Antique Books

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Antique Books

Mensaje por Statue of Liberty el Vie Abr 06, 2012 8:25 pm





Antique Books




Fue uno de los primeros sitios que se fundaron cuando los magos se establecieron en la región. Su dueño ha sido el mismo desde siempre, y hoy día puede vérselo viejo y arrugado. Probablemente lleve más de medio milenio de vida. Se sospecha que es dueño de algún método mágico muy poderoso para seguir con vida luego de tanto tiempo.

Aunque la mayor parte de los libros tienen más de un siglo, aquí puedes adquirir algunos ejemplares de los libros mágicos más recientes. Son nuevos, aunque el olor a humedad esté impregnado en ellos a causa del resto de los libros que habitan en el lugar. Hay una pequeña mesa de madera con sillas en el centro del local, donde los clientes pueden sentarse a analizar los libros antes de comprarlos.


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Statue of Liberty
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http://www.clevermontcollege.com

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Re: Antique Books

Mensaje por Sydney C. Márquez el Sáb Jun 16, 2012 12:32 am

Hoy haría algo productivo con su vida. Sí, abriría la tapa de un pesado y viejo libro y leería su contenido. ¡Algo que nunca había hecho nunca cuando estaba en Clevermont College! Si había llegado a graduarse fue por su esfuerzo a último tiempo. De ahí nada. Nunca había pisado la biblioteca del colegio en época que no fueran las de exámenes, hubo poquísimas veces en las que hacía la tarea por voluntad propia e inclusive había dormido en clases una vez. Pero no, ya no haría eso nunca más. Su corazón pertenecía a los negocios y a repartición de alegría con frutos secos, pero esta vez haría la diferencia. Hoy se compraría un libro antiquísimo, el más grande y empolvado de todos. Ah, y de los aparentemente más aburridos, claro.

Y qué mejor lugar que Antique Books. Había oído muchas cosas terroríficas de aquella librería. Aparte de ser una biblioteca, era muy antigua y todo el polvo que había adentro aterrorizaba a mucha gente que intentaba comprar un libro allí. Pero Syd había sido lo suficientemente valiente para decidir entrar y cumplir su misión de hacer algo productivo hoy. Después de todo no había sido difícil.

-¿Hola? ¿Hay alguien ahí?


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Re: Antique Books

Mensaje por Leszek Collingwood el Sáb Jun 16, 2012 4:59 am

Collingwood, por otra parte, comenzaba a cansarse de hacer cosas productivas. Inventar excusas creíbles para los muggles a diario con el fin de disimular algún evento mágico testificado por ellos exigía un nivel de imaginación e inventiva que no dejaba de ofrecerle desafíos del todo interesantes, pero luego de un tiempo había acabado por descubrir que comprendida la mecánica de su empleo en el Ministerio de Magia, todo se desplazaba rápidamente hacia una aborrecible monotonía que no estaba dispuesto a soportar aún cuando era el precio que le correspondía pagar para construirse una carrera que le permitiera algún día ascender al cargo de Inefable.

Y era entonces que con el fin de restituir la diversión a su actividad diaria se tomaría la tremenda molestia de hacer algunas adquisiciones para consulta bibliográfica. Estaba seguro que la historia del mundo mágico y su siempre nunca bien valorado pasado se dispondría a brindarle unas cuantas claves para probar nuevas tácticas para excusas que no pasan de moda. Ya había oído sobre Antique Books durante sus días en Clevermont, pero entonces jamás había realizado un paseo exhaustivo por las calles del distrito. Hoy que le era menester asumir un papel de adulto con el que no terminaba de sentirse cómodo, buscaba el sitio preferido con la disposición de poner a prueba las míticas ventajas que podría otorgarle la nueva etapa que atravesaba.

Grande sería su sorpresa cuando al acercarse a su destino, divisara no muy distante a su propia posición la figura de una de sus más grandes amigas. Una dicha tal embargaría al nuevo empleado del Ministerio que por un momento permaneció estático, evaluando la mejor opción para hacerle notar su presencia a Sydney Márquez, dando rápidamente con la ideal. Con el sigilo de un soldado de guerra la seguiría hasta la entrada del local, asechando con la pericia que solo años de travesuras le permitían presumir. Un olor a humedad embargó sus sentidos al ingresar pisando los talones de la muchacha sin que esta pudiera notarlo aún... y entonces escuchó su llamado, tal vez esperando la respuesta de un dependiente que tardaría en presentarse.

