Bulstrode Ink

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Bulstrode Ink

Mensaje por Statue of Liberty el Vie Abr 06, 2012 6:32 pm





Bulstrode Ink




¿Te ha sorprendido la lluvia en tu largo viaje, extranjero? ¿Has venido a pasar una agradable velada como todas las noches de los martes? Pues en Bulstrode Ink serás cálidamente bienvenido. En este lugar, encontrarás unas bonitas mesas de madera tallada, acompañadas por sillas del mismo material, que le darán un aspecto rústico y antiguo que te transportará a un hermoso recorrido al pasado, distinguiéndose de las otras posadas del Valle. Además, en el fondo de lugar, hay una barra en la cual puedes instalarte, tomando asiento en alguno de los taburetes de madera que guardan el mismo diseño que el resto del amoblado.

Sin duda, esta posada es muy distinta al estereotipo característico, oscuro, sucio y desagradable. Es por ello, que una gran cantidad de personas asisten al lugar cada día, dispuestas a pasar un buen rato con sus buenos amigos, o en soledad con una copa de vino como única compañera.


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Statue of Liberty
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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por Astor Buckley el Sáb Jul 06, 2013 10:33 pm

Buckley era de esos solitarios que se tumbaban en un rincón de la posada a pasar un rato en soledad con una copa de vino como su única compañera. No solía frecuentar el Valle de Godric y sólo lo había hecho esa vez a fin de cumplir con un encargo que le había dado uno de los mandamás del Ministerio de Magia. Con entregar tan sólo un par de objetos a un anciano del Valle, se había enfundado varios galeones para su pequeña y miserable fortuna.

Había decidido gastar los primeros knuts de aquel dinero recién ganado en una bebida y un rato de tranquilidad. Debía admitir que no había lugar como aquel para estar en paz. Si bien solía preferir los antros turbulentos donde había una pelea cada media hora, en esos momentos del atardecer, Bulstrode Ink le parecía fenomenal.

Así fue que luego de aparcar y colocar cuidadosamente el encantamiento de alarma a su motocicleta en la entrada, se perdió entre las mesas del lugar hasta encontrar una pequeña en una esquina de la posada. Su figura resultaba algo estrambótica con una delicada copa de vino en la mano, en lugar de las botellas de cerveza o whisky de fuego habituales. Al pensar esto, una sonrisa se dibujó en sus labios. Con un bostezo que destruyó aquel gesto en un instante, recordó que faltaban pocos días para la luna llena y él no tenía la poción matalobos consigo ni planeaba comprarla. Un vestigio de impaciencia se plantó en su mente. No podía aguardar a que fuera viernes.
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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por Leandra Tomkins el Dom Jul 07, 2013 7:02 am

Leandra había nacido muy lejos del Valle de Godric, justo al este de Inglaterra, y por tanto aquel humilde asentamiento jamás pudo llamarlo hogar. Pero había sido el hogar de su padre, el de su abuelo, el de su bisabuela e incluso el de su tatarabuela, lo que bastaba para llevarla a sentir una fuerte conexión con el pequeño pueblo. De pequeña solía acudir cada año, las primeras veces para visitar a la anciana y despierta tatarabuela Roxane Weedmore, luego solamente su tumba. Lea sabía muy bien que aquella triste sepultura no merecía la soledad en que se hallaba sumergida; su hija, su nieto y su bisnieto merecían un lugar junto a ella, pero no existían cuerpos que pudieran sepultarse a su lado. Estaban perdidos en algún lugar del mundo. Al menos en eso Lea había tenido suerte en comparación a su tatarabuela; ella sabía en qué condiciones había muerto Christopher, había podido verlo por última vez antes de sepultarlo en América, que era donde pertenecía.

Hacía ya mucho tiempo que no vivía con sus padres, sin embargo ello no la llevó a perder la costumbre de visitar a Roxane Weedmore. Había sido una mujer asombrosa en vida y su recuerdo le daba fuerzas. Fuerzas que ahora necesitaba más que nunca para estar segura de haber tomado las decisiones correctas. Luego de la visita realizó su paseo acostumbrado por la taberna del valle.

¡Buenos días! —exclamó con su conocida jovialidad nada más atravesar la entrada de Bulstrode Ink, sin siquiera haber reparado antes si había alguien presente para recibir su cálido saludo. El tabernero no tardó en reconocerla, por lo que se apresuró a preparar su pedido de siempre tras una rápida sonrisa de bienvenida—. ¿No os parece que hoy es un día maravilloso? ¡Tan despejado y fresco! —Hablaba en plural, pues había identificado al hombre instalado al final de la taberna. Caminó hacia él, decidida a compartir algo de la felicidad que parecía hacerle falta a ese forastero solitario. Porque era un forastero, de eso no le cabía la menor duda; lo llevaba pintado en el rostro. Tal vez debió haber pedido permiso antes de tomar asiento junto a él, pero su reciente visita la había dejado tan extasiada que hasta las más simples reglas de educación hubo de olvidarlas. De todos modos no actuaba más raro de lo habitual, pues en aquella taberna solía a menudo entablar charlas con desconocidos. Acudir a ese acogedor ambiente incluía en el paquete conocer gente nueva—. ¿No está usted de acuerdo, señor?
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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por Astor Buckley el Mar Jul 09, 2013 12:35 am

Sus dedos hacían oscilar la copa de vino hacia un lado y al otro, la alzaban para observar su color a contraluz y la acercaban a sus fosas nasales para impregnarlas con su aroma. Astor Buckley se estaba pavoneando, divirtiéndose con sus propias paranoias sin preocuparse de lo que las miradas más indiscretas pudiesen opinar. Pensó en el tedio que le producía tener que regresar a Clevermont para el día siguiente al anochecer, ya que Theodore le había dejado bien en claro que lo necesitaba para un trabajo y prefería no provocarlo. El licántropo tenía escasos escrúpulos, pero sabía que Worthington era un hombre con el cual no se jugaba. Y hasta el momento le había ido bastante bien en su relación con el mago tenebroso. No le resultaba difícil actuar de la forma adecuada para ganarse la confianza de alguien, ni si quiera de él. Además, sus negocios con el director del college le traían ciertos beneficios. Gracias a ellos, había logrado finalmente ahorrar lo suficiente como para comprarse la motocicleta voladora que tanto había deseado, y ni siquiera se había visto obligado a vender la Saeta de Fuego para ello.

Su olfato lobuno lo alertó de que alguien estaba por entrar a la posada, incluso mucho antes de que se abriera la puerta. No necesitó voltearse para admitir que aquella muchacha era deliciosa. Su tono tan animosamente agudo, no obstante, le resultaba algo molesto. Sonrió al escuchar que se dirigía hacia él y, lejos de molestarse, señaló la silla vacía que estaba en la mesa, aunque lo hizo mucho después de que la joven ya hubiese tomado asiento.

