Aula de Pociones

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Aula de Pociones

Mensaje por Statue of Liberty el Sáb Feb 16, 2013 2:44 am





Aula de Pociones




Si esperabas encontrarte con un aula de clases decente, puedes regresar de donde has venido. Porque con Dominique Weasley a cargo de la asignatura, su buen mantenimiento podrás visualizarlo únicamente en tus sueños.

Pero no te dejes amedrentar, es el aula de pociones de siempre, solo que algo olvidada por la mano de Dios. Las herramientas de la clase se guardan todavía en los estantes dispuestos a cada lado del salón, solo procura tener cuidado cuando rebuscas en su interior. Al profesor le encanta atacar a sus alumnos cuando han bajado la guardia.

La apariencia rústica de esta aula, fabricada completamente de madera, en algún momento de su existencia inspiraba una apariencia cálida y acogedora. Hoy en día se ve más bien ultrajada, y en cada uno de sus muros podrás ver que faltan grandes trozos de madera arrancados de cuajo por obra de algún maleficio, o en bien, descubrirás una que otra grosería cincelada: son las muestras del aburrimiento del profesor de pociones a las que dedica su tiempo cuando no expone a los estudiantes a probar las mismas pociones que han trabajado durante la clase. Si deseas asistir a esta asignatura, será bajo tu propia responsabilidad, aceptando el humor cambiante de Dominique, que en ocasiones preferirá llevar el control de la clase, y en otras te obligará a ser autodidacta. Bajo el pizarrón ubicado al frente de la clase, se encuentra un gran tonel de Poción para olvidar. Una pequeña cantidad bastará para que borres de tu mente la experiencia siempre desagradable que será completar un bloque de esta materia. Pero no te asustes, olvidarte de lo acontecido es completamente opcional.


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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Ioan Mathews el Vie Oct 25, 2013 1:41 am

Las mangas enrolladas por encima de los codos, la camisa sucia de restos de pociones, el rostro chamuscado y el cabello convertido en un nido de pájaros. Así se movía Ioan Mathews por el aula de pociones esa tarde nublada mientras todos disfrutaban de su cena en el comedor. Caminaba con la seguridad del que se desplaza por los rincones de su propia casa, de ida y vuelta hacia su caldero a medida tomaba los ingredientes que consideraba oportunos para su nueva invención. Era evidente que no estaba teniendo éxito, pero en medio de su concentración Ioan parecía no notarlo. O se negaba a hacerlo. Una columna de humo denso y escarlata escapaba de las profundidades del caldero dispuesto en un pupitre en medio del aula e inundaba la extensa habitación con un olor acre difícil de ignorar.

Solo un poco más... —Por quinta vez retornó a su espacio de trabajo desde las estanterías, dejando caer sobre su mezcla -con la precisión calculadora de un matemático- tres pequeñas gotas de un líquido transparente. Al contacto de la primera de ellas, el color del humo cedió al instante a un rosado pálido que haría al muchacho esbozar una amplia sonrisa de éxito. Se dejó caer sobre el asiento más cercano y frotó sus manos con impaciencia. No le preocupaba tanto causar un desastre como el hecho de haber llegado al fin a la preparación óptima que llevaba intentando desde el verano y que ese día en particular le estaba tomando toda una tarde en la que podía haberse dedicado a descansar, a estudiar... a cualquier otra cosa en lugar de encerrarse en un cuarto oscuro y mal cuidado. Seguramente al profesor Weasley le daba igual lo que hicieran en su aula de clases; siquiera en horario de clases le daba demasiado uso.

El fuego del caldero bajó tras una ligera orden otorgada por su varita mágica. Ahora solo debía esperar para realizar la prueba de rigor que confirmaría su logro. ¿Cuánto tiempo? Ni él ni nadie podían saberlo.
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Sáb Oct 26, 2013 8:25 pm

Deslicé mi mano derecha hasta la cremallera de mi chaqueta y la agarré con delicadeza para subirla hasta la altura de mi pecho. Coloqué las manos dentro de los bolsillos del abrigo y dibujé una media sonrisa sin dejar de mirar el exterior a través de la ventana que tenía a un metro de distancia. Definitivamente el otoño ya estaba aquí. Los árboles ya se habían teñido de colores amarronados y tras esto empezabas a ver como el suelo también se empezaba a teñir de esos mismos colores, substituyendo así su color original. Era una estampa demasiado bonita como para no apreciarla.

Decidí que ya bastaba perder tanto el tiempo y alargué mi brazo derecho para coger de la repisa de la ventana el libro de pociones de mi curso. Habían ciertas pociones que no me habían salido bien en las prácticas y que eso había hecho mosquear al profesor y sobre todo a mi misma. Me habían salido pociones mucho más difíciles que esa y me hacía sentir impotente que no me salieran cosas que a simple vista parecían más sencillas. Por ello había decidido que aquella tarde la pasaría en el aula de pociones en vez de ir a cenar, ya comería algo más tarde.

Caminé por los pasillos del Clevermont College escuchando tan solo mis pasos. La mayoría de estudiantes del colegio estarían cenando en vez de vagando por los pasillos y por eso el silencio caracterizaba cada uno de los rincones del gran edificio. Giré una esquina y sonreí de medio lado, algo resignada, al ver la puerta del aula. Solté un leve suspiro y con pasos rápidos me acerqué a la puerta y la empujé, sorprendiéndome al recibir de lleno aquel olor tan acre imposible de pasar por alto. Arrugué el entrecejo y tosí un par de veces, soltando la puerta para dejar que se cerrara tras de mi y alcé la cabeza para tratar de encontrar el lugar del que provenía aquel olor tan desagradable. Cuál fue mi sorpresa que me encontré con un muchacho que tendría mi edad, más alto que yo, de cabellos rubios y con ojos azules. Carraspeé algo tímida mi garganta.-¿Molesto?-.Di un par de pasos hacia su posición y observé por encima el contenido rosado del caldero, no pude adivinar qué poción era.-Se que no es de mi incumbencia pero...¿qué estás preparando?-.Volví a sonreír, amable. Había algo en sus rasgos que me resultaba vagamente familiar pero que no conseguía asociar.
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Ioan Mathews el Vie Nov 01, 2013 2:34 am

La puerta despidió un sonido chirriante al abrirse. Aquel indicio sería el encargado de anunciar a Ioan que su soledad no planeada acababa de caducar. Volvió el rostro, no con la premura del que cree haber sido descubierto con las manos en la masa, sino más bien con la cadencia de los que se consideran apostados en su territorio. Tardó en reconocer quién había decidido acabar con la privacidad de su trabajo, pero una vez lo consiguió... difícilmente alguien conseguiría arrancarle la sonrisa que entonces se apostó en su semblante.

Gilbert —pronunció su apellido como si se conocieran de siempre... cuando en realidad era la primera vez que intercambiaban un par de palabras. Pero dada la extensa trayectoria de la chica era imposible no saber de quién se trataba: alumna brillante de sexto curso, flamante delegada... y una de las destinadas a cargar con aquel Estigma que tan repudiado se había convertido al interior del college. Se levantó de su asiento—. ¿Molestar? —bufó divertido, apartándose lo suficiente como para permitir a la muchacha su curioso avance hasta el caldero—. ¡Todo lo contrario! Comenzaba a volverme loco con tanto silencio.

