[R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

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[R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

Mensaje por April S. Crawford el Lun Feb 01, 2016 10:29 am

Las calles londinenses estaban repletas de luces Navideñas y muggles ojeando escaparates, pese a que la víspera fuera Navidad y todos los regalos ya fueran entregados. Crawford había recibido el habitual jersey de lana de su madre, el cual había arrojado al armario junto a todos los demás antes de vestirse y acudir al campo de entrenamiento, como hacía todos los días, incluídos festivos. Desde hacía semanas su mente se había concentrado más que nunca en el deporte, a fin de no pensar en todo lo ocurrido con Bianca Hellmayr, ni en la carta a Ephram. Y cada tarde desde aquel día acudía al mismo lugar, la oficina de correos de Trafalgar Square, tras dar un largo rodeo por Charing Cross Road a fin de no levantar sospecha alguna.

Jamás había empleado correo muggle, y se vio en la necesidad de aprender los métodos. Poco a poco, con el paso de los días, su rostro se había convertido en un habitual en la Oficina, donde los muggles que la atendían ya reconocían su rostro y su peculiar melena rubia nada más verla asomar por la puerta. Un mero gesto de Carl, el anciano funcionario que la atendía siempre, bastaba para hacerle saber si la respuesta que tanto esperaba había llegado o no. Para Carl, la joven esperaba correspondencia de un imaginario amante destinado en una lejana guerra, lo cual, al fin y al cabo, no estaba tan lejos de la realidad. El anciano se imaginaba la historia de April como en una de esas películas románticas de Hollywood, ingenuo a que encajaría más bien en un drama o una película de terror. La rubia se acercó al mostrador y, como todos los días, hizo la misma pregunta de siempre. - ¿Tienes algo para mi, Carl? - su tono de voz se tornaba dulce y angelical siempre que hablaba con aquel hombre, a fin de encajar mejor en su tapadera de jovencita londinense enamorada. Lo que fuera con tal de ocultar la desesperación que se teñía en sus ojos a la espera de una respuesta afirmativa que parecía, nunca iba a llegar.



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April S. Crawford
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Re: [R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

Mensaje por Personaje no jugable el Lun Feb 01, 2016 5:51 pm

Esa tarde alguien observaba a April Crawford.

Ignorante a semejantes circunstancias, la joven bruja hubo de ingresar a la oficina de correos sin precauciones adicionales a las que tendría por costumbre, y resultó sencillo reconocerla. Los movimientos ágiles, la cabellera rubia y los ojos de aguda inteligencia. Era imposible de confundir. ¿Qué podía estar haciendo ella en un lugar tan muggle e insignificante como ese? Su observador secreto conocía la respuesta. Sabía, además (o intuía) que aquella era una de repetidas e incansables visitas. Pero hoy, la rutina tan cuidadosamente elaborada sufriría cambios abruptos.

Había aguardado por ella todo el día, y lo cierto es que por un momento estuvo a punto de perder las esperanzas de encontrarla. Pero no había posibilidad de retirarse hasta que la oficina atendiera a su último cliente del día. Estaba arriesgando demasiado al encontrarse ahí, de modo que abandonar la empresa por el simple de impacientarse no era opción admisible. Así que siguió aguardando, tan paciente como consiguió ser... hasta que la vio aproximarse al lugar sin apenas reparar en su presencia. Era buena señal.

Solo cuando la viera atravesar las puertas de acceso a la oficina de correos se decidió a seguirla, fingiendo ocuparse de sus propios asuntos, observando los anuncios del local y removiendo aquí y allá sobres y estampillas de colección. Aún a distancia del mostrador consiguió escuchar perfectamente las palabras de la muchacha. Sí, podía reconocer esa voz a pesar de la miel que bañaba cada una de sus palabras. Era el aviso para realizar su intervención.

Carl no tiene nada para ti, pero yo sí —dijo a espaldas de la joven cuando se acercó a ella, procurando hacer uso de un volumen de voz audible solo para ella. Sonrió cuando la sostuvo del brazo para obligarla a darse la vuelta—. Tenemos que hablar.

La apariencia de la persona que le hablaba era por completo inofensiva. Una mujer joven de altura promedio que vestía con el glamour propio de las grandes ciudades, la estampa común de las muggles exitosas que pretendían inspirar respeto con un par de prendas vanguardistas. Todo en ella gritaba estilo y clase, pero también la convertía en una más del montón de mujeres modernas que recorrían Londres a diario: la falda lisa de fina tela, la exquisita y larga chaqueta oscura que la protegía de las bajas temperaturas, las altas botas de piel y la cartera de diseñador. Los ojos quedaban ocultos bajo el ala del sombrero a juego que coronaba la melena lisa y rubia de la muchacha. Y para completar la tenida, debajo de todo eso estaba la sonrisa de Arsène Weasley, cínica y despiadada como siempre, apenas opacada por un atisbo de locura.
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Re: [R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

Mensaje por April S. Crawford el Lun Feb 01, 2016 6:22 pm

Carl alzó los ojos al escuchar sus palabras, y en su mirada se mostró la misma decepción de todos los días. Ninguna carta, ningún paquete para la jovencita rubia. April estaba dispuesta a dar media vuelta sin más palabras hacia el anciano, cuando una voz extrañamente conocida hizo que su piel se erizara en mil escarpias. No puede ser ella. Joder, no... fue el primer pesamiento que cruzó su mente, como un relámpago. Pero el agarre firme y contundente sobre su brazo no dejaba lugar a dudas. Dio media vuelta, y observó con mirada perspicaz y aturdida a la joven que tenía frente a ella. Elegante, impecable, con un conjunto de una de las mejores firmas de moda y un sombrero que clamaba a gritos ser, como poco, muy costoso. Una corta cabellera rubia terminó por desubicarla. La voz que había reconocido no encajaba para nada con la imagen mental que tenía de su propietaria: una joven de melena enmarañada de color del fuego. Sin embargo, su sonrisa de serpiente y sus ojos perspicaces no mentían: era la misma de siempre, solo que bajo un oportuno disfraz.

Pasaron un par de segundos hasta que Crawford salió de su asombro, y pestañeó varias veces antes de, con un gesto brusco, librarse de su agarre. Miró a ambos lados y se alejó del mostrador antes de acercar sus labios al oído de la ex-pelirroja. - ¿Se puede saber qué cojones haces tú aquí? - preguntó, en tono impaciente y obviamente crispado. Hacía unas semanas una aurora del Ministerio le comunicaba que era una de las fugitivas más buscadas por el régimen de Worthington, y ahora la tenía frente a sus ojos, tan tranquila. - Estás como una puta cabra, joder. Casi dos años y apareces así? - cuestionó, agitando la cabeza. - Vamos. - se sentía incómoda permaneciendo más tiempo del necesario en la oficina de correos. Con paso firme y apresurado abandonó el edificio y avanzó unos metros hasta introducirse en un callejón anexo a la concurrida calle.