-Me has leído la mente, preciosa, estaba a punto de decirte que tomaras asiento junto a mí -sus dientes amarillentos relucieron debajo de sus labios finos. A pesar de que una sonrisa fuese un gesto jovial, en su rostro siempre se volvía peligrosa-. De hecho, hace un día estupendo. De mis favoritos -acordó con soltura, aunque él prefería abiertamente los días nublados. No le traían tantas complicaciones para desplazarse por los cielos.

-Buckley, Astor Buckley -se presentó, tendiendo hacia ella su mano derecha, aún enfundada en uno de sus rotosos guantes de cuero, desgastados por el pasar de los años y las largas peleas en las cuales se había metido con ellos puestos. Aún recordaba como le había roto la mandíbula a ese estúpido de Billy Prince cuando no le quiso pagar la cerveza que muy legalmente había ganado en una apuesta. A pesar de llevar la magia en la sangre, no podía negar lo imprescindible que era para él dar un par de golpes con los puños de vez en cuando.
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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por Leandra Tomkins el Vie Jul 12, 2013 2:42 am

Solo cuando estuvo sentada frente al desconocido logró reparar en algunos detalles más difíciles de haber podido notar a la distancia. El primero de ellos, su descuidada y desaliñada apariencia. No le molestaba, desde luego, pero era inevitable sentir algo de curiosidad por ese sujeto que no parecía encajar del todo en la pasividad de aquel inofensivo local. ¿Sería un mendigo? Lo descartó casi al instante al recordar la motocicleta que descansaba a la entrada de la taberna, decidiendo que para descubrir algo, no le quedaba más alternativa que hablar. Y si de algo disfrutaba la viuda Tomkins, era de hablar hasta por los codos.

Estrechó la mano enguantada del hombre con energía.

Un placer, señor Buckley —sonrió al captar el acento inglés en sus palabras, uno muy parecido al propio que se resistía a mimetizarse con el estilo americano que oía a diario en cada pasillo del ministerio de magia—. Yo soy Tomkins, Lea Tomkins —abrevió su nombre a propósito; así le gustaba más. Estuvo a punto de agregar algún comentario absurdo, pero entonces el dueño del local se acercaba para entregar a la joven hechicera su indispensable vaso de hidromiel con esencia de menta—. ¡Fantástico, gracias! —un largo trago interrumpió la conversación que todavía no iniciaba, pero que, dependiendo de la paciencia del forastero, podría llegar a ser eterna—. Entonces, Astor —inició tras abandonar el vaso a medio consumir sobre la mesa—. Puede que me equivoque... pero me atrevería a apostar que usted no frecuenta el valle.

Por la forma en que se dirigía a él, cualquiera hubiera dicho que se reencontraba con un viejo amigo. Significaba que aquel sujeto le agradaba.
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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por Astor Buckley el Sáb Ago 31, 2013 9:30 pm

Lo asombró ligeramente que la mujer no pareciese tener filtro para comportarse según quién se le presentaba delante. Parecía de lo más feliz de tenerlo allí con ella y eso no podía dejar de resultarle extraño. Al menos, no muy a menudo le sucedía que las personas se encontraban cómodas en su presencia. Quizás aquello contribuía a que se sintiese un poco más atraído de poder saber quién era esa algarabiosa muchacha que había llegado allí a animar la noche. Le causó gracia que lo llamase señor, pero no lo demostró, sino que mantuvo su tersa y sombría sonrisa firme en el rostro.

-El placer es mío, Tomkins -su vocabulario no conocía las palabras "señora" o "señorita" para dirigirse a las personas del género opuesto. Aprovechó la pausa iniciada por ella para beber también de su copa y acabar por vaciarla. Se había apurado demasiado y era seguro que se arrepentiría luego de no haber alargado más su bebida. No deseaba gastar todas sus ganancias esa noche, aunque si la joven seguía con aquel parloteo probablemente se vería obligado a calmar un poco sus sentidos para soportarla. Pero algo en su intuición lobuna le decía que aquella velada podía llegar a valer la pena y no quería desperdiciarlo reclamando nuevamente su soledad inicial.

-Puede ser que acierte -respondió, reflejando tranquilidad pero con cierta inquietud interna ante su cuestionamiento. No le gustaba mucho la forma que comenzaba a tomar aquel diálogo; él debía ser quien hiciese las preguntas-. Tú pareces bastante familiarizada con este sitio. ¿Eres de por aquí? -creyó más prudente iniciar su dominio en aquella charla sin desviarse de la línea inicial de la conversación.

Relajó sus piernas sobre una silla vacía, como si estuviese dispuesto a prolongar aquello toda la noche. Y es que si veía la posibilidad de obtener algún beneficio de ello, lo estaba.
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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por Leandra Tomkins el Sáb Sep 14, 2013 1:17 am

Tardó en acabar de convencerse de haber dado en el clavo, pero cuando lo hizo su sonrisa de triunfo resultó ser incluso más potente que la de un niño al que le ha sido otorgado un obsequio. Esa pequeña pizca de misticismo que el forastero utilizaba como armadura le agradaba en demasía; así era más divertido el juego de arrancarlo de su rótulo de forastero desconocido. Pero definitivamente no era más divertido que hablar de sí misma.

Oh, no. Mi padre creció aquí en el valle... pero a mí me criaron del otro lado de Inglaterra —hizo un gesto con su brazo en dirección al este, como si bastase con ese movimiento para que su hogar se materializara ante ellos—. En Essex. Es un bonito lugar... pero no me lo habría pensado dos veces de contar con la opción de vivir aquí, ¿sabe? Venía a menudo con la familia a ver a mi tatarabuela. Pero desde que me mudé a Estados Unidos... bueno, usted ya debe saber cómo es el trabajo. ¡Jamás se tiene tiempo para nada! —una risa breve y contagiosa interrumpió su palabrería interminable y se vio obligada a concederse otro trago de hidromiel antes de atragantarse. Sintió el líquido descender por su garganta, dulce y fresca. Solo entonces decidió que había hecho bien en alejarse por un par de horas sus responsabilidades. El mundo no dejaría de ser un caos a su regreso, pero al menos habría conseguido reponer las fuerzas perdidas, esas que ahora necesitaría más que nunca antes en su vida.

