[E] Congreso Mágico ~ 13 de abril de 2052

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[E] Congreso Mágico ~ 13 de abril de 2052

Mensaje por Leszek Collingwood el Sáb Abr 13, 2013 1:10 am

Paso. Paso. Bostezo. Paso. Paso. Bostezo. Bostezo.

La jornada de aquel nuevo día de arduo trabajo acababa de iniciar y encontraba a Leszek Collingwood avanzando en dirección a su departamento con más lentitud de la jamás antes vista. Arrastraba los pies con evidente cansancio y sus ojos entrecerrados no hacían más que corroborar la posibilidad de que en el último tiempo el primerizo se había visto privado de muchas horas de sueño. El principal responsable era el borrador que llevaba enrollado en la mano derecha, listo para ser entregado a su supervisor apenas alcanzara su piso, su departamento, su oficina... dentro de varios minutos más. Pero el relato de esa excusa digna que había quedado pendiente desde el día anterior y que debió terminar en casa para conseguir entregarla a tiempo, no constituía la única causa de su cada vez menos cuidada y sana apariencia: dentro de poco cumpliría un mes de solicitar a diario trabajo extra. Y es que aún cuando comenzaba a hostigarse a un punto irreversible con la rutinaria naturaleza de su empleo, sabía que no contaba con una mejor alternativa. Primero, porque no había renunciado a la meta de ascender puestos para alcanzar en el futuro aquel que en verdad anhelaba. Segundo y más importante, era el único medio que le permitía apoyar a Bianca Hellmayr en sus objetivos secretos al interior del Congreso.

Mientras avanzaba habría de resultarle imposible preguntarse cuánto más disfrutaría Plancton de su propio empleo. Últimamente, sabiéndola temporalmente lejos por asunto de la liga nacional de Galovic con su equipo, sentía más envidia de ella que de costumbre. No obstante y mirando las cosas con una perspectiva menos negativa, la distancia de su mejor amiga resultaba altamente provechosa. Si llegaban a descubrir las verdaderas intenciones tras sus horas adicionales de trabajo -lo que en realidad era poco probable-, Mandy no tendría posibilidad de verse involucrada. Desde luego abandonar su actual empresa no era una opción. No luego de haber sido testigo presencial del modo en que las cosas eran llevadas en Clevermont College. Si el patrón llegaba a repetirse más allá de los terrenos de la academia mágica...

Perdió el curso de sus ideas al tropezarse con un cuerpo que caminaba en dirección opuesta a la suya en medio del largo y abarrotado vestíbulo que atravesaba. El escuálido joven Collingwood estuvo a poco de caer al suelo, pero el impacto consiguió despertarlo a tiempo para reaccionar—. Perdón, perdón, no estaba mirando y... —el pálido rostro se tiñó de sorpresa cuando consiguió enfocar la mirada e identificar a la víctima de la inesperada colisión. Y un inevitable sentimiento de vergüenza se hizo cargo de acompañar su pasmo. Porque una cosa era tropezar con un desconocido... y otra bien distinta, con una conocida eminencia perteneciente a su propia departamento—. Se-se... señorita Tomkins.
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Leszek Collingwood
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Re: [E] Congreso Mágico ~ 13 de abril de 2052

Mensaje por Leandra Tomkins el Mar Mayo 21, 2013 6:51 am

Los documentos que transportaba entre sus manos se mezclaron en una lluvia de coloridos papeles cuando el impacto tuvo lugar. Demasiado concentrada en los documentos y declaraciones que le darían la pista de su siguiente designación a terreno, no había tenido ocasión de reparar en el individuo que se interponía en su camino y que, la verdad sea dicha, en medio de su veloz carrera casi había atropellado. Un gritito ahogado de impresión fue todo el alboroto que consiguió causar el repentino imprevisto, reacción tras la cual, inevitablemente, la joven Tomkins decidiría reírse sin prestar demasiada atención al asunto. Así era ella, distraída y ligera... hasta que las circunstancias la arrastraban a una realidad bien distinta.

Y las circunstancias llegaron cuando aquella espeluznante palabra llegó a sus oídos. 'Señorita. Señorita...' Una vez, y otra, y otra, la palabra se repetía en su cabeza, abriéndose paso hasta dejar una pequeña herida en su corazón. Un vacío, más bien. Y mientras la risa se volvía vaga, procuró reconocer el rostro de quien le dirigía la palabra.

