Ático

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Re: Ático

Mensaje por Díctamo Betancourt el Jue Oct 03, 2013 3:45 am

Sintió que el mundo se tornaba un poco menos oscuro cuando distinguió aquella espontánea sonrisa en el rostro de Cassandra. La magia de su gesto sería la encargada de confirmarle que todo valía la pena: lo que había hecho y lo que haría. Porque su paz dependía en gran medida del bienestar de su amiga. Concedió una carcajada suave al oír su comentario. Díctamo había sufrido una considerable cantidad de cambios en un tiempo récord, por lo que recordaba con bastante claridad sus viejos hábitos. Y no había nada más cierto que su ya olvidada tendencia a ocultarse en cualquier sitio donde pudiera saberse a salvo. Recordarlo era vergonzoso, pero lo confortaba la idea de haber resuelto acceder a una actitud distinta con la que se sentía más cómodo.

Creo que te olvidas de con quién estás hablando —rió ligeramente al oír la siguiente petición de la muchacha. Él también había notado hasta qué punto habían rotado los papeles entre ambos—. Siempre tengo cuidado.

Percibía la intención de la joven Gilbert por dejar atrás aquella repetitiva discusión sobre los peligros que tarde o temprano retornarían a importunarlos, de modo que prefirió no agregar mayores comentarios. Habría mucho tiempo para pensar en ello luego, cuando se vieran obligados a dejar el ático y tuvieran que soportar las expresiones de miedo y devastación que por esos días podía descubrirse en el rostro de cada alumno de Clevermont College—. Entonces... —Tomó la mano que se posaba sobre la propia para llevar a su amiga de vuelta al ventanal en que hubo de encontrarla a su llegada, descubriendo demasiado tarde que los desniveles de ese oscuro lugar convertían la tarea planeada en una misión difícil de cumplir. En dos ocasiones estuvo a punto de tropezar—. ¿Hay algo importante que deba saber sobre los delegados? No quisiera cometer errores.
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Re: Ático

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Jue Oct 03, 2013 11:15 pm

Me sentí aliviada al darme cuenta de que ya no existía ningún andrajoso nudo en mi garganta que no me permitía respirar ni hablar con claridad y tranquilidad. Por fin en mucho tiempo había conseguido evadirme por completo de todo lo que suponía volver al Clevermont College después del verano, por fin podía sentirme bien con todo lo que me rodeaba porque nada me hacía sentirme oprimida ni atemorizada. Observando la sonrisa de Díctamo me pregunté a mi misma cómo alguien había conseguido ser algo tan importante para mi, como él había conseguido que el año pasado tuviera ciertos aspectos positivos que no había tenido el privilegio de descubrir hasta estas últimas vacaciones de verano. Aunque en realidad no estaría bien utilizar el término en plural ya que lo único bueno del pasado año había sido él y sus cambios...al fin y al cabo simplemente él.

Rodé los ojos y sonreí con diversión al escucharlo.-Lo cierto es que al decirlo no se me había pasado por la cabeza lo precavido que eres-.Mi sonrisa se ensanchó instintivamente tras haber dicho con sinceridad y un toque de diversión aquellas palabras. A continuación el silencio que se expandió por el ático fue tranquilizador, incluso podría reconocer que me sentía a gusto con aquel sonido inexistente de fondo.

Sus palabras me hicieron volver a la realidad junto al tacto de su mano sobre la mía. Entrelacé mis dedos con los suyos mientras me dejaba guiar hacia el ventanal en el que me encontraba justo antes de que llegara. En nuestro pequeño recorrido me dio tiempo hasta de reír sin poderlo evitar al ver por el rabillo del ojo el par de tropezones que casi hacían caer a Díctamo. Una vez en el ventanal observé todo aquello que nos rodeaba. Mirándolo desde esa perspectiva y junto al muchacho, aquel paisaje me hacía darme cuenta de que siempre quedaría algo en aquel internado que me había enamorado desde el primer día.-Como delegada yo te recomiendo que seas paciente con los alumnos más pequeños y que les brindes confianza. No te tienen que dejar de ver como alguien a quien deben respetar pero tienen que saber que eres uno de ellos después de todo-.Encogí mis hombros. Tal vez fue mi personalidad pero yo supe en todo momento cómo me debía comportar como delegada ante mis compañeros. Me giré para mirarlo a la cara.-Tranquilo, lo harás bien-.Asentí con decisión; seguro que no me equivocaba.

.-Por cierto, ¿qué tal tu verano? ¿Viste a Mandy?-.Quería que me contara lo que había hecho aquel verano. Habíamos tenido tiempo de hablar de cualquier cosa pero no nos habíamos percatado de que seguramente teníamos miles de cosas que contarnos después de casi tres meses sin vernos.
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Re: Ático

Mensaje por Díctamo Betancourt el Lun Oct 07, 2013 3:25 am

Asintió al unísono con Cassandra, tan seguro como no se lo había visto en muchísimo tiempo. La determinación de la muchacha en realidad no significaba garantía alguna para su desempeño como delegado de Smaragdium, pero era todavía más cierto que con aquella sentencia había condicionado el éxito del joven Betancourt. Porque él no desearía traicionar la confianza que acababa de serle concedida. Haría lo que hiciera falta para cumplir cualquier expectativa... superarlas incluso, si llegaba a ser posible. Y entonces pensó, mientras apreciaba el idílico paisaje que el ventanal les ofreció a ambos cuando se instalaron ante el mismo, que invocar paciencia no sería de hecho una tarea ardua; había crecido inmerso en un contexto familiar donde semejante habilidad era primordial. El verdadero desafío para él sería el de inspirar respeto. ¿Cómo hacerlo luego de haber pasado los dos últimos años de su vida escondiéndose del mundo constantemente? Lo único claro era que estaba obligado a conseguirlo. Y lo haría, de un modo u otro. Había llegado el tiempo de hacerse cargo de sus responsabilidades.

