Aula Vacía

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Aula Vacía

Mensaje por Statue of Liberty el Jue Dic 30, 2010 4:26 pm





Aula Vacía




Desamparado, abandonado, desolado y todas las palabras que puedan ser semejantes a ellas, es lo que caracteriza perfectamente, a un salón; que, por estar las asignaturas completas con su respectivas aulas, quedó abandonada en el cuarto piso, junto a la ventana del final del pasillo.

Enpolvada y solitaria, sólo cuenta con un par de sillas de madera y una pizarra en buen estado, que fueron adquiridas para cubrir todos los salones de clase, e inclusive, podrás encontrar objetos rotos o que ya no sirven.

No es una sala de la que inspira miedo o intriga misteriosa. Mayormente, enmana un hilo de tristeza y soledad, que muchas veces, atrapó de la vida a cuantas personas que decidieron soñar allí.


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Re: Aula Vacía

Mensaje por Rocco Sthónecci el Mar Mar 15, 2011 4:06 am

Rocco ingresó al Aula vacía, llevando a Sydney a cocochos -dícese de cuando uno se monta encima del otro como si este último fuese un caballo-. Se acercó a uno de los pupitres más cercanos y se puso de espaldas a él, para depositar las nobles posaderas de la señorita sobre éste. Una vez lo hubo hecho, se liberó con delicadeza de sus brazos, que le rodeaban el cuello para proporcionar equilibrio al desplazamiento a caballito. Se dio vuelta y depositó un suave beso en la frente de su mejor amiga.

-Lo siento, cariño, pero ya me he cansado -explicó con una pequeña sonrisa dibujada entre los labios. ¿Desde cuándo se había vuelto tan guapo y encantador nuestro querido Rocco? Estaba creciendo, sí señores. Además, su habitual ausencia del uniforme -en realidad sólo llevaba la camisa, fuera de los pantalones y con los primeros botones desabrochados, así como también la corbata floja- le proporcionaba ese típico aire de rebelde sin causa que contribuía a la imagen de rockero que quería dar.

Se apartó unos pasos de su amiga y se sentó sobre el pupitre más cercano. Ahora, a ver qué demonios hacían para aplacar el aburrimiento en una tarde lluviosa como aquella.
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Sydney C. Márquez el Mar Mar 15, 2011 4:49 am

- "Uuun pericotito chiquito y bonito, sacóóó su hociquito por un huequecito. El gato malvado apenas lo vio, leeeee tiró un zarpazo y se lo comió... " -canturreó melodiosamente, mirando cómo unas botas de cuero se levantaban paulatinamente para subir las escaleras. Hoy quería volver a recordar su niñez, época de antaño que valoraba y adoraba bastante. Suavemente, apoyó su cabeza sobre la de su mejor amigo, dejando que la hilera de sus pensamientos volara en un mundo de ensueños. Se sentía como una princesa en un hipogrifo, con larga cabellera y con un tesoro que colgaba de su mano izquierda: su bolsa de pistachos.

Así, ensimismada en su mundo de alegría, llegó al aula vacía, solitario y desahabitado. Rocco la cargaba cual jinete en un caballo. Pero de pronto, todo su mundo felix pareció desaparecer, pues en un segundo ya se encontraba sentada en un frágil pupitre de madera, sucio y empolvado además. Sintió como un calor inundaba su mende de nuevo, tras aquel beso que Rocco le hubo dado en su frente. Instintivamente, cerró los ojos al tiempo que hubo sucedido aquello, quizá por reflejo a ser tocada sin saberlo. Le devolvió la sonrisa y le lanzó con delicadeza la bolsa de pistachos, directo hacia el regazo de su mejor amigo. No, no le cayó donde piensas, pervertido.

-Quizá te devuelva las energías... -lo aconsejó, aún perdida en la nada. Balanceaba con ritmo sus pies, de adelante hacia atrás. La punta de éstos tocaba el suelo, arrastrando algunos pequeños residuos del Aula Vacía. Todo aquello era tan monótono y aburrido, que se dormiría si una fiesta no empezara ya. -¿Cómo está Autumn?- alcanzó a preguntar mientras se giraba hacia él, poniendo sus brazos en el espaldar de la silla para luego apoyar su cabeza en ellos, observando el vestuario de Rocco, curiosamente.
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Rocco Sthónecci el Mar Mar 15, 2011 9:34 pm

Se pasó una de sus manos por su larga y rubia cabellera, despeinándola más de lo que ya estaba. Aquello le daba un aspecto de reo que adoraba poseer. A decir verdad, le gustaba todo aquello que lo hiciese lucir como alguien que no respetaba en lo más mínimo los estándares por los cuales se regía la parte seria de la sociedad. A él le gustaba divertirse. Ya estaba cada vez más cerca de pasar a formar parte del mundo adulto y no tenía intenciones de cambiar esos aspectos de su vida.

Cogió la bolsa de pistachos al vuelo, antes de que golpease contra su cuerpo, haciendo alarde de sus dotes de centinela. La abrió con cuidado de que no se le cayeran por ahí y cogió un par, cerrándola luego para volvérsela a lanzar con un brusco movimiento, directo al rostro de su amiga. Había sido a propósito, sí.

-Gracias, cosa -respondió, haciéndole una sonrisa exagerada y con ojos chinos, en cierta forma para hacerla reír un poco. Siempre adoptaba una actitud graciosa cuando lo hacía. Cuando oyó mencionar a Autumn, se volvió serio de pronto. Hacía mucho tiempo que no tenía noticias de ella. Había escuchado lo sucedido en la gincana, evento en el cual por suerte no había tomado parte. Pero hasta el momento, no había tenido ocasión de visitarla-. No lo sé. Hace mucho que no hablo con ella. ¿Y tú?
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Sydney C. Márquez el Miér Mar 16, 2011 2:33 am

Aquellos destellos que producía el contacto de las manos de Rocco con los cabellos de éste, la atontó por segundos. Eran como pequeños hilos de oro, que se acomodaban perfectamente unos con otros, para de nuevo entremezclarse por sí mismo formando una maraña que sólo el propio Rocco la sabía comprender. Ella no tenía el cabello rubio, pero estaba a gusto con su pelo: castaña como ninguna, y de un color parecido al de los pistachos. Qué genial.

