Despacho de Raziel P. Slaughter

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Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Statue of Liberty el Lun Ago 27, 2012 3:56 am





Despacho de Raziel P.



Slaughter




La pulcritud característica del nuevo profesor de Filosofía Muggle se ha impregnado en cada uno de los elementos que forman parte de su elegante y ordenado despacho. Y casi parece una lástima que nadie decida jamás realizar una visita esporádica a este espacioso salón, pues todo se dispone de la mejor manera para recibir a quien se propusiera acudir por su consejo.

Traspasando la entrada se extiende una habitación de fina decoración en madera que, en oposición a la apariencia frívola y espeluznante de Raziel Slaughter, se traduce en una inquietante pero agradable calidez que explicaría el motivo por el cual este distinguido mago permanece tanto tiempo al interior de esas cuatro paredes.

Si alguna vez hubieras traspasado el umbral de la puerta, lo primero que hubiera llamado tu atención sería la ausencia de un escritorio sobre el cual corregir deberes y planear las clases. En vez de eso, una mesa de madera robusta y bien pulida se sitúa hacia el fondo del cuarto, contando con seis puestos de respaldos revestidos en tela, donde el maestro realiza distintas reuniones que, como ya deberás suponer, nada tienen que ver con programaciones académicas. Detrás de la distinguida mesa, la pequeña biblioteca adosada a la pared agrupa una considerable colección de libros que abarca todas las materias imaginadas; no es por nada que el más fiel sirviente de Worthington mantiene una posición tan privilegiada como la presente.

Respira profundo, toca la puerta e ingresa, si tienes las agallas.



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Statue of Liberty
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Dominique Weasley el Sáb Ago 17, 2013 2:04 am

Pasó el dorso de su mano por la frente empapada de sudor, soltando maldiciones cada dos por tres sin detener el paso. Ya no soportaba ese calor de mil infiernos y estaba preparado para darle la guerra. Por eso avanzaba por los deshabitados pasillos del college con pasos retumbantes, botella en mano izquierda y varita en la derecha. Así, con su andar nada de grácil y completamente tambaleante alcanzó el aula de filosofía muggle y el despacho escondido al final de la misma. No se molestó en tocar. Un certero movimiento de su varita bastó para burlar cualquier seguro que mantuviera trabada la puerta y esta se abrió de par en par, dejando a la vista el ancho y luminoso espacio que ocultaba. La diferencia con su propio despacho era diametral.

Echó un vistazo que lo ayudó a corroborar que Slaughter estaba ahí dentro, apostado en su lugar de siempre, revisando algún aburrido documento. Accedió sin pedir permiso.

Deja por un maldito segundo el papeleo, Slaughter. Te traigo un regalo —anunció con una ensordecedora carcajada antes de cerrar la puerta tras él de una patada—. Hice una pequeña visita al gordo cobarde de arte culinario... y me regaló esto —avanzó hasta la larga mesa que reemplazaba el escritorio del cuarto, depositando la botella de vidrio que traía consigo sobre los documentos de su colega para obligarlo a mirar—. Whisky de fuego. Del bueno. ¿Qué mejor para escapar de este condenado calor? Supongo que tendrás un par de vasos en algún lugar de esta biblioteca.
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Raziel P. Slaughter el Dom Ago 18, 2013 12:22 am

El rostro del profesor de filosofía muggle, hasta entonces abyecto en la lectura de los documentos que se extendían interminables ante él, se alzó lento para contemplar la botella que ahora se apostaba sobre su trabajo de todo un día. La parsimonia se aferraba a cada uno de sus movimientos, junto con un aire de distancia que se notaba implementado de forma consciente.

Dominique —lo saludó con una cortesía gélida, sin fijar su mirada en el aludido. Haciendo la botella y su contenido a un lado, había continuado la escritura sobre sus pergaminos. Impasible—. Es la tercera y última vez que te recordaré que para acceder a mi despacho antes debes tocar la puerta. No me dejas más remedio que encantarla. La siguiente vez que decidas invadir de esta forma mi privacidad te llevarás un mal rato. Por favor, no olvides que te lo advertí.

Acabó la escritura con el fino y elegante sello que era su firma para hacerlo también a un lado y, al fin, examinar detenidamente a su invitado. Sería inútil alegar que su trabajo lo esperaba, Raziel lo sabía de antemano. De modo que con un movimiento autómata invitó a Dominique a tomar asiento en alguno de los puestos libres en su mesa de conferencias para despacharlo lo antes posible. Con la ayuda de su varita invocó un par de extravagantes copas que acudieron al llamado y en cosa de unos minutos ya se llenaban del llamativo Whisky de fuego.

Por cierto —agregó tras unos momentos de silencio antes de acercar su propio vaso—, su nombre es Harold Daugherty. El hombre que tuvo el detalle de regalarte la botella —comprendía a la perfección que Dominique Weasley tenía un concepto bastante particular de lo que era regalar, pero sabía que discutir aquello también era inútil. Tomó un nuevo pergamino y comenzó a garabatear como si se olvidase repentinamente de su colega. Siquiera había probado la copa.
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Dominique Weasley el Mar Ago 27, 2013 5:44 am

La rígida invitación de Slaughter llegaba demasiado tarde. Instalado del extremo opuesto de la mesa, Dominique Weasley degustaba su licor con la avidez de un hombre perdido en el desierto que encuentra un oasis.

