus manos pálidas se aferraron con fiereza a su cuello e intentaban sin éxito desgarrar la piel superficial en la búsqueda de un poco de aire. Perdía las fuerzas y la noción de todo cuanto lo rodeaba, de unos labios cada vez más azules escapaba un gemido ahogado que daba cuenta de sus esfuerzos. El compromiso de conciencia iniciaría unos segundos después en el momento en que Démian decidiría desistir en sus intentos. La habitación se tornaba cada vez más oscura, los sonidos más difuso. Supo que todo había terminado...

... y el efecto del maleficio acabó. Tendido y medio inconsciente sobre el suelo sintió la maravillosa bocanada de aire que ingresaba a sus vías respiratorias, sin embargo no contaría con el tiempo suficiente para disfrutar de aquel acontecimiento. Un alarido de dolor aplacó las risas de sus agresores, tan desgarrador y repentino que tardaría en comprender que provenía de su propio pecho. Sentía como si miles de agujas al rojo vivo se enterrasen en su brazo derecho, imposibilitándolo de momento a realizar cualquier movimiento. Ahí, postrado y humillado, apretando los dientes para dar término a sus quejidos, supo que escapar no sería una alternativa para él. Pero April, en cambio... durante un minuto de lucidez rogó que no protagonizara ninguna locura temeraria.

Al segundo inmediatamente posterior su deseo fue otro. Como procedente de una dimensión distinta atendió a las palabras de Dominique y la desvergüenza de la que hacía uso para dejar en evidencia procederes que hasta entonces habían formado parte de sus secretos mejores guardados. Prefirió no pensar en cómo se tomaría la joven semejante descubrimiento, dedicando la concentración que no iba dirigida al dolor terrible en su brazo a comprender el mensaje de Weasley—. ¿Y por qué... —un lamento de dolor interrumpió sus palabras a pesar de sus esfuerzos por aparentar entereza—... por qué habría de aceptar por las buenas? —inspiró antes de continuar—. No compartí sus propósitos en el pasado, y tampoco lo hago ahora. Si alguna vez acepté ofrecer mis servicios... fue otros por motivos —Motivos que de ningún modo planeaba mencionar a pesar de que ahora se anunciasen obsoletos. Ya no podía proteger a Darcy a costa de secretos.
avatar
Démian A. Ephram
Trabajador del Ministerio

Mensajes : 425
Fecha de inscripción : 27/08/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: Caldero Chorreante

Mensaje por April S. Crawford el Jue Nov 07, 2013 10:16 pm

La rubia estaba, literalmente, a punto de estallar. Debía hacer un esfuerzo titánico para no abalanzarse sobre aquellos dos seres repugnantes mientras veía cómo humillaban e interrogaban a Démian. En varias ocasiones estuvo a un sólo instante de deshacer el conjuro que la ocultaba y enfrentarse a ellos, pero el respeto por Démian se lo impidió. No quería estropear la oportunidad de oro que aún poseía en sus manos. Mas hubo un momento, que de veras sintió que se le cortaba la respiración. Démian se ahogaba frente a sus ojos, fruto del maleficio del individuo con la cara deformada... y ella no podía hacer nada para impedirlo. Estaba completamente paralizada, los ojos saliendose de sus órbitas. Su corazón latía desenfrenado viendo cómo su mejor amigo, amante y compañero inseparable, agonizaba. Pero una nota de cordura latió en su mente. Le querían vivo, no iba a morir. Y efectivamente, un momento después, el joven exhaló una bocanada de aire vital... prácticamente en el último momento.

Respiró aliviada, apenas por un segundo. Pues en seguida, un segundo ataque fue dirigido contra Ephram. El alarido de dolor le erizó la piel a Crawford, que aferró su varita con más fuerza que nunca. Debía resistir... aunque fueran unos minutos más, y pensar con claridad. Por una vez, su temeridad no le acarrearía un problema. Una luz tenue iluminó la habitación, y se mantuvo más inmóvil que nunca, a fin de que no descubrieran su presencia. Pero las palabras de Weasley... vencieron todo su coraje. Chivato. Apretó los dientes, con una mueca de rabia infinita dibujada en el rostro. Era incapaz de creerlo, y sin embargo algo le decía que aquella era la única explicación posible... por qué mentiría Weasley? La amenaza final del Dominique y las palabras de Démian fueron lo que terminaron de convencer a la rubia de que ya se había ocultado bastante. Seguramente, si no intervenía habría una nueva tortura hacia su amigo. Y no estaba dispuesta a presenciarla.

