[P] King's Cross ~ 17 de diciembre de 2053

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[P] King's Cross ~ 17 de diciembre de 2053

Mensaje por April S. Crawford el Vie Ene 22, 2016 12:14 am

La esplendorosa estación le traía recuerdos de otros tiempos, dolorosos a la par que nostálgicos. Una figura esbelta se hayaba detenida frente al andén nueve y tres cuartos, observando el muro de ladrillo como quien observa un imposible: sabía que nunca más volvería a abrirse, para ella ni para nadie. Hacía tiempo que sus iris azules no reflejaban más emoción que la calma de un mar al amanecer, desprovistos del brillo feroz que otrora los caracterizara. Había cumplido su promesa, por primera vez en su corta pero intensa vida, no había roto un juramento. Y aquello no había supuesto un buen cambio en su ánimo, si no todo lo contrario: su humor se enturbió más que de costumbre, olvidó la risa, olvidó la pasión y la aventura. Alejada de su pasado, de sus antiguas amistades y su hogar, se había aferrado a su carrera profesional como a una tabla en medio del océano, pues era lo único que le quedaba. Los entrenamientos, partidos y giras ocuparon su tiempo y su mente, obcecada en no pensar en él.  Si lo hacía, terminaría volviéndose loca, divagando sobre su destino, sobre si seguiría vivo, sobre si su última temeridad le habría acarreado alguna horrenda consecuencia. No sabía nada de él desde hacía meses, aquél era el verdadero tormento.

Todo había seguido su curso, hasta aquella mañana. Una lechuza atravesó su ventana y dejó una carta en cuyo pie se distinguía el característico sello del Ministerio de Magia americano. Y el nombre de Arséne Weasley escrito en enormes letras. De un momento a otro, su pasado la había golpeado de lleno en el rostro, con una cruel bofetada. Venía firmada por una aurora, y eso no le daba precisamente buena espina. Pero la tentación de salir de la rutina pudo con ella, y acudió al lugar de la cita, obediente. Su figura esbelta, perfilada por la enmarañada cabellera rubia, la destacaba entre el gentío de la estación. Sólo esperaba que su interlocutora lograra reconocerla.



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April S. Crawford
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Re: [P] King's Cross ~ 17 de diciembre de 2053

Mensaje por Personaje no jugable el Vie Ene 22, 2016 5:05 am


Bianca Hellmayr se abría paso entre la multitud de muggles con naturalidad calculada, estudiando cada rostro que le salía al paso. Su misión en tierras anglosajonas era clara, y estaba dispuesta a ejecutarla con la mayor prontitud. No era un trabajo con el que pudiera sentirse cómoda, pero habían pocas cosas que hoy en día podían resultar gratas al interior del Ministerio de Magia de los Estados Unidos. Y lo desagradable de la tarea no la hacía menos provechosa para ella y sus amigos. No se había olvidado del día en que toda esa búsqueda diera inicio.

Esa chiquilla Weasley se hace más escurridiza con cada día que pasa —le había dicho Sanderson, el superior de su escuadra en el cuartel de aurors—. Así que vamos a probar nuevas estrategias. Y tú serás parte importante de este nuevo frente, Hellmayr.

Desde entonces, su única misión al interior del departamento fue la de seguir el rastro de cada uno de los contactos que la prófuga Arsène Weasley hubiese tenido dentro y fuera de Clevermont College, con la esperanza de que alguno de ellos proporcionara pistas sobre el paradero de la susodicha, o como mínimo, asegurarse de que no cooperaban con ella. Para Bianca era lógico que la responsabilidad de semejante empresa recayese en ella, después de todo, la fama de su trayectoria dentro del departamento respondía sobre todo al éxito obtenido antaño en el rastreo de criminales. Experiencia tenía de sobra.

Desde luego, la experiencia significaba poco para la responsable de todo aquel jaleo.

Con decisiones tan brillantes como esta, podemos estar seguros de que el Ministerio no va a estar muy cerca de mí en los próximos veinte años —opinó Arsène cuando se enteró de la noticia, tras soltar una carcajada grotesca—. Pero te doy las gracias, Hellmayr. Sé que vas a proteger bien a mis amigos.

De momento así lo había hecho. En América, cada uno de los conocidos de Weasley se había visto sometido al minucioso interrogatorio de la joven auror. O eso era lo que decían los informes. Divulgar las verdaderas acciones de brujas como Lilith Vanni habría significado traicionar los propósitos de Bianca y sus amigos. Porque más allá de lo que el Ministerio esperase de ella, su verdadero propósito era proteger a estar personas en la medida de lo posible. April Crawford, por supuesto, era un caso especial.

Hacía más de un año que nadie en América sabía nada de ella, de modo que Bianca no tenía la menor idea de lo que se encontraría en esta reunión, ni lo que debía esperar de ella. Se había encargado personalmente de enviar la lechuza a la flamante jugadora de Quidditch para acordar el encuentro oficial, tras investigar a fondo su breve y exitosa carrera deportiva. Por la seguridad de la muchacha, confiaba en que sus antecedentes estuvieran tan limpios como daba a entender la prensa local... porque los registros más antiguos no se mostraban tan prometedores. También confiaba en que, en primer lugar, April se decidiera a asistir a la citación sin falta. De lo contrario, Hellmayr se vería obligada a darle caza.

Con ese pensamiento en la cabeza, suspiró de alivio al distinguirla en medio de la gente, atreviéndose a considerar una buena señal que estuviera contemplando el antiguo portal al andén nueve y tres cuartos con aquella extraña concentración en los ojos claros y tristes.

