Aula de Técnicas de la Transformación

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Aula de Técnicas de la Transformación

Mensaje por Statue of Liberty el Sáb Feb 16, 2013 2:46 am





Aula de Técnicas



de la Transformación




El aula de Transformaciones es sin duda la mezcla perfecta entre teoría y práctica. Se trata de un salón espacioso y elegante donde, de común, se encuentra repleto de mesas grupales dispuestas en hilera una tras otra, porque la profesora Émilienne prefiere incentivar en los alumnos sus capacidades de aprender enseñando al resto de sus compañeros mediante apoyo mutuo. Los únicos momentos en que esta apariencia cambia es durante los días de exámenes, que es cuando la profesora se encarga de transformar el inmobiliario en asientos individuales haciendo gala de sus fantásticas habilidades.

La puerta de entrada divide el salón en frente y fondo, situándose este último hacia el lado derecho del único acceso. Fuera de las numerosas mesas de madera, no existen demasiados otros elementos que formen parte de la decoración del espacio, salvo por la pizarra adosada a la pared que se encuentra al frente del aula, donde una apenas elevada tarima recibe el escritorio de la profesora Rougon-Macquart, donde casi nunca se la ve pues prefiere siempre recorrer las mesas para ofrecer sus consejos a los estudiantes más comprometidos.

A diferencia de otras aulas, esta no cuenta con ningún tipo de armario para guardar los utensilios de cada clase, pues para el deleite inagotable de los estudiantes, la maestra siempre invoca mágicamente en cada mesa todo aquello que sea necesario para cumplir el deber del día. ¿Sientes esa fragancia agradable que carga la atmósfera de este ambiente? Nadie ha precisado nunca de dónde proviene, pero ciertamente es uno de los atributos más característicos del cuarto.


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Re: Aula de Técnicas de la Transformación

Mensaje por Arsène Weasley el Dom Mar 31, 2013 4:12 pm

Desde su llegada a Clevermont College y sin pretenderlo jamás, Weasley se había ganado la fama de ser una joven desequilibrada que carecía por completo del sentido común que las personas normales poseían. Ella estaba completamente de acuerdo, al menos en el hecho de no poder entrar en la clasificación de la normalidad. Pero conforme cada nuevo día trascurría y con ellos una nueva desgracia tenía lugar, el ánimo de Arsène se tornaba cada vez más radiante, como si las acciones descorazonadas de Worthington y sus secuaces de algún modo la complacieran en demasía. La realidad, sin embargo, era completamente opuesta a esa suposición; estaba barajando posibilidades para vengarse de todo y de todos. Porque llevaba tiempo de no poder pensar en otra cosa. La justicia y el honor eran ideas utópicas, imposibles de alcanzar para cualquier persona que tuviera los pies bien puestos sobre la tierra. Así que era ese ideal, la venganza, el único capaz de convertirse en el motor propulsor de sus acciones. Venganza era lo único que le quedaba luego de tantas pérdidas.

Era en virtud de aquel ideal que en el último tiempo había decidido aplicarse en todas sus clases, demostrando un desempeño sublime del que no había hecho gala en seis largos años de estudio. Su esperanza era encontrar en alguna de sus insoportables clases la clave para adelantar de alguna forma a esos seres a los que iba dedicado todo su odio. Pues aunque temeraria, Weasley sabía que con dieciséis pobres años no llevaba ninguna delantera a hombres con basta experiencia en retorcidas técnicas mágicas, de modo que cualquier plan al que ahora pudiera avocarse no tendría ningún sentido si no lo realizaba con talento y sobra de ingenio.

Ese motivo que no se había tomado la molestia de explicar a nadie era el que mantenía ahora a la pelirroja al interior del aula de transformaciones a la hora de la cena. Con la varita en su mano derecha practicaba nada menos que el paso práctico de la clase programada para el día siguiente, segura de que en ese lugar nadie llegaría a importunarla. La relación de la Smaragdium con Rougon-Macquart no era lo que podía decirse cordial, por lo que era poco probable que la docente decidiera abandonar la comodidad de su despacho para ayudar a la más difícil de sus estudiantes, eso suponiendo que se encontrase en su despacho y no compartiendo la cena con el resto de alumnos del college que para esa hora no estarían pensando en otra cosa que en comer. En ese lugar, Weasley era libre de expandir sus conocimientos con la privacidad y el basto espacio que no encontraría en ningún otro lugar. Pero la privacidad estaba a punto de llegar a su fin.