Abrió la boca para darle el susto de su vida, pero un pequeño detalle había escapado a las consideraciones de su maquiavélico plan. Aspiró una bocanada de aire para reproducir un rugido terrible, sin embargo aquella masa de aire repleta de polvo proveniente de los viejos libros en una estantería cercana no harían más que producirle una tos asfixiante, que tiraba por la borda la maquinaria completa de su última invención. Derrotado y antes de poder observar la reacción de la chica, se encogió sobre su propio abdomen para continuar con la ahogada sinfonía de su inoportuno imprevisto.

Hoy no era día para victoria de reyes.
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Re: Antique Books

Mensaje por Sydney C. Márquez el Sáb Jun 23, 2012 10:35 pm

Entró a la librería decidida. Ya no había vuelta atrás. Cogería uno de esos grandes libros y antes de comprarlo, se sentaría a leer y a ahogarse con las historias y el polvo que guardaba entre sus páginas. El contacto de su piel con el húmedo ambiente de Antique Books le causo un estremecimiento; miedo. El miedo al cambio, al que de repente deberá someterse para darle un giro a su vida. Tampoco es que el cambio se diese en 360° y en un par de segundos. Empezaría poniendo un granito de arena al leer aquel libro. ¿Y para qué mentir? Aquello le agradaba conforme pasos daba. El miedo se iba quedando atrás y lo demostraba al fruncir el ceño valientemente.

¿Qué libro escoger? Había una infinidad. La librería era lo suficientemente grande como para quedarse todo un día escogiendo el libro perfecto. Aquello no le importaba. No tenía nada qué hacer en casa más que supervisar a su hermano, pelar algunos pistachos y hacer las cuentas de la familia. Así que hoy ya tenía planes: una cita romántica con el libro más grande y viejo de Antique Books. ¿Sonaba divertido? Pueda que sí.

Sin embargo, la vida era impredecible, al menos para ella. Tenía en aquellos momentos la idea de una estupenda cita con aquel libro, solos, ella y ello. Pero no, alguien vendría en los próximos segundos y... -¡¿Qué está pasando?! -exclamó desesperada. ¿Había un bombardeo en el Distrito Mágico? Sus reflejos actuaron al segundo y hizo un ovillo en el suelo, cubriéndose la cabeza con las manos y cerrando sus ojos lo más fuerte que pudo. No le agradaban los bombardeos.
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Re: Antique Books

Mensaje por Leszek Collingwood el Dom Jun 24, 2012 4:53 pm

Los movimientos convulsos que en sincronizada armonía con la tos insistente se apoderaban de las acciones de su cuerpo, se empeñaban al mismo tiempo en derribar su enclenque cuerpo sobre el desteñido piso. Sin embargo Collingwood no estaba dispuesto a desplomarse y realizar abandono de su empresa hasta confirmar un fracaso absoluto de la misma, para lo cual era necesario cerciorarse de la situación actual protagonizada por el objeto de sus artimañas. El ahogamiento aún no hacía abandono de sus vías respiratorias constreñidas, pero no significaba aquello impedimento para ofrecer un sobrehumano esfuerzo de erguirse sobre su cuerpo y consultar la localización exacta de su amiga amante de los pistachos. ¿Estaría acaso burlándose de un infructuoso plan de ataque?

Y para su sorpresa la descubriría refugiada sobre el piso, resguardándose a escasos pasos de él mismo de lo que a juzgar por sus gestos aprensivos parecía un peligro inminente. Leszek fue incapaz de reproducir en su mente algún motivo lógico que diera sentido a tal reacción precavida, que en cierto sentido se justificaba en aquellos días lóbregos para América y todo el Mundo Mágico. Pero las razones no significaban un asunto imprescindible a tratar para entonces, pues lo realmente incomprensible era el suponer que, a pesar de su vergonzoso traspié, había alcanzado la meta inicial con éxito. Por el motivo que fuese, Sydney evidenciaba haber sufrido un susto jamás premeditado, otorgándole una victoria poco ortodoxa que le parecía igualmente satisfactoria.

