[N] Despacho de Jamie O'Donnell ~ 12 de diciembre de 2053

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[N] Despacho de Jamie O'Donnell ~ 12 de diciembre de 2053

Mensaje por Hipatia Collingwood el Dom Oct 25, 2015 9:00 pm

TÁCTICAS
Viernes 12 de diciembre, 2053

Definitivamente, ya no había esperanzas para el mundo.

Era el tipo de pensamiento que acompañaba a Hipatia cada vez que, como ahora, abandonaba el despacho del Director Slaughter. Esas largas y "amenas" conversaciones que solían mantener a avanzadas horas de la noche ('Para que los alumnos no den por sentada la fidelidad que mantengo hacia usted y confíen en mí' -decía siempre la profesora Stewart) eran la única coartada que permitían a la muggle mantenerse a salvo. Porque haber dado a entender desde un comienzo que compartía sin reparos los valores de la dirección del college le otorgaba pase libre para merodear por pasillos y aulas sin necesidad de ofrecer una explicación de por medio. Raziel y sus aliados confiaban en ella, pues no había dado motivos para lo contrario durante los nueve meses transcurridos desde su contratación.

Pero esa confianza le había costado tener que soportar el hecho de respaldar ideales despreciables, pensaba ahora con frustración, descendiendo peldaños en dirección a la planta baja del edificio. Como grabadas a fuego, recordaba las palabras terribles del director, el vacío imposible de sus ojos insensibles, su falta absoluta de expresión:

Veo mucho de mí mismo reflejado en usted, Shaleen —había dicho el mago en su despacho privado, adoptando de pronto esa inesperada costumbre de llamarla por su nombre de pila—. Usted entiende cómo funciona el mundo, y porque lo entiende es capaz de detectar los defectos que hoy lo corrompen. A diferencia de tantos otros que solo buscan un par de beneficios, magos ignorantes que apoyan esta gran causa por interés propio, usted anhela la perfección tanto como yo. Desea justicia y control. Es por ello que me tomo la molestia de explicarle estas cosas, porque sé que usted entenderá el motivo, el trasfondo final de la gran maqueta.

Le había explicado más cosas de las que la joven Collingwood se habría creído capaz de soportar, pero al parecer aún era capaz de interpretar su papel a la perfección. Demasiado bien para su gusto. La luz de luna que se filtraba por las ventanas y el encapotado cielo nocturno era escasa, pero suficiente como para permitirle echar un vistazo a su reloj de pulsera: las dos de la madrugada. Llegaba tarde, muy tarde a la verdadera cita de aquella noche.

Con la seguridad de que nadie seguiría sus pasos -los alumnos habían ido a la cama varias horas atrás y las guardias nocturnas no solían realizarse en la planta baja-, apuró el paso escaleras abajo hasta situarse justo frente a un trozo de muro que componía el lateral de la escalera principal.

Y golpeó, suavemente, tres veces.
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Re: [N] Despacho de Jamie O'Donnell ~ 12 de diciembre de 2053

Mensaje por Leandra Tomkins el Dom Oct 25, 2015 9:46 pm

Usando su varita mágica, Lea abrió el pasadizo secreto.

Apenas un segundo después, una puerta se materializaba frente a ella con total nitidez, y al abrirla se encontró con la esquelética figura de Hipatia, la hermana de Leszek. La hizo entrar de un tirón. Cuando la puerta se cerró detrás de ambas, desapareció por completo otra vez.

¡Vaya! —la bruja exclamó fascinada—. ¡Esto no se compara con ninguno de los pasadizos de Hogwarts! Bueno... con la excepción de la sala multipropósito, claro. ¡Aunque esto sigue siendo fantástico! —sus ojos pasaron de la desaparecida puerta al rostro desconcertado de la joven muggle, y debió frenar su excitación para poner las cosas en orden. Con el tiempo había aprendido el tipo de cosas que podían costar la mirada reprobatoria de Hipatia. Hiperventilar era solo una de ellas—. Ya sé lo que te estás preguntando —se adelantó antes que su acompañante pudiera decir una sola palabra—: ¿dónde está Leszek? Pues... no ha venido. Es una larga historia, ya habrá tiempo para hablar de eso y otras cosas.

