Dormitorios

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Dormitorios

Mensaje por Statue of Liberty el Jue Ene 20, 2011 5:50 am





Dormitorios





La Mansión Pfeng cuenta con un total de 14 dormitorios con lujosa decoración y amplios espacios, extendiéndose por todos los niveles y pasillos de esta grandiosa construcción. No encontrarás una sola habitación que no posea una espectacular vista a los patios exteriores... y es muy probable que al inicio tampoco serás capaz de encontrar el cuarto que buscas.


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Statue of Liberty
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Residencia Pfeng. New York

Mensaje por Hipatia Collingwood el Mar Sep 20, 2016 1:29 am

MALDICIONES Y CURAS
02 de febrero, 2054

La residencia de los Pfeng cumplía todos los requisitos para merecer el título de mansión: docenas de habitaciones, salones con artes exquisitos y delicados, jardines edénicos y piletas que más bien parecían esculturas. No obstante todo aquello, Frederika se conformaba con la denominación de hogar. Se notaba en el timbre de su voz el afecto que semejante obra arquitectónica despertaba en ella, pero sus ojos hablaban de otros secretos cuando debía hacer mención de la vivienda; estaba claro que la soledad de los cuartos no era algo nuevo para la muchacha. Tenía sentido pensar que una joven como Frederika hubiera crecido en un lugar como ese, rodeada de música y literatura, rodeada de artes y sirvientes, pero rodeada a su vez por la ausencia del afecto de unos padres empeñados en mantener aquellos lujos a puro trabajo. Hipatia comprendió mucho del misterio de su patrocinadora nada más poner un pie en aquellos territorios abandonados.

La muerte de la pequeña Pfeng había remecido los cimientos del estilo de vida de su familia. Luego de caer en la cuenta de sus errores, de sus interminables jornadas de ausencias por cuestiones laborales, los padres de Frederika habían decidido remediar el daño de sus malas decisiones de la mejor forma que podría habérseles ocurrido: comenzando desde cero. Abandonaron la mansión y sus moderadas extravagancias para largarse con la única hija que les quedaba viva. Frederika sospechaba que el destino había sido Francia, la cuna materna. Lo único claro, sin embargo, era que ahora la mansión se encontraba vacía y disponible para servir como base de operaciones.

—Esperaba un panorama parecido cuando vine a buscarlos luego de mi regreso —explicó escuetamente la joven tras hacerlos aparecer en la entrada principal de la mansión—. Pero eso es un tema aparte. Por ahora nos será útil como refugio y lugar de encuentro.

Nadie del grupo presentó objeciones a la generosa propuesta. El resto de la noche lo habían dedicado a proteger el escondite con millones de hechizos, incluido el encantamiento Fidelius. Hipatia no contaba con magia alguna que le permitiera participar de los preparativos, de modo que decidió por su cuenta hacerse cargo de la tarea que todos los demás habían pretendido ignorar desde la fuga del Ministerio.

—Escúchame Arsène —dijo Hipatia por enésima vez a la llorosa pelirroja que se retorcía en la cama de una de las tantas habitaciones de la mansión. Comenzaba a perder la paciencia—. Si no me dices qué es exactamente lo que te duele, no podré ayudarte.

—Solo... solo mátenme —jadeó una vez más la aludida. Había convertido esas palabras en una especie de mantra tétrico—. Duele... duele demasiado...

Hipatia suspiró frustrada. Se levantó y revisó sus últimas reservas farmacológicas, solo por hacer algo, pues sus ideas para acabar con el sufrimiento de Weasley se habían agotado horas atrás. Como la doctora responsable que era, la joven Collingwood había iniciado las medidas analgésicas con las precauciones y la ética propias de su profesión una vez que consiguió que Leszek obtuviera para ella un generoso arsenal de fármacos. El lugar de asalto escogido había sido el hospital donde ella había trabajado antes de comenzar con toda esa locura de los magos y sus guerras. Dos milígramos de morfina, luego tres... antes de darse cuenta había utilizado más de cinco ampollas completas, más otras dos de fentanilo. Una dosis que habría sido mil veces letal hasta para el muggle más resistente. Pero con Arsène apenas había conseguido silenciar los alaridos de desesperación.

Alguien tocó la puerta.

—Adelante —musitó Hipatia con el rostro oculto entre sus manos. El llanto de su paciente más difícil comenzaba a ponerla nerviosa.

—¿Cómo está? —Díctamo avanzó con cautela por la habitación luego de abrir la puerta. A pesar de la ignorancia insinuada en su pregunta su mirada lo delataba. Sabía con lo que se encontraría.

Ella se limitó a señalar a la pelirroja.

—No hay nada más que pueda hacer. El metabolismo de ustedes los magos sin duda es increíble, pero eventualmente la mataré si continúo administrándole analgesia a este ritmo.

—Si sigue así morirá de todos modos —admitió él, observando a su amiga con tristeza—. No debe haber comido algo en mucho tiempo. ¿Cómo iba a hacerlo con ese dolor permanente atormentándola?

—Pensé lo mismo —Hipatia dio unos golpecitos a la bolsa de nutrición endovenosa que la pelirroja estaba recibiendo mediante infusión continua—. Me preocupa más pensar en el tiempo que lleva sin dormir. No importa lo que haga para compensar los días de inanición. Si no descansa pronto, su cuerpo sufrirá un cortocircuito de todas formas.

Se arrepintió de la dureza de sus palabras al comprender el efecto que surtían en el joven mago. Díctamo se arrodilló junto a la cama de su amiga y tomó su mano, los ojos vidriosos.

—Arsène —suplicó con voz afectada—. Dinos cómo ayudarte, dinos qué fue lo que te hicieron. Por favor...

—¡MÁTENME! —Weasley gritó hasta lastimar sus cuerdas vocales. Luego se abalanzó sobre Betancourt—. ¡MÁTENME DE UNA PUÑETERA VEZ Y DÉJENME DESCANSAR! ¡MALDITOS MONSTRUOS!

Antes de que Hipatia consiguiera mover un solo músculo para socorrer al muchacho, un destello de luz lanzó a la pelirroja por los aires. En el umbral de la puerta estaba Frederika, la varita en alto preparada para un segundo ataque.

—Lo siento —susurró apenada al corroborar los efectos de su ataque: Weasley sollozaba malherida en el rincón más distante de la habitación—. Creí que iba a matarte.

—Probablemente lo habría hecho —Díctamo se frotó el cuello, tan conmocionado como atribulado. Los dedos de la bruja habían dejado marcas rojas en su pálida piel.

—¿No hay avances con ella?

Hipatia meneó la cabeza sin importarle dejar en evidencia su frustración.

—Lo que sea que le suceda... está fuera de mi alcance como muggle.

—Tal vez tú puedas ayudarla —sugirió Díctamo de pronto.