Buenos días, señorita Crawford —la saludó cuando finalmente estuvo junto a ella, tomándola por sorpresa. Su tono era profesional y rígido, muy distinto al cariz de su verdadera personalidad. Después de todo, hablaba con una desconocida en la que no podía permitirse confiar fácilmente—. Me alegra ver que ha decidido asistir sin demora. Un punto a favor para usted. Pero hay mucho de lo que hablar, así que deberíamos empezar cuanto antes. Si tiene la gentileza de acompañarme... —con un ademán la invitó a seguirla. Su expresión, como una máscara, no admitía objeciones.

La guió hasta una de las cafeterías ubicadas afuera de la estación sin quitarle un ojo de encima. Solo cuando hubieron tomado asiento en una mesa al fondo del recinto y Bianca pidió capuchino para ambas antes de ejecutar un par de disimulados hechizos que garantizaban la privacidad de la conversación, miró a su acompañante.

Como debe de haber leído en la carta, mi nombre es Bianca Hellmayr, del cuartel de aurors de América —habló con voz firme—. Y como decía la misma carta, dada su asociación con Arsène Weasley en el pasado, se encuentra aquí para declarar que su comportamiento en la actualidad es intachable. Eso, por su puesto, suponiendo que así sea —bebió un sorbo de café—. Tenemos tiempo para descubrirlo. Pero en primer lugar me gustaría aclarar si está al corriente de la situación de su amiga.


FDR: Lo siento, lo siento, lo siento... JURO que el próximo post será muchisisisísimo más corto T.T
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Re: [P] King's Cross ~ 17 de diciembre de 2053

Mensaje por April S. Crawford el Vie Ene 22, 2016 12:28 pm

Se rascó la palma de la mano diestra con impaciencia, en esa marca que sabía, jamás dejaría de atormentarla. Como un dolor fantasma, sentía un escalofrío de vez en cuando, como si la piel, pese a estar muerta y necrosada, tuviera memoria. Unos guantes de piel oscura cubrían sus manos con la excusa de protegerlas de la rigidez del bate de Quidditch y el mango de su escoba, aunque lo cierto era que rara vez los retiraba, ni siquiera cuando dormía. Dejara ya de rascarse, pasando a acariciar por encima del guante la terrible marca, cuando una voz la sorprendió.

Desacostumbrada a ese tipo de encuentros, la joven dio un pequeño respingo y se giró para observar a su interlocutora, de aspecto joven pero formal y profesional. Se limitó a asentir con la cabeza ante su saludo, con el ceño fruncido en expresión concentrada, analizando cada detalle de Hellmayr. - Sí, claro. - fue la única expresión que salió de sus labios ante la invitación de la funcionaria. Su preocupación y tensión eran palpables. Tras un año fuera del mapa, de un momento a otro una aurora acudía a interrogarla, y aquello no dejaba de parecerle sospechoso, mas necesitaba con urgencia saber algo más. Estar desconectada de todo y todos no había hecho más que volverla paranoica, y su única salvación era conseguir algún dato seguro de que sus amigos estaban a salvo. Ello incluía a Arséne, la más temeraria de las alumnas, su más sagaz y peligrosa compañera... y la que más le preocupaba, aparte de Ephram.

Siguió sus pasos hasta el local, esquivando muggles con la habilidad de quien está acostumbrado para esquivar bludgers. Dio un pequeño sorbo al capuchino mientras escuchaba sus palabras. No la sorprendían en absoluto, tenía claro que tarde o temprano aquello terminaría pasando. El régimen de Worthington debía asegurarse del sometimiento de sus antiguos enemigos, se encontraran o no dentro del país. - Créame que lo es, a no ser que cuente romper un par de piernas en un partido. - aquel desafortunado encuentro deportivo hacía ya meses, donde se había sobrepasado en su función como golpeadora. La prensa se había cebado con ella, y había aprendido a dejar sus emociones fuera del campo. - Yo sólo juego al Quidditch. - esa afirmación escondía, en realidad, toda la verdad sobre su vida actual. Sin embargo, la última pregunta de la joven fue lo que hizo que se preocupara. Reportar su comportamiento ante una aurora americana le daba igual, pero que preguntaran por Arséne era lo verdaderamente intrigante. - ¿Qué situación? ¿Le ha pasado algo? - por un momento se temió lo peor, y el miedo afloró a sus ojos azules. Se tomó el esfuerzo de controlar y rebajar el tono de su voz hasta uno más neutro. - No veo a Arséne ni me comunico con ella desde mi graduación en Clevermont College. - no decía mentira alguna, para ella, la situación y paradero de la pelirroja le eran completamente desconocidos. Ni siquiera había tocado el tema con Ephram en su día. - Algo ha ocurrido. Si no, usted no estaría aquí haciendo preguntas. - por un momento temía lo peor. Temía que las advertencias de Démian estuvieran en lo cierto, y que la temeridad de la pelirroja hubiera terminado por arrastrarla a la tumba.



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Re: [P] King's Cross ~ 17 de diciembre de 2053

Mensaje por Personaje no jugable el Vie Ene 22, 2016 5:13 pm


Vio el miedo en los ojos azules, apenas un instante, pero estaba ahí. Gracias a esa reacción involuntaria, Bianca se animó a creer que la joven Crawford era sincera en lo referente a Weasley. Después de todo, el fracaso del Ministerio en la captura de la otrora pelirroja no era asunto público más allá de las fronteras estadounidenses. Habría sido mala propaganda para enaltecer el imperio de Theodore Worthington. Por lo que ella sabía, al resto del mundo solo le importaba que el alcance del poder del mago tenebroso no amenazara el equilibrio de sus propios territorios.