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Re: Aula de Técnicas de la Transformación

Mensaje por Lilith S. Vanni el Lun Abr 01, 2013 3:45 pm

La soledad era un bien que no todos podían apreciar como lo hacía yo. Poca gente disfrutaba tanto como yo el hecho de poder estar solo en un lugar horas y horas, sin hacer absolutamente nada y tan solo tanteando en tu cabeza la cantidad de cosas magistrales que podrías hacer con la gente de tu alrededor. Conforme daba un paso hacia delante por uno de los pasillos del Clevermont y me cruzaba con un rostro novedoso para mi, más claro me quedaba que algo estaba cambiando en las cabezitas de todos aquellos alumnos. Tiempo atrás podías meterte con ellos por escucharlos reír por cualquier tontería, por verlos haciendo el imbécil de un lado hacia el otro o simplemente por existir. Actualmente parecían temer todo lo que les rodeaba y por ello iban con las cabezas gachas y se esperaban a llegar a su sala común para comentar cosas. Se estaban volviendo demasiado mediocres y eso no me agradaba. Theodore no se estaba comportando bien y me estaba quitando víctimas.

Esta semana había estado muy aburrida y por lo tanto el día de hoy también. Hacía tiempo que no entablaba conversación con nadie pero es que no sabía donde se habían metido todos. Desde el día de San Valentín tan solo me cruzaba con aquellos que no habían estado aquella noche...¿porqué todo el mundo había desaparecido desde entonces? Quería hablar desde hacía tiempo con Arsène. En el juego me había jugado una mala pasada haciendo que Dèmian participara en el juego, escuchara mi respuesta y que, por lo tanto, me ganara un punto en contra de su parte. No es que me importara mucho lo que se hizo y lo que se dejó de hacer aquella noche, simplemente quería saber porqué se había comportado de esa forma. Teníamos una amistad un tanto extraña, sí, pero yo sabía cuando algo le molestaba y cuando no y por lo tanto no me pareció justo que se comportara de esa forma.

Mientras recorría las escaleras para subir a uno de los pisos superiores en busca de Weasley, en mi cabeza las cosas estaban empezando a nublarse. Me molestaba que se hiciera de rogar para encontrarla pero al menos uno de los alumnos me había ayudado diciéndome que la había visto yendo hacia el aula de Transformaciones. Empujé la puerta con fuerza para adentrarme en la sala y pasé mis ojos fríos por el lugar, asintiendo lentamente al encontrarla en una de las sillas.-Arsène, al final a resultado cierto eso que van diciendo por ahí...te estás volviendo aplicada-.Sabía a lo que venía pero prefería esperar un poco.


FDR: Sé que ha sido una edición un tanto extraña pero de todas formas...fue lo que se me ocurrió T.T Espero que lo podamos arreglar de alguna forma para acabar hablando de lo que buscabas al pedir rol -el tema de Theodore y tal-.
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Re: Aula de Técnicas de la Transformación

Mensaje por Arsène Weasley el Miér Abr 10, 2013 5:44 am

El fin de su privacidad llevaba por nombre Lilith Vanni.

Siempre existen las excepciones —habiendo reconocido inmediatamente la voz de quien se dirigía hacia ella ahora rotaba su cuerpo en dirección a la fuente de sonido, la eterna y aventurada sonrisa bien posicionada en un rostro que salvo por la oscura lágrima en su mejilla, ya no evidenciaba rastros de cicatrices de torturas anteriores—, del tipo en que los rumores acaban siendo más que eso. El problema es saber cuándo dar crédito a lo que la gente dice y cuándo no.

Algo había en el modo con el cual se desplazó por el aula hasta Vanni que daba cuenta de una tranquilidad poco característica que se adueñaba de cada una de sus acciones, suerte de pausa sosegada que en Arsène no resultaba menos desconcertante que cualquier asunto que de ella proviniera. Se trataba de una significativa secuela de las alucinaciones que había tenido que sufrir a causa de su estigma aquella tarde de reunión en el auditorio. Una marca más profunda se había asentado desde entonces en ella, una que la llevase a tomar precauciones cada vez que debía relacionarse con el mundo y decidir cuánto de lo que en él apreciaba era cierto y cuánto era una mera ilusión. Tomó asiento sobre el pupitre más próximo a la posición de Vanni cuando decidió que la Phoenîceum instalada frente a ella era tan real como su incipiente locura—. Pero ya sabes, nunca es tarde para intentar redimirse. ¿Cómo sabes si no consigo que Slaughter me quite esta mierda —rotó hacia la rubia la mejilla donde resaltaba su lágrima escarlata— con unos cuantos Extraordinarios? —bromeó sombríamente, solo entonces concentrándose en el hecho evidente de que ya no estaba sola. Contempló fijamente a Lilith—. ¿Y tú qué haces aquí?