—¿Yo? —Frederika abrió sus hermosos ojos castaños con genuina sorpresa—. No veo como…

—Tus padres eran sanadores en St. Froilana —insistió el muchacho. Se oía desesperado—. Y de todas formas, hay cosas que entiendes por simple instinto, ¿no es así? Como cuando nos sacaste del Ministerio... o cuando nos ayudaste a proteger esta mansión. Hiciste cosas allá afuera que siquiera Thomas sabía que eran posibles —con la delicadeza que a Hipatia ya se le hacía habitual, el joven avanzó hasta Pfeng, sostuvo su mano y la arrastró cuidadosamente en dirección a Arsène—. Tal vez sea igual en este caso. Solo te pido que lo intentes.

A pesar de la duda y la desconfianza latente en su rostro, Frederika no se resistió. Avanzó vacilante hasta la chica que se abrazaba las piernas y continuaba sollozando en el suelo. Se inclinó lentamente hacia ella, tocó su frente con cautelosa curiosidad… y retrocedió como si hubiera recibido un golpe de corriente.

—Es una maldición de tortura —en sus palabras no había espacio para la duda. De hecho, era como si parte del dolor de Weasley hubiera pasado a Frederika con aquel simple contacto, así de afectada se oía su timbre—. Una muy poderosa. Una terrible. Cada célula de su cuerpo, a cada segundo, recibe estímulos insoportables. No hay forma de que pueda concentrarse en otra cosa que no sea su propio dolor. El hecho de que haya intentado atacarte, Díctamo, es francamente increíble considerando el tiempo que lleva...

—¿Puede revertirse?

—Probablemente no —la muchacha fue sincera. Hubo algo en la expresión desesperada y derrotada de Díctamo, sin embargo, que la llevó a cambiar de opinión—. Pero lo intentaré de todos modos.

Volvió a tocar la frente de Arsène, y aquella ocasión resultó evidente que la maldición, por extraño que pareciera, la afectaba también a ella. Pero mantuvo firme el contacto, aún cuando Weasley intentó retroceder. Frederika jadeó y se estremeció, Arséne chilló y se retorció. Frederika usó su diestra para buscar su varita mientras que con la otra mano sostenía el mentón de la pelirroja. Ambas sollozaban, sin embargo el contacto seguía sin romperse.

Díctamo avanzó un paso en dirección a ellas.

—No —Hipatia sostuvo su brazo para detenerlo—. Si las tocas lo arruinarás todo. Ella sabe lo que hace.

Era, al menos, lo que Hipatia esperaba. Vio el esfuerzo con el que la joven bruja apoyaba su frente contra la de Arsène para luego situar la punta de su varita en la sien de la misma. Comenzó a susurrar palabras. Una retahíla extraña e interminable. Parecía que aquello no terminaría nunca, hasta que finalmente, en medio de la penumbra, el cuerpo completo de Weasley despidió un débil fulgor rojo.

Ambas se derrumbaron en el suelo. Díctamo e Hipatia corrieron hacia ellas.

—¿Están... vivas?

Hipatia corroboró sus signos vitales y asintió, aliviada.

—Creo que funcionó.

Hipatia no planteó contraargumento alguno. Bastaba contemplar el rostro de Arsène para saber que todo había acabado: las expresiones de dolor eran ahora reemplazadas por la placidez del sueño, uno que probablemente duraría muchas horas. Pero el precio había sido alto. Junto a la pelirroja, Frederika permanecía tendida con respiración entrecortada, la consciencia extraviada producto del esfuerzo.

—Vamos, Díctamo, ayúdame a llevarlas a las camas. Tienen que descansar y reponerse.

Porque después de todo, Hipatia no había perdido el enfoque. Arsène y su locura solo era una insignificancia en comparación al resto de problemas que deberían resolver en adelante.
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Re: Dormitorios

Mensaje por Bernice Adams el Dom Feb 19, 2017 4:53 am

PÉRDIDAS
30 de marzo, 2054

Durante los primeros días en el hogar de Frederika, Bernice había contado con el privilegio de poseer una habitación propia. Y muy a pesar de las circunstancias que la obligaban a confinarse en aquella mansión, tener un espacio tan amplio para ella sola había tenido su gracia.

Tras la misión de rescate en Azkaban, sin embargo, las cosas cambiaron drásticamente para ella. La operación consiguió extraer con éxito alrededor de setenta personas de las celdas custodiadas, muchas personas de las cuales escogieron permanecer con el grupo de resistencia para apoyar la causa. Y desde entonces a la joven Adams no le quedó más remedio que compartir su habitación con Cassandra, Lilith y Frederika.

De ser otra la situación, la idea no le habría molestado para nada. Bernice disfrutaba haciendo amigas y manteniendo charlas femeninas hasta altas horas de la noche. Pero Vanni jamás había sido una chica amistosa con la que se pudiera pasar el rato; Pfeng solía comportarse como si tuviera mil años en lugar de dieciséis (no podía culparla considerando todo lo que había vivido, pero seguía siendo incómodo); y Gilbert... bueno, Gilbert era demasiado perfecta para su gusto. Pero Cassandra era lo más cercano a una amiga que Bernice podía tener al interior de la guarida. Arsène habría sido otra opción aceptable... pero no se encontraba en condiciones de interactuar con el mundo aún.

Ahora, sin embargo, nada de eso tenía importancia. Luego de la muerte de sus padres... de la muerte de su hermano Kilian... ya no tenía ánimos de interactuar con nadie desde entonces. Tras la noche de la masacre, había pasado los primeros tres días llorando sin descanso. Siquiera se había tomado la molestia de ver cómo se habían tomado sus compañeras de cuarto la noticia de haber perdido a sus respectivos seres queridos. Habían transcurrido ya dos semanas, pero Bernie continuaba llorando durante las noches y seguía sin prestar mucha atención a lo que ocurría a su alrededor. El hecho de mantenerse aseada y bien alimentada se lo debía única y exclusivamente a Frederika, que se había encargado de cuidar de todas sus compañeras de cuarto durante el interminable periodo de duelo.

Pero esa mañana algo había cambiado en el espíritu de la otrora Caeruleum cuando abrió los ojos. El dolor de sus pérdidas seguía latente y escocía como de costumbre, pero de pronto comprendió que jamás se recuperaría si decidía encerrarse en sí misma para siempre. Todos habían perdido a alguien, y era momento de compartir su dolor con el resto para comenzar a sanar.

Se incorporó en su cama, restregando sus ojos para acostumbrarse a la luz dorada que entraba por el ventanal de la habitación compartida. Como de costumbre, Vanni y Frederika ya se habían levantado a hacer cosas por su cuenta; ninguna parecía muy cómoda con la compañía. Cassandra, sin embargo, permanecía en la habitación. De espalda a Adams, jugueteaba distraída con alguna pertenencia que examinaba sobre su propia cama.

