Museo de Quidditch

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Museo de Quidditch

Mensaje por Statue of Liberty el Vie Abr 06, 2012 6:46 pm





Museo de Quidditch




¿Creías que el Quidditch solo existe en el campo? Ni mucho menos. Un deporte de tantos años y trayectoria merece su propio refugio en el cual albergar su historia, y si eres uno de los millones de fanáticos del deporte más famoso de Inglaterra, este gran edificio antiguo será parte de tus lugares predilectos.

Dos puertas de cristal te dan la bienvenida al museo con ostentosas figuras que aluden al motivo del lugar, dejándote claro a simple vista que te encuentras donde has disponido. En su interior, numerosos corredores serpentean en cuatro niveles distintos que conservan todo el patrimonio concerniente al juego. Escobas decrépitas y retratos de equipos y jugadores de quidditch famosos se distinguen a casa nuevo paso. Tantos detalles y magníficas historias están aquí conservadas, que pasarán horas antes de que te canses de tropezar con nuevas hazañas del pasado.

No pierdas la oportunidad de visitar este santuario del deporte, visitado diariamente por magos de todo el mundo que aspiran recorrer cada vitrina y registro con detalle. ¿Quién sabe? Quizás sea tu retrato el que en el futuro cuelgue de los muros.


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Statue of Liberty
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http://www.clevermontcollege.com

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Re: Museo de Quidditch

Mensaje por Leszek Collingwood el Dom Abr 20, 2014 3:57 am

El cuarto nivel era, con diferencia, el sitio menos transitado de todo el gran complejo que formaba parte del museo de Quidditch. Y no se trataba de una casualidad: en honor a la temática abordada, solo aquellos que contaban con un mínimo de habilidad para manejar una escoba ganaban la merecida oportunidad de acceder a los secretos de ese último gran espacio, repleto de pasillos y cuartos con tesoros por descubrir. Si Collingwood se encontraba aquella tarde en el majestuoso edificio repleto de maravillas, se debía únicamente a ese comentado nivel y los desafíos que suponía.

Una mano pálida y delgada acarició el lomo de una de las elegantes escobas dispuestas para adentrarse a los enrevesados y extraños pasadizos que conectaban con su objetivo. Y su expresión era seria, casi grave a pesar de la emoción evidente que le producía la oportunidad de montar una escoba nuevamente; últimamente hacían falta motivos para conservar la sonrisa característica de sus años de escuela. Así que se acomodó sobre el transporte volador sin algarabía, sorteando los obstáculos hasta su objetivo con una parsimonia impropia. No había olvidado siquiera por un instante que aquel recorrido no formaba parte de sus planes, que a esas alturas ya tendría que haber retornado a su puesto de trabajo y dar reporte inmediato de sus acciones... pero requería de un minuto de pausa, para olvidar en vano, para reflexionar las mismas ideas que lo atormentaban a diario, esta vez con calma.

En poco menos de una hora el museo cerraría sus puertas para los visitantes, de modo que Leszek no se extrañó al encontrarse como mucho a un par de personas sacando provecho de las últimas horas de recorrido: era día de semana y la mayoría de los magos, incluso en Inglaterra, preferían retornar a la cuestionable seguridad que sus hogares les proporcionaban contra los males que se urdían en cada calle del mundo mágico. Por voluntad propia aceptó dejar atrás todo aquello que lo preocupaba al adentrarse en un estrecho pasillo repleto de imágenes escalofriantes: los accidentes de Quidditch más recordados de la historia. Se estremeció al recordar los accidentes de los que él hubiera sido protagonista durante las temporadas de Galovic en Clevermont, no porque se tratase de experiencias traumáticas, sino más bien porque por insólito que resultase, a pesar de tratarse de episodios por completo desagradables, los prefería a los tiempos presentes y su aparente calma.
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Leszek Collingwood
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Re: Museo de Quidditch

Mensaje por April S. Crawford el Lun Abr 21, 2014 3:34 pm

El Museo de Quidditch, ese lugar en el que los retratos de los grandes ídolos de la rubia la miraban orgullosos. Paseaba por sus salas contemplándolos, preguntándose si algún día su rostro llegaría a estar allí. Acababa de obtener un puesto como bateadora en las Avispas de Wimbourne y todos sus esfuerzos ahora se centraban en la Liga de Quidditch y destacar como jugadora. Un buen modo de distraerse, mantener la mente ocupada y alejar todos sus pensamientos de Clevermont College, Worthington y los Ephram. Había cumplido su palabra, no se había metido en ningún lío, sólo... una vida normal y corriente. Pero las dudas la comían por dentro constantemente, ese sentimiento de no saber si su mejor amigo seguiría con vida o no, o de qué clase de tareas debería realizar para conservar la seguridad de su hermana pequeña.