Y como un rayo del sol había sido tan metiche de entrar al Aula Vacía por una rendija de la puerta, inspiró más a la señorita Márquez para que se quedara empanada, mirando a la nada que curiosamente eran los cabellos de Rocco. Fue cuando, algo casi le hace daño. Su mano se levanta de repente, para protegerse de una bomba que iba hacia su rostro. No la agarró como quería, pues chocó contra su mano, rebotándo hacia adelante y viendo un número regular de pistachos rodando por los sucios suelos. Frunció el ceño.

-¡Oye!- exclamó, indignándose en exageración tras haberse levantado del pupitre dispuesta a salvar a los que no habían tocado el suelo. Así, sin decir nada, dejó la bolsa de pistachos rota en el pupitre (a causa del impacto con su mano. Sí, también alardeaba su fuerza de arponera) para correr directamente hacia Rocco y abalanzárse sobre él, obviamente, túmbandolo en el acto.

-Feo.- dijo mientras le devolvía la sonrisa. Se encontraba encima de él, sin ganas de moverse para dejarlo respirar. Quería vengarse. -Pues no sé, yo sólo la he visto en la Gincana, y muy buenita con Kaleb ¿eh? Pensaba que te gustaba... -dijo sin querer, pues Sydney también podía meter la pata. Sí.
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Rocco Sthónecci el Jue Mar 24, 2011 10:28 pm

Dejó de revolverse el cabello para pasar a morderse las uñas. Era una de las tantas manías que no podía quitarse por mucho que lo intentara. Podía notarse como sus dedos estaban desparejos y la carne de alrededor de las uñas de un color semi rojizo, de tantas veces que la había mordisqueado cuando estaba impaciente o aburrido. Contempló por unos momentos a su amiga. Cada día estaba más bonita, aunque jamás la había considerado desde el punto de vista de atractivo sexual o algo parecido. Simplemente le parecía encantadora, tal como le hubiese parecido una hermana menor.

Sonrió y soltó una ligera carcajada al ver como se enojaba cuando los pistachos salieron disparados en todas las direcciones. Le causaba hasta ternura que fuese tan obsesiva con aquel fruto seco. Parecía casi como si la muchacha sintiese que tuvieran sentimientos, algo que por cierto era imposible, en todos los sentidos. No pudo reaccionar para hacerse a un lado cuando la joven se le abalanzó encima, por lo que cayó hacia atrás, golpeando el pupitre con la espalda y haciendo que su cabeza quedara colgando un poco más allá de éste. La verdad es que Rocco tenía dimensiones mucho mayores que el amoblamiento del aula.

Alzó ambas cejas y ocultó sus dientes, sin dejar de sonreír, en una mueca divertida tras oír como lo llamaba feo. Más quisiera ella que así fuese. O quizás no. Aquella situación le estaba dando una idea muy entretenida.

-Fea -repitió a su vez, dirigiéndose a Sydney. Esta vez, él haría la jugada sucia-. Tú lo has dicho, me gustaba. En pasado. Ahora me gustas tú, guarra de los mil demonios -profirió acompañando sus palabras por una nueva carcajada y cogió el rostro de la muchacha sin delicadeza alguna, para chocar los labios de ambos como si de los dos polos opuestos de un imán, que ya no podían mantenerse alejados, se tratase. Oh yeah. Punto para Sthónecci.
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Sydney C. Márquez el Vie Mar 25, 2011 4:41 am

Sólo fue cuestión de segundos para darse cuenta de tal situación en la que se encontraba. Parpadeó varias veces, abriendo los ojos como platos mientras quién sabe por qué, sus labios se encontraban pegados a los de Rocco. No sabía si era la fuerza de las manos de Sthónecci o la de su instinto hormonal, la que la obligaban a no separarse de él. Pero fue entonces, que las neuronas de su cerebro salieron en busca de una razón apropiada.

Con brusquedad, sus manos fueron a parar a las muñecas de su mejor amigo, y mientras las encerraba en sus delgados dedos, ponía de su total fuerza para apartarlos de su pálido rostro. En realidad, no tan pálido. Un ligero tono carmesí coloreó sus labios, y un rosa claro inundó sus mejillas. Estaba sonrojada, pues no esperó tal acción de Rocco Sthónecci. Se paró de un salto, y con el dorso de la mano derecha, rozó sus labios lentamente, aún atontada.

-Eso no se hace. -alcanzó a susurrar, dejando que el hilo de su voz se perdiera en la soledad del Aula Vacía. Aquel comportamiento un tanto extraño y exagerado, se debió a que Sydney no había tenido "un segundo beso", por así decirlo. Después de la magia utópica en la playa, junto a Aaron, jamás hubiera pensado que alguien tendría la osadía de desafiarla mediante un gesto careciente de cariño.

Dejó caerse en el pupitre, y apartó su mano de su rostro, por fin. -Eres muy tosco... -añadió, frunciendo el ceño. -Y no soy guarra. Guarro, tú... ¡Qué me has dado un "pico"! -exclamó, en jerga, pues beso no podría llamarse a aquel esfuerzo por juntar los labios de la una con otro.
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Rocco Sthónecci el Vie Mar 25, 2011 4:41 pm

Rocco no había pensado en que podría llegar a hacer un análisis de lo que estaba haciendo. Pero no pudo evitar percatarse de lo suave que era la textura de los labios de Sydney, o de lo bonitos que se veían sus ojos a tan sólo centímetros de distancia de los suyos. No obstante, dichos pensamientos duraron tan sólo unos segundos, pues la fierecilla utilizó fuerzas dignas de un gigante para apartarlo de encima. Él se limitó a sonreír y a pasarse una mano por el cabello, como si aquello le hubiese resultado infinitamente divertido. Es que, en el fondo, así había sido. Se tomó unos segundos antes de responder a sus quejas, contemplándola con una insistente fijación, como si pretendiera ponerla incómoda. Jamás se le había ocurrido la posibilidad de "jugar" de esa manera con su mejor amiga, pero vaya que le resultaba divertido.

