[H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Arsène Weasley el Vie Nov 15, 2013 10:27 pm

¡IMPEDIMENTA! —La voz potente de Weasley se elevó por encima de miles de conversaciones susurrantes al mismo tiempo que Mathews encabezaba su propia ofensiva. Por un pelo conseguiría protegerse del maleficio, y el impacto del mismo contra el encantamiento protector desencadenaría un estruendo tal que ya nadie sería capaz de ignorar el pequeño conflicto que entre los dos Smaragdium iniciaba. La mesa completa de la casa esmeraldina se sacudió producto del acontecimiento. Bajo la lluvia de chispas resultante de la colisión, Arsène insinuaba una sonrisita petulante que celebraba su rápida respuesta. La mano que ahora se cerraba sobre su varita y apuntaba al muchacho se había mantenido igual de preparada para actuar que la del chico, oculta hasta hacía solo un par de segundos que le habían permitido gozar del disimulo que a este le había hecho falta para tener éxito en sus intenciones.

Si en algún momento en verdad llegaste a pensar que ibas a lograr hacerme algo es que eres demasiado idiota, señorito Mathews —se oía casi apenada al ponerse de pie para estar a la altura del muchacho, olvidándose por por un momento de que, muy probablemente, a Worthington no le habría hecho mucha gracia ser el espectador de semejante evento en medio de su aburrida fiesta de Halloween y que en cosa de segundos se decidiría a intervenir en su contra. Muy a la distancia comprendía que el silencio había llegado a reinstalarse en la habitación, porque lo que en realidad la preocupaba ahora era darle una lección a ese condenado gusano por suponer que con sus penosos catorce años y una soberbia enfermiza conseguiría tocarle un solo pelo a ella. Si algo había en el mundo capaz de irritarla... era que la subestimasen. Y su fiera expresión lo dejaba bastante claro—. Di lo que quieras de mí, pero nada de eso hará que sea menos cierto que siquiera me llegas a los talones. Te falta mucho talento para justificar tu jodida arrogancia, pero como eres incapaz de notarlo... bueno —se encogió de hombros, riendo de un modo espeluznante—. No se necesitan ojos cuando no se usan para notar lo evidente —No perdió más tiempo, pues el resquicio de cordura que todavía conservaba en algún lugar de su pensamiento le recordaba que no contaba con semejante lujo. Agitó su varita antes que Vasile tuviera ocasión de adivinar nada—. ¡Ocumanti!


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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Osmund Burroughs el Sáb Nov 16, 2013 12:26 am

Osmund volvió el rostro, en búsqueda de aquello en lo que Bella fijaba su mirada. Y cuando se encontró con la mirada desdeñosa de una muchacha de Phoenîceum que se veía varios cursos mayor, rubia y pálida como la mismísima muerte, no pudo menos que darle la razón a su amiga. Era aterrorizante; tanto que sintió un pequeño escalofrío recorrer su cuerpo al ver la marca horrible que llevaba en el rostro. Encajaba a la perfección con el inhóspito ambiente de ese Halloween. Pero lo que más llamó su atención no fue tanto la apariencia espeluznante de esa desconocida -de todas formas en Clevermont College sobraban alumnos y profesores tenebrosos-, sino más bien que la muchacha a su lado hiciera tal observación cuando de común solía mirar el lado bueno de todas las cosas, incluso del pequeño Osmund, a pesar de todos los defectos que el resto del mundo se empeñaba en adjudicarle. Volvió a fijar la mirada en ella, preocupado.

¿Te molestó a ti? —se vio obligado a pasar por alto la broma de las donas. Porque si su pregunta tenía como respuesta una afirmación... las cosas iban a ponerse feas. Burroughs no tenía espíritu de luchador ni nada parecido, pero si alguien intentaba meterse con sus amigos, pues, al menos podía hacer el intento. Se quedó mirando la nuca rubia de la aludida con el entrecejo fruncido, como si bastara con eso para hacerle pagar por cualquier cosa que pudiera haberle hecho a Belladona.

Estuvo realmente encantado con la reacción de Dona frente a la noticia de su amigo elfo, porque tenía la impresión de que cualquier otro hubiera mirado a mal que trabase amistades con un elfo doméstico. Buscó algo en el pantalón en el que había guardado los dulces y extrajo un papel arrugado y doblado muchas veces sobre sí mismo. Cuando luego de varios intentos consiguió estirarlo, lo extendió a su amiga: el dibujo de un elfo triste y receloso les devolvía la mirada—. Se llama Piccard, pero yo le digo Pic —comentó con alegría—. Nunca le he ofrecido una dona, pero imagino que le gustan y... ¡claro que no usa listones rosas, es un chico! Sería realmente ridículo que...

Sus explicaciones quedaron a medio camino cuando, de un segundo a otro, un ruido semejante al de un estallido interrumpió muchas conversaciones. Alzó la cabeza justo a tiempo para ver que en la mesa de Smaragdium algo extraño ocurría. Por un segundo se le ocurrió pensar que el director no se podría muy contento, pues a sus oídos llegaba algo muy parecido a una pelea, y que por lo tanto convenía mantenerse bien escondido para no involucrarse. Pero la curiosidad siempre le ganaba. Se puso de pie sobre su silla para intentar ver mejor lo que ocurría, porque los alumnos mayores, tan consternados como él, estiraban el cuello para enterarse de algo y no le dejaban ver nada. ¡En ocasiones como esas ser pequeño era una maldición!—. ¡Dona, Dona, ven! —tironeó de su uniforme para obligarla a incorporarse con él—. ¡Levántate antes de que te lo pierdas, algo pasa por allá!
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Ioan Mathews el Sáb Nov 16, 2013 2:07 am

¡Ah, entonces sí hablas! —el brillo audaz y risueño presente en su mirada evidenciaba las inofensivas intenciones de su mordaz comentario. Casi había asumido que tendría que conformarse con los dulces antes de oírla responder con un mezquino grupo de palabras. Pensó que peor era nada, sin embargo—. Así que, viene de familia... —Repitió las palabras de Vanni con actitud reflexiva, como si evaluara qué tanto había de cierto en la afirmación otorgada. No era que desconfiase de la muchacha, pero el tono empleado lo invitaba a suponer que quizás ella hubiese respondido cualquier cosa con tal de ver finalizada la fugaz conversación. Ioan acabaría concluyendo que la rubia no se libraría de él mientras mantuviese el intercambio de palabras; daba igual si sus respuestas eran o no ciertas. Algún pensamiento debió de causarle gracia, pues comenzó a reír de la nada—. No puedo hacerme una idea de cómo será el resto de tu familia entonces —bromeó sonriendo de medio lado. Se reclinó en su asiento, cruzándose de brazos para observar mejor a la chica—. Seguro este tipo de fiestas les fascinarían, ¿eh? Todos callados y con caras de zombi...

Perdió su concentración en la difícil conversación que se esforzaba por mantener en pie cuando, unos metros más allá, una voz muy conocida llamó su atención... seguida de un estruendo que lo obligó a fijar la mirada más allá del rostro de su interlocutora. Hasta ese momento no había reparado en la llegada de Vasile; pero al verlo ahí de pie, enfrentándose nada menos que con Weasley, no pudo menos que considerar que su hermano había escogido un pez demasiado grande para entretenerse durante la velada. Pero la expresión del muchacho de Smaragdium indicaba todo lo contrario. La mayoría de los estudiantes habían callado luego del alboroto armado por las varitas que ambos empuñaban, por lo que no fue difícil oír las palabras de la pelirroja y hacerse una buena idea de lo que ahí ocurría. Adivinó las intenciones de Arsène mucho antes de que su maleficio tuviera lugar, pero no manifestó intención alguna de levantarse para socorrer a su hermano. Si había sido lo bastante idiota como para meterse en aquel lío en las narices de todo el college... que se las arreglara como pudiera. Sabía que de invertirse los papeles Vasile hubiera hecho lo mismo.