FDR: No pasa nada. Tampoco es que vamos a forzar las cosas.


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Re: Aula de Técnicas de la Transformación

Mensaje por Lilith S. Vanni el Sáb Abr 13, 2013 1:47 pm

Mientras daba una vuelta por el aula y palpaba alguna que otra cosa que llamaba mi atención, escuchaba de fondo las palabras de Arsène Weasley. Una media sonrisa torcida y que escondía cierta diversión, se dibujó en mi rostro al notar cierto tono de molestia en la voz de la pelirroja. Sabía que había llegado en el momento menos oportuno pero eso haría más entretenida la situación. Pese a la extraña relación de amistad que había entre nosotras, nuestra capacidad para molestar a la otra y para jugar con ella nunca desaparecería. Antes que nuestras amistades estaban, evidentemente, nuestros diferentes carácteres que tenían ciertos puntos en común. Me paré en seco un segundo, girando tan solo un poco mi cabeza y mirándola de reojo.-En este colegio es imposible creerse nada, por eso he venido aquí a comprobarlo-.Las habladurías que se decían por el Clevermont College estas últimas semanas me resultaban asquerosas. Rodé los ojos con una mueca de asco y apoyé mi parte trasera en una de las mesas, observando a la muchacha con cierto interés.

Mis ojos dorados se posaron sobre ella mientras ésta avanzaba con parsimonia hasta donde yo me encontraba. Ningún rastro de cicatrices, ningún rastro de peligro...¿donde estaba Arsène Weasley? Pude observar como algo había cambiado en ella, como si estos últimos acontecimientos hubieran hecho que en su interior algo hubiera dado un vuelco exagerado. Su mirada estaba vacía, blanca. Era como un cuadro sin pintar; no había odio, ni remordimientos...ni una pizca de locura. Arqueé una ceja a la perfección y sin cambiar mi rostro de posición empecé a escucharla.

Lo que más me llamó la atención de todas su palabras fue, sin duda, la forma en la que estas sonaban. ¿Como podía ser que la muchacha que tenía ante mi pareciera haberse rendido? En cuanto acabó cada una de sus frases, me di cuenta de que tal vez estaba esperando, esperando el momento apropiado para hacer alguna cosa que fuera propia de ella. Solté un suspiro y encogí mis hombros, asintiendo un par de veces sin mirarla fijamente.-Todos estamos igual. Pero parece que eres la única que ha pensado que algo de lo que estudiamos pueda ayudarnos-.Para mi los estudios de este colegio eran de todo menos útiles. Además, sería estúpido que Theodore hubiera decidido relacionar nuestro caso con la pequeña lágrima que teníamos en la mejilla los que acudimos a la fiesta.-Matar mi curiosidad comprobando si era verdad o no lo que se decía por ahí-.Y es que en realidad solo buscaba algunas respuestas y mantenerme ocupada haciendo algo para no volverme loca en mi habitación.
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Re: Aula de Técnicas de la Transformación

Mensaje por Arsène Weasley el Lun Abr 15, 2013 1:33 am

Todavía haciendo gala de una tranquilidad malsana, cruzó las piernas sobre la mesa a medida iba recibiendo los puntos de vista que realizaban un débil bosquejo de la opinión de su interlocutora. El único gesto que daría a entender su acuerdo con las consideraciones oídas, fue una sonrisa suspicaz, esas que al asomarse en un rostro tan perturbador como el de Weasley vaticinaban la llegada de algo que, bueno o malo, sería definitivamente grande. Era cierto. No le cabía la menor duda que en tiempos como aquellos, al mundo le importaba más salvar su pellejo que aplicarse en las materias. Aquel hecho no hacía más que sumar otro asunto que marginaba a la pelirroja del comportamiento de las masas.