No era común que alguien demostrase curiosidad por su trabajo. De hecho, la mayoría consideraba aquella afición de Mathews por las pociones como un fanatismo enfermizo. Por eso la curiosidad de la muchacha se le antojó una diferencia grata. Hinchó el pecho de orgullo.

Esto, delegada —extendió un brazo hacia su preparación como si se tratase del objeto más asombroso de la vida completa—, es la nueva revolución del mundo de las pociones: la fantasía embotellada. Un trago de esta poción... y quien la beba soñará despierto con todas las cosas que alguna vez deseó cumplir —oír en voz alta el propósito de su creación le hizo comprender que, en realidad, no sonaba tan fantástica como la grandiosidad de su tono quería hacer ver. Se encogió de hombros—. Sé que no es de mucha utilidad, pero con algo se parte. Como sea... —observó a su visitante con una ceja enarcada—. ¿Qué haces aquí? Espero que no vinieras a reprenderme por hacer uso de un aula sin autorización de nadie.
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Sáb Nov 02, 2013 1:52 pm

Cual fue mi sorpresa que el muchacho que se dirigía hacia mi con una amable sonrisa era uno de los hermanos Mathews. Desde mi encuentro con su hermano menor el verano pasado, me había llegado a replantear que no había ningún integrante agradable en aquella familia y por eso nunca me había dirigido a mi compañero de curso, el cual se encontraba a unos cuantos metros de mi. Además, tampoco me acababa de fiar de aquella familia después de que Vasile me dijera que había una estrecha amistad con Theodore. Desde que me había percatado de su presencia en mis clases habituales, nunca me había molestado en prestarle atención simplemente por su apellido pese a que era un alumno excelente y curioso.-Ioan-.Dije con una amplia e impecable sonrisa dejando de lado mis pensamientos.

Las siguientes palabras pronunciadas por el rubio me dieron a entender que mi presencia no le molestaba en absoluto.-Entonces me alegro de poder hacer que tu locura cese-.Solté un leve risa tras mis palabras. Mi recorrido se ralentizó una vez estaba lo suficientemente cerca del caldero y dejé los libros que tenía entre las manos sobre una de las mesas más próximas a nuestra posición. Arqueé una ceja a la perfección y volví a dirigir mi mirada hacia los ojos azulados del chico, pudiendo divisar cierto orgullo que me pareció gracioso y enternecedor.

Crucé mis brazos sobre mi pecho mientras escuchaba cada una de las palabras pronunciadas por el muchacho. Así que aquel líquido viscoso y rosado, que desprendía un olor tan molesto, era una especie de receta que permitirá al que la use vivir en un sueño. Era algo precioso, desde mi punto de vista.-Me parece algo maravilloso. Te parecerá una tontería pero hay gente que por alguna razón no acaba de ser feliz y quizás con un poco de eso,-.Señalé el líquido sin borrar la sonrisa del rostro.-Todo le podría ir mejor-.Con encuentros como este me daba cuenta de que no era la única soñadora del Clevermont College. Tras unos cortos segundos el muchacho volvió a dirigirse a mi. Me mordí el labio inferior y negué varias veces con la cabeza. Lo cierto era que no me había fijado en ese detalle y además, yo tampoco le había pedido permiso al profesor.-No, no he venido a eso...Resulta que hay algunas pociones que no me salen bien, entonces he venido a ver si conseguía que me salieran perfectas para la próxima clase-.Encogí mis hombros.
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Ioan Mathews el Sáb Nov 09, 2013 12:55 am

Visto así suena muy bonito —una sonrisa de medio lado evidenció el conflicto que significaba para él el halago de su compañera. Lo agradecía sinceramente, pero lo cierto era que mantenía una opinión distinta. Volvió a tomar asiento dejándose caer con un relajo difícil de observar por el college en aquellos tiempos—. Pero en los sueños existe también un riesgo tremendo cuando se trata de magos susceptibles. Ya sabes, fantasear más tiempo del adecuado puede convertir el presente en un retrato difuso, al punto de preferir creer que no existe. Pero tampoco tiene sentido pensar demasiado al respecto hasta no saber si la poción tendrá el efecto esperado —Y esperaba que lo tuviera. Esa poción en particular estaba llevándole más tiempo del planeado en acabar de ser perfeccionada, lo que empezaba a retrasar las nuevas creaciones que ya tenía en mente.

Rió divertido al corroborar el deje de vergüenza patente en la negación de Gilbert. Así que hacían ocupación del aula en igualdad de condiciones, era una buena noticia, pero definitivamente no mejor que conocer el verdadero motivo que había encaminado a la Smaragdium hasta el lugar—. En ese caso... —alzó las cejas con un cómico aire de travesura y grandeza—... tomaste la decisión adecuada al venir hasta aquí. No sé si estás al tanto —hizo un gesto con su cabeza hacia el humeante caldero—, pero en general me va bastante bien con las pociones. Y si me suplicas, puede que me convenzas de echarte una mano —bromeó fingiendo una pomposidad que le quedaba tan mal como a Vasile le hubiera quedado intentar reír. Buscó la varita que había guardado en su bolsillo e invocó un caldero de los estantes más apartados, el que hizo levitar sin dificultad hasta el pupitre ubicado junto a ese en que la poción de Ioan continuaba preparándose—. Entonces... ¿de qué pociones hablamos exactamente?
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Sáb Nov 09, 2013 8:07 pm

Asentí energética ante su respuesta a mi punto de vista. Comprendía que no todo el mundo pensara como yo y también comprendía que él no lo estuviera haciendo en aquel momento. Lo cierto era que no me extrañaba que me hubiera dicho aquello porque tan solo con mirar a sus ojos mientras las palabras se escurrían de mis labios, me pude percatar de que no había pensado en aquel detalle cuando se le ocurrió realizar aquella poción. De todas formas ni si quiera se me pasó por la mente reprochárselo y por ello seguí escuchando cada uno de sus argumentos como si de una clase se tratara. Cuando terminó sus especulaciones, acabó de quedarme más que claro el porqué de que fuera un alumno con tan buenos resultados. Tenía una capacidad increíble para comunicar mediante palabras sus opiniones sin tratar de pisar las de los demás. Me agradó ver que habían ya más de dos cosas que lo diferenciaban de su hermano.-¿Y crees que la poción tendrá su efecto esperado esta vez?-.Arqueé ambas cejas hacia arriba, esperando su respuesta.