Por mí como si ese gordo sin pelotas se llamase Tocino —la risa gutural que brotó de su pecho resonó en cada rincón del amplio espacio, y el eco que se produjo cuando la carcajada no fue secundada, resultó inquietante. Incluso para él. Por cosas como esas era que el preferido de Worthington jamás le gustaría del todo; su comportamiento robótico no terminaba de convencerlo. Kain tampoco era el mejor ejemplo de ser vivo, pero al menos compartía con Dominique una retorcida fascinación por las torturas. Slaughter, en cambio, parecía reacio a disfrutar de cualquier cosa que la vida le ofreciera, y eso que se encontraba en una posición envidiable para muchos. Pero tenía que conformarse con su apagada compañía al menos hasta que Kain cumpliese todas las misiones que Worthington le había encomendado en el último tiempo, lo que no sería pronto. En ocasiones como esas, era inevitable preguntarse si Azkaban no sería mejor que el encierro en aquel condenado edificio. Fijó la mirada en su colega, impaciente.

Ya que no tienes pensado hacerme caso y vas a seguir con tus documentos de mierda —aunque se encontraba de buen humor las palabras escaparon de sus labios mediante un gruñido apenas comprensible. Acomodó sus zapatos sobre la superficie de la pulida madera, solo para probar la paciencia de su compañero—, al menos podrías decirme qué tiene pensado nuestro cabecilla para este año. ¿A cuántos piensa matar esta vez? Yo no soy muy exigente, de veras. Basta que me deje uno... y me declaro conforme.
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Raziel P. Slaughter el Sáb Ago 31, 2013 8:16 am

Por una fracción de segundo sus ojos se apartaron de los documentos para contemplar las sucias suelas que ahora reposaban sobre su mesa de finísima madera. Pero su atención retornó a los papeles más pronto de lo que pudiera pensarse. Sabía lo que Dominique pretendía y no conseguiría su objetivo. Ambos lo tenían claro.

No estamos encabezando ninguna guerra, Dominique, por más tentadora que la idea te resulte —la voz del profesor Slaughter era una estremecedora mezcla de paciencia y rigor—. Y este colegio no es una carnicería. Las muertes hasta ahora registradas han respondido a una medida de disciplina imprescindible, y en lo futuro me haré cargo de evitarlas siempre que sea posible. Nuestros esfuerzos y los de nuestro señor Worthington no tendrían ningún sentido si no tiene sobre quiénes hacerlos valer. Un imperio necesita súbditos, y medidas de represión más sofisticadas.

El silencio volvió a interponerse entre ambos durante el tiempo que Raziel tardó en dar por terminado su imprescindible papeleo. La varita mágica se sacudió una vez más en su mano, y los papeles comenzaron a desplazarse en distintas direcciones para llegar a sus respectivos destinatarios. Entonces se concentró de lleno en Weasley—. Ya que estás aquí, me gustaría saber de qué modo has planificado las metodologías para tus clases este año lectivo. Quedan pocas semanas para septiembre, seguramente ya cuentas con algún esquema.
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Dominique Weasley el Lun Sep 16, 2013 1:24 am

Y es indiscutible que tú si sabes de cosas sofisticadas —el bufido que Dominique dejó escapar dejaba en clara evidencia qué opinión tenía de las refinadas ocurrencias que a menudo tenía Slaughter. Por lejos prefería su método violento y temerario, que aún ante su imperfección se disfrutaba mucho más que la meticulosidad propuesta por el favorito de Worthington. No importaba cuántas veces le repitiesen los beneficios de esas ridículas lágrimas que su sobrina y el resto de sus amigotes llevaban en el rostro, incluso de haber servido para lavar el cerebro de sus víctimas seguiría prefiriendo el goce que se obtenía mediante la imposición de la fuerza. Si tenía que comparar su estilo con el de su colega, no había dudas de hacia dónde prefería inclinar la balanza. El problema continuaba siendo que Worthington comenzaba a pensar distinto.

Con su varita mágica invocó la botella que había quedado olvidada sobre la mesa hasta hacerla llegar a su mano, y sin dignarse a interponer ninguna consulta comenzó a beber su contenido así, directo de su recipiente. Seguro a Raziel le importaría tan poco como los pies que seguían cómodamente instalados sobre la mesa; siquiera había mirado su copa de licor. Weasley no era de los que se medían al beber y menos lo haría ahora, si lo que pretendía era soportar un tiempo en común con su compañero de misiones.

Se atragantó a medio trago cuando debió oír las siguientes palabras del mago.

Tienes que estar bromeando —vociferó medio ahogado, irguiéndose en su asiento producto de la incredulidad—. ¿Un plan de clases, Slaughter? No tengo muy claro en qué mundo vivas tú, hombre... pero yo estoy aquí para patear traseros, no para ser la niñera de esos condenados mocosos. Si quieren aprender algo, la biblioteca ya tiene bastantes libros como para que puedan aprender por su cuenta —por primera vez desde su llegada se le ocurrió prestar atención a los papeles que levitaban por encima de su cabeza en todas direcciones. Los señaló repentinamente anonadado—. No me digas que ese es tu esquema de clases.
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Raziel P. Slaughter el Lun Sep 16, 2013 3:33 am

No hubo alteración alguna en su expresión al ver la imprudencia que encaminó a Dominique a atorarse con el fuerte licor. Penetrantes es estáticos, sus ojos oscuros no perdieron de vista al mago por un solo instante.

