Sala de estar

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Re: Sala de estar

Mensaje por Frederika Pfeng el Dom Sep 03, 2017 9:16 pm

Esa pequeña y breve caricia lo cambiaría todo para Frederika.

Para esa joven bruja, que había recorrido los primeros doce años de su vida apartada de esas grandiosas y a la vez insignificantes muestras de afecto, lo que acababa de suceder era una especia de contra-hechizo a la maldición que trajera desde la cuna. No intentó ocultar el brillo lloroso de sus ojos, ni la sonrisa de profundo agradecimiento que se instaló en su rostro. Esto era. Era lo que había necesitado y lo que había buscado sin resultado en su primera vida, algo que solo había conocido en un pequeño atisbo con su amiga Emma, algo que creyó percibir apenas en el momento de su muerte, cuando Autumn Lawrence sufría su pérdida.
Tal vez no duraría mucho, pero apreciaba ese gesto como el tesoro que era.

—Gracias —musitó con voz afectada, sorprendida porque Cassandra hubiera notado la preocupación que la joven Pfeng ponía en cada pequeña cosa, para garantizar la comodidad de cada inquilino.

Por ahora, no habían más palabras capaces de ayudarle a expresar lo que sentía. Jamás había sido buena para expresar sus sentimientos. Por eso tocaba el piano, para liberar todo eso que se ocultaba en su interior.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Miér Sep 06, 2017 11:34 am

Vi el brillo acuoso que se acababa de instalar en los ojos de Frederika tras el contacto que le había proporcionado y se me partió el corazón. Siempre que la había visto apartada del resto de personas de la casa había sabido que no lo hacía porque su personalidad la obligaba, es decir, sabía que no era una persona solitaria si no alguien con falta de cariño y seguridad en sí misma, detalles que la hacían separarse de los demás por respeto. Por aquella razón, siempre había deseado ser amiga suya, apoyarla y agradecerle todo lo que hacía por nosotros ya que nadie lo había hecho hasta ahora. Nunca había protagonizado una escena tan cercana a aquella muchacha porque, hasta hoy que había tenido aquella conversación con Díctamo, no había tenido fuerzas ni para animarme a mí misma por lo que era muy hipócrita por mi parte pedirle a otra persona que fuese positiva cuando ni yo misma podía serlo.

Me mordí el labio inferior y le dediqué una mirada cargada de ternura. Era como una niña pequeña haciéndose la valiente pese a estar más asustada que todos nosotros juntos.-No, gracias a ti-."Por darme la oportunidad de conocerte más a fondo"; pensé, pese a decirle solo lo primero.-Siempre que necesites alguien con quien hablar o simplemente una compañera de paseos, diversiones...aquí estaré-.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Frederika Pfeng el Jue Sep 07, 2017 2:49 am

Guardó silencio durante lo que parecieron minutos interminables, hasta que se sintió capaz de hablar sin romper en un llanto interminable. Había dejado en evidencia su fragilidad, pero no era necesario exponer hasta qué punto se había visto afectada. Se sentía cómoda con aquella cálida sensación de pertenencia, pero seguía necesitando el respeto de quienes la rodeaban. Cuando finalmente habló, la sonrisa se mantenía intacta en su rostro de facciones delicadas.

—Creo que no está de más decir que también puedes contar conmigo para lo que necesites —Era una promesa, pues Frederika no solía recibir un obsequio sin intercambiarlo por algo del mismo valor. Parte de su distancia con el resto implicaba el sentirse en una deuda permanente con quienes los rodeaban. Y a Cassandra le debía el impagable hecho de aceptarla tal y como era.

Se reclinó en su asiento, pensando en lo extraño que todo esto resultaba. Le gustaba, pero era una sensación a la que tardaría en acostumbrarse. Debía existir una forma en la que poder retribuir a la muchacha de forma inmediata por el voto de confianza. Entonces recordó la pesadumbre en el rostro de la joven a su llegada.