Abrí levemente mis labios para formar una pequeña "o" con estos y me eché a reír. Se notaba que no solía utilizar muy a menudo aquella mezquindad a la hora de comportarse, se le daba bastante mal incluso tratar de actuar de tal forma. Una vez se apaciguaron mis carcajadas me crucé de brazos observándole con gesto pensativo.-No se te da muy bien eso de adaptarte al papel de tu hermano Vasile, que lo sepas-.Mi tono bromista denotaba en todo momento que no estaba tratando de meterme con su hermano ni mucho menos, simplemente estaba siguiéndole la broma. Observé cada uno de sus gestos; la forma en la que empuñaba su varita y hacía que uno de los calderos de la estantería se acercara hacia nosotros. Me sorprendió que me ofreciera su ayuda sin si quiera haberla pedido y encima sin conocerme de nada. Me acerqué hacia él y me senté a su lado, acercando una de las sillas hacia nuestra posición.-Antes de nada, gracias por tomarte las molestias...te debo una después de esto-.Sabía que en cuanto mi rendimiento en pociones mejorase, tendría mucho que agradecerle por su gesto.-Lo cierto es que no me sale ninguna de estas-.Imité su movimiento de varita pero con la mía para hacer que los libros depositados anteriormente sobre una de las mesas del aula se acercasen a nosotros. Abrí uno de ellos y saqué una pequeña lista con tres nombres, se la tendí con total confianza.
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Ioan Mathews el Sáb Nov 16, 2013 4:14 am

El suspiro agotado que dejó escapar al encogerse de hombros fue todo... menos esclarecedor.

Yo creo que sí —afirmó serio antes de echarse a reír espontáneamente—. Pero creí exactamente lo mismo unas veinte veces antes de este día. Así que no lo tendremos claro hasta el momento de rigor, que llegará en... —consultó su reloj, pero a juzgar por la mueca divertida que entonces elaboró, las manecillas no lo ayudaron en su tarea de tomar decisiones resolutivas—. Bueno, cuando tenga que llegar. Como se trata de una poción nueva es difícil saber cuándo estará lista. De hecho... es imposible —se vio obligado a repetir la carcajada antes de observar a la muchacha—. Pero si todo resulta bien serás la única afortunada que presencie este momento histórico.

La risa de Gilbert resultó tan contagiosa que, aún cuando intentó resistirse, se largó a reír nuevamente antes de darse cuenta. Estaba claro que la muchacha tenía el sentido del humor a flor de piel y en aquellos tiempos ese era un atributo casi imposible de detectar, lo que incrementaba aún más su valor. Comenzaba a sentirse verdaderamente afortunado de encontrarse con ella luego de horas ahí encerrado—. ¿Quién es Vasile? —realizó su pregunta repentina con tal gravedad, que cualquiera hubiese creído que hablaba en serio... hasta que la sonrisa volvió al lugar que le pertenecía. Le encantaba fingir que no conocía al Smaragdium en cuestión... básicamente para devolverle la mano. Y la mayoría de quienes lo conocían estaban al tanto de aquella costumbre que, quizás, para la delegada resultaría toda una novedad.

Jamás debiste haber dicho eso, Gilbert —se sonrió con perversidad infantil en tanto recibía la lista que la joven le tendía—, ahora me obligas a cobrarte la palabra en el futuro —La idea, desde luego, no le disgustaba en absoluto. Observó con detenimiento el pequeño papel que sostenía entre sus manos—. De acuerdo. El día de hoy iniciaremos con... esta poción —posó su índice sobre el segundo nombre luego de pasearse indeciso a lo largo de la lista—. Es la única que tenemos tiempo de realizar antes que acabe la hora de libre circulación. Los demás... bueno, tendremos que quedar más temprano si quieres aprenderlos. ¿Tienes los ingredientes?
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Sáb Nov 23, 2013 8:13 pm

Me eché de reír casi a la vez que el lo hacía. Ni si quiera él sabía si su poción surtiría correctamente esa vez así que era mejor si yo no posaba muchas de mis esperanzas sobre ese caldero. En realidad me extrañaba que la poción no le hubiera salido ya porque yo solía fijarme en él durante las clases de pociones y había que reconocer que era un genio en este tema. Pociones era una de las pocas clases en las que compartíamos aula y profesor al mismo tiempo así que no era difícil quedarse embobada observando la forma en la que realizaba cada una de las pociones mandadas por el profesor. Lo cierto era que a mi me había pasado más de una vez.-En ese caso estoy dispuesta a esperar para ver si todo sale como quieres esta vez-.Acerqué mi rostro un poco más al caldero y lo olí por encima, tratando de adivinar cualquier componente de aquella receta pero fue imposible. Ni si quiera el color te daba una pequeña pista de cuáles eran los ingredientes utilizados por Ioan.

Arqueé ambas cejas hacia arriba al escuchar la pregunta que me realizó y me forcé a no reír, tratando de hacerme un poco la interesante.-Emm...a ver como te lo explico-.Dije con una pequeña carcajada a punto de salir de entre mis labios. Volví a resistirme y miré hacia el techo, como si estuviera buscando de verdad una forma de describir a su hermano sin parecer ni muy brusca ni tampoco tratando de hacerle la pelota para que no pensara que era una pelota.-Es un chico un par de años menor que nosotros, de la misma casa que yo, que nunca he visto sonreír y que cuando te cruzas con él suele tener un gesto de mal humor en el rostro...Sí, creo que eso es suficiente-.Volví a mirarle a los ojos y esta vez si que me eché a reír, haciendo un gesto con la mano en forma de disculpa. No quería meterme con Vasile ya que yo siempre he pensado que aunque no tengas una buena relación con tus hermanos, siempre sientes la necesidad de protegerlos ante cualquier comentario malintencionado o ante cualquier persona.

Pude observar la sonrisa juguetona y la mirada pícara en el rostro del muchacho, sonriendo con cierta malicia.-No me tientes que estoy a tiempo de levantarme, irme y hacer como si nada de esto hubiera pasado-.Solté una leve carcajada y me acomodé en la silla, sin quitarle los ojos de encima. Me había sorprendido aquel muchacho. A los pocos segundos Ioan ya estaba empezando a ponerse un poco más serio y estaba dispuesto a echarme una mano con la pociones que no se me daban del todo bien. Señaló una de ellas y dibujé una pequeña mueca en mis labios, esa era una de las pociones que más se me resistían.-Vale, no te preocupes-.Asentí y volví a levantarme de la silla, acercándome a uno de los armarios del profesor y abriéndolo.-Me dijo ayer que aquí estaba todo lo que necesitaba así que...supongo que eso significa que pudo utilizarlos, ¿no?-.Volví a reír, no muy segura de si eso era lo que había querido decir el profesor.-Ven a aqyudarme, anda-.Le hice un gesto con la cabeza para que viniera a coger las cosas.
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Ioan Mathews el Dom Nov 24, 2013 2:54 am

Siguió la descripción de la chica con tal nivel de atención que, otra vez, por un momento pareció que en realidad se esforzaba por adivinar quién era ese joven al que ella hacía mención. Definitivamente esa era una descripción bastante fiel a la esencia que caracterizaba a su hermano, pero era también una definición bastante... respetuosa y bien intencionada. Porque para nadie era un misterio que Vasile era muchas cosas, además de amargado y frío. Cuando ella acabó, no pudo menos que dejar escapar una risa suelta—. Nunca antes había escuchado a alguien hacer una descripción tan peculiar de Vasile. Incluso has conseguido que parezca inofensivo —Ioan parecía realmente sorprendido. No le quedaba claro si la Smaragdium había suprimido adrede los aspectos más negativos del aludido o si, como había ocurrido con la explicación de su poción, la chica solo conseguía ver el lado bueno de las cosas. Esperaba que no fuera la última opción, porque tarde o temprano, una costumbre como esa acarreaba más problemas que beneficios—. Como sea, tienes razón. No se me da bien ajustarme a su papel —concluyó, esbozando una sonrisa que respaldaba su comentario. Meneó la cabeza con un gesto de negación absoluta cuando oyó su siguiente advertencia.

