Aula de Deportes Mágicos

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Aula de Deportes Mágicos

Mensaje por Statue of Liberty el Sáb Feb 16, 2013 2:40 am





Aula de Deportes



Mágicos




Esta aula jamás fue muy utilizada, al menos hasta que la profesora Roux aceptara el comando de la asignatura que en ella se imparte. Desde entonces, su aspecto desolado no tiene mucho que envidiarle al aula vacía ubicada en el cuarto piso, pero nadie ha manifestado verdadera preocupación por devolver al aula la digna apariencia que debiera caracterizar a un lugar de aprendizajes. Porque Eden es la principal opositora a realizar en esta cualquier cambio.

Siquiera te esfuerces en esquivar los pequeños escombros a tu entrada, pues se desperdigan a modo de alfombra por toda la sala, e incluso sobre los muebles que forman parte del espacio. A pesar de las amables recomendaciones hechas por otros docentes, la profesora de Deportes Mágicos se ha negado a entender que las aulas deben utilizarse para repasar conceptos teóricos, y jamás para realizar demostraciones prácticas. ¿Ves esos grandes agujeros en el techo y los muros? Son marcas de las bludger que a menudo Eden hace revolear entre los estudiantes cuando el curso de la clase comienza a aburrirla. Si no tienes buenos reflejos, quizás seas uno de los desafortunados que reciban los impactos.

Asegúrate de no dejar nada olvidado por aquí, pues una de las actividades preferidas de la docente es usar cualquier elemento que encuentre en el suelo para evaluar la puntería de sus estudiantes con las pelotas.


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Re: Aula de Deportes Mágicos

Mensaje por Eden G. Roux el Dom Mar 03, 2013 6:12 pm

El reloj que colgaba en una de las paredes del aula, maravillosamente seguía funcionando. El vidrio estaba roto y unas pocas astillas filosas descansaban contra el marco plástico, pero las agujas seguían moviéndose al compás de los segundos y minutos que en ese momento faltaban para dar comienzo a la clase, y que cada vez eran menos. Uno de los pies de la joven profesora marcaba el compás del reloj contra el escritorio, mientras que el otro, despatarrado sobre éste, dejaba sus piernas abiertas en un ángulo muy poco femenino. Los pantalones militares que llevaba, en conjunto con una camiseta enorme muy poco apropiada para un miembro del cuerpo educacional del College y la ausencia de la túnica supuestamente reglamentaria, demostraban el caos al que en esos momentos estaba siendo sometido Clevermont. Lo cierto es que Eden no tenía mucha idea de cómo había acabado siendo profesora de Deportes Mágicos con sus escasos veinte años de edad. No era normal que sucediese algo semejante. Sin embargo, sospechaba que su afamada violencia y el terror al que Theodore parecía adorar someter a sus alumnos, habían hecho que las cartas jugasen a su favor.

Su cabeza se desvió hacia un lado, en busca del ya mencionado reloj. Chasqueó su lengua con disgusto, comprobando que faltaban tan sólo cinco minutos para comenzar y el aula aún estaba vacía. Negó varias veces con la cabeza, resignada a que sus alumnos fuesen unos gilipollas. Sabían que todo aquel que atravesase la puerta de entrada luego del inicio de la clase, debería enfrentarse a la ira de Roux. Sin embargo, todavía desafiaban su escaso buen humor arribando al lugar en el horario límite.

Se inclinó hacia un lado, recogiendo un pesado cascote del suelo sin ninguna dificultad. Siete años de entrenamiento la habían fortalecido hasta la médula. Se estaba armando, por si acaso, pues ya se imaginaba las consecuencias que iban a tener lugar aquel día. Iba a necesitar un regimiento de cascotes para darles su merecido a aquellos idiotas que la hacían perder el tiempo. Y como no fuese nadie a su clase -era una posibilidad bastante factible, considerando que en las últimas semanas el caudal de alumnos que atravesaba la puerta de su aula había ido en descenso- saldría a los pasillos a cazar desprevenidos. Total, nunca nadie con un décimo de autoridad sobre ella había levantado una queja.

Tenía el favor del Director de su parte, y eso constituía una gigantesca ventaja.