Dejó de pensar en ello cuando Cassandra realizó la siguiente pregunta. Cometiendo el gravísimo error de suponer que finalmente se referirían a un tema que los tranquilizaría a los dos y los apartaría por un minuto de cualquier asunto relacionado con Worthington y su indiscutible ascenso, Díctamo había separado los labios para responder. Con la sombra de una sonrisa liviana se había preparado para responder con alivio que su verano había sido mucho más tranquilo de lo que él mismo hubiera pronosticado, pero mucho antes de vocalizar la primera sílaba, su amiga se había adelantado superponiendo una segunda pregunta a su primera interrogante. Mandy. La sonrisa se desvaneció como humo.

Sí. La vi —confirmó con un tono pesaroso que insinuaba su marcada preferencia a poder haber declarado lo contrario. Solo entonces cayó en la cuenta de que continuaba aferrado a la mano de la joven Gilbert. Pero por algún motivo no intentó separarse—. Estuvo en New York durante sus semanas de descanso de los entrenamientos y nos encontramos en The Warlock Bank. Fue un encuentro algo... —debió esforzarse para dar con una palabra que describiera claramente la impresión con la que conservaba ese recuerdo en particular y que al mismo tiempo resultara sutil. Sabía que la chica lo entendería; ella conocía tan bien como cualquier Betancourt la extraña relación fraternal que existía entre Mandrágora y Díctamo—... incómodo. ¿Qué me dices de tus vacaciones?
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Re: Ático

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Jue Oct 10, 2013 6:59 pm

Observando de reojo a Díctamo pude observar como su semblante se tornaba ciertamente pensativo. Era demasiado complicado adivinar qué era lo que estaba pasando por su cabeza en aquellos instantes pero cabía la posibilidad de que estuviera pensando en lo que acababa de decirle sobre cómo comportarse para ser un buen delegado. En realidad yo siempre había opinado que para ser delegado tan solo había que ser educado, respetuoso, tener la capacidad de ponerse en el lugar del otro y ser humilde con todos tus compañeros de curso. Los alumnos de Smaragdium nunca habían sido partícipes de actos problemáticos pero siempre habían existido excepciones.

Justo cuando volví a concentrarme en el cielo azulado escuché la forma en la que respondió ante mi pregunta. Su tono firme me hizo arrugar el entrecejo y girarme para observar su rostro con más determinación. Algo de mi cuestión le había hecho incomodarse y estaba segura de que sabía de qué se trataba. A veces olvidaba el hecho de que Mandrágora no era un buen recuerdo para Díctamo pese a lo mucho que se había estado preocupando ella por él aquel último año. Además, a veces se me pasaba porque Mandy se había convertido en una buena amiga durante mi estancia en el Clevermont College.

Los dedos de mi compañero de casa me apretaron con más fuerza durante una milésima de segundo justo antes de que abriera la boca para decirme cómo había sido el encuentro con su hermana. Tragué saliva sin dejar de prestarle atención mientras me preguntaba a mí misma cómo podía haberse tornado tan incómodo aquel encuentro. Estaba claro que era algo desconcertante tener un encuentro como tal pero a fin de cuentas eran familia y hacía bastante tiempo que no habían tenido la ocasión de verse. Dirigí mis ojos hacia el marco del ventanal. Aquel tema no era de mi incumbencia y no estaba dispuesta a tratar de indagar más por si acaso.-Mi verano ha sido divertido. Fui a visitar a mi familia y los últimos fines de semana anteriores al comienzo del curso fui a New York-.Sonreí de medio lado y se me ocurrió algo que quizás le parecería tan divertido como a mi.-Me encontré con Rocco Sthónecci en una tienda de souvenirs.-No pude evitar que se me escapara una suave carcajada.-Está igual que siempre...-.Volví a reír de nuevo negando con la cabeza. Rocco era un viejo amigo con el que había compartido algunos momentos que nunca olvidaría.
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Re: Ático

Mensaje por Díctamo Betancourt el Dom Oct 13, 2013 2:42 am

Agradeció con su silencio la resolución implícita de Cassandra por no ahondar más en torno a ese tema. Así como ella conocía la relación apenas afectuosa entre los hermanos Betancourt involucrados en la conversación, Díctamo estaba muy al tanto de la amistad que la delegada mantenía con su hermana y no deseaba que la afamada jugadora de galovic fuera a convertirse en un inesperado punto de controversia. Horas más tarde acabaría decidiendo que esa potencial discusión habría sido preferible al curso que la temática comenzaba a tomar entonces.