No necesito escribir mis planes —llevó el índice de su diestra justo sobre su sien—. Está todo aquí, donde es más seguro. Y es donde debieras tener tú también tus planes, Dominique. Mira... —acababa de resignarse a sus actuales circunstancias. Si Dominique Weasley había tomado la decisión de presentarse hasta él por voluntad propia, Raziel no contaba con mayor alternativa que la de otorgar un buen uso a ese encuentro. El desorganizado comportamiento de aquel mago en particular comenzaba a causarle problemas; era momento de hablar al respecto. Se levantó de su asiento, elegante—. Nos han sido confiados cargos de importante responsabilidad, no para desaprovechar el potencial que en ellos reside. Y cumplir nuestros deberes de profesor es parte del trabajo. Tal vez no lo entiendes ahora, pero como docentes tenemos la facultad de intervenir en la formación de los estudiantes, reformular su pensamiento para adaptarlo a uno más... adecuado.

Arrastró su vaso intacto hacia su compañero, esperando suavizar su necio carácter mediante aquel insignificante acto de camaradería—. No cometas el error de pensar que que no comprendo tu falta de voluntad, ninguno de los dos esperaba este destino al unirnos a las ambiciones de Theodore Worthington. Pero el deber, Dominique... el deber y su adecuado cumplimiento siempre traen recompensas. Ventajas que en este momento siquiera podemos imaginar. La insurrección, en cambio... —llevó una mano a su rostro, encontrándose la yema de sus dedos con los surcos de profundas cicatrices—... suponerse más astuto de lo que corresponde tiene su precio.
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Dominique Weasley el Lun Sep 16, 2013 4:32 am

Tomó la copa que Raziel le tendía y bebió hasta no dejar una sola gota de su contenido. Solo entonces decidió fijar en él la mirada que había preferido mantener apartada durante todo el discurso. Su argumento era demasiado solemne para una rata callejera como la que siempre había sabido que era, y aunque agradecía semejante muestra de consideración venida de alguien como ese intento de inferi, simplemente no podía dar la talla de una respuesta mínimamente decente.

Ah, ya sé lo que te pasa —rió malicioso y repugnante, exhibiendo todos los dientes podridos de su oscura sonrisa—. Llevas tanto tiempo trabajando para el resto que ya olvidaste lo que es darte en el gusto. Dime, Slaughter, ¿cuándo fue la última vez que disfrutaste en serio de algo? ¿Una lucha? ¿Una chica? ¡Una chica! —exclamó de pronto dándose con la palma de su mano en la frente, como si acabase de descubrir el secreto más importante de todo el universo. Alzó su copa vacía, brindando en solitario su repentina revelación—. Eso es lo que necesitas, Raziel, colega... una mujer que te recuerde que la vida es más que papeleos, órdenes y rectitud. Y tengo a la candidata perfecta para arrancarte esa mueca de amargado que llevas todo el tiempo.

Se dio el lujo de hacer una pausa antes de hablar, rebuscando en sus bolsillos alguna sobre de comida con la que acompañar el momento. Solo cuando concluyó el fracaso de su búsqueda volvió a concentrarse en la conversación y el repentino giro que él había otorgado a la misma—. Esa noviecita tuya, Weitzman... la he visto seguirte.
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Raziel P. Slaughter el Lun Sep 30, 2013 8:08 am

Llegaría el día en que Dominique aprendería a valorar la paciencia sin límites con la que el profesor Slaughter prefería dirigirse a él. Pero, desde luego, no sería ese.

Dio la espalda a su compañero, acaso esperando esquivar con aquel gesto las desafortunadas palabras que Weasley vertía en medio de una discusión que había pretendido ser seria y en menos de un segundo él había desvirtuado hasta un punto casi insostenible. No obstante y para fortuna de ambos, Raziel bien sabía cómo encausar una conversación hasta un punto que resultase práctico y beneficioso—.
La señorita Gea Weitzman —inició impertérrito cuando sus pasos lo situaron ante una de las grandes estanterías repletas de libros—, ha venido a servir las instrucciones de nuestro señor Worthington. Y también yo. Nuestro único interés es hacer bien lo que nos corresponde y cualquier otro fin queda fuera de toda consideración.

Pero Raziel comprendía que aquello no era del todo verdad. No tenía intención alguna de admitirlo, pero lo cierto era que también él se había percatado de la insistencia de la joven bibliotecaria, de sus conocidas técnicas para tropezar con él en los momento más oportunos. Y conocía sus intenciones tan bien como ella debía de conocer la infructuosidad de sus intentos; hacía muchos años atrás que su fidelidad había dejado de pertenecerle, y ahora que sus lealtades habían cambiado de rumbo, el pacto entre ambos era irreconciliable. Volvían a trabajar para la misma causa, pero por caminos decididamente separados. Eso no cambiaría en el futuro. Tras unos minutos de búsqueda extrajo un delgado libro para luego dejarlo caer en la mesa de reuniones, justo frente a su invitado—. También ese debe ser tu interés en adelante, Dominique. Has hecho un buen trabajo hasta ahora, no puedo negarlo, pero confío en que puedas hacerlo todavía mejor.
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Dominique Weasley el Miér Oct 02, 2013 2:58 am

