Cementerio

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Cementerio

Mensaje por Statue of Liberty el Vie Abr 06, 2012 8:19 pm





Cementerio




A las afueras de New York, cerca de un pequeño asentamiento mágico no frecuentado por muggles, se encuentra este famoso cementerio de magos. Uno de los lugares menos frecuentados del condado, y las razones son muchas. Ya sea por su terrorífica apariencia, siempre sumida en una espesa neblina, o por la pesada atmósfera de angustia que se respira en el aire que recorre cada lápida, pocos son los visitantes que se atreven a recorrerlo en busca de sus conocidos difuntos. Dicen algunos que por las noches los lamentos de los muertos ahí enterrados son fácilmente audibles. Incluso se los ve deambular con la mirada perdida, buscando sus cuerpos devorados por los gusanos. Son miles los cuentos fantasmales que del cementerio se cuentan, unos más espantosos y tristes que otros, pero de ti depende descubrir cuáles son los verdaderos.

Un extenso terreno de áreas verdes se descubre al atravesar el oxidado portal de la entrada. Durante el día reina el silencio y las inscripciones de cada lápida de mármol se leen con facilidad. Nombres de personajes ilustres están cincelados en algunas malgastadas lozas de mármol que se alzan a lo lejos: Justinian Carmichael, Océane McLoughlin, Frederika Pfeng... entre otros tantos que se han ido sumando con el tiempo.

¿Quieres dejar un presente sobre alguna de las tumbas? Adelante. Pero procura cuidar tu espalda.


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Re: Cementerio

Mensaje por Sydney C. Márquez el Lun Sep 30, 2013 5:14 pm

Si se le preguntaba cómo estaba en ese momento, no habría dicho palabra alguna. Ir a un cementerio no le agradaba mucho. Claro, ella no iba a comparar ir al cementerio con ir a la tienda de peluches del Distrito Mágico. Sin embargo, aquel clima le daba mucho que pensar.

Se había puesto una moda de ropa oscura. No se había puesto joyas, pero sí unas gafas negras para simular el silencio de su rostro. Aquel lugar necesitaba mucho respeto, así que fue por unas rosas blancas al mercado de al frente. Se subió al coche de su padre, un mercedes benz negro, y fue directo al cementerio de New York a hacer una visita.

Su cabello castaño flameaba por el viento de otoño, las hojas caían suavemente y el coche pasaba por ciertos charcos de lodo que había provocado la lluvia matutina. Hace poco había obtenido su licencia y pensaba en comprarse un ferrari... Pero hasta que no consiga trabajo, no pasaba nada. Por eso decidió ir a hacer una visita, pues no tenía nada que hacer y quería conversar con el alma de una persona que tenía mucho cerebro en ello: Dorian Huxley.

Estacionó el coche en una sombra y salió. El ruido de sus tacones rompía el silencio armonioso que reinaba en el lugar. Buscó entre las lápidas la fecha de fallecimiento de Dorian Huxley pero no lo encontraba. Él había sido un gran amigo suyo. Lo quería. Había sido parte de sus primeros años en Hogwarts y lo que más recordaba de él era su gran sabiduría para hablar y decidir. Aunque era un poco tonto, la verdad. Pero era un gran amigo y ella quería hablar con él.
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Re: Cementerio

Mensaje por Leandra Tomkins el Mar Oct 01, 2013 5:23 am

Cualquiera hubiera dicho que un sitio tan lóbrego y solitario como aquel de ninguna forma encajaba con el ánimo siempre jovial de Lea Tomkins. Pero la verdad era bien distinta a cualquier suposición sin fundamentos de base. Después de todo ella había crecido rodeada de historias de muerte, de fines injustos y cosas por el estilo. Y por extraño que pareciera, frecuentar un cementerio le concedía siempre una sensación de paz interna de la que probablemente jamás se agotaría. Ese día aquella realidad resultaba tan evidente como cualquier otro.

Avanzaba entre sepulturas sin perder la sonrisa, tarareando entre dientes alguna canción olvidada en el tiempo. Le hacía gracia pensar que ese silencio envolvente ya no solo era propio de sitios colmados de devastación como esos, sino que se reproducían por todas partes a medida el mundo se tornaba cada vez menos seguro. La sola idea era aplastante, pero Lea no podía permitir que su ánimo decayera a consecuencia de semejante pensamiento. Christopher tenía que saberla fuerte desde donde fuera que estuviera ahora.