Señorito Collingwood —saludó con la sorna confundiéndose en su inconfundible acento británico, forzándose a que la sonrisa no se le quebrara. Lo cierto sería que no harían falta demasiados esfuerzos para dejar de revolcarse en su auto-conmiseración y sentir pena por el jovencito que le devolvía la mirada. Parecía realmente enfermo. Tan pálido, tan cansado, y en suma, tan ausente de esa inagotable vitalidad que había pesquisado en él durante sus primeros días de trabajo en el Congreso, que debió preguntarse si no estarían abusando del entusiasmo del pobre muchacho. Y casi tan pronto como aquella duda surgió, tomó la decisión de que no había mejor momento que el presente para descubrirlo—. Soy yo la que debe disculparse. Venía demasiado deprisa, sin mirar por donde iba y... —Bajó la mirada para evaluar disimuladamente su aspecto, que resultaba tan impecable como siempre salvo por el color enfermizo de su rostro. Cuando reparó en el documento enrollado en las manos del muchacho, lo señaló.

Lleva eso a la oficina de su comité, ¿no es así? —intentó adivinar, casi segura de estar en lo correcto. La idea debió de causarle gracia, pues volvió a reír—. Pero, muchacho, el departamento de accidentes mágicos se encuentra hacia el otro lado. Por allá —señaló los pasillos que se divisaban a espaldas de Collingwood antes de buscar su varita y chasquear la lengua un par de veces, todavía divertida a medida que meneaba la cabeza con una graciosa mímica desaprobatoria—. Si está dispuesto a recibir un consejo, le recomendaría que no descuide demasiado el tiempo que es para dormir. Créame cuando le digo que semejante desgaste trae más problemas que otra cosa, se lo digo por experiencia propia. Ahora, venga conmigo. Lo llevaré sano y salvo hasta su oficina. Porque para su suerte, yo sí que me dirigía hacia allá.

Apenas fue visible el movimiento que hizo con su varita cuando todos los papeles desparramados se apilaron en su palma abierta, tan ordenados como en un comienzo. Entonces comenzó a caminar.
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Leandra Tomkins
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Re: [E] Congreso Mágico ~ 13 de abril de 2052

Mensaje por Leszek Collingwood el Vie Mayo 31, 2013 3:42 am

Siguió la trayectoria indicada por la mano de la joven desmemorizadora, procediendo a realizar una media vuelta, que efecto, acabaría confrontándolo con el pasillo que realmente lo encaminaría a su destino. Cuando una carcajada avergonzada se adelantó a cualquier respuesta que sirviera de excusa a su magna equivocación, Leszek estuvo seguro de haber despertado por completo.

Puedo asegurarle que las noches de desvelo no forman parte de mis actividades favoritas —confesó con una sonrisa que no conseguía ocultar el agotamiento crónico de su semblante, como tampoco la pena nacida de su reciente muestra de torpeza—. Pero, ya sabe. Las circunstancias inevitables existen —agitó el documento antes observado por la señorita Tomkins, dejando muy claro en quién recaía la culpa de su descuidado estado de salud, mismo que ahora dificultaba su capacidad para acoplarse al ritmo de avance de la risueña mujer—. Más aún en lo presente. Y debo saber dar la talla... si pretendo obtener algo de reconocimiento para seguir avanzando.

Una sonrisa ambiciosa llegó a reemplazar su anterior gesto desenfadado, acudiendo a la representación de ese símbolo que ya muchos conocían al interior del Congreso Mágico; porque cualquiera que hubiera realizado un mínimo intercambio de palabras con el joven Collingwood estaba al tanto de las elevadas aspiraciones que perseguía. Y Leandra Tomkins no era la excepción, pues desde el ingreso del joven al equipo del departamento, ya le había correspondido en más de alguna ocasión realizar un trabajo coordinado con los desmemorizadores más experimentados, tendencia que iba en aumento conforme el descaro de los hombres de Worthington se daba a conocer. Esa era otra razón que lo mantenía con un sobrecargo de trabajo exorbitante que triplicaba la actividad realizada por su oficina en tiempos que pudieran considerarse normales. La joven que caminaba a su lado lo sabía, pero lo callaba como la mayoría de los empleados. Tal era el temor que desplegaba aquel hombre que con sus misteriosas intervenciones convertía la incertidumbre en un mal extensamente diagnosticado.