-Vale, mami, castígame -refutó a sus palabras, con una sonrisa divertida dibujada en los labios. No iba a detenerse tan fácil, la estaba pasando chachi pistachi intentando hacerla rabiar, como para ponerse melancólico y pedir disculpas que ni siquiera sentía la necesidad de pedir, puesto que no se arrepentía de nada.

-¿Tosco? Ja ja -rió, acentuando cada sílaba para dejarle un exagerado sarcasmo a su carcajada-. Si quieres ofenderme tendrás que intentar algo mejor que eso -comentó, acortando la distancia que ella había impuesto entre ambos-. Puedo intentarlo otra vez, si quieres. A ver si ésta se gana la categoría de beso.

Dicho esto, alzó las cejas de una manera fingidamente seductora, aguardando su respuesta. Uy, que divertido era aquello. Jamás hubiera imaginado que una situación así podía llevarse a cabo entre la amante de los pistachos y él. Sin duda, era toda una novedad.

Pero el repentino congelamiento de la chica terminó por aburrirlo y salió de allí lanzándole besitos con mucho morbo.
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Emma Jenssen el Lun Nov 21, 2011 4:25 pm

Un día cualquiera. Una tarde tranquila de lluvia. El silencio reinaba en Clevermont College. Los pasillos del colegio se encontraban vacíos. Todas las salas estaban temblando, no había nadie. Absolutamente nadie. Fuera como fuera, a ella le gustaba aquel ambiente. Parecía que todo fuera bien, sin ningún tipo de problema.

Aquella semana había sido bastante dura, pero al fin llegó a su fin. Después, había pasado el fin de semana en Londres para celebrar el cumpleaños de su padre. Había sido un buen momento para desconectar un poco del día a día y de la rutina de todos aquellos meses llenos de tareas y de exámenes. El día anterior, por la tarde, la había pasado con Andrew, y como siempre, se lo había pasado estupendamente. Los padres de ella ya estaban deseando volver a tener el joven como invitado. Pues, a sus padres les había caído realmente bien, y eso era algo que a ella le hacía especial ilusión. Caminó lentamente por los pasillos, disfrutando de aquella soledad. Le venían a la cabeza los momentos de aquellos últimos dos días junto a su familia, les añoraba. Pero ellos estaban muy orgullosos de su hija, de los estudios de esta y de las notas que estaba sacando. Y eso hacía que cada día tuviera más ganas de afrontar todos aquellos retos.

Todas las aulas estaban desocupadas, así que decidió entrar en una para poder gozar de privacidad, algo que no le costaría mucho de encontrar. Con cuidado sacó de la funda su guitarra. Se sentó encima de una de las mesas, colocando los pies encima de una silla. Dejo con cuidado el instrumento encima de sus piernas y sacó una partitura, guardada en una de las carpetas de su mochila. Tenía ganas de música. Más de una persona de Clevermont sabía que Emma tocaba la guitarra, y también el bajo; sin embargo, nadie sabía que también cantaba. Ella no creía que se le diera demasiado bien, cosa que no era verdad, pues su timbre de voz era bonito. Únicamente sus padres habían tenido el placer de escucharla, y muchas veces la habían halagado. Pero ella, le había quitado importancia a dichas palabras. Miró a su alrededor para asegurarse de que no había por allí ningún mirón aburrido y con dulzura empezó a tocar las primeras notas. Y al ritmo de la música, empezó a cantar.
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Sydney C. Márquez el Sáb Nov 26, 2011 6:28 am

¡Eran unos imbéciles! ¡Unos completos idiotas! ¿Cómo que no la habían visto? ¿Cómo que no habían visto a la Reina de los Pistachos? ¡Es que estaban más locos que una cabra! Y ni tenían ojos. Sí, ahora aquellas eran unas pelotitas de vidrio bancas con un punto grueso de color negro en el medio. ¡Já! ¡Como si fuera cierto! Y es que Sydney Chloé Márquez no se lo podía creer. No podía creer que sus pantalones estuviesen llenos de lodo. ¡Sí! ¡Unos niñatos de primer curso habían osado a desafiarla! Pensaban, he de suponer, que Sydney aún mantenía aquellas costumbres de su infancia. Era cierto que jugó un par de veces con lodo, pero ahora tenía diecisiete años. Efectivamente, ahora es la vieja, aburrida y la siempre amargada Sydney. De repente todo la perturbaba si es que no se hacía como ella lo quería. Así que... ¡qué eran unos imbéciles! ¿Cómo es que no tienen ojos? ¡No pueden echarle lodo a las personas!

-¡Eso! ¡No pueden echarle lodo a las personas! -exclamó a la par con su pensamiento. Iba desorientada por los pasillos de Clevermont College. Su euforia por el accidente había traspasado límites en las cuales no se podía acordar de dónde quedaba la Sala Principal de Smaragdium. ¿Era en el segundo piso? Pero de pronto, una dulce y melodiosa voz se escuchó a lo lejos. Curiosa y con la vena de cotilla asomándose por su cuello, decidió ir hacia aquella voz. Y ahora el suave rasgar de una guitarra. ¿Quién estaba cantando? ¿Un ángel? Tal vez, pues la cólera y enojo de Sydney tomaron un avión para la misma Australia. Y se acercó y se acercó. No pudo sentirse más llena de emoción al escuchar la canción y la intérprete, cuando asomó un ojo por la puerta del Aula Vacía. -La esposa de mi hermano... - susurró, camuflando su voz con la música. Vaya, no esperaba tal sorpresa.
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Emma Jenssen el Lun Dic 05, 2011 6:17 pm

La melodía de aquella guitarra inundaba toda la sala. Y la voz de Emma la acompañaba de una manera muy dulce. Un par de alumnos habían pasado por el pasillo, pero no le habían dado la menor importancia. Algo que ella agradecía, pues le daba mucho pudor que alguien la oyera cantar. Jenssen, era una chica vergonzosa para ciertas cosas; esta, una de ellas. Empezó en aquel momento a tocar una nueva canción. Tocó con suavidad las cuerdas de la guitarra. No, no había permitido ni que Andrew supiera que ella cantaba.