El discurso llegaba a sus oídos convertido en una extraña amalgama de palabras a las que no tenía intención alguna de dar sentido. Y no obstante sus intenciones, quedaba bastante claro que Slaughter siquiera había considerado la posibilidad de perder la compostura ante el drástico cambio de tema planteado. Dominique tomó el delgado libro entre sus manos como si se tratase de un objeto portador de alguna enfermedad mortal, y leyó el título a regañadientes:

'Pociones: ingredientes imprescindibles para una clase magistral' —no intentó contener la nueva y ruidosa carcajada que volvería a perturbar la paz del despacho. Hubiera deseado que en esta ocasión los comentarios de aquel sujeto sí respondieran a una broma de muy, muy mal gusto. Pero había quedado bastante claro que Raziel no tenía una pizca de sentido del humor, y quisiera reconocerlo o no, Theodore Worthington tampoco lo tenía. Si estaba recibiendo aquellas instrucciones, desde luego serían directrices elaboradas por el mismísimo director, lo que reducía sus posibilidades de negarse a cero. ¿Estaría siendo puesto a prueba? De ser así no tenía más opción que demostrar estar a la altura del desafío. Sacudió la cabeza resignado.

No vas a cambiar de idea, ¿eh? Está bien... tú ganas esta ronda. ¡Tú ganas, maldita sea! —el puño que fue a golpear la superficie de la mesa sería tan poderoso que los vasos instalados en la misma caerían al suelo de forma casi instantánea, y en el sonido del vidrio al quebrarse Weasley descubrió el fin de su paciencia. Se incorporó rápido y violento para encarar al hombre con un dedo amenazador—. Pero más te vale, Slaughter... más te vale que algo bueno pueda resultar de este circo o perderé el interés por mostrarme amistoso. Odio a esos estúpidos mocosos, a todos. Este sacrificio tiene que costarme una recompensa que lo justifique.
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Raziel P. Slaughter el Jue Oct 03, 2013 5:45 am

Siquiera pestañeó ante el impacto de los vasos contra el suelo. Bastaría un certero y elegante movimiento de su varita mágica para que el desastre ocasionado por su intempestivo interlocutor fuera parte del pasado. Lo dejó apuntarlo y desahogarse sin que una sola de sus palabras pareciera afectarlo. Esa era la reacción con que esperaba encontrarse y las condiciones que esperaba oír, tal era su capacidad de análisis y posterior predicción de resultados. Y como para reafirmar el poder de su abrumadora entereza, asentiría a cada palabra en medio de un silencio desagradable, cargado de esa incertidumbre terrible que caracterizaba cada una de sus acciones.

Las recompensas siempre llegan cuando se hace lo correcto, Dominique —sentenció Raziel, frío como hielo, asegurándose que el aludido llevaba el libro entregado antes de acompañarlo hasta la puerta con una actitud que dictaminaba el término de aquella conferencia no planeada—. En ocasiones tardan más de lo que nos gustaría, pero siempre llegan... igual que los castigos cuando nos desviamos de nuestro objetivo. Pero entiendo que esta rutina a la que no estás acostumbrado te frustre... y estoy dispuesto a concertar un trato —observó fijamente al mago para asegurarse de haber captado su atención—. Pronto habrá que realizar una visita a un mago que, según parece, tiene las intenciones de evadir sus responsabilidades para con nuestra causa. Si me presentas tus esquemas al final de la siguiente semana me encargaré personalmente de que encabeces esta misión. Sé que es el tipo de actividades que te agrada realizar. Pero tendrás que ganar el derecho de participar.

No esperó recibir ninguna respuesta; el momento de descarga de Weasley había acabado hacía un minuto y ahora le correspondía escuchar, pensar... y tomar una decisión. Antes de cerrar la puerta para retornar a su anhelada privacidad, el profesor Slaughter agregó las palabras de despedida, muertas como su expresión neutral—. Y cuando regreses a mostrarme tu trabajo, recuerda tocar. Hoy mismo perfeccionaré las medidas de seguridad para el acceso a mi despacho.
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Gea Weitzman el Dom Mayo 18, 2014 2:04 am

Dos golpes delicados contra la puerta de madera. Una pausa... y el cerrojo cedió en menos de un segundo con un clack que animaría a la bibliotecaria a sonreír con ganas, regodeándose con el poder de su influencia; siquiera había hecho falta anunciarse para que el profesor Slaughter comprendiera quién le buscaba, llevándolo a desactivar todos los encantamientos que protegían el acceso a su despacho. No fue casualidad por tanto que al girar el pomo y sumergirse en el orden enfermizo y característico de los dominios del docente, su andar resultase mucho más grácil y soberbio de lo acostumbrado.