Ambos doblaron a mitad del gran corredor para adentrarse a uno más estrecho, y luego a otro, y a otro, sumergiéndose en un laberinto de intrincados pasadizos que de algún modo los conectó con un gran y concurrido pasillo en el tercer piso. En ocasiones como aquellas, cuando sus facultades cognitivas se encontraban notablemente afectadas, la tarea de dar con su pequeña sala de trabajo se convertía para Leszek en una tarea enrevesada. Debió agradecer internamente haber tropezado con su voluntariosa guía, misma a la cual observaría tras un breve tramo de silencioso recorrido—. Sé que no me veo bien... y, disculpe mi atrevimiento, pero me apostaría que tampoco usted ha descansado como desearía.
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Re: [E] Congreso Mágico ~ 13 de abril de 2052

Mensaje por Leandra Tomkins el Lun Jun 03, 2013 11:42 pm

Procuró adrede no escandalizarse con aquel comentario que aún ante la clara intención de hacerlo pasar por una inofensiva observación, no hacía más que invocar al peligro, de ser oído por las personas equivocadas. «Más aún en lo presente. Las circunstancias inevitables existen, más aún en lo presente». Lea podía comprenderlo mejor que nadie, pues se había visto obligada a corroborarlo de un modo nada sutil... durante un infeliz amanecer del mes de enero. Tuvo que recordarse no evocar la memoria de Christopher, no solo para evitar el daño que conllevaba semejante acto, sino también porque debía evitar delatar el confuso amasijo de sentimientos que aquella escena despertaba, no tanto en su corazón como en su cabeza. Un nivel de odio vengativo que incluso a ella le resultaba atemorizante. Así que dejaría el tema pasar, dispuesta a no interrumpir las observaciones del joven que lentamente parecía recobrar su característica lucidez. Su sonrisa se tornó suspicaz al oír la siguiente justificación.

El reconocimiento ya lo tiene, Collingwood. No le quepa la menor duda de eso —En efecto, Tomkins conocía muy bien la meta de aquel muchacho. Y era por aquel motivo que se mantenía atenta a cada una de sus acciones, como hacía gran parte de los integrantes del departamento de accidentes mágicos. Porque su entusiasmo era una chispa contagiosa, llegando al punto de que eran cada vez menos los que dudaban que en algún momento Leszek Collingwood consiguiera acumular los méritos suficientes para convertirse en inefable. Sería cuestión de tiempo para que el muchacho fuera considerado en algún lugar de mayor rango... siempre que su oficina de trabajo aceptara dejarlo ir; las excusas muggles jamás habían sido emitidas con tanto tino como desde la llegada del joven mago.

En eso pensaba, y en si en realidad resultaría conveniente alimentar el ego de su acompañante con algún otro comentario. Justo cuando llegaba a la conclusión de que continuar dándose vueltas sobre el mismo tema resultaría contraproducente, escuchó que otra vez le era dirigida la palabra. Frenó de golpe.

Ese comentario no solo era un atrevimiento. Era, desde cualquier punto de vista, una clara insolencia a un miembro del departamento con un nivel jerárquico muchísimo más alto al que él poseía. Tomkins, en su calidad de desmemorizadora con vasta experiencia, sabía muy bien que bastaría con una queja al supervisor del muchacho para hacerle pagar por semejante insulto. Pero sabía también que la observación podía ser de todo, menos malintencionada—. Si usted apostara desde luego ganaría. Así que, por esta vez, dejaré que los galeones se queden en mi monedero —rió al final, cuando decidió que no había motivo para exagerar por tonterías. Collingwood no era el culpable de los motivos de sus desvelos. De cualquier forma, Leandra siempre sabía cómo salir airosa. Acentuó su sonrisa—. Pero es obvio que yo sé disimular mi cansancio mucho mejor que usted. Le vendría bien seguir mi ejemplo. Después de todo hace un momento lo ilustró mejor de lo que yo hubiera podido —retomó la marcha, colgándose del brazo del mago para no dejarlo atrás antes de agregar con un tono apenas audible—: Las circunstancias inevitables existen.

Por esa ronda le fue imposible ocultar el matiz triste con el que realizaba su aseveración.
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Re: [E] Congreso Mágico ~ 13 de abril de 2052

Mensaje por Leszek Collingwood el Lun Jun 10, 2013 4:23 pm

Leszek Collingwood nunca había contado con aquella habilidad conocida como inteligencia emocional, y por tanto, carecía de la sensible intuición que ésta proporcionaba. Pero a cambio de aquella carencia, poseía raciocinio suficiente como para capta que el carácter de aquella conversación acababa de dejar atrás el toque humorístico y distendido. Lo adivinaba del tono desganado de la desmemorizadora y del modo progresivo en que su sonrisa de niña comenzaba a ensombrecerse... hasta convertirse en un gesto completamente adulto. Uno que debió conocer de cerca y que aún recordaba, pues era la expresión triste y resentida con la que su padre tenía la costumbre de enfrentar al mundo. Lo siguiente solo fue unir esa reacción repentina, las afirmaciones recién planteadas y los rumores que solían tener a la señorita Tomkins como objetivo. Entonces comprendió la causa del cambio.