Lo que me gusta de este lugar —prosiguió con una sonrisa nostálgica en el rostro al apartar su bebida—, es que el tiempo parece no transcurrir; está detenido en un instante de alegría constante. Sé que le parecerá absurdo, Astor —encogió los hombros divertida—. Pero si viera cómo están las cosas en New York por estos días... entonces sabría a lo que me refiero.
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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por Astor Buckley el Mar Sep 17, 2013 3:33 am

Sin dejar de observar el peculiar comportamiento de Lea, demasiado hiperactivo para su gusto, se quitó los guantes de cuero y los echo a un lado de la mesa, junto a su copa vacía. Le resultaba extraño que por todo encontrase un motivo para sonreír, pues creía que desde el momento en que había entrado, la seriedad no había hallado lugar en su rostro. La dejó hablar, adoptando una posición relajada, casi inmóvil, analizando cada uno de sus pequeños -y no tanto- gestos a medida que le contaba de donde provenía.

-Oh, Essex. No hay muchas familias mágicas allí, ¿verdad? -preguntó, ligeramente insidioso, pero sin borrar la expresión neutra que llevaba impresa en cada una de sus facciones. Había oído nombrar poco y nada esa ciudad, pueblo o lo que fuere, por lo que no creía que hubiese demasiadas personas como ellos-. ¿Estados Unidos? ¿Y qué empleo ha encontrado allí que su vida se ha vuelto tan ocupada? -sabía que era un riesgo hacer tantas preguntas, pues podía llegar a ser que la joven se las devolviese. Pero como parecía tan entusiasmada hablando de sí misma y de su vida, creyó que quizás podía distraerla lo suficiente como para sacar información útil de ella, sin levantar sospechas acerca de sus propios negocios.

-Sí, es muy agradable. No hay nada como sumirse en el silencio de la naturaleza -él lo sabía más que nadie. En las noches en que se transformaba, los sonidos de la vegetación, los demás animales y el viento murmurando entre los árboles cobraban un significado completamente distinto para él. Lo apartaban del caos mundano de la gran ciudad, que a veces amenazaba con ahogarlo-. ¿Ha sucedido algo malo en Nueva York? -cuestionó, con el semblante imperturbable como una roca.

Allí es donde quiero llegar, preciosa, habla. Su cerebro se vio apedreado por la curiosidad, aún cuando exteriormente no se había inmutado. Tomkins acababa de convertirse en otra pieza más en su juego. Un juego en el que Astor casi nunca... Bah. Siempre ganaba.
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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por Leandra Tomkins el Jue Sep 19, 2013 2:51 am

Probablemente a cualquier otro le habría resultado extraña esa curiosidad repentina con la que el desconocido arremetía, pero Lea estaba demasiado acostumbrada a charlar sobre su vida como para siquiera considerar la posibilidad de sospechar en torno a las intenciones de su interlocutor. No. Lo que a la bruja le pareció realmente extraño e inquietante en medio de aquella marea de preguntas, fue la última interpelación de Buckley.

¿Que si ha sucedido algo malo en Nueva York? —el rostro de Tomkins se deformó producto de la impresión. Y permaneció así de anonadada un par de segundos más, a la espera de algún indicio que la llevase a comprender que el sujeto estaba bromeando. Pero al asumir que hablaba enserio no pudo más que reír—. ¿En dónde se supone que vive, Astor? ¿China? ¿Una cueva tal vez? Por su acento estaba segura de que no sería de muy lejos, y considerando que fue desde Gran Bretaña que los problemas se trasladaron hasta América... en fin, no importa. Le explico con gusto.

Se inclinó un poco en dirección a su acompañante para asegurarse de que él y solo él prestase oído a sus siguientes palabras. No era como si fuera a hacer mención de algún asunto secreto, pero en más de una ocasión le había tocado corroborar hasta qué punto las personas llegaban verse afectadas por el solo hecho de comentar las desgracias en las que el mundo mágico comenzaba a hundirse... y no era para menos. A Lea le bastaba con sus propios desánimos como para alimentar los de alguien más—. Desde luego sabrá quién es Theodore Worthington, ¿verdad? Bueno... es posible que no oyera de él últimamente. La gente prefiere fingir que no existe. En el Ministerio de Magia de Estados Unidos (que es donde trabajo, respondiendo a su anterior pregunta), nunca, jamás... nadie lo menciona, al menos no por su nombre. Le temen. Y con razón. No puede hacerse una idea de la cantidad de brujas y magos que han muerto por su causa.
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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por Astor Buckley el Jue Oct 31, 2013 1:41 am

Se sintió agradecido de que Tomkins no se mostrase reacia a dialogar con él. Los charlatanes incautos eran la presa más fácil a la hora de extraer información, ya que hablaban y hablaban hasta que sin querer soltaban datos tremendamente útiles, muchas veces sin darse cuenta siquiera. Creía que ella iba a ser de esos casos, hasta que su rostro se deformó presa de la curiosidad que la embargaba la última de sus preguntas. Estuvo a punto de interrumpirla para excusarse con alguna mentira, pero luego de su desconcierto inicial, Leandra pareció tranquilizarse y aceptar su rol de informadora. Los dedos de Astor se entrecruzaron entre sí y se relajaron sobre la mesada, mientras que el licántropo inclinó su cuerpo hacia adelante para facilitar el cumplimiento de los deseos de su interlocutora de no ser escuchada por nadie más que él. Tampoco pronunció palabra, ya que estaba decidida a hablar y hubiese sido una pena que cambiara de opinión.

Su rostro reflejó una inmensa pena a medida que la escuchaba hablar, aunque en su mente se reflejaba la silenciosa frustración de no estar enterándose de nada nuevo. Una vez terminó de contarle la situación, le otorgó una larga pausa, seguida por un suspiro de falsa aflicción. Se tomó unos instantes para esbozar su respuesta, fingiendo no encontrar las palabras adecuadas.

-Vaya... Aún siendo un alma libre he oído hablar de él. Sin embargo, como desde la destrucción de Hogwarts el flujo de información acerca de Worthington había disminuido, creí que estaba perdiendo importancia, pero veo que no podría haber estado más equivocado - negó con la cabeza y luego alzó la mirada, clavando sus ojos en ella-. ¿Les ha traído demasiados inconvenientes en el Ministerio? -su curiosidad resultó inocente y, en conjunto con la firmeza que destellaba su mirada, quedaba libre de toda sospecha. Aún así... sus intenciones más profundas eran absolutamente perversas.