—¿Conocías bien a Brandon y Lya? —consultó con cautela—. Lamento muchísimo su pérdida...
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Re: Sala de estar

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Mar Sep 12, 2017 3:51 pm

Asentí suavemente cuando me dijo aquello, sonriendo. Desde la última vez que había hablado con Emma o con Mandrágora y desde que lo mío con Díctamo había terminado, no me había sentido respaldada por nadie. De hecho, aquella soledad que sentía a mi alrededor pese a estar rodeada por distintas personas era lo que me había estado oprimiendo desde hacía unas semanas. Y bueno, había sido la razón por la cual había acabado vagabundeando por los alrededores de la casa de Frederika aquella mañana. Por esa razón, estaba casi igual de agradecida que ella tras escuchar sus palabras.

Vi en el rostro de Frederika cierto ensimismamiento, como si estuviera cavilando algo. Tras escuchar su pregunta supe que estaba intentando mostrarse igual de comprensiva que yo, estaba intentando agradecerme no sólo con palabras mi oferta anterior.-No los conocía más de lo que te conozco a ti, en realidad-.Confesé, mirando a mi alrededor como si pensase que alguien podría estar escuchándonos. Que yo no tuviera un trato demasiado íntimo con ambos no quería decir que otros no lo tuvieran por lo que me preocupaba mucho que alguien se pudiera sentir ofendido por lo que acababa de decir y por el tono de sinceridad que había empleado.

.-Aún así, siento mucho cómo terminaron las cosas ayer...-.Dije suspirando por lo bajo.-Que hayan tantas pérdidas en estos últimos tiempos me hace recordar a todos los que ya no están con nosotros y, también, a todos los que podríamos perder de ahora en adelante-.Era triste, pero las bajas que estaba teniendo el grupo cada vez incrementaban más en número y aquello me apenaba porque sabía que algún día podría acabar protagonizando una ceremonia para alguno de los que eran más cercanos a mi o, mucho peor, para mí misma desde el otro lado.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Bernice Adams el Jue Sep 21, 2017 10:09 pm

—Qué pensamiento tan lúgubre —Bernice Adams se acomodó en la mesa con ellas—. Más viniendo de ti, Cass.

Enfrascadas como las había visto en su conversación, seguro que ni la habían visto venir. Las palabras con las que Frederika la recibiría no harían más que comprobar sus sospechas:

—Bernice, no te había visto.

—Estuve dando unas vueltas por tus jardines, Frede —Les sonrió cálidamente, ya sacando la varita para invocar su propia taza de té—. Por cierto, nunca te había hecho el comentario: son hermosos. Es increíble lo bien conservados que están para el tiempo que estuvieron abandonados.

—Usaban productos mágicos especiales —explicó la muchacha con aquella opulenta y educada elegancia tan suya—.
Podrían haber transcurrido cien años y los jardines seguirían tan verdes y perfectos como el primer día.

—Guau —fue todo lo que atinó a decir, antes de volverse a Gilbert—. Vaya, Cass, te ves muy cansada. ¿Has dormido algo?
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Re: Sala de estar

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Dom Sep 24, 2017 9:00 pm

La voz de Bernice hizo que diera un pequeño salto sobre mí misma. Después de llevar tanto tiempo sin descansar como era debido, la noche anterior y todo, mis reflejos y mis cinco sentidos estaban empezando a flaquear. Llevé mi mano sobre mi pecho y sonreí divertida ante el pequeño sobresalto que me había generado la muchacha. Con aquella sonrisa pude esconder al cien por cien lo mal que me había sentado su comentario. A continuación sencillamente me dediqué a volverme a acomodar sobre mi sillón y a mirar de reojo a Frederika. La pobre ya no parecía tan cómoda como hacía unos instantes y me sabía mal. El ambiente tranquilo e íntimo que habíamos generado se acababa de romper por completo. Con la elegancia que me solía caracterizar ignoré la observación de Adams y guardé silencio.