Buenas tardes, profesor —el saludo era todo lo formal y lo dulce que se exigía de una funcionaria como ella, pero para los oídos adiestrados del aludido resultaría evidente que las deferencias no respondían más que a una inocente sátira. Habían recorrido un camino común demasiado tiempo como para desentenderse con títulos y respetos, aún cuando Raziel conseguía hacerlo sin ninguna dificultad. Se detuvo tras la silla situada en el extremo opuesto al lugar del hombre—. Dominique me ha dicho que deseabas hablar conmigo. Y aunque dediqué todos mis esfuerzos en dar con un motivo lógico por el que la mano derecha de Worthington deseara solicitar la visita de una simple subordinada... —encogió los hombros con la inocencia delicada de un ángel, ocultando por un momento todo el peligro que solía cargar en la mirada cuando poseía la libertad de liberarse de sus máscaras—... sencillamente no lo conseguí. Así que aquí me tienes, Raziel. Y espero que el recorrido hasta aquí valga la pena, porque he dejado a medio terminar el inventario de la biblioteca.
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Raziel P. Slaughter el Lun Mayo 19, 2014 6:17 am

—Me alegra oír el compromiso que sus palabras dejan al descubierto, señorita Weitzman —colmada de una parsimonia e indiferencia única, la voz del hombre provenía del lugar exacto en que este se ubicaba, justo en su cabecera predilecta donde libros y documentos se apilaban en ordenados montículos, seleccionados con un motivo preciso que dejaba fuera al azar y sus desperfectos. La visita de la bruja que para entonces inundaba el despacho con la soltura de su presencia tampoco era obra del azar, lo que explicaba en buena medida el sobrio recibimiento de Slaughter. Revistiéndose de su habitual elegancia se incorporó y avanzó hacia su invitada, tomando la silla tras la que esta de hallaba detenida para invitarla a tomar asiento—. Ojalá se me permita vivir lo suficiente como para llegar a oír de Dominique la misma urgencia por cumplir los deberes relacionados a su cargo. Tal vez debieran pasar más tiempo juntos. Seguro eso complacería a mi colega lo suficiente como para rescatar algo bueno.

—El motivo que me ha llevado a solicitar esta audiencia es puntual —aseguró una vez decidiera retornar a su ubicación, tranquilo, sin prisas—, y procuraré ser breve para no abusar de su valioso tiempo. De este modo ambos podremos retornar pronto a nuestras labores —hubo un silencio vacío y de naturaleza extraña, pues carecía de cualquier sentimiento que pudiera eventualmente llenar aquel interludio: expectación, impaciencia... nada. Solo un espacio sin tiempo que reclamaba protagonismo en el solemne discurso del profesor, que aguardaba al término de la pausa con manos entrelazadas sobre la fina madera de su mesa—. ¿Conoce usted a Vasile Mathews? —la pregunta era retórica, una simple formalidad propia de hombres educados como lo era él—. Un joven de carácter fuerte, impulsivo... pero también astuto. Primeramente rescatable, no obstante, es su notable fidelidad con las ambiciones de nuestro señor. Lo ha dejado en evidencia en mis clases, en el entusiasmo con que participa de las consejerías académicas.

Mucho en sus observaciones dejaba al descubierto el rumbo que la conversación tomaría prontamente; era justamente por eso, por la certeza clara de que la bibliotecaria no pasaría por alto las insinuaciones, que las había expuesto en primer lugar. Era un lenguaje que conocían bien, uno que Slaughter no podía darse el lujo e utilizar muy a menudo cuando trataba con los seguidores de Worthington. Y aunque era cierto que mantenía en pie su postura de olvidar todo pasado que pudiera atarla a esa bruja, existían vicios imposibles de eliminar con facilidad. Concentró su mirada de ojos gélidos y oscuros en ella, buscando en sus rasgos altivos el entendimiento de la propuesta incluso antes de haber sido planteada—. Un joven inestable, sí. Pero su juventud... es ahí donde reside nuestra ventaja.
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Gea Weitzman el Miér Mayo 21, 2014 3:42 am

Gea asintió con una lentitud exquisita, la sonrisa irresistible bailoteando suave sobre sus labios gruesos, llamativos como toda ella. Era la evidencia inequívoca de su claro entendimiento al trasfondo oculto en el mensaje que a juicio de cualquier otro hubiera podido pasar por una simple observación. Disfrutaba secretamente con aquel idioma mudo, una de las pocas actividades que volvía real todo cuanto los hubiera unido en el pasado.

Sigue siendo maleable —coincidió sin haberse detenido a realizar demasiadas reflexiones. Cómoda sobre su asiento cruzaría las piernas y se dedicaría a contemplar con curiosidad a su interlocutor—, así que todavía hay tiempo para convertirlo en algo mejor, más valioso —el suspiro que dejó escapar entonces fue suave, apenas perceptible—. Me complace saber que a costa de tu propia valía seas capaz de considerarme adecuada para semejante trabajo, Raziel. Sin embargo, es inevitable que llame mi atención la molestia que te has tomado en hacerme venir hasta aquí.

En un segundo la voz de la mujer adquirió un matiz distinto, más felino e insinuante, apenas teñido por su jovialidad imperecedera. Era la voz de la verdadera Gea Weitzman, desnuda de la inagotable infinidad de máscaras que a diario la convertían en un misterio imposible de resolver para quienes gozaban el dudoso privilegio de tratar con ella—. Tomando en cuenta los esfuerzos que dedicas a diario para evitarme... no lo sé, te habría resultado mucho más sencillo enviar al chico a la biblioteca con alguna excusa barata. Es un método que nos ha resultado muy bien hasta ahora. ¿Qué ha impulsado a nuestro circunspecto profesor a cambiar de táctica?
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Raziel P. Slaughter el Jue Mayo 22, 2014 6:07 am

El profesor Slaughter intuía -poseía la certeza, más bien- que la mujer frente a él conocía la respuesta a su propia interrogante tan bien como él mismo. A pesar de ello consentiría incorporarse y avanzar hacia el extremo opuesto de la mesa, donde Gea aguardaba pacientemente por una explicación lógica. Imperturbable recargó su cuerpo contra el borde del mueble, cruzando los brazos sobre su pecho y fijando la mirada en la funcionaria ahora situada justo a su frente.