Sin duda, la música era especial. Ella, al menos, no era capaz de pasar un día entero sin escuchar al menos una canción. Cuando estaba agobiada, nerviosa... Antes de ir a la cama. Siempre se ponía los auriculares y se alejaba del mundo por un rato. La música para ella era muy importante. Le hacía recordar momentos, significaba algo para ella. Algo la distrajo y hizo que se diera la vuelta. Sydney estaba allí- ¡Syd!- La saludó con una sonrisa, levantándose y dejando la guitarra encima de la mesa. Sydney, la hermana de Andrew. La reina de los pistachos.
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Sydney C. Márquez el Sáb Dic 10, 2011 1:22 am

Sydney no tenía mucho contacto con las artes. A duras penas había sobrevivido a los ensayos de la orquesta con su peculiar pandereta. Sabía que solo se había inscrito para tener una actividad extra-escolar en el curriculum y así poder hacer su anhelado sueño de comerciante realidad. Sin embargo, habían pequeños detalles que lograban captar su atención. Pocas veces había escuchado a alguien cantar con el corazón o tocar un instrumento con tal pasión, que ella lloraba, sí. O pintar una maravilla de cuadro e inclusive una verdadera obra en artes plásticas. Pocas veces había visto a ese tipo de personas y aquellas escasas ocasiones, habían sido totalmente inesperadas. Algo así como... como ahora. Jamás iba a pensar que después de una pelea tonta con unos niñatos de primer año -y algo de loco demás- iba a encontrar a un mismísimo ángel cantando en los interiores de Clevermont College.

-¡Emma! Yo... ¡No me mires! ¡Sigue cantando! -exclamó nerviosa. Salió de su escondite y movió las manos desesperadamente, intentando frenarla y que siguiera con su estupenda actuación. - ¡Nononono! Quédate allí. Yo, si incomo do me puedo ir, de veras. No quiero que eches a perder tu presentación por mi culpa. -admitió, avergonzada, parándose en medio de la sala como una niña inocente de primer año. Bajó la cabeza, avergonzada. No quería arruinar la presentación de la esposa de su hermano, sabiendo que su hermano la mataría si tocaba a su "esposo" ...
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Emma Jenssen el Lun Dic 19, 2011 4:27 pm

No esperaba encontrarse a Sydney allí. La verdad, no esperaba encontrarse a nadie. Los pasillos estaban vacíos, el silencio era el único que se hacía notar, el único que hacía acto de presencia aquella tarde. Aquellos días la relajaban, le gustaba la ausencia de locura y alboroto por un rato. Emma era una chica que siempre iba de arriba a bajo, saltando, corriendo... Pero aquella tarde no le apetecía. Quería disfrutar de la guitarra, de la música y de la tranquilidad.

No le daba vergüenza tocar la guitarra delante de otras personas, eso era algo que había echo desde pequeña. Se le daba bien, y además era una de sus pasiones. No le importaba que la gente disfrutara de la melodía de sus cuerdas, ni del ritmo que creaban sus manos al acariciarlas. Tocó un par de notas y sonrío. Sin embargo, cantar era otra cosa. Jamás se había atrevido ha cantar una canción delante de nadie, su voz era delicada y sabía como interpretar las canciones más bonitas, pero ella no era consciente de ello.

-Por favor... siéntate- Le pidió con una sonrisa y empezó a tocar la guitarra. Cerró los ojos y suspiro. Quizá era el momento de perder aquel estúpido miedo que tenía. Abrió lentamente los ojos y miró a Syd. Y entonces empezó a cantar.

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Re: Aula Vacía

Mensaje por Sydney C. Márquez el Mar Dic 20, 2011 4:39 pm

Cuando vio a Emma Jenssen sonreir, supo que no habría nada para cambiar sus expectativas. Aunque el miedo y la vergüenza fueran en aquel momento un punto de expresión en el rostro de Sydney, la valentía luchaba por salir de su interior. No le incomodaba estar cerca de la novia de su hermano, ni tampoco quería alejarse de ella por evitarla. ¡Nada de eso! Solo que... se sentía tan insignificante e inútil al verla desarrollar sus talentos. La señorita Márquez no tenía el don del Arte, era cierto, pero no podía dejar que le causase cierto estupor por aquel inesperado encuentro.

Sydney tomó asiento, manteniendo la mirada en Emma. No sabía lo que iba a pasar. Tal vez llovería flores veinticinco días seguidos, o quizá una avalancha de pistachos entraría por la ventana del Aula Vacía. Mantenía la perspectiva de que algo grandioso y jamás visto iba a ocurrir en unos segundos. Y es que para ese instante, ya nada importaba. El mundo había dado un vuelvo y de repente caía, caía y caía. Con estilo, claro. Dejando que unas alas se materializasen a causa de su cerebro y de la imaginación que emerge de él. ¿Producto de qué? De lo que iba a hacer a continuación Emma Jenssen.