Es justamente ese punto, Vanni, el que me deja muy por encima de todos vosotros, por mucho que deseéis creer lo contrario —comenzó a juguetear con la varita entre sus manos, lanzando el objeto al aire para hacerlo girar un par de veces antes de volver a apresarlo entre sus manos. Procuró no perder de vista a la chica y su evidente interés por descubrir la nueva motivación de Arséne por expresar tan desconcertante faceta—. Mientras todos vosotros estáis igual, desperdiciando el tiempo en rogar no ser el próximo al que Worthington convierta en carne para los buitres... yo lo optimizo. ¿Quieres ver? —sin esperar una respuesta, la próxima vez que la varita aterrizó sobre su palma abierta la apretó con fuerza por el mango, apuntando mediante una fugaz maniobra hacia su propia cabeza, dándose unos golpecitos leves en el punto más alto de esta.

El efecto fue casi instantáneo. En sentido descendente la imagen de Arséne Weasley fue disolviéndose lentamente hasta desaparecer por completo. Sin embargo, cuando su voz volvió a irrumpir en el aula, esta provenía del mismo lugar que antes hubiera ocupado la pelirroja—.
Es el encantamiento desilusionador —explicó su voz con un tono jocoso, desagradable—. Pero no lo aprenderemos con Ravignani sino hasta el final del semestre. Así que... lo estoy practicando por mi cuenta. Me hace falta ajustar un par de detalles... pero ya casi lo manejo por completo —a sabiendas de que Lilith no podía verla mientras el encantamiento mantuviera su efecto, bajó de la mesa y caminó por el cuarto sin rumbo fijo, con la intención clara de confundir a la muchacha respecto de su ubicación. ¿Dónde estaba ahora Weasley?—. Estarás de acuerdo conmigo en la utilidad que puede tener un encantamiento como este, ¿eh, Vanni? —rió mordaz cuando el silencio se apoderó del entorno—. Estamos claras en que lo que se dice por ahí es cierto... pero dudo que tu curiosidad quede saciada con tan poco —Otra vez, el silencio reinó. La insinuación era evidente para cualquiera con la suficiente disposición como para interpretarla del modo adecuado.


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Re: Aula de Técnicas de la Transformación

Mensaje por Lilith S. Vanni el Vie Abr 26, 2013 7:36 pm

No pude evitar bufar por lo bajo y rodar los ojos mientras escuchaba los puntos de vista de la pelirroja. Si algo había en ella que no me gustaba en absoluto era su afán de protagonismo y sus ganas de querer ser superior al resto de nosotros. Yo tenía otro punto de vista bien contrario al suyo...cuanto menos llamara la atención y cuanta más privacidad tuviera para hacer lo que me viniera en gana, mucho mejor. Habían demasiados puntos de nuestras personalidades que no cuadraban en absoluto y que harían que, si no fuéramos amigas, una batalla campal apareciera de la nada en el Clevermont College cada vez que nos peleáramos. Si de algo me alegraba era de no ser la enemiga de Arsène Weasley porque todos los rumores de que está un poco ida de la cabeza, eran ciertos y yo lo sabía en primera persona.

Yo ya había decidido desconectar y dejar de escuchar lo que me estaba diciendo. Mientras mis ojos seguían posados sobre su rostro, tan fríos y temibles como los de cualquier leopardo esperando a su presa. Cuando escuché que aquel apellido tan temible por muchos alumnos salía de entre sus labios, justo en ese momento, fue cuando decidí volver a prestarle atención. Si había algo que me había estado enloqueciendo aquellas últimas semanas era la faceta autoritaria y exagerada que estaba empezando a adoptar Theodore. Encogí mis hombros ante su pregunta retórica, a sabiendas de que no estaba esperando ninguna respuesta por mi parte. Con una ceja enarcada observé, con cierto brillo lleno de curiosidad en mi mirada, cada uno de los movimientos que realizó la pelirroja. No quería perderme ni un instante pero también estuve alerta por si se le ocurría meterme en su experimento.

Mientras la imagen de la muchacha empezó a desaparecer, en mis labios empezó a aparecer una sonrisa llena de picardía y de jugosidad. Una idea fugaz acababa de vislumbrarse ante mis ojos mientras escuchaba las palabras de mi compañera y no quería dejarla pasar. Me enderecé un poco, decidida a meterme ya de lleno en el juego que yo misma había decidido empezar justo al entrar por esa puerta.-¿Y con quien podríamos aprender a realizarlo?-.Estuve a punto de pedirle que me diera algunas clases para aprender pero no quería que se le subiera todavía a la cabeza. Si algo era mucho más grande que ella, era su propio ego. El silencio se apoderó de la sala y supe que estaba jugando conmigo. No pude evitar reír a la vez que ella lo hacía, mis carcajadas secas.-Demasiado útil como para que lo uses en este tipo de tonterías...¿no crees?-.Di media vuelta, agudizando mi oído para intentar adivinar donde estaba. Supe que estaba cerca de mi, a un par de pasos justo enfrente.-No creo que eso importe ahora mismo-.Ahora estaba demasiado metida en este juego como para acordarme de la razón por la que había venido.
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Re: Aula de Técnicas de la Transformación