Oyó la última palabra de Weasley como un espectador más. Y esperó el resultado.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Dominique Weasley el Sáb Nov 16, 2013 12:40 pm

El maleficio de su sobrina jamás conseguiría llegar a su objetivo, pues una tercera varita intervendría justo a tiempo para dar por finalizada aquella batalla absurda. La varita de Dominique.

Se encontraba de pie en toda su terrorífica altura, todavía instalado en el lugar que le correspondía tomar en la mesa de profesores, y dedicaba a sus despreciados alumnos una de sus miradas más salvajes. No quedaba claro si se encontraba más molesto que entusiasmado por su interrupción en la escena; después de todo, acababan de darle un motivo para desquitarse con alguien, con la excusa de ejercer los escarmientos que la situación demandaba. Unos que Worthington seguramente no realizaría teniendo a sus fieles junto a él, porque un mago de su categoría tenía cosas más importantes de las que ocuparse que un par de mocosos conflictivos que opacaban la atmósfera de la celebración. Hizo a un lado su tercer plato a medio terminar que reposaba impasible en la mesa y avanzó por encima de esta hacia el lugar del conflicto, bien consciente de que el director estaría pendiente de cada pequeña acción que realizara. Las pisadas de sus grandes zapatos originaban un sonido profundo, grave y cadencioso; como un latido en cuenta regresiva.

¿Qué pretendéis vosotros, par de idiotas? —los reprendió con voz atronadora a medida se abría camino hacia ellos. A su paso los alumnos parecían encogerse, acaso temiendo recibir algún ataque repentino y sin justificación de ese mago que, de hecho, era famoso por llevar a cabo ese tipo de acciones a menudo sobre los más desprevenidos. Pero se detuvo frente a los Smaragdium sin que un solo alumno resultase perjudicado en el recorrido. Si hubiese dependido de él, habría preferido permitir que la pelea continuase su curso natural hasta que su sobrina hubiese resultado perjudicada. Sin embargo Dominique era profesor, un condenado y aburrido profesor, por tanto debía velar por el orden, más aún en una noche para la cual Worthington tenía bastantes planes que con ese último acontecimiento se veían dilatados—. Esto es un comedor, no un escenario de duelo. ¿Cómo se os ocurre comportaros así frente a vuestro director? Entregadme las varitas, ahora. Y quedaos quietos. Como mínimo tendréis que recibir un castigo en pago a semejante acto de insolencia.

El profesor de pociones no se refería a cualquier tipo de castigo: el college entero estaba muy al corriente de lo hábil que Weasley era con las torturas. Estiró la mano, violento, dejando bastante claro lo poco conveniente que sería demorar más el asunto con una negativa desatinada.
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Dominique Weasley
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Belladona Betancourt el Dom Nov 17, 2013 5:48 am

Esperaba tener en alguna próxima ocasión unas clases del idioma de Os. Hablar con la boca llena no era un don que se podía adquirir todos los días, así que hizo esfuerzo para acaparar todo el restante espacio de su boca y masticar. Masticar y masticar, para luego tragar. ¡Listo! Su padre le había dicho que era adecuado masticar muy bien los alimentos para luego ingerirlos. Por suerte, Belladona no era de esas jóvenes que desobedecían las reglas de sus progenitores.

-No, no me molestó.- hizo una larga pausa tras terminar su bocadillo. La mente se le puso borrosa al intentar recordar los sucesos de la Aula Vacía. No tuvo éxito. No sabía si era por su inminente distracción o porque su memoria intentaba reprimir el recuerdo por las secuelas psicológicas causadas. Lilith era la primera chica quien se había ganado algo de mala simpatía por parte de Bella. Eso sí que era muy extraño.

Sin embargo, las cosas cambiaron su color como si de pinceladas se trataran. -¡Qué hermoso!- exclamó Bella mirando el sorprendente dibujo de Os. Vamos, también lo decía por el elfo. El talento de Os era una de las cosas que tanto le agradaban a Belladona, no solo por los grandiosos momentos que tenían en su pequeño rincón de arte, sino porque él entendía perfectamente cómo era el sentimiento de un artista con su protagonista en papel o lienzo. -Ay, pero si los listones rosas son muy bonitos. ¡A todos les gus...

Y se cortó su discurso al observar un rayo de luz. Rápidamente se escondió bajo la mesa aterrada. ¿Qué estaba pasando? Se oían gritos, insultos y oleadas de murmullos. Pero entonces algo tiró de ella y la hizo levantarse. Os parecía muy atento a los sucesos. Bella asomó su cabeza y solo distinguió la mesa de Smaragdium. ¿Le habría pasado algo malo a Dic? -¡No peleen, no peleen! -chilló entre la multitud mientras recogía todas las armas letales que podía: donas. Si alguien tocaba a Dic, les lanzaría en la cabeza y en los tobillos, jum. Pero cesó. La grandeza mas no imponente figura del profesor de pociones la alivió un poco. No por el hecho de su persona, sino por el cese de los acontecimientos. Distinguió a lo lejos, tratando de apoyarse en los hombros de Os para ver mejor... Era una pelirroja y un chico de cuarto curso. -Menos mal que no era Dic. Oh, lo siento Os. -se disculpó al ver que estaba encima de su compañero de dibujos. Bella era alta, pero su corazón de niña se lo hacía olvidar por completo.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Dom Nov 17, 2013 11:48 am

Seguir la conversa con Díctamo dejó de tener sentido justo cuando escuché el tono de voz de Arsène elevándose por encima del de los demás. Tragué saliva con una pequeña mueca en el rostro y giré mi rostro para poder divisar con claridad la escena. Yo era la delegada de Smaragdium que se encargaba de que los mayorcitos no causaran ningún tipo de problemas en este tipo de eventos así que yo tendría que encargarme de que Arsène Weasley se estuviera quieta y dejara tranquilo a Vasile, pero...esa no era mi misión aquel día. Me levanté de mi asiento justo cuando pude divisar la mano de mi compañera de casa sacado su varita.

Me aproximé un poco más a la zona de discursión tratando de actuar lo mejor posible, con el ceño fruncido y negando con la cabeza. Lo que no fue de mi agrado -ya que me rompió los esquemas por completo-, fue que el profesor de pociones apareciera antes que yo en la escena. Me relamí los labios para darme coraje a mi misma y carraspeé mi garganta para darme paso entre la conversación de aquel trío.-Disculpe, profesor Weasley. Creo que deberíamos tener esta conversación en otro lugar para dejar que el evento continúe...Está haciendo que el resto de alumnos empiece a alzar el tono y, créame, esto es solo el principio de una gran situación polémica de la que se pueden tirar hablando horas y horas. Opino que no le agradaría a nuestro director que dieran su opinión justo en este momento-.Sonreí de medio lado, lo más amable que pude. No sabía si aquella era una justificación suficiente para el profesor aunque esperaba de todo corazón que si que lo fuese. Cuando miré a mi alrededor pude observar que todos tenían sus ojos posados sobre nosotros, esperando con tensión la respuesta del profesor ante la propuesta que le había presentado.