Nada más le quedó cerrar sus ojos y deleitarse con la melodiosa voz y los ligeros y precisos rasgos a la guitarra. Jamás había escuchado algo semejante. Jamás. Ni siquiera los gritos de Andrew en la ducha eran dignos de compararse con la exquisita voz de su cuñada. ¡Era sin duda el mejor espectáculo que había presenciado! No le quedó de otra que pararse y aplaudir, con los ojos llorosos, al final de la canción.
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Emma Jenssen el Mar Dic 20, 2011 4:54 pm

Dejaba que su voz pronunciara al ritmo de la música cada palabra de la canción. Con dulzura y delicadeza. Sus ojos se mantenían cerrados unos segundos y luego los volvía a abrir, miraba a su alrededor y mientras cantaba una pequeña sonrisa se asomaba debajo de su pequeña nariz. Miraba a Sydney y se sonrojaba, sin embargo continuaba la actuación sin problema alguno. Jamás había echo algo parecido, nunca había sido capaz de cantar delante de nadie, y lo estaba haciendo. Se había sorprendido a si misma, pues había sacado el valor que le hacía falta con mucha facilidad. Estaba seguro que el aprecio y la confianza que su cuñada le mostraba tenía algo que ver, sin embargo, dudaba mucho ser capaz de cantar delante de alguien más. Aquel talento seguiría oculto, por mucho que alguien que no fuera ella misma supiera de ese don.

La música dejaba inundar cada parte de aquella aula, por los pasillos podía oírse aquella preciosa melodía. Y un poco más alejada, su voz. Parecía que una tela blanca se dejara caer encima suyo. Como si nada malo pudiera pasar, el tiempo se había parado. Las agujas del reloj no se movían, no para ella. El viento había dejado de soplar en el exterior, y parecía que la paz reinaba de una manera firme.

Cuando la canción terminó y Emma calló, Sydney se paró y empezó a aplaudir, la joven pudo ver a lo lejos como la hermana de Andrew tenía los ojos llorosos, ¿era por ella? ¿se había emocionado por la canción? La miró a los ojos y mostró una sonrisa de oreja a oreja. Se levantó con cuidado y dejó reposar la guitarra encima de la mesa en la que ella había estado sentada minutos antes. Se colocó bien los pantalones y hizo desaparecer los pliegues que se habían formado en su camiseta- ¿Sabes? Eres la única persona a la que le he cantado una canción, jamás había cantado delante de nadie- Confesó- ¿Te ha gustado, Syd?
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Sydney C. Márquez el Vie Dic 23, 2011 9:50 pm

Cerró los ojos a la par que ella. Disfrutaba de la música tanto como se le pudiese permitir. De repente Emma se había vuelto un puente, una conexión entre Sydney y el Arte, algo que jamás se le había permitido a si misma sentir. ¡Lo estaba sintiendo! Y las lágrimas no hacían otra cosa que caer y caer sobre sus firmes pómulos. Cada nota, cada variación de tonos y ritmo estaban tan coordinados en la guitarra y en la voz de su cuñada. ¡Jamás había escuchado a alguien desempeñarse de tal forma! Cantaba con el corazón y ella lo pudo sentir. No muchas personas entonaban de manera extraordinaria una pieza musical, y es que ponerle sentimiento cual toque de sal a un plato de fondo, era primordial, y pocos sabían hacerlo bien.

Emma se paró y Sydney no dejaba de aplaudir. Aún con lágrimas en los ojos, debatía en su interior si debía destruir o no a la madrina que escogiesen Andrew y Emma para su boda. ¡Ella quería serlo! Andrew había escogido tan bien y estaba orgullosa de ello. No se había sentido tan feliz en su tonta vida hasta escuchar aquella singular presentación. Ni la magia podría compararse al talento de Emma. Ni la magia, ni nadie.

-¡Claro que me ha gustado! -exclamó sorprendida por la pregunta, aunque era razonable ya que tal vez Emma pensaba que hubiera llorado por lo horrible de la interpretación, pero no, no era ni en lo mínimo así. -Es más, no solo me ha gustado. ¡Me ha encantado, me ha fascinado! -gritó con los brazos en el aire y con la mirada perdida al techo del Aula Vacía. -¡Eres grandiosa, Emma! ¡Grandiosa! -dijo esbozando una sonrisa, no tan grandiosa como lo que acabó de ver. Acto seguido le dio un gran abrazo a Emma y casi la deja sin aire. ¡Es que su emoción traspasaba fronteras inexistentes! -¿Y por qué no lo hiciste? Me siento privilegiada de ser la primera, sin embargo. -añadió, aún con lágrimas en los ojos.
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Emma Jenssen el Sáb Dic 31, 2011 3:19 pm

Se sintió halagada por los comentarios que Sydney estaba haciendo de su presentación, le había gustado mucho y eso la alegraba profundamente. No entendía como alguien podía admirarla de aquella manera, ni decir cosas tan buenas sobre su talento. Emma era una chica que no acababa de creer que algo se le pudiera dar bien, siempre creía que los demás eran mejores que ella en todo, aunque no fuera así. Su inseguridad hacía que dejara de hacer muchas cosas, no la permitía ser ella misma del todo y eso le daba mucha rabia. Sin embargo, no podía remediarlo, era parte de ella. Pero Jenssen era divertida, extrovertida con la gente que conocía y cuando tenía la oportunidad, dejaba que la locura se apoderada de ella. Hacer locuras se le daba bien, demasiado bien.

-Me alegra escuchar esas palabras. Y me enorgullece escucharlas de tu, Sydney- Afirmó con una sonrisa de oreja a oreja. Syd era importante para ella, no solo era una de las chicas más populares del colegio, que lo era. Sino también era la hermana de Andrew. Había significado mucho para ella pasar el verano junto a su familia y conocerles. Todos habían sido muy simpáticos y muy amables con ella, sobre todo Sydney- Supongo que se me da bien, un hobbie más para la lista. Pero me da mucha vergüenza cantar delante de la gente, me quedo... bloqueada. La voz no me sale y estropearía cualquier canción que cantara en publico. Nadie me había escuchado hasta hoy, ni mis padres... ni Andrew... nadie. - Afirmó- No solo no me han escuchado, ni si quiera saben que canto- Dijo en una carcajada.

Aprovechó para preguntarle por su hermano, ya que últimamente no le veía- ¿Sabes algo de Andrew? Hace demasiado que no sé nada de él. Me dijo que estaba ocupado con la Mega temporada de Galovic, o algo así...- Dijo apenada, pues le echaba mucho de menos. Más de lo que se pudiera haber imaginado nadie, incluso ella.