Iniciaron el recorrido hasta el despacho al final del pasillo. Tardaron más de lo esperado porque Leandra no podía evitar detenerse ante cada puerta y echar un vistazo al interior. Ya había transcurrido un año completo desde que hubiera asistido a un secreto matrimonio de magos en algunas de esas salas, y resultaba increíble lo diferente que todo se veía ahora. Luego de que los miembros de la Patrulla Escolar hubieran decidido esconder con un encantamiento Fidelius el pasadizo mediante el cual ella había logrado llegar hasta ahí, su acceso al college se había visto dolorosamente vetado... hasta ahora. Cuando al fin llegaron, se detuvo frente a la puerta, sosteniendo su mano sobre el pomo.

Thomas tampoco pudo venir, ya sabes, esas estúpidas rondas de aurors —rió, abrió la puerta del despacho de Jamie O'Donnell y señaló el interior con grandilocuencia—. Pero traje a alguien en su lugar.
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Re: [N] Despacho de Jamie O'Donnell ~ 12 de diciembre de 2053

Mensaje por Arsène Weasley el Lun Oct 26, 2015 12:00 am

Arsène Weasley, nada menos, aguardaba en el interior del despacho.

Radiante de malévola felicidad, extendió los brazos para recibir a las recién llegadas, saltando del escritorio en el que estuviera sentada hasta entonces.

¡Por fin! —exclamó con aquel tono desagradable que solo Betancourt y Vanni habían sido capaces de suportar con el paso del tiempo—. ¿Por qué habéis tardado tanto? He leído estos folletos unas veinte veces ya para entretenerme en algo —señaló la polvorienta fila de papeles dispuesta sobre el escritorio; el único recuerdo de que aquel lugar había pertenecido a la tal Jamie O'Donnell.

Aquellos reproches eran el modo mediante el cual la ex Smaragdium reprobaba los minutos de soledad que se había visto obligada a soportar. Ya había pasado bastante tiempo sola como para rehuir de cualquier compañía. Su fuga de Clevermont hacía ya ocho meses la había obligado a vivir como una completa ermitaña, pues era el único modo en que podía asegurar su seguridad; las únicas personas en las que alguna vez confió las había dejado en el college, y no podía permitirse depositar su vida en las manos de cualquiera. Haber tropezado con Leandra y Leszek en la mansión McCullough había sido prácticamente una bendición; aunque Arsène sabía bien cómo arreglárselas sola, tener que soportar su propia antipatía había empezado a volverla loca.

Pero los desvaríos de su soledad eran ahora cosa del pasado, y los objetivos de su vida habían sufrido un positivo cambio: luego de meses de no haberse dedicado a otra cosa que romperle las bolas a Worthington y sus aurors con ataques relámpagos, Collingwood había irrumpido en la temeraria monotonía de su vida para ayudarla a ascender el peldaño decisivo y acceder a acabar con aquel mago tenebroso. El cómo lo harían era todavía motivo de discusión, pero al menos ahora Weasley volvía a contar con un propósito para seguir adelante.

El hecho de que en aquel instante se encontrase ahí era parte de ese propósito.

¡Profesora Stewart! —saludó cuando sus ojos repararon en Hipatia—. Es la primera vez que me da tanto gusto verte. Imagino que tienes una avalancha de cosas para contarnos, ¿a qué si? ¿Cómo van las cosas en la Patrulla? Espero que Betancourt no haya arruinado todo tan rápido...


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Re: [N] Despacho de Jamie O'Donnell ~ 12 de diciembre de 2053

Mensaje por Hipatia Collingwood el Lun Oct 26, 2015 2:33 am

Tardó un minuto completo en reconocer a la chica que le dirigía la palabra. Pero al final, la mirada astuta y la sonrisa cargada de sorna le dieron la pista que le faltaba para conseguir resolver el misterio.

¿Weasley? —entrecerró los ojos, centrando su atención en la corta cabellera rubia y lisa que enmarcaba el rostro de la bruja. El cambio era impresionante—. ¿Qué haces aquí?

No hay tiempo para esa historia —sonrió Arsène.

Vamos, claro que hay tiempo —Leandra se adelantó, invocando un par de sillas para que las tres pudieran tomar asiento en medio de la sala—. La hemos ocultado en la mansión estos últimos cuatro meses. Las condiciones en que nos encontramos con ella sí que es una historia larga, pero el hecho es que está de nuestra parte —Tomkins esbozó una sonrisa jovial—. No te imaginas la cantidad de información que nos ha facilitado sobre los puntos flacos de los Nuevos Aurors, Hipatia. No se suponía que hoy vendría, pero luego de llevarle algo de comida... me ha obligado a traerla.