- El puto Ministerio acaba de venir a interrogarme por tu culpa, y ahora te presentas aquí. Enhorabuena, has conseguido que no se me despeguen del culo nunca más. - su tono destilaba rabia y resentimiento. Y entonces calló en la cuenta de que olvidaba algo: la joven tenía algo para ella. - ¿Qué quieres, y qué tienes que darme? ¿Y cómo demonios me has encontrado? ¿Me has seguido o qué? -



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Re: [R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

Mensaje por Arsène Weasley el Lun Feb 01, 2016 8:43 pm

—Demasiadas preguntas, demasiadas preguntas —Weasley descartó todo agitando sus manos con gesto desdeñoso. Luego contempló con ojo crítico el callejón en que se encontraban—. Esto no es suficiente. Vamos.

Sin esperar a comprobar que Crawford la seguía, salió de ahí a buen ritmo, volviendo sobre sus pasos. Tenía que concentrarse para no perder el equilibrio gracias a los tacones que calzaba, pero consiguió mantener el porte distinguido hasta alcanzar el baño público de la concurrida plaza. Hizo entrar a April primero con un gesto silencioso e imperceptible. Luego fue su turno. Solo después de comprobar que se encontraban solas echó el seguro de los cuartos femeninos, sostuvo a su acompañante por el hombro...

... y desaparecieron.

Fueron a parar a otro callejón, más sucio, más maloliente y evidentemente peligroso. A esas horas, prácticamente nadie transitaba las calles de ese barrio. Arsène se saltó las explicaciones. En lugar de ello se apresuró a quitarse la ropa de marca y reemplazarla por una sudadera, unos jeans y un par de zapatillas gastadas. Un movimiento de su varita y su anterior disfraz se perdería de vista.


—Solo lo tomé prestado —explicó a su rubia acompañante—. Tenía que devolverlo. Y ahora... vamos a ir por orden —Sin un aviso previo, empujó a Crawford contra el muro situado a sus espaldas, prescindiendo a propósito de cualquier tipo de delicadeza—. Si quieres la carta de Ephram vas a cuidar tus modales en adelante, ¿vale? —siseó molesta, a centímetros del rostro de la chica para hacerse oír con total claridad—. No tienes ningún derecho a culparme de nada, y en cambio yo tengo todo el derecho a estar furiosa contigo, por traidora y por cobarde —Permaneció así, bien alerta en caso de que a April se le ocurriera presentar alguna ofensiva. Solo cuando estuvo segura de que iba a estarse tranquila, o al menos creyendo que así sería luego de haber mencionado al Nuevo Auror, retrocedió—. Quédate tranquila, nadie sabe que estoy aquí, así que nadie va a seguirte. Bianca va a hacerse cargo de cubrirte en adelante. Es magnífica en su trabajo.


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Re: [R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

Mensaje por April S. Crawford el Lun Feb 01, 2016 9:37 pm

Contuvo una arcada repentina cuando su estómago dio un vuelco y de repente, se vio en un lugar diferente. Apoyó la mano contra la pared mientras se recomponía del proceso. Joder, odiaba desaparecerse, lo odiaba con toda su alma. No prestó siquiera atención a las palabras de su antigua amiga mientras se cambiaba de ropa. El disfraz que llevara o dejara de llevar la traía sin cuidado. Sin embargo, cuando de pronto se vio acorralada contra la pared, la ira tiñó su rostro de un modo que hacía meses que no se manifestaba. - ¿Y qué hay de los tuyos? Creo que ninguna de las dos tuvo nunca de eso. - replicó, con una mueca. Detestaba que le hablaran de esa forma, fuera Weasley o cualquier otro, y detestaba mucho más que le impusieran cualquier tipo de conducta. Sin embargo, permaneció quieta, rígida como una estatua pero con los músculos completamente tensionados. Tenía demasiados interrogantes rondando su cabeza, y sólo esperaba el momento de que fueran respondidos de una buena vez. Se había pasado más de un año completamente aislada de todo y de todos, y ahora más que nunca, ansiaba explicaciones.

Escupió al suelo con desprecio al escuchar sus palabras. - No tienes ni puta idea de mis motivos, así que no te atrevas a llamarme traidora. Que no quiera que me maten o me torturen un par de magos chiflados, o pasarme la vida escondida como tú no significa que haya perdido una sola pizca de coraje. - su voz estaba impregnada de todo el resentimiento que se había guardado a lo largo de los meses, y cuando por fin la muchacha retrocedió, se alejó de la pared para dar un par de vueltas en círculos, cual leona en su jaula. - ¡FANTÁSTICO! - estalló, sin poder contenerse. - Así que la puta aurora es tu amiga y la mandas para qué? ¿Para burlarte de mi en mis narices? ¿Para interrogarme y ahora poder venir hasta aquí a lanzarme tu mierda de reproches? Hellmayr no tiene nada en qué cubrirme, y no gracias a ti precisamente.

Dio una patada a una lata del suelo, harta de esa situación, harta de que de nuevo todo su mundo estuviera patas arriba. Harta de los problemas, de los secretos y de toda la mierda que había rodeado su vida, y que ahora la salpicaba de nuevo en la cara. ¿De verdad era una cobarde, una vulgar traidora a la causa que tan férreamente había defendido? Ya no sabía qué era ni qué dejaba de ser, pero lo que estaba claro era que su vida jamás volvería a ser la misma. Estaba contaminada, marcada por el estigma de la rebeldía, y por mucho que lo deseara, jamás se desharía de él. - Dame la jodida carta de una vez, Arséne. - reclamó, estirando la mano. - Y dime por qué cojones la tienes, si precisamente eres la persona sobre la faz de la tierra que más detesta a Démian. - la impaciencia que la caracterizaba comenzaba a manifestarse en sus gestos, que reclamaban con urgencia una respuesta por parte de la pelirroja. Sólo queria la maldita carta, y una explicación que aclarara todo el embrollo que, de pronto, la había rodeado como una camisa de fuerza.