—Buenos días, Cass —saludó Bernie con voz suave. Era la primera vez en días que le dirigía la palabra a alguien. Con algo de suerte, la joven Gilbert sabría apreciar el esfuerzo de la pequeña bruja. Y con un poco más de suerte, ambas podrían olvidarse por un momento de sus propias desdichas.
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Re: Dormitorios

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Dom Feb 19, 2017 11:56 am

Los rayos de sol que se colaban entre las cortinas de la ventana de nuestra habitación fueron los encargados de despertarme aquella mañana. Al principio lo primero que hice fue cambiar de postura en la cama, tratando de huir de aquel brillo dorado y volver a conciliar el sueño. Nunca había sido de aquellas personas que se quedaban hasta tarde metidas en la cama pero aquellos días me costaba encontrar razones para huir de las sábanas. No quería ponerme melodramática y dejar de lado todo el positivismo que mi corazón siempre había albergado pero, definitivamente, las cosas se habían complicado cada vez más en los últimos meses.

Volví a abrir mis ojos una vez más, huyendo de todas las imágenes y recuerdos que habían aparecido en mi cabeza aquel instante. Fue entonces cuando me vi resignada a levantarme de la cama. Antes de hacer ningún ruido me enderecé un poco sobre mi colchón, buscando con la mirada a alguna de mis compañeras de habitación. Siempre me había gustado estar acompañada y en aquellos tiempos prefería no despertarme en la noche sola cuando tenía pesadillas. En mi interior la noticia de compartir habitación había generado sentimientos positivos.

Las camas de Lilith y Frederika estaban vacías, detalle que no me sorprendió en absoluto puesto que siempre eran ellas las que más madrugaban. Nunca había sabido dónde iban o qué hacían hasta que los demás nos despertábamos y, sinceramente, todas las mañanas en las que me encontraba sus camas intactas me lo preguntaba. Bernice, por contra, estaba dormida. Al posar mi mirada sobre su rostro sonreí de medio lado, alegre de no verla llorar. Estos días habían sido muy duros para ella y me agradaba verla sin lágrimas en los ojos. Estaba claro que estaba durmiendo pero, aún así, parecía que no estaba teniendo sueños amargos. Suspiré en silencio y quité el edredón de encima de mi, dejando caer mis piernas por al lado de la cama y apoyando mis pies sobre el suelo. Llevé mis manos hacia mi cabello, quitando de éste la coleta que lo sujetaba y dejando caer mis mechones color marrón sobre mi rostro. Desde hacía tiempo había cogido como rutina hacerme una coleta antes de irme a dormir.

Fue en ese entonces, cuando fijé mi mirada en el suelo ya que me di cuenta de que había algo allí. Alargué mi brazo y con mis dedos delicados cogí una cadena de plata que no sabía de dónde había salido...probablemente alguna de mis compañeras ausentes en ese momento la hubiese perdido. Con ojos curiosos la observé más detalladamente, fijándome en cómo había sido armada, en las peculiaridades que la caracterizaban. Era muy sencilla pero, aun así, tenía algo que me agradaba.

La voz adormilada de Bernice hizo que me girara hacia su posición.-Buenos días, ¿cómo has amanecido hoy?-.Antes de recibir ninguna respuesta por parte de la muchacha dejé la cadena encima de mi mesita de noche y luego volví a sentarme sobre mi cama a lo indio, mirando hacia el lugar en el que dormía la pequeña, a la espera de que me contase cómo estaba aquella mañana. Para cualquier otra persona parecería una tontería que estuviese prestándole tanta atención a Adams pero teniendo en cuenta que desde el día de "la masacre" no la había escuchado musitar más de dos palabras seguidas, quería mostrarle que me interesaba cómo estaba después de tantos días.


Última edición por Cassandra L. Gilbert el Dom Feb 19, 2017 5:47 pm, editado 1 vez
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Re: Dormitorios

Mensaje por Bernice Adams el Dom Feb 19, 2017 1:44 pm

Ante semejante pregunta, Bernice optó por encogerse de hombros con mirada triste. Algo nada propio de ella.

—He tenido días mejores —sonrió de medio lado—. Pero también he tenido peores... así que supongo que estoy bien.

Se quedó contemplando a Cassandra un par de minutos, concentrada y repentinamente curiosa. Aquella noche en que Bernice había perdido a su familia, esa noche infame en que Theodore había decidido vengarse de las afrentas arrebatándoles a sus oponentes aquello que más amaban... ¿habría perdido Cassandra a alguien? ¿Era también una nueva huérfana sin hermanos? El dominio que demostraba poseer sobre sí misma y la amabilidad de sus modos habrían hecho pensar a cualquiera que ninguna circunstancia terrible la había alcanzado. Pero la joven Adams sabía que Gilbert era mucho más fuerte de lo que la mayoría pensaba. Probablemente, se limitaba a ocultar su dolor donde nadie podía recordarle que existía. Bernice tenía que aprender a hacer eso. Seguro era algo que Díctamo admiraba de la ex delegada. Porque realmente era una habilidad admirable.

Se levantó de la cama, dispuesta a prepararse para un nuevo día como la fugitiva más joven en aquella mansión. Era momento de comenzar a enterarse de lo que ocurría a su alrededor. En medio de su ensimismamiento, había prestado poca importancia a la posibilidad de que hubieran nuevos planes en marcha para sabotear al régimen en curso.

—¿Qué me dices tú? Tienes tan buen aspecto como siempre, pero bueno... nunca se sabe.
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Re: Dormitorios

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Dom Feb 19, 2017 6:05 pm

La respuesta que Bernice me ofreció no me sorprendió en absoluto ya que entendía por lo que estaba pasando. No podía afirmar que sabía como se sentía a la perfección puesto que mis familiares no habían sido masacrados por el maldito de Theodore, pero el mero hecho de imaginarme a toda mi familia muerta...Tragué saliva y un escalofrío recorrió mi cuerpo de pies a cabeza a la vez que comenzaba a darme la sensación de que los rayos de luz comenzaban a perder color y brillo. Mi boggart siempre había sido la muerte de todos mis familiares, era lo que más temía en ese mundo así que, por primera vez en años, el día de "la masacre" había agradecido millones de veces que mis padres no vivieran en Estados Unidos. Ahora no le daba la más mínima importancia al hecho de que los primeros meses los nativos americanos del Clevermont College se burlaran de mi acento.

.-A ver si entre todos podemos hacer que tu día vaya a mejor-.No sabía qué más decirle, estaba perdida. Uno de los aspectos que más solía admirar la gente sobre mi personalidad era la capacidad que tenía para hacer sentir mejor a los demás pero, entre los problemas personales que estaba teniendo, todos los acontecimientos ocurridos en los últimos meses y la simple idea de replantearme perder a mi familia hacían que mis ganas de animarla menguasen por momentos. Además, sé perfectamente que si hubiese perdido a mis allegados no habría nadie en el mundo que pudiese hacerme sentir ni un poquito mejor.