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Re: Aula de Deportes Mágicos

Mensaje por Arsène Weasley el Lun Mar 04, 2013 6:43 pm

Restaba un minuto para el inicio de la clase cuando Weasley atravesó la puerta de entrada, tan tranquila como podía dejarla el saber lo cerca que había estado de llegar tarde. Conocía la irritación que a la profesora le producía el retraso de sus alumnos y Arsène adoraba provocarla antes de cada clase; a mayor irritación de la chica que les hacía clase, mayor sería el caos que se desataría durante el tiempo que tenían disponible para aprender sobre deportes mágicos. Y Weasley, más que aprender, deseaba distraerse un par de horas.

Pero su felicidad maligna desaparecería instantáneamente al descubrir que era la primera en ingresar al aula de clases. Se detuvo en la entrada, consternada y algo molesta por el fracaso de su plan. ¿Dónde se había metido todo el mundo?

¿Qué ocurrió aquí, Roux? —sin ninguna muestra de respeto saludó a la docente cuando su búsqueda a lo largo del cuarto la señalaría a ella como única presente—. No vas a decirme que te has comido al resto de mis compañeros —enarcó una ceja, avanzando lentamente hacia alguna de las mesas en mejor estado para dejarse caer sobre ella. Esperaría a ver si algún otro llegaba. Sino... Eden era agresiva, pero no conseguiría alcanzarla si ella prefería escaparse del aula. O eso esperaba. No tenía interés alguno de quedarse sola demasiado tiempo con esa loca.


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Re: Aula de Deportes Mágicos

Mensaje por Elizabeth Weasley el Miér Mar 06, 2013 4:58 pm

Después de unas cuantas horas de pur a agonía e intentos varios de suicidio con hojas de pergamino, se acercaba la hora de la clase de Deporte. ¡A ponerse en forma, sí señor! Seguro que con su carácter y su ímpetu rabioso no le esperaría nada bueno a la pelirroja. Antes de bajar al lugar, dejó un par de libros de las anteriores asignaturas del día encima de su cama y dejó en reposo su chaqueta, yendo solamente con una rebeca grisácea y la base del uniforme, deprimente, de telas incómodas. A continuación bajó a toda prisa, casi trotando por los pasillos. Quien la viera.

Entró a clase. Prácticamente vacía, por cierto. Una panorámica de los pupitres y la pizarra, llena de escrituras y de diferentes estrategias de posición típicas de Galovic, junto la profesora y un par de alumnos ya presentes, su prima y Anderson. El ególatra ese le ponía de los nervios. Caminó hasta ponerse al lado de su querida pariente, mirando mientras tanto a su alrededor, contemplando todos los cachivaches del lugar. - Buenos días profesora, ¡está realmente encantadora hoy! - ironizó, alzando una ceja, para echarle un vistazo rápido antes de que Liza se convirtiese en alumna y ella en una hija de perra. Apoyó una mano en el hombro de Arsène como saludo.
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Re: Aula de Deportes Mágicos

Mensaje por Ava Mallister el Jue Mar 07, 2013 10:15 pm

A Mallister se le había ocurrido como gran gracia pasar por la biblioteca esa mañana, luego de su primera clase, que para su desgracia había sido Transformaciones. Debido a la impulsividad que la caracterizaba, salió del lugar con una montaña de libros, al no poder contenerse y querer leerlos todos a la vez. Así que ahora, caminaba llevándose en banda a todo aquel que se le pusiera en frente. Primero porque con costos veía por encima de los libros que llevaba y después porque iba a llegar tarde a la clase de Deportes Mágicos.

Una de las características que incluía su maniática responsabilidad, justamente era el ser puntual. Y ya podía sentir su estómago hecho un nudo tanto por ser impuntual como por la furia que desataría en la rubia profesora Roux. Oh no, que no le daba miedo. Es sólo que hoy no estaba precisamente de ánimos para recibir el impacto de algún objeto. Por fin, llegó a la habitación que le habían asignado en el detestable College y desparramó los libros como si tal cosa, encima de su cama y por el piso. Ya los acomodaría luego. Y si alguna de sus compañeras se quejaba, no olvidaba que eran tomos bastante gruesos que le podrían ayudar a acallar sus chillidos.

Haciendo uso de la agilidad que se le había desarrollado al tener un hermano menor, correr todas las mañanas y practicar Quidditch, bajó corriendo los dos pisos que habían entre el aula y su habitación; esquivando de paso a varios alumnos que la maldecían al pasar, sin ni siquiera deparar en sus rostros. Antes de entrar en la estancia, respiró profundamente y con una mano intentó arreglarse su castaña mata de cabello, sin éxito. No había ninguna clase que disfrutara en Clevermont, pero de las que se le hacían más pasables era aquella.