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Re: [R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

Mensaje por Arsène Weasley el Lun Feb 01, 2016 10:34 pm

Arsène observaba la escenita montada por Crawford a una prudente distancia, sin molestarse en disimular la sonrisa divertida que se le dibujaba en los labios.

Impresionante —se burló, siguiendo con la mirada la inocente lata que fue a rodar hasta sus pies tras el repentino ataque de ira de su interlocutora. Y de paso, ignorando otra vez las nuevas interrogantes—, así que después de todo no estás completamente muerta dentro de tu fachada de niña buena, ¿eh? Pero eso no va a servirte de nada si quieres persuadirme de que te entregue la carta.

Como si jamás hubiera acorralado a la otra chica contra la pared, avanzó otra vez hacia ella con total naturalidad, acomodándose encaramándose en un montón de cajas vacías para tomar asiento en la cima. Cuando estuvo satisfecha con su nueva localización volvió a mirar a Crawford.

Dices que desconozco tus motivos, que no eres la cobarde que estoy segura que eres. Pues bien, Crawford. Es lo que he venido a comprobar, ¿sabes? —todavía exhibía la sonrisa irónica, pero en sus ojos parecía removerse algo distinto, no solo odio o ira ciega, también había dolor y frustración—. Después de que saliste de Clevermont y desapareciste del todo, había decidido que lo mejor era fingir que habías muerto para mí. Una parte de mí me incitaba a odiarte en serio. ¿Pero por qué iba a desgastarme pensando en ti cuando tú habías sido lo bastante egoísta como para hacerte humo ante la primera oportunidad de libertad que se te presentaba? ¿Por qué iba a hacerlo si con tu silencio habías dado a entender que preferías olvidarte de los que seguían sufriendo las consecuencias de los caprichos de Worthinton, tanto dentro como fuera el college? No tenía sentido, ¿verdad? Así que me olvidé de ti del mismo modo que tú preferiste olvidarte del resto. Podía vivir en paz con eso —se cruzó de brazos mientras recordaba—. Pero entonces Hellmayr tuvo que investigarte. Sí Crawford, como escuchas, no la envié yo. Tuvo que investigarte porque el Ministerio se lo ordenó, creo que queda bastante claro ahora que dejé constancia de que tu existencia me traía sin cuidado. El asunto es que me enteré de su tarea aquí en Londres, no voy voy a decirte cómo ni por qué conozco a la auror. Es una historia larga y vas a tener que ganarte el derecho a oírla.

Hizo una pausa, solo para darse el gusto de impacientar un poco más a su oyente. Ya no era su amiga, podía permitirse torturarla un poco y disfrutar viéndola perder los estribos, como con Ephram.

Ella y Ephram (sí, es otra historia que te explicaré con gusto si me convences) me hicieron dudar, ¿sabes? No sobre el hecho de que fuiste una cobarde, sigo sosteniendo mi premisa hasta ver que demuestres lo contrario. Sobre lo que dudé fue respecto a la autonomía de tu decisión —sus ojos oscuros se encontraron con los de Crawford—. No te apartaste del mundo por tu propia elección. En mi opinión es motivo de sobra para sospechar que jamás deseaste ocultarte. Es lo que vengo a descubrir.


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Re: [R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

Mensaje por April S. Crawford el Lun Feb 01, 2016 11:47 pm

Sentía el palpitar frenético de su corazón en los oídos, en la garganta, en el estómago y en el alma misma a medida que Arséne iba pronunciando su discurso. Estaba dolida, y no por sus insultos, no por la dureza de las palabras de la joven peliroja a la que había considerado su mejor amiga, su leal compañera, durante años. Lo que más dolía era ese sentimiento que comenzaba a aflorar por la boca de su estómago, que la incitaba a gritar, a patalear mucho más que una lata, a clamar al cielo su condición. Traidora. Sus oídos pitaban y sus ojos se nublaban entre lágrimas de rabia que jamás dejaría escapar, mientras era plenamente consciente de algo que se había esforzado por ignorar y enterrar durante meses. Hasta ese momento había seguido cual dogma la premisa de que estaba haciendo lo correcto, de que no podía poner nunca más su vida en riesgo, sin ser consciente de que había olvidado completamente sus ideales, la esencia misma de todos sus actos: no sólo el ansia de venganza, ni el odio visceral que sentía hacia Theodore Worthington y todos aquellos que habían quemado el que fuera su hogar, que habían asesinado a amigos, que la habían torturado y tratado de aniquilar. Se había olvidado de luchar por la justicia y la libertad, enfocándose únicamente en su propia satisfacción, en llevar una vida cómoda golpeando pelotas mientras jóvenes alumnos sufrían calamidades que ella conocía demasiado bien. No pronunció palabra alguna en el largo silencio que sucedió a las palabras de Arséne. Todo lo que saliera de su boca no tendría sentido alguno en ese momento, se encontraba impotente y desnuda ante la cruda realidad.

No podía reprochárselo a Ephram. Él, como siempre, solamente trataba de protegerla, asustado por cualquier nueva circunstancia que la pusiera en peligro, como toda persona racional habría hecho. Tal y como afirmaba Arséne, su decisión no había sido plenamente autónoma... y April lo sabía, aunque se negara una y mil veces a admitir que había seguido los consejos de Démian, jactándose de que estaba por encima de eso. Una vez más, siendo una egoísta y orgullosa de mierda. Tomó aire varias veces antes de alzar la mirada hacia la pelirroja, sentada en su trono, orgullosa de saberse conocedora de una verdad que Crawford ya no tenía autoridad para refutar. - Cuando me gradué, me juré a mi misma que no volvería a pisar Clevermont si no era para cosechar venganza. - afirmó, con voz ronca. - Pero por fin era libre, sabes? Podía estar a mis anchas, tenía un abanico de opciones como jamás se me había planteado, y él me ofreció algo que... no fui capaz de rechazar. Me ofreció paz, Arséne. Me ofreció dormir tranquila por primera vez en muchos años, me ofreció no tener que soportar las amenazas e humillaciones de los hijos de puta que me torturaron. - cerró los puños con rabia mientras tomaba aliento y mantenía la mirada fija en Weasley. - Y luego todo eso se fue a la mierda. Descubrí la verdad sobre Ephram, toda la puta verdad, y fue como si me apuñalaran un millón de veces en la espalda. Después de eso le dejé ir, tenía que proteger a su hermana una vez más, como siempre. Y yo me quedé tirada en Londres sin soportar la incertidumbre de si estaba vivo o muerto, porque aunque lo odiara por ponerse al servicio de Worthington le echaba de menos, joder. Y sabes qué? Poco a poco te acostumbras, te dejas llevar y te olvidas de lo que es la venganza, descargas tu rabia a base de golpear bludgers como si eso fuera a destrozar tus problemas igual que las costillas de tus adversarios. Te olvidas de todo y te dejas llevar por la asquerosa rutina hasta que un día el pasado vuelve y te da una bofetada en la cara que tienes más que merecida.