Sus pasos la llevaron hacia la tumba de su esposo en el tiempo planificado, y como hacía por costumbre cada semana desde su muerte, tomó asiento frente a la indolente figura de mármol sobre la que rezaba su epitafio—. Esta vez no te he traído flores —comentó dirigiéndose al recuerdo de aquel fallecido mago. Una risa se filtró en sus palabras—. No me he olvidado de lo cursis que te parecieron siempre, ¿sabes? Y como he dejado todo el dinero en casa como para comprar algún arreglo pensé que no te molestaría si esta vez... —un taconeo cada vez más cercano interrumpió su disparatado monólogo, y no tardó demasiado tiempo en descubrir la fuente de aquel andar que se unía a su intento por romper con el silencio sepulcral de los alrededores. Era una chica, y parecía extraviada. La joven desmemorizadora intentó llamar su atención sin levantarse de su sitio—. ¿A quién estás buscando?
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Re: Cementerio

Mensaje por Sydney C. Márquez el Miér Oct 02, 2013 2:29 am

¿Cómo se le había ocurrido ponerse tacones? Geniales para todo, pero no para caminar sobre el césped. Y mucho peor si caminaba sobre las tumbas de los muertos del lugar. No era de sentir vergüenza pero que unos niños se carcajearan de ella en sus narices, la hacía enojar. No podía hacer nada porque eran niños. Si tuviera su edad hubiera hecho lo mismo que hacía con Andrew hace algunos años: tirarlos al piso, hacerles cosquillas, quitarles sus juguetes... incluso tirarles un puñete. O dos.

-Cierren la boca, renacuajos- susurró por lo bajo. El ceño fruncido genialmente dibujado en su frente los espantó. A continuación los niños se fueron corriendo sin importar en donde pisar. ¡Correteaban encima de las tumbas! Se indignó mientras le recorría un frío en la espalda. -¡Corran por otro lado! Más respeto con los muertitos, que en paz descansen- exclamó un poco horrorizada mientras hacía la señal de la cruz una y otra vez.

Siguió recorriendo las numerosas tumbas, ahora en la acera, mientras cavilaba sobre su anterior enojo, mas no se dio cuenta de que estaba perdida. Y es que cuando pensaba demasiado, se olvidaba de la realidad. Se detuvo un instante a mirar a su alrededor. Habían muchas figuras horripilantes de mármol, algunas en buen estado y otras un tanto olvidadas por la vida terrenal. Para suerte suya, una muchacha de apariencia agradable la hizo sacar de su ensimismamiento. En aquel momento dudó si era un fantasma o alguien real. Estaba perdida, claramente. -Este... Sí. Estoy buscando a Dorian Huxley. Bueno... no a él, sino a su tumba. ¿Eres un fantasma o algo?- inquirió extrañada, con cierta angustia en sus palabras. Ojalá que recibiera por respuesta un no, todo lo que pedía.

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Re: Cementerio

Mensaje por Leandra Tomkins el Jue Oct 03, 2013 5:20 am

Rió como si acabase de oír el chiste más gracioso de su vida.

Me temo que no —se levantó para demostrarle a la muchacha cuán corpórea era; al parecer la idea de tropezar con algún espectro la había espantado—. Esta no es hora de fantasmas. El guardia del cementerio me ha dicho que los vivos no les agradan mucho; prefieren rondar por las noches —el modo resignado con que se encogió de hombros daba a entender que la idea le desagradaba tanto como a la recién llegada el hecho de hablar con fantasmas. Se mantendría un par de segundos así, con la mirada perdida en el horizonte, antes de acordarse de estarse dirigiendo a una desconocida; entonces se apresuró a estrechar su mano—. ¡Qué descortesía! Puedes llamarme Lea. Así que... Dorian Huxley, ¿no? Ajá, estoy segura de haber leído ese apellido por aquí cerca...

Con un gesto amistoso dirigido a la jovencita le indicó que la siguiera en medio de una larga hilera de sepulturas. Al cabo de un par de minutos se detendrían ante un grandioso mausoleo familiar que dejaba bastante que desear a la triste y pequeña tumba de su fallecido esposo. La señaló con un divertido gesto de éxito—. Huxley. Justo aquí —se volvió a observar a la joven, evidentemente satisfecha por el resultado de su búsqueda—. Falleció en Clevermont, ¿verdad? La mayoría de los que han sido enterrados por este sector del cementerio murieron el día del ataque... ¿era familiar tuyo? —Claro estaba que a Tomkins siquiera se le había ocurrido suponer que, tal vez, su acompañante prefería realizar la visita sola, sin los impertinentes comentarios que ella estaba realizando.
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Re: Cementerio

Mensaje por Sydney C. Márquez el Jue Oct 03, 2013 5:00 pm

En aquel momento sintió la tranquilidad más placentera de su vida. Oir la negativa, como respuesta de la señorita, la hizo suspirar aliviada de evitar problemas. En una de esas cavilaciones fugaces que tenía, pensó que una guerra entre fantasmas y humanos no era bueno. Los fantasmas ganarían, claramente. Nunca le podría hacer daño a un fantasma. Peor si le lanzara una silla (poderosa arma letal jamás inventada), así como en los rounds de lucha libre de las cuales era muy fanática.

-¡Qué bueno! Yo no sé si podría con fantasmas ¿sabe? Son muy fuertes, por eso me dan miedo- le dijo con toda la sinceridad del mundo. Algo dentro de ella le decía que podía confiar en la señorita. Observó detenidamente el panorama y la vio al lado de una pequeña tumba. Por el rostro de la señorita, ella no estaba triste.  -Sydney Chloé Márquez. Pero puede llamarme Syd. - le estrechó la mano, esbozando una tímida sonrisa comprensiva.