Sin mediar comentarios al respecto, Collingwood sospechó que no debió hacer falta demasiada insistencia por parte de Weasley para finalmente convencer a la entusiasta y dispersa desmemorizadora; parecía fascinada con la idea de haber sacado a su acompañante del encierro. En lugar de sus sospechas, su siguiente pregunta avanzó en otro sentido:

¿Lo sabe Díctamo? —su voz apenas demostraba curiosidad.

Ahora lo sabe —Arsène respondió con un bufido. No parecía muy a gusto con la idea—. De otra forma él no habría podido avisarte a tiempo sobre esta reunión. Tuve que contarle todo, con lujo de detalles, antes de que accediera a cooperar —gruñó divertida—. Maldito enano Betancourt, aprendió demasiado bien. Jamás había sido tan insolente.

Leandra volvió a centrar su atención en Hipatia.

En fin... ¿tienes información para nosotros?

Bastante —confirmó ella con un suspiro de agotamiento—. Pero antes de iniciar... —volvió a fijarse en Weasley—. Tus amigos están bien. Llevan meses planeando cómo intervenir y cómo continuar reuniéndose. Hoy finalmente podrán hacerlo.

Relató el plan de la asociación precedida por el joven Betancourt, y los planes que probablemente se llevarían a cabo al retorno de vacaciones de navidad. Luego de eso continuó con materia mucho más densa. Demoró varios minutos relatando los métodos a través de los cuales finalmente había logrado ganarse el favor de los altos mandos del college, y la información que semejante privilegio le había proporcionado: habló de cómo Weitzman se hacía cargo de reclutar alumnos para convertirlos en efectivos espías, afortunadamente la lista no era demasiado extensa, y a nadie le sorprendió cuando Hipatia citó el nombre de Ioan Mathews en el selecto grupo. Habló de la extorsión a los profesores, de las amenazas que sufrían ante cualquier sospecha de traición, o cosas peores: incluso había descubierto que la profesora Monroe llevaba tiempo sometida a algún tipo de maldición para mantenerse al margen. Habló de la asombrosa sutileza de los métodos de Slaughter, de la paz ficticia que había construido en Clevermont para distraer a los alumnos de aspectos más oscuros y menos agradables. El college seguía siendo un calabozo, uno más peligroso ahora que la mayoría parecía no darse cuenta de ello.

En ese caso, la intromisión de la Patrulla llegará en buen momento —opinó Arsène al término del informe—. Para despertar un poco a la gente. ¡Qué magnífica idea lo de los Amigos de las Criaturas Mágicas! —aplaudió entonces—. Puede que Betancourt sea un maldito algodón de azúcar, pero nadie va a tener la más mínima intención de estar cerca de la odiosa profesora Stewart. Si sigues con aquel papel de la squib fría y espeluznante, Collingwood, podrán seguir con sus reuniones sin intromisiones. ¡No me sorprende que ese puto de Slaughter confíe en ti!

Hipatia no dijo nada al respecto. En realidad, poco de su papel como Shaleen Stewart era una representación; desde el comienzo se había limitado a comportarse con la distancia gélida que acostumbraba a dedicar a su hermano... y a gran parte del resto de las personas. El hecho de que ahora evidenciara un carácter menos rígido tenía mucho que ver con la experiencia que estaba viviendo en la actualidad. El mundo mágico la había cambiado, y de a poco empezaba a darse cuenta de muchas cosas, muchos errores presentes en su comportamiento del pasado, sobre todo con Leszek. Entonces lo recordó.

Ya hablé suficiente —sentenció tajante, esta vez observando a Leandra, la desmemorizadora—. ¿Qué pasa con Leszek? ¿Por qué no está aquí?

Tomando en cuenta la obsesión de su hermano por comprobar la seguridad de Hipatia cada vez que podía, más que alivio por su ausencia, el asunto la preocupaba.
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Re: [N] Despacho de Jamie O'Donnell ~ 12 de diciembre de 2053

Mensaje por Leandra Tomkins el Dom Nov 01, 2015 9:52 pm

La respuesta de Lea no se hizo esperar.

Leszek —pronunció dolida el nombre de su amigo, el ceño demasiado fruncido para alguien como ella—, ha decidido reorganizar sus prioridades en la vida, según parece. Y está claro que su hermana y amigos ni de lejos ocupan los primeros lugares de su lista.

Lo siento, Lea —el timbre formal y frívolo de Hipatia al hablar anunció que no estaba de humor para reproches—. No estás siendo del todo clara.