Avanzó unos pasos hasta situarse frente a la pelirroja y sostener su mirada unos segundos. - Puede que tengas razón, y sea de verdad una cobarde. Y una egoísta, además. Pero eso no excluye el maldito hecho de que desde hace casi dos años estoy hecha mierda por dentro. Me miro en el espejo y no reconozco mi puta cara, no sé quién es la tía que me mira desde el reflejo. Y día tras día venía afirmando que ya estaba, eso era todo, era lo que me tocaba, era mi destino final, era lo más seguro. Mejor una vida amargada que no tener ninguna, no? - una pequeña carcajada escapó de su garganta. - Puedes pensar lo que quieras de mí, Weasley. Lo que no puedes negar es que, al menos, estoy siendo sincera, y que no he sentido un sólo segundo de felicidad o satisfacción desde hace mucho. Es todo lo que puedo decirte.



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Re: [R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

Mensaje por Arsène Weasley el Mar Feb 02, 2016 2:00 am

Oía el interminable relato en absoluto silencio, atenta a cada ínfima palabra pronunciada. Lo cierto era que Weasley se sentía inesperadamente sorprendida. No tanto por la sinceridad del relato ni por su crudeza. Después de todo, en buena parte de las peores experiencias de la otrora Phoenîceum Arsène había estado a su lado, codo a codo. Sabía de sus horrores, de las pesadillas que la visitaban cada noche para atormentar sus sueños. Lo sabía porque también ella sufría todo eso, y hasta cierto punto entendía que la que había sido su amiga, una de las únicas personas con la que aún podía contar tras la muerte de sus padres, se hubiera sentido tentada ante la perspectiva de una vida normal y tranquila. No había forma de saber si ella misma hubiera sido capaz de resistirse frente a la misma situación. Porque por patético que resultara, no había forma de negar que si Arsène se había mantenido firme en sus ideales... era porque no tenía a nadie que se preocupara lo suficiente por ella como para animarla a corromperla. No le quedaba nadie.

Así que no, la sinceridad de su relato no era motivo de sorpresa alguna, acaso de satisfacción por saberse con la razón. Lo que conseguía desconcertarla era comprobar el escalofriante nivel de similitudes que April compartía con Ephram. Ambos estaban destruidos a causa de sus malas decisiones, ambos estaban sometidos a asumir vidas que no deseaban y los hacía sentir despreciables, y ambos se engañaban afirmando que era lo correcto, la única escapatoria posible. Ambos caminaban a ciegas sin tener la menor idea de hacia dónde pretendían llegar en verdad, ambos lamían sus heridas en silencio como perros a los que la vida ya había dado una lección insoportablemente dura y ambos se negaban a darse cuenta que solo hacía falta alzar la cabeza para descubrir que las opciones eran interminables. Y más importante aún, ambos estaban destinados a que Weasley los hiciera recapacitar con sus métodos nada convencionales.

April se encontraba cerca, y la otrora pelirroja sacó provecho de la limitada distancia para inclinarse, todavía encaramada en su trono de cartón, y apoyar una mano casi amistosa en el hombro de la chica.

Me hiciste cambiar de opinión Crawford. No eres ninguna cobarde —dictaminó casi solemne. Entonces la magia se rompió—. Solo eres idiota. Dime la verdad, ¿valió la pena este año? ¿Encontraste alguna ganancia en el hecho de reprimir tu verdadera naturaleza? No me sorprende que no seas capaz de reconocerte en el espejo, considerando cuánto empeño estás dedicando a negarte a ti misma —Apenas fue consciente del bufido de frustración que escapó de sus labios. Sentía que ya había tenido una conversación muy parecida en otra ocasión, meses atrás, en un recóndito lugar de New York—. A este paso no hará falta que te cuides para salvar el pellejo, porque tú sola vas a terminar destruyéndote a ti misma. ¿Que una vida amargada es mejor a ninguna? Esa es una puñetera mentira y lo sabes —saltó de las cajas hacia el suelo, repentinamente inquieta—. Voy a morir pronto, Crawford, lo tengo claro y me importa una mierda. ¿Sabes por qué? Porque desde que perdí todo lo que me motivaba a seguir con vida, he dedicado cada respiro a hacer que el vacío que llevo dentro valga la pena. Pero... no. ¿Sabes qué? No pienso decir nada más —Se de detuvo de pronto, sacando de su bolsillo un papel doblado y algo arrugado que tendió a su antigua compañera—. Primero lee esto. Te lo ganaste. Y de todos modos Ephram tiene demasiado poder de influencia sobre ti como para ignorarlo —gruñó malhumorada—. No pienso seguir desperdiciando saliva si un par de palabras de tu novio van a bastar para que estés segura de querer volver a tu despreciable vida de santa.

Eso era todo, por ahora. Tenía mucho que decir todavía, tal vez demasiado. Pero era cierto que no tenía el menor interés en descubrir demasiado tarde que todo lo que había arriesgado para llegar hasta ahí, lo había hecho par perseguir una causa perdida. Volvió a dirigirse al muro, se reclinó contra él con los brazos cruzados y aguardó.


Carta:
Pensé que jamás volvería a saber de ti... y me alegra contar con la certeza de que estás a salvo. Por lo que más quieras, no permitas que eso cambie, por favor. Sé que nada de esto ha sido fácil para ninguno. Las cosas aquí... son peores cada día que pasa. Pero es todo a cuanto podemos aspirar, a menos de momento. Por ahora me conformo con el hecho de saber que no tienes que vivir nada de esto.

No puedo estar seguro de lo que esté pasando por tu cabeza, pero creo que puedo presumir de conocerte bastante bien. Si por algún motivo esta nueva posibilidad de establecer contacto te anima a encontrarnos, te ruego que no alimentes la idea. También quiero verte, más que ninguna otra cosa... pero no es el momento apropiado. Cuando la oportunidad se presente te buscaré, lo prometo. Sin embargo, hasta entonces, nada de cartas en el futuro. Es un riesgo innecesario para ti, además de una amenaza directa a mi imagen actual.