No pudo decir nada cuando Lea se levantó y la ayudó a buscar el sepulcro de su buen amigo Dorian. Sydney no quería causar molestias, pero Lea estaba tan interesada en ayudarla que no pudo negarse. Por suerte llevaba algunos paquetes de pistachos crujientes dentro de su bolso negro. Ya sabía cómo pagarle la buena "onda". -Muchas gracias, pero no quiero molestar. Debes haber venido a buscar a alguien querido... No quiero interrumpir tu visita-le dijo con un dejo de preocupación por lo que hacía. Llegaron al mausoleo Huxley y a continuación Sydney fue a dejarle las rosas blancas. Se persignó y tras guardar algunos segundos de silencio, se dirigió a Lea. -Dorian era uno de mis buenos amigos. Cuando me enteré del ataque se me partió el corazón. Clevermont está en declive -lo último lo susurró.
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Re: Cementerio

Mensaje por Leandra Tomkins el Vie Oct 04, 2013 4:21 am

Procuró retener el nombre en su cabeza, o como mínimo el diminutivo. Syd. Decidió que sonaba muy bien en tanto se dedicaba a restar importancia a las disculpas de la muchacha con un gesto desdeñoso. Si hubiera interrumpido algo, Lea no hubiera tenido escrúpulos en aclarárselo. Pero visitar a Christopher había pasado a convertirse en una rutina tan habitual, que separarse un momento de su sitio acostumbrado no suponía problema alguno. Eso sin contar cuánto disfrutaba de las charlas, de compartir experiencias con las brujas y magos que como ella frecuentaban el cementerio. Amaba conocer gente nueva y cualquier circunstancia valía para ello.

El inicio del breve relato marcaría el fin de su sonrisita infantil, entendiendo que abordaban un tema delicado. Que ella al fin estuviese logrando afrontarlo y seguir adelante no significaba que otros asumieran sus pérdidas del mismo modo. Asintió cuidadosamente, empatizando con el punto de vista de la joven Márquez—. Clevermont estuvo en declive —se atrevió a opinar con un suspiro triste—. Pero ahora ya tocó fondo —No era que lo supiera a ciencia cierta, pero era algo que podía intuirse fácilmente. ¿Acaso podía ser distinto? Con Worthington como director y un puñado de delincuentes ejerciendo de docentes, no quedaban muchas opciones—. Mi esposo fue el que murió el día del ataque. Era un auror, uno de los mejores... en fin —sacudió la cabeza, como si con ese gesto pudiera apartar de su mente las ideas pesarosas que estaba esforzándose por erradicar. Observó a la chica—. Si este chico era tu amigo... también tú estudiabas en Clevermont, ¿no?
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Re: Cementerio

Mensaje por Sydney C. Márquez el Dom Oct 06, 2013 2:05 am

El recuerdo de su gran casa de estudios fue más allá de sus expectativas. Tras escuchar las palabras de Lea lo único que hizo fue mostrar tristeza. Los momentos felices que pasó dentro de allí cruzaron fugazmente por su mente. Desde su primer enamoramiento, las peleas con Mandy... hasta su graduación. Y pensar que dejó al colegio en manos de un loco. Porque a Theodore Worthington siempre le tuvo miedo, mucho; pero, la rabia al saber que Clevermont está por los suelos, la hizo superar su fobia.

-Ese desgraciado de Worthington... -murmuró por lo bajo, siempre con los ceños fruncidos- Sí, fui una Smaragdium, la mejor casa de todas- sonrió tras mencionar a su segunda familia. Las esmeraldas verdes siempre fue con ella y la llevaba en el corazón, para siempre. Si ella podía hacer algo por Clevermont, lo haría sin dudarlo. Pero no podía ser aurora o qué sabe ella... En el colegio no fue la más aplicada y sabía que para estudiar eso tenía su precio en calificaciones. Pero sabía que con un granito de arena podía ayudar, así que se llenó de valentía en el alma y tras despedirse de Dorian (prometiendo aquello), hizo una seña a Lea para regresar a la tumba de su esposo.

-Lamento mucho la pérdida- dijo- Fue difícil, supongo- No sabía qué decir. Esas situaciones eran muy difíciles y desconocidas para ella. No podía aportar con sus palabras así que se limitó a guardar silencio hasta llegar a la sepultura del esposo de Lea. Miró a su alrededor y vio a los mismos niños que se habían burlado de ella, revoloteando cerca. Frunció el ceño y deseó que no se acercaran a ella, pues Lea pensaría mal de Syd. -Por cierto, toma. Como agradecimiento. -le entregó a continuación los dos paquetitos de pistachos crujientes. Eran demasiado deliciosos que sabía que les iba a gustar.  
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Re: Cementerio