Finalmente, se decidió a adentrarse en el cuarto nivel, valiéndose de una de las escobas que el Museo ofertaba a tal efecto, sorteando obstáculos mientras observaba las imágenes de multitud de sangriendos y desagradables accidentes. No pudo evitar recordar el incendio del campo de Quidditch de Hogwarts, y se preguntaba si habría algo en aquel museo que reflejara tamaña catástrofe. El recinto estaba prácticamente vacío, pues el Museo estaba a punto de cerrar sus puertas. Pensaba dar media vuelta y emprender el camino a su pequeño apartamento cuando una figura masculina llamó su atención. Le sonaba de algo, y no sabía muy bien de qué. Se acercó lentamente, hasta por fin situarse junto al chico y dirigirle una mirada interrogante. Aquello era arriesgado, pero... estaba segura de que se conocían, le había visto hace poco. Y entonces recordó aquella boda clandestina a la que había asistido. Estaba segura de que el chico se encontraba entre los invitados. - Tengo la sensación de que nos hemos visto antes, corrígeme si me equivoco. - dijo, con voz queda, dirigiéndose al chico. En los tiempos que corrían aquella maniobra podía resultar poco segura, pero la curiosidad de la rubia no tenía límites. - Me llamo April Crawford.. estudié en Hogwarts y después en Clevermont. - aquellos datos eran, desde luego, del todo inofensivos. Sólo esperaba no encontrarse ante ninguno de los secuaces de Worthington.



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Re: Museo de Quidditch

Mensaje por Leszek Collingwood el Vie Abr 25, 2014 3:41 am

Aunque había calculado sin dificultad cada uno de los pasos que llevaron a la chica a situarse junto a él, no le resultaría menos sorprendente descubrir que le dirigía la palabra en lugar de limitarse a contemplar los tétricos retratos que flotaban delante de ambos. En América al menos, situaciones como aquellas no solían suceder desde hacía mucho tiempo: antes que dirigirse a desconocidos era más seguro bajar la mirada y no fiarse de nadie... porque nunca se sabía la clase de peligro con el que se trataba. Pero, posiblemente, la distancia protegía al viejo continente de precauciones tan extremas.

¿Cómo? —consternado, Leszek volvió el rostro hacia la joven luego de sus palabras, como si hubieran sido pronunciadas en algún idioma extinto. Nada tenía que ver él con esas tierras antiguas y lejanas como para que alguien pudiera llegar a reconocerlo de lo que fuera. Solo al contemplar el rostro que le devolvía la mirada y asociarlo al nombre y a la historia que le eran proporcionadas, consiguió dar más sentido a la escena—. Crawford... ¡ah, claro! —su sonrisa era la de un descubridor entusiasta—. Fuiste seleccionada a la misma casa con Luparia, ¿no? —La asoció a ese nombre, más que por algo en particular, por ser a la única estudiante proveniente de Hogwarts a la que conocía en mínima medida gracias al contacto con Mandy. Y dado que sus responsabilidades como delegado lo obligaron siempre a conocer a todos los miembros del estudiantado... sí, el apellido le sonaba. Pero solo eso. El otrora Smaragdium cursaba los últimos meses de su séptimo año cuando el grupo proveniente de Europa arribara a territorio americano, de modo que apenas había tenido ocasión de tratar con alguno. Sin embargo el rostro le parecía extrañamente familiar, de modo que no dejó de pensar en ello hasta dar con el por qué: la boda secreta de Andrew y Emma. Era motivo suficiente como para tener claro que trataba con alguien digno de confianza.

Se liberó de la maldición a la que su ánimo se veía recurrentemente sometida con una risa relajada—. Soy Leszek Collingwood —estiró la mano para presentarse, con la distinguida y característica formalidad de un miembro del Ministerio de Magia, tan digna y orgullosa que resultaba incómoda. La sonrisa repentina, no obstante, revelaba una actitud mucho más amistosa y enérgica de la que cabía esperar de cualquier sujeto proveniente de esa institución cada vez más carente de legitimidad. La frívola identificación de funcionario público suspendida en la solapa de su traje reclamó atención con un leve brillo arrancado de las luces circundantes—. Puede que jamás hubieras tenido ocasión de verme... pero también yo estudié en Clevermont. ¿Volviste a Inglaterra o has venido solo de visita?
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Leszek Collingwood
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Re: Museo de Quidditch

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