.-Bernice tiene razón, Frederika, los alrededores de la mansión son una verdadera maravilla-.Dije sonriendo, esta vez, con sinceridad. Tras decir aquello, la pequeña de ambas volvió a dirigirse a mi y negué con la cabeza a modo de respuesta.-No he podido dormir mucho, la verdad-.Dije encogiéndome de hombros con cierto desdén con la finalidad de quitarle hierro al asunto.-Aún así ahora estoy muy bien gracias a Frederika-.Dije a la vez que le dedicaba de nuevo una sonrisa de agradecimiento a dueña de aquella enorme mansión.-¿Tú cómo estás, Bernice?-.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Frederika Pfeng el Miér Sep 27, 2017 6:41 am

Frederika contempló a la recién llegada con atención, haciendo conjeturas. Aunque sus compañeros no caían en la cuenta aún, lo cierto era que la joven Pfeng era mucho más observadora de lo que todos creían. La Caeruleum no había sido la única en visitar sus jardines durante los últimos minutos. Después de la despedida a los caídos, había visto a otra persona dirigirse directo al invernadero. Ver la sonrisa que a duras penas la joven Adams conseguía ocultar decía más que cualquier palabra. Y si eso no hablaba por sí solo, la sorpresa con la que Bernice recibiría la pregunta haría el resto:

—¿Yo? —Frederika alcanzó a notar el pequeño sobresalto—. Bien, supongo. La ceremonia de hoy me ha ayudado mucho a enfrentar todo esto, ¿saben? Ayer, después del ataque, sentía que la histeria me comía por dentro.

¿Habría notado Cassandra las señales? Honestamente, Frederika esperaba que no. Desde la llegada de todos los aliados y refugiados a la mansión, el hecho de que Adams y Gilbert no compartieran una amistad estrecha y poderosa había sido motivo de desconcierto para Pfeng. Habían ido a la misma escuela de magia, tenían edades y personalidades similares, y habían vivido juntas cosas increíblemente dolorosas. ¿Qué era entonces lo que las obligaba a mantener las distancias? Solo el tiempo y su capacidad de atender cada detalle le había dado la respuesta: no se trataba de un qué, sino más bien un quién. A lo mejor ellas siquiera habían notado ese muro invisible que las separaba. Pero sentada junto a ellas, de pronto Frederika sintió la necesidad de ayudarlas a salvar las distancias, de convertirse en un puente de inconsciente reconciliación. Eran tiempos difíciles, el apoyo y la amistad eran imprescindibles.

—Es una reacción esperable —repuso ella. Un humilde intento por difuminar la ligera tensión patente en el aire—.
Seguro que, a pesar de tus observaciones anteriores, los pensamientos de Cassandra han sido los tuyos en alguna ocasión.

—Y en más de alguna ocasión —confesó Bernice, como sometida a la intensidad de Frederika y su mirada—. No lo sé, después de lo que ocurrió con mi familia... siento que cualquier momento puede ser el último.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Miér Sep 27, 2017 3:55 pm

Miré a Bernice cuando ésta se sorprendió tanto ante mi pregunta, extrañada. Lo más normal cuando alguien preguntaba por ti era devolver la pregunta aunque no te importase en absoluto la respuesta, ¿no? Fue entonces cuando me di cuenta de que la pequeña estaba de buen humor, como si le hubieran inyectado felicidad en vena. En ese instante me pareció irónico que la chica me llamara la atención por mi comentario cuando ella estaba tan contenta pese a las bajas que habíamos tenido la noche anterior y pese a los duros momentos que habíamos enfrentado todos juntos. Aún así, nunca me había gustado entrometerme en nada que a la otra persona no le naciera compartir conmigo por lo que decidí dejar aquel pensamiento de lado y continuar la conversación como si nada.

A continuación, la que hizo que me sorprendiera fue Frederika. Entre nosotras se había generado un vínculo especial tras las confesiones que nos habíamos realizado mutuamente pero no dejaba de extrañarme que hubiese saltado en mi defensa de forma repentina. De pronto me dio la sensación de que no me estaba enterando de nada, sentí como si se me estuviesen escapando cosas a mi alrededor. ¿Y por qué me sentí de aquella forma? Por la mirada orgullosa que me dedicaba Adams y por la forma en que Frederika nos observaba a ambas, como si estuviese viendo un partido de tennis e intentase seguir la bola. Tragué saliva y me limité a escucharlas, pensativa.