Mensaje por Leandra Tomkins el Lun Oct 07, 2013 4:34 am

Sintió que la ira contenida de la muchacha era genuina, tanto como el orgullo que demostraba poseer por aquella casa de estudios que se había visto obligada a abandonar. Y sin darse cuenta, comprendió cuán identificada se sentía con ella. Lea había sido una de las más asiduas fanáticas de Hogwarts, y todavía lo era. Recordaba sus días como tejona con un cariño y una nostalgia indescriptibles, tan potentes como la indignación que había sentido por primera vez en su vida aquella mañana en que debió enterarse del trágico destino que le había tocado vivir a la antiquísima institución mágica. Volvería a experimentar ese mismo sentimiento terrible el día en que Christopher había muerto. Supuso que no debía ser tan distinto a lo que Sydney debió sentir por su propio amigo. Fue entonces que decidió que ella le agradaba, pero tratándose de la histriónica Tomkins eso no constituía ninguna sorpresa: a Leandra le agradaba todo el mundo. No obstante, opinaba que aquella vez había algo distinto de otras ocasiones, porque las unían las mismas historias, las mismas desgracias y las mismas frustraciones.

Reconoció el gesto de la joven Márquez y comenzó a caminar junto a ella de vuelta a la tumba de su esposo, agradeciendo en silencio sus condolencias, pues por dentro estaba llevando a cabo una lucha interna terrible. ¡Tenía tantas cosas que podía contarle a la chica! ¡Tantos secretos! ¡Y tantas ganas de hacerlo! Pero la voz de Bianca Hellmayr resonaba en su cabeza con una insistencia que empezaba a desquiciarla. «En adelante deberás desconfiar de todo el mundo» -le había dicho ella con su tono grave y desconfiado, ese tono que caracterizaba a los aurors en general, ese tono que siempre la había causado gracia oírle a su esposo y que ahora comprendía- «Todos son tus enemigos y harán cualquier cosa por descubrir en qué clase de planes puedes estar involucrada. Desconfía de todo y de todos, más de los que intenten agradarte». A Lea todo eso le parecía demasiado exagerado, por supuesto. Pero entendía que valía más la pena ser precavida.

Justo había decidido que no diría nada de lo que estaba deseando decir cuando Sydney fue a depositar dos pequeños paquetitos en sus manos. Eso la descolocó—. ¿Qué son? —consultó consternada, sin perder tiempo para examinar su contenido. Antes de recibir cualquier respuesta ya lo había descubierto—. ¡Pistachos! —exclamó fascinada, estirando los brazos hacia la jovencita para estrujarla en un eufórico abrazo—. ¡Gracias, gracias! ¡No hacía ninguna falta! Pero los tomaré de todas formas. Los pistachos me encantan —¿Cómo podía desconfiar de una chica como ella? Simplemente no podía... pero debía, por órdenes explícitas. Pensó, sin embargo, que existían métodos muy eficaces para saber si su acompañante era alguien de fiar. Solo tenía que ser sutil y jugar bien sus cartas. Había hecho ademán de tomar un par de pistachos para echárselos a la boca, pero a último momento decidió guardarlos. Los extraños no obsequiaban cosas a cualquiera; tendría que examinarlos antes—. En el departamento del Ministerio de Magia donde yo trabajo hay un muchacho que, según entiendo, viene de Clevermont College —sugirió como quién no quiere la cosa, sentándose frente a su sepulcro habitual e invitando a la joven a imitarla—. Su apellido es algo como... Collo... Collen... ¿Collingwood, puede ser?

Cualquiera hubiera dicho que en verdad no lo conocía. Se sentía orgullosa de sí misma.
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Re: Cementerio

Mensaje por Sydney C. Márquez el Mar Oct 08, 2013 6:32 am

Los pistachos siempre simbolizaron una muestra de afecto de Sydney para el afortunado o afortunada. En cada presentación, evento o momento especial siempre estaban presentes. Un desconocido nunca sabría cómo podía tener tantos pistachos en el bolsillo o en cada momento. Posiblemente la primera idea sería el hecho de arrasar con ellos en los supermercados o de las tiendas más cercanas. Pero no, ella tenía un secreto que solo conocía su familia y sus amigos más cercanos. Seguro muy pronto le sacaría provecho, para buen favor en ella y el de miles de sonrisas en el mundo.

No se quedó atrás, se sentó también sobre el mullido césped, un tanto alejada de la lápida por miedo y por respeto necesario. Posó sus manos sobre la tierra, acariciándolos una y otra vez mientras la escuchaba. Syd podría ser muy distraída pero sabía distinguir el aire de las personas, y Lea desbordaba un clima de tranquilidad. Se sentía a gusto, no podía quejarse. La ocasión meritó unos buenos pistachos, con lo rico que estaban, así que sacó un paquete similar a los de Lea y los abrió para llevárselos a la boca -Los pistachos son mis frutos secos favoritos en todo el mundo- asintió un poco sorprendida por el abrazo fortuito recibido. No era muy cariñosa, pues se la pasaba renegando todo el tiempo. Sin embargo no sintió ninguna incomodidad. -Cuando tenía 9 años me casé con un pistacho, jé -soltó el comentario en medio de risillas. Su infancia siempre fue uno de sus temas favoritos en conversaciones. Los recuerdos que tenía de aquella época saltaban con rapidez y fluidez de su boca, muy agradable de contar.