Arqueé ambas cejas hacia arriba y supe que era el momento adecuado. Coloqué ambas manos detrás de mi espalda y le hice el gesto acordado a Lilith para que empezara...
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Cassandra L. Gilbert
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Lilith S. Vanni el Dom Nov 17, 2013 12:10 pm

Solté un suspiro pronunciado cuando volví a escuchar la curiosa y supuestamente graciosa voz del hermano de Vasile. Definitivamente no había cosa que me sacara más de quicio que alguien que hablara sin saber y el chico era una de esas personas que forman parte de ese grupo tan poco peculiar. Dirigí con frialdad mis ojos hacia los suyos y apreté el mentón tras escuchar lo dicho sobre mi familia. Sabía que Ioan Mathews no tenía intenciones de sacarme de quicio ya que era más que evidente que no tenía ni idea de mi vida privada, así que tuve que obligarme a mí misma a no montar una escena, como la que estaba empezando a protagonizar mi amiga Weasley.-Pues mejor si no lo imaginas, están todos muertos-.Esa afirmación no era del todo cierta pero, ¿qué mas daba? Él no se iba a poner a averiguar cosas sobre mi pasado.-Sí, estoy segura de que les encantaría escuchar las habladurías de un pesado. Aunque claro, ni punto de comparación con tus reuniones familiares, ¿no? Con tu hermano seguro que es todo muy divertido-.Solté una carcajada burlesca.

Le di la espalda a un Mathews para encontrarme al otro alzándole la voz a Weasley. Supe que aquel era el momento en el que todo se desencadenaría. Por un lado observé como el profesor de pociones se acercaba hacia la pareja y por otro lado como Gilbert se levantaba de su asiento. Arsène había perdido los estribos y los papeles habían sido intercambiados momentáneamente, cosa que no me pareció en absoluto inteligente y más teniendo en cuenta el lugar en el que nos encontrábamos. Me mordí la lengua dentro de la boca, sin separar los ojos de la morena encargada de dar paso al siguiente movimiento. Su voz dulce se escuchó por encima de las demás haciendo que todo el mundo se sumiera en un silencio sepulcral para escuchar sus palabras. Definitivamente tenía un don para amansar a las fieras. Ni si quiera me fijé en si Cassandra realizaba el gesto ya que pude observar con mis propios ojos como todo el mundo los observaba, a la espera de que algo nuevo ocurriese.

Metí la mano dentro de la túnica y saqué un pequeño saquito, posándolo cuidadosamente sobre mi regazo y protegiéndolo de las miradas de los demás con ambos brazos. Volví a alzar el rostro para disimular una última vez, mirando hacia el grupo. Lo último que hice fue meter la mano dentro del saco, cerrarla en un puño con una importante cantidad de polvos dentro y alzarla, abriéndola para que todos los polvos cayeran sobre la parte central del comedor para que afectasen a muchos de los alumnos del College. Para cuando la gente se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo yo ya me había guardado el saco y estaba observando con una gran teatralidad y con ojos confusos bien fingidos lo que empezaba a ocurrir. Todo estaba saliendo bien.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Theodore Worthington el Lun Nov 18, 2013 2:38 am





De un momento a otro el gran espacio que constituía el comedor de Clevermont College se repletó de sombras que sumieron todo en una oscuridad pesada. Hasta en los rincones más distantes reinó el negro encargado de nublar la visión de los presentes durante un tiempo que se anunciaba indefinido.

Y en tanto la penumbra persistía, el sonido de un trueno distante remeció el edificio. Afuera la tormenta estaba a punto de iniciar... también.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Díctamo Betancourt el Lun Nov 18, 2013 3:37 am

Las cosas comenzaron a sucederse ante sus ojos con una velocidad vertiginosa que apenas consiguió soportar con la entereza que le correspondía asumir. En un momento se hallaba cómodo sobre su asiento, buscando las palabras adecuadas para combatir la intranquilidad que apenas conseguía percibir en Cassandra... y al siguiente se convertía en un testigo más del modo en que parecía agonizar la calma pavorosa que hasta entonces hubiera imperado en el ambiente. Vio la mesa temblar bajo los encantamientos llevados a cabo por Weasley y Mathews un poco más allá, y se levantó preparado para cumplir con su deber de delegado. Pero Cassandra fue más rápida. Y no impidió su avance a la escena central, pues definitivamente se manejaba mucho mejor que él en aquellos asuntos, con aquel profesor en particular. Eso descontando el hecho de que, más pronto de lo que estaba dispuesto a reconocer, debería cumplir con otro tipo de responsabilidades. Más importantes... más peligrosas.

Sus ojos recorrieron la extensión completa del lugar, expectante y casi impaciente. Casi. Sabía lo que estaba a punto de ocurrir y no porque lo presintiera, sino más bien porque los hechos hablaban por sí solos. El inflexible comportamiento de Arsène Weasley, la reacción increíblemente tranquila de Cassandra ante el alboroto que concentraba las miradas de los estudiantes... de forma inconsciente sus ojos fueron a posarse sobre la cabeza de Lilith en la mesa de Phoenîceum y la indiferencia despreciativa con la que parecía tolerar todo el escenario que se armaba. Pero la oscuridad lo cegó mucho antes de llegar a captar cualquier movimiento sospechoso proveniente de la joven. El trueno posterior desató el pánico, y como si aquel sonido estremecedor hubiera sido la consecuencia de algún evento superior a cualquier coincidencia, comprendió que su momento había llegado.

Díctamo Betancourt se levantó de su asiento a tientas, ya oyendo los murmullos desconcertados y aterrados que surgían de todas partes en medio de la noche repentina. Una que, sabía muy bien, no duraría demasiado tiempo; solo el imprescindible para actuar. Plenamente consciente de que el tiempo le jugaba en contra buscó su varita mágica y la alzó por encima de su cabeza. Un susurro, interminable y apenas perceptible comenzaría a escapar de sus labios ligeramente separados como una exhalación cargada de secretos. Si alguien hubiera tenido la capacidad de verlo entonces, habría captado la meticulosidad concentrada con la cual realizaba maniobra tras maniobra con su brazo, como si la varita en su mano fuera un delicado pincel, y el aire en torno suyo, un lienzo negro sobre el cual debía plasmar una obra decisiva para su futuro. Y el de todos.

Solo al estar seguro de haber procedido con el procedimiento adecuado dejó caer la mano que se aferraba al sobreexigido instrumento de madera. No obstante, sus labios no dejaban de moverse—: Capillus. Impervius. Vestis... —uno tras otro los encantamientos surgían de su varita sin un momento de pausa, eliminando las evidencias que pudieran involucrarlo con lo que todos estaban a punto de presenciar. El corazón latía frenético en su pecho, temeroso de considerar aquella posibilidad—. Fregotego. Epoximise... Lumos.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Theodore Worthington el Lun Nov 18, 2013 3:54 am





Los segundos transcurrieron y con ellos cedieron también las tinieblas que todavía invadían la extensa habitación. Pero, aún cuando no lo parecía, los problemas no hacían más que comenzar.

Los últimos resquicios de oscuridad abandonaron el comedor tan rápido como habían llegado, pero dejaron en su lugar una gran columna de humo que se alzaba imponente en medio del espacio y tomaban lentamente las formas definidas de un conglomerado de letras de gran tamaño, estáticas y humeantes que en conjunto, rezaban una peligrosa sentencia visible desde todas las distancias:

'Prepárate, Theodore Worthington. Clevermont College está listo para defenderse'

Bajo la gran inscripción de pronto originada, un extraño símbolo levitaba sobre las cabezas de los presentes y se paseaba de un lado a otro, exhibiéndose. Era el símbolo que alguna vez había formado parte de las placas de una ya extinta patrulla escolar.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Belladona Betancourt el Mar Nov 19, 2013 4:17 pm

Entonces todo fue cuestión de segundos. Bella no habría imaginado que la velada terminaría en un completo reino de oscuridad y miedo. No entendía si tenía problemas de vista o simplemente pasaba algo en el Comedor. Por suerte, Belladona no era una adolescente que pudiera tener miedo a cosas... insignificantes. La oscuridad no la molestaba en lo absoluto, ni las arañas, ni las tormentas... Ni mucho menos Theodore Worthington. Es por eso que mantuvo la calma a pesar de los gritos y chillidos de los demás estudiantes. Estaba bajando de la espalda de Osmund cuando ocurrió el incidente. Rápidamente tanteó entre la oscuridad hasta conseguir su manita y no lo soltó.