Decidió que era un buen momento para pasárselo bien junto a su cuñada. Enchufo el equipo de música que había en el aula, y puso la melodía de una canción que había compuesto ella misma hacía un par de semanas. Empezó a cantar de nuevo, con más confianza ahora que ya no era la primera vez que Sydney la escuchaba, tomó a la muchacha del brazo y empezó a bailar, animándola a ella también para que hiciera lo mismo. Fue entonces uno de esos momentos en el que la locura se apoderó de ella, se movía al ritmo de la música mientras pronunciaba cada letra de la canción como si en un videoclip se encontrara.
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Raziel P. Slaughter el Lun Mayo 21, 2012 1:12 am

Su figura consumida por la existencia asomó lentamente desde la puerta correspondiente al despacho del nuevo director asignado, lo que a nadie debía de sorprender para entonces. Desde el regreso de su amo al dominio de Clevermont, entre tantas otras instituciones de influencia, Raziel era de entre todos los docentes el que con más frecuencia debía acudir a reuniones espontáneas e imprescindibles de realizar con Theodore Worthington, las que más respondían a trabajos logísticos del frente que a meros asuntos estudiantiles. Y permanecer aún en una situación condicional desde su atrevimiento en Richmond Park le obligaba asistir a cada una de estas citas sin falta y con la mejor de las disposiciones, para lo cual no precisaba de ningún esfuerzo.

Ahora que la última instrucción llegaba a oídos de su correspondiente receptáculo, al nuevo profesor de Filosofía muggle solamente le restaba continuar con sus obligaciones al interior del establecimiento. Con la postura digna y elegante que de algún modo conseguía contrarrestar la destrucción de su apariencia, cerró la puerta del despacho delicadamente antes de emprender su camino por el pasillo, con una calma que no dejaba de parecer siniestra a muchos alumnos incapaces de comprender la sutileza de su frivolidad. Se detuvo de pronto, acaso impelido por la necesidad de asimilar correctamente cada detalle de las órdenes entregadas.

Solamente al abandonar el cauce bien encaminado de sus pensamientos reparó en la habitación que a su lado se mantenía abierta... aquella triste aula de clases ignorada durante años por todo habitante de la institución. Con un desinterés claro en las facciones de su rostro medio deformado por las cicatrices de su último castigo a manos de Kain, decidió que tal descuido tampoco merecía interés de una personalidad respetable como la suya, y se alegraba de contar con un aula de clase mucho mejor equipada para 'instruir' las mentes jóvenes a su cuidado. Aún sin que contase con la vocación pertinente para tal trabajo, le parecía un desafío llamativo. Se dispuso a continuar su camino.
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Luparia Betancourt el Jue Jun 14, 2012 5:59 pm

Luparia lentamente iba acostumbrándose a la vida en aquel nuevo colegio. Sin embargo, todavía extrañaba la grandiosa inmensidad de Hogwarts y los miles de sitios secretos que tenía para reunirse con sus múltiples amantes. Aún así, debía admitir que la liberalidad reinante en Clevermont College era sumamente satisfactoria. Más luego de los ataques, pues parecía que los profesores -más aún los nuevos- se preocupaban de cualquier cosa menos de lo que hacían los estudiantes. Bueno, por lo menos por el momento todo parecía marchar de perlas para Betancourt. El caos era su mayor aliado para realizar sus trastadas.

Deambulando por el cuarto piso, se percató de que la puerta que daba al aula abandonada estaba entreabierta. Se detuvo frente a ella y la observó, meditando si encontraría alguna pareja haciendo arrumacos en su interior. La idea de interrumpirles su 'momento caliente' le pareció sumamente tentadora, por lo que sus dedos se elevaron con lentitud hasta impulsar con suavidad el pesado rectángulo de roble, haciendo que éste se abriera por completo.

Avanzó con pasos rápidos y un pronunciado movimiento de caderas que tan característico era en ella, ladeando la cabeza hacia ambos lados en busca de algún posible ocupante de aquel ambiente. Sus ojos se cruzaron con una figura, cuya mera visión trajo gran satisfacción a la serpiente -aún seguía siéndolo, por más que ahora llevara sus prendas color carmesí-. El andrógino profesor de Filosofía Muggle siempre había tenido cierto encanto tétrico, resultando extremadamente atractivo a los ojos de la joven. Depositando una de sus manos sobre su cadera, ladeada hacia la izquierda, lo contempló con una reacia sonrisa emanando sin permiso de sus labios-. Buenas tardes, Raziel -lo saludó, dirigéndose a él por su nombre, libre de todo tipo de formalidades. No le importaba cómo pudiera tomárselo. Betancourt adoraba traspasar límites.


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Re: Aula Vacía

Mensaje por Raziel P. Slaughter el Sáb Jun 16, 2012 5:54 am

En algún momento impreciso de sus reflexiones inconscientes, el rumbo trazado por sus pasos resueltos debió de cambiar. Porque cuando decidió prestar nuevamente atención al camino que se abría frente a él, se encontró recorriendo el interior de aquella aula, acaso motivado por la desconocida motivación de entender qué fortuito acontecer habría de destinar tan desdichada e inaprovechable existencia al abandonado espacio. Pero el deseo de búsqueda de aquel entendimiento resultaría tan efímero que rápidamente la intención de retirada sería retomada. Fue cuando el profesor Slaughter daba media vuelta para convertirse en otro que abandonaba el cuarto a su desafortunada suerte, que descubrió no haberse encontrado solo durante su breve observación. Recibió el coloquial saludo sin impresiones visibles.

Alumna —Respondió a su saludo con una dignidad que se exhibía intacta ante la provocación de no ser llamado por su título de autoridad. Indudable era que Raziel conocía la identidad de la muchacha tan bien como la de cada estudiante perteneciente a la institución, pues su deber demandaba el manejo de tales materias. Sin embargo, el hecho omitir el nombre de la joven Betancourt en favor de recalcar su condición de inferioridad, reparaba limpiamente la falta cometida por ella, al mismo tiempo que evidenciaba la falta de interés que pudiera inspirar a Slaughter. Observó con minuciosidad los detalles de su uniforme para corroborar su pertenencia a la casa de Phoenîceum—. Creo no equivocarme al afirmar que la sala principal de su casa se encuentra un piso por debajo de nosotros. Espero que su deambular solitario no persiga la intención de realizar alguna acción inapropiada.