Nada de eso, delegada —se sonrió con una astucia aplastante, cruzando los brazos sobre su pecho—. Ya es demasiado tarde para retractarse. Seré tu profesor de pociones extracurricular, y luego me pensaré de qué modo podrás pagar por mis maravillosas buenas intenciones. No te preocupes —le guiñó un ojo divertido, incapaz de mantener la seriedad por un solo instante en su discurso—, no será nada que no estés dispuesta a hacer. Lo prometo —La siguió con la mirada cuando se levantó directa hacia los armarios de ingredientes. No sumarse a sus risas cuando realizó su pregunta fue imposible—. Algo así —se atragantó con una carcajada imprevista—. Si Dominique te dijo eso, significa algo más parecido a... 'Haz lo que quieras, no me importa' —Imitó sin mucho éxito la voz del profesor Weasley. Pero eso no volvía menos cierta su afirmación; el college entero sabía que si existía un profesor para nada comprometido con su materia... ese era el de pociones. Se levantó con un gesto dramático cuando Gilbert lo llamó, aproximándose sin tomarse ninguna prisa—. Empiezo a creer que todo esto de las risitas y los comentarios positivos es parte de tu malévolo método para seducirme y usarme para tus propósitos académicos —bromeó a medida que abría el armario y observaba su contenido. No había cambiado demasiado desde la última vez que lo había abierto hacía un par de minutos atrás—. Bien, Gilbert, la verdad es esta: aquí solo están la mitad de los ingredientes que hacen falta para realizar la poción. Ya sabes que la poción multijugos es toda una ciencia. Sin embargo... nos bastará con lo que tenemos aquí para la primera parte de la preparación. Luego buscaré lo que nos falta en el cuarto de ingredientes; queda mucho de las mejores reservas de Rachmainoff. Pero por ahora... —tomó un trozo de tallo cubierto de hojas y florecitas amarillas, un par de manojos de otra planta, un frasco repleto de insectos y otro más grande en cuyo interior se removían miles de sanguijuelas. Cargó con todo hasta el caldero de la muchacha y lo depositó en la mesa de trabajo, haciéndole un gesto para que ella se hiciera cargo de traer los morteros y el resto de los materiales.

Cada uno preparará la mitad de los ingredientes, para que puedas ver cómo se hace cada cosa y al mismo tiempo puedas hacerlo. ¿Bien? —no esperó su respuesta—. ¡Manos a la obra! La primera parte es sencilla. Solo debes agregar al caldero tres porciones de Descurainia sophia —señaló el trozo de tallo.
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Sáb Nov 30, 2013 11:43 am

Solté una leve carcajada y me encogí de hombros con cierta timidez. La verdad es que no se me daba muy bien describir a la gente ya que, por muy mal que me cayera alguien, no solía decir por ahí lo que no me agradaba de esa persona y siempre sacaba los pequeños defectos con respeto. Muchos solían tacharme de ser buena persona por el simple hecho de ver a los demás (y en general a todas las cosas) desde un punto de vista más positivo.-A ver...sé que no se me dan muy bien las descripciones pero encima de que lo intento-.Me crucé de brazos con el ceño fruncido, fingiendo que me había molestado el pequeño reproche que acababa de salir de entre sus labios. Posteriormente me dio la razón y tuve que deshacerme de aquel papel para mostrarle a la Cassandra orgullosa por tener la razón prácticamente siempre.-No tenéis nada en común a parte de la familia, así que mejor si no se te da bien-.Dibujé una media sonrisa, terminando con aquellas palabras la conversación a sabiendas de que no quería continuar hablando sobre su hermano pequeño.

.-Sabía que debía haberme buscado otro profesor extracurricular de pociones-.Repetí con su misma entonación la palabra extracurricular para hacer una pequeña broma y le saqué la lengua cual niña pequeña que no ha conseguido salirse con la suya. Asentí con energía, sabiendo que él no sería capaz de pedirme algo que me haría sentir en cierto modo incómoda. Acababa de conocerlo y hasta hacía menos de media hora no me fiaba de él, pero veía algo en su mirada que me hacía pensar que no tenía malas intenciones hacia mi. Desde la parte en la que se encontraban los armarios me giré y me mordí el labio inferior al escucharle.-Espero que no se enfade...no estamos haciendo nada malo-.Tras decir aquello vi como se aproximaba Ioan a mi por mi petición de ayuda y negué varias veces con la cabeza, sin quitar aquella sonrisa divertida de mi rostro tras lo que acababa de decir.-Quizás si y quizás no...aunque eso deberías saberlo tu. ¿Tu madre no te ha dicho nunca que no te tienes que fiar de las mujeres?-.Arqueé una ceja con el semblante serio y tras unos segundos mirándolo a los ojos con aquel gesto me eché a reír. Cualquiera que me conociese sabía que nunca tendría intenciones retorcidas ni interesadas con nadie...ni si quiera con los que no me llevaba bien.

El ambiente se tornó mucho más serio y emprendedor cuando Ioan pronunció aquellas palabras. A medida que iba hablando me estaba dando cuenta de lo mucho que sabía sobre aquello. No me sorprendió nada porque estábamos en la misma clase y sus dotes nunca habían sido desconocidos para mi, pero me gustaba que estuviera empleando su tiempo libre en explicarme con esa sencillez y con esa simpatía cada una de las cosas que no comprendía sobre la poción multijugos. Cuando terminó de hablar cogí los morteros y el resto de materiales que me acababa de pedir y se los acerqué a la mesa, dejándolos sobre ésta y colocándolos con suma perfección y con suma delicadeza delante de nosotros. Llevé mi mano hacia el tallo que me señalaba y lo agarré, llevándolo hacia el caldero que se encontraba delante de mi y desviando mi mirada de reojo hacia él.-Y ahora, profesor Mathews, ¿qué más debo hacer?-.Solté con cierto tono divertido.


FDR: Siento muchísimo la tardanza. Semana de exámenes finales >.<
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Ioan Mathews el Sáb Dic 07, 2013 5:21 am

Desde luego que me lo dijo —terció el chico sin dejar de sonreír—. Lo dice todo el tiempo. Pero te olvidad de un pequeño detalle, Gilbert: mi madre también es mujer. Así que tampoco puedo fiarme de lo que ella me diga —se encogió de hombros, dando la impresión de que la confusión evidente de la paradoja propuesta en realidad lo ofuscaba. Al final suspiró, sin permitirse perder la cuota humorística—. Como sea. Si vas a usarme, sería lindo que fingieras lo suficiente como para que no lo note. Juro que me esforzaré por hacerme el desentendido.

Desde luego, le constaba que su compañera de curso no sabía lo que era jugar sucio. Era una muchacha demasiado inocente. Demasiado. Era eso al menos lo que se comentaba de boca en boca. Y Ioan no estaba haciendo más que verificar aquel extendido rumor: sus palabras, sus modos, incluso su modo de reír delataba la bondad arraigada acada fibra del cuerpo de la delegada. Era un hallazgo sin duda curioso, considerando el ambiente corrompido en el que a él le había correspondido crecer. Hasta hacía algunas horas habría afirmado de manera tajante que las personas de buenas intenciones no existían. Ahora... tenía sus dudas. Pero tampoco cometería el error de adelantarse; apenas estaba conociendo de cerca a la bien querida Cassandra Gilbert y no podía descartarse la posibilidad de encontrar un punto débil en su impoluta imagen.