Al entrar, examinó el aula desierta, enarcando una ceja. Estaba acostumbrada al desastre que era, pero había esperado encontrar a todos sus compañeros allí. Vaya, al parecer Eden necesitaría de todos los objetos que pudiese recolectar para castigarlos. Conocía a los presentes. Las Weasley por un lado y Anderson por el otro-Buenos días-dejó caer, con la respiración levemente agitada por la previa carrera. Comenzó a quitar los escombros de una de las mesas más alejadas de la Roux, para proceder a sentarse e intentar recuperar el ritmo normal de sus latidos.
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Re: Aula de Deportes Mágicos

Mensaje por Charlie R. Sweezy el Vie Mar 08, 2013 5:39 am

Charles había sido Ravenclaw durante seis años de su vida, y en su interior aun lo era; y como cualquier típico y buen estereotipo de empollón como él lo era, los deportes no eran de su excesivo agrado. Los practicaba, claro, pero usualmente pasaba de ellos, él prefería otro tipo de actividades físicas para mantenerse en forma. Nunca lo intentó, ni siquiera cruzó alguna vez por su mente pertenecer al equipo bronce-azul de Quidditch, mucho menos a uno color esmeralda de Galovic. Así que, si había algo que Charlie odiaba del Clevermont College, era la supuesta clase de Deportes. ¿Por qué? Que el país en el que se encontraban fuera algo más que famoso por su comida chatarra y demás factores de obesidad entre muggles no era razón para que ellos, magos y brujas, practicaran de igual manera deportes en las escuelas. Al menos no por obligatoriedad. Si tenían la necesidad o simplemente por vanidad, de desaparecen algunos kilitos de más, sólo bastaba con beber una poción y listo. Adiós grasa. Todo por arte de magia, y nunca mejor dicho.

Con paso excesivamente lento y siendo consciente de que ya iba tarde y obtendría con seguridad algún proyectil directo a la cara, cortesía de Roux, la supuesta profesora, Charlie llegó a la decrépita y desolada aula de deportes. Dando un par de golpes a la puerta para hacerse notar y estando atento a los movimientos de la profesora ingresó al aula, saludando a todos los presentes con un simple y casi insonoro "Hey" antes de tomar asiento en una de los pupitres del fondo. Miró el reloj que se encontraba en una de las maltratadas paredes. Cinco minutos. Hacía cinco minutos que la supuesta clase había dado comienzo y en la habitación apenas se encontraban seis personas, incluyéndolo a él. No lo sorprendía en lo absoluto aquello, pues hasta él mismo pasaba casi siempre de aquella clase. Era la única, por supuesto.
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Re: Aula de Deportes Mágicos

Mensaje por Eden G. Roux el Vie Mar 08, 2013 5:28 pm

El cascote subía y bajaba mientras ella lo lanzaba hacia arriba como si fuera un balón, dejando que cayese toscamente en su mano sin preocuparse por el daño que le hiciera sobre ésta. Todos sus miembros estaban curtidos, fortalecidos y callosos, por lo que eran prácticamente insensibles. Una voz altanera interrumpió su juego, haciendo que fijara nuevamente sus ojos en la entrada del aula, lugar donde habían estado hacía unos segundos atrás. Había perdido el factor sorpresa para saludar al primer ingresante. Pero no le preocupó demasiado. Reconociendo a Weasley sabría que tendría muchas oportunidades de escarmentarla más tarde.

-No, pero como no venga nadie más, tú serás mi cena esta noche -rió socarronamente, enseñando sus dientes amarillentos a la joven. La escasa edad de diferencia con los alumnos mayores a veces parecía complicarle las cosas, pero otras le permitía tomarse ciertas libertades en su trato para con ellos. Cuando el siguiente alumno atravesó la puerta, seguido por una muchacha pelirroja por escasas milésimas de segundo de diferencia, cogió el reloj de cadena que reposaba sobre el escritorio y contempló cómo faltaban diez segundos para que diese la hora. Tenía un pequeño atraso del cual jamás se había dado cuenta.