Mensaje por Arsène Weasley el Sáb Abr 27, 2013 2:48 pm

Evidentemente Weasley no había pasado por alto el nivel de atención que hubo de encenderse en la mirada de Vanni cuando Worthington y su imperio de la amenaza había salido a colación. A fin de cuentas, era una reacción esperable tras la experiencia vivida en el auditorio y las visiones de las que habían sido víctima ella y el resto de sus compañeros marcados con la lágrima escarlata. Arsène entendía que el nuevo juego de Worthington apuntaba a aterrorizarlos con la misma intensidad que al resto del college, pero aún cuando recordaba con incómodo malestar la ilusoria escena de sí misma sobre las tablas del auditorio, torturada, humillada... no conseguía más que alimentar sus odios y una sed de venganza que se tornaba crónica. Y aún cuando jamás hubiese tratado el tema con Lilith, intuía que los sentimientos que aquella experiencia había levantado en ella no serían muy distintos. Las opiniones que tenían que ver con Worthington eran del tipo de cosas en que siempre coincidían.

¿Y cómo se suponía que ibas a decidir que el encantamiento era útil si no te lo mostraba? —contraatacó el alegato de la Phoenîceum con su tonito desagradable y burlesco. Tras la ironía, sin embargo, podía distinguirse un leve aire de complacencia que venía dada tanto por el hecho de que Vanni se mostrase de acuerdo con la utilidad inmensa de su nueva habilidad, tanto como por la astucia con que había descubierto su ubicación a pesar de no distinguirse su figura. Decidió para sí misma que debería ejercitar en adelante sus habilidades para el sigilo—. Si quieres aprenderlo yo puedo enseñarte. Ya has visto que solo me hace falta perfeccionar algunos detalles. Hay infinidad de trucos que debiéramos aprender, en caso de cualquier cosa. Mira.

Los invisibles y pesados pasos de Arsène resonaron en el aula hasta detenerse frente a la mesa donde la pelirroja se situaba antes de la llegada de Vanni. El libro que reposaba sobre el pupitre comenzó a flotar, elevado por unas manos invisibles que lo hicieron caer abierto sobre la mesa más cercana a la rubia Phoenîceum. Fue en ese momento que Weasley comenzó a reaparecer, lentamente al comienzo, hasta volverse completamente visible, su cabeza rojiza se enterraba entre las páginas del libro. Y no se volvió hacia su amiga sino hasta encontrar lo que buscaba. La escueta respuesta le había bastado a Weasley para comprender que a la chica no le molestaba involucrarse en sus pretensiones... así que las compartiría—. Este, por ejemplo —se detuvo en una amarillenta página en cuyo título rezaba 'Encantamiento Fidelius'—. Recién comienza a estudiarse en séptimo curso. Yo no puedo esperar tanto tiempo. Necesito saber realizarlo ahora —procuró no sobrepasar aquel punto en sus explicaciones. El por qué de tan manifiesta necesidad permanecería, de momento, sin respuesta. Y Weasley deseaba comprobar a qué suposiciones llegaría Lilith.


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Re: Aula de Técnicas de la Transformación

Mensaje por Lilith S. Vanni el Jue Mayo 02, 2013 8:46 pm

Solté una risita burlesca. Escuchar a Arsène Weasley haciéndose la tonta respecto a una afirmación que acababa de salir de entre mis labios era una de las situaciones más graciosas en las que nos habíamos visto involucradas las dos. Su poca cordura le daba pie a tener un toque de humor poco característico en gente con nuestro carácter. Los que no habían tratado mucho con la pelirroja sabían que existía dentro de ella todo tipo de cosas menos algo de gracia. Muchos la temían, otros la respetaban,...y esa era la razón por la cual no tenían el privilegio de conocerla a fondo. Solté un leve suspiro, cansada de tanto pensamiento bueno respecto a la Smaragdium. No entendía el porqué de haberme levantado aquella mañana sin ganas de decirle nada a nadie, no entendía porqué estaba siendo tan optimista e incluso simpática hoy. Me mordí el labio inferior y traté de visualizar mentalmente dónde estaba exactamente mi amiga.-Arsène, tanto tu como yo sabemos que se puede decidir si algo es útil o no sin necesidad de exagerarlo todo-.Y en el fondo, me estaba muriendo de ganas por conocer más sobre aquel hechizo.