Le gustó cómo sonaba su apellido junto al título de profesor, y en la actitud profesional que adoptaría para entonces aquello quedaría en clara evidencia. Durante los siguientes minutos se dedicó a enseñarle a la muchacha el detalle de cada paso y cada truco que conocía para obtener los mejores resultados: el modo en que se cortaban los tallos y la frecuencia con que los ingredientes debían ser arrojados al caldero, el truco para mantener el fuego siempre a la temperatura adecuada y la dirección en la que remover la mezcla... Ioan poseía demasiado cartas bajo la manga. Con algo de suerte la muchacha recordaría un poco más de la mitad de los trucos para el término de aquella pequeña sesión educativa. Para cuando acabaron la primera parte, el Phoenîceum volvió a tomar asiento en su silla predilecta—. Ahora, daremos un poco de tiempo para la cocción de los primeros ingredientes antes de continuar —aclaró, con un entusiasmo que haría creer a cualquiera que era la primera vez en que elaboraba aquella poción. Nada menos cierto de la realidad. Observó a la chica de reojo—. ¿Has pensado en quién te convertirás cuando la poción esté lista? Sé que falta algo de tiempo...

Detuvo sus explicaciones repentinamente. Algo en el aire había llamado su atención. Un olor, para ser más precisos... o la ausencia de este. El acre desagradable de su propia poción había desaparecido, y en su lugar, una fragancia dulce y suave comenzaba a colmar la habitación. La columna de humo que salía del fondo del caldero también había cambiado: de escarlata, ahora pasaban a un pálido tono anaranjado. Mathews sonrió satisfecho—. Me parece, Gilbert, que este será tu día de suerte. Unos minutos más y serás la primera testigo de la primera prueba de mi poción.


FDR: Hablando de tardanzas... xD
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Lun Dic 09, 2013 9:10 pm

Tenía sentido lo que decía Ioan y tan solo con observar su rostro levemente confundido me di cuenta de que acababa de perturbarle un poco el pensamiento. Seguramente en unos minutos dejaría de darle importancia a mi anterior pregunta pero por unos momentos había hecho que la mente del muchacho se colapsara en un mar de dudas. Las mujeres éramos complicadas a nuestra manera. Cada una diferente a la anterior pero todas con puntos en común. No había ningún mapa ni ningún libro que les permitiera al resto saber cómo tratarnos, por donde llevavrnos y cómo entendernos. Desde mi punto de vista entender al resto de chicas era sencillo, pero ahora me acababa de dar cuenta de que quizás para los hombres no era así. Solté una risa al darme cuenta de que acababa de montarme una paradoja sin ningún tipo de ayuda ajena y volví a mirarlo.-No te preocupes, prometo que disimularé lo suficiente como para que te lo creas-.Apoyé mi mano en su hombro en un gesto de compasión bien fingida y volví a reír.

Definitivamente me quedaba claro que el descubrimiento de aquel día había sido conocer más a fondo al hermano mayor de los Mathews. Lo denominaba como descubrimiento ya que todavía me sorprendía el hecho de que no tuviera absolutamente nada que ver con su hermano menor. Estaba segura de que acababa antes diciendo las cosas que tienen en común ambos hermanos. Claramente esa lista sería menos amplia que la de cosas que los diferenciaban. De hecho el chico, a parte de ser extrovertido, amable y simpático, tenía un dote para hacer reír a los demás del que pocos en el Clevermont College podían presumir en aquellas fechas. Encima de aprender pociones también estaba pasando un tiempo satisfactorio, todo eran ganancias para mi.

En más de una ocasión, durante la explicación de mi compañero de curso, pude percatarme de que tenía muchos trucos que no nos enseñaba el profesor de pociones. Estos trucos hacían que las pociones resultaran mucho menos complicadas que haciéndolas a la antigua usanza. Siempre me había ceñido a hacer las cosas siguiendo las normas y punto por punto, pero ahora me daba cuenta de que sacando algunos ases de debajo de la manga podías incluso conseguir un resultado mejor. Evidentemente no estaba dispuesta a probarlo con el resto de ámbitos, por ahora me conformaba con saber utilizarlos durante las clases de pociones. Seguía cada uno de los pasos de Ioan, perdiéndome de vez en cuando pero volviendo a tiempo gracias al muchacho. A parte de tener maña para preparar pociones, también tenía maña para enseñar cómo hacerlas. Tras un buen rato metiendo cosas dentro del caldero me recosté sobre mi silla, soltando un suspiro de satisfacción.-Estaba deseando que dijeras eso-.Le miré con cierta picardía y luego volví a observar nuestros calderos, repitiéndome mentalmente la cuestión que me acababa de plantear.-Lo cierto es que no lo he pensado todavía-.Me encogí de hombros con cierto gesto avergonzado y arrugué el entrecejo al observar como miraba hacia otro lugar.

Concretamente la mirada del rubio se había posado sobre su primer caldero, del cual surgía un olor dulzón que me agradó bastante. Miré de reojo el líquido y di un par de palmas al escucharle.-Te lo dije-.Le murmuré con cierto tono de reproche. En cuanto había entrado en la sala le había advertido que aquel podría ser su día de suerte y lo había sido.
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Ioan Mathews el Dom Dic 15, 2013 4:56 am

Sí, claro que lo dijiste —Ioan siquiera se esforzó en contener la siguiente carcajada al levantarse de su asiento y aproximarse a su caldero para echar un vistazo al aromático contenido—. No te cansas de dar sorpresas. ¿Debo asumir ahora que además de delegada, alumna prodigio y mujer fatal... también eres vidente? ¿O se trata solo de una coincidencia? —la picardía que lo llevó a enarcar sus cejas daba cuenta de cuál era la opción por la que él se inclinaba.

Se inclinó sobre el caldero hasta casi caer en su interior, y lo que vio borboteando al fondo del mismo le agradó. Era un líquido tan ligero como el agua, rojo como sirope de fresa. Supo que la poción estaba lista... y que era el momento de probar su efectividad. Al incorporarse para contemplar a la muchacha su sonrisa era triunfal—. Vidente o no... hay algo que no puedo poner en duda: acabas de convertirte en mi amuleto de la suerte —un gesto de su mano bastó para invitarla a acercarse. Había prometido que se convertiría en la única testigo de un momento trascendental, y Ioan no acostumbraba a romper sus palabras. Tomó dos pequeñas ampollas de vidrio dispuestas sobre su mesa de trabajo para luego sumergirlas en el interior del caldero. Una vez colmadas de la colorida poción, las retiró. Una de ellas fue a parar en el bolsillo del Phoenîceum. Conservó la otra en su mano—. ¿Lista para el momento de la verdad, Gilbert? Si algo me ocurre... bueno. Debes saber mejor que yo dónde está la enfermería —el aire misterioso que procuró impregnar a su voz no revelaba rastros de nerviosismo alguno, porque no era la primera vez que experimentaba consigo mismo para probar sus propias invenciones. Una miradita cómplice y traviesa hacia su compañera de curso fue todo cuanto interpuso antes de empuñar la pequeña botella y dar un ínfimo trago.