Una carcajada poderosa y profunda tomó el lugar de la tos que ya comenzaba a menguar en fuerza, cuando el entendimiento lo ayudase a hacerse una certera idea de lo que ocurría. Esta vez, de buena gana, el chico se dejaría caer sobre el suelo para rodar sin preocupaciones hasta el costado de su amiga. Aguardaría así, con la mirada pendiente en el techo, a que las risotadas también perdiesen el brío inicial. Solo entonces habría de imitar la posición aovillada de la chica para seguir su juego, observándola de reojo sin que su sonrisa pudiera evaporarse para entonces—. Bueno, Syd... —repuso en un susurro que con algo de éxito imitaba el tono desesperado de la previa exclamación de su antigua compañera de colegio—. ¿De qué nos escondemos?
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Re: Antique Books

Mensaje por Sydney C. Márquez el Jue Jun 28, 2012 6:27 am

Y allí se encontraba, sumida en un mundo imaginario en donde el terror se propagaba por las calles del Distrito Mágico. Miles de bombas caían desde el cielo y los estallidos simplemente eran catastróficos. Por instantes miles de escenas de guerras mundiales se le pasaban por la cabeza. Ver películas muggles de guerras con su hermana a altas horas de la noche no era nada bueno. Aunque su mente se pintaba de gris lenta y tristemente por los recuerdos del pasado, intentaba buscarle un porqué a las cosas. Abrió un poco sus ojos y divisó una borrosa y conocida figura. Ya la había visto antes, pero no recordaba en dónde. Sin apartar una mano de su cabeza, le hizo señas al muchacho para que se tumbara al suelo y pudiera protegerse.

-¡Abajo, abajo! -movió los labios, pues sabía que aunque produciese algo de voz, sería en vano. Vio el rostro de aquella borrosa figura y empezó a moverse aún más. ¿Ahora temblaba la tierra? Dudaba que estuviese lanzando risotadas. ¡Era un bombardeo! La gente moría si no se protegía, y eso, señoras y señores, no causaba gracia.

Y pasaron los segundos, y luego los minutos. Abrió los ojos y al parecer el panorama estaba despejado de peligro. Se dejó de proteguer la cabeza y solo encontró la librería tal y como estaba: solitaria y empolvada como siempre. De pronto escuchó la conocida voz de uno de sus mejores amigos. ¡Su amigo de fotografía! -¡Leszek! -exclamó al instante y extendió los brazos, con el ademán de darle uno de esos abrazos que te dejan sin aire. -¡Sobreviviste al bombardeo! -estaba tan feliz, pero triste a la vez. ¿A caso uno de sus amigos había muerto en el bombardeo y ella no lo sabía? -Ay Les, ¿te ha hecho daño el bombardeo? Parecían bombas muy grandes. ¿Le habrá pasado algo a nuestros amigos? ¡Tengo miedo! -empezó a desesperarse y tras ponerse de pie, camino de un lado al otro con las manos en la cabeza. ¡Los nervios, señores, los nervios!
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Re: Antique Books

Mensaje por Leszek Collingwood el Vie Jun 29, 2012 2:58 am

Nuevamente el aire escapaba rápidamente de sus pulmones al verse estrangulados por el abrazo poderoso que Sydney ofrecía, presa de aquel pánico incoherente. El ímpetu desesperado con que la situación estaba siendo enfrentada por la muchacha resultaba tan intensa, que incluso a Leszek comenzaba a resultarle menos claro si no estaría ocurriendo en realidad un bombardeo. Antes de responder a cualquiera de las exclamaciones dirigidas a su persona se esforzó en prestar oído a todo cuanto se hallaba a su alrededor... recibiendo de vuelta ninguna otra cosa más que un silencio abrumador. Y así acabaría de convencerse al fin del grandioso resultado acaecido de su triquiñuela infantil. Tan exitosa había resultado de hecho, que a ese primerizo empleado del Ministerio le parecía una tremenda lástima tener que dar término a semejante aventura con tanta rapidez. Era en absoluto consciente de que, cuanto más dilatara aquella farsa, más grande podría ser la molestia de su amiga. Pero como siempre, estaba dispuesto a correr el riesgo.

Se aseguró de que ninguna silla estuviese lo suficientemente cerca como para caer sobre él cuando Sydney descubriese al fin que todo se trataba de un juego. Entonces posó una de sus manos sobre el hombro de la chica para frenar su ir y venir por el sitio, dejando tras de sí una estela de polvo milenario—. Tranquila, Syd —la llamó con la solemnidad que a cualquier rey habría correspondido protagonizar en una situación de paranoia como esa, aún cuando no se justificara. Lo cierto es que le preocupaba tener que presenciar un verdadero ataque de pánico—. Va a estar todo bien. ¿No oyes? Ya no hay bombas. Y, de cualquier modo, tendría que haber sido otra cosa; no tiene sentido alguno que caigan nada menos que bombas dentro del Distrito Mágico.
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Re: Antique Books

Mensaje por Sydney C. Márquez el Sáb Jul 14, 2012 7:58 pm

La desesperación por saber si su familia y amigos estaban bien la consumía poco a poco, y ello se podía observar en su caminar de un lado a otro que cada vez se aceleraba más. No había estado tan nerviosa desde hace mucho tiempo. Y ya se había terminado su provisión de pistachos antes de llegar a la librería. Calmarla no iba a ser fácil, pero Leszek ya lo estaba logrando. Se detuvo al instante en que él le habló y ahí fue cuando comenzó la nube de meditación. ¿De verdad hubo un bombardeo? Pero sí, Leszek tenía razón. No podía haber un bombardeo en el Distrito Mágico... a lo mejor fuera, en territorio muggle, pero los magos no serían capaces de lanzar bombas desde el cielo ¿o sí?