-Tranquilo, Os. -le dijo lo suficientemente audible para que supiera que era Bella -Nos esconderemos aquí- y a continuación se metió junto a Os bajo la mesa. Aún seguía la oscuridad y ella no podía ver nada. Pensó en lanzar un lumus pero a lo mejor era una mala idea. Mantuvo su varita en mano, olvidando las donas, dispuesta a lanzar un hechizo a quien osara hacerles daño. En esos momentos Bella demostraba ser madura y muy valiente. Quizá toda la concentración que brillaba por su ausencia en clases y eventos escolares importantes, se juntaba en ese tipo de acontecimientos: inesperados y de suma urgencia.

No llego a completar un minuto cuando todo volvió a convertirse en luz. Distinguió el rostro de Os y de todo lo que la rodeaba. Le hizo una seña con la mano para que guardara silencio y salió de su escondite, lenta y sigilosamente. Lo que encontró a primera vista no le hizo mucha gracia. No porque estuviera a favor de Theodore, sino porque se iba a armar la buena, y de las grandes. -Oh no- Belladona estaba en contra de cualquier situación que otorgara violencia, con la excepción de que fuera para una autodefensa totalmente necesaria. Pero esta vez esa frase significaba más que una defensa. Significaba que una guerra estaba a punto de empezar.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Osmund Burroughs el Vie Nov 22, 2013 4:36 pm

La curiosidad del pequeño y regordete Burroughs se perdería en el mismo intervalo de tiempo en que las luces de la habitación lo hicieron. Pasmado ante la repentina oscuridad que nublaba sus ojos oscuros, se sintió mucho más tentado a descender de su asiento y esperar a que todo pasara, o de lo contrario cedería al pánico que oía venir de todos lados. Los gritos de terror comenzaban a inquietarlo, pero la manita de Belladona se aferraría a la suya justo a tiempo para frenar su temor repentino. Se entristeció al pensar que tal vez Kib no contaría con la misma suerte de la que él podía presumir—. ¿Qué es lo que pasa? —le preguntó a su amiga cuando escuchó su voz muy cerca, confundida entre llantos y chillidos, invitándolo a mantener la calma. Obediente como nunca se dejó llevar hasta el escondite de la muchacha bajo la mesa, o eso creía él que era; con tanta oscuridad por todas partes era imposible tener certeza de lo que fuera—. ¿Quién apagó las luces?

Aunque la respuesta jamás llegaría, tampoco habría hecho falta. Porque mucho antes de lo esperado la luz regresaría a reclamar el espacio que le pertenecía. Por un breve lapso de tiempo Osmund estuvo seguro de que lo peor había pasado ya, y el sonoro suspiro que dejó escapar de sus labios era la mejor prueba de ello. Pero cuando consiguió observar a Bella, toda precavida y con la varita mágica en su mano, haciéndole señas para que permaneciera escondido... dudó. El miedo le recorrió la espalda segundos después, al oírla murmurar esas dos pequeñísimas palabras—. ¿Qué es lo que pasa? —repitió, sintiendo que la curiosidad volvía a hacer de las suyas en su ánimo. Antes de darse cuenta había salido de abajo de la mesa y contemplaba en la misma dirección que la pequeña Betancourt. Tardó un siglo en leer el mensaje que flotaba tan alto que casi tocaba el techo, pero al hacerlo no entendió mejor las cosas. Volvió el rostro hacia Bella para susurrar en su oído la última pregunta—. ¿Son malas noticias?

Lo curioso era que, aún sin tener mucha idea de lo que ocurría, creía conocer la respuesta.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Ioan Mathews el Vie Nov 22, 2013 6:56 pm

No se tragó una sola de las afirmaciones de Vanni, no obstante desistió de la posibilidad de expresar en voz alta su inflexible escepticismo al oírla contraatacar con un arma que pocos sabían efectiva: su familia. Desde luego no los odiaba, pero una cosa era reconocer su parentesco y otra muy distinta era referirse a ellos cada vez que tenía ocasión—. Divertido es decir poco —se limitó a musitar con voz queda, pero la sonrisa todavía asomándose, burlesca y divertida. Se imaginaba a la rubia en medio de esas reuniones Mathews a las que acababa de hacer alusión, llegando a considerar que de no ser por ese rastro de desequilibrio mental que se removía constantemente en sus rasgos, hubiera encajado a la perfección con el ambiente de aquellas aburridas ceremonias; el estilo siempre despectivo de sus actitudes era casi idéntico al de sus progenitores.

Para cuando Vanni se decidió a darle la espalda, Ioan había perdido todo el interés en mantener el hilo de la forzada conversación en favor de lo que continuaba ocurriendo en la mesa de Smaragdium. Porque si algo no se había esperado como desenlace del repentino conflicto, era la oportuna intervención del profesor Weasley. Lo vio avanzar en dirección a los responsables de aquel alboroto, concluyendo que su hermano acababa de meterse en un problema del que se arrepentiría demasiado tarde. Pero antes de que pudiera celebrar la confirmación de sus sospechas al oír la mención de un castigo inminente... todo se desvaneció en torno suyo.

Su primera reacción fue la de ponerse en pie, casi al mismo tiempo que el trueno encargado de expandir el temor hacia cada rincón. Pero no avanzó siquiera un paso tras aquella reacción refleja. ¿A dónde podía ir? Las sombras estaban en todas partes y ocultaban de sus ojos cualquier potencial amenaza. Solo por precaución tomó su varita, asiéndola sin titubear a la espera de recibir un motivo para atacar. Pero esperaría en vano, porque las luces tenues de la habitación llegaron antes que el peligro. O mejor dicho... llegaron con él.

La tercera vez que releyó atónito el mensaje surgido de la nada se sintió tentado a reír. Pero logró contenerse a tiempo. Si el college se defendía, en adelante las cosas no serían tan sencillas para Worthington, lo que seguro a él no le haría la menor gracia. Sintió la tensión presente en el aliento contenido de miles de estudiantes cuando volvió el rostro al director. Tenía que saber cómo se tomaría esa sorpresa.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Vasile Mathews el Sáb Nov 23, 2013 8:04 pm

Ni el ataque repentino de la pelirroja, ni la irrupción del profesor de pociones en la escena ni el silencio repentino en que habría de sumirse el salón completo consiguieron acobardarlo un ápice.

Le aseguro profesor Weasley que lo último que desearía en la vida es importunar los ánimos de nuestro director, mucho menos en una ceremonia tan importante como esta —afirmó estoico, revestido de una elegancia y dignidad que otorgaba a sus palabras un aplomo que no permitía la posibilidad de poner en duda su testimonio. Podría haber afirmado que era el mismísimo Merlín, y nadie se hubiera atrevido a cuestionarlo. Sin el más ligero titubeo depositó su varita mágica en la mano del sucio mago para acceder a sus imposiciones y demostrar su propia inocencia en el conflicto—. Pero esta repugnante huérfana... —cuando volvió el rostro hacia la aludida sus facciones mutaron de la grandiosidad imperturbable al desprecio más intenso que podía concebirse—... no me dejó más opciones. Usted debiera conocer mejor que nadie cuán testaruda puede llegar a ser —su insinuación era sutil, apenas perceptible, pero no por ello menos osada—. Intenté disuadirla del mejor modo posible a que desistiera de importunarme, pero me temo que Arsène no entiende razones cuando...