Y sí, los recuerdos empezaban a salir a flote. Escuchó a Lea nombrar el apellido de una de las personas más especiales de su vida. ¿Y cómo respondió? Empezó a soltar muchas carcajadas. ¡Lo había llamado Collo! Se abrazó el abdomen para poder calmarse, pero era realmente muy gracioso. -Ay, perdona. Pero es que si Leszek hubiera estado aquí, haría lo mismo- logró pronunciar tras volver a retener la calma de a poco. Su compañero de fotografías, sin más, hacía que se riera en cualquier lugar y a cualquier hora. -Les siempre fue uno de mis mejores amigos- dijo sonriente mientras evocaba en su mente su rostro lleno de alegría. -Supongo que le va bien en el Ministerio. Es un cerebrito -añadió con cierto dejo de broma- No le visto mucho, en realidad, aunque quisiera. ¿Es su amigo o algo así? -preguntó con curiosidad. Y no tenía pena en preguntar pues la amistad para ella tenía una definición muy compleja y fácilmente podría ser compañero suyo, o quizá algo más.    
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Re: Cementerio

Mensaje por Leandra Tomkins el Dom Oct 13, 2013 1:20 am

Así que lo conocía; eran buenas noticias. ¡Y no solo lo conocía! Mantenían una amistad que a juzgar por la respuesta de Sydney era genuina y estrecha. Leandra se las arregló como pudo para conseguir disimular la sonrisa divertida que su rostro deseaba dejar al descubierto, pues aunque bien sabía cuánta razón llevaba la muchacha respecto a la probable reacción del susodicho en cuestión, era mejor no revelar -no tan pronto, al menos- hasta qué punto conocía ella misma a Collingwood.

De hecho, le va muy bien —comentó cuando supuso que su interlocutora al fin conseguía dar una tregua a sus contagiosas carcajadas. Se encogió de hombros para incorporar a su comentario una actitud ligeramente desinteresada—. Trabaja en una oficina menor dentro del departamento de accidentes mágicos, pero he oído muy buenos comentarios sobre su desempeño, lo que con un año de trabajo ya es todo un logro. Hay personas que llevan décadas en el Ministerio de las que no puede decirse lo mismo —rió entre dientes justo antes de escuchar las últimas palabras del relato de su acompañante... y la pregunta que dentro del mismo se incluía. Tardó un par de segundos más de los necesarios en contestar, reflexionando en torno a qué tan sincera debía ser. Sydney le agradaba, mucho. Sin embargo...—. Pertenecemos al mismo departamento del Ministerio —le recordó amablemente a modo de respuesta—. Así que en más de alguna ocasión hemos tenido que trabajar juntos, sobre todo en el último tiempo. Ya sabes, hay magos —arrastró la palabra 'magos' de un modo con el que se sobreentendía su clara intención de omitir alguna denominación del tipo 'prófugos de Azkaban' u 'hombres de Worthington'— que adoran liarla cada vez que se les presenta una oportunidad. No tienen muchos escrúpulos para involucrar a un muggle en sus desórdenes y cuando lo hacen... —un suspiro de cansancio escapó de sus labios. De algún modo increíble, no obstante, Leandra consiguió otorgar a su gesto un aire juguetón que restaba gravedad a un tema que de hecho resultaba tremendamente delicado—... el departamento en pleno debe entrar en acción para limpiar la escena. Nosotros como desmemorizadores eliminando recuerdos y tu amigo elaborando historias creíbles.

Una breve y silenciosa pausa fue todo cuando hizo falta para que la joven desmemorizadora comprendiera que estaba revelando demasiado de sí misma cuando lo que de verdad deseaba era averiguar más de la muchacha. Acomodó su espalda contra la piedra de la tumba de Christopher sin perder de vista a la joven Márquez por un solo segundo—. Lamento que no puedan verse tanto como seguramente hacían en Clevermont, pero es una de los inconvenientes que el trabajo trae consigo. ¿A qué te dedicas tú, Syd?
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Re: Cementerio

Mensaje por Sydney C. Márquez el Miér Oct 16, 2013 5:44 pm

Escuchó con atención las palabras de Lea y un brillo de alegría recorrió la comisura de sus labios. Su compañero de fotografías era muy feliz con su vocación, y seguro que con el pasar de los meses ya lo ascenderían a puestos mejores y mayores. Todos en su curso tenían trabajo, una familia y reconstruían un proyecto de vida con el pasar de los meses. Aplaudió al escuchar sus grandes hazañas. Sydney era muy cobarde para ponerse en su lugar asì que se llevó la mejor de las impresiones de Lea.