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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por Leandra Tomkins el Sáb Nov 09, 2013 3:01 am

¡Demasiados inconveniente es decir poco! —su exclamación quedó a medio camino de la risa y un jadeo de cansancio. Estuvo a punto de derramar el contenido de su vaso cuando dio un golpe enérgico contra la mesa—. No es que lleve demasiado tiempo trabajando en América, pero los rumores corren rápido. Según se cuenta... el departamento de Accidentes Mágicos llevaba años de no presentar tanta actividad. En general los magos hacen un magnífico trabajo pasando desapercibidos... pero los aliados de Worthington... no son tan hábiles. Cada día son más los muggles a los que debemos modificar la memoria —dejó escapar un suspiro interminable. El solo hecho de recordar todo el trabajo que le esperaba a su regreso la hacía desear unas vacaciones muy largas. Eso que siquiera contaba las nuevas tareas extra que debería asumir muy pronto—. Ahora, respecto al resto de los departamentos, no sabría decirle. He oído que hay problemas, que corren rumores extraños... pero nada demasiado esclarecedor. La incertidumbre siempre está ahí donde uno quiere descubrir lo que ocurre.

Cerró las manos en torno a su bebida y observó el contenido que aún quedaba en su interior, pensando por vez primera desde que dirigiera la palabra al desconocido si no estaría hablando de más. Era un sujeto lo bastante agradable como para animar a alguien como Lea a albergar alguna sospecha extraña. Pero antes de su viaje a Gran Bretaña había recibido instrucciones claras sobre las reservas que debía mantener en adelante. Tal vez si conseguía esclarecer un poco del misticismo que envolvía al tal Astor conseguiría sentirse menos culpable por hablar con una despreocupación que Bianca hubiese considerado más que peligrosa.

Siento curiosidad, Astor —insinuó con una sonrisita ligera y voz alegre tras un breve lapso de silencio, levantando la mirada de su vaso para dirigirse a su interlocutor con el respeto que merecía—. ¿De dónde viene usted? No deja de llamarme la atención el casi nulo repertorio de noticias con que cuenta —Esperó apenas un segundo, pero mucho antes de que le pobre hombre consiguiera articular alguna respuesta, la joven agitaba los brazos en señal de que no dijera aún una sola palabra—. No, no. Mejor no me diga nada aún. ¿Qué le parece si le enseño el pueblo en tanto me contesta? Creo que conoce demasiado poco estos lugares, al menos para mi gusto. Y eso no puede ser. El Valle de Godric no es cualquier sitio, mi amigo, ya verá que guardo razón.. —a medida iba dejando escapar cada palabra, ya se había aferrado del brazo del forastero y lo arrastraba fuera del local sin contemplaciones, negada a la posibilidad de recibir un no como respuesta a su invitación. Cualquiera con algo más de juicio habría tenido claro que hacer aquello era una locura. Pero Lea... bueno. Era Lea.
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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por April S. Crawford el Miér Dic 04, 2013 11:43 am

Los gritos de Démian se perdieron en el vacío, en un lugar sin espacio ni tiempo, en el infinito, mientras Crawford trataba de concentrarse para realizar correctamente la desaparición. Pensó en mil lugares, y la mayoría tenían que ver con Hogwarts... lo cual, obviamente, no era una opción. Aquel lugar había sido destruído para siempre. Pensó entonces en el segundo lugar mágico que conocía, sin ser Hogsmeade, demasiado cercano a la antigua escuela. El Valle de Godric. Un segundo después, el contorno de ambos jóvenes se dibujaba en la penumbra de la noche, en la puerta de Bullstrode Ink, la posada más conocida del lugar. Sin mediar palabra alguna, realizó un hechizo para vendar el brazo del joven, y que no llamara tanto la atención. Por su parte, se tapaba el cuerpo desnudo únicamente con un batín oscuro, de tela ligera... pero esperaba que el posadero no hiciera demasiadas preguntas. - Grita lo que quieras, pero espera un poco. - murmuró justo antes de cruzar el umbral.

Tomando a su mejor amigo casi con cariño, aunque no se notara en sus toscas formas, le ayudó a caminar hasta el interior. No debía oponer resistencia... no en ese momento, si querían lograr obtener un lugar donde pasar la noche. - Quiero una habitación. - informó, con poca paciencia y menos modales, acercándose al mago que atendía el local. - A nombre de Rowena Anderson. - era a la vez un guiño a su pasado en Hogwarts, cuyo recuerdo se había instalado sin quererlo en su mente, y a la vez un modo de protegerse. Depositó un puñado de galeones sobre la barra antes de seguir al hombre escaleras arriba, ayudando de nuevo a Démian. Una vez en el interior de la habitación que ocuparían al menos aquella noche, realizó una serie de hechizos protectores. No permitiría que ocurriera lo mismo de hacía unas horas, ni hablar. - Adelante, grita, patalea, haz lo que te dé la gana. Nadie te va a oir. Pero aquí la que debería estar gritándote... qué digo, ni siquiera debería estar salvando tu culo... mierda, Ephram. - caminaba por el pequeño cuarto de un lado a otro, con una mueca de rabia y crispación dibujada en el rostro. - ¿Te das cuenta de lo que has hecho, cabrón? - inquirió, fijando la mirada en la de su amigo. Casi se podía ver un leve brillo en sus ojos, una leve humedad que no permitiría que se transformara en lágrimas. Acercó su rostro al del joven, chocando su frente contra la ajena. Y habló despacio... en apenas un murmullo. - Nos traicionaste... me traicionaste. - la incredulidad, el dolor, la desespesperación se reflejaban en su voz, rota y casi apagada. Y pese a ello, pese a todo, estaba ahí, frente a él. Exigiendo una explicación, un motivo que le hiciera creer que la única persona a la que podría decirse que quería en todo el mundo le había fallado. Simplemente una parte de ella se negaba a creerlo. - Yo confié en tí... confié en ti, joder!



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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por Démian A. Ephram el Vie Dic 13, 2013 4:44 am

Contuvo el resto de sus amenazas a pura fuerza de voluntad. Acababan de llegar a un lugar desconocido, y a pesar de la ira que lo dominaba, sabía que lo más conveniente sería no llamar la atención. Al menos no demasiado.

¿Dónde estamos? —escupió las palabras tras la advertencia de la joven, resuelto a no interponer agradecimiento alguno por la venda que ahora protegía su brazo malherido. No había esperado recibir una respuesta, de modo que se limitó a seguir a Crawford de mala gana al interior de la posada cuando la vio avanzar. Su postura era rígida, una muestra clara de su reticencia a recibir las ayudas otorgadas por su compañera, y a la vez, una táctica con la que sabía lograría disimular su comprometida situación. No dijo una sola palabra y apenas dirigió una mirada al posadero antes de ser guiados al lugar que les sería destinado para el resto de la noche. Tampoco prestó atención a su compañera cuando estuvieron solos; se limitaría a acomodarse al borde de la cama, contemplar el suelo... y rumiar la impotencia que no conseguiría ser aplacada tras las primeras palabras que llegarían a sus oídos.

