Biblioteca

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Re: Biblioteca

Mensaje por Andrew R. Márquez el Vie Jun 24, 2011 5:07 am

Se habría puesto como un tomate con las palabras de Emma si no fuera porque ya lo estaba. Él tampoco se alejaría de ella por una cosa así, por nada. Y pensar que hacía unos momentos se había creído que estaba enfadada, parecía algo imposible en aquel preciso momento. -No dejaría que te libraras de mí tan fácil de todas formas-. Afirmó divertido y volvió a besarla.

Ya se había imaginado que le diría aquello, lo que le había propuesto era algo que Emma hubiera aceptado de todas formas pero, ¿Qué podía pedirle que le fuera difícil de afrontar? No quería torturarle o obligarla a algo innecesario que le hiciera pasar un mal momento, y cualquier cosa que le hubiera pedido para su beneficio, la habría aceptado sin problemas. No era tan sencillo.
-Habrías aceptado todo lo que te hubiera pedido de todas formas, ¿No crees? Además, no soy tan despiadado-. Sonrió con ganas, la idea propuesta le entusiasmaba mucho, no podía haber elegido mejor.

Jamás se habría imaginado que una chica podía atraparle de esa manera. Emma le gustaba demasiado, nunca se cansaría de ella por más que lo intentara. Hacía muchísimo que no se cruzaba a Sydney por ahí, y ella seguro había comenzado a sospechar con la nota que le había enviado. Tendría que hacerlo pronto porque, considerando que Emma pasaría parte del verano en la residencia Márquez, sería bueno saber cómo reaccionaría.

Comenzó a poner caras locas cada vez que Emma apretaba el botón de la cámara, aquellas fotos iban a hundirle. Estaba seguro de que había salido hecho un desastre, sobre todo por esas horas, pero no importaba demasiado, estaba junto a Emma y se lo estaban pasando como nunca.
-Bien, estas te serviran si algun día quieres vengarte de mi-. Dijo tras haberse tomado unas cuantas fotos más, soltando una pequeña carcajada.
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Re: Biblioteca

Mensaje por Emma Jenssen el Dom Jun 26, 2011 3:47 pm

No estaba muy segura de la hora que era, pero era tarde ya. Muy tarde. Sin embargo, eso le daba igual, no tenía sueño, no quería irse a la cama y empezar un nuevo día, quería quedarse allí, con Andrew. Quería que aquel momento se mantuviera un poco más, quería quedarse allí hasta que saliera el sol, o incluso más. Si, así era, no quería soñar, porque el mejor sueño lo tenia delante de ella. Y estaba completamente segura, de que ningún sueño mejoraría la mismísima realidad.

Emma asintió- ¡Será fantástico!-Afirmó con seguridad. Estaba completamente segura, ese sería otro de los muchos momentos que a Emma le gustaría alargar. Se sentía un poco estúpida, ¿Querer alargar los momentos? ¿Querer que el tiempo se parara? ¿De que demonios estaba hablando? ¿Como se podía ser tan tonta? Pero la verdad es que le daba igual, se sentía ilusionada, emocionada y feliz. Y nadie cambiaría eso, no al menos en aquel momento.

Nunca había vivido nada parecido, y ahora lo disfrutaría al maximo.
Pensó en la carta que le escribiría a su madre, y se imaginó la reacción que esta tendría al leerla. No estaba preocupada, sus padres siempre habían sido muy comprensivos con ella, y estaba segura de que la apoyarian y la animarían también en ese tema. Un verano junto a Andrew, para ella, era sencillamente inmejorable, el mejor de los regalos. ¡Que ñoña te has vuelto, hija! Se dijo en ese momento, y se echo a reír. ¿Porque? ¡Porque le daba igual serlo!

Las fotos serían una locura, ambos empezaron ha hacer caras divertidas, seguro que habían quedado fantásticas. Emma se echo a reír de nuevo al escuchar a Andrew- ¿Vengarme de ti? Estas fotos te colocarían en mejor lugar, ¡Sales guapísimo!- Dijo enseñándoselas. Eran fotografías graciosas, divertidas, y a ella, le encantaban. No eran las típicas imágenes, donde la gente sonríe por obligación, ni de las que se nota que hay tensión en el ambiente a causa de no saber que cara poner. Eran imágenes que mostraban cariño, confianza, y que seguro que al mirarlas, te harían sonreír.
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Re: Biblioteca

Mensaje por Andrew R. Márquez el Dom Jun 26, 2011 10:36 pm

Andrew se alegró de que a Emma le entusiasmara la idea de salir juntos a Nueva York. Tenía que pensar muy bien a donde irían, quería que ella lo pasara de maravilla. Le gustaba demasiado verle alegre y entusiasmada.
Ya era bastante más de la medianoche, y la biblioteca estaba ahora completamente vacía. El viento volvía a azotar contra la ventana, aunque no con tanta intensidad como lo había hecho en la tarde. De vez en cuando se preguntaba si con todo lo que estaba pasando en el colegio, no se´ria demasiado arriesgado que estuvieran por allí tan tarde. Muchos alumnos habían resultado heridos, y según había escuchado, otros habían desaparecido al igual que Françoise. Se acercó un poco a Emma para que pudiera escuchar sus susurros.
-Emma, ¿Crees que sea seguro que estemos aquí por estas horas?-. Finalizó sintiéndose un poco idiota por preguntarle eso a ella, se suponía que era él quién debía protegerla. Aún así, prefería saber que opinaba al respecto.

¿Qué esas fotos le colocarían en el mejor lugar? Aunque agradecía su bondad, eso era completamente imposible.
-Eso no es verdad, tú eres la única que sale bien-. Observó la fotografía y sonrió al verle tan bella como siempre. Tenía que admitir que eran una fotos realmente originales y naturales, sencillamente demostraban que ambos se divertían.
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Re: Biblioteca

Mensaje por Emma Jenssen el Dom Jun 26, 2011 11:03 pm

Al escuchar aquella pregunta, se le formó un nudo en la garganta. ¿Y si estaban en peligro allí? ¿Y si alguien les hacía algo? ¿Y si desaparecían ellos también? ¿Y si acababan heridos? No se le había ocurrido hasta aquel momento que pudieran encontrarse en una situación así, en la que sus vidas no estuvieran a salvo.
La Biblioteca estaba vacía, y la mayoría de alumnos, por no decir todos, estarían durmiendo. ¿Estaban a salvo?- Si te soy sincera... No lo sé- Afirmó con un tono nervioso- ¿Porque no deberíamos estarlo?- ¿A quien se le ocurriría que dos alumnos estarían a esas horas en la Biblioteca? Pero por otra parte- Aunque quizá sería mejor que nos fuéramos- No estaba muy segura de que era lo correcto en aquel momento, solo estaba segura de una cosa; No estaba dispuesta ha correr riesgos, no de ese tipo.
Ya habían acabado muertos, desaparecidos, y con heridas alumnos del Clevermont, eso había echo que se sintiera insegura sobre una cosa, su instancia en el colegio, se había planteado huir, irse de allí y para no correr ningún peligro, pero Jenssen no era una chica que se acobardaba con facilidad, y no estaba dispuesta ha abandonar lo que había conseguido allí por esas escenas de terror que se vivían de vez en cuando en el College.