-No pasa nada. Lo llamo de vez en cuando, además Mandrágora, su novia, es mi mejor amiga-dijo sonriente, sin preocupación. -No me dedico a nada- añadió rápidamente, con un dejo de soledad y desánimo. La imagen de una Lea, con el ceño fruncido y con la expresión de desdén cruzó sus pensamientos en una fracción de segundos. Oh, podría decepcionar a alguien. Vamos, quién quiere ser amiga de una vagabunda que vive del dinero de sus padres, de alguien que no tiene sueños y ni la más mínima idea de qué hacer en su vida. Nadie.

-Nunca decidir qué hacer. Tengo una idea pero es imposible- comentó en un susurro. A este paso Lea la dejaría aquí sola y a Syd no le quedaría que otra que ir a ver a Dorian otra vez. -Si quieres puedes dejarme, estoy acostumbrada- anunció mientras se paraba y se limpiaba los restos de polvo y césped.
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Re: Cementerio

Mensaje por Leandra Tomkins el Sáb Oct 19, 2013 5:58 am

¿Mandrágora? —se separó de la tumba para erguirse como un resorte nada más oír aquel nombre—. ¿Hablas de Mandrágora Betancourt, de los California Folmus? ¿Esa Mandrágora? —la pregunta estaba de más, sabía que se trataba de ella. Después de todo, Sydney la había presentado como novia de Collingwood. Se acordaba muy bien del comportamiento de su compañero de departamento cada vez que se refería a esa joven promesa del Galovic. Casi saltó de la emoción cuando deseó aclarar que también ella compartía cierto lazo de amistad con la chica—. ¡Yo también la conozco! Es decir, no en persona, claro, pero le he escrito un par de veces y me ha respondido. Pero Leszek no me había dicho que ella...

Comprendió el error que había cometido cuando ya era demasiado tarde como para remediarlo. Se llevó las manos a la boca para no dejar salir una palabra más, escandalizada. Había dejado en evidencia una evidente incongruencia en su relato. ¿Lo notaría Márquez? Solo por si tenía alguna oportunidad de permitir enterrar su pequeño desliz en el olvido prefirió no hacer mención alguna al respecto. Pero la reacción de la muchacha se opondría diametralmente al resultado que Lea hubiese podido llegar a imaginar.

¿Dejarte por qué? —se levantó mucho antes de permitir que su acompañante diera un solo paso de retirada—. Tonterías. No puedes irte todavía. ¡No me has dicho cuál es tu idea "imposible"! —marcó las comillas con sus dedos justo antes de alargar un brazo hacia uno de la jovencita—. Si quieres podemos dar un paseo por el cementerio mientras me cuentas. Está lleno de muertos... pero es un lugar bonito. ¿Qué dices? —su expresión era una oda a la súplica inocente e infantil.
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Re: Cementerio

Mensaje por Sydney C. Márquez el Mar Oct 22, 2013 4:32 pm

Le hizo mucha gracia que Mandrágora despertara aquella emoción entre las personas. Lo que solía suceder en el college al escuchar el nombre de Mandy es que algunos salieran corriendo. Sobre todo si andaban cerca de Les. Asintió varias veces a la pregunta de Lea, sonriente y a veces soltando algunas risitas por su repentina expresión. Se imagino, ya, un póster gigante con la cara de la planta llorona en el dormitorio de Lea y de muchas personas más. Sin duda alguna, le esperaba un futuro esplendoroso.

-Pues sí, Les es un poco tímido- soltó en medio de risillas inocentes. No había cambiado en nada. -Cuando la vuelva a ver le hablaré sobre ti. Estoy seguro de que ella también querría conocerte- afirmó sonriente, como palabra final a su despedida. Visualizó en el horizonte la salida del cementerio. Entonces, tras dar una última sonrisa a  Lea, algo la detuvo del brazo. Se detuvo en seco, extrañada.

-No es agradable hablar con alguien que es una ... vagabunda-enfatizó la palabra con las mejillas coloradas. Oh, vergüenza a tope. Si no conseguía un trabajo y hacía su propia vida, se perdería muchas buenas amistades. Pero la condición era clara: o hacía su sueño por sí sola o no lo hacía. Su padre se lo indicó aquella vez que fue a visitarlo a la mansión Márquez a las afueras de Washington DC. Era cierto que Syd, actualmente, vive del dinero de sus padres. Sin embargo, ellos quería que Syd aprendiera a vivir, pero de verdad. Si quería tener un comercio, tendría que salir de su esfuerzo, no con las propinas de cada mes.  -Vale- respondió a su petición -Pues quisiera tener una tienda de frutos secos...
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Re: Cementerio

Mensaje por Leandra Tomkins el Sáb Oct 26, 2013 2:24 am

Al rostro de la joven Tomkins se deformó con una mueca tan exagerada, tan grotesca que resultaba cómica. Y sin perder ese extraño gesto observó a su simpática acompañante, de arriba a abajo, de abajo hacia arriba, una, dos, tres veces... hasta que pareció llegar a una conclusión que la hizo menear la cabeza en un tajante gesto de negativa.