De pronto se sintió desorientado. Debió sostenerse en el hombro de la Smaragdium para conseguir alcanzar una silla sin caer en el intento. Y llegó a ella justo a tiempo, cuando dejó de sentir el piso bajo sus pies, la oscuridad de la habitación... todo cuando lo rodeaba desapareció de pronto. ¿Significaba aquello el éxito de su poción?
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Mar Dic 17, 2013 7:58 pm

Me llevé ambas manos hasta el cuello del jersey de mi uniforme y me lo levanté un par de veces, fingiendo que estaba orgullosa por tener la razón sobre su poción. Le observé con cierto gesto desafiante para continuar con mi papel y uní mis carcajadas a las suyas cuando se levantó del asiento, dando un par de pasos hacia el caldero para aproximarse a éste. Le miré de reojo e incluso me obligué a mi misma a contenerme en mi sitio, pero al cabo de unos minutos ya estaba impaciente por ver lo que estaba ocurriendo tras el cuerpo del muchacho. Me puse de pie y me asomé por la parte derecha del lugar en el que se encontraba Ioan, mirando con los ojos entreabiertos el color de la poción. Los comentarios del Phoenîceum y la forma en la que me miró me obligó a retroceder un poco, algo avergonzada pero sin borrar mi sonrisa de los labios.-Tu dirás...pero no creo en las coincidencias-.Dije tras una leve carcajada y volví a posar mis ojos sobre el recipiente.

Observé cada uno de los gestos del chico con cierto brillo inquisidor en los ojos y tras escucharlo di un par de palmadas, emocionada. Siempre había soñado con estar presente en la prueba de una poción desconocida por el resto del mundo mágico. Le guiñé un ojo, agradecida por lo que me acababa de decir.-Pues sabes donde buscarme cuando tengas que hacer otra de tus pruebas-.Debido a mi pequeño paso atrás anteriormente, ahora me encontraba a un metro más o menos de la posición del muchacho. Por eso, cuando me invitó a ver lo que estaba ocurriendo con la poción tuve que dar una zancada para poder verlo todo desde una perspectiva más detallada. Carraspeé mi garganta al escuchar su comentario...no dudaría en llevarlo a la enfermería si las cosas se volvían complicadas, pero prefería que no pasara nada malo.-De acuerdo, yo te llevo arrastras si hace falta-.Volví a sonreír con diversión y le dejé espacio para que hiciera lo que tenía que hacer.

Sin pensarlo dos veces Ioan se metió aquel líquido rosado en la boca y cuando pensaba que todo iba a ir bien apoyó de forma brusca su mano en mi brazo, haciendo que me desestabilizara. El pulso se me aceleró y le ayudé a sentarse sobre la silla más cercana, sin quitarle los ojos de encima.-¿Joan?, ¿Joan?-.Esperé unos segundos por si reaccionaba pero cuando me di cuenta de que las cosas no mejoraban, así que decidí preparar mis cosas para llevarlo a la enfermería. Estaba empezando a asustarme.
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Ioan Mathews el Dom Dic 22, 2013 6:29 pm

La voz de su compañera se oía distante, como proveniente de un mundo imaginario y emborronado; de un sueño. Porque en aquel momento Ioan había desconectado por completo con toda la realidad que lo rodeaba, de modo que lo único verdaderamente cierto era aquello que sus ojos veían pero que la joven Gilbert era incapaz de visualizar con él. Mantenía los ojos cerrados y una sonrisa dichosa iluminaba su rostro, como si fuera un niño que acababa de recibir el mejor obsequio de navidad, pues estaba viviendo su propia fantasía, libre de los límites que el mundo real solía establecer a diario. Antes de que el efecto acabase incluso se daría el lujo de reír entre dientes, extasiado por algún motivo que solo él comprendía. Tras un par de minutos abrió los ojos, observando a su acompañante como si esta acabase de llegar al cuarto.

Funciona —concluyó satisfecho, no reparando en el susto que la pobre Smaragdium se había llevado. No parecía terminar de creerse que luego de tantos intentos fallidos, finalmente la poción sirviera al fin que le correspondía asumir—. Y bastante mejor de lo que tenía planeado. Ahora solo tomé un trago para probar el efecto, pero lo más probable es que a mayores dosis la fantasía sea mucho más potente y duradera. Tendré que investigar al respecto, desde luego en cantidades desproporcionadas poseerá efectos altamente perjudiciales —le costó trabajo recuperar el equilibrio cuando intentó levantarse, pero lo conseguiría sin dificultades después de sus primeros intentos tambaleantes. Buscó en sus bolsillos hasta dar con la pequeña botellita de vidrio que antes había guardado y se la tendió a la muchacha. Más bien, tomó su mano y depositó el pequeño cristal en ella, privándola de la facultad de tomar o no la decisión de recibir el pequeño contenido de poción. En su sonrisa se anunciaba su nula disposición a recibir una negativa en relación al obsequio—. Para ti, Gilbert. Es lo mínimo que puedo ofrecerte en agradecimiento por convertirte en mi amuleto —rió—. Ya viste que está aprobada por el fabricante, así que no corres peligros. Cuando te sientas desanimada... un trago va a ser suficiente para que te acuerdes hacia dónde quieres llegar. Eso suponiendo que quieras llegar a algún lado —se encogió de hombros divertido. No tenía ninguna intención de inmiscuirse  a la fuerza en los intereses de la muchacha.
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Miér Dic 25, 2013 9:46 pm

Mil ideas para hacer reaccionar al muchacho empezaron a bombardearme la cabeza: darle unas palmaditas en la cara, zarandearle un poco, tirarle agua en la cara -que, por cierto, no sabía de dónde podría sacarla-...eran miles de ideas pero ninguna me parecía lo suficientemente apropiada. Me mordí el labio inferior con el entrecejo arrugado sin despegar los ojos del chico. En realidad su color de cara no había cambiado y eso significaba que no iba a perder el conocimiento...Bueno, eso era lo que yo estaba tratando de meterme en la cabeza. Cuando estaba a punto de cogerle con fuerza para llevarlo hasta la enfermería vi una amplia sonrisa, algo ladeada, sobre sus labios. No pude evitar reír un poco al ver la cara de satisfacción que estaba poniendo y por eso me permití volver a respirar con tranquilidad. Recordando los efectos de su poción, definitivamente me acababa de quedar claro que estaba surgiendo el efecto esperado.