El maravilloso autocontrol que había conseguido erigir en torno a él pareció flaquear por un instante cuando oyó la voz de Gilbert a sus espaldas, aproximándose hacia ellos para recordarles -como si hiciera falta- que llevaba una inservible placa en el pecho. Se volvió a ella con cara de pocos amigos—. Cuida tus palabras, Gilbert —le advirtió, corrosivo. A él no lo persuadiría ninguna voz suave y femenina, por más empalagosa que esta fuera—. Cualquiera diría que intentas dar a entender que el profesor Weasley no sabe tomar las decisiones adecuadas —De hecho, así era. Pero en aquel momento lo imprescindible era ganarse el favor de su verdugo para aminorar su falta tanto como le resultase posible. Porque cuando se trataba de jugar sucio nadie lo hacía mejor que Vasile Mathews. Se preparaba a soltar otra oración peligrosa, pero fue entonces cuando la noche más negra que hubiera presenciado en su vida invadió el comedor. El silencio se transformó en truenos y gritos, y su certeza en una confusión irritante.

Estático en su posición, callado como una tumba y con el entrecejo fruncido esperó a que todo acabara, lo que ocurrió mucho antes de lo que había esperado. Lo primero que vio entonces lo irritó todavía más. Aquel mensaje era un insulto, un ultraje... un escándalo. Señaló el símbolo que para entonces levitaba justo por encima de su cabeza—. La Patrulla Escolar —pronunció cada palabra como si fuera una horrible palabrota—. ¿No se suponía que estaba anulada desde el curso anterior? ¡Idiotas! —rió—. Quienquiera que esté detrás de esto las pagará caro —Su afirmación era una sentencia, una promesa y un anhelo.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Arsène Weasley el Sáb Nov 23, 2013 8:59 pm

La vieja Weasley, esa que se había ganado mil castigos, torturas y un horrible Estigma en el rostro, habría optado por lanzar mil maleficios antes que decidirse a entregar su varita mágica. Pero la nueva Weasley, esa que Mathews se había negado a reconocer, esa que al fin empezaba a comprender el significado de la estrategia, entregó su instrumento mágico sin la más mínima queja de por medio. No era la primera vez perdía a su fiel compañera de encantamientos, y por tanto, contaba con el presentimiento de que tarde o temprano acabaría recuperándola.

Vale, vale, soy culpable. Un poco culpable —rió con sorna al oír las acusaciones que el enano hacía en su contra. Alzó las palmas para incrementar el drama de su número—. Pero me parece muy desconsiderado de tu parte que no valores mis buenas intenciones de hacerte compañía, Mathews. Y de todas formas, me das más crédito del que merezco, cabrón. Tú atacaste primero, y me habrías dado una buena paliza si no hubiera reaccionado a tiempo. Seguro eso lo viste, Dominique —volvió la mirada a su tío cuando se dirigió a él. Eso fue lo que le permitió presenciar la llegada de Gilbert. Sonrió para sus adentros.

Lo que Gilbert quiso decir es justamente lo que dijo: estamos llamando la atención —bufó con antipatía hacia su compañero Smaragdium, hablando al mismo tiempo que él lo hacía para que sus palabras apenas pudieran oírse a pesar del silencio que los envolvía. Seguro que eso volvía a sacarlo de quicio—. De verdad, hombre, ¿es que no te cansas de ser un lameculos todo el tiemp...? —La oscuridad que habría de cernirse sobre ella y sobre el resto de los presentes cortó sus palabras, no porque se sintiera desconcertada. Con probabilidad Arsène sería la única que en aquel momento sonreía, porque tenía mucho más claro que la mayoría lo que ahí ocurría. Su espera era impaciente, a medida percibía la desesperación que se armaba por doquier, pero cuando al fin la negrura se disolvió hizo su mayor esfuerzo por sumarse al pasmo de los demás espectadores. Enarcó una ceja al observar las humeantes letras, dándose el gusto de oír los gritos ahogados que despertaban entre la mayoría de los alumnos. Algunos señalaban el mensaje, otros lo contemplaban petrificados... y otros, como Vasile, lo criticaban. Todas las reacciones le parecieron bien.

Al parecer no estaba tan muerta como creíamos —contestó como si nada a la pregunta del Microbio Mathews, bajando la mirada desde el símbolo hacia Theodore Worthington, que permanecía sentado en su lugar, recibiendo la fijeza de cientos de ojos que esperaban expectantes su reacción. El último comentario del muchacho a su lado la hizo volverse hacia su "querido" tío—. Antes que se os ocurra cargarme esta escenita.... en mi defensa os recuerdo que estoy desarmada —levantó sus manos para respaldar sus palabras.


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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Lilith S. Vanni el Dom Nov 24, 2013 2:01 pm

Hacía un buen rato que ya no prestaba ningún tipo de atención hacia las palabras del hermano mayor de Vasile. Todo se sumió en una oscuridad homogénea y condensada antes de que me pudiera dar cuenta, ni si quiera te permitía ver lo que había a dos centímetros de ti. Definitivamente aquellos polvos habían sido la mejor elección para casos como este. Respiré hondo, escuchando de fondo algún que otro grito proveniente de las bocas de las niñas más pequeñas y alguna que otra conversación cercana a mi posición. Me limité a quedarme quieta, a la espera de que la oscuridad se desvaneciese y a la espera de que mi campo de visión volviera a ser el mismo de siempre.

No tuve que esperar más de un par de minutos ya que tras un lento parpadeo volví a divisar todo lo que había a mi alrededor. Todo se aclaró en cuestión de segundos. Recorrí con la mirada cada letra vaporosa que se encontraba sobre nuestras cabezas, con el semblante serio y sin ningún tipo de reacción sobre el. Ante ojos ajenos se podía ver a una estudiante de quinto curso perpleja ante lo que acababa de suceder. No quería llamar la atención así que decidí guardar silencio con los brazos cruzados sobre mi pecho y con el entrecejo arrugado, fingiendo que no entendía lo que acababa de acontecer ante mis ojos. Cualquiera diría que yo formaba parte de los alumnos que no entendían nada de lo que estaba pasando.

Ni si quiera me molesté en mirar los rostros asustados de los que me rodeaban para burlarme de ellos, ahora mismo la única persona que me importaba en aquella sala se encontraba rodeada por los profesores del College. Giré con lentitud mi rostro gélido hacia la posición del director, a la espera de que algo más sucediera y uniéndome al resto de mis compañeros que estaban esperando una reacción por su parte. En su rostro no se podía divisar ni un ápice de nerviosismo, mal humor o cualquier otra cosa...no se podía averiguar qué era lo que vagaba por sus pensamientos.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Theodore Worthington el Dom Nov 24, 2013 9:24 pm

Como una figura de mármol... gélida... circunspecta y de incomparable grandeza.

Así soportaría Theodore Worthington el confuso panorama que habría de acontecer vertiginoso frente a sus ojos de hielo. Parecía que nada de aquello conseguiría perturbar su sobrenatural autodominio, ni el pasmo de los alumnos que centraban en él su atención a la espera de alguna reacción terrible, ni la tormenta que comenzaba a desatarse más allá de los firmes muros de la construcción... siquiera la etérea consigna que como bandera de lucha se desplegaba sobre cada ser viviente en aquel espacio, para ser leída y releída como una advertencia que sin resultado pretendía acobardarlo. El director solo había necesitado leerla una vez para saber el modo en que debía actuar; porque ese inesperado desenlace que truncaba sus propios planes no conseguiría malograr su ánimo. Deslizó la yema de su índice por la superficie de la mesa para evaluar las pequeñas partículas de polvo que se adhirieron a este, y las frotó contra la yema de su pulgar en un calculado movimiento circular que le permitía estudiar su consistencia y saber a lo que se enfrentaba. Aquello bastó para comprender el nivel de organización contenido en semejante evento. Uno que no resultaría impune. Nadie que pretendiera reírse de la potestad incuestionable de aquel mago tenebroso podría salir airoso.