Rocco Sthónecci... —repitió el nombre, forzándose a recordar por qué le resultaba tan familiar. No tardó en asociarlo al grupo de amistades de su hermana, y más aún, a la fama innegable que el joven en cuestión estaba ganándose con el tiempo dentro del mundo mágico.... y del muggle también. Una sensación extraña lo invadió de pronto y lo alentó a separar sus manos de las de Cassandra, lento y delicado. Asintió sin demasiado entusiasmo—. Es el músico, ¿no? Creo que Luparia lo idolatra —sus labios se torcieron apenas en un gesto que no conseguiría convertirse en la sonrisa que en algún momento pretendió ser. Pero disimuló a tiempo su repentina incomodidad gracias a la oscuridad que los rodeaba. La nostalgia divertida y afectuosa que su amiga dedicaba al joven artista se le antojaba... No. Sencillamente no le agradaba del todo—. No sabía... no me recordaba de que lo conocías. ¿Cómo está él?
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Re: Ático

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Dom Oct 13, 2013 6:05 pm

En el momento en el que pronuncié aquel nombre empecé a notar como un halo algo incómodo se empezaba a abrir paso en el lugar. Algo me decía que el tema que acababa de abordar no había sido la elección correcta para apartar el anterior. En aquel instante deseé con todas mis fuerzas que Díctamo dijera algo al respecto. Cualquier cosa me servía...o no. Me mordí el labio inferior al escuchar la forma en la que el nombre de Rocco Sthónecci se deslizaba de su labios. En el momento en el que desvié mis ojos hacia los suyos para tratar de encajar algo en aquel rompecabezas que se acababa de adueñar de mi mente, Díctamo separó poco a poco su mano de la mía.

Pasé la punta de mi dedos por la palma de mi mano y contuve la respiración, enderezándome levemente para dejar de sentirme como una estatua inútil y junté mis manos justo delante de mi zona abdominal. No me molesté en mirarlo a los ojos, lo conocía desde hacía mucho tiempo y eso significaba que podía saber cuando algo no le encajaba con solo escuchar el sonido de su respiración y con solo escuchar la forma en la que hablaba. Asentí con la cabeza tras encoger mis hombros con desdén ante su afirmación.-Puede ser, tiene muchas fans en el mundo mágico-.Jugueteé con los dedos de mis manos, entrelazando los unos con los otros para mantenerme entretenida con cualquier cosa que no tuviera nada que ver con él.

Tras unos segundos tratando de pensar la respuesta correcta ante su pregunta decidí que no era necesario seguir con aquella conversación. Al parecer aquel día era mejor no seguir con ninguna conversación...Suspiré silenciosamente. Definitivamente aquel no era mi día, ya era la segunda vez que nos quedábamos en una especie de silencio que se tornaba como un bucle de incomodidad por mi culpa.-Está bien, como siempre. Pero bueno...-.Le resté importancia a Rocco y me di la vuelta para apoyar mi parte trasera sobre el marco de la ventana, colocándome casi en frente de él y mirándole a la cara.-Al final no me has dicho que has hecho estas vacaciones-.Quería animarlo al menos a que me contara algo sobre él, así yo mantenía la boca cerrada y no volvía a decir cosas que no venían al caso.
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Re: Ático

Mensaje por Díctamo Betancourt el Sáb Oct 19, 2013 3:41 am

Esa facilidad asombrosa que con el paso de los años cada uno había desarrollado para interpretar las reacciones del otro se asemejaba en buena medida a una maniobra telepática, a legeremancia pura. Era gracias a esa extraña habilidad adquirida entre ambos, de hecho, que pocas veces hacía falta alguna palabra para saber lo que el otro podía estar experimentando en determinado momento, y si bien Díctamo solía recordarse internamente la asombrosa valía de aquel implícito talento, existían también escasas ocasiones en que le correspondía descubrir -como ahora- la inconveniencia del mismo.

Las reacciones de Cassandra habrían de constituir la única e imprescindible herramienta requerida para comprender con pesar que su secreta reticencia al tema comentado había sido pesquisada en el acto por su amiga. Y entenderlo fue como si una voz en su cabeza se hubiese hecho cargo de recalcar su tremenda equivocación a todo pulmón, reprendiendo la falta de madurez impregnada en su inesperado comportamiento. ¿Qué pretendía? Desde luego, no que la muchacha que ahora se volvía a contemplarlo decidiera iniciar elucubraciones en torno a su repentina falta de interés sobre el tema antes propuesto.

No contestó enseguida a la petición de Cassandra. Contenía el aire con los labios cerrados, indeciso no solo en apariencia, acaso decidiendo si acceder a tan violento cambio de tema correspondía. No pareció más resuelto cuando dejó escapar el aire de sus pulmones—. No te lo he dicho porque no he hecho nada —encogió sus hombros con una sonrisa exigua—. Cuidé a mis mascotas, pasé el tiempo con Bella y... —De golpe guardó silencio. No podía. Simplemente no podía permitirse llevar adelante semejante muestra de descaro. Sostuvo por un instante la mirada de la joven que lo observaba antes de bajar la cabeza avergonzado—. Olvídalo, tú estabas comentándome sobre tu paseo por New York primero. Lo estoy echando a perder —la señaló a ella y luego a él mismo, dejando claro que su comentario era una clara referencia al encuentro. El camuflado indicio de su pronta disculpa llegaría a oídos de su receptora en forma de susurro. Pero se forzó a recomponer una expresión de pretendida fortaleza cuando sus ojos la buscaron—. Lo siento. Continúa.
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Re: Ático

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Lun Oct 21, 2013 8:00 pm

Llevé mi mano derecha hacia uno de los mechones que se habían deslizado hasta el centro de mi rostro y lo aparté con delicadeza para llevarlo junto al resto de mis cabellos, concretamente detrás de la oreja derecha. Volví a juntar mis manos sobre mis muslos y recorrí de arriba a abajo el cuerpo del muchacho hasta volver a posar mis ojos sobre su mirada azulada. Sus facciones se habían relajado desde la última vez que los había observado aunque podía seguir divisando cierto gesto serio sobre su rostro pese a la sonrisa que se había posado sobre sus labios tras su primer comentario.