.-De eso hablábamos nosotras hace un momento, de lo preocupadas que nos tiene todo esto, a este paso no quedaremos muchos en unas semanas-.Dije negando con la cabeza varias veces, apenada.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Bernice Adams el Jue Sep 28, 2017 10:17 pm

Resultaba asombroso darse cuenta de lo rápido que podía transformarse el estado anímico de una persona. Porque a pesar de lo feliz que pudiera haberse sentido minutos atrás durante su encuentro en el invernadero, no hizo falta más que sentarse junto a esas dos jóvenes brujas, oír los comentarios de Gilbert... y deprimirse como no lo había hecho desde los días en que lloraba sin descanso la muerte de su hermano. Detestaba esa manía absurda de la gente mayor por mirar siempre el lado menos amable de las circunstancias. Porque sí, por más que la diferencia de edades con Frederika y Cassandra fuera escasa, estaba claro que ellas la sobrepasaban por años luz en lo que a madurez se refería. Y eso las convertía en unas aguafiestas.

—Y yo que venía a animarme un poco con mis compañeras de cuarto —bufó la ex Caeruleum de mala gana, paseando la mirada de una a otra bruja—. Pero, ¿saben qué? No pienso unirme a esa nube de melancolía suya. De hecho —sonrió—, les haré el favor de rescatarlas de ella. Nadie puede vivir todo el tiempo pensando lo peor de cada escenario.

—Pero debes admitir que Cassandra tiene razón, Bernice —Frederika se reclinó en su asiento—. Tal vez tuvimos éxito ayer, pero pagamos el precio. Theodore sigue teniendo seguidores de sobra como para hacernos frente. Nosotros,
en cambio, no hemos visto crecimiento en nuestras filas.

—Eso no quiere decir que debemos dejar de hacer lo que hacemos. Significa que debemos asegurarnos de que nuestros esfuerzos valgan la pena —Admas se encogió de hombros obligándose a conservar la sonrisa. Miró a Cassandra—. Sí, podríamos morir mañana o la semana que viene. Pero depende de ti y de mi que el tiempo anterior a nuestros respectivos finales tenga un sentido.

'Amar la trama más que el desenlace' —citó la joven Pfeng, aparentemente conforme con semejante perspectiva—.
A juzgar por tu entusiasmo, diría que es un principio que ya has implementado en tu propia vida.

Bernice captó el entendimiento en ojos de Frederika, pero se limitó a esbozar una mueca. A esa chica no se le escapaba nada. Afortunadamente, no era el tipo de personas que hacía mal uso de sus descubrimientos. Ya la había cubierto una vez.

—En efecto —asintió entonces Bernice con deliberado hermetismo—. Jamás doy un consejo que no aplico primero conmigo misma. Ahora, quiero oír sus planes para sacarse esas ideas tontas de la cabeza. Lo único que van a conseguir es que las maten por distraídas.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Lun Oct 09, 2017 7:36 pm

Me pareció realmente gracioso el hecho de que Bernice dijera que iba a animar la situación cuando ella había sido la que había vuelto a sacar el tema de las últimas pérdidas y, en definitiva, había sido ella la culpable de que Frederika y yo volviéramos a estar un poco más apagadas. Bueno, desconocía lo que sentía en aquel momento Pfeng por lo que preferí descartar mi primer pensamiento y dejarlo en que Bernice había hecho desaparecer mi paz desde que había llegado. El comentario de la pequeña me había hecho ponerme a la defensiva con ella y no solamente por el comentario en sí, si no también por cómo se había comportado conmigo en los últimos días. Me mordí el labio inferior sin mirar a ninguna de las chicas y me pregunté a mí misma qué era lo que me hacía estar así con ella, ¿qué me estaba pasando?

La conversación entre ambas muchachas pasó desapercibida para mi ya que me entretuve en mis propios pensamientos, intentando encontrar mi antigua personalidad entre todos ellos. Cuando volví a centrarme en la conversación, Bernice nos preguntó cuáles eran nuestros planes antes de morir. Lo cierto era que la pregunta en sí era un tanto dramática ya que la idea de perder la vida no entraba en los planes de ninguna -o eso pensaba yo-. Solté un largo suspiro silencioso y me encogí de hombros, no sabiendo qué contestarle. Dirigí mis ojos hacia Frederika, esperando su respuesta para ver si podía ubicar un poco la mía o para ver si podía partir de la suya para idear la mía. Al ver que todavía no tenía muy claro qué o cómo contestar volví a dirigirme hacia Adams.