Tú no eres una vagabunda —decidió justo antes de iniciar la tranquila caminata propuesta por los senderos que se abrían ante ellas—. No te vistes como una, ni hablas como una... ni te comportas como una. Así es imposible ser una vagabunda. Además los vagabundos no tienen muchas ideas, y tú tienes una así que... —regaló unas palmaditas animosas en el hombro de Sydney para animarla. Quizás que clase de loco le habría metido esa extraña idea en la cabeza. De todas formas no tenía mucho interés en seguir dando vueltas en torno a ese tema; le interesaba mucho más saber qué era eso que la joven Márquez tenía en mente para su futuro. Y cuando la escuchó al fin, sonrió entusiasmada.

¡Así que una tienda! —cada sílaba de su oración denotaba cuán encantada se encontraba con aquella idea. Comenzaba a sospechar que la afición de aquella joven por los frutos secos iba mucho más allá de lo que antes pudiera haber imaginado. Incluso sopesaba la posibilidad de que, de hecho, Sydney sí se hubiera casado con un pistacho a la edad de nueve años—. Pero hay algo que todavía no entiendo... ¿qué tiene de imposible? No es como si estuviéramos hablando de volverte inmortal...
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Re: Cementerio

Mensaje por Sydney C. Márquez el Vie Nov 01, 2013 4:14 am

Solo le bastó ver la primera expresión de risa para estallar de la risa. ¿Que no era vagabunda? ¡Pero si era la vagabunda más vaga del universo! Su rutina diaria era un ir y venir dentro de su residencia de verano. Solo abría a los ojos para ir a la cocina, al baño y a la sala de televisión. Luego al atardecer los cerraba y no los volvía a abrir hasta las diez horas de la mañana. Tanta monotonía se hizo en su vida que incluso había descuidado el cabello. Se pararon hasta hacer la maraña más enredada de todos los vagabundos.

-¡Es que no me has visto por la mañana!- alcanzó a articular la frase mientras se abrazaba la panza. ¡Empezaría a llorar! Y no sabe si de pena o risa, porque al parecer, Lea estaba construyendo una perspectiva muy falsa, distante a lo que en realidad era. -Oooooou, oooou- intentó imitar a un vagabundo que ahuyentaba a desconocidos para marcar su territorio.

Su postura cambió radicalmente cuando Lea mostró en su opinión una posibilidad de hacer sus sueños realidad. ¿Existía esa opción? Lo dudaba mucho. Es por eso que si en Hogwarts hubiera estado, no sería ni de lejos una Gryffindor. Cristianne, su hermana mayor, solía ayudarla en ese aspecto, pero toda la familia Márquez querían que Syd aprendiera a sobresalir por sí misma. -Necesito dinero para comprar el título de comercio, y esta vez papá no me lo dará- lo soltó cabizbaja. Prefería buscar la piedra filosofal inexistente que luchar para conseguir su propia tienda. Lo veía más fácil.
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Re: Cementerio

Mensaje por Leandra Tomkins el Dom Nov 03, 2013 5:03 am

El acceso de risa venido de la chica Márquez le produjo cierta sensación de pasmo que consiguió frenar en seco su apacible recorrido por el cementerio. La contempló sorprendida y estática, no consiguiendo en aquella ocasión sumarse a la oleada de risas. Lea hablaba muy en serio, no obstante, Sydney parecía bien dispuesta a otorgarse una imagen que no le correspondía. La preocupación maternal que no poseía afloró en su piel y duró apenas un segundo antes de consumirse como resultado de los extraños sonidos protagonizados por la muchacha. Entonces sí, no tuvo más remedio que reír.

Lentamente el momento de algarabía y risas comenzaría a declinar, a medida ambas retomaban el tema del futuro con la seriedad que el mismo merecía. Porque el destino de aquella muchachita tan simpática no era un chiste que podía dejarse pasar sin más, y a juzgar por el modo con el que recibía la pregunta elaborada por Tomkins, la joven parecía realmente angustiada por aquel asunto. Entendió el por qué al oír su respuesta... a la que la desmemorizadora respondería con un bufido que echaba por tierra todas las preocupaciones de la otra bruja—. El dinero sobra en este mundo, y te informo, mi querida Márquez, que los padres no son la única fuente válida para conseguirlo.

Retomó la marcha sin soltarse del brazo de Sydney, encaminándose directa hacia una delicada banqueta que se divisaba un poco más adelante. Solo cuando tomó asiento en ella y obligó a su acompañante a imitarla, prosiguió con una sonrisa ancha—. ¿Te has dado una vuelta por el distrito mágico últimamente? Sé de una infinidad de locales que estarían encantados de contratarte como empleada. Considerando como están las cosas hoy por hoy, muchos han renunciado para escapar a otros países, esconderse... o vaya a saber uno por qué. Ese no es el punto —sacudió la cabeza al comprender que se desviaba del tema—. Lo que necesitas es un empleo para comenzar a generar recursos. ¿Qué mejor que en una tienda? No necesitas mucha experiencia... y te servirá para ambientarte en la materia del comercio en tanto reúnes el dinero para el título.
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Re: Cementerio

Mensaje por Sydney C. Márquez el Vie Nov 08, 2013 5:06 pm

Sydney Chloé Márquez era una joven con bastantes prejuicios y predicciones sobre acontecimientos próximos (que le valió el apodo de Madame Pistacho en Embrújame si puedes), aunque no siempre correctos. Es por eso que se imaginó una escena bastante triste: Lea le decía "hija de papá" y se iba por donde vino. Por la primera impresión que tenía de ella, Syd pensaba que era una joven bastante correcta y madura, no dispuesta a soportar chiquilladas de una joven que tenía 19 años. Suspiró. Lea tenía razón.