El comentario de la muchacha me hizo arrugar el entrecejo, confusa. ¿Buen aspecto? Teniendo en cuenta que llevaba sin dormir bien desde que habíamos llegado a la mansión de los Pfeng y que acababa de levantarme, tan buen aspecto no podría tener.-Eso es porque me ves con buenos ojos-.Le dije con total sinceridad.-Estoy, que es lo más importante...-.A parte de que me había vuelto mucho más reservada desde lo que me había ocurrido con Ioan, tampoco tenía ganas de aburrir a aquella pequeña -que ya tenía suficiente con lo que había tenido que vivir hasta entonces-, con mis cosas.-Creo que mejor si no hablamos de lo que nos preocupa-.Le dije sonriendo un poco de costado.-Si pudieras elegir qué hacer hoy, ¿qué harías?-.Era una pregunta demasiado absurda para formularle a una muchacha de la edad de Bernice pero bueno, igual nos venía bien a ambas tener una conversación banal para despejar nuestras mentes.[/b]
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Re: Dormitorios

Mensaje por Bernice Adams el Lun Feb 20, 2017 3:34 am

Bernice entendía perfectamente las intenciones de Cassandra, pero el hecho de no hablar de lo que les preocupaba no significaba que no pensarían en ello de todas formas. En cualquier caso, permitirse la oportunidad de olvidar era mejor que ahogarse en su propia angustia. Así que hizo un esfuerzo para devolver la sonrisa a la joven.

—Si pudiera elegir... —entornó los ojos con expresión pensativa. Un minuto después estuvo lista para tomar una decisión, observando a su acompañante con ojos brillantes—. Me gustaría fingir por un día que soy una adolescente normal, que hace cosas normales —casi soló una carcajada de ironía—. En mi opinión, es un deseo sencillo de cumplir.

Como si hiciera falta demostrar su punto, avanzó hacia el tocador instalado en una esquina de la amplia habitacióm. Rebuscó en las gavetas un momento antes de retornar con un considerable arsenal de esmaltes de uñas entre las manos. Los depositó todos sobre la cama de Cassandra y luego se acomodó frente a la chica. Señaló las pinturas como si se fueran alguna extraña especie de tesoro.

¡Voilà! Uñas y cotilleos: mis pasatiempos favoritos en Clevermont —intentó buscar el lado positivo de la situación, pero resultaba difícil ignorar el hecho de que jamás volvería a ser una estudiante promedio común y corriente, con problemas comunes y corrientes. Con apenas quince años era una fugitiva. No tenía un hogar propio, y ahora tampoco tenía una familia—. Imagino que no es el tipo de cosas que solías hacer en tus días como estudiante, ¿verdad? Siento curiosidad... ¿cómo pasaba el tiempo la intachable delegada Gilbert?
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Re: Dormitorios

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Lun Feb 20, 2017 7:20 pm

No pude evitar que cierta ilusión floreciese en mi corazón cuando Bernice aceptó participar en mi juego. Bueno, le había bautizado con aquel nombre porque tampoco sabía de qué otra forma llamarlo. Estaba claro que aquello no era lo mejor para dejar de lado todas las tristezas que albergaban el interior de la muchacha pero, de momento, era la mejor carta que podía jugar para hacerle sentir un poco mejor. Esperé, entusiasmada, la respuesta de la pequeña y cuando la recibí no pude evitar sorprenderme.

No me sorprendía la petición de Bernice, realmente lo que había llamado mi atención había sido el hecho de que en sus palabras se podía entrever la madureza que estaba empezando a caracterizarla. Aquella chica había tenido que crecer demasiado rápido, como todos nosotros. A todos nos había tocado, por suerte o por desgracia, ver y vivir cosas que ningún chico o chica de nuestra edad tendría que afrontar nunca. Aunque bueno, en parte el hecho de que nunca tuvieran que vivir las cosas que nosotros estábamos viviendo era gracias a nosotros y a todos los valientes que habían accedido a participar en todas y cada una de nuestras misiones. Sonreí con ternura cuando me trajo todos los pintauñas.-No podrías haber escogido una mejor opción-.Reí un poquito y antes de continuar la conversación fui yo la que me acerqué al armario en el que todas mis cosas estaban guardadas.

.-No tengo gran variedad como tu pero esto servirá-.Cogí un pequeño neceser de entre mis cosas y volví a la cama, abriéndolo por el camino y dejando caer al lado de todos los esmaltes de uñas sombras de ojos, pintalabios...y todo lo que utilizaba para maquillarme en ocasiones importantes. Ordené cada uno de los objetos que formaban una especie de frontera entre la chica y yo y volví a mirarla, prestando atención a su cuestión.

Me quedé pensativa unos segundos y luego me preparé para contestarle.-Pues...a veces leía, otras veces me gustaba salir a pasear, escuchaba música muggle, estudiaba, quedaba con algunos amigos y con...-.En ese momento cerré la boca, reaplanteándome bien lo que estaba a punto de decir.-Y quedaba con Emma y otras amigas íntimas-.Corregí mis palabras, reencaminando hacia otro lugar la conversación. Sabía que Bernice se habría dado cuenta de mi pausa pero yo todavía intentaba restarle toda la importancia posible.-¿Quieres que nos maquillemos una a la otra?-.Le propuse con una amplia sonrisa.
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Re: Dormitorios

Mensaje por Bernice Adams el Mar Feb 21, 2017 9:07 pm

Bernice podía muchos defectos, pero era lo bastante astuta como para que algo se le escapase alguna vez, y desde luego no había pasado por alto aquella evidente omisión de Cassandra. Entonces cayó en la cuenta. Tal vez la joven Gilbert no había sufrido la misma tragedia que Bernice, pero era claro que la perseguían otro tipo de fantasmas.

—No querrás que te maquille —en lugar de poner el dedo en la llaga, optó por dejar el tema—, jamás aprendí a hacerlo bien. Ahora, si quieres enseñarme y prometes que me veré tan guapa como tú, podríamos llegar a un acuerdo.

Examinó los materiales de belleza esparcidos por la cama con curiosidad, admirando el hecho de que Cassandra hubiese conseguido extraer parte de sus pertenencias la noche que tuvieron que escapar de Clevermont. Bernice apenas había tenido tiempo para vestirse y escapar con lo puesto, aparte de su varita. Los esmaltes de uñas que ahora estaban repartidos sobre su cama eran pertenencia de Frederika, quien los había dejado en la habitación con la intención de proporcionar alguna distracción rápida a sus compañeras. Más tarde tendría que agradecerle el detalle.