Arsène Weasley figura como una fugitiva del Ministerio desde hace ocho meses —explicó sin prisa, preparada para evaluar el comportamiento de su entrevistada ante semejante revelación—. De hecho, es la más buscada. Se considera una bruja peligrosa, ha desafiado a la autoridad en repetidas oportunidades, antes y después de su fuga. Muchos de nuestros aurors más hábiles se han convertido en víctimas de sus ataques relámpago. Empieza a agitar a las masas.

Hizo una pausa, treinta segundos exactos en los que concedía a la joven un momento para digerir la información. Luego siguió adelante. Apoyó un pulcro portafolio sobre sus piernas, del que extrajo un montón de papeles que situó en la mesa. Fijó sus ojos en April.

Afirma mantener una buena conducta en el presente —dijo Bianca, interrumpiendo el breve lapso de silencio—. Pero me cuesta creerlo, señorita Crawford —desplegó los papeles por la superficie de la mesa. Eran artículos de periódico e informes redactados por la propia Hellmayr. Tomó uno al azar y leyó—: junio de 2050. Fuga de Hogwarts junto a Arsène Weasley, incursión en propiedad privada, enfrentamiento con Theodore Worthington —dejó el documento. Tomó otro—: octubre de 2051, juego de quidditch clandestino, organizado por su amiga Weasley —leyó uno más—: enero de 2052, irrupción no autorizada al aula de un profesor —los papeles cayeron sobre la mesa, olvidados—. Dice no saber nada de nuestra fugitiva, sin embargo cooperó con ella de forma bastante cercana en el pasado. ¿Cómo se supone que debo creer que, de un día al siguiente, decidió rectificar su camino? —se inclinó un poco más sobre la pesa. Sus ojos eran dos orbes acusadores—. Arsène también fingió haber corregido su comportamiento, ¿lo sabía señorita Crawford? Luego, cuando ya nadie sospechaba de ella... descubrieron que todo ese tiempo había estado detrás de un grupo anónimo que se oponía a la dirección de Theodore Worthington.
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Re: [P] King's Cross ~ 17 de diciembre de 2053

Mensaje por April S. Crawford el Vie Ene 22, 2016 9:39 pm

Sus ojos se abrieron ampliamente al escuchar el relato de su interlocutora, al tiempo que su corazón se aceleraba. Ahí estaba. Adrenalina, mezclada con excitación y admiración. Su mejor amiga había logrado el modo de poner definitivamente sobre su cabeza el punto de mira del gobierno. Y sin embargo, no estaba sorprendida. Conocía lo suficiente a la pelirroja como para saber de primera mano de lo que era capaz de hacer, guiada por su espíritu revolucionario. - Sí, eso suena bastante a la Arséne que yo conozco. - afirmó, con voz calmada, sin un atisbo de emoción. Había aprendido a controlar sus emociones, eso no podía negarse, y la sorpresa se reflejó en su rostro apenas unos instantes. - No sabía nada de todo esto, ya le he dicho que hace mucho que no tenemos contacto. - su voz se tornó fría por un instante, en parte ofendida porque se dudara de su palabra. - Déjeme adivinar. El Ministerio está hurgando entre sus amistades, para ver si dan con ella, no? Creo que no voy a ser de mucha ayuda. - y aunque lo supiera, jamás lo diría, cabrones. Se guardó estas últimas palabras, y en su lugar esbozó una sonrisa que no era para nada amigable.

Lo que no esperaba era lo que venía a continuación. Contempló los informes sobre la mesa con ojos entornados mientras se apartaba el pelo del rostro. Un completo repaso de sus últimas fechorías, que al parecer, no habían pasado tan desapercibidas como ella habría deseado. Por suerte, nada se mencionó sobre su último incidente en el Caldero Chorreante, había logrado mantener su identidad a salvo en esa ocasión. Ante la última mención recuerdos fugaces acudieron a su mente, e inmediatamente la marca de su mano le recordó que seguía ahí, tan presente e indeleble como siempre. La aurora tenía razones muy serias para dudar de sus palabras, comprendió. Su pasado ponía en entredicho su presente de forma más que obvia. Se acomodó en su asiento y dio un sorbo a su café con una calma de la que ni ella misma se creía poseedora. - ¿Quiere que le explique el por qué? - pese a la calma anterior, un deje de rabia se dejaba entrever entre sus palabras, que habían pasado a ser un susurro con tintes macabros. Sonrió mientras alzaba la mano derecha y, poco a poco, retiraba el guante que la protegía y ocultaba. El beso negro quedó al descubierto mientras mantenía la palma extendida. - Usted misma lo dijo. Enero de 2052. En su informe no figura ni la mitad de lo que ocurrió ese día, pero creo que este es un buen resumen. Los métodos del profesor Weasley son muy poco ortodoxos, pero no voy a negar que son jodidamente efectivos. - por supuesto, esa no era la verdadera razón de su comportamiento de los últimos meses. ¿Pero qué sabía aquella mujer de Démian, de su afán por proteger a su hermana, de sus esfuerzos por protegerla a ella igualmente? Nada. Y no podía explicarlo, no sin posiblemente delatar a su amigo, si es que seguía con vida e infiltrado en las filas de Worthington.