Se levantó y le ofreció la mano a Andrew para ayudarle a levantar del sillón- No seas tonto, salimos los dos muy bien- Dijo remarcando "LOS DOS- Somos la pareja perfecta- Mostró una sonrisa, de verdad lo creía.
-Será mejor que nos vayamos a dormir ya, es tarde y no estamos seguros de que este sea un buen lugar en el que estar a estas horas- Nadie les aseguraba nada.
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Re: Biblioteca

Mensaje por Andrew R. Márquez el Dom Jun 26, 2011 11:25 pm

Echó un vistazo a su alrededor lleno de desconfianza, ¿Y si alguien estaba espiándolos? ¿Y si.., Theodore les había estado observando durante un largo rato? La idea le daba escalofríos. Al igual que Emma, el creía que ya era hora de que se marcharan, a pesar de que sentía enormes ganas de seguir pasando el tiempo con ella. -No lo sé, probablemente sólo sea una exageración pero, después de todo no tenemos idea como ocurrieron las demás desapariciones ¿O si?-. No quería ponerla en peligro, además era innecesario, se reunirían el día siguiente para estudiar. -Si, será lo mejor-. Afirmó.

-¿La pareja perfecta?-. Sonrió mientras aceptaba la ayuda para levantarse. -Eso suena muy bien-. Dijo y luego se acercó para darle un pequeño beso.
-Está bien-. Pronunció un poco desganado. -Vamos-. Le tomó por una de sus manos y comenzó a caminar a su par, hacia la salida.
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Re: Biblioteca

Mensaje por Emma Jenssen el Dom Jun 26, 2011 11:40 pm

Asintió ante las palabras de Andrew, ella pensaba lo mismo, así que lo mejor era irse de allí. Por mucho que no quisiera separarse de él, tenia presente que al día siguiente se verían para estudiar- Vamos-Dijo recibiendo de buena gana el rápido beso del joven.

-Si- Afirmó- La pareja perfecta- Dijo mostrando una sonrisa. Tomó la mano de Andrew. Con un ágil movimiento cogió su mochila y salieron de allí. El día había terminado.
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Re: Biblioteca

Mensaje por Leszek Collingwood el Miér Sep 14, 2011 4:55 am

Extraño. No podía denominarse de otro modo el inesperado episodio que aquella nueva tarde protagonizaba un desgarbado Leszek Collingwood. Atravesaba el umbral que lo encaminaría a los interminables territorios de la biblioteca de Clevermont College, no con la mejor de las sonrisas; ya en su mente rezongaba por el deber que lo había obligado a asomarse a estos tétricos e inadecuados parajes para un joven inquieto como él lo era, como lo fue, como lo sería hasta que la vida decidiera truncar finalmente su destino, como hacía con cada quien que tenía oportunidad. Sin embargo, el lado más maduro de su pensamiento racional, ese que tanto se empeñaba por opacar y que cada día ganaba más territorio en su proceder cotidiano, había dictaminado que la hora de ponerse al día con sus responsabilidades finalmente llegaba.

Y obviamente no lo hacía por él, sino más bien porque sabía, muy a su pesar, que a esas alturas de la vida debía asumir las responsabilidades que le correspondían; con entereza y sin escapar, con la misma osadía temeraria que utilizaba para sus juegos. Debía dar el ejemplo a los más pequeños de su casa. Por algún motivo, había sido designado Premio Anual de su generación, y aunque desagradable, era necesario calzar la talla de tan importante título. Al menos... hasta que el mundo se olvidara de aquella placa que se anexaba a su uniforme.

Suspiró resignado. De todas formas, ya había acumulado muchos deberes pendientes. De estudios... ya consideraría otro día aquella remota posibilidad. Por ahora bastaba con intentar permanecer durante algunos minutos al interior de aquel antro de silencio sin perder la compostura. Difícil, pero no imposible. Tomó un par de libros al pasearse sin demasiado entusiasmo por las estanterías, y finalmente encalló en la primera mesa que encontró vacía junto a una ventana. Al menos así podría distraerse, en caso de verse en la necesidad de abortar la misión. Acomodó los libros y el bolso que llevaba sobre su espalda. No tuvo tiempo de sacar sus pergaminos... y ya sentía que aquello era demasiado como para poder soportarlo. El silencio era tortuoso.

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Re: Biblioteca

Mensaje por Emmeric Sthónecci el Miér Sep 14, 2011 5:09 am

- ¿AL MENOS TENDRÍAN LA PUTA DECENCIA DE CALLARSE LA BOCA? -Gritaba Emmeric, con cada uno de sus pelos al aire, causado por los gritos y movimientos bruscos que hacía una pequeña bandita de malvadas bestias de tercer curso. Sus deberes, que estaban totalmente esparcidos por toda la mesa, parecían pequeñas montañas que al parecer seguirían aumentando y aumentando. En sí no le molestaba hacer sus deberes en lo que sería una inexistente tranquilidad en la sala principal de Smaragdim. Pero como, quién sabe qué habrían comido esos monstruos que se dedicaban a hablar alto, a jugar naipes explosivos y a encender bengalas del doctor Filibuster. De algo estábamos seguros: si Emmeric hubiese sido otra persona, ya los hubiese lanzado por la ventana. Así que, para calmar sus instintos asesinos, recogió sus deberes, agarró la Vogue de ese mes a medio leer que tenía en el suelo, y salió de la sala principal, lanzándole maldiciones y palabrotas a esos mocosos en italiano.