.-De momento estoy conociendo más a fondo a nuevas personas que estoy segura de que formarán una parte importante en mi vida-.Y bueno, esperaba que todas ellas hicieran que mi antigua forma de ser volviera a renacer en mi.-Y también estoy volviendo a conocer a otras-.Dije riendo un poco sin poderlo evitar. Las personas que más creía conocer estaban cambiando por todos los acontecimientos que estaban llevándose a cabo por el tema de Theodore y, tras estar separada de ellos y ellas, debía esforzarme por mostrarme como era en la actualidad y por redescubrirlos a ellos.-¿Y vosotras?-.Les devolví la pregunta, curiosa por saber qué respondería Bernice y dándole una segunda oportunidad a Frederika para expresarse.


FDR: Siento muchísimo la demora, de verdad, pero empecé prácticas en la universidad por las mañanas y clase por las tardes y no he tenido casi tiempo u.u
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Re: Sala de estar

Mensaje por Frederika Pfeng el Jue Oct 19, 2017 9:11 pm

A pesar de sus esfuerzos, las distancias entre ambas jóvenes parecían de pronto insalvables, pero no por eso se sentía menos inclinada a la intención sincera de mitigar la evidente tensión que flotaba en el ambiente. A pesar de la tónica pesimista de la conversación actual, Frederika contaba con que a todas les quedaban muchos días por delante. Así que si no conseguía su cometido hoy, siempre podría volver a intentarlo mañana. Limar las invisibles asperezas entre Cassandra y Bernice era un buen modo de dar sentido a sus días en adelante, de pensar en el presente, proyectarse a futuro y al fin olvidarse de un pasado que no le permitía vivir en paz.

—Lo siento, pero me auto atribuiré el beneficio de la duda por haberles dado la idea en primer lugar —Bernice soltó una carcajada nerviosa antes de mirar directamente a Frederika, esperando su respuesta con evidente curiosidad.

—Si tú pasas, yo paso —Pfeng la miró fijamente sin conseguir esbozar el más leve atisbo de sonrisa, encogiéndose de hombros—. Aunque tengo una idea... primero tengo que pensarla bien.

—Aguafiestas —Bernice bufó sin perder el brillo alegre de sus ojos. Y ahí seguía, bailando en los orbes oscuros cuando finalmente optara por levantarse de su asiento—. Claramente estoy interrumpiendo algo importante, su secretismo es pista suficiente para que me dé cuenta. Así que seré una adolescente educada: las dejo con sus conspiraciones, señoritas grandes. Y las veo en la habitación más tarde. Probablemente mañana todo vuelva a la normalidad. Es buena idea que descansen.

Adams se marchó antes de que Frederika pudiera decir algo. Se volvió a Cassandra.

—Ella te pone incómoda —era una observación más que una pregunta, pero por amabilidad y respeto a la privacidad de la joven evitó consultar la causa de aquella verdad recién expuesta. Si Gilbert deseaba hablar al respecto,
debía nacer de ella.


FDR: No tienes que preocuparte, preciosa. Puedes tomarte años para contestar si quieres, que no va a pasar nada xD. ¡Por cierto! No sabía que ya estabas en la universidad <3 <3
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Re: Sala de estar

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Lun Oct 23, 2017 10:04 am

Una vez más la respuesta escurridiza de Bernice escapó de sus labios. Fue en aquel momento cuando me di cuenta de que últimamente, en todas las ocasiones en las que había hablado con ella, se había mostrado de la misma forma. Evitaba responder de donde venía o con quien…Yo, al igual que todo el mundo en esta casa, no era ciega por lo que sabía que la muchacha había estado pasando mucho tiempo con Díctamo pero dudaba que nuestra relación se hubiera enfriado por eso. O no…

La seguí con mi mirada cuando se escabulló y se marchó de la sala de estar, proclamando en voz alta su incomodidad ante nuestras presencias. Tras escucharla giré la cabeza y rodé los ojos. Me molestaba lo que insinuaba, pero tampoco iba a ser maleducada ni nada semejante, y menos con una chica con la que me llevaba ciertos años que se suponía que me debían dar más entereza y madurez para enfrentar las cosas.