Delegados —al ponerse en pie sin perder la magnificencia que le otorgaban sus movimientos, las palabras sonaron profundas y terribles; acaso un vaticinio de que una nueva pesadilla estaba a punto de iniciar. Y a medida su voz sombría se expandía por la habitación produciendo un eco que la amplificaba de un modo espeluznante, las tenebrosas calabazas dispuestas en cada mesa comenzaron a agitarse, como si acabasen de despertar desde un sueño profundo—: guiad a los alumnos hacia sus respectivas salas principales y aseguraos que permanezcan en ellas; nadie tendrá permiso de acceder a las habitaciones. Profesores —Las calabazas rodaron hasta dar contra suelo con unas carcajadas estridentes y horribles al momento de aquel llamado, impelidas por alguna fuerza invisible que les daban vida propia para proceder. De las grandes cabezas surgieron entonces miles de extremidades amorfas que les permitían mantenerse en pie muy por encima de las brujas y los magos que abarrotaban el comedor—: escoltad a los estudiantes fuera de aquí, procurad una salida expedita y reuniros luego en la sala de profesores. ¡Jefes de casa! —ante aquel último llamado totalitario, las calabazas comenzaron a desplazarse por el cuarto con sus extrañas patas de grandes garras, como arañas colosales que apremiaban el vaciamiento de la sala. De sus sonrisas atroces escapaba el fuego que iluminaba sus expresiones—. Allanaréis cada baúl de cada habitación de cada casa y despacho de Clevermont College; examinaréis los últimos encantamientos de cada varita e interrogaréis a cada persona que sea descubierta portando polvos peruanos de oscuridad instantánea. El responsable de esta osadía será descubierto y castigado con la severidad que sus acciones demandan. No hay lugar para los insurrectos en el mundo que comienza a nacer... y jamás lo habrá. ¡JAMÁS!

El director agitó su varita mágica, violento y definitivo. Y como si aquella última exclamación respondiera a una señal planeada con antelación, las figuras horribles en que las calabazas se habían convertido rompieron en otra ola de aterradoras carcajadas que se confundían con la lluvia y los truenos del exterior. Echaron sus cabezas hacia atrás, y el fuego que surgió de sus fauces fue a encontrarse desde todas direcciones con la máxima vaporosa que aún se desplazaba ahí arriba casi rozando el techo... y la devoró en una tormenta abrasadora y cegadora. Mortal.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Abigail Monroe el Vie Nov 29, 2013 11:06 pm

Había resultado difícil, pero finalmente la profesora Monroe consiguió mantener la compostura que su cargo de docente demandaba a lo largo de todos los extraños acontecimientos que tuvieron lugar en apenas un par de minutos: el duelo improvisado de los alumnos, las sombras pasajeras, el mensaje y el pasmo nacido por doquier. Pero la entereza fingida no sirvió para nada cuando la varita de Theodore Worthington intervino en la escena... llevando todo hasta un punto insostenible.

Dejando escapar un ridículo chillido de espanto protegió su cabeza bajo los brazos cuando las horribles bestias que alguna vez habían sido calabazas inofensivas colmaron el techo con un mar de fuego, cuyo calor infernal acusaba su naturaleza oscura. Apenas un segundo transcurriría entre su inapropiada reacción y el momento en que oyó los gritos aterrorizados de los estudiantes, de sus niños, recordándole que todos seguían ahí arriesgándose a ser alcanzados por las lenguas ardientes que habían acabado con el escandaloso mensaje de humo. Entonces el miedo se esfumó. La seguridad y el bienestar de sus pequeños era algo que no tranzaría jamás.

¡Ignis-Flamtis! —Abigail apuntó a los alumnos más próximos a ella con su propia varita mágica, de la que entonces emanaba una ola de fuego que al sobrevolar las cabezas de los jóvenes ahí congregados, funcionaba como un efectivo techo protector contra las llamas tenebrosas que se desplazaban libres más arriba. Era, sin embargo, una medida de protección temporal. Y eso la profesora lo tenía bastante claro—. ¡Ya oísteis al director! —gritaba con voz firme para hacerse oír entre el llanto de los alumnos más pequeños—. ¡Hileras ordenadas, quiero hileras ordenadas! ¡Mantened la calma y no perdáis de vista a vuestros delegados! ¡Aprisa, terroncitos, avanzad rápido y en orden hasta la salida! —La columna de estudiantes dirigida por ella no tardó en abrirse paso directo hacia el vestíbulo, tal como hacían otros pequeños grupos con la ayuda de los demás profesores. La mayoría, sin embargo, escapaba despavorida por la puerta sin atender a instrucción alguna, lo que contribuía a la pesada atmósfera de caos que dominaba la escena. Y a medida comenzaba a sofocarse con la velocidad de su carrera, pensaba en lo que le esperaría a ella y al resto de sus colegas en la sala de profesores. Ya se hacía a la idea de que no se librarían de la inspección impuesta por Theodore Worthington, una que probablemente él decidiría realizar en persona. De pronto tuvo la certeza de que quien fuera que estuviera detrás de aquella inocente travesura no tardaría en ser descubierto y pagaría las consecuencias, pero lo peor fue llegar a la triste conclusión -una que parecía insertarse a la fuerza en su cabeza- de que el inculpado tendría bien merecido su castigo.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Osmund Burroughs el Vie Nov 29, 2013 11:56 pm

No tuvo más que oír el tono lúgubre de la voz del director para tener más que claro que las cosas iban muy, muy mal, e incluso, que podían ir todavía peor. Pegó un salto de conmoción cuando vio que la calabaza más próxima a él y Dona comenzó a agitarse sobre la mesa hasta dar contra el suelo, al mismo tiempo que las demás apostadas por todas las mesas. Las risas que provenían de estas lo hicieron estremecer, pero no se sintió realmente aterrado hasta que vio las patas horrorosas que salían de ellas cuando fueron a dar al suelo. Soltó un alarido y retrocedió al ver que sus extremidades crecían y crecían hasta que las cabezas-calabazas casi tocaban las lámparas del techo. Tuvo que aferrarse a la mano de su amiga para no echar a correr en ese mismo momento.