La situación era clara: o Syd trabajaba o no hacía realidad su sueño. Sintió como si ayer hubiese salido del college, completamente ignorante de lo que sucedía a su alrededor. Y es que estaba tan acostumbrada a una vida de privilegios con solo mover un dedo o la campana de servicio. Pero ese no era el punto. Estaba convirtiéndose en lo que más odiaba: una malaria de la sociedad. Pero no, no lo iba a permitir. Ahora sí que no.

-¿Crees que haya un puesto en The Candyman? -le preguntó a Lea, evitando comentar sobre su pequeño discurso del dinero y el panorama actual. Se sentó al lado de Lea para después rodear su brazo con el suyo, sin apartarla. Lo curioso es que Lea no se escapó de ella. ¡Genial! Creo que tenía una nueva amiga. -Solo espero que no me exploten... Si es así, ¿podría quejarme en el ministerio? -le preguntó inocente aunque soltando una risilla. La idea de trabajar con golosinas, lo más parecido a los frutos secos que amaba, le llenaba de emoción poco a poco. ¡Al final no era tan malo! Además, tenía muy buenos recuerdos en aquel lugar.
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Re: Cementerio

Mensaje por Leandra Tomkins el Sáb Nov 09, 2013 3:39 am

Lea prefirió encogerse de hombros. De los numerosos puestos desperdigados por el concurrido Distrito Mágico le resultaba imposible recordar cuáles eran aquellos que solicitaban la presentación de nuevos empleados... y no deseaba alimentar a la buena de Márquez con falsas esperanzas. Seguía forzando su memoria sin mayores resultados cuando la siguiente pregunta la obligaría a soltar otra tanda de carcajadas.

En una situación normal, sí. El Ministerio tendría que hacerse cargo de defender tus derechos. Pero te seré sincera: las cosas funcionan cada vez peor dentro de cada departamento —por un segundo reemplazó la risa por un suspiro triste, pero casi de inmediato volvió a modificar su gesto. Sonrió con ese brillo travieso de los niños que planean alguna jugarreta grandiosa—. Pero si no te sientes cómoda, puedes buscarme a mí para darme aviso. Un par de hechizos... —movió su mano en el aire, agitando una varita mágica invisible— y tus jefes se olvidarán del significado de la palabra explotación para siempre.

Alzó el rostro al cielo, pero siquiera alcanzaría a contemplar las nubes que se desplazaban sobre sus cabezas por más de un minuto cuando saltó del asiento, como si hubiera recibido un choque eléctrico potente—. ¡Tengo una idea! —exclamó extasiada—. ¿Qué opinas de darnos una vuelta por el Distrito ahora mismo y zanjar este problema de inmediato? De todas formas yo tendré que retornar al Ministerio en un par de horas... ¡y no hay mejor tiempo que el presente! —comenzó a caminar en dirección a la salida, no obstante, no conseguiría dar más de tres paso antes de frenar abruptamente y volverse hacia Sydney—. Lo siento, quizás tenías la intención de quedarte un tiempo más con Dorian...
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Re: Cementerio

Mensaje por Sydney C. Márquez el Lun Nov 11, 2013 12:06 am

¡Genial! Sentía como si de repente hubiera ganado una guardaespaldas. Se sentía protegida. Aunque Sydney no era para nada cariñosa con la gente, abrazó delicadamente a Lea mientras le susurraba un gracias al oído. Aquel día había sido el más productivo de toda su vida. Afortunadamente mañana ya no se levantaría con la pesadumbres de siempre ni con la duda irritante del qué hacer con su futuro. Todo eso y mucho más se lo debía a Lea. Sydney estaría eternamente agradecida y sí, ya la consideraba una de sus amigas.

-¡Eres una genio!-exclamó con una brillante y espléndida sonrisa en el rostro. La compañía de Lea al pedir un puesto de trabajo le daría mucha más confianza y seguridad que no solía tenerla en ese tipo de ocasiones imprevistas. Aplaudió mientras la miró muy emocionada por la idea. Sin lugar a dudas, se paró también para unirse a su petición. La cogió del brazo amigablemente mientras la conducía a la salida del cementerio.

-Estoy segura que Dorian querría que yo esté más que aquí- le dijo. Se despidió con la mano de todas las lápidas que se alzaban a su alrededor sin dejar de caminar. Sydney iría a conseguir un trabajo al Distrito Mágico y con Lea.
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Re: Cementerio

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