Cuando se marchó y la sala se quedó en silencio comencé a juguetear con mis dedos, pensativa. Lo cierto es que no entendía absolutamente nada de lo que acababa de pasar y, sinceramente, aquella escena me había abierto los ojos y me estaba ayudando a hilar algunas otras vividas en las últimas semanas en las que no había notado nada extraño hasta hoy. Mis pensamientos se vieron interrumpidos por la voz de Frederika, la cual se mostró muy observadora.

-No me incomoda-.Aclaré a la vez que alzaba mi rostro para mirarla a los ojos antes de continuar hablando.-Lleva una temporada rara conmigo. Siempre riéndose, siempre escabulléndose de mis preguntas, soltándome comentarios poco agradables…No sé, no sé qué le pasa conmigo-.Resoplé, indignada por mis propias conclusiones.-Hasta hace unos meses, cuando ella no paraba de llorar a todas horas, estuve ahí para apoyarla y ahora…ahora parece que se ríe de mi y lo peor es que no se ni por qué-.¿Estaba empezando yo a ser la inocente en esa historia?


FDR: Ya se que no te vas a enfadar porque tarde en alguna ocasión pero me gusta llevar el tema al día u.u Sii, de hecho estoy en 3º de la carrera que estudio jajajajaj
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Re: Sala de estar

Mensaje por Frederika Pfeng el Mar Oct 31, 2017 2:24 pm

A medida que oía con atención las sinceras palabras de Cassandra, una nueva tetera humeante sería invocada hasta la mesa por la joven Pfeng, misma que no tardaría en negar ligeramente la cabeza al término de las explicaciones de su interlocutora.

—No se ríe de ti —Frederika se aseguró de ser tajante al respecto. Sirvió más té caliente—. Sencillamente, sus heridas abiertas por tanto tiempo están comenzando a cerrar, la infección se va y al fin se siente capaz de permitirse ser feliz.
Pero aún es joven —se encogió de hombros—. No es extraño que le cueste tanto trabajo controlar sus emociones.

Frederika no había tenido ocasión de experimentar aquella fascinante edad de la adolescencia, pero sabía cómo se sentía. Ya con doce años, sin embargo, se había enamorado. Sabía cómo era, ahora reconocía las señales en el comportamiento de Bernice.

—Bernice perdió a sus padres y a un hermano que amaba más que a nadie —continuó luego de un sorbo de té—.
Nos los dijo muchas veces durante los días que lloraba sin descanso, que dormía todo el día y no comía nada en absoluto. Cualquier cambio de ese estado, personalmente, lo considero positivo. Afortunadamente tú no tuviste que atravesar nada de eso, tu familia está a salvo —Pfeng no lo sabía a ciencia cierta, pero lo intuía. Ella sabía qué, cómo y cuándo observar—. Pero tienes otros problemas.

Frederika esbozó un débil amago de sonrisa, un sutil gesto de entendimiento. Otra vez, jamás había oído nada de lo que pudiera estar causando problemas a Cassandra. Pero aunque la mansión Pfeng era grande, no lo era lo suficiente como para ocultar ciertos secretos, para camuflar ciertas miradas. Las que el joven Betancourt dedicaba a Gilbert y viceversa, eran poderosamente reveladoras.

—Mi teoría es esta —concluiría al final, depositando su taza sobre la mesa—: Bernice te respeta, incluso me atrevería a decir que admira muchas cosas de ti, pero su alegría la tiene más distraída de lo normal, le cuesta darse cuenta de cómo debe comportarse, lo que bajo ninguna perspectiva implica que tenga algo contra ti. Pero tú lo percibes de esa forma porque la fuente de sus alegrías y la de tus problemas, al final, es la misma.

Estaba siendo muy vaga al hacer sus referencias, pero sabía que la joven frente a ella las entendería. No deseaba forzarla a hablar sobre algo que pudiera incomodarla, de modo que sus elucubraciones le daban la oportunidad de expresar en voz alta lo que le molestaba, tanto como le permitía continuar con su solitario y flemático silencio.

La decisión era de ella.