No podía dejar los deberes a medio hacer, se les acumularían más y más y no tendría tiempo para hacerlos todos. Tendría que trasnocharse, intentar no quedarse dormido y no babear sus tan perfectos y relucientes deberes. Su mochila le guindaba de un hombro, mientras que con una mano llevaba su revista y con la otra se dedicaba a arreglarse sus rubios cabellos, que con tanto estrés parecían una peluca mal colocada. Sus pies lo llevaban automáticamente a un lugar en el que podría conseguir la calma que quería: la Biblioteca. Ya se conocían el camino, por los que ni era necesario observar a dónde es que iba. Bueno, teniendo en cuenta cuál era le revista que leía, tampoco era estúpido.

El ambiente que tenía a su alrededor era tal, que el solo entrar a ese lugar era dejar todos sus problemas detrás. Caminó, pasando por diversas mesas, subiéndose a sillas para continuar con su camino, para colocarse en una mesa un poquito alejada, en una ventana. Cerró su revista y la colocó en la mesa, sentándose, sin fijarse, solo segundos después, que compartía ese lugar con otra persona. Dejó su mochilla y luego levantó la vista, encontrándose al muchacho con el que compartió grupo en uno de los juegos de la pijamada de los Márquez. Le sonrió, intentando llamar su atención.


- Hola... Les... ¿Qué tal? -Preguntó, un poquito tímido, sin borrar su sonrisa.
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Re: Biblioteca

Mensaje por Leszek Collingwood el Miér Sep 14, 2011 5:49 am

Ansiaba ya su alma de niño escapar del silencio y la calma de aquel espacio en busca de alguna actividad divertida, una misión de investigaciones infatigables, una jornada de experiencias altamente peligrosas... cualquier cosa, que no fuera permanecer sentado para escribir y leer hasta verse absorbido por los contenidos que abarcaban su mesa de trabajo, aún ordenada, pues siquiera alguno de los libros prestados había sido aún abierto. Su mirada nostálgica se perdía en la inmensidad de los terrenos que se divisaban más allá del cristal, donde lo esperaban una indecible cantidad de aventuras que ahora le eran vetadas por el deber. Segundos era lo que llevaba al interior de aquella inmensa sala, sin embargo ya comenzaba a sentirse un prisionero cumpliendo la peor de las condenas. Ciertamente las vacaciones le habían hecho perder la costumbre del trabajo y la responsabilidad. No quedaba más remedio que el de escudriñar en sus hábitos en desuso para recapitular su vida escolar en el punto en que había quedado congelada el curso anterior. Afortunadamente sería el último año en que debería lidiar con aquella siniestra clase de conflictos.

Pero, a pesar de la renuencia y el desgano por iniciar su faena, sería fiel a la ética kantiana a la que recurría en situaciones como aquella. Al final se hacía un bien a él mismo. Con un suspiro nostálgico ya se preparaba para desviar la mirada de la ventana y dar comienzo al trabajo. Fue entonces que un llamado dirigido a su persona rompió el silencio desolador. Antes de voltearse, ya se dibujaba en su pálido rostro una sonrisa entusiasta. Más ancha se volvió al descubrir quién se sentaba frente suyo.

¡Emmeric! —lo saludó contento, tal vez demasiado. Muy tarde descubrió que el volumen utilizado no había sido el adecuado para un lugar como aquel. Rió, intentando con bastante éxito en esta ocasión moderar su tono—. Aburrido —sentenció luego como respuesta a la pregunta del chico, confeccionando en sus rasgos una expresión tan dramática que podría suponerse que comunicaba algún fallecimiento inesperado—. Este lugar es como estar en Marte... ¿no te parece? Me estaba volviendo loco antes de que llegaras —era plenamente consciente de que podía llegar a ser él el único que no conseguía adaptarse a la pasividad rigurosa de la biblioteca, sin embargo, le parecía necesario testimoniar a alguien aquella experiencia casi paranormal que estaba viviendo... en caso de no salir de ahí con vida. A juzgar por sus palabras, cualquiera habría supuesto que por vez primera ingresaba a la biblioteca del college—. ¿Tú cómo estás? —inquirió inmediatamente después de sus últimas palabras, acaso intentando descargarse por los segundos en que se viera obligado a permanecer en silencio absoluto.
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Re: Biblioteca

Mensaje por Emmeric Sthónecci el Jue Sep 15, 2011 2:50 am

El Smaragdium no estaba acostumbrado a esa clase de silencios que era común en las bibliotecas. Siempre se encontraba en lugares en los que al menos no te decían "SSSSSSSHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH" de un modo que te mandaban a volar de la gran cantidad de aire y saliva que salían de sus bocas. Aunque el Bibliotecario que tenían no era la case de persona que te quería sacar los ojos porque hicieras un leve ruido en ese lugar, pues había que respetar las normas, ya fuese que tuvieran a Madonna de vecina, armando esos escándalos con la música a todo volumen en su departamento (?) Y fuese como fuese, tendría que de todos modos ir a ese lugar a por más libros para Historia de la Magia, la cual era la gran mayoría de su métrica montaña de deberes. Odiaba a esa profesora como si de un cani se tratara. Hubiese preferido tener al mismísimo Hitler como profesor de Historia que a Sevda, que al parecer le excitaba saturar el cerebro de todos los alumnos de Clevermont College. Leszek lo recibió de un modo tan afectuoso, alzando más de lo debido el tono de voz, que soltó una risita moderada, sentándose en la silla en frente de él, con su habitual sonrisa deslumbrante en el rostro.

- Bueno, una Biblioteca precisamente no es el Bigger Bang Tour, ¿no? Es que se ponen de acuerdo ambas cosas: deberes, libros, bibliotecas, es igual a aburrimiento total y posible muerte por agotamiento. Al menos en algunos casos es así, que te la pasas estudiando taaanto que terminas ahogándote en tu propia saliva. Es bastante aterrador -puso cara de asco, comenzando a sacar sus pergaminos y los pesados libros para continuar con sus deberes. Aunque, ya que en vista de que se encontraba en compañía de un muchacho con el cual no se aburriría charlando, pues no se apresuró a hacerlos-. Pues sí... es tan silencioso. Aunque hay bibliotecas peores. No se te puede caer un lápiz por error porque ya la bibliotecaria te intenta arrancar la cabeza, como si estuviera haciendo uno el escándalo del siglo. Al menos aquí no es así -bufó, enrollando la Vogue entre sus manos-. Pues, un poquito molesto también. Unos mocosos en la sala principal hacían un escándalo que... Madre mía. No podía concentrarme, y no quería asesinar a nadie, que me hice la manicura, así que... eme aquí *-*
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Re: Biblioteca