Tengo entendido que estás al tanto de mi cargo. Harías bien en indagar sobre mis obligaciones. Si tuvieras una idea de las cosas que he hecho... puede que no haga falta más para que jamás sientas el impulso de volver a escribirme.

Pero me estoy cuidando. Tú... no cometas ninguna locura.


Démian.


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Re: [R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

Mensaje por April S. Crawford el Mar Feb 02, 2016 1:00 pm

No pudo evitar que una sonrisa asomara a su rostro ante el calificativo que Arséne le dedicó. No era una sonrisa divertida, mucho menos feliz, sino que era la clase de gesto amargado y resentido que expresa aquel que se da de golpe contra una pared y al fin despierta de un sueño demasiado largo. A medida que la pelirroja hablaba un millón de cuestiones invadían su mente, que comenzaba a replantearse todo lo que había propugnado una y otra vez, sin descanso. ¿De verdad merece la pena, Crawford? Meses de soledad y aislamiento para qué? Para ser tachada de imbécil, de cobarde y traidora, y para sentirse como tal cada mañana y cada noche. Lo sabía, sabía que aquello jamás sería para ella, pero simple y llanamente se negaba a admitirlo. La noche del Caldero Chorreante quiso creer que las cosas eran distintas. Observar cómo Dominique Weasley torturaba a Ephram mientras ella contemplaba impotente desde su escondrijo casi la convenció de que no había otro camino posible para ella. Terminó de hacerlo la desesperación en los ojos de Démian, suplicándole que le dejara ir, y que se mantuviera a salvo. Era la promesa más cara que jamás había realizado, le había costado su vitalidad, su esencia misma. Comprendió, aturdida, que estaba cansada de todo y de todos, y más confundida que nunca. Estaba harta de esconderse, y estaba harta de luchar una y otra vez para no conseguir nada más que cicatrices y sufrimiento.  

Tomó con manos temblorosas, al fin, la carta de Ephram que tanto deseaba leer. - No es mi novio. - fueron las únicas palabras que logró mascullar cuando desdobló la carta. Sus ojos pasearon ávidos por la reconocida caligrafía del muchacho, iluminados por una luz, una ilusión, que no tardó mucho en apagarse. Es todo a cuanto podemos aspirar. ¿Y ya estaba? La frustración se dibujó en su rostro en una mueca rabiosa mientras releía una y otra vez la misiva, sin poder creer la petición del joven. Imaginaba la perspectiva de continuar como hasta ese momento, escondida y amargada, durante cuánto? ¿Meses? ¿Años tal vez? Su única esperanza cuando supo que podía comunicarse con él era recuperar el contacto, y tal vez poder llegar a verle. Aunque solo fuera unas horas. Él echaba por tierra todas esas opciones en pos de la prudencia que tanto le caracterizaba, una vez más, hasta que él considerara que era oportuno correr el jodido riesgo de verse o comunicarse. Arrugó la carta entre sus puños y la arrojó contra el suelo, donde poco a poco, empapada en un charco, se fue deshaciendo hasta terminar convirtiéndose en una masa amorfa de celulosa mojada.

- ¡Increíble! - ladró, cual perra rabiosa. - Te equivocas en algo, Arséne. El par de palabras de Ephram sólo han conseguido que deteste aún más mi asquerosa existencia de santa. - no sabía si ella había leído la carta o no, pero por si acaso, se explicaría. - Me está pidiendo una vez más la misma mierda de siempre. Escóndete, Crawford, como una rata. Lleva una existencia mediocre mientras yo trabajo para Worthington asesinando a quien debería ayudar. - su voz estaba teñida de resentimiento, aunque en su fuero interno supiera que estaba siendo tremendamente injusta con el muchacho quien, al fin y al cabo, sólo buscaba su protección. - Le hice caso una vez y casi me consume por dentro. Y ahora me dice que se alegra mucho de que esté viva, pero que no podemos vernos, ni siquiera comunicarnos. Demasiado peligroso. A la mierda con todo, joder. - rebuscó en su bolso para extraer una cajetilla de cigarros muggles, encendiendo un pitillo con manos temblorosas. - ¿Se puede saber qué coño hago ahora? - se llevó ambas manos a la cabeza, tomando tanto aire como pudo para tratar de calmarse, sin éxito. - Casi prefería tomarle por muerto, que saber que está vivo y que me diga que haga como si nada. - destilaba furia en cada sílaba, y sobre todo, dolor. Dolor por ver que una vez más se veía empujada a una vida miserable, dolor por comprobar que había sufrido en silencio para nada. Todo para unas cuantas lineas garabateadas con prisa que parecían decirle que ya no había esperanza para ella... ni para ellos.



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Re: [R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

Mensaje por Arsène Weasley el Mar Feb 02, 2016 8:11 pm

Miró con añoranza la carta que se deshacía lentamente en el charco de agua, maldiciéndose en silencio por no haberse atrevido a echarle un vistazo antes de entregarla. Pero ya estaba hecho, y había que seguir adelante.

—Sí, bueno. Ephram siempre ha sido un jodido cínico, ¿no? —opinó encogiéndose de hombros, como si April pudiera llegar a captar el significado de su observación. Debió darse cuenta de su error, puesto que sus siguientes palabras fueron algo más esclarecedoras—. No puedo decirte qué hacer y qué no, pero te haré el favor de contarte una pequeña historia, a ver si eso te ayuda a decidir —El relato no inició enseguida, pues tenía que buscar un modo de ordenar las ideas en su cabeza. Mientras lo hacía, fue arrastrándose despacio por el muro a sus espaldas, hasta quedar completamente sentada—. La verdad, aunque seguro lo intuías ya, es que llevo un buen tiempo relacionándome con Ephram —admitió para comenzar. Por la forma en que lo decía, más parecía que estuviera reconociendo alguna actividad vergonzosa y moralmente reprobatoria—. La primera vez que nos encontramos por accidente, el muy cabrón me pilló en una de mis pequeñas escapadas del college. Entonces él ya trabajaba para el ministerio, y lo apropiado habría sido que me entregase a Theodore para que pudiera castigarme por transgredir uno de sus estúpidos decretos escolares. Me cago en sus realgas —escupió al suelo—. Como sea, salvé la vida por poco: convencí a Ephram para cerrar un acuerdo favorable a ambas partes. El pacto lo obligaba a sacarme de apuros cada vez que mi seguridad dependiera de él, lo que me vino bastante bien cuando tuve que fugarme de Clevermont, ¿sabes? Tu amigo es un depredador temible cuando sale de cacería. Pero me estoy desviando del tema —meneó su corta y rubia cabellera, divertida—. Le pasó lo mismo que a ti, Crawford. Yo misma vi cómo empezaba a perderse a sí mismo. ¿Cómo no iba a pasarle? Está vendiendo su alma por culpa de esa condenada hermana miedica que tiene.