De un pequeño pero ágil salto me bajé del pupitre, atendiendo con ojos brillantes la oferta que me estaba sugiriendo. No me iba ni a pensar la contestación a aquello. ¿Qué tonto sería capaz de rechazar algo que parecía tan jugoso. Con aquel hechizo podría agudizar mis dotes de maga y hacer alguna que otra cosa más sin ser pillada...Una sonrisa peligrosa se dibujó en mis labios. Pocos podrían llegar a imaginar la cantidad de cosas perversas que estaban pasando ahora mismo por mi pequeña cabecita...¿quién podría llegar a pensar que dentro de una chica tan joven cabría tanta maldad y tanta crueldad? Volví a la realidad justo cuando Arsène captó mi atención con aquel "Mira". Escuché los pasos de mi compañera de sala con atención, siguiéndolos con mi mirada cargada de curiosidad.

Unos brazos a simple vista inexistentes cogieron el gran libro de hechicería y lo posaron con un movimiento rápido sobre una mesa cercana a la mía. Di un par de pasos y me acerqué a aquel lugar, sin prestar atención a la reaparición de Arsène y observando con ojos centelleantes aquel grandioso libro mientras las palabras de Weasley me motivaban más y más a que quisiera aprender todo aquello. Sería interesante tener un par de clases particulares con la pelirroja para conseguir que mis dotes como maga mejorasen y así poder protegerme de cualquiera de los esbirros del maldito director. Crucé mi mirada con la de ella, a sabiendas de que sabía todo lo que estaba pasando por mi mente en aquel momento.-Deberías haber compartido todo esto antes conmigo...-.Escuché las últimas palabras que salieron de entre sus labios rosados y negué con la cabeza, colocándome justo a su lado y sonriendo.-Te corrijo: Necesitamos aprender a realizarlo ahora-.Con aquella afirmación le estaba dando pie a mi amiga a que me enseñara todo lo que estaba aprendiendo por su cuenta y, además de eso, le estaba asegurando que podía contar conmigo para todo este tipo de cosas.


FDR: Sé que volví a tardar pero estoy muy liada con exámenes y contesto cuando puedo >.< Lo siento de nuevo :'(
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Re: Aula de Técnicas de la Transformación

Mensaje por Arsène Weasley el Sáb Mayo 04, 2013 4:13 am

La sonrisa mordaz y la mirada despierta permanecieron sempiternas en su rostro a medida iba separándose del libro y se erguía sin perder de vista a su rubia acompañante. El reproche que acusaba el hermetismo con el que Weasley había procedido en el último tiempo no pudo menos que resultarle gratamente positivo. ¿No había recalcado Ephram alguna vez a esa misma pelirroja que avanzaba sola contra el mundo? Un deseo pernicioso la invadía ahora por restregarle en la cara al conflictivo Phoenîceum cuán equivocadas eran sus apreciaciones ahora que la chica a su lado manifestaba un ávido interés por extender los límites de su conocimiento escogiendo a Weasley como figura orientadora, pero era más grande la necesidad de entregar a Vanni ciertas advertencias que era preciso zanjar inmediatamente... antes que los caminos comenzaran a tornarse borrosos.

Entiendes que esto no es un juego, ¿verdad? —Tan repentinamente como en su rostro se había difuminado cualquier rastro de ironía, en sus facciones se instaló un aire adusto que en Arsène era percibido con una gravedad decidora—. No compartí nada de esto contigo, en primer lugar, porque no estoy obligada a hacerlo —enfatizó la idea con un dedo en alto—. Y tampoco iba a cometer el error de ir por cualquier parte comentando lo que tengo en mente. Me da igual si continúas pensando que me falta seso, Vanni, pero te aseguro que algo en limpio conseguí sacar de nuestro desastroso partido de Quidditch —Logró contener a tiempo el estremecimiento que recorría su columna cada vez que acudía a ella el recuerdo del castigo que le había correspondido asumir en pago al partido organizado; un castigo que nada tenía que envidiar a la tormentosa marca que ahora decoraba su mejilla como señal de su segunda condena ganada en el college.