Es ese estúpido trabajo de inefable —escupió entonces la desmemorizadora cruzándose de brazos. Sabía que debía de verse más infantil que nunca, pero no le importaba—. No estuvo bien que lo ascendieran. Está obsesionado, ¿sabes? No sale de su área en todo el día. Si no fuera porque visito su casa cada vez que puedo para hacerlo entrar en razón, no tendría contacto alguno con el mundo exterior. E incluso entonces no para de hablar de la condenada Piedra de la Resurrección —bufó—. Como si esa porquería fuera nuestra única alternativa para mejorar las cosas.

A lo mejor sí lo es, Tomkins —Weasley, que parecía tremendamente divertida con los berrinches de Leandra, se acercó y apoyó su cuerpo contra el muro—. Así como yo lo veo... deshacerse de la Piedra de la Resurrección podría ser la puerta de entrada a un nuevo nivel de ofensiva. ¿No lo ven? Al mundo mágico le aterra imaginar los horrores que un objeto como ese podría desencadenar. Sacarlo de en medio alentaría a muchos magos a unirse a esta causa. Podríamos presentar un nivel de resistencia razonable.

Lea no quería admitirlo, pero las palabras de la bruja tenían bastante sentido. Sin embargo le recordaban demasiado al incansable discurso de su amigo Collingwood, a ese fanatismo insano que lo había poseído durante el paso de los meses.

La Piedra es la clave, Lea —le había dicho el chico durante su último encuentro, los ojos tan cansados y a la vez tan colmados de una esperanza febril, apenas separada por una delgada línea hacia la locura—. Solo debemos acabar con ella y el camino se abrirá para nosotros. Estoy tan cerca, tan cerca de la respuesta que necesitamos...

No. A Lea no le parecía sensato alimentar semejantes ideas y aceptar sin más el peligro que las mismas implicaban.

Hipatia tampoco parecía muy convencida con los argumentos de Arsène:

Es una hipótesis lógica, en cierto modo —dijo con esa incómoda voz suya, tan distante y analítica—. Sin embargo, mantengo mis dudas respecto a la premisa que la sostiene —inclinada sobre su asiento, sus ojos cayeron sobre ambas acompañantes—: ¿es posible destruir esa cosa, en primer lugar?

Leszek dice que sí. ¡Rayos! Está más que seguro de que es así —Leandra se encogió de hombros, todavía incrédula—. Es la razón por la que se ha dedicado al cien por ciento a su trabajo: primero buscó la manera de ganarse la confianza de esa gente para participar del estudio de las propiedades de la piedra... y lo consiguió. Ahora está a un paso de descubrir cómo destruirla. Es, al menos, lo que él piensa.

¡Bueno! En ese caso tenemos un problema menos —Weasley sonrió, irónica—. Ahora solo nos resta solucionar el otro asunto completamente insignificante: cómo hacernos con la piedra.

Oh, créeme, siquiera ese es un problema para Les. Tiene un puñado de ideas con las que pretende apoderarse de ese objeto cuando finalmente resuelva su eterno rompecabezas.

Y la mitad de ellas deben tener que ver con escabullirse en el Departamento de Misterios y arriesgarse a morir en el intento —acotó Hipatia, muy segura de haber dado en el clavo.

Lea asintió con pesar. La joven muggle podía fingir una indiferencia horrible cuando se trataba de su hermano, pero era evidente que a pesar de las apariencia, lo conocía demasiado bien. Y la frustración apenas detectable en su mirada demostraba que se encontraba tan preocupada como la misma Tomkins. Algo iba mal con Leszek, y estaba claro que no era la única que lo pensaba.
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Re: [N] Despacho de Jamie O'Donnell ~ 12 de diciembre de 2053

Mensaje por Arsène Weasley el Lun Nov 02, 2015 2:15 am

Weasley ya no pudo soportarlo más: aún sabiendo que resultaría completamente fuera de lugar, soltó una carcajada de diversión. La mirada fulminante de Hipatia no la intimidó ni un ápice.

Vosotros los Collingwood tenéis un incomparable complejo de héroes, ¿a que sí? —dijo todavía riendo.

Lo que Leszek planea no tiene nada de heroico —siseó entonces la falsa profesora de Cuidado de Criaturas Mágicas—. Es una locura, es prácticamente suicidio. El mismo hecho de que decidiera acceder a ese departamento... ¿para qué? Las cosas ya estaban saliendo bien y...

—¿Bien? —otra vez, Weasley no pudo guardar silencio—. No sé, Stewart. Eso es más bien... subjetivo.