Propósitos diferentes demandan estrategias diferentes —aclaró sin más, la voz suave y monótona cortando el silencio circundante con una delicadeza que parecía fríamente calculada—. La persuasión jamás ha significado una tarea sencilla, pero usted ha sabido trabajarla con un talento que no he podio volver a reconocer en todos mis años de vida. Pero la formación... —una pequeña pausa se adueño de sus palabras, reclamando la atención de los ojos del hombre en algún sitio vacío del espacio abierto ante él—... es casi un imposible llevarla a cabo y afirmar éxito en semejante empresa. No obstante, sé de primera fuente que si a alguien puedo confiar esa tarea, es usted, señorita Weitzman. Mi intención de asignar esta misión personalmente es asegurarme de que comprende la importancia de este asunto: si consigue alcanzar la meta establecida, indudablemente obtendremos una valiosa pieza capaz de abrirnos nuevas e imprescindibles puertas. El fracaso, por el contrario, acarreará la creación de una peligrosa arma en nuestra contra. El joven Mathews es un mago poderoso, es necesario por tanto canalizar adecuadamente su energía, sus motivaciones. Pero hay algo más, desde luego.

Contempló a la bibliotecaria en detalle, como si tuviera la capacidad de adentrarse en los pensamientos ocultos en su cabeza y escudriñarlos cuidadosamente hasta confirmar sus sospechas. Hubo un instante en que la intención de una sonrisa extraña se insinuó en su rostro, pero la firmeza inquietante de sus rasgos negaría la posibilidad de otorgar lugar a esa pequeña mueca. Elegante, delicado y sigiloso se inclinó hacia la señorita Weitzman, apenas unos centímetros. Pero en Slaughter hasta el más mínimo movimiento resultaba posible percibirlo.

El hecho de conocer a tal nivel el alcance de sus capacidades me ha otorgado también el privilegio de conocer sus ambiciones. Después de todo, yo soy el resultado de ellas —la fijeza estática de sus ojos no había cambiado. Sin embargo, algo existía en su mirada capaz de dar alerta a la amenaza que estaba por venir—: solo quiero recordarle que en esta ocasión está al servicio de ambiciones mucho más grandes, afanes que la obligan a prescindir de sus anhelos personales. Y le convendrá no olvidarlo, porque esta vez me mantendré cerca para asegurarme de que las líneas estratégicas sigan el curso esperado —con la parsimonia propia de todos sus movimientos alzó su pálida diestra, cuyo índice iría a parar sobre la frente de tersa piel de la bruja—. Ocultar de mí lo que aquí existe, no tiene ningún objeto.
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Gea Weitzman el Sáb Mayo 24, 2014 5:25 am

El mensaje era tan claro, tan directo y evidente que no había lugar para las confusiones: cada una de sus acciones sería metódicamente vigilada. La noticia no resultaba nueva, después de todo, mantenía la certeza inequívoca de que Slaughter estudiaba sus pasos desde el primero que hubiera efectuado al interior de la academia mágica. La diferencia ahora recaía en el claro perjuicio del nuevo escenario planteado, donde encontraría alguna limitante en cualquiera de sus intentos por desenvolverse libremente, donde un paso en falso podría tener al fin consecuencias. Desde luego resultaba molesto, pero la amenaza no sería capaz de invocar su temor por años durmiente.

Sé muy bien lo que se espera de mí —susurró sin perder la sonrisa, ignorando el índice que descansaba sobre su frente como señal de su obligada misión—. Así que te preocupas más, mucho más de la cuenta, profesor Slaughter. Haré mi trabajo, tendrán su pieza maestra y nuestro adorado Theodore Worthington quedará tan satisfecho que temerás perder tu sitial privilegiado —El siguiente movimiento sería repentino, irremediablemente improvisado, y sus efectos, por tanto, imposibles de evitar. Sin mediar fuerzas apresó la mano del mago entre las suyas, arrastrándola cuidadosamente por su rostro hasta hacer descansar la palma sobre su mejilla cálida. Un suspiro de ojos cerrados detuvo el tiempo, detuvo sus pensamientos... y la siguiente sonrisa dibujada en sus rasgos sutiles se manifestó seductora. Perversa. De antemano adivinaba la nula efectividad de sus avances, pero algo había en la certeza de su fracaso que la instaba a persistir.