—Tengo una mejor idea —resolvió luego de un minuto de estudiar labiales, brochas y sombras como si se tratara de juguetes—. Yo me encargo de las uñas y tú del maquillaje. ¡Iniciaremos contigo! —Antes de que la joven de Smaragdium pudiera demostrar su acuerdo o desacuerdo, Bernice le tomó la mano derecha para comenzar a cubrir sus uñas con una bonita pintura que cambiaba de color cada pocos minutos—. Siempre quise comprar este esmalte —suspiró—, pero lo vendían a un precio exorbitante en el Distrito Mágico. Mis padres decían que preferían comprar mis libros de estudio antes que derrochar el dinero en una botella llena de hechizos que podía aprender por mi cuenta si hacía mis deberes.
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Re: Dormitorios

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Miér Feb 22, 2017 6:40 pm

Me agradó bastante que Bernice decidiera pasar por alto el desliz que había estado a punto de cometer. No es que no tuviese la suficiente confianza con ella para contarle mis cosas, simplemente hacía tiempo que había dejado de contarle a los demás lo que pasaba por mi mente, había llegado a un punto en el que prefería reservarme para mí misma mis sentimientos. Dejé de lado aquellos pensamientos cuando la chica me dijo que yo no querría ser maquillada por ella. Cuando me explicó el por qué no pude evitar reír un poco.

.-Es más fácil de lo que parece, de verdad, con un poco de práctica aprenderás-.Dije sonriendo con amplitud debido al comentario anterior.-Además, tu aprendes rápido-.Asentí un par de veces tras comentarle aquello, tratando de reforzar mi afirmación. Si había aprendido una gran cantidad de hechizos en cuestión de unos cuantos meses de la mano de Díctamo, un par de sombras de ojos y pintalabios no se le resistirían. Pese a mis palabras no la vi del todo animada así que decidí no insistir, encogiéndome levemente de hombros y mirándola.-Cuando te apetezca practicar aquí tienes alguien con quien hacerlo-.Y a la vez que le decía aquello con el dedo índice de mi mano derecha me señalaba el rostro sin dejar de sonreír.

En aquel instante miré de nuevo cada una de mis pertenencias, ahora ordenadas encima del colchón. Me había sorprendido que la chica no me preguntara cómo me las había arreglado para coger aquello el día en que huimos del Clevermont. Lo cierto es que yo llevaba bastante tiempo pensando que aquello acabaría pasando por lo que en mi baúl siempre había tenido una bolsa preparada para urgencias, es decir, preparada para el día en que tuviésemos que salir corriendo de allí. En esa bolsa, entre otras cosas, se encontraban mis pinturas.

Atendí a Bernice cuando me propuso aquella idea, la cual no me pareció nada mal. Si lo suyo no era maquillar y a mi tampoco se me daba del todo bien pintar uñas porque mi pulso no era demasiado envidiable, haríamos un buen equipo si seguíamos su propuesta. Ella ya había tomado mi mano antes de poder hacer nada así que sin musitar palabra me dejé hacer.-Confío en tu criterio-.Le dije mientras le guiñaba un ojo de forma amistosa.

Observé con ojos curiosos la forma en que la muchacha tomaba con delicadeza mis manos y a continuación, con una precisión increíble, comenzaba a pasar suavemente el pincel con pintura sobre cada una de mis uñas.-Tiene sentido que tus padres pensasen así. De hecho, sé que mis padres habrían reaccionado de la misma forma. Todas mis pinturas las tuve que pagar yo con mi dinero-.Ladeé la cabeza de un lado al otro sin dejar de mirar lo bonitas que me estaban quedando las manos.-De todas formas no te preocupes porque tus padres no te hubiesen permitido comprar ese pequeño capricho porque tampoco te hace falta todo esto para verte guapa-.
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Re: Dormitorios

Mensaje por Bernice Adams el Jue Feb 23, 2017 1:57 am

Bernice recibió el halago de su compañera de cuarto con una suave y modesta carcajada. Sabía muy bien que su belleza era más bien promedio y que por lo tanto se encontraba muy lejos de la perfección de Gilbert. De modo que 'guapa' no se acercaba en absoluto a una realidad que ella había aprendido a aceptar sin dificultad. Así se encargaría de aclararlo:

—Sé que estos son días difíciles, Cass... pero no hace falta exagerar —sonrió, agradeciendo de todas formas y de buena gana las cálidas palabras de aliento. Mientras se concentraba en el pincel y la pintura, el silencio se extendió por la habitación durante los minutos en que la joven Adams se concentraba en su tarea. Estaba a punto de terminar cuando alzó la mirada hacia Gilbert con esa curiosidad sempiterna de sus ojos oscuros—. ¿Te has acostumbrado ya a este lugar? —preguntó antes de volver a su trabajo—. ¿La mansión? ¿Las personas? ¿Qué me dices de Lilith y Frederika? Bueno —se encogió de hombros—. Ya desde Clevermont sabíamos que Vanni es extraña y algo tétrica. Pero junto a Pfeng, a veces Lilith hasta me parece una chica normal. ¿No crees lo mismo? ¿Tuviste oportunidad de conocer a la chica antes de... de su muerte?

Frederika y su historia siempre le habían causado curiosidad, pero hasta entonces no había tenido oportunidad de comentar sus impresiones con nadie. ¿Sería ella la única a la que le causaba escalofríos esa joven de modales exquisitos y pocas palabras?

Antes de que su paciente clienta pudiera contestar, acabó con las uñas y el esmalte. Retrocedió para permitirle apreciar el resultado.
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Re: Dormitorios

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Vie Feb 24, 2017 7:02 am

Rodé los ojos y negué varias veces con la cabeza al escuchar la carcajada de Bernice, mostrándole con ambos gestos que desaprobaba por completo lo que acababa de decir. Por mucho que fueran tiempos difíciles nunca se me ocurriría mentir. Quizás la chica era de esas personas que no acababan de comprender que siempre tuviese palabras bonitas para todo el mundo, quizás ella no encajaba del todo bien que fuese tan positiva. Y no se lo iba a tirar en cara ni mucho menos, ella no era la primera que se mostraba de tal forma cuando le dedicaba alguna de mis palabras bonitas, otras personas como Arsène, Lilith y Rocco, ya habían puesto que entredicho mi personalidad.

De todas formas ella no era igual que aquellos en quien había pensado y, pese a pensar como ellos, no me molestó puesto que se preocupó por sonreírme para que no le diese más vueltas al tema. Bernice continuó con su trabajo de esteticista temporal y nuestro dormitorio se quedó en silencio durante unos instantes. Al principio no me molestó estar mirándola sin musitar palabras pero poco a poco aquel silencio fue abrumándome. Hacía un tiempo agradecía estar sola pensando en mis cosas pero ahora…Adams volvió a hablar y un suspiro despreocupado salió de entre mis labios. ”Por fin”; pensé a la vez que escuchaba sus preguntas.