-Creo... creo que tienes razón- le susurró a Leszek mientras llevaba un dedo a su mandíbula, como gesto de estar pensando. Entonces, sino era un bombardeo... ¿qué habían sido aquellos sonidos? No podía ser una criatura mágica, claro que no. ¿Una criatura mágica en el Distrito Mágico? ¡Ya se hubiera enterado ella antes! Hubiese salido afuera y lo hubiese acariciado. Ella no le tenía miedo a los animales feroces. Con Andrew, su hermano menor, había sido preparada para lidiar con todo ser salvaje. Como Andrew no había criatura más feroz, de eso no le cabía duda. Aunque ahora que lo pensaba...

-¿Tú crees que Andrew haya venido aquí para hacerme una broma? -le preguntó a Les, dubitativa. Con lo travieso que era su hermano menor, seguro se ha escapado al Distrito Mágico para hacerle una broma e impedir su primer día productivo en mucho tiempo. ¡Pero qué tonta era Sydney! Se le ocurrían muchas cosas con respecto al "bombardeo" pero no que su compañero de fotografías le iba a hacer una broma. Hasta que de repente prendió el foquillo de la razón en su cerebro. Andrew estaba de viaje con Emma... -Les... ¡¿TÚ ME HICISTE LA BROMA DEL BOMBARDEO?! - levantó la voz y miró fijamente a Leszek. ¡Todo era una broma de Les! Ahora le tocaba hacer una broma a ella...
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Re: Antique Books

Mensaje por Leszek Collingwood el Lun Jul 16, 2012 4:51 am

A la inocente pregunta no pudo hacer más que responder con una sonrisa tímida y algo nerviosa. No se creía capaz de confesar su propio crimen por temor a la reacción que Syd pudiera decidir adoptar, y de cualquier forma la situación en su totalidad no dejaba de divertirlo sobremanera. Desde que hubo de corresponderle abandonar Clevermont College, esa clase de juegos había quedado enterrada en un pasado que dolorosamente Leszek se veía obligado a dejar lentamente en el abandono, pues tales bromas no eran recibidas con la gracia esperada al interior de su nuevo ambiente laboral. Era justamente esa realidad horrible la que siempre había imaginado que encontraría al alcanzar la vida adulta, pero trabajaba arduamente en alterar aquel patrón monótono cada vez que le era posible, y esta oportunidad acababa siendo increíblemente provechosa. De no ser por Plancton, podía estar seguro de haber perdido toda cordura a la fecha.

En silencio intentó seguir el hilo de los pensamientos que su amiga de fotografías elaboraba estática en su sitio, y a tal punto llegó a enfrascarse sobre aquel intento, que no le fue difícil descubrir la conclusión a la que finalmente llegaría. La alarma de un peligro inminente pareció encenderse en su propia mente, anunciándole que aquel juego estaba muy distante a encontrar su punto culmine. La pregunta en voz alta atravesó la frágil figura del muchacho como lo hiciera un disparo certero, convirtiendo el mutismo en una risa histérica y maquiavélica apenas audible. Podía sentir el peligro aproximarse en forma de una nube negra y portentosa, y acaso creyendo que existía forma para librarse de ella, retrocedió un par de pasos, buscando guardar distancias con la mayor de los Márquez.

¡Tranquila, Syd! —repitió para calmarla infructuosamente, pues sus palabras resultaban absurdas al mezclarse con la risa inicial que rápidamente avanzaba hacia una carcajada sonora e incontenible que manifestaba todo menos arrepentimiento por el crimen del que fuera acusado. Seguía retrocediendo, y las manos que antes se encontraban a la altura de su pecho con las palmas dirigidas a su amiga en gesto de tregüa, se vieron obligadas a sostener su estómago para apaciguar las risotadas—. En mi defensa... jamás pretendí que creyeras estar en un bombardeo...
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Re: Antique Books