Mensaje por Leszek Collingwood el Vie Sep 16, 2011 2:58 am

El Bigger... ¿qué? —preguntó evidentemente descolocado, largándose a reír quedamente antes de que su pregunta fuese respondida. No era de extrañar que hablando con aquel muchacho algunas palabras se le escapasen de las manos; Emmeric conocía demasiado de un mundo de vanguardia al que Leszek siempre había preferido mantenerse al margen, en parte porque otros intereses predominaban en sus prioridades, en parte por ir en contra de Hipatia y sus temas de conversación. Distinto era oír aquellas expresiones de una persona tan simpática como aquel Smaragdium, que concordaba con él acerca del peligro letal que portaba consigo la existencia de un lugar tan tétrico como una biblioteca. Se aterró de verdad ante el panorama que el muchacho de quinto curso le describía acerca de la muerte por agotamiento. El rostro pálido de Collingwood se crispó de un segundo a otro, manifestando el espanto que aquello le producía. Y para no perder la costumbre, rió, posteriormente—. Es, justamente por eso, que voto por no estudiar. No es más que un suicidio sádico —opinó con su exageración acostumbrada.

Un punto a favor, lo reconozco. Si tuviéramos una bibliotecaria como Sevda... —dejó el resto de la suposición en el aire, luego del reparo realizado por el joven Sthónecci. Siquiera hacía falta la imaginación para ensamblar mentalmente aquella circunstancia desgraciada. Pero Leszek dejó aquel tema, terco en su intento por mantener su particular modalidad de cordura sin necesidad de plantearsa ficticias y sombrías posibilidades. Curioso, observó la revista que el muchacho enrollaba entre sus manos, y luego sus uñas, cuando hiciera alusión a ellas. Emmeric era innegablemente un joven divertido. Siempre había algo nuevo que podía descubrirse de sus costumbres poco vistas por Collingwood—. ¿Y qué harás? ¿Estudiar? ¿Deberes? —preguntó de inmediato, lanzando una mirada a las cosas que traía el muchacho en un infructuoso intento por descifrar los detalles de su llegada a la biblioteca—. Yo tengo deberes... de astronomía, pociones, botánica... —enumeró sin acabar, con una molestia infantil y fácil de adivinar. La teoría... jamás le agradaría la teoría.
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Re: Biblioteca

Mensaje por Emmeric Sthónecci el Sáb Sep 17, 2011 3:24 am

El rubio abrió mucho los ojos, y miró como si estuviera observando delante suya una manifestación de racistas en contra de la libertad. ¿Pero qué era lo que oía? ¿No había oído nunca del Bigger Bang Tour? Agarró su Vogue y se comenzó a echar aire, al punto de desmayarse, pero pasados unos segundos recobró la calma, colocando su revista con delicadeza en la lisa superficie y lanzó un delicado suspiro, sonriendo de nuevo. Eso, muestra los dientes, míralo amablemente y promociona dentífrico de Colgate con tu sonrisa (?) Eu, eso no iba aquí, ni siquiera en el mismo pensamiento D: En fin, la cabeza del pequeño era un océano de interminables ideas, dando a demostrar una vez más que la imaginación de Sthónecci era inagotable.

- El Bigger Bang Tour fue la gira que más recaudó en la historia de la música muggle D: Me parece increíble que nunca la hayas oído D: ¿Ni siquiera de los Rolling Stones? D: -Tic en el ojo- Nada olvídalo. Hakuna Matata, feliz Hannukah y quién sabe qué más -se pasó las manos pro sus cabellos, arreglándolos un poco-. Oh, bueno, yo tampoco es que prefiero no estudiar. Es ooooobvio que lo tengo que hacer, porque si no me asesinan mis padres. Es que quiero salir de aquí con honores y ejercer lo que quiero. Ya mi primo Rocco salió de aquí. ¿Lo conocías? *-* -le preguntó, todo feliz, continuando el sacar sus libros de su mochilla, hasta que escuchó el nombre de Sevda. Un pesado tomo se le cayó de las manos, causando un seco pero potente golpe en el suelo. Todas las miradas fueron a parar a ambos, y un rubor se extendió por sus mejillas, que cambiaron por una palidez impresionante-. No me hables de esa mujer ;______; Es mi pesadilla, es una de las razones por las que quiero salir de aquí cuanto antes ;__________; ¿Las has visto de cerca? Pareciera que tuviera en su cara toda Eurasia ;__________________; -se acomodó en la silla, evitando volver a pensar en la profesora de historia de la magia.

- Deberes. Los de Quinto no tenemos exámenes aún, pero el fin de semana me pondré a repasar un poquito en la mañana, que no quiero llegar a los exámenes finales en blanco -comentó, terminando de sacar todo lo necesario, y miró sus pergaminos amontonados como desde hace unos momentos en la sala principal de Smaragdium-. Tengo de Botánica, Encantamientos, Defensa Contra las Artes Oscuras, Literatura, Técnica de Transformación, Historia de la Magia, Historia de la Magia, Historia de la Magia y más Historia de la Magia. Lo sé, admito que a veces dejo los deberes a último momento ¬¬ -puso cara de nostalgia, mirando su montaña de deberes como un niño pequeño que come algo que no le gusta.
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Re: Biblioteca

Mensaje por Leszek Collingwood el Sáb Sep 17, 2011 5:17 am

Para Collingwood resultó mucho más que evidente la reacción de alarma por la que Emmeric decantó luego de sus palabras. En aquel instante estuvo seguro de estar ignorando un detalle magnánimo, no atreviéndose a dejar de considerar la posibilidad de que en aquel instante él debía de sentirse avergonzado. Y es que el pálido muchacho asumía que había infinidad de cosas que aún se le escapaban de las manos. No sin algo de preocupación aguardó a que su compañero de casa volviera a componerse, entonces lo observó arrepentido, pero indiscutiblemente divertido. Podía estar seguro de que él ahora incluso se sentía indignado—. Bueno... los Rolling Stones sí que me suenan —concedió, acaso esperando ganar un punto a favor con el rubio. Tratándose del mundo muggle, lo obvio era que Leszek hubiera sabido desde un comienzo de lo que le hablaban... pero la música jamás había sido un campo al que hubiera dedicado algún tipo de estudio profundo. Solía quedarse con lo que oía, simplemente. Sin nombres de canciones ni de intérpretes.