- Sí, colaboré con Arséne tanto en Hogwarts como en Clevermont, creo que eso ha quedado claro, sus informes están muy bien, buen trabajo, aurora. Tan bien, que el último es del año pasado. - tomó el guante abandonado y volvió a colocarlo sobre su mano. No le gustaba dejarla tanto tiempo al descubierto. - No sé, creo que unas cuantas horas de tortura bastaron para hacerme ver lo que el actual señor Ministro es capaz de hacer, eso le agua la fiesta a cualquiera, no? Me gradué, abandoné el país y rehice mi vida. Si eso no es lo suficientemente creíble para usted, perfecto, pero no tengo nada más que contar.



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Re: [P] King's Cross ~ 17 de diciembre de 2053

Mensaje por Personaje no jugable el Sáb Ene 23, 2016 3:10 am


«Eso explica los guantes» se dijo, estremeciéndose ante la frialdad analítica de su propia observación.

Tiempo atrás, una marca como esa habría bastado para conmocionar a cualquiera, incluso a alguien de personalidad tan estoica como siempre había demostrado ser la joven auror Hellmayr. Pero ahora trabajaba bajo las órdenes de Worthington, y había visto demasiadas cosas como para permitirse que la mera presencia de un estigma de tortura destruyera la fachada que pretendía exhibir a la joven jugadora de quidditch. Su autodominio, sin embargo, no consiguió frenar el odio que sentía hacia Theodore y sus seguidores. Observó el beso negro con detenimiento antes de que la muchacha volviera a ocultarlo, imaginando las horas de infierno que habrían acompañado a la creación de esa pequeña huella. ¿Cómo podía nadie hacer eso a una persona? Y más aún, ¿cómo hacércelo a una estudiante? La respuesta era sencilla una vez que se entendía que las huestes de Worthington no conocían límites.

Es bastante creíble —concluyó Bianca con un asentimiento cuando al fin apartó el rostro de la pálida mano, esbozando el amago de una sonrisa gélida que ignoraba de golpe la aspereza de su interlocutora—. Y coincide perfectamente con el seguimiento que hemos hecho de sus actividades en el último tiempo —esa información estaba de más, pero evaluar de qué modo asimilaba la muchacha el hecho de que su seguridad se hubiera visto comprometida mucho antes de esta cita, era parte de lo que hacía falta investigar. Cada reacción involuntaria era importante, pues de ellas Hellmayr obtenía información oculta entre palabras bien pensadas—. Agradezco su sinceridad.

Su misión para con el Ministerio concluía en ese punto: la posibilidad de cooperación de Crawford con las acciones de Weasley había quedado descartada, tanto como su posible colaboración a dar con el paradero de la misma. Pero Bianca todavía debía encargarse de realizar su propio trabajo, pues aún sabiendo y corroborando que la joven no era ninguna aliada a la causa, resultaba imprescindible definir si no sería una enemiga de la misma. Era el tema verdaderamente importante de la conversación, al menos para la auror, y era una suerte que April decidiera mostrarse un poco más osada a esas alturas. De otro modo, las respuestas futuras no resultarían tan sinceras como necesitaba que lo fueran.

Ahora quisiera que repasáramos los puntos a favor de su defensa, para asegurarnos de que no dejamos nada afuera, señorita Crawford —continuó Hellmayr, ordenando el montoncito de documentos para reemplazarlos por un par de papeles dispuestos en un compartimento diferente de su portafolio—. Así, en caso de que deseen volver a abordarla en el futuro, contaremos con antecedentes suficientes como para estar seguros de que en el presente es fiel al ideal de nuestro señor ministro de magia —dejó caer el comentario así, con toda naturalidad mientras tomaba la primera página de los nuevos datos, pero por el rabillo del ojo se mantenía atenta a los resultados de la sutil alusión. Agitó la hoja con delicadeza—. Desde luego Arsène Weasley no fue su único contacto durante los años de su educación, ni en Hogwarts ni en Clevermont. Según relatan los testimonios de sus profesores, fue usted una persona bastante... sociable —la descripción psicológica de la muchacha no le permitía etiquetarla de amistosa—. Pero hubo alguien con quien definitivamente parecía compartir una relación muy cercana: Démian Anker Ephram, actual Nuevo Auror y titular de su generación —En aquella ocasión, cuando alzó la mirada para estudiarla, no agregó ninguna pregunta.
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Re: [P] King's Cross ~ 17 de diciembre de 2053

Mensaje por April S. Crawford el Sáb Ene 23, 2016 4:48 pm

Bastante creíble. No pudo evitar rodar los ojos con exasperación. La situación comenzaba a superarla. La mera mención de los incidentes había logrado despertar recuerdos que llevaban meses enterrados en un lugar recóndito de su mente, y su humor irascible comenzaba a salir a flote. Menos gracia aún le hizo el ser conocedora de que había sido investigada por el Ministerio. Chasqueó la lengua con fastidio, pero su boca no pronunció una sola palabra. No le convenía dejarse llevar y delatar su mal humor, al menos no con palabras que podían ser demasiado contundentes.

Comprendió en ese momento que Démian estaba en lo cierto. Jamás se libraría de la vigilancia de Worthington, de un modo u otro continuaba atrapada en sus tenebrosas redes, sin ni siquiera ser consciente de ello. Por suerte, por una vez en su vida había seguido los dictados de su cabeza y no los de su corazón impetuoso, y tal vez eso precisamente la había mantenido con vida. Sólo cuando Theodore y sus lacayos iniciaron la desesperada caza de Arséne Weasley acudieron a ella como posible sospechosa, y de momento, parecía estar saliendo airosa de la situación. Y sin embargo, cada vez le estaba más costando mantener la calma. Su pasado volvía a golpearla una y otra vez, sin cesar.