-Qué poco animado se te ve, Anderson, cualquiera diría que no te agrada venir a mis clases -sus ojos recayeron en el Phoenîceum, intimidantes. Pero aquella feroz mirada no duró más que unos segundos, pues luego se dirigió precipitadamente a las curvas de la recién llegada pelirroja-. No tanto como otras, señorita Weasley -alzó una ceja en señal de aprobación por la figura de Elizabeth. Los alumnos ya estaban acostumbrados a que su mirada devorase a todas las féminas que asistían a sus clases, por lo que no era ninguna novedad contemplar su expresión de león hambriento al posarse en ella. Un pequeño "cling" por parte de su reloj indicó que eran las en punto justo cuando Ava atravesó la entrada con una agitación que parecía que hubiese corrido una maratón para llegar a clase.

-Justo a tiempo, Mallister -comentó, poniéndose de pie y abandonando la comodidad de su escritorio, aún con el pedazo de pared, techo o lo que fuere en la mano. Tenía oído de lince, fomentado por su entrenamiento para receptar el silbido de las bludgers al surcar los aires, y los pasos que se aproximaban por el corredor no pasaron desapercibidos para ella. Aquel colegio tenía una capacidad de hacer eco de los mil demonios-. ¡Llegas tarde! -exclamó apenas el muchacho entró por la puerta, sin molestarse en identificarlo, lanzándole con una precisión certera hacia su rostro, el cascote que tanto había estado reservando para aquella ocasión.

-Muy bien, alumnos -inició una caminata despreocupada por la parte delantera del aula, dejando que Sweezy se ocupase de su proyectil-. El tema de esta clase será... Los juegos que han sido declarados prohibidos durante toda la historia mágica -contempló algunas caras asustadas entre los presentes-. Y no os preocupéis, no será aburrido. También tendremos la parte práctica.

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Re: Aula de Deportes Mágicos

Mensaje por Arsène Weasley el Dom Mar 10, 2013 12:06 am

Recibió la "broma" de Roux con otra risa, irónica y desafiante. Que lo intentara; aún sin una varita mágica en su poder, Arsène sabía defenderse y no tendría reparos en demostrarlo. Pero de todas formas prefería no tener que verse envuelta en semejante instancia para corroborar quién saldría victoriosa, por lo que se alegró al descubrir que alguien más se decidía a cruzar el umbral de la puerta y aceptar el infierno que la profesora tendría planeado para los alumnos aquel día.

Perfecto —sonrió con sorna luego de ver a Anderson tomando lugar con ese aspecto estirado y soberbio tan propio de él. Volvió a encarar a Eden—. Ahora tienes cena para hoy y desayuno para mañana —Justo entonces ingresaba su prima, pero se contuvo de agregar una comida más al chiste, porque entonces perdería la gracia. Así que, limitándose a oír la asquerosa insinuación con el que la docente devolvía a Liza el cumplido, esperó a que esta se acomodara en su puesto. Respondió al saludo de la misma con un puñetazo en el brazo, que aunque no resultó suave, si se adivinaba muchísimo menos agresivo de los que dedicaba a la mayoría del mundo. La familia era la familia, y cada vez le iba quedando menos... así que no tenía más remedio que cuidarla.

Solo un poco después llegó Mallister, que parecía haberse jugado la vida por llegar a tiempo. Sin poder evitar reír entre dientes, la saludó sacudiendo la mano para luego verla escoger un puesto casi al final del aula, dando a entender muy claramente cuál era su intención al mantener aquellas distancias. Arsène apoyó uno de sus brazos en el respaldo de su asiento, volteándose a mirar con diversión a su compañera de casa y de cuarto—.
Te recomiendo reconsiderar, Mallister. Allá sola eres blanco fácil —antes de ver si la chica haría caso de su consejo, escuchó la acusación de la profesora y volvió el rostro justo a tiempo para ver el proyectil que iba directo a Sweezy, el recién llegado al que le tocaba pagar. No paró de reír hasta que Roux diera por iniciada la clase.

¿Por qué alguien prohibiría un juego de mierda? —bufó en realidad consternada sin dirigirse a nadie en particular, más bien hablando al aire y dejando muy en claro con ese comentario que no tenía mugre idea del tema propuesto para la clase—. ¿Que acaso tenían maldiciones imperdonables de por medio? Bueno... —se encogió de hombros, estilando una diversión evidentemente macabra que vaticinaba la mención de un comentario peligroso—. En ese caso no habría mucho problema para reemplazarlos por el galovic aquí, ¿no os parece? Quizás por eso las temporadas estén cerradas... mientras reorganizan.