Inició un avance pausado que demostraba el absoluto control que Raziel mantenía sobre sí mismo, sobre la situación y sobre todo lo que esta abarcaba, de modo que se encontró rodeando a la joven con rumbo directo a la puerta. Cuando alcanzaba el umbral, la fijeza de su mirada indiferente se posó sobre la joven—. Estoy seguro que no es su intención obligar a nuestro director a concederle un castigo que sin duda merecerá.


Última edición por Raziel P. Slaughter el Dom Feb 03, 2013 11:53 pm, editado 1 vez
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Luparia Betancourt el Miér Jul 25, 2012 5:15 am

Había algo en la mirada de Luparia además de su astucia, que se vio reflejado cuando sus ojos se cruzaron con los de Raziel. Un fino destello, que los hacía lucir de a ratos como dos cuencas vacías. Era el recuerdo mejor guardado en su mente, algo que unos cuantos sanadores especializados en psicología mágica habían logrado ocultar en un rincón lo suficientemente profundo de su memoria, como para que no la torturara constantemente. Si bien ella no era consciente de ello, algo en el brillo de sus ojos indicaba que todavía se encontraba allí, aguardando para salir.

Las advertencias del profesor resultaron música para sus oídos, acentuándose su sonrisa al recibirlas. Su pierna izquierda se cruzó por delante de la derecha, haciéndola girar en su lugar mientras el hombre la rodeaba para salir de allí, persiguiéndolo con la mirada. ¿Un castigo? Por alguna razón, aquello le resultaba de una morbosidad ampliamente satisfactoria. Los pensamientos más obscenos atravesaron su mente, con el director como único protagonista de los mismos. Aunque alguna aparición momentánea del sujeto que tenía delante tampoco hubiese sido mal recibida. Después de todo, a cada día que pasaba, menos límites existían en su vida. Pocas cosas podían detenerla cuando se le cruzaba alguna idea demencial por la cabeza. Y en esos momentos tenía unas cuantas rondando por allí.

-Por nada del mundo querría provocar sentimientos tan adversos en tan sublime director, profesor Slaughter -terció con una mueca demoníaca pintada en su rostro, que no tenía nada que envidiar de aquel semblante tan tenebrosos que tenía delante-. Pero dígame usted... -sus pasos viperinos la fueron acercando a él hasta dejarlos con una corta distancia de separación-. ¿Qué cosas puede hacer una aburrida estudiante como yo, sin suscitar a la ira de nuestro magnánimo Theodore Worthington? -saboreó el gusto de aquellas últimas palabras, decidiendo que le agradaban en demasía. Sonaban tan consistentes acompañadas de la sombría figura del director, que le provocaban un calor indescriptible en la zona que se hallaba por debajo de su ombligo. Claramente, aquello que hacía algunos años había comenzado como un pasatiempo, comenzaba a convertirse en una enfermedad.


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Re: Aula Vacía

Mensaje por Raziel P. Slaughter el Lun Jul 30, 2012 5:17 am

Ese algo apenas perceptible en los ojos profundos de la muchacha no pasarían por alto a la siempre alerta atención del más fiel seguidor de Worthington. Algo que habría de suponer como una sospecha prometedora. Algo que de cualquier forma debía obligarse a olvidar. Porque Raziel ya no contaba con aquellos privilegios que le permitieran sacar conclusiones para ofrecer nuevas ideas a su amo. Asentir y callar era actualmente su nuevo y único deber; ejecutar cada orden con la precisión que solamente él sabía poner en marcha... y tal vez así algún día recuperar algo de la confianza que con tanta insolencia -ahora lo comprendía- había permitido que se le arrebatara.

Por lo que era más conveniente mantener insondable su mirada y rígida su expresión, en desmedro del brillo que daba cabida a tantas especulaciones en su inquietante mente. Fingió aguardar que la muchacha hiciera caso inmediato a su aviso, y tras comprobar que su intención no era aún la de retirarse, atendió inmutable a sus palabras sin manifestar inconvenientes, rígido en su posición como una estatua bien solemne y erguida con orgullo, sin rastros de apabullarse por la proximidad de una insignificante estudiante que pretendía poner a prueba los límites que como autoridad estaba dispuesto a soportar. Frente al femenino rostro expulsó su frío aliento de olor a vacío, de olor a una nada absoluta y perturbadora como la que revelaban sus ojos oscuros, para dar respuesta a esa interrogante que tantas veces debiera hacerse a sí mismo y que tan sencilla afirmación poseía:

Viva para obedecer, señorita, y quizás se libre de más de algún mal rato —objetó impertérrito, ignorando con más ahínco esta vez el recuerdo de las cicatrices dibujadas en la pálida piel. Él mismo sabía que se trataba de una condición difícil de cumplir. Mas no existía nadie que no fuera capaz de disciplinar su propia naturaleza en pos de una causa altamente beneficiosa. Cuando finalmente su figura se abriera paso hacia el desértico pasillo del cuarto piso, con fría mirada volvería a fijarse en la muchacha—. Acompáñeme, la escoltaré hacia su sala principal, si decide hacer caso a esta humilde recomendación.
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Luparia Betancourt el Dom Ago 26, 2012 9:43 pm

La presencia de Slaughter tenía algo especial que hacía estremecerse el interior de la muchacha. A pesar de su personalidad definida y segura, la sensación de su aliento acariciando su rostro no pudo menos que provocarle un suave escalofrío que recorrió toda su espina dorsal. De pronto, se sintió estudiada, analizada con minuciosa atención. A los ojos de aquel hombre se sentía prácticamente desnuda, sin nada que pudiese cubrirla para ocultar los trasfondos más ocultos de su alma. Sin embargo, además del vago temor que inspiraba en ella aquella situación, aún sentía esa tentación de poner a prueba los límites que el profesor era capaz de imponer sobre ella. Sabía que era arriesgado, pero cada día tenía menos frenos que la obligaran a hacer un stop en su vida.