Cerró el libro de encantamientos con un movimiento rápido y decidido, apartando por un momento la mirada de su amiga—.
Como sea —bufó con un apenas perceptible tono de irritación—. Tampoco tenía sentido que te dijera nada si no tengo una puta idea clara de lo que haré. Bueno, no —cuando su rostro volvió a elevarse, su característica y peligrosa sonrisa estaba de vuelta—. Tengo algo en mente. Una pequeña carta bajo la manga... —Una que, como su silencio dejaba en clara evidencia, no planeaba comentar mientras no se decidiera a utilizarla. Su pensamiento volvió al encantamiento que acababa de señalarle a la chica de quinto año en el libro, pero se apartó físicamente de este para iniciar un paseo inquieto por el aula. Era lo bueno que tenía charlar con Vanni, no porque con ella pudiera pudiera actuar de un modo distinto al que llevaba por costumbre, sino más bien porque ella era capaz de tolerar con absoluta entereza los esporádicos actos de locura encabezados por Weasley. Porque era evidente, aún sin declararlo en voz alta, que Lilith compartía algo de aquel resquicio ausente de cordura.

Dudo que consigas aprender a realizar un encantamiento tan complicado como el Fidelius... de hecho, todavía no sé si yo misma voy a conseguir dominarlo —La idea no pareció afectarla. Su preocupación iba avocada a las próximas palabras que se aprontaba a pronunciar—. Pero tienes mi palabra de que haremos el intento. Siempre que entiendas que esto va más allá de un par de trastadas sin sentido —una fuerza sombría se apoderó de su rostro por un segundo tan fugaz como la lucidez de Arsène—. Ya no se trata de simples jugarretas, Vanni: se trata de venganza.

No hacía falta referirse al 'quién'.


FDR: Perdón nada, si estamos todos igual de liados. ¡No te estreses de más!


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Re: Aula de Técnicas de la Transformación

Mensaje por Lilith S. Vanni el Miér Mayo 08, 2013 9:54 pm

En aquel momento, escuchando tanta palabrería proveniente de los labios de la pelirroja, no pude hacer otra cosa que tensar mis músculos, haciendo que mi mentón se hinchara un poco debido a la presión que estaban ejerciendo mis dientes al juntarse. Solté un bufido en modo de respuesta, tragando saliva y apretando mis puños. Si algo había aprendido en el Clevermont College era a no confiar en nadie y entendía la razón (aunque fuera un tanto borde por su parte decirme aquello) por la cual Arsène no me había dicho ni media palabra sobre aquello que estaba planeando. Lo que hizo realmente que mi enfado fuera creciendo poco a poco fue la forma en la que me miraba cuando hablaba. ¿En serio se creía que yo, Lilith, iba a tomarme una venganza de ese tipo como un maldito juego? Pensaba que había quedado más que clara mi postura sobre el director y que no hacía falta que le diese más explicaciones para que contara conmigo para todo ese tipo de cosas. Me relamí los labios, poco a poco, penetrando el rostro de Weasley con mi mirada endurecida.-¿Hace falta que responda a tu pregunta, Weasley? ¿En serio crees que debería debo explicarte mis razones por las cuales quiero participar en esto? Pensaba que ya habías llegado a esa conclusión sola-.Mi voz sonaba dura y poco amigable. Acababa de tener una rabieta que probablemente haría reír a la Smaragdium pero me daba igual. Pasé mi lengua por mis colmillos, serenándome poco a poco.

Parpadeé varias veces cuando cerró el libro de tal manera y dibujé una mueca en mis labios al ver la cantidad de polvo que desprendía aquel viejo tomo. Si no fuera por el hecho de que en el estaban mil y uno de los hechizos que yo quería aprender, me hubiera decidido por quemarlo de lo putrefacto que parecía estar a simple vista. Cuando la pelirroja empezó a alejarse de mi posición di un paso hacia el frente, acercándome un poco más hacia el libro y agachándome para observarlo más de cerca. Sonreí, algo desquiciada y temible. Con cada uno de los malditos hechizos que habían en estas páginas podríamos hacer que el director se tragara cada una de sus palabras. Pasé mi dedo índice por el lomo del libro sin importarme en aquel instante lo sucio que acabaría. Torcí de medio lado la cabeza, observándolo todo con más precisión, intentando que en mi cabeza se quedaran grabados con fuego cada uno de los detalles que cualquier otro podría pasar por alto.