¿A Rocco? Claro que lo conozco —esbozó una sonrisa traviesa, aprovechando el instante para escapar del tópico anterior. Podía estar seguro de que permaneciendo en él sólo conseguiría llevar a Emmeric a la histeria—. Nos abandonó en los calabozos el día en que perdió el dedo —aunque ahora reía de aquello, algo se resentimiento infantil quedaba aún en su memoria, al recordar el modo en que aquel Sthónecci había preferido escapar por su cuenta. También esta vez dejó pasar el tema, para oír sorprendido el pavor que Emmeric manifestaba respecto de Sevda. Reprimiendo una carcajada recogió el tomo caído, depositándolo nuevamente en la mesa sin reparar en los espectadores que hubo de producir aquel percance. Imposible le resultaba dar una explicación a que un joven como el que tenía en frente temiera de una profesora como la aludida.

¡Oye! A Sevda no hay que tenerle miedo, Emmeric —resopló algo apenado. Si algo podía llegar a detestar, era el efecto que aquella mujer y pésima profesora tenía sobre la mayoría del alumnado—. ¿Es que acaso te ha hecho algo? Porque si es así... puedo encargarme de eso —repentinamente serio, casi solemne, señaló la placa de patrullero suspendida en su túnica. En cierto modo, deseaba tener alguna excusa para despojar a tan despreocupada docente de su cargo. Jamás soportaría la manera atroz en que difamaba la asignatura de Historia de la Magia gracias a sus métodos poco didácticos.

Y antes de que lograra sentirse realmente frustrado con aquella situación, las últimas palabras del chico terminaron por arrancarle una carcajada, repentina y comedida—. Entonces caminamos sobre la misma cuerda floja —admitió. Sus deberes eran también numerosos, sin embargo Collingwood parecía enfermizamente despreocupado por los problemas que aquello podría acarrearle—. No es culpa de uno que siempre exista algo más divertido para hacer —y mientras hablaba, casi sin tener conciencia de lo que hacía tomó su varita para hacer bailar sobre la mesa los pergaminos que había traído para sus redacciones. El solo ambiente de aquel lugar le pedía a gritos que hiciera algo para distraerse.
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Re: Biblioteca

Mensaje por Emmeric Sthónecci el Miér Sep 21, 2011 3:15 am

La reacción que había tenido Emmeric, al decir Les que no sabía qué era el Bigger Bang Tour, había sinceramente exagerada. Incluso un poquito de rubor se extendió desde el centro de sus mejillas hasta toda sus mejillas. Al ser tenues, era posible que ni cuenta se diera. Subió sus pies a la silla, colocándose en posición india, un poquito mas cómodo. Aunque en aquella Biblioteca se pedía el más estricto comportamiento, pues no dejaría de hacer lo que era común que hiciera. Si quería bailar el Ula-ula desnudo y cantando una canción del Rey León al más puro estilo hawaino, nadie se lo impediría ò_ó Una sonrisa pasó fugaz por su rostro, haciéndose ahora más larga cuando Collingwood le dijo que al menos los Rolling Stones le sonaban.

- Ah, bueno, mucho mejor -dijo, con un tono serio, muy actuado. A Emmeric jamás le salía la seriedad, o al menos al completo-. Por ahora puedes seguir vivo, conservar tu descendencia, tu salud y tu lengua de no ser arrancadas o destrozadas por un italiano furioso Very Happy -bromeó, dándole un puñetazo tan blandengue en el hombro. Vamos, eso daba pena D: Su rostro se crispó al escucharle hablar del lamentable suceso que había vivido su primo. Los recuerdos, tan nítidos como si estuvieran ahí, delante suyo, pasando tiempo en el Presente. Recordó su cuerno de oro el cual llevaba ese día, su traje de pelos y sus plataformas amarillas. También el ardor en su cara cuando aquél fuego maldito lo había engullido, dispuesto a tragárselo y hacerlo polvo, al igual que los sucesos tan estúpidamente serios que había vivido en la enfermería. No le dolía nada de eso, si no el beso que la enfermera-monstruo le había dado a Joshua. Eso sí que le había disgustado, pero no quedaba de otra ._. Al fin y al cabo, habría sido tan traumático para él, observarlo, que para Joshua el vivirlo.

- Ah, cierto, eso... Ehm... Ha pasado tan poco tiempo desde eso... -su mano se pasó por su cabello, en un acto de nerviosismo. Había sido tan doloroso para él, como para el que tenía delante de él, que lo había vivido tan en carne viva, que a Sthónecci le parecía extraño que conservara ese carácter tan infantil y simpático que lo había caracterizado desde que él tenía uso de razón. En parte ambos compartían algo en común: un carácter simpático, jamás apaciguado, y tan lleno de vida que ni en situaciones extremas eran capaces de eliminar una sonrisa de su rostro, a menos si la situación lo requería. No quería revivir ese momento, así que abordó el siguiente tema con la mayor rapidez que pudo, siendo un milagro que no atropellara sus palabras.

- ¿La has visto de cerca, Les? -su voz se tornó desesperada- ¿Has visto el rostro de la maldad? ¿Del deseo sádico de destruir a sus alumnos? ¿De querer que no veas más nunca la luz del Sol? -sus ojos mostraron una mirada perdida, y se subió a la mesa, andando a gatas hacia Les, pegando su cara tanta a la de él que simplemente dejó un dedo de separación entre ambas narices- ¿Lo has visto, Leszek? -habló, con un tono de idiota hipnotizado- Aunque creo que es así porque no consigue cremas anti-arrugas :3 -dijo como si nada, regresando a su asiento con tranquilidad, como que si lo que hubiera hecho no hubiese sido una exageración. Observó su placa con admiración-. No, no quiero tampoco que la echen D: A ti sólo te queda un año más para soportarla, y a mí dos. Tampoco nos vamos a morir por esperar Very Happy -sonrió, soltando ahora una risita cuando soltó lo último- Vaya, un Premio Anual que deja sus deberes a último momento, ¿eh? ¿Ese ejemplo nos das, Collingwood? Linterna -se cruzó de brazos, observando con diversión cómo hacía bailar sus pergaminos- Sí, siempre uno necesita hacer algo más entretenido que hacer. Lo mío es irme a comprar ropa como un puto maníaco. ¿Y tú que haces para distraerte? *-*
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Re: Biblioteca

Mensaje por Leszek Collingwood el Miér Sep 21, 2011 5:35 am

La expresión de horror que fingió su rostro fue tan realista que, de no haber sido por la explosiva risotada que le sucedió, nadie podría haber puesto en duda su pavor. Ahogando las carcajadas posteriores debió recibir los alegatos del resto de los alumnos que habían llegado con la intención de concentrarse, labor que Collingwood muy a su pesar estaba volviendo realmente difícil. Pero no había podido evitarlo, luego del tono amenazante y cómico que Emmeric hubiera utilizado para sus comentarios. Más divertido le parecía que a pesar del carácter teatral que el chico le había otorgado a su actitud, Leszek no ponía en duda sus palabras. Casi seguro podía sentirse de que a un joven como él exasperarlo no resultaba demasiado difícil.