Mi media sonrisa se desvaneció para convertirse en una pequeña mueca casi imperceptible. Me enderecé un poco cuando dejó su frase a medias ya que en mi interior empezó a nacer una curiosidad imposible de saciar si él no decidía terminar lo que había empezado. Un leve brillo se posó en mis pupilas y sonreí con diversión, negando con la cabeza.-¿Y...?-.Arqueé ambas cejas hacia arriba sin dejar de mirarlo y sin dejar de negar con la cabeza. Me puse de pie sin poder evitar el hecho de acortar distancias entre nosotros. Antes de que terminara su frase le interrumpí con voz tímida.-Parece mentira que no me conozcas...sabes que no pararé hasta que no acabes la frase-.Le saqué la lengua en un gesto más que infantil.

Rodé los ojos con cierto gesto dramático y crucé mis brazos sobre mi pecho. Ladeé la cabeza y con aquel gesto traté de hacerle entender que no era importante lo que le estaba contando. De todas formas le conocía y sabía que se arrepentía de haberme cortado y por eso ahora debía terminar mi pequeño relato sobre mi paseo por New York con Rocco.-No te preocupes Díctamo. Solo dimos una vuelta por la ciudad y vimos algo de ropa desde los escaparates, lo que hace la gente cuando va a New York un día soleado-.Ensanché e imité lo que acababa de hacer el con su dedo índice; primero me señalé a mi y luego le señalé a él.-Ahora te toca a ti-.En aquella posición, justo en frente de el, me dio por pensar en que desde mi punto de vista algo había cambiado entre nosotros y...esperaba estar en lo cierto.
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Re: Ático

Mensaje por Díctamo Betancourt el Sáb Oct 26, 2013 1:51 am

Deseaba pensar que eso era todo. Con todas sus fuerzas. No obstante, ese algo al que no deseaba darle nombre que venía gestándose dentro suyo tiempo atrás, limitaba sus intenciones de dar crédito a las palabras de su mejor amiga, no porque desconfiase de ella y su testimonio, sino más bien porque conocía la fama del mencionado joven Sthónecci. Pero aunque la duda parecía bien dispuesta a devorarlo internamente entendía que no poseía derecho alguno de incursionar más allá de lo que se le estaba permitiendo.

Asintió entonces, no sabiendo qué otra acción encabezar para dejar atrás aquel tenso episodio. Y cuando se descubrió así, arrinconado por él mismo en la búsqueda de algún medio para seguir adelante, dejó escapar una carcajada divertida, tan repentina y fuera de lugar, que lo obligó a reír aún más. Observó a Cassandra, apenas consciente de lo próximos que se encontraban el uno del otro—. Te lo juro Cassandra —alzó su palma derecha con un gesto solemne—. No tengo nada interesante para contarte respecto a mi verano. Desde que Acónito murió... —la sonrisa del muchacho se perdió al pronunciar el nombre de su fallecido hermano—... bueno, las cosas en casa no han sido iguales. No salimos demasiado. No hacemos mucho. Yo personalmente dediqué gran parte de mi tiempo a estudiar sobre el cuidado de criaturas mágicas. Ya sabes, con todo este asunto de la desaparición del profesor Rutherford... imaginé que no estaría de vuelta para el primero de septiembre. Y estaba en lo cierto. No estuvo presente en la cena de bienvenida —La mueca entonces formulada en su rostro aseguraba lo poco que le agradaba tener la razón al respecto del tema en cuestión—. Supongo que en tanto no regrese —Y daba por hecho que no lo haría—, o no encuentren un profesor suplente... tendré que tomar otra asignatura optativa.
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Re: Ático

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Dom Oct 27, 2013 12:00 pm

No pude evitar que la carcajada fuera de lugar de mi amigo se me pegara. Mi mirada le observaba con incredulidad mientras mi sonrisa amplia y mis carcajadas se sumaban a las suyas. Era cierto que Díctamo siempre había sido un tanto extraño desde puntos de vista ajenos pero nunca me hubiera imaginado que pudiese llegar a reaccionar de esa forma que me había pillado completamente desprevenida. Mi intención era cesar en seco mis carcajadas para poder escucharlo pero fue imposible ya que el muchacho en vez de ayudar a que me silenciara hacía gestos que se me antojaban demasiado graciosos. Sin duda me acababa de dar un repentino ataque de risa que no cesaría hasta unos minutos más tarde. Para entonces el delegado ya se encontraba contando sin mucho detalle lo que había hecho durante estas vacaciones de verano y yo me obligué a parar de reír tras escuchar el nombre de Acónito.

Tragué saliva al notar mi boca seca y un escalofrío recorrió mi cuerpo de cabo a rabo. No había conocido mucho a su hermano fallecido pero tan solo el hecho de haber escuchado la forma en la que su voz se quebrantaba levemente y su sonrisa se desvanecía con rapidez, sabía la pérdida que había suponido para el. Nunca antes se había decidido a hablar conmigo del gemelo de Luparia y me extrañaba que hubiera elegido aquel día y aquel momento para conversar sobre ello. Me obligué a dejar de pensar en cómo sería perder a un ser querido y a prestar más atención a sus palabras que a mis pensamientos.