Se detuvo un momento para contemplar cómo se tomaba April esas palabras. Se la veía increíblemente frágil para tratarse de alguien como ella. Pero depositaba sus esperanzas en la fortaleza que todavía conservaba, no quería tener que consolarla a ella también.

Él esperó hasta tocar fondo para tomar su decisión. Tendrías que haberlo visto, estaba destruido —suspiró—. Claro que sigue siendo el consentido de los Nuevos Aurores, después de todo debe mantener su tapadera. Pero accedió a echarme una mano en adelante, y ya no por obligación. Es cierto que sigue instalado en el ojo del huracán, pero al menos parece estar en paz consigo mismo —Se removió en su lugar, incómoda. Ephram iba a matarla si llegaba enterarse de todo cuanto estaba revelando sobre él, pero ya era demasiado tarde para retractarse—. Si él pudo reconciliarse consigo mismo, ¿por qué tú no? Es lo justo.


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Re: [R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

Mensaje por April S. Crawford el Miér Feb 03, 2016 12:07 am

Tomó un momento para calmarse después de la marabunta de emociones que acababa de experimentar. Su respiración agitada poco a poco se fue pausando, aunque su mente no parecía descansar de su maquinar frenético. Se acercó hasta la pared e imitó a Weasley, sentándose en el suelo mientras esperaba a que iniciara su relato. Sí, por todo lo que había dicho hasta ahora, había llegado a esa conclusión por su cuenta, aunque no sabía qué motivación seguía ninguno ni Ephram ni Arséne para tan extraño pacto de colaboración. - Si yo estoy vendiendo mi alma, no me están dando ni un knut por ella. - repuso, con un suspiro cansado, al escuchar su relato. Pero Weasley tenía razón, toda la razón del mundo. Había cambiado su espíritu por un poco de falsa seguridad, tan frágil como un copo de nieve, que al mínimo contacto se derrite y desaparece. Prueba de ello era la visita de hacía unas semanas, pues pese a sus esfuerzos, el Ministerio no le había quitado el ojo de encima.

Sus ojos otrora decididos reflejaban una angustia y desesperación como pocas veces se habían manifestado en ella. April siempre se había caracterizado por una impulsividad apenas guiada por firmes convicciones y rachas de rabia e ira. Jamás se le había planteado un dilema de tal calibre, jamás se había visto entre la espada y la pared de ese modo. Y debía admitir ante sí misma, ante su corazón supuestamente valiente, que estaba muerta de miedo. La ira anterior hacia Démian la había abandonado, pues por suerte, siempre había logrado conservar cierta empatía. Comprendió que ella no había sido la única en pasar un infierno. Todo lo contrario, el suyo debía haber sido un millón de veces peor, un tormento para nada comparable a la soledad y el odio propio que ella había experimentado. Una carcajada escapó de su garganta al escuchar su frase final. Reconciliarse, sonaba bien. Sonaba fácil, sonaba al paraíso... y sin embargo no lo era. Para nada. - ¿Y cómo cojones hago eso, Arséne? - más bien, la pregunta era para sí misma - Sí, vale, puedo dejar el equipo de Quidditch con la primera excusa que se me pase por la cabeza, y no se quejarán, al fin y al cabo están hartos de que me sobrepase con el maldito bate... y después qué? ¿Volver a Nueva York? Seguro que los del Ministerio sospechan, o ni siquiera me lo permiten, y no sé si tu amiga Hellmayr tiene tantos ases en la manga para mí. Y una vez allí, qué demonios hago? - tenía una maldita losa en el estómago que hacía que le costara horrores hablar, y cada palabra la pronunciaba con la voz rota y desgastada por la desesperación.

- No sé, joder... si de verdad es posible dejar de sentirme como una mierda con patas, dime el camino, porque yo estoy perdida, y tú pareces tener mucha experiencia como consejera espiritual. - se permitió hacer una broma mientras alzaba el rostro y la miraba. - Sólo sé que no quiero seguir como hasta ahora. No después de que sé que Démian está vivo, que tú también lo estás, que estáis planeando cosas juntos... Ahora sé demasiadas cosas como para seguir calladita y quieta en una esquina esperando a que el puto principe azul venga de visita. Y lo peor es que él me va a odiar más que nunca por si vuelvo a cometer alguna puta temeridad, como tanto le gusta llamarlas.



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Re: [R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

Mensaje por Arsène Weasley el Miér Feb 03, 2016 1:27 am

«Al fin» -pensó la joven fugitiva con una sonrisa enorme en los labios, un gesto tan entusiasta como escalofriante. No tenía idea de cómo lo hacía, pero Weasley estaba segura de poseer algún talento extraño que le permitía llevar una conversación justo al punto que ella deseaba. En esta ocasión volvía a lograrlo a medida que la angustia de Crawford se transformaba paulatinamente en la involuntaria intención de buscar una salida del laberinto en que decidiera encerrarse un año atrás. Arsène estaría encantada de ofrecerle una alternativa que, estaba segura, su interlocutora no podría rechazar.

—Siempre hay una forma para volver a las pistas —repuso con el mejor humor que cualquiera le hubiera visto en mucho tiempo—. Pero, si pretendes hacerlo en serio, vas a tener que aprender a vivir con la posibilidad de que Ephram quiera matarte cuando te vea... lo que sería una broma de muy mal gusto del destino, ¿no crees? Con lo obsesionado que lo tiene mantenerte a salvo en una cajita de cristal... —rió como si acabara de contar el chiste más gracioso del mundo—. En fin, ¿te acuerdas de Díctamo, el hermano menor de esa maleza Betancourt? Resulta que sabe mucho sobre las ventajas de pasar desapercibido y esas mierdas. Fue gracias a sus consejos que conseguí que me quitaran de encima ese asqueroso Estigma de Slaughter, así de intachable era mi comportamiento a ojos del mundo —para corroborar sus palabras, señaló con orgullo su mejilla, limpia de la lágrima escarlata tatuada tiempo atrás—. Lo que quiero decir es que para que vuelvas a ser la April de siempre tendrás que volver a New York, tal como supusiste. Pero para volver a New York vas a necesitar una tapadera. Y una muy buena. Tener a otro prófugo no va a ser de ayuda para nadie, y de todas maneras ser buscada por todo el mundo es un asco —arrugó la nariz, molesta al recordarlo—. La mayoría del tiempo tengo que pasármelo encerrada en algún escondite de mierda. Por eso, lo bueno de no levantar sospechas es que tienes libertad para actuar a tus anchas. Y en tu caso eso te vendría de maravilla: podrías hacer algo que valga la pena además de golpear bludgers, y hasta puede que tu amigo sea capaz de soportar vivir con esa pequeña garantía de seguridad.