En menos de un par de minutos la chica ya se había encargado de bombardearme con miles de preguntas cosa que no me molestó en absoluto, sino todo lo contrario. Me quedé en silencio unos instantes, organizando en mi cabeza cada una de mis respuestas para poder contestarle algo con sentido.-No es que me haya acostumbrado, simplemente sé que no tengo otro remedio si quiero estar segura así que intento llevarlo con el mejor humor posible-.No estaba siendo fácil convivir con tanta gente que presentaba tantas personalidades distintas. Además, desde que habíamos llegado había intentado evitar coincidir demasiado tiempo con ciertas personas por lo que tampoco me había molestado mucho en convivir como tal. Realmente hasta que ella no me formuló aquella pregunta no me replanteé si me gustaba estar aquí.-¿Tú cómo lo llevas? Sé que no han sido tiempos fáciles para ti pero espero que estar con nosotros te haya beneficiado-.

Después de decirle aquello proseguí con el arsenal de preguntas.-Lilith es una chica…complicada. Puedes intentar llevarte bien con ella o hacer todo lo posible para contentarla pero no se deja mucho…forma parte de la Patrulla desde que se formó, más o menos, y todavía no he entablado ninguna conversación con ella que no tuviese que ver con misiones y planes-.Me encogí de hombros sin dejar de mirarla a los ojos.-Y Frederika…antes de su muerte no la conocía, nos habíamos cruzado por los pasillos del College alguna que otra vez pero no éramos amigas ni había hablado mucho con ella. Su muerte me conmovió, como a todos, pero no precisamente porque tuviésemos un estrecho vínculo-.Me sinceré totalmente con la pequeña.-De todas formas creo que se merece una oportunidad. En el fondo yo creo que todavía tiene a la adolescente que fue antes de morir y es tarea nuestra ayudarla a florecer de nuevo-.Sonreí con amplitud. Uno de mis objetivos de siempre había sido conocer a aquellas personas que no se dejaban con cualquiera. Había empezado con Díctamo, lo había intentado con Vanni y con Weasley…con las segundas no había tenido mucho éxito pero bueno, yo siempre creeré que en el fondo de su corazón ya tenían un rinconcito reservado para mi.

Tras hacerle todas aquellas confesiones a Bernice me observé las uñas con una sonrisa encantada. Era un esmalte increíble ya que cuando comenzabas a admirar el turquesa de tus uñas éste comenzaba a convertirse en un rojo atardecer precioso. Desvié mis ojos claros hacia los suyos.-Gracias, han quedado perfectas-.Soplé unos segundos sobre mis manos para que el pintauñas acabase de sellarse y luego la miré con una ceja enarcada.-Ahora te toca a ti-.
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Re: Dormitorios

Mensaje por Bernice Adams el Sáb Feb 25, 2017 4:09 pm

Este inesperado cambio en su deprimente rutina diaria comenzaba a surtir efectos notables e inmediatos. No iba a engañarse; el dolor y la angustia de la pérdida seguían ahí, aferrados con uñas y dientes en un rincón especial de su corazón, un rincón que siempre pertenecería a sus padres y a Kilian. Pero Bernice comenzaba a creer que podría sobrevivir, seguir adelante, seguir luchando... y honrar a aquellos que habían quedado atrás por su causa.

Con una sonrisa divertida inclinó el rostro hacia Cassandra, dejando claro que estaba dispuesta a explorar esta nueva experiencia estética. Y a medida que su asesora cosmética escogía brochas, sombras y labiales, la joven de 15 años decidió retomar la conversación:

—Esto es lo que pienso —puntualizó con un índice que demandaba atención—: para las circunstancias de clandestinidad que estamos obligados a asumir, creo que nos encontramos en una situación inmejorable. Imagínate, somos alrededor de... ¿cuánto, setenta personas? Y sin embargo estamos viviendo como reyes en este castillo, mejor de lo que podrían presumir muchos magos, aún cuando no toca compartir habitaciones. Pero habituarse a este estilo de vida... ya es una historia muy diferente. No sé si alguna vez alguien pueda acostumbrarse a eso. Apuesto a que siquiera Weasley pudo hacerlo durante los tiempos en que estaba bien y vivía como fugitiva solitaria —suspiró—. En todo caso, no he hablado mucho con nadie, ya sabes. Tal vez a partir de hoy las cosas cambien. Me interesa saber cuál será el próximo paso a seguir, ahora que Worthington está como cabra tratando de capturarnos.

De pronto miró a la otrora Smaragdium de reojo, cayendo en la cuenta de algo.

—Tú has estado fuera de la habitación mucho más tiempo que yo por estos días. Apuesto que sabes algo sobre qué se traen entre manos Thomas y los demás.

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Re: Dormitorios

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Dom Feb 26, 2017 11:15 am

Antes que nada me dediqué a apartar los mechones del cabello del rostro de Bernice, con sumo cuidado, como si estuviese a punto de maquillar a una muñeca que podía quebrantarse y deshacerse en mil pedazos en cualquier momento. Y es que, si lo pensabas bien, aquella muchacha era como una muñeca que había estado rota en los últimos tiempos y que entre todos estábamos intentando que se recuperase, pegando todos los pedacitos que formaban su corazón para volverla a ver igual que antes.

Como todos sabemos, por mucho empeño y dedicación que pongas en pegar algo que se había roto por alguna razón, nunca recuperabas lo original al cien por cien. Pero bueno, aún así con ella valía la pena intentarlo. Nunca habíamos sido mejores amigas y ahora tampoco lo éramos pero desde que habíamos aceptado formar parte de la patrulla y, por consiguiente, acabar en sitios como este teniéndonos solo los unos a los otros, debíamos cuidarnos como si no hubiese un mañana.-Empecemos...-.Murmuré por lo bajito mientras alargaba una de mis manos para coger el colorete.

Tomé con mi mano derecha la brocha y con la izquierda el colorete, dejé el primero caer suavemente sobre el segundo y lo acerqué hasta el rostro de la muchacha, acariciando su piel con el. Mientras yo comenzaba mi "trabajo" escuchaba la opinión de Bernice respecto al tema que estábamos tratando.-No puedes tener más razón...dado las circunstancias en las que nos encontramos creo que no podríamos estar en mejor lugar que en este...y juntos-.Alcé mis ojos hacia ella con una amplia sonrisa, contenta de que para ella ese día hubiese sido como un antes y un después, y que estuviese dispuesta a salir un poco más de aquella habitación.