¿Lo que he hecho yo? —por un brevísimo instante pareció desconcertado. Pero el fin de su paciencia acabaría superando todo rastro de desconcierto. Se levantó de la cama, violento, cegado de cólera—. ¿Y qué hay de lo que has hecho tú? ¡ACABAS DE JODER MI ÚNICA PUTA POSIBILIDAD DE PROTEGER A DARCY! ¡LA EXPUSISTE, MIERDA! Te pedí que te ocultaras. Te pedí que te marcharas. Te pedí que me dejaras. ¡TODO LO QUE NECESITABA ERA QUE HICIERAS LO QUE TE PEDÍA POR UNA MALDITA VEZ EN LA VIDA! ¡PERO CLARO, ERA MÁS FÁCIL DÁRTELAS DE HÉROE! ¡NO QUERÍA TU AYUDA! —avanzaba resuelto hacia ella, señalándola con el dedo acusador de su mano sana. Cada paso en su dirección era un nuevo arrebato de indignación: pateaba sillas, mesas y adornos, todo cuando se interpusiera en su camino era lanzado muy lejos hasta estrellarse contra el muro más cercano. Y siquiera eso compensaba en alguna medida su desesperación. Entonces la odió. La odió apenas un segundo, pero con tal intensidad que su deseo por lastimarla llegó incluso a ser más poderoso que su persistente preocupación por lo que pudiera ocurrirle a su hermana en lo venidero.

Sin embargo, cuando estuvo frente a ella, no existió ademán alguno que diera cuenta de sus intenciones secretas de hacerle algún daño. La agresividad de su avance había minado las últimas reservas de su fuerza... y la mirada que tropezó con sus ojos cuando la joven acercó su frente a la de Ephram lo obligó a comprender que no era él la única persona destruida al interior de aquel cuarto. Se sintió fuera de lugar al contemplar así, apartada de la coraza que siempre la había protegido y que ahora la dejaba emocionalmente expuesta. No pudo evitar sentirse extraño—. Protegía a Darcy —se defendió sin apartar su mirada furiosa, dolido ante la incomprensión egoísta de su amiga. Sin embargo, ¿cómo podía exigirle que comprendiera la situación cuando había hecho hasta lo imposible por trabajar solo? Una voz en su interior lo exhortó a ser justo—. No tenía más opciones. Sabían que ella era mi punto débil, que haría lo que fuera con tal mantenerla a salvo. No podía negarme, Crawford, le habrían hecho daño —en aquel punto, cuando apartó el rostro, su voz se quebró—. Y ahora... ahora irán por ella de todas formas.

Lentamente se inclinó hasta quedar sentado sobre el suelo de la habitación, rodeado de sillas rotas y adornos de porcelana hechos trizas. Era un escenario acorde al cataclismo que empezaba a nacer dentro de él. La ira no había dado resultado como vía de escape y ahora la angustia llegaba a tomar su lugar, extinguiendo su fuego. Se hizo un segundo de silencio antes de resolverse a retomar la palabra, observando fijamente a la rubia con un gesto que rechazaba su manifiesto arrepentimiento por haber confiado en él—. También te cuidaba a ti.

Como si aquel reproche hubiese acabado de explicar todos los cabos sueltos, cerró los ojos. Derrotado. Al final nada había valido la pena.
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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por April S. Crawford el Sáb Dic 21, 2013 3:33 am

Sabía que con sus palabras estaba a punto de desatar un huracán, pero en cierto modo así lo deseaba. Necesitaba oír la voz de Démian, aunque fuera a base de gritos coléricos, rabiosos, aunque sus palabras estuvieran teñidas del odio que sabía le profesaba desde que le arrastrara lejos de aquella habitación. Se mantuvo inmóvil, con un rostro pétreo cuyo unico signo de humanidad era la chispa de cólera que reflejaban sus ojos a cada palabra vociferada por su mejor amigo. Sabía de antemano que su decisión no sería comprendida, se había anticipado a lo que estaba ocurriendo en ese preciso instante, se había propuesto mantener la calma por un puto momento en toda su relación con Ephram... pero simplemente fue incapaz. - TE RECUERDO QUE ESTABAS DESANGRANDOTE EN EL PUTO SUELO A PUNTO DE VOLVER A ACEPTAR SER UN TRAIDOR DE MIERDA. - exclamó, ya sin poder contenerse más. Sí, tal vez había fastidiado la oportunidad de Démian de proteger a su hermana, pero ahora mismo no le importaba eso. Llamadla egoísta, pero sólo tenía ojos para la supuesta traición, que, a sus ojos, había cometido. - ¡TE HICE CASO PEDAZO DE IMBÉCIL! 'TE OBEDECÍ POR UNA PUTA VEZ, ME OCULTÉ, ME ESCONDÍ COMO UNA PUTA SABANDIJA!..¡HASTA QUE DESCUBRÍ QUIÉN ES REALMENTE LA SABANDIJA AQUÍ!

Ajena a todo el caos que se producía a su alrededor, su mirada se clavó en la de Démian... hasta que todo paró. Los gritos se detuvieron, y el silencio reinó en la sala. La joven respiró, y se tomó un par de segundos para observar el estado derrotado del joven, y para ser consciente de veras de lo agotada que estaba ella también. Tragó saliva con pesar, preguntándose si realmente merecía la pena todo aquello. Se suponía que ya había abandonado Clevermont y que, además, era una mujer adulta e independiente. Pero algo en su interior se negaba a aceptar el hecho de que la persona a la que había otorgado la totalidad de su confianza hubiera sido un soplón, un agente al servicio de unos enemigos que siempre había considerado comunes. Negó con la cabeza ante las primeras palabras del joven, y finalmente flexionó ambas piernas para quedar sentada frente a él. - Nunca, jamás, debiste mostrarles ese punto débil. Esta es la puta consecuencia de tu obsesión enfermiza de protegerla, joder. - el reproche sonó amargo, pero era lo que realmente pensaba la rubia. Les había otorgado un arma muy, muy poderosa para jugar en su contra. Sintió la desesperacíón de Démian, y buscó su mirada casi con urgencia. No estaba acostumbrada a aquello, a verle roto de aquel modo. Y simplemente, no sabía cómo reaccionar. - Yo... mierda, joder. - sabía de lo que aquella sarta de degenerados era capaz de hacer, y una punzada de rabia se instaló en su interior. No tenía gran aprecio a la muchacha, pero solo pensar en que los lacallos de Theodore podrían hacerle siquiera una ínfima parte de lo que ella había sufrido en sus propias carnes... - Tal vez... aún puedas hacer algo. - pero aquello sonaba tan descabellado que ni siquiera ella misma se lo llegaba a creer.