Se concentró lo más que podía mientras escuchaba los jadeos agonizantes de Démian y la risa histérica de Weasley, tratando de hacerse más pequeña, más invisible si cabía. Apuntó con cuidado la varita hacia Dominique, y pronunció en un susurro prácticamente inaudible la maldición. - Perfidium Necis... - acto seguido, dio dos pasos rápidos, cambiando su ubicación. Aunque el sonido de sus pasos la pudiera delatar, sólo pretendía acercarse al segundo objetivo... - Inmobilus! - esta vez, no fue capaz de contener su voz, que resonó en la habitación. Si aquello funcionaba.. sólo esperaba poder tener el tiempo suficiente como para sacar a Démian de allí. Si no... alea jacta est.



with the exception of you I dislike everyone in the room
avatar
April S. Crawford
Fugitivo

Mensajes : 532
Fecha de inscripción : 29/06/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Dominique Weasley el Dom Nov 10, 2013 12:50 am

Música para sus oídos, eso era para Dominique Weasley cada alarido que salía de boca del muchacho. Sin embargo no se sentía conforme. Tras meses eternos de no haber hecho más que fingir ser un profesor y recorrer mil veces los pasillos de Clevermont College, nada deseaba más que hacer pagar a alguien por su involuntario tiempo de inactividad. En ese sentido Ephram asumía su papel magníficamente, pues a pesar de sus claros intentos por aparentar entereza, lo cierto era que estaba acabado. Sus intenciones eran precisas: al final de aquella noche el muchacho no tendría fuerzas ni siquiera para mover un dedo, pero quedaban muchas horas para actuar como más se le antojase y primero debía asegurarse de cumplir los tediosos protocolos que Slaughter le había propuesto para llevar el mensaje que debía transmitir.

No creas que no estoy al tanto de tus opiniones sobre lo que hacemos, chico —gruñó ofendido. Jamás había tolerado muy bien el hecho de que su estilo más bien violento llevase a la gente a pensar que no tenía idea de nada—. Tus ojos hablan mucho más de lo que dicen un par de palabras. Pero de todas formas no cuentas con muchas opciones —los dientes podridos asomaron a su siguiente sonrisa, tan negros como sus intenciones, como su repentino entusiasmo por descorrer la venda de los ojos de su prisionero y hacerle ver que no era más que un triste peón en el juego de un sujeto que sabía lo que hacía—. Sé que aceptarás por las buenas, y como hoy me siento benevolente... te diré por qué: no serás tú el que se verá perjudicado si no te decides a cooperar. Me han dicho que tienes una hermana en Clevermont —soltó una carcajada breve, cargada de una burla perversa. Seguro que esa insinuación bastaba para que el mocoso se hiciera una idea de lo que quería decir—. No me costaría nada ensañarme con ella si tengo la oportunidad. Dicen que es como una ratita asustadiza... ¿qué hay más divertido que jugar con las ratas antes del golpe final?

Otra vez el alboroto de su risa lograría estremecer el cuarto completo cuando se dejó caer en el destartalado catre para largarse a reír. No lo entusiasmaba tanto la idea de que el chico cambiase de opinión como el hecho de tener una pequeña víctima a la que atormentar a diario, pero los negocios eran negocios y sabía que si no era la hermana de Ephram, más adelante sería otro el que debería sufrir el peculiar concepto de diversión de Dominique. Se incorporaba con la varita empuñada en su mano a la espera de un posible cambio de opinión... pero de pronto dejaría de pensar en cumplir con sus instrucciones.

Vio una chispa de fuego saltar sobre el catre, una que en menos de un segundo habría de expandirse y alcanzarlo mucho antes de que consiguiera incorporarse para escapar del peligro del incendio que iniciaba. Las llamas comenzaron a subir por sus brazos, reptaban por sus piernas sin una pausa... pero aquello no lo acobardó. Solo después de intentar sin éxito apagar el fuego con su varita comenzó a preocuparse. Saltó al suelo, rodó como un loco y se golpeó las extremidades, pero nada parecía tener resultado. Y comenzaba a sentir el calor que lo quemaba, tan real, tan doloroso, que la certeza de que no contaba con mucho tiempo para intentar salvarse no tardaría en alojarse en su pensamiento—.
¡BURGE! —consiguió exclama antes de perder por completo la razón. Siquiera se había preguntado por qué él seguía de pie como si nada, como el idiota que era—. ¡APÁGALO! ¡APÁGALO O TE JURO QUE TE MATO COMO CONSIGA SALVARME POR MI CUENTA!
avatar
Dominique Weasley
Jefe de Phoenîceum

Mensajes : 48
Fecha de inscripción : 19/04/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Personaje no jugable el Dom Nov 10, 2013 1:20 am




Por ahora le bastaba con el visto bueno de Weasley para sentirse satisfecho. Porque mientras continuase realizando un trabajo óptimo, probablemente lograría hacerse con un lugar de mayor importancia en las filas de Worthington a lo largo del tiempo. Ojo Burge tenía a su favor que, en ese sentido, sabía muy bien cómo ser paciente. Apuntó su varita directo al muchacho luego de que Dominique realizara su brillante ofensiva. En realidad no hacía falta, pues el dolor con el que el chico se retorcía lo obligaría a mantenerse clavado al suelo, pero era mejor mantener las precauciones.