Le dediqué una sonrisa dulzona para que supiera que entendía lo que me estaba diciendo y enterré ese tema, al menos por ahora. Aquel no era el momento indicado para que sacara afuera todo lo que había sentido cuando su hermano mayor se fue. Me rasqué la nuca. Tal vez era el hecho de que yo había estado despistada en la cena de bienvenida o algo, pero tenía que reconocer que no me había percatado de que el profesor no había estado presente en tal acontecimiento.-Opino lo mismo que tu. No creo que vaya a volver...al menos por ahora-.Yo también tendría que buscarme otra optativa si no encontraban alguien que lo substituyera en las clases. A decir verdad, todavía tenía la tonta esperanza de que volviera el profesor Rutherford, era un buen hombre. -Y dime, ¿has encontrado alguna criatura mágica digna de mención?-.Me gustaban mucho los animales y siempre tenía curiosidad por saber más de ellos. Quizás Díctamo había encontrado algún detalle de cualquier animal que merecía ser nombrado.
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Re: Ático

Mensaje por Díctamo Betancourt el Jue Oct 31, 2013 11:55 pm

—Más de una, en realidad —Díctamo finalmente retornaría a la sonrisa cálida que, una vez más, erradicaría por un tiempo los recuerdos directamente relacionados con los males que pretendían atormantarlos. Estrechó la mano de Cassandra y luego tomó asiento sobre la madera chirriante del cuarto, invitando a la muchacha a tomar asiento junto a él. Acto seguido buscó su varita mágica—. Accio libro nuevo —musitó el encantamiento alzando la varita por encima de su cabeza, y aguardó paciente... hasta que un par de segundos más tarde un grueso y elegante libro de tapas encuadernadas irrumpía en la oscuridad del ático como un relámpago negro. El joven Betancourt lo atrapó a tiempo para depositarlo cuidadosamente sobre su regazo, como si fuese de cristal. El título de la portada era una clara alusión a su contenido: 'Magia salvaje de Amazonia'.

Lo recibí como regalo adelantado de cumpleaños —explicó sonriente, emanando de sus ojos un brillo que evidenciaba cuán contento se sentía con aquel obsequio—. Mamá y papá también dejaron de confiar en la fiabilidad de las lechuzas. Creo que no deseaban correr el riesgo de que recibiera el libro en malas condiciones luego de que fuera interceptado. Como sea... —se encogió de hombros para marcar el fin de sus explicaciones, y abrió el gran tomo en una página en particular para acercarlo luego a su amiga. La imagen dibujada de una criatura muy peculiar se desplazaba por la página sin estarse quieta: reptaba como un lagarto por las estrofas del texto que lo contenía, pero su constitución anatómica se asemejaba más a la de un zigóptero de rostro salvaje, con garras de ave de rapaz, fieras y afiladas.

Esta, por ejemplo... —Posó su índice sobre el dibujo y este reaccionó al instante, escapando con irritación hacia el siguiente párrafo—. La llaman Arasu. Según el libro, es una bestia colosal que los magos del pasado usaban como medio de transporte en la selva amazónica... pero nadie ha vuelto a verla desde hace siglos. Se cree que tiene la capacidad de camuflarse con su ambiente, aunque también es posible que esté extinta. O que jamás existiera —El muchacho entendía que aquella opción era la más probable, pero cuando se trataba de bestias legendarias y teorías descabelladas respecto a criaturas en las que nadie creía, Díctamo Betancourt trabajaba mediante una lógica diferente. El entusiasmo detectable en su mirada anunciaba que aquella ocasión las cosas no eran distintas. Sonrió con aire soñador, consiguiendo al fin olvidarse por un momento del presente—. Si todo esto acaba algún día... la buscaré.
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Re: Ático

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Sáb Nov 02, 2013 1:28 pm

Antes de ver la sonrisa cálida que se posaba sobre los labios de Díctamo, ya sabía que había hecho lo correcto sacando ese tema. Se me antojaba algo divertido el hecho de comprobar en primera persona lo fanático y friki que era siempre que hablásemos de criaturas mágicas. Contuve a duras penas una risa que estaba apunto de abordar mis labios y tuve que conformarme con mostrarle una sonrisa divertida y complacida en mi rostro. Al fin podía verlo disfrutar. Nunca se había parado a hablar de sus conocimientos sobre las criaturas mágicas conmigo y me agradaba que al fin lo hiciera, aunque quizás no lo había hecho antes porque yo no me había mostrado del todo interesada. Noté su mano sobre la mía y su leve tirón me dio a entender que quería que me sentara a su lado. ¿Que me iba a mostrar? Me mordí el labio inferior, la curiosidad me estaba matando.

Mis ojos chispeantes observaron el libro que acababa de aparecer de la nada y que ahora se situaba sobre el regazo de Díctamo. Tuve que carraspear mi garganta para despertar de mi sorpresa y me mordí el labio inferior, escuchándolo. Definitivamente el único libro espectacular que tenía delante de mi no era el de criaturas mágicas, él mismo podía ser considerado un libro con miles de sorpresas en su interior. Noté como acercaba a mi aquel grueso ejemplar y no pude evitar pasar mi dedo índice por una de las esquinas de la hoja en la que estábamos. Nunca había visto algo parecido a aquel ser. A simple vista parecía voraz y si lo tuviera cerca seguramente me asustaría, pero esa criatura era demasiado bella y fantástica como para apartar mis ojos de la imagen móvil.  