Esta vez bebió el capuchino casi con ansia, sin poder controlarse. Tenía la boca seca y una extraña necesidad de desviar la mirada del análisis inquisidor de Hellmayr, aún cuando ésta le estuviera hablando de articular una defensa. Como si tratara de ayudarla, lo cual la desconcertaba aún más. Sus últimas palabras casi le hacen escupir al aire la bebida marrón. Un gran autocontrol fue necesario para que no exclamara a los cuatro vientos que podía mantenerse tranquila, pero jamás sería fiel al régimen del mago oscuro. Cerró el puño con fuerza, clavando las uñas en la marca que antes había mostrado y posó la taza de café, respirando hondo. - Sí, claro... como digas. - fue la única expresión que logró articular con voz henchida de una rabia y odio viscerales que comenzaban a aflorar después de mucho tiempo, y que creía que podía manejar. Una nueva inhalación profunda la ayudó a mantener la compostura mientras escuchaba el relato de Bianca. Sociable. Una original manera de describir su comportamiento, pensó, mientras jugueteaba con la cucharilla de café en una mano, tratando de distraer su atención.

Lo que no esperaba era la mención de ese nombre. La conmoción fue tal que olvidó sostener la cucharilla, que cayó con estruendo metálico sobre la taza de café, salpicando parte de su contenido. Estaba completamente bloqueada, pero su mente no paraba de hacer divagaciones, atar hilos y sacar conclusiones, como hacía cuando se obsesionaba por saber su paradero. De pronto lo sabía. Pasaron unos cuantos segundos hasta reaccionó, agitando la cabeza, confusa. - Está... está vivo. - afirmó, en un susurro. - Démian era mi... mi... - mi qué? compañero, amigo, amante, protector, dolor de cabeza? No existía una sola palabra que lograra definir su relación con el moreno, era demasiado complicada. - No le veo desde hace meses. No conseguí comunicarme con él. -  Sus ojos brillaban cuando al fin alzó la mirada y la clavó, fiera y determinada, en los ojos de Hellmayr. - Tiene que decirme dónde está, necesito verle, o escribirle. Es urgente. No sé qué tiene que ver él con Arséne Weasley o por qué me está preguntando sobre este tema, pero si sabe donde está, necesito que me lo diga. - necesitaba asegurarse de que era cierto, de que no era una treta del Ministerio. El joven había rondado su mente cada noche desde que se separaron, aunque aquello jamás se lo diría a la aurora. - Por favor. - añadió, poniendo todo de su parte para que atendiera a su petición. - Usted también es aurora, seguro que le ha visto, o sabe dónde está, no? - la urgencia se reflejaba en sus palabras más de lo que desearía, pero ahora mismo sus esfuerzos no se enfocaban precisamente en controlar su reacción.



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Re: [P] King's Cross ~ 17 de diciembre de 2053

Mensaje por Personaje no jugable el Sáb Ene 23, 2016 11:25 pm


Claro que está vivo, ¿por qué no iba a estarlo? —Bianca enarcó las cejas, desconcertada. Ahí habían detalles que se le escapaban, algo que Arsène había decidido no contarle... o que sencillamente no sabía, lo que era todavía más preocupante. Cualquier persona, al reparar en la inesperada reacción de April ante la mención de aquel nombre, tan ansiosa, tan sumamente apremiante, habría dicho que el joven Ephram corría un peligro mortal. La sola idea le parecía a Hellmayr irrisoria. Si alguien sabía cumplir las órdenes de Worthington al pie de la letra, ese era el muchacho Démian, el favorito de los Nuevos Aurors. Las siguientes súplicas de Crawford y la preocupación que denotaban por el nuevo protagonista de la discusión la pusieron alerta. Y de un repentino mal humor.

Claro que sé dónde está —con esas palabras afiladas cortó de tajo las de su interlocutora—. Trabajamos en el mismo departamento, así que es lógico que le vea a diario —por la forma en que había pronunciado esa última afirmación, estaba claro que le habría gustado ver a Ephram un poco menos. Ese chico le ponía los pelos de punta, siempre tan reservado y apático... no entendía cómo alguien podía confiar en un mago así, mucho menos una joven como la que tenía justo en frente—. Habiendo aclarado eso, debo recordarle que soy yo quien hace las preguntas aquí. Ahora cálmese y escúcheme: en caso de que desee escribirle una carta puedo entregarla personalmente, aunque no me comprometo a contenerme de leer su contenido, después de todo es parte de mi trabajo. Visitarlo será más complicado, ¿sabe? Las fronteras americanas están vigiladas desde que el Ministerio ordenara su cierre. Nadie puede entrar o salir sin autorización directa de algún departamento, y no suelen acoger una simple visita como justificación válida.

Bianca cruzó los brazos sobre la mesa, olvidándose de su capuchino a medio consumir, y se dedicó a pensar con la mirada clavada en el vacío. No podía negarlo, se sentía decepcionada. Habría podido vivir con el hecho de prescindir con una de las amistadas de Arsène como posible aliada, pero le dolía pensar que compartía su mesa con una potencial enemiga. Sí, era cierto que sus expedientes actuales estaban limpios y no parecía verdaderamente inclinada hacia ninguna de las dos partes del conflicto. Pero la necesidad de contactar con alguien como Ephram... sí, eso cambiaba completamente el panorama. De un instante al siguiente, el Nuevo Auror había pasado de ser un simple contacto del pasado de Crawford, cuya asociación la habría protegido en caso de futuras investigaciones como contraparte a su relación con Weasley, a convertirse en un personaje de entrañable cercanía con su entrevistada. Las sospechas daban para mucho.