Su risa sibilante todavía era audible en el momento justo de las revelaciones otorgadas por su compañero. A ver si luego de eso al prisionero le quedaban ganas de continuar con su prepotencia. Pensaba en alguna frase ingeniosa que le ayudase a respaldar las palabras del profesor, pero antes de dar con ellas para sumarse con energía a las carcajadas del otro, presenció el instante justo en que su humor comenzaría a cambiar. Primero notó la violencia con la que las risas llegarían a su término, y cuando fijó su mirada en el mago que se encontraba sobre la cama, se preocupó en serio. Por algún motivo que no conseguía precisar, Dominique se encontraba preocupado y... ¿asustado? Estuvo seguro de ello cuando lo vio arrojarse al piso y comenzar a gritar como si estuviera poseído.

¿Qué cosa? —consultó consternado cuando se acercó a él y lo descubrió en perfectas condiciones—. ¿¡Qué es lo que se supone que tengo que apagar!? —Pero el mago parecía haberse desconectado de la realidad. Chillaba y lanzaba maldiciones sin pausa. Entonces le encajó todo. Echó un vistazo curioso a la cama. Claro, luego de que Weasley se había lanzado sobre ella... se apartó tanto como pudo del mueble antes de volverse para apuntar al tal Ephram—. Le echaste una maldición antes de nuestra llegada, ¿no? Muy listo. Pero tendrás que deshacerla ahora a menos que quieras...

Jamás llegaría a terminar su sentencia. Un segundo después, luego de oír una voz repentina a sus espaldas, ya no consiguió mover un solo músculo de todo su cuerpo. Dejó de creer que comprendía lo que ocurría ahí.
avatar
Personaje no jugable
Cuenta multiuso

Mensajes : 179
Fecha de inscripción : 26/07/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Démian A. Ephram el Dom Nov 10, 2013 3:26 am

Sintió que el mundo se apagaba de un segundo a otro, y contra toda su voluntad, el recuerdo remoto de un Weasley distinto al que ahora lo amenazaba llegaría a instalarse en su memoria. Una Weasley pelirroja. La odió por el acierto de sus premoniciones alguna vez hechas en una lechucería mal cuidada y se dio el gusto de culparla en silencio por unas circunstancias de las que, muy en el fondo, Démian sabía no era en realidad responsable. Porque si existían responsables... él era el único. Era culpable de no haber dado el crédito suficiente a las palabras de la chica como para haber previsto el panorama con tiempo suficiente para poder evitarlo. Ahora en cambio, la seguridad de Darcy pendía en un hilo. ¿Cómo había permitido que pasara aquello cuando hasta hacía solo unos meses su bienestar estaba garantizado? No valía la pena hacer un esfuerzo por entenderlo; lo único claro ahora era que acababa de perder su derecho a la autonomía. Porque no estaba dispuesto a conceder ninguna posibilidad de peligro para su hermana.

Su rostro era una mezcla difusa de dolor físico, de horror y de ira que quedarían ocultas cuando decidió recargar agotado su frente contra la madera del suelo. Oía las risas como si estuvieran dentro de su propia cabeza; cada carcajada dolía tanto como su desgarrado brazo. Gracias a Crawford sabía de lo que su antiguo profesor de pociones era capaz. ¿Y quién le aseguraba que no decidiría fastidiar a Darcy aún luego de aceptar su propuesta? La devastación que comenzaba a nublar su pensamiento era completamente distinta a cualquier emoción hasta entonces experimentada. Sabía que sus captores esperaban una respuesta y que no se mostrarían pacientes por mucho tiempo más. Recurrió a su mano izquierda para intentar incorporarse, tomar asiento y enfrentar la situación con la dignidad que debía demostrar por su hermana.

Fue cuando el caos inició.