Carraspeé mi garganta, negando con la cabeza y sin despegar mi mirada de la suya, con el semblante serio.-¡Estás loco! Pensaba que te había dado algo-.Resoplé, cruzándome de brazos y apartándome de delante suyo. Me dirigí hacia donde se encontraban nuestros calderos con la poción multijugos reposando en ellos. No había nada fuera de su lugar pero todavía estaba algo nerviosa por lo sucedido así que me dediqué a cambiar las cosas de sitio, prestándole atención pero sin despegar mi mirada de los objetos que se encontraban sobre la mesa.-Menos mal que solo te has tomado un frasco. Lo último que me faltaba a mi hoy era tener que llevarte a la enfermería por los efectos negativos de una poción que nadie conoce-.Arqueé ambas cejas hacia arriba y apoyé mi parte trasera contra la mesa, volviendo a mirarle fijamente. Hice amago de despegarme de la mesa para ayudarlo a mantenerse en pie pero no hizo falta ya que el solo pudo hacer ese trabajo. Se me acercó con una sonrisa que me pareció sospechosa y cuando traté de recular ya era tarde puesto que Ioan ya había colocado entre mis manos un frasco con su poción.-No es necesa..-.Empezó a hablar, sin importarle en absoluto lo que tenía que decir. Rodé los ojos con cierta molestia pero me encontré a mi misma sonriendo de medio lado debido a sus palabras.-Eso significa que no puedo decir que no, ¿verdad?-.Reí sin poderlo evitar y asentí al escuchar su siguiente comentario.-Ya veremos dónde querré ir en ese momento-.Miré con curiosidad el frasco que había depositado el chico en mis manos y me lo guardé en uno de los bolsillos del uniforme, soltando un leve suspiro y volviendo a mirarlo.-No me puedo creer lo que acaba de ocurrir, en serio-.Me eché a reír una vez más.
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Ioan Mathews el Mar Dic 31, 2013 4:14 pm

La preocupación de Gilbert le hacía gracia. Su sonrisa escéptica era prueba fidedigna de ello.

Por favor, delegada —rió al mismo tiempo que lo hiciera la muchacha tras recibir su pequeño presente—. Te comportas como mi madre. De todas formas, quien nunca ha ido a parar a la enfermería es porque no ha vivido nada. ¿Qué sentido tiene la vida si no se le adiciona un par de riesgos inofensivos? Bueno, seguro tú no lo entiendes, ¿verdad? Después de todo eso de ser delegado... no sé. Seguro ya habrá logrado que se te olvide lo que es divertirte, ¿a que sí? —antes de recibir una respuesta clara pegó un salto. A juzgar por su expresión y por el modo que golpeó su frente con la palma de su mano, había olvidado algo importantísimo. Su posterior exclamación no hizo más que confirmarlo—: ¡La poción multijugos!

Casi derribó a la muchacha en su carrera hacia el caldero de la poción preparada por ambos, cuyo fuego se apresuró en apagar con su varita al comprobar que la cocción de los primeros ingredientes estaba lista—. Eso... estuvo muy cerca —rió una vez estuvo todo bajo control, observando a la chica con una miradita de disculpa—. Perdóname, Gilbert, pero tenía que apresurarme. Si hubiéramos dejado el fuego encendido más tiempo del necesario, créeme que habría sido catastrófico. Y la poción nos ha resultado demasiado bien como para desperdiciar nuestro trabajo tan fácil. La última vez que olvidé apagar el fuego de una poción...

Un sonido extraño interrumpió sus palabras, mezcla de crujido metálico y un burbujeo peligroso. Aún no se había volteado a consultar de dónde provenía cuando comprendió de lo que se trataba. «Mierda» -murmuró para sus adentros. Cierto era que había apagado el fuego de la poción multijugos, pero su propia poción, en cambio...—. ¡CUIDADO! —alcanzó a gritar antes que el caldero de su experimento explotase en mil pedazos ardientes que volarían en todas direcciones. Se arrojó sobre su compañera de curso y la lanzó al suelo con el fin de protegerla de los peligrosos proyectiles. Recordó que todavía llevaba la varita en su mano, y con ella conjuró un escudo que los protegiese de manera adicional ante el caos desatado en el aula. Apenas lo alcanzaron un par de trozos de caldero antes de encontrarse a salvo bajo su propio encantamiento.

Solo cuando todo el desastre acabó, se deshizo del escudo protector, se separó de la muchacha -a la que tenía prácticamente aplastada- y fue a apagar el fuego causante de todo—. La última vez que olvidé apagar el fuego de una poción —continuó su relato como si nada hubiera pasado, abriéndose paso entre los charcos de poción rojiza desparramada por todas partes para ayudar a la joven Gilbert a levantarse—, ocurrió algo como esto.

Y se largó a reír. Tanto que sentía perdería el aire en cualquier momento.
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Vie Ene 24, 2014 3:14 pm

Crucé mis brazos sobre mi pecho tras escuchar aquello de que me parecía a su madre. Evidentemente, con tan solo fijarte un poco en la media sonrisa que asomaba en mis labios, podías darte cuenta de que estaba fingiendo estar ofendida por lo que acababa de decirme Ioan.-Perdona, pero ser responsable no tiene nada que ver con tratar de jugar el papel de madre-.Le saqué la lengua y cerré los ojos a la vez, tratando de acentuar la inocencia de aquel gesto. Carraspeé mi garganta cuando prosiguió con sus palabras, arrugando el entrecejo. En absoluto me molestaba lo que opinara él del cargo de delegado, simplemente me sentaba un poco mal que creyera que por tener tal tarea no podía permitirme ni un poco de diversión.-Te aseguro que puedo pasármelo genial y sin ningún tipo de preocupación. Ser delegada de Smaragdium no impide que me lo pase bien-.Rodé los ojos y di un pequeño salto a la vez que él lo hacía, sobresaltada.

Me dio tal empujón cuando me apartó para acercarse al caldero que tuve que apoyar ambas manos sobre una silla cercana a mi posición para no caer al suelo. Fue tal el sobresalto que me llevé tras aquella acción que ni si quiera me preocupé por lo que podría haber pasado si Ioan no se hubiera percatado de que la poción seguía en el fuego. Me enderecé, soltando con cierta preocupación la silla que había agarrado con mis manos. Noté mi pulso acelerado y fue disminuyendo la rapidez de mis latidos conforme los segundos iban transcurriendo. Me dispuse a decirle al muchacho que no pasaba nada y que no debía de disculparse justo cuando a nuestros oídos llegó un sonido extraño, como si la sala se hubiera llenado de burbujas repentinamente.

Estuve a punto de preguntar de dónde venía aquello pero mis intenciones se anularon cuando noté los brazos de Ioan rodeándome y empujándome hacia el suelo. Antes de caer sobre la superficie fría y dura escuché un crujido fuerte. Cuando noté mi espalda chocando contra el suelo seguida de la parte trasera de mi cabeza, recordé las palabras del profesor de pociones: "Nunca le quites los ojos a tu poción y mucho menos si sigue en el fuego"; no estaba segura de si esa fue su frase exacta pero en ese momento no estaba dispuesta a calentarme la cabeza con aquello...

Cuando dejé de notar la presión del cuerpo del chico encima de mi, me senté sobre el suelo a lo indio y llevé mi mano derecha a la parte trasera de mi cabeza. Me quejé en silencio por el leve dolor mientras pasaba las yemas de mis dedos sobre la superficie y escuché las palabras del Phoenîceum, alzando la vista para mirarle a los ojos y tomar su mano, la cual me daría impulso posteriormente para levantarme de nuevo. Sin separar las puntas de mis dedos de mi cabeza me eché a reír sin poderlo evitar.-¡Eres un desastre!-.Entre carcajada y carcajada traté de vocalizar para decirle aquello pero no estaba del todo segura de si me entendería.-Por tu culpa me va a salir un chichón-.Volví a reír.