B-bien —tartamudeó en el oído de la chica mientras el director seguía hablando—, todo lo que tenemos que hacer es seguir a los delegados, y con algo de suerte todo esto acabará antes que... ¡CUIDADO DONAAAAAAA! —de un solo tirón arrastró a su compañera de casa con él cuando las calabazas empezaron a escupir fuego. Su grito de advertencia se había mezclado con otros miles, del mismo modo que lo haría luego su carrera desesperada. Escuchaba las instrucciones de los profesores, los llamados de los delegados, pero de pronto lo único que el pequeño Osmund deseaba era salir de ese cuarto terrorífico y el peligro que significaba mantenerse ahí adentro. El orden y la calma jamás había sido su estilo; eso le hizo recordar algo. Buscó a Kibwe con la mirada y cuando lo encontró le hizo una seña para que los siguiera, ¡no podían quedarse ahí por un minuto más! Definitivamente, no eran este tipo de cosas por las que había deseado ingresar a Clevermont College el año anterior... y al fin empezaba a entender las dudas de sus padres al temer permitirle asistir. Ahora, mientras atropellaba todo lo que se interponía en su camino sin soltarse de la mano de la pequeña Betancourt, era demasiado tarde para retractarse de sus decisiones pasadas—. ¡Corre, Dona, corre antes que de que acabemos como Caeruleums a las brasas!
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Sáb Nov 30, 2013 11:26 am

Ni si quiera tuve que molestarme en contestar las acusaciones de mi compañero de casa, Mathews, ya que la misma Arsène se encargó de callarle la boca. Un leve brillo se apoderó de mis ojos al darme cuenta de que Vasile parecía fastidiado tras las palabras de Weasley. Carraspeé mi garganta y justo cuando estaba a punto de volver a hablar en aquella conversación, una oscuridad más que espesa nos rodeó. Palpé a mi alrededor hasta llegar a la mesa más cercana a mi posición, con cierto congojo apoderándose de mi garganta y de mi respiración. Sabía cada una de las sorpresas a las que nos veríamos sometidos aquella noche, pero al tenerlas a menos de dos centímetros del rostro me hacía replantearme si estábamos haciéndolo bien. Apoyé mis manos contra el borde de la mesa de madera sin dejar de observar a mi alrededor con cierto nerviosismo. No faltaba mucho para que el espeso humo desapareciese y todo volviera a la normalidad. Bueno...casi todo.

Al desaparecer el humo de cada uno de los rincones del comedor, miré a mi alrededor para toparme con muchos rostros mirando hacia el techo del gran espacioso lugar. Tras coger aire alcé mis ojos esmeralda hacia arriba para observar con detalle cada una de las letras humeantes que formaban una frase amenazadora más que conocida por mi. Escuché de fondo algunos gritos, entre ellos sobresaltaban los del pequeño de los Mathews, haciendo que me entraran unas ganas increíbles de meterle un puñetazo. Me contuve en parte porque sabía que no estaría bien hacerle aquello y en parte porque el director hizo que reinara un silencio absoluto en toda la sala. Me mordí el labio inferior y me enderecé de nuevo, soltando el leve agarre de mesa proporcionado por mis manos temblorosas. La voz poderosa y temible de Theodore resonó por todas parte y, junto a cada una de sus palabras, un hechizo que convirtió las pocas calabazas del lugar en unos monstruos escupe-fuego.

No tuve tiempo de protegerme ante las llamas porque lo único que se me pasaba por la cabeza eran los ojos asustados de los más pequeños de mi casa. Como delegada tenía que sacarlos de allí en hileras, eso era lo que el director quería. Parpadeé un par de veces al notar como mis ojos empezaban a escocerse debido al calor que desprendían las llamas y llevé mis manos hacia éstos para quitar el picor. Una vez dejaron de molestarme les hice un gesto a los que estaban más cerca de mi, susurrándoles que se colocaran en filas perfectas.-¡Vamos chicos! Cuanto antes hagáis caso antes nos iremos-.Encabecé una de las largas hileras y al pasar por al lado de Díctamo le dije al oído que se diera prisa y que debíamos marcharnos de allí.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Belladona Betancourt el Dom Dic 01, 2013 4:29 pm

Belladona se descubría lentamente, cerciorándose de que, al menos al lado suyo, no hubiera problema. Al salir de la mesa escondió su varita sigilosamente y núcleo de pleito. Su hermano se encontraba un poco más allá y no pudo evitar sentir una pizca de preocupación. ¿Qué es lo que sucedería luego? No lo sabía. Alzó los hombros a Os, mostrando su falta de conocimiento por las próximas acciones a llevar y aguardó, en silencio.

Entonces la voz de Theodore, más que en el Comedor, retumbó en su cabeza haciendo que Bella se perturbe. Apretó la mano de Os cerrando sus ojos, deseando que Theodore dejara de hablar; pues definitivamente, sus palabras traían consecuencias fatales. Entonces escuchó un ruido. Luego dos. Luego tres. -Oooos, ¿qué está pasando? -inquirió con cierto miedo en sus ojos. Luego las calabazas tenían patas y...

-¡Calabazas andantes, ay qué bonito! -exclamó Bella mientras las miraba con los ojos iluminados de emoción. ¡No sabía que las calabazas podían caminar! Animó a Os con la mirada a acercarse a ellos, ignorando por completo la verdadera apariencia tenebrosa de estas plantas. Entonces... ZAS. -¡AAAAAAAAY! -gritó tras escuchar las explosiones. Por suerte, su amigo Os la apartó de esa explosión y solo quiso correr. Eso se le daba genial a la no tan pequeña Bella. Sus largas extremidades le permitían hacer zancadas impresionantes. -¡Corran por sus vidas, corran, corran y corran! Pero antes salven a las donas. Qué digo... ¡CORRAAAAAAAAAAAAAAAN!
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Díctamo Betancourt el Vie Dic 06, 2013 4:00 am

Era la reacción que Díctamo había esperado. Sabía que Theodore Worthington no dejaría pasar un insulto como aquel sin agotar todas las posibilidades que tuviera a su disposición para atrapar a un responsable. Y aunque se sabía libre de cualquier prueba que pudiera inculparlo, temía las consecuencias que aquello pudiera acarrear al resto de sus compañeros. Sus ojos tropezaron durante un instante fugaz con la mirada despreocupada de Arsène Weasley, e imaginó con resignación lo que hubiera opinado de su punto de vista. «Había que correr el riesgo», casi podía oírla en su cabeza recriminándole su constante debilidad anímica. Pero sus preocupaciones cambiaron de foco cuando las extrañas formas adoptadas por las calabazas dieron rienda suelta al pánico. Bella.

Buscó a su hermana entre la multitud, olvidándose por un momento de los deberes que su cargo de delegado exigían. El instante de descuido acabaría pronto, al comprobar con alivio que la muchacha escapaba directa a la salida con uno de sus compañeros de Caeruleum, dejando en evidencia sus asombrosas habilidades para afrontar una situación extrema con la entereza apropiada. La voz de Cassandra al pasar a su lado junto a los alumnos más pequeños lo devolvió a la realidad, al calor que se extendía hacia cada rincón, casi tan rápido como el pavor de los estudiantes. No perdió un segundo más. Un par de nuevas maniobras con su varita bastaron para proporcionar a cada uno de los Smaragdiums pequeños más rezagados un efectivo encantamiento de casco-burbuja que los protegiese de los gases de combustión que comenzaban a viciar la atmósfera. Acto seguido organizó sus hileras.

¡En marcha, muchachos! —animó a los estudiantes de su casa con una parsimonia que parecía fuera de lugar en aquella situación, pero que de algún modo surtió efecto en la mayoría de los más pequeños—. No pierdan de vista a su compañero de adelante ni se detengan. Estaremos a salvo en la sala principal mucho antes de lo que creen —aunque rebosaba brío y entusiasmo para persuadir el apremio de los alumnos, estaba muy lejos de sentirse tranquilo. No se olvidaba de que la sala principal solo sería el primer paso a una larga noche de pesadillas: tras el cuadro de paisaje dorado del tercer piso los aguardarían los interrogatorios, los análisis de varitas mágicas y los allanamientos. Como fuera, debía procurar que su imagen de imperturbabilidad se mantuviera en pie hasta el término de aquel gran espectáculo, para hacer más soportable aquella tortura a los pequeños que ahora lo seguían con los ojos abnegados en lágrimas de terror.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Arsène Weasley el Sáb Dic 07, 2013 4:21 am

Si algo debía reconocerle a Worthington, eso era su talento para la teatralidad oscura. Las masas de alumnos corrían en todas direcciones, escapando de las horribles calabazas y su fuego demoníaco. Pero Weasley no se movió un centímetro de su lugar porque, por más increíble y retorcido que pareciera, disfrutaba de la locura que encerraba todo aquel espectáculo. Sus ojos se iluminaban ante cada nueva llamarada expulsada metros por encima de su cabeza y su cuerpo absorbía pasivamente el calor del cuarto. Era, en el sentido más anómalo de la palabra, hermoso. Si Theodore era capaz de aquello por una amenaza inofensiva... ya podía hacerse una idea de lo mal que se tomaría la puesta en marcha de la advertencia planteada aquella noche. Para cuando decidió que ya se había colmado de aquel ambiente, la mitad de los asistentes ya se había dado a la fuga... y el humo empezaba a nublar su pensamiento.