Guiado por la mujer que se tomaba de su brazo, la observó unos segundos sin saber qué decir; temía que la palabra equivocada pudiera desencadenar el llanto que prefería no presenciar. Aunque, si se detenía a valorar la evidencia de forma retrospectiva, durante los últimos meses la señorita Tomkins había demostrado afrontar la muerte de su esposo con una entereza admirable. ¿Por qué entonces su fortaleza tendría que quebrarse en ese momento? Ese pensamiento sería el responsable de animarlo, a medida continuaba caminando y saludando con un respetuoso gesto a los conocidos que distinguía durante el recorrido, a configurar una respuesta que probablemente no contribuiría a mejorar el ánimo de la desmemorizadora. Pero era más poderosa la frustración que nacía en él al comprobar cuánto daño había causado en ella las malas decisiones de Theodore Worthington.

Con todo respeto, señorita Tomkins —sus palabras eran suaves, y aún cuando no fueran pronunciadas mediante susurros, difícilmente alguien que no estuviera tan cerca de él como la aludida podría oírlas—. ¿Le ha servido de algo disimular? Sabe que como todos, lamento profundamente su pérdida, pero está claro que fingir que todo está bien no la ha ayudado a soportarlo mejor. No desmentiré mis dichos, pero así como existen las circunstancias inevitables, también existe nuestra capacidad para afrontar las circunstancias en lugar de dejarlas ocurrir como si nada —Todavía con el brazo de Leandra sujeto del suyo, se detuvo. Tras haberse perdido en otro interminable laberinto de corredores menos concurridos habían llegado a la puerta de su oficina, donde aguardaban la entrega de sus documentos. Se permitió un segundo antes de resolverse a entrar, observando a la bruja a su lado con absoluta concentración—. Sé que usted es una mujer fuerte. Por consiguiente, puede tomar el control de su propia vida.
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Re: [E] Congreso Mágico ~ 13 de abril de 2052

Mensaje por Leandra Tomkins el Vie Jun 14, 2013 12:36 am

Algún día, quizás más próximo de lo que ella misma suponía, el estilo siempre directo del joven Collingwood habría de costarle mucho más de lo que él estaría dispuesto a pagar. Era aquella idea la que devoraba sus pensamientos a medida oía los argumentos que el muchacho planteaba con una naturalidad que juzgaba no correspondiente con lo que, a su juicio, él pretendía dar a entender. Pero más sorprendente que el carácter temerario de sus afirmaciones era el hecho de que Lea, más que escandalizada, se encontraba admirada de la osadía comprobada. Y sucedió de pronto que las suposiciones se convirtieron instantáneamente en una certeza clara en los ojos de Leszek: sus palabras eran un desafío abierto al régimen que los sometía, eran un atrevimiento ausente de cobardía alguna. No supo por qué, pero sintió que ante semejante muestra de idiota valentía ella no podía quedarse atrás. La reserva no haría honor alguno a Christopher.

¿Y cómo se supone que yo deba afrontar mis circunstancias? —en el rostro de la mujer la estupefacción se mezclaba con una diversión nerviosa a medida comenzaba a separarse de Collinwood para contemplarlo de frente, con un brillito desconfiado en la mirada—. Porque, francamente, dudo que ir a la cueva de Theodore Worthington a darle su merecido a él y sus amigotes sea una opción, ¿no le parece? El escarmiento es la única solución que me queda... pero resulta que el solo hecho de haberlo mencionado no solo reduce mis posibilidades de éxito, sino que además me pone en zona de peligro —No pudo resistirse. Recurrió a todos los papeles que transportaba en una de sus manos para elaborar un gran rollo con el que propinó un ligero golpecito en el brazo del muchacho. Rió, más que por el hecho de que algún punto de aquella discusión le pareciera gracioso -pues de hecho no lo era-, era porque temía entregarse a una situación de irremediable angustia, o de miedo, en su defecto. Estaba hasta del miedo, del odio, de la impotencia de saberse inútil ante cada injusticia que veía acontecer frente a sus narices—. Y todo gracias a usted. ¿Está contento ahora? Puede que el día de mañana cuando me encuentre recluida en el calabozo de algún lugar terrible, acabe convirtiéndome en la víctima de mis propios hechizos desmemorizantes. Y espero que por simple empatía humana, al menos se acuerde de mí cuando no me vea por ningún lado y recuerde a lo que me expuso.
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Re: [E] Congreso Mágico ~ 13 de abril de 2052