Mensaje por Sydney C. Márquez el Sáb Ago 18, 2012 11:05 pm

Podría haberse enfadado con Les. Podría haber dicho un sinfín de palabras indecentes para ser una dama y así desahogar su ira. Bueno no, su enojo. De pequeña estaba acostumbrada a desahogar sus incesantes berrinches mediante golpes con sillas y alguna que otras palabrotas. Y es que enojarse para ella era algo tan natural como respirar y vivir. Sin embargo, con Leszek las cosas cambiaban no un poco. Mucho. Aquel semblante tan pacífico, lo prudente al hablar y actuar y esa imagen de amigo tan diga de admirar era para dejar ser el animal salvaje que era Sydney. Por eso lo respetaba mucho y no sería capaz de enojarse con él. Oh, pero solo enojarse ¿eh? Ella podía ser tan bromista como él y con él. Así que era tiempo de devolverle la broma aunque con ligeros cambios. Un tanto dramáticos estos que, seguramente, valdrá la pena.

- ¡No me pidas que me tranquilice! -le espetó, manteniendo una expresión grave y que denotaba a simple vista: enojo. Dentro de sí dudaba un poco. ¿Realmente era bueno hacerle una broma a Leszek? O pero aún... ¿Era correcto devolverle la broma? A lo mejor se enfadaba él. No conocía a su compañero de fotografía de la misma manera en que Mandy lo hacía. Ahora mismo no podía llamarla y preguntarle sobre ello, pues sería muy sospechoso y Leszek la descubriría.

-P-pues... ¡Me asustaste a propósito! -se excusó con lo primero que se le vino a la cabeza. Empezaba por perder la seriedad. Oh no, Leszek se dará cuenta de que era una broma. -¡Podría haber muerto del susto!

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Re: Antique Books

Mensaje por Leszek Collingwood el Dom Ago 19, 2012 6:55 am

No sirvió de nada cerrar los ojos para esperar recibir con menos potencia las muestras de ira manifestadas por su amiga. Pues el tono irascible y dramático de su reproche llegó fuerte y claro hasta sus oídos. Temiendo la llegada de alguna silla voladora se había encogido apenas en su posición actual, pero abriría rápidamente los ojos cuando descubriera que ningún sonido amenazaba con un arrebato de violencia protagonizado por Syd. Volvió a erguirse cuan alto era y se acercaría lentamente hacia la muchacha, un paso cauteloso tras otro, asegurándose de no dar motivos para acrecentar su enojo. La risa anterior lentamente pasaba a convertirse en un silencio preocupado.

Eso... No. no tengo cómo negarlo... —admitió, sintiendo que conforme avanzaban los segundos, se veía envuelto en un problema mucho más complicado. Jamás hubiera esperado una reacción de ese tipo, y si lo había hecho, esa irreprimible faceta infantil de su personalidad había sido lo suficientemente astuta como para engañar sus cada vez más frecuentes instintos de madurez—. Fue a propósito —su rostro se contorsionó producto de la culpabilidad siniestra que le causaba realizar aquella confesión criminal, que no hacía más que justificar el estado descompuesto que su amiga presentaba—. ¡Pero solo deseaba asustarte, jamás que creyeras toda esa historia de las bombas! Mira, Syd —Leszek divisaba pequeños cambios en los rasgos furibundos de la jovencita, no pudiendo menos que atribuirlos a una cólera que le estaba siendo imposible contener por más tiempo... y él debía hacer lo posible por mantenerla encerrada, por su propio bienestar y el de la tienda. Collingwood paseaba la mirada de un lado hacia otro, nervioso y sin saber cómo actuar a continuación para mantener bajo control la explosión de ira que estaba a punto de presenciar. Finalmente optó por dejar caer sus manos sobre los hombros de su compañera de fotografías, esbozando una sonrisa enérgica y amigable que aún así dejaba entrever un nerviosismo supremo. Hacer enfadar a Plancton era para el jovencito casi un deporte... pero la Márquez mayor, era un asunto completamente distinto—: Lo siento, de verdad. ¡No creí que ibas a tomártelo así! ¿Que tal si lo olvidamos? Dime qué libro venías a comprar... yo lo pagaré por ti como símbolo de mi arrepentimiento. ¿Qué tal? Y luego puedo llevarte a comer un helado, o lo que quieras... pero no te enfades...

Tomó a Sydney de la mano, llevándola con mucha delicadeza a explorar los estantes repletos de libros, sin dejar de estar preparado para una inesperada explosión de furor. Y para sus adentros se reclamaba no haber llevado consigo alguna bolsa de pistachos que bien lo hubieran ayudado a resolver tan complicada situación.
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Re: Antique Books

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