Sin embargo, la investigación no había concluido.

Cualquiera sea su decisión —continuó luego de un suspiro resignado—, me haré cargo de echarle una mano para recuperar el contacto —la promesa era genuina, y la ofreció con voz tensa. Los ojos de la auror estaban entrecerrados cuando volvió a observar a Crawford—. Pero a cambio, me explicará qué significa todo esto, April. ¿A qué se debe esta urgencia de hablar con su amigo? ¿Qué podría justificar este temor que grita su rostro? Le recomiendo que no intente engañarme, soy más perceptiva de lo que pueda llegar a creer.
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Re: [P] King's Cross ~ 17 de diciembre de 2053

Mensaje por April S. Crawford el Dom Ene 24, 2016 8:10 am

Imbécil. Tanto tiempo controlándose, manejando su ira, su ímpetu, sus emociones más profundas y oscuras, para dejarse llevar de esa forma por la simple mención de su nombre. No podía haber sido más estúpida, acababa de darle a la aurora una razón para investigarla con más detenimiento, y no sólo eso... para investigar a Ephram. Se vio obligada a improvisar una respuesta ante el rápido interrogante de Hellmayr. - Es auror, hasta donde yo recuerdo es una profesión peligrosa, más en los tiempos que corren. - afirmó, tratando de templar su ánimo y su voz. Sin embargo, los escasos minutos que había compartido con Bianca le decían que perfectamente podría hacer oídos sordos a tal explicación, y guiarse más bien por el ímpetu anterior de sus palabras, la urgencia de sus ruegos. Mierda.

La posibilidad de escribirle arrojó, sin embargo, un pequeño rayo de esperanza. Sin embargo, poco podría decir sin que cualquier intención o mensaje reservado no llegara a manos de la funcionaria. No podía arriesgarse más, menos aún sin saber si ésta era de fiar o no. Diablos, si la estaba investigando e interrogando, cómo iba a fiarse de ella? - Con la carta será suficiente. Léala si le da la gana, haga su trabajo.- hasta el momento, debía reconocer que lo hacía de maravilla.

La observó atentamente, preguntándose a sí misma si podía o no confiar en ella. Hasta el momento, había sido bastante razonable. Bastante para ser una funcionaria del Ministerio de Magia que controlaba Theodore Worthington con hilos de titiritero, a su pleno antojo. Además, no parecía tener buena relación con su amigo, sino que más bien, semejaba desconfiar de él, como si no fuera trigo limpio. La rubia sabía a la perfección que, al menos para el lado de Worthington, no lo era... por mucho que el joven, al parecer, lograra fabricarse una buena máscara de fidelidad al régimen. Jamás confiarían en él de todo, sabedores de que la causa de sus servicios era la seguridad de su hermana menor... y ella no podía traicionar eso.

Sus últimas cuestiones la pillaron, sin embargo, sin una respuesta clara. No podía decirle la verdad, y no podía mentirle. Se encontraba entre la espada y la pared, y optó por las verdades a medias y las mentiras piadosas - Aunque parezca mentira, es mi mejor amigo y la única persona en la que he llegado a confiar plenamente, créame que pondría la mano en el fuego por él... y hace meses que no sé nada de su paradero ni su situación, todos mis intentos de comunicación han fallado y lo último que me dijo fue que iba a entrar a trabajar para el Ministerio de Magia... no sé, ate usted algunos cabos, se le da bien eso. Creo que es lógico que lleve meses preocupada, y que el hecho de saber que está bien implique que necesite contactar con él. - habló, esta vez, con una renovada calma, articulando poco a poco las palabras. - Y... si quiere que sea totalmente sincera... - hizo una pausa y tragó saliva, esperando que sus palabras sonaran convincentes. - La única razón por la que regresé a Inglaterra fue porque íbamos a hacerlo juntos. Yo iba a quedarme en Nueva York rumiando mi odio, pero él me propuso acompañarle, probar suerte en los equipos de Quidditch, olvidar todo lo ocurrido en Clevermont. Él fue quien insistió en que debía cambiar mi actitud temeraria y calmarme, alejarme de mis ansias de venganza... créame que fue difícil. Nos alojamos aquí, en Londres, en el Caldero Chorreante... pero un día le llegó una oferta de empleo en el Ministerio y se fue. - desvió un momento la mirada, que hasta ese momento se había mantenido fija en los ojos de Bianca, sin titubear un sólo instante. - Si no llega a ser por él, ya estaría muerta, seguramente a manos de algún agente de nuestro señor Ministro. O si no, en Azkaban. - afirmó, rotundamente. - Antes de irse me hizo prometer que dejaría de hacer el gilipollas y me centraría en el Quidditch. Parece que lo he ido cumpliendo. Hasta hoy. - suspiró al terminar su relato, dando el último sorbo al café ya frío. - ¿Es suficiente explicación?



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Re: [P] King's Cross ~ 17 de diciembre de 2053

Mensaje por Personaje no jugable el Lun Ene 25, 2016 1:00 am


La última pregunta de Crawford no llegaría a recibir una oportuna respuesta. En lugar de eso, las voces de ambas brujas fueron reemplazadas por los miles de sonidos provenientes de las mesas cercanas, el golpe de tazas contra platos, de metales contra cristal, de risas y secretos. En torno a ellas la vida continuaba, pero el mundo de Bianca se había detenido en un nudo que estaba costando demasiado trabajo desatar, porque las revelaciones de April no hacían más que plantear nuevos e inesperados misterios, sumergiéndola cada vez más en un pozo de frustración que le costaba trabajo disimular.