Entonces, cuando eso ocurra... tendrás un nuevo motivo para odiarme. Es de lo que se trata todo esto, ¿no es verdad? —sus ojos buscaron esa mirada impasible que sabían descubrirían interminable en los iris oscuros de su objetivo. El matiz de sus palabras, repentinamente, se tornaba canto afligido—. Rencores sobre rencores. Traiciones, abandonos. ¿Es lo que merezco por haberte abierto los ojos a una nueva vida?
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Raziel P. Slaughter el Lun Mayo 26, 2014 5:43 am

Segundo tras segundo, corría el tiempo. Y el silencio los envolvía con una voracidad tal que parecía dispuesta a conservar eternamente ese mutismo capaz de congelar el tiempo. Capaz de congelar al mago que ahora, como una antigua figura de piedra, mantenía cada fibra de su cuerpo en el lugar dispuesto por la señorita Weitzman. Su rostro un misterio de impertérrita indiferencia. El curso de la discusión, evidentemente, ni por asomo había cumplido el objetivo de inspirar en él la más mínima cuota de desconcierto. Porque eso, a fin de cuentas... eso era ella, y Raziel lo comprendía con el instinto que constantemente despreciaba: una criatura capaz de manipular la situación con la sutileza de un suspiro, diestra en el arte de las realidades paralelas, de hacer magia con acciones ínfimas, insignificantes en apariencia... un ser peligroso. Pero él llevaba años de haber aprendido de sus estrategias.

El odio... —evaluó la palabra cuidadosamente, saboreándola en el paladar como si se tratase de algún concepto recién descubierto. Su mano continuaba muerta sobre el rostro de Gea—. Que penoso sentimiento, que débil sentimiento... que humano sentimiento —Sus ojos correspondieron a la fijeza que le era dedicada, regalando la frialdad conocida, la templanza escalofriante y ancestral de su persona. Y finalmente su mano pareció despertar, deslizándose suavemente por el rostro de la bruja, bajando centímetro a centímetro hasta sostener el mentón de la mujer—. Acepto que pueda considerarlo presuntuoso, señorita Weitzman, pero estoy seguro de haber alcanzado un nivel de equilibrio que me sitúa muy por encima de la inmadurez de un resentimiento. La lealtad es lo que me impulsa. Durante mucho tiempo me instó a formar parte de sus planes, justamente, en agradecimiento a lo que hizo por mí, al mundo que conocí por su causa —Habían detalles, desde luego, que tornaban aquella buena acción en una obra poblada de sombras. A consciencia Raziel las omitió. Solo así era posible respaldar su argumento—. Pero como muchas cosas en la vida... la lealtad se constituye de periodos. Y el nuevo periodo que vivo ahora incluye como objeto de lealtad a un nuevo protagonista. No es la primera vez que esta conversación tiene lugar.

De pronto el brazo retrocedió despacio y firme, como despidiéndose lentamente del rostro con el que hacía segundos hubiera establecido contacto. También su cuerpo retrocedió hacia su asiento. Era la señal inconfundible con la que establecía el término de aquella discusión—. Mi admiración hacia sus talentos no ha cambiado —agregó una vez hubo retornado a sus documentos, la voz firme en aquel inalterable matiz de distancia—. Pero los papeles han cambiado, Gea. Quiéralo o no. Y el mío demanda que me asegure de que usted cumpla con el suyo. Si de algún modo la ofende el orden con el que las cosas han sido establecidas, puede discutirlas con Theodore Worthington en persona. Yo no soy más que un sirviente que se empeña por realizar su trabajo con la pulcritud que se espera.
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Raziel P. Slaughter
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Gea Weitzman el Vie Mayo 30, 2014 4:43 am

Darse por vencida tan rápidamente no formaba parte de las opciones contempladas por Gea. Así que, una vez más, se limitó a esbozar una sonrisa que en aquella ocasión resultaría extraña, acaso imprecisa, completamente etérea.

Admiras mi talento. Lo que hago —repetía la desinteresada confesión y la sometía a un análisis frívolo, al tiempo que sus piernas resolvían encaminarla directo a su impávido interlocutor—. ¿Pero qué hay de mí? ¿Qué piensas de lo que soy? —cada nueva pregunta era un nuevo paso que la situaba un poco más cerca de Slaughter, hasta que finalmente alcanzó su lugar predilecto en la cabecera de la fina mesa. Como una criatura felina, sigilosa y definitiva tomaría asiento sobre su regazo antes de otorgarle la posibilidad de reaccionar, los brazos enredándose tímidamente sobre el cuello de pálida piel, surcado de imborrables y dolorosas cicatrices que, ella sabía, tenían su origen en irreproducibles relatos de tortura—. Es solo que... no lo sé, no tiene mucho sentido, profesor Slaughter. Intentas convencerme de que la lealtad que te unía a mí caducó el día en que decidiste desaparecer sin dar aviso. Sin embargo... —sus ojos contemplaban el rostro dispuesto ante ella, sumida en un divertido análisis, albergando acaso la inútil esperanza de encontrar cualquier rasgo de algo. Un despertar repentino que trajera de vuelta al joven Raziel Slaughter que alguna vez había tenido ocasión de conocer.

Ya no me debías ningún favor cuando decidiste librarme de ir a pasar una temporada en Azkaban —le recordó con tono paciente, acercándose lentamente a su oído—. ¿Qué fue lo que te impulsó entonces, Raziel? ¿Qué motivo tengo para creer que un acto de entrega como ese no pueda volver a repetirse? No dejo de pensar en lo mucho que hemos crecido durante los años que nos mantuvimos separados. En lo invencibles que seríamos ahora, juntos —suspiró deliciosamente aquella última palabra antes de apartar los labios de su oído, abriéndose camino basto por la superficie de piel cicatrizada: su cuello, su mentón... se detuvo sobre los labios fríos, inspirando su aliento sin convertir en momento alguno aquel contacto en una presión real. Sobre ellos dejó caer sus siguientes palabras—: El periodo de lealtad que hoy te une a Worthington acabará tarde o temprano. Y cuando eso suceda, yo seguiré cerca. Entonces podrás detenerte a pensar en la verdad oculta tras tus impulsos y... bueno —rió con aquella voz de caramelo que solo ella sabía elaborar—, ya descubriremos lo que sucede. He aprendido a ser paciente.
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Raziel P. Slaughter el Lun Jun 09, 2014 6:37 am