Como antes, decidió dejar pasar rápidamente los recuerdos del pasado reciente con una sonrisa condescendiente. Además del odio ilógico hacia Theodore Worthington que sus desventuras habían gestado, lo cierto era que el pálido Smaragdium no se sentía diferente tras lo vivido, acaso molesto al recordar tales experiencias, mas en ningún caso negativamente afectado. Una impresión que sospechaba el joven Sthónecci no compartía.

Sí, claro. Lo he visto muchas veces desde primer año —consintió con una carcajada mucho más silenciosa que las previas. Otra vez, el joven lo sorprendía con su comportamiento absolutamente impredecible. Ni un solo milímetro retrocedió cuando Emmeric se le acercó a encararlo, gateando sobre la mesa con una actitud de evidente misticismo. Su peculiaridad no dejaba de divertirlo, y de despertar una impaciente curiosidad por conocer el próximo comportamiento con que sería sorprendido. Lo observó retroceder, fingiendo también que el acto realizado caía en la categoría de lo que se consideraba normal. Seguirles el juego a las personas era una de las tantas maneras a las que el joven recurría para entretenerse.

Ya... a nosotros nos queda poco de soportarla —concedió como lo hubiera hecho un adulto de prestigioso grado académico que participaba de un debate—. Pero detrás de nosotros continúa una generación que tendrá que sufrir lo mismo. La verdad es que eso a mí no me agrada —se distrajo de la discusión al oír la reprimenda del rubio, esbozando una inocente sonrisa en su rostro risueño. Más allá de las bromas, jamás había podido darle sentido a que fuera justamente él quien se hiciera con aquel honor, existiendo compañeros de curso mucho más ejemplares de lo que él jamás sería.

Yo hago cosas mucho más divertidas para distraerme —rezongó jocoso y otra vez dramático, no animándose aún a dar término al encantamiento con que sometía a sus pergaminos—. ¿Te muestro alguna? —inquirió con un tono de voz que se adivinaba malintencionado. Antes de cualquier respuesta, los pergaminos se agruparon al centro de la mesa en una sola bola de papel en apariencia inútil. Y así permaneció unos segundos, en los que Collingwood pretendía alimentar la curiosidad y luego la decepción en su compañero de casa. Justo en el momento en que podría llegar a creerse que ya nada ocurriría, la bola de papel se elevó lo suficiente como para explotar justo frente al rostro del italiano en miles de papelitos que imitaban el confeti. Leszek rompió a reír, incluso antes de comprobar que hubiera conseguido causar un impacto sorpresivo en el chico.
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Re: Biblioteca

Mensaje por Emmeric Sthónecci el Vie Sep 30, 2011 11:23 pm

En la cara de su acompañante se dibujó una mueca de dolor tan realista, que el italiano estuvo al borde de creérsela. Su sonrisa se desvaneció por un instante, hasta que la explosiva carcajada de Leszek le cercioró que no había dicho nada malo y no destrozaría el agradable momento que estaba pasando, o al menos él. Ya eran pocos los momentos en los que Emmeric se veía feliz, o quizás sonriente como antes. Muchas cosas iban por su cabeza que algunos le quitaban hasta el apetito. Se le hacía difícil enfrentar diversas cosas aún al joven Smaragdium. Este pensamiento hizo que se mordiera el labio inferior y su mirada se tornara distante, fría, volviendo su habitual azul animado uno gélido. Fueron cuestiones de segundos que se recompusiera, para observar de nuevo al muchacho mayor que él. Se veía tan simpático, que sus inquietudes se vieron aplastadas por su afable sonrisa. Sin duda, con Leszek Collingwood no te aburrías. Colocó ambos brazos en la mesa, escuchándole con atención. El tema sobre los sucesos anteriores al nuevo curso quedó en el pasado, por lo que Emmm le agradeció a todos los cielos y dioses habidos y por haber.

- En Navidad le enviaré un regalo anónimo con muchas cremas para las arrugas y tónicos para hidratarle la piel, que le hace falta Linterna -bromeó, poniendo un tono de misterio. Bueno, ¿creen que no sería capaz? Já. Nuestro joven Sthónecci es capaz de hacer eso y cosas peores. Bueno, terrible no era, simplemente era... Atrevido, sí, esa es la palabra, atrevido. ¿Y de quién estábamos hablando? Si Emmeric era el ser más extrovertido de ese mundo, vamos, era capaz de cualquier cosa-. Ains, ya llega Navidad, no sé qué regalarle a Rocco, y a Gianni, y a Fiamma o a Luca. Y ni se diga a mis padres D: -Dijo con dramatismo, con la mirada inquieta. Bueno, era normal que se mostrara inquieto, siempre hacía buenos regalos, y este año no sería diferente. Del bolsillo delantero, sacó una foto, de él esas vacaciones y sus padres- Esos son ellos -en la foto, un hombre con una barba de tres años y con buenos músculos, mostró una radiante sonrisa, al igual que una mujer con unos finos rasgos delicados y de reluciente cabello rubio que le llegaba hasta la cintura-. Fue de este Verano, en Capri. Normalmente en Verano vamos a cualquier punto de Italia, y a veces fuera de ella. Fue muy hermoso *O* Y ni se digan las playas *----* -se le iluminaron los ojos, como un niño pequeño que cuenta que se ha tomado una fotografía con su superhéroe favorito.