FDR: ¡Pero si hace nada estabas en la escuela! ¡Cómo pasa el tiempo, por todos los cielos! Jajaja. ¿Y qué es lo que estudias Cass? *-*
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Re: Sala de estar

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Miér Nov 01, 2017 2:00 pm

Las palabras de Frederika me extrañaron un poco. Me dio una explicación de la situación de Bernice que yo no desconocía por lo que no acababa de comprender por qué me decía aquello. Yo sabía perfectamente la mala vivencia que había tenido tanto tiempo llorando a Adams, además, lo había vivido junto a ella en primera persona porque había sido la única que me había propuesto sacarla de aquel agujero de tristeza en el que se había metido. Comprendía que estaba en una edad en la que no se le podía obligar a ser madura, lo sabía, yo había pasado por ahí y odiaba que me dijeran qué debía hacer o cómo debía comportarme, pero de ahí a lo que estaba sucediendo había un gran paso.

.-Mi familia está a salvo, sí, pero no cuento con ningún apoyo en esta mansión porque todas las personas que quería en el College ya no están tampoco-.Dije encogiéndome de hombros. Desde mi punto de vista todos en aquel lugar estábamos pasando por una época oscura de nuestras vidas en la que no podíamos permitirnos el lujo de ir a ver a nuestros familiares cuando quisiéramos o volver a ver a nuestros mejores amigos, por lo que no veía justificación alguna que Bernice no se comportara bien conmigo por ello. Aún así, parecía que yo era la única que no lo veía justificado porque Frederika sí. Probablemente, como había afirmado Pfeng, el problema lo tenía yo.

Tomé la taza de té que me había vuelto a preparar la muchacha con mis manos y soplé sobre el líquido caliente, escuchando de fondo lo que me comentaba sobre la pequeña que acababa de marcharse. Comencé a darle un sorbo al té cuando escuché lo último que dijo, sorbo que interrumpí de inmediato. Lo siguiente que vino fueron unos minutos de silencio, de reflexión. Sabía que Frederika tenía razón y en el fondo yo también había llegado a aquella conclusión hacía tiempo pese a no querer reconocerlo. Al escuchar aquella observación en voz alta fue cuando se hizo real del todo. Terminé con aquel largo sorbo y la miré a los ojos.

.-Creo que, por un lado, me molesta que Bernice no crea adecuado hablar de lo suyo con Díctamo conmigo, porque al fin y al cabo antes de que empezara su historia nosotras hablábamos mucho de nuestras cosas-.Dije, ladeando hacia un lado mi cabeza, pensándome bien lo que iba a confesar a continuación.-Y bueno, por otro lado, me alegro mucho de que Díctamo haya conseguido pasar página pero me duele haberme quedado atrás en su vida-.Una pequeña lágrima que llevaba un rato luchando por escaparse es deslizó por mi mejilla y rápidamente fui a limpiarla. Decir todo aquello en voz alta era realmente duro pero probablemente era el mejor remedio, era lo que había estado necesitando todo este tiempo, alguien que se preocupara de verdad por mi.


FDR: Sii, el tiempo pasa rapidísimo la verdad...Estoy haciendo Enfermería. ¿Tu haces algo?
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Re: Sala de estar

Mensaje por Frederika Pfeng el Jue Nov 02, 2017 8:49 pm

Y al fin, el problema tenía un nombre.

Bebió un nuevo sorbo de té con deliberada lentitud y delicadeza, para darle tiempo a Cassandra de asimilar sus propias declaraciones, para que pudiera familiarizarse con aquellas verdades que, a juzgar por su mirada y silencioso llanto, eran nuevas. Personalmente a Frederika no le parecía que el muchacho en cuestión hubiera dejado atrás a la joven Gilbert; ninguna persona que se hubiera olvidado de otra podía dedicar el tipo de miradas que Betancourt ofrecía involuntariamente a la bruja. Pero no se lo diría. Ella se daría cuenta tarde o temprano. Ahora lo importante era ayudarla a controlar esa zona de angustia recién descubierta en su ánimo incierto.

—Tal vez debas hacer lo mismo —recomendó con voz suave, mirando a Cassandra con ojos atentos y amables—: seguir adelante, quiero decir. El dolor resulta útil y esclarecedor al principio, permite analizar las cosas de una manera muy distante, pero si te sumerges demasiado en sus aguas, acaba por ahogarte, Cassandra.

Muy tímidamente, estiró la mano para acariciar esa que Gilbert mantenía sobre la mesa. Era un delicado gesto de apoyo y preocupación, de manifestar su interés por ayudarla a seguir adelante si ella estaba dispuesta a aceptar la ayuda. Cassandra llevaba mucho tiempo luchando sola con sus sombras, y nadie sabía mejor que Frederika el tormento que aquello implicaba.