Tomé una sombra de ojos azul oscuro y otra turquesa. Con la primera le repasé prácticamente toda la superficie del ojo y con la segunda pinté solamente sobre su párpado móvil, tratando de hacer así un contraste visual. Cuando me dijo lo de Thomas y el resto acabé con sus ojos y cogí un pintalabios y un pincel más pequeño. Antes de comenzar me encogí de hombros.-La verdad es que no he hablado demasiado con el resto. No lo creerás pero desde que llegamos has sido la persona con la que más he hablado-.Con aquello quería decirle que por desgracia no estaba enterada de nada de lo que pretendían hacer nuestros compañeros.-¿Por? ¿Que crees que llevan entre manos?-.
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Re: Dormitorios

Mensaje por Bernice Adams el Mar Feb 28, 2017 1:16 am

—¿Que si lo creo? —Bernice abrió unos grandes ojos castaños, procurando no mover su rostro ni un solo centímetro para evitar cualquier tipo de accidente cosmético—. No solo lo creo, sino que estoy segura de ello. Tan solo imagina lo que significaría quedarnos detenidos en este punto, cuando Theodore nos... —la voz de Bernice se quebró. Hizo todo lo que estuvo en su mano para reponerse antes de que fuera demasiado tarde—... nos ha quitado todo lo que podía importarnos. Es importante demostrar que la lucha sigue en pie y más fuerte que nunca.

Era al menos lo que Adams consideraba correcto, no solo para demostrar a un imperio completo que no podían derrotar su espíritu así de fácil, sino que también para insuflar esperanza en los corazones de aquellos magos y brujas que vivían esclavizados por el miedo. Tal vez esas personas jamás estarían preparadas para luchar por lo que merecían, pero al menos sabrían que existía alguien que estaba dispuesto a arriesgarlo todo con tal de acabar con esta época de pesadilla. La esperanza no podía ser destruida.

—Considerando lo sociable que eres, me sorprende que no tengas ideas de las cosas que vendrán —suspiró decepcionada—. Pero supongo que no nos queda más remedio que comenzar a indagar, ¿no? —Una sonrisita traviesa asomó en el rostro de la muchacha, de esas que afloraban con frecuencia en los días que ambas conspiraban en Clevermont para traer de vuelta el Galovic—. No podemos preguntarlo directamente a Thomas, Leszek o cualquiera de los adultos —pensó—. Si no quisieron llevarnos a la misión de rescate en Azkaban, probablemente no nos tomen en cuenta para lo que venga... y con tal de que no nos entrometamos no querrán mantenernos al corriente.

Bernice cerró los ojos, concentrada, pensando en sus opciones.

—Pfeng sería una maravillosa opción... si no fuera tan increíblemente reservada —bufó de mala gana. Y entonces, de pronto, en su cabeza apareció la respuesta, como si se tratara de una revelación divina—: ¡Díctamo! —chilló—. Él trata a menudo con Leszek y con Hipatia. Es amigo de Weasley, y eso sin contar que quedó a cargo de la Patrulla una vez que ella se largó. Si vamos con él y le preguntamos...

Se detuvo y calló de golpe, comprendiendo de pronto que era Cassandra con quién hablaba. Con mucha probabilidad, lo último que la chica deseaba era tratar con el joven Betancourt. Sí, los había visto intercambiar palabras varias veces desde su rompimiento, pero no sabía si uno y otro se sentían cómodos cada vez que lo hacían.
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Re: Dormitorios

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Mar Feb 28, 2017 6:13 pm

Al ver el gesto que hizo la muchacha me di cuenta de lo tonta que había sido mi pregunta. Tenía razón, ¿llegados a este punto a quien se lo ocurriría darse por vencido? Escuché lo que me decía, ladeando la cabeza de un lado al otro. Por una parte hacía aquello para mostrarle que estaba de acuerdo con lo que estaba diciendo pero por otra me quejaba en silencio por sus movimientos. No estaba maquillándola para un evento importantísimo pero me gustaba hacer las cosas bien y no a medias. Me mordí el labio inferior cuando paró de hablar, sabiendo de lo que se acababa de acordar al mencionar a Theodore.-Tienes razón, es el peor momento para cesar nuestros ataques-.

Acabé de pintarle los labios de un tono rosa claro y para terminar cogí la ralla de ojos, decidida a terminar el maquillaje de Bernice y así permitir que la pobre pudiese hablar sin privacidad de ningún tipo. Apoyé el dorso de mi mano con cuidado en una de sus mejillas y con el delineador negro le pinté la ralla en ambos ojos, separándome al acabar y mirando cómo había quedado.-A ver, no es nada del otro mundo pero la verdad es que estás muy guapa-.Dije con una media sonrisa dulzona sin dejar de mirarla.

.-No he hablado mucho con nadie-.Dije encogiéndome de hombros. A continuación, mientras Adams continuaba hablando de cómo debíamos actuar a partir de ahora para descubrir los propósitos de nuestros nuevos compañeros de vivienda yo me dedicaba a recoger todo lo que habíamos esparcido encima de la cama. Con rápidos movimientos lo cogí todo y lo dejé en otro lado de la cama, sentándome de nuevo frente a la muchacha y asintiendo varias veces con la cabeza.-Conozco a Leszek desde hace tiempo y no creo que tuviese ningún tipo de problema en comentarme qué es lo que quieren hacer a partir de ahora pero claro, si la decisión no es sólo suya no sé hasta qué punto accederá a hablar conmigo de esos temas-.Y era cierto. A aquel muchacho lo conocía desde hacía mucho, pero tampoco sabía si tenía suficiente confianza conmigo como para confesarme aquel tipo de cosas.

Justo cuando estaba a punto de decirle a la pequeña que Frederika no me parecía mala opción surgió de entre sus labios el nombre de Díctamo. ¿Cuánto tiempo llevaba sin hablar con él? ¿Meses? No creía que tuviese ningún problema en contarnos qué estaba sucediendo a nuestro alrededor y qué estaban planeando los demás. Probablemente él ya había pasado página y tendría la capacidad de hablar conmigo como si nada pero yo...Precisamente no había salido casi de la habitación para no cruzarme con él. No porque estuviese enfadada ni nada, qué va, simplemente porque no sabía que decirle, no sabía cómo actuar cuando el estaba cerca...-Ve a hablar con él, seguro que no tiene ningún problema en hablarte de esas cosas. Luego si vinieras a contármelo a mi ya sería un plan estupendo-.Dije sonriendo todo lo que pude mientras me levantaba de la cama y dejaba los esmaltes en el tocador de Frederika.
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Re: Dormitorios

Mensaje por Bernice Adams el Vie Mar 03, 2017 3:47 pm

Tras su inapropiada recomendación se levantó para evaluar el trabajo de Cassandra en su rostro. Y la persona que descubrió en el espejo del tocador era alguien completamente diferente. Parecía más madura y segura de sí misma. Era alguien que parecía capaz de imponer respeto, y a Bernice le agradaba eso. La ex Smaragdium había hecho un estupendo trabajo y desde ahora estaba obligada a enseñarle cómo replicar esa proeza. Pero no se lo diría ahora. Tenía que solucionar su metida de pata y rápido.