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Re: Aula de Deportes Mágicos

Mensaje por Charlie R. Sweezy el Sáb Mar 16, 2013 5:37 am

Ya lo suponía, lo sabía, apostaría por ello a que llegaría. ¿Qué? No lo sabía, pero un algo le llegaría como castigo por esos trescientos segundos de retraso; y aun así el proyectil le llegó de sorpresa, para cuando vio el enorme rocón proveniente de alguno de los muros o parte del techo, éste ya se encontraba a menos de un metro de distancia de él. Lo que hizo y la única opción que en realidad tenía fue dar una gran zancada lateral y cubrirse el rostro con ambas manos y deseando que fuese su día de suerte... Y así había sido. El cascote silbó al pasar a un par de centímetros de su cabeza, impactando contra la puerta y destruyéndose en mil pedazos, ocasionando un gran boquete en la ya maltratada puerta del aula. Sintió cómo algunos de los fragmentos de concreto impactaban contra su nuca y espalda. Soltó un leve suspiro antes de seguir su camino y soltar el ya mencionado "Hey" a los presentes.

Para cuando tomó asiento la supuesta clase ya había dado comienzo, lo único que entendió fue algo de "parte práctica". Sin embargo y tras las palabras de Weasley comprendió rápidamente de qué trataba el tema de ese día. Guay. Y con parte práctica. Dichosos deberían sentirse por ello. Se hundió en el asiento, mirando fijamente a la profesora, cuidándola. No fuera a ser que le entrara un berrinche por haber esquivado su primer proyectil.
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Re: Aula de Deportes Mágicos

Mensaje por Ava Mallister el Miér Mar 27, 2013 4:15 am

El saludo de su profesora le llegó justo cuando creía haber despejado su pupitre lo suficiente como para encontrarse medianamente habitable. Apoyó un codo en la mesa, recostándose y observando impasible al resto de sus compañeros. La otra Smaragdium presente se volteó hacia ella en ese momento, recomendando un cambio de sitio. La castaña dudó, después de la carrera que la había llegado a la clase, su cerebro se encontraba bastante entumecido, vamos, que había perdido la mitad de las neuronas junto con el oxígeno que ahora le hacía falta.

Sin embargo, meditó en sus palabras y observó el frente de la clase, justo en el instante que aparecía la figura de Charlie, seguido de un grito de Rouge que no pudo menos que provocarle un sobresalto, por supuesto, acompañado de aquellos escombros que había visto en sus manos con anterioridad. En serio, ¿qué en este colegio había alguien medianamente cuerdo? Al menos entre los profesores, estaba claro que no. Decidió quedarse allí donde estaba, presa de la flojera propia de haberse pasado los últimos minutos en una especie de carrera consigo misma. Apoyó la barbilla en la palma de su mano, observando la rubia que no había esperado ni a que Sweezy se sentara.

Prestó atención a sus palabras y en su rostro se mostró una pequeña sonrisa. Genial. Deportes mágicos prohibidos. Soltó un bufido por lo bajo, segura de que la veinteañera disfrutaría bastante del temor ajeno. Pero igual no pudo evitar preguntarse: ¿Qué tendrían aquellos deportes para haber sido vetados? Y más importante...¿Su amada (nótese la ironía) Eden pretendía ponerlos a practicar un deporte que no era permitido en la sociedad mágica? Sí, cada día le venía pareciendo que la escapatoria de ese lugar era preferible a seguir sufriendo la locura de sus educadores. Y aún así, su cuerpo comenzaba a picarle, con la anticipación de lo que vendría.
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Re: Aula de Deportes Mágicos

Mensaje por Eden G. Roux el Vie Ene 17, 2014 3:05 am

La clase había transcurrido con la violencia acostumbrada, especialmente luego de que a Eden se le ocurrió tener una parte práctica en la cual utilizó a algunos de sus estudiantes menos apreciados para hacer demostraciones de algunos de los juegos que habían sido declarados prohibidos o ilegales por el Ministerio de la Magia en distintas épocas de la historia. Mientras se retiraban por la puerta, Roux asumió por las expresiones en sus rostros, que les había quedado más que claro el por qué de que aquellos deportes tuviesen dicho rango. Su sonrisa cargada de placer los despedía hasta la próxima junto con una mano que se agitaba inocentemente para decirles adiós. Se asombraba de aquellos que perduraban en sus clases semana tras semana. Le agradaba, de hecho, ya que de lo contrario hubiese tenido que rendir explicaciones a Worthington de por qué los alumnos se desbandaban rumbo a otras asignaturas en lugar de la suya. Aún así, le resultaba imposible asumir un plan de estudios más aburrido. Llevaba en las venas la violencia y no era capaz de aplacarla.