Me enderecé, poco a poco mientras en mi cabeza se iban repitiendo una y otra vez las palabras que acababa de decir mi amiga. Cogí aire, a punto de girarme y soltarle una barbaridad. Cuando poco a poco fui girando sobre mis talones para decirle un par de cosas escuché lo siguiente que me dijo. Solté el aire que contenían mis pulmones, en aquel momento el único adjetivo que cuadraba con mi reacción era el de impulsiva. Caminé hacia ella lentamente, recorriendo con mi mirada la sala para entretenerme con algo antes de hablar.-Trato hecho, creo que nos vendrá bien echarnos una mano la una a la otra-.Justo cuando terminé de decir aquello Arsène soltó una frase que hizo que mi pequeño cuerpo se llenara de coraje y orgullo. Estaba decidida a formar parte de lo que fuera a crear Arsène y eso se podía ver en la forma en la sonrisa sombría y poderosa que estaba pintada en mis labios pero sobre todo, se podía ver en el pequeño destello de luz que había en mis pupilas.

Si algo quedaba claro después de aquel comentario era que íbamos a ponernos en marcha en aquel preciso instante.
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Re: Aula de Técnicas de la Transformación

Mensaje por Arsène Weasley el Vie Mayo 10, 2013 3:54 am

En efecto, Arsène detectó la indignación impregnada en las reacciones que Vanni adoptaba como respuesta a las advertencias y observaciones hechas. En efecto, también, el resultado hubo de causarle tanta gracia como cabía esperar. Una nueva carcajada mordaz, maliciosa y grosera no tardó en hacerse oír para colmar la habitación con aquel sonido incómodo y ligeramente temible que se convertía en otra evidencia del claro desequilibrio mental que lentamente comenzaba a apoderarse de una de las pocas jóvenes de la estirpe Weasley que continuaba con vida. Ella, sin embargo, confiaba que en aquella clara falta de sentido común se preciaba su más grande fortaleza. Porque locura jamás había sido antónimo de agudeza, de una habilidad brillante para descubrir oportunidades donde otros solo tropezaban con el caos que parecía dispuesto a devorar cualquier voluntad. Caos que aún contra las probabilidades a su favor, estaba dispuesto a domar al precio que fuera.

Lo cierto era -y en el fondo Lilith lo sabía- que jamás había hecho falta alguna explicación que diera sentido al impulso de la rubia Phoenîceum por verse involucrada en aquel ardid que aún manteniéndose difuso e impreciso, resultaba indudablemente riesgoso. Bastaba con observar sus expresiones, sus silencios y su actuar completo para entender que ambas jóvenes poseían una resolución poderosa a transitar el mismo camino lleno de peligros. Y sobraban las palabras para convertir en realidad tan rotunda verdad. El espíritu perverso de Vanni y la naturaleza rebelde de Weasley coincidían en más puntos de los que era posible identificar a simple vista. Y una historia de destrucción había acabado de estrechar aquel lazo extraño y nada afectuoso que las mantenía unidas. No lo verbalizaría, pero la pelirroja Smaragdium era plenamente consciente de la ventaja que significaba tener a Vanni de su lado a partir de aquella fase preliminar de sus nuevos planes. Su mirada complacida apenas dio cuenta del curso de sus pensamientos cuando permitió que la chica de quinto año se aproximase hacia su ubicación al final del aula. El tinte oscuro que colmaba la sonrisa de su interlocutora era el reflejo calcado de los sentimientos que confusos se mezclaban en algún sitio del espíritu de Weasley. Entonces supo que no había más tiempo que perder.

De hecho —recalcó con una tenue y bravucona risa entre dientes—, yo voy a ser la idiota que te echará una mano a ti. Pero ya, podemos dejarlo en igualdad de condiciones si eso te deja contenta —Abiertamente satisfecha con su infaltable comentario desagradable, retornó hacia la mesa donde el libro de encantamientos reposaba, sosteniéndolo entre sus brazos con el recelo de un duende. En su mirada se transparentaba la sensación jubilosa de su pequeña victoria—. Si practicaremos las dos, este no es el lugar más adecuado. Buscaremos uno a prueba de intrusos como tú, ¿vale? —No esperó la respuesta de su amiga para volverse hacia la salida, resuelta cumplir con sus sentencia. Tal vez Lilith no gozaría hoy del privilegio de conocer los pormenores que comprendían la atrevida baraja de Weasley para salirse con la suya. Pero el día llegaría.

Más pronto de lo que ambas imaginaban.


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