Ya tenía una idea bastante formada de la jugadora de quidditch, una que tenía mucho que ver con la antítesis constante de su corta e intensa vida: en el pasado había sido una muchacha problemática y conflictiva, sin embargo, las pesadillas y fantasmas que la asediaban en el presente parecían haber decidido por ella, manteniéndola al margen de todo. Dentro de sus vínculos amistosos más importantes destacaban una rebelde agitadora perseguida y un asiduo seguidor del ministro de magia. Y aunque estaba claro que había optado por el camino de la rectitud, su lenguaje no verbal había dejado claro en repetidas oportunidades que la neutralidad era el punto límite de su impecable comportamiento. La verdadera fidelidad al régimen era un escalón que, dadas las apariencias, la chica no estaba dispuesta a probar. Era una buena noticia: aunque April no fuera una potencial aliada, tampoco sería una fuente de conflicto futuro. En otras circunstancias estas cavilaciones habrían bastado para contentar a la inquisitiva y metódica Bianca Hellmayr.

Pero quedaba ese desagradable cabo suelto en que Ephram se había convertido durante los últimos minutos de conversación. Por la forma en que su interrogada hablaba del mago, casi hacía que pareciera humano. Y no dejaba de darle vueltas a esa mencionada retirada a Inglaterra. ¿Por qué marcharse si de todas formas acabaría uniéndose a los propósitos de Theodore? No, algo no calzaba, a pesar de todas las explicaciones ofrecidas, a pesar de la naturalidad y calma repentina que su interlocutora se forzaba a demostrar. Y su trabajo permanecería inconcluso hasta no haber aclarado el panorama completo.

Pero habría tiempo para eso otro día. Tenía que concentrarse en el presente, y no sería educado seguir torturando a su acompañante con el mismo asunto.

Su amigo le dio buenos consejos —susurró Bianca luego de un prolongado silencio. Ya nada quedaba de la anterior distancia de su tono, que ahora resultaba inesperadamente cálido a pesar del volumen empleado. Sus ojos habían estado centrados en su bebida durante todo el curso de sus pensamientos, pero cuando alzó el rostro, en él se exhibía una sonrisa casi maternal—. Sé que no tengo ningún derecho de hacerle esta petición, pero he de rogarle que mantenga en pie su promesa. Siga manteniéndose a salvo, April. Aquí en Inglaterra sus posibilidades de mantenerse fuera de peligro son inmejorables, protegida como está por las propias leyes del ministerio de magia británico... y tan lejos de las imposiciones del ministro. Por favor, no desaproveche nada de eso.

Hubo otra sonrisa triste, espontánea y más sincera que cualquiera de sus anteriores expresiones ensayadas. Sabía que la joven no era una amenaza y, por lo tanto, debía proceder a ejecutar su verdadero trabajo, ese que realizaba a diario junto a Thomas, junto a Leszek, junto a Lea y los demás: cuidar de aquellos sobre los que Worthington y los suyos deseaban poner el ojo.

Estaré pendiente de usted —estiró la mano para dedicar un brevísimo toque afectuoso a una de las manos enguantadas de la chica, como si ese repentino cambio de comportamiento fuera lo más normal—. Si alguien intenta ponerla en apuros con su pasado, lo sabré —dio unos golpecitos a su portafolio—. Presentaremos los argumentos de su defensa y estará fuera del alcance de cualquiera que pretenda hacerle daño —Eso era todo, la garantía de que en adelante no estaría sola. Era todo cuanto podía ofrecerle para compensar en mínima medida el infierno de su pasado. Buscó algo de dinero muggle en sus bolsillos para pagar por el café—. Ahora dígame, señorita Crawford, ¿escribirá la carta a su amigo enseguida o prefiere enviármela más tarde?
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Re: [P] King's Cross ~ 17 de diciembre de 2053

Mensaje por April S. Crawford el Dom Ene 31, 2016 6:04 pm

El silencio se instaló entre ambas cuando April terminó su relato. La rubia se dedicó a observar el local, paseando su mirada por la multitud de muggles que disfrutaban de una bebida caliente, completamente ajenos a la conversación de ambas brujas. A veces se preguntaba si su vida no habría sido mucho más sencilla si no hubiera heredado el don de la magia, al igual que sus hermanos menores. Tal vez otra clase de problemas habrían asediado su vida, pero desde luego, no del calibre que aquellos que habían perturbado su existencia desde sus años en Hogwarts. No sabía qué ocurriría después de esa conversación, ni siquiera sabía si su interlocutora tendría más preguntas, pero empezaba a estar harta, y sobre todo, confusa por el repentino interés del Ministerio de Magia en su persona. Por si fuera poco, no dejaba de pensar en Démian, en si al fin conseguiría saber algo de él. Por las palabras de Bianca, parecía que el muchacho seguía conservando su exquisita habilidad para parecer lo que no es: un fiel seguidor de Theodore Worthington. Un talento que la rubia jamás había poseído, como manifestara indirectamente a lo largo de la conversación. Podía mantenerse al margen, pero jamás reuniría el coraje ni renunciaría a su orgullo como para trabajar a las órdenes del mago oscuro. El odio y la rabia habían consumido cualquier posibilidad de que algo así ocurriera.