Antes de dar el primer paso en dirección a la salida reparó en la mirada de Betancourt posada sobre ella en apenas un instante. De haber mantenido el contacto por un segundo más, el muchacho habría conseguido captar el deje de aprobación que para entonces se había apoderado de sus ojos oscuros. No importaba cuán mal pintaba todo ahora; la pelirroja no se cansaría de pensar que cada suceso acontecido había sido el correcto. Un sonido extraño la devolvió a la realidad, llevándola a volver el rostro justo a tiempo para detectar de dónde provenía el ruido. Como si todo ocurriese en cámara lenta, observó el brazo repugnante de una de las calabazas, acercándose a toda velocidad hacia ella... y a Mathews, que por algún motivo tampoco había consentido a moverse de su lugar. Tardó menos de un segundo en resolverse a correr en su dirección—.
¡Abajo! —gritó cuando lo derribó al suelo con el tiempo preciso para que la garra pasara de largo. Gozó de un momento de alivio, ahí tumbada en el piso, antes de caer en la cuenta de que la despreciable extremidad retornaba a efectuar un segundo intento. Aquella vez no hubo anuncio alguno para Vasile. De un tirón lo obligó a levantarse y lo arrastró hasta la salida. Porque mientras estuvieran desarmados, correr era la única alternativa que poseían. Empujó al muchacho con el resto de la multitud hasta que estuvo segura de que mantendría la carrera, y solo entonces se rezagó un poco, preguntándose demasiado tarde qué motivo absurdo la habría llevado a echarle una mano a ese Smaragdium insoportable. Ni que lo hubiera merecido...

Pero se olvidaría del muchacho cuando detectó a Vanni en medio del gentío que la encaminaba sin demasiado esfuerzo hacia el vestíbulo. El alboroto se encargó de llevarla hasta la rubia—.
Escóndelo —musitó en su oído, segura de que en medio de tanto grito nadie prestaría atención a sus instrucciones. No hacía falta dar mayores detalles de a lo que se refería; Lilith lo entendería—. Si llegas con eso a tu sala principal y te lo confiscan... estás frita. Y de paso nosotros también. Escóndelo —repitió con urgencia, corroborando que los demás estudiantes permanecían concentrados en su propósito de fuga a la vez que se aseguraba de que su amiga acatara la orden con la seriedad que la misma merecía. Tras sus últimas dos palabras, se perdió en la búsqueda de los rezagados de su casa—: Sabes dónde.


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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Vasile Mathews el Sáb Dic 07, 2013 4:45 am

Para Vasile aquella tempestad inesperada despertaba tanta fascinación como en Weasley, pero en un sentido bien distinto. Ahí donde unos veían devastación, él descubría la exhibición de un poder sin puntos de comparación. Como si se trataran de verdaderas obras de arte, Vasile contemplaba abstraído las formas imprecisas nacidas de unas insignificantes calabazas que ahora contaban con una capacidad destructora incuestionable. Observaba la celeridad alarmante con que las humeantes letras cedían al fuego y caían como volutas ardientes sobre los que, como él mismo, permanecían al interior del comedor. Se reía de ellos con su silencio. De su debilidad, de la ignorancia que cegaba sus sentidos y los limitaba al entendimiento de las cosas asombrosas que estaban ocurriendo ahí. Huían como ratas sin cerebro. Y eso marcaba la diferencia decisiva entre toda la escoria del college y él. Vasile podía ver más allá de lo evidente.

Una colisión repentina acompañada de una advertencia casi simultánea interrumpió el curso de sus pensamientos. Solo cuando fue a dar al suelo y descubrió a la bien conocida pelirroja sobre él, se hizo una idea de lo que acababa de ocurrir. Y acabó de comprenderlo al observar la gigante y amorfa pata que sobrevolaba por encima de ambos—. ¡No me toques, Weasley! —la apartó con un empujón nada caballeroso—. Cuando necesite de tu ayuda la pediré, y será el mismo día que los calderos... —no tuvo ocasión de terminar su discurso cuando, una vez más, la Smaragdium lo manejó como una marioneta para ponerlo de pie e incitarlo a correr. De buena gana Vasile se hubiera negado, pero su instinto de supervivencia parecía irremediablemente sincronizado con la chica. Apretó el paso hasta que las calabazas quedaron atrás, y con ellas también Weasley. Fue lo que más alivio le causó. Ojalá la calcinaran por dárselas de rescatista cuando nadie había pedido su ayuda.

Cuando al fin estuvo en el vestíbulo, contempló la desesperación salvaje con la que todo el mundo corría escaleras arribas en búsqueda de algo que les proporcionase protección. Pero Vasile apaciguó la marcha, otra vez haciéndose cargo de marcar la diferencia. ¿Es que nadie entendía que nadie corría peligro alguno? Eso al menos si, como Mathews, no tenías nada que ocultar.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

Mensaje por Lilith S. Vanni el Sáb Dic 07, 2013 10:03 pm

Theodore reaccionó, haciendo que una leve sonrisa burlesca se posara sobre mis labios. Lo cierto era que me esperaba alguna reacción mucho más tenebrosa y retorcida por su parte, pero nada, no me había sorprendido en absoluto. La sonrisa se me esfumó cuando comencé a notar los empujones de mis compañeros de casa pasando cerca de mi, rozándome y haciendo que me estremeciese por aquel contacto que, pese a que era leve y casi efímero, no me causaba ningún tipo de gracia. Solté un resoplido y me agaché en un par de ocasiones, notando el calor de las llamas desprendidas por las calabazas cerca de mis mejillas. Sabía lo poco que le preocupaban al director sus alumnos pero no me parecía justo para los niños de primero. Eran demasiado pequeños y inocentes como para verse en una situación como esta.

Me obligué a mi misma a empujar a unos cuantos alumnos de primero para que reaccionaran, sin ni si quiera preocuparme por mirarles a los ojos pero sí por hacer que se moviesen hacia la salida detrás de los jefes de casa. Me quedé un segundo más en medio de todo el barullo, mirando hacia donde se encontraban los profesores justo cuando escuché de fondo los gritos de la profesora. Rodé los ojos con cierta molestia, nunca me había caído bien aquella señora que nos hablaba como si fuéramos párbulos. Cogí aire y me di media vuelta, topándome con el color pelirrojo del cabello de Weasley.

Fue un momento casi imperceptible, un intercambio de susurros que nadie en aquel momento podía pararse a detectar. Me enderecé con cierta incomodidad al escuchar con atención sus palabras y carraspeé mi garganta, asintiendo con fuerza y caminando hacia la salida. Por el bien de ambas Arsène no debía seguirme. Al traspasar el umbral de la puerta me metí entre un grupo de estudiantes de mi casa y en la primera esquina me deslicé entre las sombras con rapidez, calculando mentalmente el tiempo que tenía para llegar a la guarida secreta y volver a mi sala común justo a tiempo para que nadie se diera cuenta de que había estado ausente todo el camino.
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Re: [H] Comedor ~ 31 de octubre de 2052

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