La debilidad del hombre era una verdad conocida por siglos, nacida con la humanidad misma. Las historias muggles hablaban de ella generación tras generación y Raziel mismo había sido testigo de ella una innumerable cantidad de veces; recordaba incluso las contadas ocasiones en que él mismo hubiera sido víctima de ella. Era, sin lugar a dudas, una característica aberrante que no conseguía más que obstaculizar el avance grandioso de todo individuo, una vez se interponía en el camino. La carne era débil... pero la mente no conocía límites. Era el motivo por el cual el profesor Slaughter había decidido disciplinar ambas cosas durante los años que le correspondió cumplir en Azkaban.

Y era también el motivo por el que ahora se mantenía impertérrito a pesar de las provocaciones que le eran dirigidas.

Debería cuidar sus palabras, señorita Weitzman —los labios se movieron con soltura a pesar de verse acorralados por esos otros que se proponían sin éxito destruir su determinación estoica, porque en aquel momento su carne era la extensión material de la piedra fría que representaba su pensamiento metódico. Raziel entendía el propósito oculto tras cada pequeño gesto y no parecía dispuesto a otorgar el más mínimo atisbo de victoria. Como si de una caricia se tratase, su diestra volvería a sostener cuidadosamente el rostro de la mujer. Algo había en el movimiento con el que la invitaba a recuperar la distancia -una atractiva suerte de caballerosidad, de amenazante autoritarismo- que reducía las probabilidades de plantear resistencia a sus intenciones hasta convertirlas en una opción anulada—. El destino es una fuerza orgullosa. Demasiado escasas son las afirmaciones que no llega a interpretar como una afrenta a la que resulte necesaria aplicar castigo. Por experiencia propia mi recomendación es que lo comprenda antes que deba afrontar el pago por sus desafíos.

Aún no había dado término a sus palabras cuando la puerta del despacho se abrió, reproduciendo un suave chirrido que cumplía la función de melodía de despedida, oficiada por la varita mágica que de pronto el mago portaba nuevamente en su mano izquierda. Eran las señales inequívocas de que él no estaba a la altura de manipulaciones de aquella naturaleza, de que el tiempo dispuesto para la bibliotecaria de Clevermont finalmente había expirado. Y si bien sabía que Gea captaría sin dificultad la esencia del mensaje, optaría por reforzar la idea:

Podrá iniciar las instrucciones al joven Mathews tan pronto como se presente en la biblioteca —el automatismo frívolo y afilado de sus palabras desintegraba con cada nueva sílaba la escena recién acontecida, reafirmaba la fortaleza del docente y hasta ignoraba el hecho de que la bruja continuase acomodada sobre sus piernas—, lo que ocurrirá sin falta en el transcurso de esta semana. Será a partir de ese mismo momento que me mantendré pendiente de sus movimientos. Recuérdelo. Piense en ello antes de realizar cada acción. Puede retirarse.
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

Mensaje por Gea Weitzman el Dom Jun 15, 2014 2:12 am

Poner a prueba la paciencia y fortaleza de Raziel había pasado a convertirse en una de sus actividades preferidas durante el último tiempo. Porque sus intentos siempre acababan en un sorprendente descubrimiento, en el reconocimiento innegable de la transformación que los años habían obrado en aquel mago, alguna vez tan manipulable como cualquier joven enamorado. Pero aquello había acabado, el metal había enfriado y se había convertido en un material rígido, resistente sin punto de comparación. Una herramienta poderosa que, estaba decidida, recuperaría a cualquier precio.

Lo recordaré —prometió con un suspiro dulce sobre el rostro del hombre, antes de deshacer el agarre de sus brazos y apartarse definitivamente de él—. Y pensaré en ello a cada segundo, no lo pongas en duda. Después de todo —agregó tras un segundo de silencio, retrocediendo hacia la salida sin apartar la mirada del profesor de Filosofía Muggle—, sé que a cambio pensarás en esto aunque no te lo pida, aunque no lo quieras hacer. Has aprendido buenos trucos, Raziel, pero yo he sido más precavida para no dejar los míos en evidencia.

Sonrió de un modo que transparentaba su satisfacción con lo acontecido. No tenía dudas respecto al convencimiento del mago... pero acababa de sembrar una semilla peligrosa en su lógica aparentemente inamovible. Los cuidados adecuados, las acciones acertadas eran todo lo que necesitaba para dar lugar a un brote grandioso y letal. Depositó un beso sobre la palma de su mano y con un delicado soplo lo envió al hombre que, de pronto, se notaba lo bastante alerta como para desviar la mirada de ella—. El tiempo tiene una capacidad asombrosa para aclarar ideas que de pronto parecen confusas. Creo que es buen momento para dejarlo actuar, ¿no te parece?. Mientras tanto... cumpliré con mi papel. Sabes que siempre he podido hacerlo.

Dejó la puerta abierta al marcharse.
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Re: Despacho de Raziel P. Slaughter

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