-¿Y qué beneficios me trae obedecer? ¿Acaso eso impedirá que en un arrebato de locura el director me vuelva su esclava? -al decir esto, una repentina sonrisa asomó en sus labios. La idea era interesante, demasiado. Aunque a decir verdad, le atraía aún más que quien tomara cartas en el asunto fuese el profesor ojeroso que tenía delante. Dio dos pasos en su dirección y luego se detuvo, alzando una de sus cejas. Podía aceptar su recomendación, ser prudente y regresar a su Sala Principal. O bien, podía saltarse sus exigencias y obligarlo a tomar medidas más drásticas. Sería entretenido contar con un poco de acción en Clevermont. Últimamente, había demasiadas normas y muy poca diversión.

-¿Y si no lo hago? -se atrevió a preguntar, adoptando una expresión de lo más inocente en su rostro, como si su duda fuera absolutamente sincera. ¿Podría imponer su autoridad sobre ella? ¿O había algo superior que se lo impedía? Sería interesante averiguarlo.


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Re: Aula Vacía

Mensaje por Raziel P. Slaughter el Miér Ago 29, 2012 6:15 am

Una sonrisa terrorífica surgió repentinamente en su rostro para instalarse sobre las arrugas y evocar una desagradable y compasiva expresión frente a la inocencia estilada en las preguntas de su estudiante. Permitió que se acercara nuevamente, e incluso él mismo redujo las distancias con otro paso resuelto que hacía adelanto de la autoridad con que interpondría sus nuevas palabras:

Créame cuando le aseguro, señorita Betancourt —esta vez la llamaría por su apellido, enunciándolo con deferencia en premio a su curiosidad peculiar—, que cuando uno debe desenvolverse en situaciones como las presentes jamás evita nada. Reducir riesgos —destacó esa última idea idea con una entonación diferente de su voz, volteándose nuevamente hacia el pasillo que se extendía frente a él para encaminar a la joven estudiante—: eso es todo a lo que puede aspirar en su posición mientras obedezca. Es esta sin embargo una garantía que pudiera salvarle la vida.

Se preparó a realizar el primer paso cuando otra vez una duda llegaría a perturbar el pensamiento de la muchacha. Afortunadamente, Raziel Slaughter era dueño de una paciencia que no conocía límites y disfrutaba especialmente con esa labor de aclarar inquietudes de cualquier naturaleza que incluía implícitamente su cargo impuesto como profesor. Sin embargo, no pasaba por alto el intento pertinaz de la estudiante por escudriñar límites. Y él había decidido que el momento de mostrarlos sobre la mesa de juego finalmente había llegado.

Es tan sencillo que usted misma hubiera podido deducirlo —concluyó con una amabilidad fría e implacable—. La desobediencia la privará de esa insignificante pero valiosa garantía que ya le he mencionado. Ahora mismo podría acudir a la oficina del director a solicitar un permiso para aplicar sobre usted el castigo que más apropiado me parezca para enmendar cualquier tipo de insolencia que se propusiera protagonizar, petición que estoy seguro me sería concedida —en ese punto frenó momentáneamente su mensaje para observar con fijeza a la receptora del mismo, analizándola con un detenimiento tal que paradójicamente, llegaba a parecer ausente—. Pero usted es una joven inteligente; no me obligaría a proceder para perjudicarla —repentinamente en sus ojos surgió un brillo extraño, algo muy parecido a la intensidad vital de cualquier ser vivo que demostrase ser humano.
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Re: Aula Vacía

Mensaje por Luparia Betancourt el Vie Ago 31, 2012 7:27 am

Sin saber exactamente cómo, una ligera carcajada emanó de sus labios con la vaporosa esencia del arrullo que produce el océano al barrer las costas de la playa. Hacía tiempo que no reía, por lo que aquel sonido resultó extraño incluso para los propios oídos de la joven. Probablemente, era la persistente insistencia de Raziel para convencerla por un modo pacífico de cómo era el modo correcto de obrar, que resultaba demasiado irrisoria como para mantener la seriedad que la situación requería.

Sus ojos permanecieron estáticos en la misteriosa -y hasta en cierto modo escalofriante- figura del profesor. La distancia que los separaba se hizo aún más corta y el aire no tardó en impregnarse en el aroma algo ácido que el hombre emanaba. Sus dedos se entrelazaron detrás de su espalda, mientras que luego de una larga pausa su boca finalmente se abrió para contestar.

-¿Pero qué es la vida sin algo de riesgo? ¿No le parecería demasiado monótona y aburrida? Al menos, entre los muros del College no hay demasiadas situaciones en las que se pueda contraer algo de peligro para la propia vida. ¿Por qué desperdiciar entonces cuando se aparece una ocasión tan sumamente tentadora? -de pronto, hablaba con excesiva franqueza; tanto que podía llegar a resultarle poco seguro para su actual posición de simple estudiante, contra la autoridad de profesor que ostentaba Slaughter.

Una de sus cejas se arqueó, formando una curva simétrica con respecto al ojo grisáceo que analizaba concienzudamente al hombre que tenía delante. Por primera vez en toda la conversación, pareció titubear. Pero el lapsus de inseguridad le duró sólo un instante, ya que prontamente volvió a recuperar su facilidad para meterse en líos por hablar demás.

-Un castigo podría ser divertido, depende de las manos que lo apliquen sobre mí -terció, con una sonrisa indecifrable en el rostro. Podía haber llegado a perder la cordura tras la muerte de la mitad de su alma. O quizás, sólo estaba retornando a su actitud de ninfómana compulsiva y la idea de pagar por su desobediencia resultaba un juego más para su mente demasiado promiscua.

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