- Oh, vamos si la pudimos aguantar nosotros lo harán los demás. Tampoco es el fin del mundo -claro, y lo decía el que se había subido a la mesa, gateado y casi besando a un muchacho. Lo de la cercanía de rostros no iba con segundas, por si Mandy lee esto Very Happy Ejem, ¿por dónde iba? ¡Ah, sí! Su sonrisa se desvaneció por unos instantes-. Y tampoco se tienen que asustar, nadie ha muerto entre sus garras, así que habrá que esperar que le pase algo bajo circunstancias sospechosas Linterna -Pero todo lo referente a ese estilo de cosas le ponían los pelos de puntas, en vista que una Lechuza con el emblema del Ministerio de Magia le había dejado dos anuncios que le habían helado la sangre. Y el pánico había sido colectivo, pero en especial lo era en Emmeric, que era, en ese sentido, muy cobarde-. ¿Supiste lo de la fuga en Azkaban? Eso me tiene completamente desconcertado. ¿Quién se puede escapar de Azkaban, vamos? -preguntó, con un tono serio, inhabitual en él.

Observó con atención la especie de truco que hacía Leszek con aquella bolita de papel que se encontraba sobre la mesa. La miró, con los ojos muy abiertos, lo que le daba un aspecto de sorpresa permanente. Alzó su mirada, para mirar a Collingwood, como esperando que pasara algo sorprendente, hasta que el papel estalló en mil pedazos, llenándose la cara y la boca de papeles reducidos. Cerró los ojos, y cuando los abrió, lo miró con expresión de reproche, escupiendo los pedazos de papel que le había caído en la boca
-. Tonto ¬¬ -le dijo, lanzándole a la cara una bolita de pergamino él también. Quizás aquello terminara en una pelea de papeles, pero algo quería hacer, menos los deberes. Infló los mofletes, como niño pequeño.
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Re: Biblioteca

Mensaje por Leszek Collingwood el Miér Oct 05, 2011 3:49 am

El pálido rostro de Collingwood volvió a esbozar una sonrisa que lo ayudó a reprimir la carcajada atorada entre sus fauces. Ningún comentario que el Sthónecci de su casa emitiera conseguía una respuesta distinta de parte de Leszek. Y es que incluso algo de envidia sentía de la ocurrencia sin igual que ostentaba el rubio. En su fuero interno el dictamen frente a la mención tal, fue claro: ningún tónico o crema del mundo conseguiría alguna vez mejorar el aspecto de la profesora de Historia de la Magia... porque su rostro no hacía más que demostrar la turbia esencia de su propia alma. Pero el comentario Collingwood prefirió ahorrárselo, no solo porque seguir ofreciendo a Sevda como tema de conversación le resultaba una mala idea, sino que además Emmeric ponía sobre la mesa una discusión aún más interesante.

Dan la impresión de ser muy simpáticos —comentó el joven mientras observaba con su curiosidad inquieta y habitual la fotografía que le enseñaba el chico rubio, reparando con mucha atención en el maravilloso paisaje que se extendía a espaldas de las tres personas que al interior de la imagen agitaban sus brazos en un efusivo saludo. Sin duda, ambos le recordaban mucho a Emmeric. La genética era una cosa sorprendente—. Tienes mucha suerte. Yo durante las vacaciones no salí de Alabama... más que para la pijamada de Syd y Andrew —porque con padres como los de Leszek, más apasionados a su trabajo que a disfrutar de los momentos libres, la posibilidad de un viaje familiar eran mucho más que remotas.

Y nuevamente, volvió a omitir sus comentarios cuando la profesora de Historia de la Magia volvió a surgir en medio de la conversación. Era difícil para un joven como él dejar de poner a la palestra sus opiniones, pero no deseaba aburrir a su compañero de casa con sus puntos de vista un tanto drásticos en cuanto a los comportamientos y procederes habituales de la profesora. Su atención se volvió absoluta en cambio ante la consideración posterior. Era sin duda un tema de gran contingencia, del que también tenía mucho que decir—. De que pueden... pueden —agregó a la idea final de Emmeric. Seguía sonriendo, pero esta vez con un matiz algo irónico. Era un gesto del adulto que Collingwood se empeñaba por mantener oculto en alguna parte desconocida de su ser, y que a veces le era imposible mantener a raya—. No lo sé, Emm. Creo que en adelante tendremos que volver a estar pendientes. Encontrándose Theodore entre los buscados... algo grande debe venirse.

Seguía dándole vueltas a aquella idea, que inevitablemente le hacía temer la posibilidad de que desearan nuevamente trasladar a Plancton. Pero un pergamino hecho esfera que colisionó contra su rostro lo devolvió a la realidad, y entonces observó el rostro cubierto de pequeños papelitos del Smaragdium. Soltó una carcajada traviesa pero silenciosa, buscando entre sus pertenencias algún otro papel que para lanzar como proyectil de contraataque—. ¿Te disculparás? —repuso cuando al fin arrugó un papel que entre sus manos aguardaba listo para arrojarlo contra Sthónecci a la primera negativa. Pero el Rey de la Montaña tenía sed de guerra, por lo que lanzó el improvisado proyectil sin aguardar a la respuesta correspondiente. En medio de risas que molestaron a más de algún alumno concentrado, tomó su cosas y se echó a correr para desaparecer del lugar antes de que su compañero pretendiera tomar alguna represalia.

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Re: Biblioteca

Mensaje por Walter K. Kensington el Jue Dic 15, 2011 5:15 am

Tal vez era demasiado tarde para estar fera de la cama, sí. Tal vez estaba rompiendo las reglas, sí. Pero simplemente no podía dormir... con tanta gente extraña en el College por el Galovic no se sentía a gusto, esa gentuza que había venido... aquella tipeja rubia con la que se había topado el otro día. Se encontraba sentado a mitad de la Biblioteca, en una de las mesas con una lamparilla de lectura encendida. Un libro abierto a más o menos la mitad se hallaba frente a él. ¿El contenido? Transformaciones avanzadas. Siempre le había atraído aquello y quería investigar más de lo que le enseñaban allí; sin salirse de lo permitido y legal, claro. Llevaba el uniforme del College puesto a pesar de ser demasiado tarde. Tomó la pluma y se dispuso a escribir un par de notas en un trozo de pergamino donde tenía algunas notas de interés. una vez que terminó eso, giró la página y siguió con la lectura.
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Re: Biblioteca

Mensaje por Françoise A. Laròcque el Jue Dic 15, 2011 5:23 am

Fran, para variar, aquella noche se sentía sola. Había disminuido la intensidad de su necesidad sexual, que en el verano se había visto desesperadamente descontrolada. Pero desde que había estado encerrada en aquellos calabozos, había descubierto una faceta completamente desconocida de su ser. Y ahora no sabía bien quién era. Sólo sabía que su cuerpo, su alma y su corazón, necesitaban a Theodore Worthington, incluso aunque aquello volviera a arrojarla a la más oscura de las miserias.