Vio como en apenas unos segundos Weasley perdía el control de la situación, vio el desconcierto de su compañero y las sospechas que de pronto parecían incitarlo a interceder con una nueva amenaza. Ephram había estado a punto de asegurar que entendía tanto como él lo que ocurría... hasta que una voz inconfundible se encargaría de aclararle el panorama en apenas un segundo. April—. ¿¡Qué crees que haces!? —la luz de la lámpara apenas le permitía identificar la silueta perfectamente camuflada de Crawford, pero no hacía falta conocer su ubicación exacta para reprochar su proceder. Sabía qué intenciones podían haberla motivado a actuar de ese modo, sin embargo sus instrucciones habían sido bastante claras respecto a la necesidad de que mantuviera su anonimato. A duras penas se contuvo de gritarle a voz en cuello por su condenada terquedad; ahora se arriesgaba a que la descubrieran, a que la atraparan... y a que la mataran. Los antecedentes de April eran con diferencia mucho más graves y negativos que los propios, de modo que si llegaba a caer en manos de esos dos sujetos por obra de su reciente afrenta, no se conformarían con una nueva cuota de torturas para escarmentarla—. Vete —ordenó con toda la firmeza que fue capaz de reunir con su voz débil, guardando especial cuidado de no revelar dato alguno que diera pistas de su identidad. Los aullidos de Dominique atenuaban sus palabras, rogaba que aquello fuera suficiente como para que el otro sujeto no tuviese ocasión de oír sus nuevas instrucciones. Volvió el rostro para que siquiera contara con la opción de leerle los labios—. Lárgate antes que los hechizos pierdan su efecto. La habitación está encantada, pero podrás desaparecerte en el pasillo. Ocúltate hasta que consideres que estás fuera de peligro y que no sospechan de ti. Les diré que fui yo... al menos el tuerto parecía convencido de esa teoría antes de que lo atacaras —la buscó sin resultado, ignorando el vacío que le producía la repentina certeza de que, muy probablemente, no volvería a ver a su compañera dentro de bastante tiempo. Porque él tenía que quedarse, ya no solo por Darcy. Su fuga aniquilaría cualquier posibilidad de que su amiga consiguiera salir airosa de esa situación. Deseó decir muchas cosas, pero sus labios solo lograrían articular dos breves palabras que no solía utilizar a menudo:

Por favor...
avatar
Démian A. Ephram
Trabajador del Ministerio

Mensajes : 425
Fecha de inscripción : 27/08/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: Caldero Chorreante

Mensaje por April S. Crawford el Sáb Nov 16, 2013 12:13 pm

Una sonrisa macabra apareció en su pálido rostro al ver cómo el pelirrojo se retorcía por el suelo aterrorizado por un peligro completamente inexistente. Si quisiera, podría lanzarle una nueva maldición. Provocarle mil cortes por todo el cuerpo, hacer que se retorciera, ahora sí, con el dolor atroz y real que provocaría su magia combinada con el odio visceral que profesaba hacia aquel ser repugnante... pero no era aquel el momento de su venganza contra Weasley. Lo que menos le convenía era que éste se percatara de su identidad. Ojo Burge era sólo un inconveniente más para ella, y por el momento, se hallaba completamente inmóvil.

Las palabras de Ephram la sacaron de sus sádicas ensoñaciones. Apretó los dientes, irritada, casi fuera de sí. ¿Le salvaba el culo y se atrevía aún a preguntar qué creía que estaba haciendo? Se contuvo para no gritarle ahí mismo que cerrara la puta boca y la dejara actuar, o aquello terminaría muy, muy mal. Ojo Burge no debía oír su voz de nuevo, o corría el riesgo de perder el anonimato que tan celosamente estaba guardando. Y nada le aseguraba que Dominique no escuchara pese a seguir lanzando alaridos de dolor y pánico al aire. El discurso de Démian la crispó aún más, pero logró mantener una actitud extrañamente pacífica en ella. En aquel momento, tenía ante sí a su mejor amigo, a la única persona en todo el mundo en la que había logrado confiar de modo pleno... y a un supuesto traidor. Quién sabía cuánta información había proporcionado a Worthinton y sus secuaces... y pese a ello, le estaba ayudando.