Mientras la información que me proporcionaba Díctamo era asimilada por mi cabeza, dirigí las puntas de mis dedos hacia la criatura para tratar de rozarla pero se me antojó casi imposible ya que cuando trataba de agarrarla se movía con exasperación hacia otro párrafo, haciendo que una leve risa saliera de mi boca. Dejé de lado las ganas de tocar la imagen y posé mi mirada sobre la del muchacho.-Pues yo creo que no está extinguida, simplemente huye de nosotros-.Mi mente ni si quiera se había replanteado el hecho de que una criatura así nunca existiera. Yo siempre había sido una de esas personas que cree que un montón de criaturas nos rodean pero que se esconden de nosotros y por ello no podemos verlas ni encontrarlas.-Pues en cuanto la encuentres podrías venir a visitarme y contármelo todo sobre tu pequeño viaje-.Confiaba en que el chico consiguiera lo que se había propuesto. Sería realmente maravilloso que algún día me contara todo lo que había descubierto sobre aquella y otras criaturas.
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Re: Ático

Mensaje por Díctamo Betancourt el Vie Nov 08, 2013 3:20 am

Dejó que la risa suave de Cassandra colmara el oscuro cuarto tras sus infructuosos intentos por rozar a la escurridiza criatura de la página. Era un sonido luminoso, repleto de esa jovialidad asombrosa que caracterizaba a su dueña y de la que -estaba más que seguro- jamás se cansaría. Sus ojos verdes perdieron el interés en el libro al mismo tiempo que la muchacha buscaba su mirada, y la sonrisa de Díctamo se hizo aún más evidente luego de oír sus palabras. Su inagotable pasión por cualquier tipo de criatura, mágica o no, era una afición de la que sabía disfrutaba como ningún otro en todo el colegio. Y que su amiga compartiese su interés, aún en pequeña medida, reafirmaba la valía de la amistad de los mantenía unidos.

Muchos te etiquetarían de loca por elaborar semejante conjetura —el joven Betancourt cerró el libro sin apartar la mirada de su amiga, dejando escapar una risa muda—. Pero pienso exactamente igual. No importa si se trata de magos o muggles, el ser humano en general no entiende cómo es que debe relacionarse con el resto de las bestias que habitan su entorno —Siquiera él, que de haberlo deseado hubiera podido jactarse de mantener un vínculo bastante peculiar con los animales, podía afirmar conocer todos los secretos de la fauna mágica. Pero planeaba conocerlos, era esa la meta que se había propuesto para su futuro desde que contó con la conciencia suficiente como para decidirlo. Haberlo declarado en voz alta convertía esa posibilidad en algo mucho más real. Pero no sería sino hasta la siguiente petición de su compañera de casa que estuvo seguro de que llegaría el día en que varía cumplidas sus metas.

¿Podría? —frunció los labios para manifestar su desacuerdo con el modo condicional de su propuesta. La negación efectuada con su cabeza descartó esa opción—. Serás la primera en enterarte de cada pequeño detalle —era una promesa, una que estaba resuelto a no romper bajo ninguna circunstancia y la intensidad de su mirada lo certificaba. Porque más allá de su auténtico deseo de conceder a su mejor amiga esa humilde petición... debía reconocer que no se sentía capaz de mantenerse lejos de ella por demasiado tiempo, que siquiera podía imaginarlo. Devolvió la atención al libro cerrado sobre sus piernas al sospechar el riesgo inminente de dar a entender con su mirada más de lo que tenía pensado—. Ahora, me surge una pequeña duda —agregó, recorriendo con su índice las letras de su grueso tomo, seguro de que la oscuridad disimulaba su rubor repentino—. ¿Dónde se supone que deberé buscarte cuando vuelva de mi viaje?
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Re: Ático

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Sáb Nov 09, 2013 7:39 pm

Disfrutaba demasiado de los encuentros semanales que tenía con Díctamo y con tan solo escucharme reír o ver el leve brillo que se apoderaba de mis pupilas, podías darte cuenta. Tras escuchar el comentario del muchacho, me llevé ambas manos al rostro en un gesto melodramático y divertido, sin apartar mis ojos de los suyos.-Hoy en día te etiquetan de loca a la primera de cambio pero..-.Volví a posar mis manos sobre mi regazo y me encogí de hombros con cierta timidez en la mirada, dejando en el aire el final de mi frase. Sabía que Díctamo entendería a qué me refería sin necesidad de darle más explicaciones.-Cierto. Además, decimos que los muggles no podrían llegar a comprender el mundo mágico, pero ni si quiera nosotros mismo llegamos a hacerlo al cien por cien. Una de las razones de que esto ocurra es que seamos tan cerrados a la hora de replantearnos que existan otras criaturas habitando nuestro mundo-.Lo cierto es que me alegraba tener tanta imaginación porque mucha gente que carecía de ella no conseguiría nunca darse cuenta de las maravillas que podrían estar rodeándonos sin darnos cuenta.

.-Eso es una promesa y me encantaría que algún día llegaras a cumplirla-.Asentí con decisión, tratando de disimular la gratitud con la que le recibiría si llegara a hacerlo. De hecho me sentiría halagada si fuera la primera en enterarme de todos sus descubrimientos. Confiaba en su inteligencia y en su capacidad para conseguir sus propósitos y por ello nunca podría olvidar esta pequeña charla. Hubo un cierto instante en el que nos quedamos en silencio, mirándonos a los ojos y sumiéndonos cada uno en nuestros propios pensamientos. No pude evitar apartar mi mirada con cierta vergüenza al darme cuenta de que mis pensamientos solo trataban de una cosa...Carraspeé mi garganta, tratando de deshacer un nudo incómodo que se había acumulado en mi garganta.