—¿Subjetivo? —Tomkins dio un salto en su asiento—. Espero que no estés dando a entender lo que creo, Arsène. Llevamos casi dos años arriesgando nuestro pellejo a diario para proteger a familias completas de magos.

—No seas idiota, Tomkins. No pretendo decir que han trabajado en vano. Pero ocultarse todo este tiempo, mantenerse en el anonimato... tienes que admitir que la estrategia es cuestionable a estas alturas.

El comentario bastó para que Collingwood perdiera la paciencia.

Y desde luego tu estrategia no es cuestionable en absoluto, ¿es eso Weasley? —intervino de pronto, perdiendo por completo la impasibilidad indolente de su voz—. Leszek y sus amigos han salvado de Azkaban a miles de magos, puede que los hayan librado de cosas peores. Dime, ¿qué has hecho tú con tus redadas nocturnas, además de arruinar los ánimos de la escuadra de aurors?

—Ah, claro —Arsène esbozó una sonrisa perversa, comprendiendo al fin que los comentarios de la muggle era más que una simple reacción autodefensiva—. Para ti solo es escándalo, ¿no? Un modo más que la irreverente joven Weasley ha utilizado para llamar la atención... una vez más —meneó la cabeza sin enfado. No podía culpar a la falsa squib por sus prejuicios. Después de todo, Weasley llevaba años de haberse forjado la imagen equivocada—. Lamento decepcionarte, profesora Stewart, pero esta vez seguí un patrón diferente. Porque resulta que sí estoy haciendo más de lo que todos vosotros creen: cambio la mentalidad del mundo mágico.

—Sí, bueno... —esta vez, Lea fue quien rió—. Vas a tener que ser más específica si esperas que nos mantengamos en la misma sintonía, Arsène.

—Es mucho más sencillo de lo que parece —haciendo un esfuerzo por no ceder al mal humor, inspiró hondo—. No estoy negando el aporte de sus hazañas, Tomkins, en absoluto. Estoy segura de que muchos magos y brujas le deben a ustedes el hecho de seguir con vida. Veo la nobleza que hay detrás, y también veo el coraje y el sacrificio que los ha llevado a construir todo lo que han logrado. Pero voy más allá de los hechos; hablo del mensaje. Al tomar por sorpresa a esos estúpidos aurors, al exponerme del modo que lo hago, genero discusión en todos los hogares del mundo mágico: si una sola chica puede hacer esto, ¿de qué serían capaz diez magos? ¿y cientos de magos? ¿y miles de magos? ¿Son de verdad las fuerzas de Worthington tan poderosas como aparentan, o esta chica revoltosa ha conseguido exponerlos?

—Oh —la desmemorizadora asintió, comprendiendo.

Nuestro mensaje ha sido menos esperanzador, ¿verdad? —Hipatia lo reconocía a regañadientes, pero el hecho de que lo asumiera ya era suficiente—: Ya que no hay modo de acabar con este infierno, vamos a ocultarlos a todos, los ayudaremos a escapar, porque es el único modo de mantenerlos a salvo.

Weasley se encogió de hombros. La siguiente vez que habló, en su voz ya no quedaba el más mínimo atisbo de sarcasmo.

—Sé que no lo hicieron a propósito, pero lo acepten o no, han fomentado la estasis que hoy le entrega a Worthington control absoluto. La estrategia tiene que cambiar, porque ocultándonos jamás acabaremos con toda esta locura. Acabar con este régimen es la única forma, y para ello estamos obligados a enfrentar a Worthington. Este es el momento para cambiar paradigmas —sus ojos cayeron sobre "Shaleen"—. Tu hermano cayó en la cuenta, por eso desea quitar esa puta piedra de la ecuación: aceleraremos el cambio, despertaremos el virus que he intentado diseminar durante meses.

—Entonces estás de acuerdo con Leszek —al mencionar a su hermano, la voz de Hipatia delató la causa de sus recelos—. Apoyas sus estrategias.

—Sí... casi —el brillo de peligrosa suspicacia volvió a asomar en los ojos de la joven Weasley, revelando a sus acompañantes que algo comenzaba a nacer en su cabeza. Bueno o malo, no sería Arsène quien juzgase—. Pero tengo mis reparos sobre la forma de apoderarse de la piedra, ¿saben? —acomodó el corto cabello rubio que cubría su cabeza detrás de las orejas, y la naturalidad del gesto no aludía en absoluto el oscuro matiz de la discusión—. Resulta que también yo tengo mucho de ese complejo de héroes.


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Re: [N] Despacho de Jamie O'Donnell ~ 12 de diciembre de 2053

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