Podía parecer que la rubia estaba reconociendo su error, aunque en cierto modo no era así. Ella sabía bien las razones por las cuales había actuado, y sabía que había tomado una decisión acorde a sus sentimientos. La rabia había dejado paso a la desolación, a la incertidumbre. Y al estupefacto ante las últimas palabras del joven Ephram. Se acercó de pronto a él con urgencia, tomándole de los hombros exigiendo una explicación ante aquello que acababa de decir. - ¿A MI? Como que me protegías? Qué mierda dices, Ephram? NO NECESITO TU PUTA PROTECCIÓN NI LA NECESITÉ NUNCA, ME OYES?! -



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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por Démian A. Ephram el Mar Dic 24, 2013 10:48 pm

Ephram jamás había sido el tipo de persona que reconocía un error, mucho menos toleraba que alguien más realizara alguna observación al respecto de los mismos. Pero en aquella ocasión, cuando la rubia apostada frente a él lo hiciera ver que su obsesión por proteger a Darcy había sido una mala táctica, siquiera tuvo ánimo de interponer ninguna contestación defensiva. Sabía que era cierto. Lo tenía claro desde el mismo instante en que había aceptado la propuesta de Weitzman en la biblioteca de Clevermont, ya mucho tiempo atrás. Pero carecía de sentido darse vueltas sobre el mismo asunto cuando ya era demasiado tarde para reparar el daño. No hizo más que contemplarla, serio y completamente vacío. Como un volcán permanentemente inactivo. Apenas si mostró algo más de interés al oír la incrédula sugerencia de Crawford—. ¿Algo como qué? —su voz era un sonido extraño y ausente que de ninguna forma coincidía con su conocido timbre exasperado, ni con el retintín jactancioso que en ocasiones solía preferir; era el tono de un hombre sin expectativas—. ¿Asaltar Clevermont y llevarme a Darcy? Si no es del lado de Worthington no tengo alternativas.

Apartó la mirada para fijarla en ningún lugar específico, taciturno. Todo en su actitud anunciaba que el fuego permanente de su ánimo se había apagado, que parecía dispuesto a asumir su derrota. Aquello justificaba la pasividad tétrica con la que recibiría la exaltada reacción de April ante su anterior afirmación. Sintió las manos sobre sus hombros, firmes y apremiantes, sin embargo acabaría tomándose todo el tiempo que estimó conveniente para volver a fijarse en ella con una mirada sombría y tomar una de las manos que lo invocaban a la urgencia. No fue coincidencia que escogiera esa que llevaba la marca tenebrosa e imborrable de unos labios negros. Obligó a la chica a observarla—. Me sobran las razones para pensar distinto —dictaminó con una gravedad fría—. Desde el momento en que te ganaste esta mierda fijaste tu propia condena: una estúpida trastada más y estabas muerta —hizo una pausa breve, exhortando a su amiga a hacer memoria de la situación en la que se había involucrado... y en los antecedentes que precedían aquel último evento—. Lo habías entendido tan bien que incluso me prometiste que no volverías a meterte en más problemas, ¿te acuerdas? Pero el convencimiento te duró lo mismo que el dolor de la tortura —un deje de irritación brilló en sus ojos, tan fugaz que no quedaba claro si había sido o no real—. Podría haber advertido a Worthington de la ridícula idea de patrulla que tenía Weasley. Ahora ella y todos sus amigos estarían muertos y Darcy a salvo. Pero tenías que ser parte del condenado grupo de revuelta.

Su última afirmación sonó casi como una acusación, porque aun luego de todo lo que había pasado, no dejaba de pensar en el riesgo que ella acababa de correr al atacar a Dominique y su compañero. Aunque no se hubieran encontrado en aquella tensa circunstancia, tenía muy claro que la chica no valoraría más el riesgo que Démian había corrido por ella en el pasado ni sus actuales preocupaciones. La sabía orgullosa y autónoma, así la había conocido y probablemente jamás le habría llamado la atención de ser distinta. Pero por esa vez no estaba en condiciones de aceptar su ingratitud. Soltó su mano y se incorporó para alcanzar la pequeña ventana del destruido cuarto y observar lo que esta dejaba a la vista. Así sería más sencillo ignorar los nuevos reproches que veía venir. En algún momento Crawford se cansaría de dejar salir la indignación que él no podía reprocharle. Entonces él podría pensar en sus opciones... si es que todavía contaba con alguna.
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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por April S. Crawford el Lun Dic 30, 2013 1:17 pm

La situación se tornaba más complicada por momentos. Había llegado allí más enfadada de lo que había estado en mucho tiempo, al menos con su amigo. Y es que todas sus discusiones, gritos y peleas se quedaban pequeñas al lado de la que acababan de protagonizar. La rubia continuaba preguntándose constantemente si podía seguir confiando en él. Las dudas la asaltaban, y cambiaba de opinión a cada minuto. Una parte de ella le decía que era un traidor, que había pasado casi un año colaborando con Worthington y los suyos... y que si todo lo que había dicho Weasley se cumplía, debería hacerlo de nuevo. Pero estaba la explicación de Ephram, la protección de su hermana... y todo lo que había visto hasta ahora no demostraba una relación precisamente cordial entre el joven y los secuaces de Worthington. Más bien todo lo contrario. - ¿Y yo qué coño sé? No tengo un puto plan para cada problema, Ephram. - respondió, resignada. No, no sabía qué hacer ni cómo lidiar con ello. No se sentía culpable, pues había hecho lo que consideraba justo en ese momento. Pero sentía que ahora debía ahora le tocaba ceder y echarle una mano a su amigo.

Sus gritos se detuvieron de golpe al sentir cómo el chico agarraba su mano, aquella que continuaba marcada por esos labios negros como la noche. No sabía qué decir ante sus palabras, la tenía entre la espada y la pared. ¿Iba a darle la razón? Jamás. Bastante había cedido ya con él, como para reconocerle una nueva victoria. - No pensaba quedarme de brazos cruzados, Démian. Una cosa era hacer una gilipollez como lo de la varita, y otra luchar, o al menos intentarlo. - hizo una pausa, y lo que añadió al final la dejó, simplemente, boquiabierta. - Si tú no fueras un puto espía Worthington ni siquiera tendría posibilidades de enterarse de eso. - replicó, pero no con la suficiente convicción. No quería saber ese tipo de cosas, no le gustaba. Conocer que Démian no había cumplido su "deber" porque ella estaría en peligro la hacía sentirse extraña, vulnerable y sobre todo, que le debía algo. Y no le gustaba en absoluto. Siempre había confiado en sus propias capacidades, prescindiendo de la protección y la ayuda de otros, incluso despreciándola por ese asqueroso orgullo que tenía. Y con Démian parecía que se rompían todos sus esquemas, y todo iba al revés.