Volví a levantar mi mirada hacia la suya cuando me dijo aquello y le miré con cierta curiosidad. ¿Qué se le estaría pasando por la cabeza? Me entretuve observando como pasaba su dedo por las letras del lomo del libro y no tuve que esperar mucho más para saber cual era la cuestión que no permitía que siguiéramos con la conversación. Me mordí el labio inferior mientras sonreía cuando me preguntó aquello.-La respuesta a esa pregunta deberíamos dejarla para más adelante, ¿no crees?-.Ninguno de los dos sabíamos como acabaría aquel año, aunque ambos teníamos la esperanza de que todo saliera bien. Llevé mi mano hacia la suya y cuando tuve contacto con su piel volví a mirarlo, sonriendo de medio lado. Estaba haciendo lo posible por no mostrar cómo me sentía en aquel momento pero me daba la sensación de que los nervios me estaban traicionando.
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Re: Ático

Mensaje por Díctamo Betancourt el Sáb Nov 23, 2013 4:18 am

Pendiente como estaba de la conversación mantenida con Cassandra apenas sería consciente del cambio que comenzaba a gestarse en el ambiente. Uno ínfimo, apenas perceptible, pero fácilmente detectable de haber existido un tercer observador en la escena. Cada uno, a su modo, se esforzaba por ocultar aquello que parecía surgir en su interior. Y cada uno lo conseguía en determinada medida. Díctamo estaba obteniendo buenos resultados, sin embargo estos parecían flaquear cada vez que sus ojos verdes tropezaban con la mirada risueña de su compañera de casa. Cada nuevo intento por desviar la trayectoria de su mirada, se sentía menos capaz de mantener aquella evasiva.

Sintió la mano de la joven posarse sobre la suya, delicada, casi tímida. Y entrelazó sus dedos con los de su amiga sin el más mínimo rastro de incomodidad ante un contacto que, a esas alturas, se había vuelto cotidiano entre ambos. En aquella ocasión se sintió irremediablemente atrapado por los ojos de la delegada al devolverle la sonrisa y ya no tuvo opción alguna de fijar su atención en otro punto que no fuera ella y su estremecedora belleza—. Puede ser —reconoció tras la respuesta de la joven Gilbert, encogiéndose ligeramente de hombros—. Sin embargo... no lo sé, Cass. Desde que todo este asunto con Worthington inició hemos sido demasiado permisivos con el destino. Tal vez, ahora que las cosas comenzarán a cambiar... —ambos sabían el cómo y el por qué, no hacían falta mayores aclaraciones—... nos merecemos la oportunidad de soñar con las cosas que deseamos. Si limitamos nuestras opciones corremos el riesgo de resignarnos a los cambios que el mundo entero está sufriendo. Te mereces algo mejor. Tú más que nadie.

Demasiado tarde se le ocurriría preguntarse si aquella última afirmación habría sido más evidente de lo que pretendía, pero dejó de preocuparse al descubrir que Cassandra parecía demasiado concentrada en sus propios asuntos como para contar con la posibilidad de reparar en el desliz del muchacho. Le pareció extraño corroborar que en aquel brillo alegre veía reflejado un sentimiento extraño, muy parecido, casi idéntico al que irremediablemente crecía en su interior, sin pausa, a cada momento, impertérrito a sus propias intenciones. Aquello lo desconcertó por un momento. ¿Podía ser que...? La sola suposición le resultó absurda y lo llevaría a considerarse un idiota. Tal vez estuviera cediendo a la locura... o su proximidad a la Smaragdium comenzaba a trastornar sus sentidos tanto como sus pensamientos. Eso era peligroso. Haciendo uso de un esfuerzo sobrehumano apartó la mirada para otra vez concentrarse en el pequeño espacio de cielo visible en las ventanas del ático—. Ya es hora de volver —no consiguió ocultar del todo el tono apenado presente en su observación, como tampoco tuvo las fuerzas para abrir su mano y liberar la de su amiga. Sonrió al encogerse de hombros—. Como delegados no podemos darnos el lujo de desaparecer por mucho tiempo.


FDR: Recién hoy me di cuenta que el mp que te había escrito para avisar que tardaría en responder me lo envié a mi propia cuenta xD. ¡Perdón!
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Re: Ático

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Sáb Nov 23, 2013 8:36 pm

Por momentos me resultaba más difícil disimular la sonrisa que se me asomaba en los labios cada vez que los ojos de Díctamo se posaban sobre los míos. Todavía no conseguía entender cómo había llegado a esto sin si quiera replantearme contarle como me sentía. Díctamo estaba siendo alguien muy importante para mi con el paso del tiempo y no quería ni pensar cómo sería el hecho de separarme de su lado. Esa era una de las razones por las cuales no quería contarle todo lo que estaba empezando a pasar en mi interior...eso y el no ser correspondida. Él era un chico que, pese a lo indeciso que parecía, lo tenía todo muy claro y además de eso no se permitía a sí mismo mostrar como se sentía, haciendo que yo me perdiera al tratar de adivinar que se le pasaba por la cabeza cada vez que nuestras miradas se cruzaban.

Me estremecí al sentir los dedos de mi amigo entrelazándose con los míos, el contacto lo hacía todo más llevadero y me permitía imaginar lo que algún día podría llegar a pasar. En aquel instante mi cuerpo se encontraba en el ático pero mis ojos junto a mi mente se habían perdido en los del muchacho, haciendo que segundos después, me viera obligada a volver a la realidad al notar como el semblante del chico se tornaba más serio que segundos previos. Sus palabras me golpearon fuerte y volví a sentir el frío del ático sobre mi piel.-Lo hemos sido, lo sé y seguramente lo estemos haciendo mal pero...-.No pude continuar. Al empezar a hablar estaba pisando las palabras que salían de la boca del delegado y no me importaba pero aquello último que acababa de decir me había dejado helada, me había hecho sentir la leve esperanza de que algún día pudiéramos llegar a tener un buen final.-Díctamo...-.Ya tenía las palabras predispuestas en mi mente para que salieran por mi boca pero algo las obstaculizada. Quizás eran los ojos del chico que no se apartaban de los míos, la situación o el conjunto de sentimientos que se había conglomerado en mi pecho. No sabía qué era pero no permitía que me expresase como deseaba. Me mordí el labio inferior y me acerqué a él, rodeando su cuello con mis brazos y abrazándolo con todo el cariño que había podido acumular en aquellos pocos segundos. Separé mis labios del cuello de su camisa y susurré en su oído.-Nos merecemos algo mejor los dos-.Posé mis labios sobre su mejilla, dedicándole un beso delicado y dulce.