Muffliato... - susurró, de modo casi inaudible, apuntando su varita hacia el hombre. - No pienso moverme de aquí si no es contigo, comprendes eso? Me importa una mierda lo que te hayan dicho, y me importa aún menos lo que tú me digas ahora mismo. No vale de nada.- habló despacio, pronunciando cada palabra a escasos centímetros del rostro de Démian.- Si quisiera haberme largado, podría haberlo hecho hace rato, pero me habría perdido muchas cosas, a que si? ¿Es que no pensabas contarme nunca que me has engañado todo este tiempo, cabrón? Que has estado confabulando con el puto enemigo desde siempre? Hijo de perra... - su voz estaba cargada de rabia, resentimiento y rencor. - Voy a sacar tu culo de chivato de aquí, porque no pienso permitir que vuelvas a cruzar ni media palabra con ellos. No vas a seguir ayudandoles. - miró con repulsión a ambos hombres, antes de continuar hablando, con voz amarga, conteniendo la rabia que sentía. - Ni por favor, ni ostias, Ephram. - escupió las palabras con desprecio. No estaba en situación de negociar, no ahora. Quería saber hasta el más mínimo de los detalles, y luego decidir si podría llegar a perdonarle, o no. - Nos vamos. - hizo acopio de toda su fuerza para tomar al malherido chico por debajo de los brazos, y comenzar a arrastrarlo por la habitación.

Sabía que estaba cometiendo un error, pero su orgullo le impedía desaparecer de la escena sin más, dejar tirado a Démian por muy grande que fuera el enfado que en ese momento sentía hacia él. Porque en el fondo, sabía que él era lo único que tenía en este mundo, la persona más importante de su vida... y ella jamás le traicionaría, mucho menos abandonarle. Además, necesitaba imperiosamente una explicación, pues en el fondo mantenía abrigada la pequeña esperanza de que todo aquello fuera falso, o al menos, no tan cierto como semejaba. Que todo formara parte de un gran plan de la enrevesada mente de su amigo para infiltrarse, que fuera un modo de protegerse a sí y a los suyos... cualquier cosa con tal de asimilar el hecho de que su mejor amigo en realidad pertenecía a la filas de Worthington. Empujó con su cuerpo la puerta del cuarto, con los alaridos de Dominique aún resonando en sus oídos - Deberías darme las gracias. No sé ni por qué coño estoy haciendo esto... no lo mereces.- murmuró, mientras le arrastraba hacia la otra punta del pasillo, donde podrían desaparecerse.



with the exception of you I dislike everyone in the room
avatar
April S. Crawford
Fugitivo

Mensajes : 532
Fecha de inscripción : 29/06/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Démian A. Ephram el Sáb Nov 23, 2013 2:10 am

Este no es ni el momento ni el lugar más apropiado para hablar de... —en vano intentó interrumpir el discurso de Crawford para apremiarla a escapar; la indignación de la muchacha era con diferencia más fuerte que cualquier intento de Ephram en aquellos momentos. Le sorprendió descubrir cuánto llegaba a dolerle cada nuevo insulto, no obstante llegaría a resultarle mucho más extraño observarla ahí, prometiendo que se marcharían juntos a pesar de sus reparos; a pesar de saberlo un traidor a todas las causas que hasta ahora ella misma había perseguido con férrea convicción. El gran problema era que, en aquel instante, Ephram mantenía también sus propias convicciones. Unas muy distintas.

Ni hablar —sentenció tras la última resolución de April, ya comprendiendo que ninguna súplica ablandaría el ánimo de la muchacha—. Yo me quedo. Detente a pensar las cosas por un segundo y date cuenta... —Su desesperado intento por hacer entrar en razón a la muchacha murió al sentir que comenzaba a ser arrastrado hacia la puerta del cuarto. Aún no veía a Crawford, pero no hacía falta observarla para hacerse una idea de sus intenciones. Y se resistió. Tanto como su cuerpo agotado podía permitírselo. Pataleó, agitó los brazos e intentó aferrarse a cualquier objeto que frenase la resuelta trayectoria de la rubia. Pero por primera vez, tal vez en la vida, Crawford era la más fuerte de ambos y se ganaba el derecho de hacer las cosas a su modo... en contra de toda voluntad de Ephram.

¡CLARO QUE VOY A DARTE LAS GRACIAS! —exclamó fuera de sí, desesperado al saberse casi en el pasillo de aquel viejo local, cada vez más próximo a la posibilidad de perder el único chance con el que contaba para proteger a Darcy. Se olvidó de los murmullos, consiente de que el encantamiento antes realizado por Crawford lo protegía—. ¡CUANDO ME SUELTES DE UNA PUTA VEZ! ¡DÉJAME AQUÍ SI NO MEREZCO ESTO, MIERDA! ¡SUÉLTAME O VAS A VER! ¡TÚ DEBERÍAS DAR LAS GRACIAS DE QUE YA NO TENGO MI VARITA, PORQUE DE LO CONTRARIO...!

Sus gritos desaparecerían al mismo tiempo que él y April lo hicieron.
avatar
Démian A. Ephram
Trabajador del Ministerio

Mensajes : 425
Fecha de inscripción : 27/08/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: Caldero Chorreante

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.