Se quedó quieta, sentada como hasta hacía momentos, dejando que Démian se levantara y avanzara hasta la ventana. - Me tienes que prometer algo. Prométeme que no te has cambiado de bando, que todo esto lo haces por Darcy y que en realidad odias tanto como yo a esos hijos de puta... júramelo, mierda, Ephram. Porque ya no sé qué pensar de todo esto, si estás conmigo o contra mí, si eres una rata o un tío legal. - y si aquello era cierto, si realmente no era un traidor y podía seguir confiando en él... ella no tendría reparos en ver cómo hacía lo que fuera por proteger a su hermana. Incluso le ayudaría, si ello estuviera en su mano. Pero necesitaba volver a confiar en él. - Necesito saberlo, joder. Porque podría haberte dejado allí tirado como una piltrafa, amenazado por esos dos cabrones, y no lo hice. A pesar de enterarme de toda la mierda que tienes encima, Ephram.



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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por Démian A. Ephram el Miér Ene 15, 2014 4:46 am

Hubo algo en las exigencias de April que lo hizo reaccionar. Como si despertase de un letargo profundo e interminable, dejó de darle la espalda, observándola con un desconcierto que escapaba a raudales de sus ojos claros, pues de todo el discurso con el que la chica lo exhortaba a manifestar su opinión podía sacarse una sola conclusión clara: ella continuaba buscando motivos para olvidarse de todo aquello, intentaba justificarlo del modo que fuera.

¿Y de qué te sirven las promesas de alguien que traicionó tu confianza? —alegó, recuperando parte de su irritación al recordar las acusaciones con las que esa discusión hubiera iniciado. En contra de lo que su instinto le indicaba fue a instalarse nuevamente ante ella, esta vez, no dudando en ofrecer una mirada cuya severidad pretendía otorgar a sus palabras una nivel de sinceridad que, muy probablemente, a Crawford le resultaría aplastante. Pero ya no tenía sentido continuar guardando silencio—. De verdad, April... me sorprende que aún a estas alturas no lo comprendas: jamás me he cambiado de bando, porque nunca he tenido uno. Odio tanto como tú a esos hijos de puta por haber construido este mundo en el que mi hermana no consigue soñar otra cosa que no sean pesadillas, pero también odio a tus amigos legales, por haber sido lo suficientemente incompetentes como para permitirle a Worthington proceder a su antojo. Incluso debiera odiarte a ti, maldita sea, por haber expuesto a Darcy —debió permitirse una pausa para mantener a raya la ira—. Pero no tengo enemigos, solo una bandera de lucha —no hacía falta referirse a cuál era. Había quedado claro desde el inicio de la discusión—. Donde sea que la felicidad de Darcy esté asegurada... ese será mi lugar.

Sentado sobre el piso, alargó su mano para sostener el rostro de su amiga, para asegurarse de que no apartaría la mirada al escuchar sus siguientes palabras. Estaba harto de aquella escena de confesiones y acusaciones; deseaba sanjar el tema de una vez. Si las cosas se resolvían, si en cambio todo acababa ahí... dilatar la situación no alteraría de ningún modo el resultado final—. Esto es lo que soy, es lo que debes saber de mí. Piensa lo que debas pensar y ya deja de buscar algún maldito pretexto que explique tu decisión de traerme hasta aquí, porque nadie te obligó a hacerlo. Si quieres remediar tu error, anda —apartó su mano rápidamente y señaló la puerta como si se tratara de un objeto maldito—, todavía estás a tiempo de levantarte y dejarme. Sé que es lo que me merezco.
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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por April S. Crawford el Mar Ene 21, 2014 10:26 pm

El contraataque del moreno la dejó sin armas, sin opciones. Ella misma se lo había preguntado miles de veces, sin llegar a ninguna conclusión, desde el mismísimo instante en que conoció las oscuras actividades en las que su mejor amigo se había visto implicado. ¿De qué le servía lo que le dijera, si ya le había mentido una y otra vez? Cualquier promesa podría ser en vano, un engaño para mantenerla tranquila y alejada de todo peligro. Y aún así se empeñaba en negar lo que en su mente siempre había parecido obvio, omitiendo la máxima que había guiado sus pasos desde niña: no fiarse ni de su propia sombra. Tal vez porque pese a todo, necesitaba depositar la escasa confianza que lograba reunir en alguien. Y ese alguien había sido siempre Ephram, y se negaba a renunciar a ello. Aunque no lo admitiera.

- Para no mandarte al infierno de una puta maldición, Ephram. - ocultó con su respuesta, como solía hacer, sus verdaderos sentimientos, oculándose tras la agresividad y las palabras ariscas, como siempre. No se alejó ni un milímetro cuando le vió acercarse. Alzó el rostro ante él, dispuesta a escuchar, y a creerse lo que le dijera. Sus acusaciones, primero a sus amigos y luego a ella hicieron que entornara la mirada, que brillaba con cierto deje de rebeldía, pues se negaba a admitir que había puesto en peligro a la pequeña, por obvio que fuera. - Vale. - murmuró sin más, cuando el discurso terminó. Estaba clara su postura, se posicionaría allá donde pudiera proteger a Darcy. ¿Tenía algo que reprocharle? Desde luego, no. Al menos, tenía un ideal noble por el que luchar, aunque eso le llevara a confabular con el enemigo. Ella, en cambio, sólo tenía un odio visceral, aunque no menos justificado. Al fin y al cabo, había recibido toda clase de ataques contra su persona, ataques que ahora atribuía, sin duda, al régimen de Worthington. Casi le arrebatan la vida dos veces, le arrebataron el único lugar que podía llamar hogar, le arrebataron su libertad y su orgullo durante una eterna noche de tortura... y no permitiría que le arrebataran a su mejor amigo.

Por una vez, no apartó su mano de un fiero manotazo al sentir el agarre de su rostro. Clavó su mirada en la ajena prestando atención a lo que decía, y ni siquiera la apartó cuando finalmente habló. - No pienso moverme de aquí. - aclaró, antes que nada. El por qué era un misterio incluso para ella pero... no quería dejarle. - Y no me arrepiento que nada. Sé por qué hice lo que hice y sé que fue lo correcto. Si hubiera sabido antes todo esto tal vez las cosas habrían ocurrido de otro modo. - hizo una pausa para tragar saliba y escudriñar aún más en los ojos de Démian. -  Tú haz lo que quieras. Esos dos capullos ni siquiera me vieron, siempre puedes buscar un jodido pretexto y ponerte a sus servicios otra vez. - o al menos, eso esperaba. - Sólo... saca a Darcy de allí. - finalizó, pues al fin y al cabo, si lograba eso, todo terminaría, no? Eso quería creer. - Y cuéntame las cosas, coño.