Estaba vagando por los pasillos del castillo, cuando vio una luz tenue proveniente de la biblioteca. No tardó en acercarse y entrar, curiosamente detectivesca-. ¿Qué lees? -preguntó, al descubrir a un chico sentado, con un libro delante. Laròcque no solía mostrarse así con la gente, jamás había conocido el sentido de la palabra diálogo. Pero ahora que se estaba convirtiendo en una persona completamente nueva, quizás debiera aprenderlo.

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Re: Biblioteca

Mensaje por Walter K. Kensington el Jue Dic 15, 2011 6:08 am

Sus ojos iban recorriendo velozmente todas y cada una de las palabras del libro hasta terminar todo el capítulo sobre la Animagia. Sí, muy probablemente hablaría con Thornton sobre aquél tema. Estaba tan concentrado en la lectura que no se percató de una presencia nueva en el lugar. Dio un pequeño respingo cuando escuchó aquella voz femenina, algo menor. Se giró, mirando a una chica de su Casa, la conocía de apellido solamente, y eso por todo lo ocurrido con ella. La miró de arriba a abajo antes de responder.

-
Eh... Transformaciones, resuelvo algunas dudas e investigo algunas cosas más. -Sentenció, apartando un poco el libro.- ¿Larócque, cierto? -Cuestionó lo que ya sabía, por mero formalismo.- ¿Se podría saber qué haces a estas horas fuera de la cama? -Interrogó, mostrando media sonrisa a la rubia.
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Re: Biblioteca

Mensaje por Françoise A. Laròcque el Jue Dic 15, 2011 6:17 am

La joven francesa se mostraba bastante incómoda en esos instantes. A pesar de que llevaba ropa muggle bastante holgada -y abrigada-, tenía siempre esa extraña sensación de que podían ver a través de ella. Se cruzó de brazos, tapando así las tenues curvas que formaba su casi inexistente pecho.

-Interesante... -musitó, sin parecer del todo convencida. Transformaciones. Una fugaz imagen atravesó su mente, la cual se apresuró a desechar. Había cosas que mejor era no recordar. Asintió, así se apellidaba. A él también lo conocía, había sido nombrado delegado de su casa y, por ende, era prácticamente obligatorio saber su nombre. Pero no podía recordarlo con exactitud. Estaba casi segura de que era Walter o Waldo. Le parecía más bonito el primero, así que debía ser ese-. No podía dormirme. ¿Qué haces tú a estas horas... estudiando? -preguntó a su vez, animándose a tomar asiento en una de las sillas de aquella mesa.

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Re: Biblioteca

Mensaje por Walter K. Kensington el Jue Dic 15, 2011 6:34 am

Miró a la chica cruzarse de brazos y aparecer en su rostro una expresión como de incomodidad. Decidió ignorarla pues la chica era algo rarita, o la habían vuelto así, como sea. Escuchó ese tono de poco interés en su respuesta.- Lo es, al menos para mí. -Se encogió de hombros mientras notaba ese asentimiento de cabeza como respuesta a la pregunta que había formulado momentos antes. Y después la miró tomar asiento en una de las sillas cercanas a las de él.

-
Sí, bueno... No es estudio, sino simple lectura. Tampoco puedo dormir, no estos días por culpa del Galovic. Con todas esas visitas y demás, me siento incómodo, no sé. -Sentenció, cerrando por completo el libro. Ya continuaría con la lectura después.- ¿Has visto los partidos? -Cuestionó, por simple curiosidad
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Re: Biblioteca

Mensaje por Françoise A. Laròcque el Jue Dic 15, 2011 6:42 am

Se estiró lentamente, tratando de evitar el contacto ocular con el muchacho. Nunca se sabía cuándo podía renacer el monstruo que llevaba dentro, y prefería no tentar al demonio cuando todavía estaba a tiempo de evadirlo.

-¿Galovic? Creo que yo también me volveré loca un día de estos. No sé qué necesidad de seguir de fiesta hasta pasadas las dos de la madrugada... -comentó, algo más cómoda con la conversación. Ella también permanecía mucho en vela por esos días y se le notaba en el rostro. Aunque no era exactamente por aquel deporte, sino por sus recurrentes pesadillas, había oído los gritos de festejo de los miembros de los equipos durante sus largas noches de insomnio-. Pues no, no los he visto. ¿Y tú? -preguntó, algo sosa, como siempre.

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Re: Biblioteca

Mensaje por Walter K. Kensington el Jue Dic 15, 2011 7:00 am

Aparte de cerrar el libro comenzó a enrollar el pergamino con sumo cuidado, cerró también el tintero y apartó su pluma. Miraba de reojo a la chica y pudo notar como ella evitaba el contacto visual por algún motivo. La escuchó hablar y asintió a sus palabras.- Exactamente, el que sean invitados no les da derecho a romper las reglas de aquí. Y a los alumnos de aquí, igual. Deberían tener respeto por las reglas y no dejarse llevar por aquella panda de desubicados que trajo Hogwarts. -Musitó, con algo de recelo en la voz. Los días pasados no había visto otra cosa más que chicos desordenados de aquél lugar.- Y no, tampoco he visto los partidos. Estoy demasiado ocupado como para ello.
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Re: Biblioteca

Mensaje por Françoise A. Laròcque el Jue Dic 15, 2011 7:12 am

Mientras lo escuchaba hablar, iba comprendiendo por qué había sido elegido delegado de su casa. Demasiado apasionado por el cumplimiento de las normas y por el estudio. Algo que ella en otras épocas había sido y que, probablemente, hubiese sabido apreciar mejor en la actualidad.

-Diría algo, pero creo que ya lo has dicho todo -expresó con algo más de lucidez que antes, tratando de dar algo de interés al tono de su propia voz. Se recostó un poco más en la silla, sin echar a perder demasiado su femienidad. Vagó unos instantes por el escueto horizonte de posibilidades que se le abría delante para continuar con la charla, pero ninguna parecía decidirla. Finalmente, se irguió con lentitud, vadeando los obstáculos hasta llegar al lado de Waldo -le parecía más divertido llamarlo de ese modo-.

-Permíteme -pronunció con suavidad, dejando a pocos centímetros del joven su ruinoso y demacrado rostro. Inclinándose sobre él, luego de haber pedido permiso, depositó sus labios contra los del rubio, estableciendo el mínimo contacto. ¿Qué estaba buscando sentir? No podría asegurarlo. Quizás era sólo eso. Buscaba sentir algo.


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