—Si lo prefieres podemos intentar con Pfeng o con Leszek —propuso con extrema cautela, procurando comportarse como la persona madura y astuta que parecía ser ahora gracias al maquillaje. En su opinión, estaba haciendo un excelente trabajo al intentar solucionar el problema en que se había metido... pero se trataba de Bernice Adams, la chica cuya boca actuaba mucho antes que su pensamiento. No era de extrañar que a la larga acabase saboteando sus propios esfuerzos cuando se volvió a mirar a la joven Gibert—: Pero no entiendo por qué tratas de evitar a Díctamo. Aún son amigos, ¿no? Eso fue lo que me dijo la otra vez, cuando le pregunté... —comprendió demasiado tarde lo que hacía—. Creo que no debí decir eso.
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Re: Dormitorios

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Vie Mar 03, 2017 8:07 pm

Observé los movimientos de Bernice, con ganas de que se mirase al espejo y me diera su opinión al respecto de lo que había hecho. Prefería pensar en cualquier otra cosa que no fuese Díctamo, por eso continuaba intentando entusiasmarme con lo del maquillaje y todo eso. Sabía que era una inmensa tontería todo el teatrillo que habíamos formado para desconectar nuestras mentes pero había ido tan bien hasta ese momento que quise aferrarme todo lo posible a aquello. Todavía observándola por el rabillo del ojo vi los ojos de sorpresa que puso al mirarse y supe que le agradaba lo que veía. Mantenerle la mirada me duró poco, exactamente el mismo tiempo que tardó en proponer a otros dos candidatos para sacarles información.-Como quieras, si quieres yo puedo intentar hablar con alguno de ellos y tu puedes acudir directamente a Díctamo-.Dije con total naturalidad.

Aún así, ella no era de las que dejaba pasar la oportunidad de saber más sobre las cosas, era una chiquilla curiosa y aunque ya lo sabía, volví a reafirmarme al respecto sobre aquella parte de su personalidad cuando continuó insistiendo. Las palabras de la muchacha esa vez si que hicieron más mella en mi. Con el entrecejo levemente fruncido me giré hacia ella por completo.-¿Hablaste con él de nosotros?-.En mi voz no se podía encontrar ningún resto de enfado o molestia, para nada. Sabía que era bastante amiga de Díctamo y si él había querido compartir detalles sobre lo nuestro con ella no tenía ningún problema. Siempre hacía lo correcto por lo que nunca pondría en duda alguna de sus acciones.-Puedes preguntarme tanto como quieras, Bernice, no te sientas avergonzada por ello-.Dije sonriendo con calidez. Me recordó a la adolescente curiosa que algún día fui.

.-No es que lo evite, continuamos siendo amigos y eso pero me gusta guardar las distancias con él-.Hice una pequeña pausa, cogí aire y volví a mirarla.-Al menos de momento creo que es lo mejor-.Me habría gustado decirle que actuaba así porque no había dejado de querer de forma especial al muchacho pero creía que estaba fuera de lugar. Además, quizás aquellas palabras acababan en los oídos de Díctamo y no quería que se sintiera incómodo ni nada por el estilo. Bueno, más incómodo todavía.-A veces aprecias tanto a una persona que sabes que lo mejor para ella es alejarte por un tiempo de su lado pese a que te gustaría hacer todo lo contrario, ¿entiendes?-.
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Re: Dormitorios

Mensaje por Bernice Adams el Sáb Mar 04, 2017 3:01 am

—Bueno, no es que hayamos hablado de ustedes dos —Bernice se apresuró a corregir, no sin algo de vergüenza—. Intenté hacerlo... pero sabes lo hermético que puede ser Díc —suspiró—. Según parece, todavía es un tema delicado para ambos.

No entendía aquello de alejarse de las personas que uno apreciaba... pero Díctamo había mencionado algo parecido la vez que había tocado el tema de Cassandra... así que imaginaba que sería cosa de mayores. Porque aunque Bernice casi los alcanzaba en edad, ambos jóvenes magos habían demostrado ser mucho más maduros de lo que ella jamás sería. Así que dejó el tema porque, de todos modos, ¿por qué indagar en los secretos de la chica? En el hipotético y remoto escenario de que algún día consiguiera llamar la atención de Díctamo, Cassandra era su rival.

—Como sea... hablaremos con Frederika y Leszek. Quizás estoy siendo demasiado negativa y, después de todo, tengamos alguna oportunidad. Pero antes debiéramos ir a desayunar. ¿Crees que nos hayan dejado algo?
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Re: Dormitorios

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Dom Mar 05, 2017 8:06 pm

Las siguientes palabras que me confesó Bernice ya empezaron a cuadrarme más. Ya lo había pensado anteriormente, era realmente extraño que Díctamo compartiese con alguien nuestra historia. No era nada personal, no tenía nada que ver con ella. Tenía más que ver con la forma de ser del muchacho.-Hay que saber cómo hacer que se abra y eso requiere su tiempo-.Dije ladeando un poco la cabeza. No quería hacerme la sabionda ni nada por el estilo pero dudaba que alguien del College conociese tan bien al chico como yo y de eso siempre me sentiría orgullosa.

Cuando Adams cambió de nuevo de tema no pude hacer otra cosa que agradecérselo en silencio. A mí, personalmente, no me beneficiaba en absoluto hablar con ella de mi relación con Díctamo y si no recordaba mal se rumoreaba por el Clevermont que la chica había estado pillada por él durante bastante tiempo por lo que tampoco creía que le estuviese agradando mucho escucharme hablar de cómo había conseguido conocerlo más a fondo. En definidas cuentas...estábamos perdiendo el tiempo hablando de algo que ya no iba a cambiar.

.-En esta casa hay comida de sobra, precisamente por eso no nos tenemos que preocupar-.Dije riendo un poco sin dejar de mirarla. En ese instante noté como mi estómago emitía un ruido semejante al de un rugido y rodé los ojos con una sonrisa divertida.-Ha escuchado la palabra "desayuno" y se ha emocionado-.Dije riendo un poco más.
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Re: Dormitorios

Mensaje por Bernice Adams el Jue Mar 09, 2017 11:13 pm

Tras días de encierro voluntario, oscuridad y llanto, la idea de salir del refugio en que la habitación se había convertido resultaba inquietante. Pero de ninguna forma eso detendría a Bernice, ahora que tenía la intención de comenzar a sanar. Temía lo doloroso de cada paso futuro, pero había llegado demasiado lejos como para detenerse. Su familia se había ido y no había modo de recuperarla. Debía ser fuerte por ellos. No podía permitir que sus muertes pasaran al olvido.

Por eso respondió a las observaciones de Cassandra con una sonrisa animada.

—Si te soy sincera, yo no he dejado de pensar en el desayuno desde que desperté —se levantó de la cama de Cassandra con un salto, caminando en dirección a la puerta con una resolución tan poderosa que evaporó todo el tormento de los días anteriores—. ¿Crees que hayan waffles?

La voz de ambas jóvenes se perdió en los pasillos de la mansión.
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Re: Dormitorios

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