FDR: Gracias por la espera *-*
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Ioan Mathews el Mar Ene 28, 2014 4:53 pm

Recibió la acusación de la muchacha con el pecho hinchado de orgullo, interponiendo un esfuerzo sobrehumano por acabar al fin con la marea de carcajadas.

Desastre es mi segundo nombre —bromeó, ya acercándose a Gilbert para examinar su cabeza. Con una delicadeza asombrosa retiró la mano de la muchacha y echó un vistazo. Su veredicto fue tajante—: pero tú definitivamente eres una exagerada. Como mucho se va a inflamar un poco. Y si el chichón aparece de todas formas... bueno. Impondrás una moda y en lugar de culparme tendrás que darme las gracias —Y como si hablar de aquello fuera lo más normal del mundo, se encogió de hombros y dio la espalda a la joven, preparado para limpiar el desastre en que el aula se había convertido. No había mucha diferencia con la apariencia desagradable que ese sitio presentaba siempre... pero seguro al profesor Weasley no le agradaría encontrarse con manchas que él no había originado. Unas cuantas maniobras con la varita y en un par de minutos ya no existía escena del crimen; ni trozos de caldero calcinado ni charcos de líquido colorido. Solo entonces Ioan volvió a observar a la joven delegada sin perder la sonrisa.

Entonces, hemos acabado por hoy —dictaminó, avanzando a ordenar los ingredientes usados en la poción multijugos y guardando el caldero en alguno de los estantes en que Mathews sabía nadie se metía; ahí estaría seguro hasta la siguiente vez que lo utilizaran para proseguir con la preparación de la mezcla—. Si no tienes miedo de ganarte otro chichón —esbozó una sonrisa desafiante y juguetona—, podríamos quedar para la próxima semana. La poción no estará completamente lista hasta dentro de un mes. Pero ya has comprendido bastante de la técnica, que es lo más importante. Ahora —de pronto su tono cambió a uno más sagaz, mucho menos catedrático—, hay un asunto al que sigo dando vueltas y del que no logro convencerme —Tomó asiento sobre la mesa de un pupitre y la contempló como si quisiera hacerle confensar alguna mentira—. No me creo eso de que sepas cómo pasártela bien, delegada.
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Sáb Feb 08, 2014 2:27 pm

-No hace falta que lo jures, Ioan-.Dije rodando mis ojos y volviendo a soltar una carcajada sin poderlo remediar. Todavía no lograba comprender cómo se nos había pasado a ambos apagar el fuego de las dos pociones.-Yo soy la alumna así que puedo tener un despiste, pero se supone que tu eres el maestro y que te pase esto me hace desconfiar de tus dotes-.Apreté ambos labios con fuerza para interponer la risotada que estaba a punto de deslizarse de entre ellos pero a los pocos segundos me encontré riendo de nuevo. Cuando lo vi acercarse hacia mi sabía que vendría a ver cómo estaba así que no opuse ningún tipo de resistencia cuando apartó mi mano con delicadeza para tocar el pequeño bulto que ya asomaba en la parte trasera de mi cabeza.

Crucé mis brazos sobre mi pecho cuando me dijo que era una exagerada y me giré para mirarle a la cara, negando varias veces y abriendo la boca levemente, como si no pudiera creer lo que me acababa de decir.-Perdona pero yo no tengo la culpa de que te hayas tirado encima de mi-.Arqueé ambas cejas hacia arriba con una media sonrisa sobre los labios y rodé los ojos.-Seguro que todo el mundo querrá tener un chichón en la cabeza en un par de días-.Si es que todavía era posible, exageré el tono irónico en el timbre de mi voz. Estaba comportándome como una niña pequeña pero me estaba divirtiendo tanto que ni si quiera me importaba ya la imagen que el muchacho se estaba haciendo de mi. De todas formas, esperaba que no fuera muy horrible.

No me molesté en prestar atención a lo que él estaba recogiendo, sino que reordené los objetos de encima de la mesa que se habían movido del sitio durante la explosión de la poción multijugos. Cuando terminé me senté sobre la mesa y esperé a que el Phoenîceum acabara con su parte de la habitación. La espera no se hizo muy duradera ya que en cuestión de un par de minutos se giró hacia mi posición para decirme que ya habíamos terminado por hoy.-¡Menos mal! No me quiero ni imaginar lo que pasaría si tuviéramos que preparar otra poción-.Sonreí con un toque de diversión escondido en las pupilas sin quitarle los ojos de encima. Al parecer aquel no sería nuestro último encuentro ya que ambos sabíamos que la poción estaba inacabada y, para qué mentir, me apetecía volver a intentar hacer algo como esto con él de nuevo.-Bueno, como yo no soy muy miedosa volveré la semana que viene, profesor Mathews-.Lo vi tomar asiento sobre una mesa que se encontraba en frente de mi y sonreí con picardía, uniéndome a su juego mientras decía aquellas palabras.-¿Quieres probarlo?-.Aquello surgió de mis labios antes de que lo pudiera parar. Sabía que Ioan era muy despreocupado y que cualquier cosa podría pasar por su cabeza...¿qué era lo que entendía él como divertirse? No quería hacer ninguna locura.

Me mordí el labio inferior, llena de curiosidad por saber lo que se le estaba pasando por la mente.
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Re: Aula de Pociones

Mensaje por Ioan Mathews el Dom Feb 09, 2014 10:32 pm

No necesitaba oír más palabras. Como si la muchacha acabase de realizar algún conjuro secreto, la sonrisa de Ioan se transformó en un gesto cargado de malicia.

No quiero probarlo —insinuó con inocencia al levantarse de su lugar y quedar justo frente a ella—. Voy a probarlo —Su afirmación resultaba tan resuelta que siquiera se sintió tentado a reír. Gilbert acababa de cometer el error de exponerlo a un desafío demasiado interesante como para dejarlo pasar. No importaba cuántas veces se retractara luego; las cartas estaban echadas y el Phoenîceum llevaría hasta el final su empeño por probar su postura. Sin embargo y por extraño que resultase, ansiaba como nada estar equivocado, descubrir que una vez más la delegada era capaz de sorprenderlo y demostrarle que sabía cómo divertirse. Pero para corroborar o no su hipótesis, primero debían acordar el experimento. La contempló minuciosamente durante unos minutos que se hicieron eternos y silenciosos en tanto barajaba posibilidades. ¿A qué clase de situación podría someterla? No debía ser algo demasiado arriesgado, pero sí lo bastante osado como para ponerla a prueba. La revelación llegó cuando estaba a punto de darse por vencido.

Presta atención, Gilbert. Estas son las reglas —sentenció al retroceder una vez más, esta vez directo hacia la puerta—: si me demuestras que sabes cómo divertirte, tendré que pagar una penitencia, la que tú quieras. Pero si fallas... yo decidiré la penitencia que tendrás que pagar —cada paso en reversa era una nueva palabra. Prosiguió antes de que la chica tuviera posibilidad alguna de cuestionar sus planteamientos—. Te veo mañana en el linde de la arboleda. A las seis. Es la hora en que dejan de vigilar la puerta trasera. Será tu único chance de salir sin que te pillen. Hasta entonces... —besó su mano y lo lanzó hacia la muchacha con un gesto tan dramático como ridículo antes de desaparecer del aula—. Au revoir.
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Re: Aula de Pociones

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