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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por Démian A. Ephram el Mar Ene 28, 2014 4:17 pm

El silencio que siguió a las palabras de Crawford daba cuenta de la perplejidad que repentinamente se había apoderado del ánimo de Ephram. La contemplaba con una fijeza concentrada, como a la espera del indicio que lo ayudase finalmente a comprender la farsa contenida en aquel avasallador discurso. Porque se sentía incapaz de dar crédito a la determinación que April manifestaba de continuar ahí a pesar de todo. De perdonar todas y cada una de sus faltas. Había otorgado a la muchacha la tarea de tomar la decisión final respecto al destino que la relación entre ambos tomaría en adelante... y de un modo muy astuto ella había conseguido rotar los papeles. En sus manos recaía ahora la responsabilidad de escoger revalidar su posición de traidor: o la abandonaba ella, la única persona que había conseguido comprenderlo, la única persona que realmente le importaba... o abandonaba a Darcy, la razón de su existencia. Y aunque Crawford no se mostraba dispuesta a juzgar la decisión que fuera a tomarse, Démian se molestó por verse envuelto en semejante encrucijada.

Tengo que volver —su mirada era un abierto desafío a cuestionar su decisión. No obstante, su voz no conseguía disimular el pesar que su determinación llegaba a producir. Desconocía por completo el trabajo que habían pensado para él y si cumplirlo le impediría volver a verla una vez más. Volvía a fallarle y aquella vez era imposible fingir indiferencia—. No se trata de lo que quiera hacer, sino de lo que debo hacer. No puedo jugar con la seguridad de Darcy. No puedo —repitió, levantando apenas el volumen—. Ella no sabe, no puede... Tengo que protegerla —sus justificaciones eran al mismo tiempo una disculpa y un manifiesto de disconformidad a la vida que le tocaba asumir. Parecía mentira que hasta hacía un par de horas aquellos dos jóvenes hubiesen compartido un destino común, y ahora, con tres poderosas palabras, Démian acababa de dividir los caminos de ambos, quizás para siempre. Bajó la mirada al suelo, acaso esperando encontrar en él una solución definitiva a todo el caos que les impedía ignorar la realidad que los reclutaba a fines distintos. Volvió a centrar su atención en Crawford al no encontrarla.

Hay muchas cosas de las que yo me arrepiento —confesó derrotado—. Y me arrepentiré de muchas más antes que toda esta mierda acabe... suponiendo que algún día acabará —la mueca de disgusto que esbozó daba cuenta de su falta de convencimiento. Por primera vez sintió que estaba prometiendo su fidelidad a la causa equivocada... pero no tenía opciones. La siguiente vez que se inclinó hacia ella sería para reclamar un beso repentino y desesperado que duraría el tiempo suficiente como para transparentar en el mismo la vorágine que lo consumía. Era una despedida de tiempo indefinido y a la vez una muestra de gratitud ante el entendimiento que su mejor amiga le concedía—. Vale. Nada de secretos —prometió sobre sus labios antes de incorporarse y avanzar raudo hacia la puerta, olvidándose por un momento de sus debilidades físicas y deteniéndose antes de girar el pomo para contemplarla una última vez—. Pero a cambio tienes que asegurarme que vas seguir viva, Crawford. No voy a pedirte que te olvides de hacer estupideces, por experiencia sé que no tiene sentido. Solo... no dejes que te atrapen.
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Re: Bulstrode Ink

Mensaje por April S. Crawford el Miér Ene 29, 2014 7:06 pm

Tragó saliva ante sus palabras. No porque la extrañaran, pues no era ninguna ilusa como para creer que el joven renunciaría a proteger a su hermana una vez que ella le había dado libre para ello. Era lo correcto, al fin y al cabo. Lo que le formó un nudo en la garganta fue el saber, con repentina certeza, que se iba a ir. Le contemplaba fijamente, apenas sin pestañear, con una seriedad que rara vez asomaba a sus ojos azules. - Tiene que acabar. - afirmó, aunque no demasiado convencida. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que todo había comenzado a destruirse? Años, meses y meses de lucha y resistencia, de miedo e inseguridad, de pérdidas. Todo había comenzado cuando apenas era una adolescente rebelde, y ahora era ya toda una joven adulta con un pie en una futura e incierta vida profesional. Demasiado tiempo peleando para no conseguir nada, demasiadas pérdidas por una causa noble pero casi utópica.

La rubia comprendió entonces que había dejado muchas cosas en aquel camino, amigos e incluso aquello que consideraba su hogar. Pero ahora estaba a punto de perder lo más importante para ella, aunque le costara admitirlo, y el no tener la certeza de si lo recuperaría o no la angustiaba y enfadaba. Una sensación extraña invadió su estómago, un miedo que jamás había experimentado con anterioridad. Alzó el rostro para una vez más, encontrarse con sus labios. Pero aquella vez era diferente, no era uno de más besos, sino que ambos sabían que podía ser el último. Se aferró con fuerza a su cabello, como si no quisiera dejarle marchar, tratando de alargar ese último contacto lo máximo posible. Fue una despedida, un adiós sin saber si cabía la posibilidad de que se transformara en un hasta luego. Por una vez no trató de imponerse, de ser superior a él con fiereza y agresividad. Por una vez, sintió el placer absoluto de los labios de Ephram sobre los suyos, sin ningún otro pensamiento en su cabeza. - Más te vale. - murmuró, como últimas palabras antes de separarse. Le había perdonado aquella vez... pero no estaba segura de ser capaz de hacerlo de nuevo.

Le contempló irse con paso rápido hacia la puerta, con el brazo aún sangrando. Quiso seguirle, gritarle que le acompañaría allá donde fuese, confesarle que no quería quedarse sola, que no podía perderle. No a él. Pero el orgullo y la convicción de que aquello era imposible la detuvo, y simplemente se quedó allí, de pie, contemplándole quizás por última vez. - No lo haré, descuida. - por una vez, extremaría las precauciones, si eso conseguía salvar su pellejo y que, si todo iba bien, pudieran reunirse de nuevo. - Tú... cuídate mucho. - no podía decir nada más, sobraban las palabras. Y al fin, la puerta se cerró y el silencio invadió la pequeña habitación del hostal, tan parecida a aquella en la que apenas unas horas atrás habían compartido cama y placer. Ahora le tocaba a ella decidir qué hacer con su vida.



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Re: Bulstrode Ink

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