FDR: ¡No te lo puedo creer! Yo, de hecho, ya soy enfermera. Egresé hace dos años *-*
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Re: Sala de estar

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Miér Nov 15, 2017 3:55 pm

Pese a que Frederika no me decía nada, su mirada y su silencio me envolvían, haciéndome sentir comprendida y apreciada. Hacía tanto tiempo que no me sentía de aquella forma, casi había olvidado lo bien que podía sentirse una al notar que a los demás les preocupa su estado. Era difícil encontrar alguien que estuviera dispuesto a escuchar tus sentimientos, cualquiera prefería ocuparse de sus cosas y muchos pensaban que ya tenían suficientes problemas como para escuchar los del resto, por eso agradecía mucho el esfuerzo de la muchacha por escucharme. Aquello fue lo que hizo que dejara de llorar y comenzara a sonreír con agradecimiento.

Volví a darle otro sorbo a mi taza de té y guardé silencio, como ella, sintiéndome cada vez mejor. En ocasiones, confesar las cosas en voz alta era suficiente para mejorar tu estado de ánimo. Estaba claro que nada había mejorado ni cambiado pero lo veía de otra forma.

Pfeng volvió a intervenir en la conversación para proponerme una solución a mi problema sentimental.-¿Crees que es lo mejor que puedo hacer?-.En ese momento me vino a la cabeza aquella frase de: "Si amas algo déjalo ir". A veces soltarlo todo era la mejor forma de demostrar aprecio y cariño. ¿Y si estaba poniendo de alguna forma a Díctamo en una encrucijada al continuar mostrándome de aquella forma con él? ¿Y si estaba mal porque no se sentía libre de empezar algo con Bernice por mi? Fue entonces cuando me percaté de que debía cambiar mi actitud. Por él, por mi y por Bernice. Estaba siendo egoísta.-No hace falta que respondas, tienes razón, tengo que pasar página-.Dije tragando saliva. Aquella decisión me ponía más triste que feliz pero sabía que era lo correcto.


FDR: Me muerooooo, no me lo puedo creer *___* ¿Y que tal tus primeros años? ¿Tienes alguna especialidad?
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Re: Sala de estar

Mensaje por Frederika Pfeng el Miér Nov 15, 2017 8:23 pm

Frederika podía ver todo lo que aquella decisión implicaba para Cassandra, pero ambos sabían,
sin siquiera decirlo, que era el camino correcto. Sin duda sería doloroso, pero la joven Gilbert era muchísimo más fuerte de lo que su apariencia delicada dejaba entrever. A Pfeng le había bastado esa breve conversación para darse cuenta.

—No será difícil —le prometió, con el débil amago de sonrisa otra vez asomando en su rostro pálido. Los ojos, sin embargo, se notaban tan tristes como de costumbre—. Tenemos muchísimas cosas en las que pensar para mantener este barco a flote, no te faltará con qué distraerte —lentamente separó su mano de la de Cassandra para erguirse en su asiento—. Pero en el momento inmediato, deberías concentrarte en descansar. Una charla con tu almohada te ayudará más que yo en la tarea de aclarar las ideas y encontrar algo de tranquilidad.

Se levantó con cuidado y con un movimiento de su varita ordenó a las tazas y tetera retornar a la cocina. Su trabajo estaba hecho por ahora, pero quedaba mucho por sanar en los días venideros. También ella necesitaba el consuelo de la soledad y un sueño reparador, en lo posible, sin pesadillas.

—Te acompañaré para asegurarme de que no te desvías —dijo con suavidad, tomando a la joven por el brazo y comenzando a caminar hacia el recibidor y sus escaleras—. A estas alturas no sería buena idea que te resfríes por no cuidarte.


FDR: Bueno, de principio a fin la carrera es suuuuper agotadora, así que te entiendo que te falte tiempo xD.
Acá no se egresa con una especialidad, una decide a qué ámbito dedicarse y al trabajar uno se va formando en la especialidad. Yo trabajo como enfermera de medicina general en intrahospitalario.
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Frederika Pfeng
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Re: Sala de estar

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