En opinión de Weasley era una estrategia brillante, y la mirada que dirigió a Crawford daba a entender que no aceptaría reparos al respecto.

—Tengo más contactos además de Hellmayr, y estoy segura que podrán ayudarte con una buena coartada una vez que... una vez que haga el comentario de que te interesa unirte —Se preguntó cómo iba a reaccionar el resto, tomando en cuenta que había decidido viajar a Londres sin pedir la opinión de nadie... y sin avisar a nadie. Considerando el estricto nivel de vigilancia destinado a las zonas limítrofes, muchas cosas podrían haber salido mal en el tortuoso trayecto de ida. Y encima de todo eso, cuando volviera -si conseguía regresar con vida-, lo haría con la noticia de una nueva adquisición para sus 'contactos'. Anticipaba que a Bianca no iba a hacerle ninguna gracia; parecía feliz con la idea de una Crawford lejos y a salvo—. Si consiguieron infiltrar una muggle en Clevermont, creo que podrán con esto.


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Re: [R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

Mensaje por April S. Crawford el Miér Feb 03, 2016 11:05 am

- Estoy más que acostumbrada a su odio, a sus reproches y discursos de "vas a conseguir que te maten". Creo que lo de que sea él quien quiera matarme lo podré soportar. - repuso, ahora con una pequeña sonrisa. Aunque la preocupación no había terminado de esfumarse de su tez pálida. Estaba a punto de traicionar una de las pocas promesas que había cumplido para con el muchacho... pero si algo tenía claro, es que si continuaba haciéndolo, se iría consumiendo lentamente, como una vela. Algo que no estaba dispuesta, ya no, a que ocurriera. Recordaba a aquel pequeño Smaragdium de verlo pulular por la escuela, sí. Y recordaba también que les había sido de utilidad en ocasiones anteriores, por lo que podían fiarse de él. - Quiero dejar de esconderme, no tener que esconderme aún más... así que sí, la coartada tiene que ser de las buenas. Aunque tu amiguita aurora también está ahí para taparme un poco, no? - poco a poco iba hilando los entresijos de la gran trama que Arséne había armado a su alrededor, a fin de acabar con Worthington. - Siempre... siempre puedo tratar de volver al Galovic, no? Sería una buena excusa para un traslado a Nueva York. - tenía más que experiencia en dicho deporte, y no era muy diferente del Quidditch, en el que ya se había labrado una buena reputación. No sería demasiado difícil, y le dejaría tiempo de sobra de ayudar a Weasley, Démian, Hellmayr y quien más fuera en todo lo necesario. - Cuando dejé Clevermont barajé un par de ofertas de equipos neoyorkinos, puedo intentarlo de nuevo.

Sus últimas palabras fueron las que la dejaron más que sorprendida de las capacidades de su grupo de acción. - ¿Una jodida muggle en Clevermont? Pero cómo cojones es posible eso? - la sorpresa se reflejaba en su rostro mezclada con admiración. - Si conseguisteis eso, traer de vuelta a una ex-alumna no puede ser tan complicado. - la fatiga y desesperación anteriores habían dado paso, por fin, a una sensación que hacía mucho no experimentaba: determinación, entusiasmo, incluso... incluso felicidad. En sus ojos, poco a poco, volvía a brillar la chispa fiera que recordaba a un felino, reemplazando la confusión que los había teñido en horas anteriores. Todo parecía estarse encauzando, poco a poco... aunque aún faltara por anudar el cabo suelto que constituía Démian Ephram y sus malditas exigencias de mantenerse sana y salva en su cárcel que era Londres. Y aún así, la perspectiva de una gran pelea con el joven no disipaba sus ganas de verle de nuevo. Nunca habían llevado una relación de lo más cordial, ni todo lo contrario. Estaba más que acostumbrada a odiarle y desearle al mismo tiempo. A lo que jamás se acostumbraría era a que le faltara. - Mañana mismo puedo presentar mi renuncia en las Avispas. - afirmó, volviendo al tema que les interesaba. - O tal vez sea mejor esperar a que tú hables con los tuyos... así que espero a que me contactes.



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Re: [R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

Mensaje por Arsène Weasley el Miér Feb 03, 2016 4:16 pm

Meneó la cabeza en gesto de rotunda negación.

—No puedes renunciar, eso levantaría sospechas —Weasley estaba tan segura de ello que podía ver la escena completa en su cabeza: lo desapercibida que pasaría la renuncia en el comienzo, hasta que alguien se decidiera a enviar otra vez a Hellmayr -o peor, a cualquier otro- para averiguar lo que estaba ocurriendo. Seguirían a Crawford por un tiempo, y eso podría significar el fracaso de todo cuanto estaban planeando si descubrían algo. No. La renuncia no era una opción, su lado más paranoico parecía querer gritarlo—. Para volver a New York tendrás que asegurarte de que no te quedaba otro remedio. Y solo puedes conseguir algo parecido haciendo que te expulsen del quidditch profesional. Si dices que tus faltas son repetidas, entonces puedes conseguirlo. Y nadie va a sorprenderse cuando suceda: será lo que ya muchos veían venir. Pero tendrás que pensar bien en las consecuencias de eso: no podrás representar nunca más a ningún equipo de quidditch en el mundo, al menos no dentro de las grandes ligas —Hacía su advertencia con el ceño fruncido, seria como en pocas ocasiones se la veía. Odiaba tener que anunciar más 'peros' cuando por fin Crawford se había decidido a actuar. Sin embargo, ella debía ser consciente del peso de su decisión. Ya no eran simples estudiantes revoltosas, ahora a los peligros implícitos se le sumaban también sacrificios que no eran sencillos—. Cuando te saquen, solo te quedará el Galovic. También se esperarán eso. Y cuando estés asentada en New York, podremos reunirnos todos, decidir cuál será tu participación en todo esto. Sabrás de nuestros planes.