-Hasta la próxima semana, caramelitos -se despidió de sus alumnos imitando la empalagosa forma de hablar que tenía la profesora Monroe. Visualizó una cabellera pelirroja entre las últimas personas que abandonaban el aula y sus impulsos hablaron antes que su conciencia-. ¡Eh, Weasley! Tú no. Ven aquí que tengo que charlar una cosa contigo -la llamó, mientras los demás parecían incrementar la velocidad de sus pasos para desaparecer de allí cuanto antes. Sabía que no les apetecía en lo absoluto presenciar otro encuentro entre ambas. Ya suficiente habían tenido con la clase del día como para extenderlo de manera extracurricular.

Aguardó a que todos abandonaran el lugar y con un movimiento de varita la puerta se cerró tras ellos, dejando sólo a Arsène en su presencia. Le echó una miradita de arriba abajo, sin poder reprimir una sonrisa al llegar a la parte del escote-. Cómo crecen los niños, ¿verdad? Pensar que hace unos años eras tan sólo una cría poniendo tu nombre en el cáliz -aquello era mentira, pues la había conocido recién cuando llegó a Clevermont tras la destrucción de Hogwarts, pero no le importaba.
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Re: Aula de Deportes Mágicos

Mensaje por Arsène Weasley el Vie Ene 17, 2014 5:23 am

Para cuando la clase culminó, Weasley sentía su cuerpo dolorosamente magullado: como si un mamut le hubiera caído encima. Sin embargo disimulaba su cansancio con sobra de talento. Podía parecer una locura, pero a pesar de todo, había quedado más que satisfecha con los resultados de la clase; su momento favorito acabaría siendo sin duda cuando Anderson debió realizar la demostración del Creaothceann. Intentar detener las carcajadas había sido toda una hazaña. Para Mallister y su prima en cambio, las cosas no habían pintado tan bien como para ella misma—. No seáis lloricas —las reprendía a ambas luego de inmiscuirse en la conversación que estas mantenían entonces respecto a la peculiar clase, al tiempo que ordenaba sus cosas para marcharse al fin de la mal cuidada aula de deportes mágicos—. Seguís vivas, ¿no? Debéis pensar que en los tiempos que corren eso es lo único verdaderamente...

El llamado de Roux interrumpió su discurso.

Volvió el rostro hacia la profesora con una lentitud que daba fe de su desconfianza ante la instrucción recibida y enarcó las cejas, ya percibiendo la celeridad con la que Liza y Ava la abandonaban a su suerte sin contemplaciones, como solía hacer el mundo entero. Ser dejada atrás no le importaba tanto como lo hacía el hecho de tener que lidiar a solas con Eden, porque le constaba que estaba loca. Y eso era mucho decir viniendo de alguien como la exéntrica pelirroja. Solo cuando la puerta estuvo cerrada tras ella recordó con pesar que su varita mágica continuaba requisada, muy lejos de ese cuarto destruido. Estaba segura de poder arreglárselas sin magia, claro, pero si podía evitarlo...

En realidad, lo del Cáliz fue hace poco más de un año —explicó con un venenoso tonito de burla que contrarrestaba los disparates de la rubia sin mayor dificultad—. De mi verdadera infancia, Roux, tú no tienes puta idea. Ni yo de la tuya... y lo mejor para todos es que eso continúe siendo así —No quería siquiera imaginarse qué clase de cosas retorcidas pudieron haber existido en la vida de una pequeña Eden Roux. Caminó con calma hasta situarse frente a ella, apoyando su cuerpo contra un pupitre y enfrentándola con los brazos cruzados sobre el pecho. Todo en su actitud anunciaba una clara señal de desafío—. Entonces... querías charlar algo conmigo, ¿no? Sucede que tengo cosas más importantes para hacer que escuchar tus gilipolleces, Roux. Así que no me molestaría que lo soltaras de una vez y terminaras con los rodeos.


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Re: Aula de Deportes Mágicos

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