Finalmente, Hellmayr rompió el silencio, esta vez empleando un tono más calido que el usado anteriormente. Desvió la mirada de la mesa de al lado, donde una pareja de ancianos engullían con extraña gula un plato de pastelitos de limón, y se concentró de nuevo en ella. No pudo evitar fruncir el ceño al oír sus palabras, extrañadas por la petición que ocultaban. - Es curioso que una funcionaria del Ministerio de Magia me haga esta recomendación, no? Usted trabaja para Worthington en última instancia, lo último que debería preocuparle es la seguridad de una joven con un pasado y unas amistades como las mías. - afirmó, en tono pausado. Sin embargo, no iba a profundizar más en el tema. No le convenía prolongar mucho mas tiempo la conversación, ya había dicho demasiado, ya se había expuesto más de lo debido. - Pero no tengo ninguna intención de acoger a ningún fugitivo ni emprender ninguna acción descabellada contra Worthington. - su única preocupación en ese momento era Ephram, nada más.

Trató de corresponder la sonrisa lo mejor que pudo, aunque ésta, en lugar de cálida, se tornó en una especie de mueca que trataba de mostrar simpatía y sólo era extraña. Hacía demasiado tiempo que no sonreía, se le había olvidado lo que era. - Está bien. - al menos la había convencido de que no era una amenaza para el régimen, ese tren había pasado para ella. - La escribiré ahora mismo. - prefería quitarse de en medio también ese asunto y enviarla lo antes posible. Se levantó y se acercó un momento a la barra de la cafetería para solicitar papel y bolígrafo, ya que no solía ir cargada con los pergaminos y plumas que había utilizado en su época estudiantil. Se tomó unos segundos para pensar qué diría. Después de tanto tiempo, de haber perdido toda esperanza, ya no sabía que escribir. Al final, garabateó una simples palabras, escuetas y no muy concretas, a fin de que aunque Bianca inspeccionara la carta, no supiera demasiado de su relación con Ephram. Ya le había contado suficiente.

Espero que por fin esta carta te llegue, todas las anteriores se perdieron por el camino. Estoy bien, estoy a salvo, te hice caso por una vez en mi vida. Al final te dejo la dirección de un apartado de correos de Londres, trata de contestarme ahí, ya que el correo mágico parace que no ha sido nuestro aliado últimamente. Por favor, contesta pronto, ya ha pasado un año y ha sido un año de mierda. Cuídate mucho.


April.

Dobló la misiva varias veces antes de entregársela a Bianca. - Espero que se la entregues, de verdad. Es muy importante para mí, aunque no lo crea. - aquella era su oportunidad de oro, y esperaba que las palabras de la aurora fueran sinceras. Tenía un presentimiento de que podía fiarse de ella, mas había aprendido a lo largo de aquel año a ser más cautelosa que de costumbre. - Gracias por el café, la información y la protección. De veras. - eran unas palabras que no solía pronunciar, pero que esa vez iban cargadas de significado. Si cumplía su promesa, tal vez todo cambiara para mejor... o eso esperaba. - Tengo que irme, o llegaré tarde al entrenamiento. - añadió, antes de levantarse y estrechar la mano de la bruja. En su interior, sólo esperaba que por una vez la suerte estuviera de su parte, y no acabara de hacer una especie de pacto con el diablo.



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Re: [P] King's Cross ~ 17 de diciembre de 2053

Mensaje por Personaje no jugable el Dom Ene 31, 2016 9:45 pm


Es curioso, sí —Bianca se encogió de hombros, pensativa—. Pero la vida está llena de curiosidades, señorita Crawford. Hay muchas de ellas en las que siquiera vale la pena detenerse a pensar... y toma tiempo adquirir la capacidad para discriminar entre las curiosidades útiles y las insignificantes —Suspiró. Sus ojos se notaban tristes cuando pronunció las siguientes palabras—. Puede que algún día usted perfeccione esa habilidad, aunque espero que no sea el caso. Se ahorrará muchas malas experiencias.

Luego llegó el momento de aguardar por la carta que había prometido entregar, recibirla de manos de la emisora y dar paso a la despedida. Estrechó la mano de la bruja con la solemnidad y el profesionalismo propio de su cargo y años de experiencia. Cualquier rastro de amistad y calidez que hubiera exhibido momentos atrás, quedaba ya en el olvido. El trabajo estaba hecho, era hora de volver a las máscaras y las apariencias.

Que sea una buena práctica —dijo antes de verla partir—. Y le deseo lo mejor de aquí en más, señorita Crawford. Es una persona de fortaleza admirable. Puede estar segura de que cumpliré mis promesas. Espero que pueda hacer lo mismo con las suyas —se sintió tentada a agregar un par de palabras más, la introducción a una propuesta y una confesión. Pero se contuvo a tiempo. Esa muchacha ya había visto demasiado, había sufrido demasiado. Invitarla a escapar de su marginalidad habría sido una crueldad. En cambio la dejó partir, permitiéndole conservar los fragmentos de paz con los que todavía contaba. Era joven, era fuerte, aún estaba a tiempo de rehacer su vida.

Al día siguiente Bianca Hellmayr, veterana del cuartel de aurors norteamericano, volvería a tierras estadounidenses con una carta secreta en los bolsillos, una carta por la que nadie preguntaría y cuyo destinatario ella se aseguraría de contactar. Anunciaría a sus superiores la buena nueva de que no existían motivos para desconfiar de los pasados contactos de Weasley, y al mismo tiempo soltaría la decepcionante primicia de que no había esperanzas de estar más cerca del paradero de la fugitiva. Recibiría una retahíla de insultos y sanciones a pesar de su ejemplar trabajo, solo por le hecho de no traer consigo los resultados esperados. Pero a Bianca apenas le importaría, estaría preparada para seguir con sus verdaderos propósitos: desatar los últimos nudos de aquella historia inconclusa.
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Re: [P] King's Cross ~ 17 de diciembre de 2053

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