Otra vez hablaba con entusiasmo evidente. Arsène no lo notaba. Pero lo cierto era que había algo extrañamente reconfortante en la idea de volver a tener a Crawford cerca. La transportaba a tiempos donde las cosas eran más sencillas, tal vez igual de horribles que el presente, pero definitivamente más sencillas. En Clevermont habían sido rehenes, un medio de amenaza para el mundo y las familias que se encontraban afuera. Hoy estaban del otro lado. Los siguientes minutos se entretuvo rebuscando algo entre sus bolsillos hasta encontrar una pequeña cajetilla de cigarrillos.

—En cualquier caso, no te precipites a hacer nada hasta que hable con el resto. Puede que tengan una idea mejor... aunque lo dudo —sonrió con picardía—. Siempre tengo las mejores ideas. Pero tendrás que esperar a que vuelva, lo que me llevará unos días. Te daremos las instrucciones con esto —agitó la pequeña cajita y la abrió. En el interior todos parecían cigarrillos comunes y corrientes... con excepción de uno situado en la esquina, el que Wealsey fue a sostener entre sus dedos. Ligeramente más oscuro que el resto, la diferencia pasaba desapercibida para cualquiera a menos que esta fuera señalada—. Es una idea que Collingwood implementó hace poco para que nos comunicáramos, creo que usó un par de principios que aprendió en el departamento de misterios. Todos tenemos objetos distintos para asegurarnos de no portar algún tipo de emblema que pueda delatarnos, y todos los objetos funcionan diferente. Lo único que tienen en común es que están vinculados para comunicarse con los demás.

Parecía sencillo, pero se trataba de magia demasiado avanzada como para que el mecanismo de comunicación en realidad lo fuera. Con asombrosa paciencia, Arsène instruyó a su compañera en el uso de ese particular cigarrillo hasta estar segura de que lo comprendía por completo. Para activar la vinculación del objeto el mago debía conocer el objeto con que deseaba vincularse, y tener ese objeto en mente al momento de realizar el hechizo vinculante; mientras mejor se recordaba ese objeto, más fluida resultaba la comunicación. En el caso de April, sabría que el vínculo resultaría exitoso si el cigarrillo se encendía por si solo. Los mensajes de su interlocutor le llegarían de forma escrita, pues el humo despedido por el pequeño cilindro daría forma a las palabras que le eran enviadas. Para responder, ella tendría que inhalar una bocanada de humo y pronunciar su propio mensaje al exhalar. Por supuesto, el cigarrillo oscuro jamás acababa de consumirse.

Leszek tiene un montón de estas chucerías escondidas. Este lo tomé prestado, creí que sería perfecto para ti. Mi objeto es este —le mostró el diminuto relicario que llevaba colgado del cuello. Era plateado, tenía una forma perfectamente circular y ningún grabado en la lisa cubierta. El interior estaba vacío—. Memoriza bien cada detalle o no podrás contactarme cuando quieras hacerlo. Si en cambio soy yo quien intenta comunicarse, lo sabrás cuando notes que el cigarrillo adopta el mismo color que el resto. Creo que eso es todo —Al segundo siguiente, Weasley ya había ocultado el colgante y se encontraba de pie, tendiendo una mano a April para ayudarla a levantarse—. Hasta tener todo en orden, tendrás que asegurarte de seguir con tu farsa, lo siento. Al menos tendrás tiempo para pensar sobre esto, quiero que estés segura de lo que haces. Ahora tengo que irme.

Y así, sin mayores ceremonias de despedida, sin promesas, palabras de aliento o cualquier otra cursilería, la joven bruja volvió a desaparecerse, dejando a su acompañante sola en medio de esos callejones peligrosos situados en quién sabía dónde. Sería una pequeña aventura que corría por cuenta de Weasley, que tenía otras cosas por las que preocuparse ahora. El camino de regreso no sería agradable, y apenas menos peligroso que el de ida.


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Re: [R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

Mensaje por April S. Crawford el Jue Feb 04, 2016 11:43 am

No le hacía ninguna gracia la perspectiva de tener que renunciar al Quidditch profesional para siempre, aunque sabía que era la única opción posible. Sólo entonces tendría la vía abierta del Galovic sin levantar sospechas. - Llevo dos expulsiones en esta última temporada, no será difícil. - afirmó, con voz queda. Adoraba también el Galovic, pero no era lo mismo, no la invadía la misma sensación cuando empuñaba el lazo mágico que cuando agarraba su firme bate negro. Y aún así, una sonrisa asomó a su rostro ante la perspectiva de tener carta blanca para liar cualquier barbaridad en el campo de juego para lograr su sanción permanente. Sería, como poco, divertido. - No te preocupes. Estoy dispuesta a hacerlo. - prefería sacrificar el Quidditch y volver a tener una vida plena, que continuar en la amargura que habían supuesto los últimos meses en Londres. Sería un cambio duro... pero necesario, al fin y al cabo. Y esperaba que las cosas mejoraran con él.

Observó con curiosidad la cajetilla de cigarrillos que la joven le ofrecía, segura de que no le estaba proponiendo precisamente un rato fumando juntas. - Puedo esperar unos días, no te preocupes. Lo que haga falta. - ahora que tenía una meta, una breve espera no sería tan dura, desde luego. Sus ojos pasearon por todos los cigarrillos hasta que dio con ese que era especial. Notó la tenue diferencia de color y sonrió, maravillada por el invento. - Ese maldito Collingwood es un genio. - afirmó, mientras tomaba la caja entre sus manos. Era de sobra conocido el vicio de la rubia, por lo que era el objeto ideal para ella. Escuchó atenta a las explicaciones de Weasley, con una pasión y entusiasmo renovados. Con ese artefacto junto a ella, una cosa era segura: no estaba sola. A continuación dedicó toda su atención a memorizar hasta el más mínimo detalle del viejo relicario, hasta el punto de que, si cerraba los ojos, era capaz de crearse una imagen mental del mismo. - Todo entendido.

Tomó la mano que le ofrecía y se incorporó del suelo. Notaba sus músculos tensos, su corazón palpitante, sus ojos brillantes. Y comenzaba a sentirse tan a gusto consigo misma que no llegaba a creerlo del todo. - He aguantado esta mierda durante meses, Arséne. Unas semanas más no van a acabar conmigo. Y no hay nada que pensar. Todas las vueltas que tenía que darle, ya se las he dado en todo este tiempo, creéme. - observó cómo se desaparecía y, tras unos breves segundos de espera, ella hizo lo propio. Tenía un partido que jugar.



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Re: [R] Trafalgar Square ~ 26 de diciembre de 2053

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