Mensaje por Leszek Collingwood el Mar Jun 18, 2013 11:37 pm

Mucho antes de recibir el repentino golpe, Leszek ya había caído en la cuenta de la peligrosa situación a la que había arrastrado a la señorita Tomkins cuando escuchó sus reproches. Hablar en medio de un pasillo sobre represalias contra Theodore Worthington no solo era atrevido; casi era una sentencia de muerte. Porque más que a la mayoría, a Collingwood le constaba que los detractores de aquel mago tenebroso caían por montones cada nuevo día. Aún no descubría cómo, pero había oídos en todas partes y eso convertía en todo un desatino respuestas como las de la elocuente desmemorizadora. Sin embargo él asumía su responsabilidad con la madurez que la situación demandaba: ella no había hecho más que seguir el juego atrevido del muchacho.

Lo primero que hizo fue recorrer el pasillo de extremo a extremo con un análisis exagerado. Solo al comprobar que se encontraba convenientemente despejado, reaccionó a sobar el brazo agredido.

Espero que no creerá en serio que me alegra exponerla de esa forma —repuso ofendido, volviendo a fijar su mirada en ella—. Pero de todas formas, señorita Tomkins, estamos solos. Así que dudo que ni el día de hoy ni los que le seguirán corra usted algún peligro verdadero. Sé lo que es vivir recluido en un calabozo, y créame, no le deseo a nadie esa suerte. De todas formas le debo una gran disculpa —dio la vuelta para posar su mano sobre el pomo de la puerta que lo llevaría a las oficinas de su humilde y mal pagado comité, pero se detuvo antes de girar el elegante agarrador para desaparecer de la escena. Una idea repentina, del todo arriesgada, lo asaltó como un rayo. Sin poder resistirse al impulso volvió a encontrarse de cara al pasillo, corroborando que continuase deshabitado en el sector que él ocupaba... y volvió a observar a la mujer. ¿Podía confiar en ella? Aún no lo decidía, pero sus labios comenzaron a actuar por cuenta propia.

¿Conoce usted... a la señorita Hellmayr? Bianca, del cuartel de aurores —especificó en medio de susurros, tan cerca de su rostro como podía permitirse para asegurar que ella y solo ella fuera la receptora de cada palabra—. Búsquela. No ahora, quizás al término del día, en algún momento improvisado... y dígale que va de mi parte —Esbozó una sonrisa tan jovial, que por un momento todo rastro de agotamiento desapareció. Cuando retrocedió una vez más en dirección a la puerta, levantó apenas la voz—. Puede que cuente con más posibilidades de las que cree para afrontar sus circunstancias. Solo hace falta tomar la decisión. Le agradezco la guía, buenos días.

Un segundo después, la figura desgarbada de Leszek Collingood se perdía detrás de la puerta.
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Re: [E] Congreso Mágico ~ 13 de abril de 2052

Mensaje por Leandra Tomkins el Jue Jun 20, 2013 4:21 am

Leandra quedó plantada ahí, de pie ante la puerta cerrada y con una mirada de absoluto desconcierto en un rostro de pronto vacío. Qué era... ¿Qué era lo que Collingwood le había dicho? Lo primero que acudió a su mente en blanco fue el nombre. Hellmayr. Bianca Hellmayr. Bianca Hellmayr del cuartel de aurores. Claro que la conocía, era parte del grupo de avanzada al que Christopher había pertenecido durante sus últimos años en el departamento. Pero no alcanzaba a comprender qué relación podía guardar ella con la conversación que acababa de acudir, y mucho menos con la última afirmación. ¿Acaso ella iba ayudarla a afrontar sus circunstancias?

De golpe las sospechas surgieron. Y el blanco de su pensamiento se transformó en un caos de colores y destellos.

Collingwood estaba metido en algo extraño, de eso no cabía la menor duda, ¿pero en qué? Entonces lo decidió: iría a hablar con Hellmayr, tal vez al término de ese mismo día. La curiosidad era más fuerte que el claro peligro que parecía empapar toda esa extraña situación. Seguía observando con una expresión ausente la puerta por la que el joven Leszek había desaparecido, pero no fue consciente de ello sino hasta cuando escuchó unos pasos aproximarse desde el otro extremo del pasillo. Se apresuró a seguir caminando en dirección a su propia oficina con la impresión de que ese sería un día largo, muy largo.
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Re: [E] Congreso Mágico ~ 13 de abril de 2052

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