Me separé de el con una leve sonrisa en el rostro, una sonrisa que no acababa de demostrar como me sentía en realidad. En cierto modo podría decir que la situación a la que nos enfrentábamos por culpa del director me hacía mostrarme apenada pero a la vez un pequeño brote de felicidad se abría paso entre todas aquellas preocupaciones y obligaciones a las que nos veíamos obligados a vivir. Solté un leve suspiro y desvié mi mirada hacia el suelo cuando escuché las palabras de mi compañero de casa.-Supongo...será casi hora de cenar-.Mis palabras no sonaron en absoluto efusivas pero para qué mentir, tampoco me apetecía irme ya. Sin separar mi mano de la suya me coloqué de pie en frente de el y con una media sonrisa dulzona y divertida le hice un gesto con la cabeza.-Tienes razón. Imagina que todos los alumnos de Smaragdium han aprovechado este ratito sin nosotros para hacer todo tipo de maldades-.Solté una leve carcajada sin hacer ademán de soltarle.


FDR: No te preocupes, todos estamos ocupados esta semana así que sin prisas. Ya sabes que no te guardaré rencor Wink
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Re: Ático

Mensaje por Díctamo Betancourt el Sáb Nov 30, 2013 5:44 am

Habría podido permanecer así para siempre, ahí, sometido al abrazo dulce de Cassandra sin llegar a sentir jamás la incomodidad que hubiera podido producirle esa clase de acercamiento en otros tiempos. O en otra vida, más bien. Era difícil de creer cuántas cosas habían llegado a cambiar en apenas un año. Díctamo no se había olvidado de sus días oscuros... esos en que el temor y la paranoia habían ganado la guerra contra cualquier otro pensamiento que pudiera abordar su cabeza. Tampoco se olvidaba a quién debía el milagro de haber logrado escapar a tiempo del agujero en que comenzaba a hundirse para revaluar sus estrategias. Sin la joven que rodeaba su cuello, el joven Betancourt estaba perdido, simple y llanamente. Tímidamente sus brazos irían a rodear el cuerpo de la muchacha en respuesta a tan pura muestra de afecto.

«Nos merecemos algo mejor los dos»

Las palabras llegaron a sus oídos, invadieron su mente y quedaron cinceladas para siempre al sentir los labios de la joven posarse sobre su mejilla. Entendía perfectamente lo que su amiga había querido decir con aquella frase, no obstante, una parte de su pensamiento lo forzaba con tozudez a otorgarle un sentido bien distinto al que no deseaba dar alas... por temor a las consecuencias. Dedicó una sonrisa extraña a la chica, casi soñadora, cuando decidió marcar el fin de su acercamiento. Agradeció en secreto la nueva distancia que le era concedida, porque aunque comenzase a repudiarla, le permitía mantener la mente clara.

Yo me atrevería a apostar que la cena ha comenzado hace un buen rato —No pasó por alto el hecho de lo poco que parecía agradarle a la delegada la posibilidad de abandonar el ático, pero se obligó a pensar con lógica y concluir que volver a los pasillos y el ambiente del college, definitivamente no era un agrado para nadie. Apartó el libro cuidadosamente para ponerse de pie—. Y prefiero no ponerme en esa situación. Qué pésima manera de iniciar mis responsabilidades como delegado sería esa —rió divertido al instalarse justo frente a la muchacha—. ¿No te parece? —Se mantuvo ahí de pie a la espera de una respuesta, y supo casi de inmediato que había cometido un terrible error. Porque su buen criterio comenzaba a perderse como nunca antes ante la proximidad corroborada. Se supo perdido en sus ojos, en la sonrisa eterna que los labios de la joven le regalaba... en su energía inagotable. Jamás sabría en qué momento de su completa pérdida de la razón había comenzado a inclinarse hacia su amiga. «Nos merecemos algo mejor los dos». Las distancias se reducían, y la voz de Cassandra se repetía una y otra vez en su cabeza como una canción interminable cuya melodía insinuaba aquel significado que había descartado antes de perder la cordura. Sentía la respiración de Cass en su propio rostro, las narices casi se tocaban... entonces, repentinamente, despertó. Y el espanto de lo que había estado a punto de hacer se apoderó de la habitación.

Retrocedió de forma tan repentina y abrupta, tan profundamente conmocionado, que no halló las palabras adecuadas para dar una explicación lógica a semejante escena. Porque no la había—. Y-yo no... yo no... no... —el rubor que lo acometió fue exagerado y sin mucho éxito intentaría disimularlo al inclinarse para tomar su grueso libro del lugar en el suelo en que lo había dejado. No tuvo el coraje para mirar a su compañera de casa a los ojos la próxima vez que habló—. Será mejor si confirmamos que está todo en orden —tomó la mano de la muchacha y la invitó a abandonar el ático. Debía salir de ahí cuanto antes, o de lo contrario corría el resgo de enloquecer hasta un punto de no retorno que lograse espantar a su amiga.
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Re: Ático

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Sáb Nov 30, 2013 5:21 pm

Me quedé en silencio unos segundos tras escuchar lo que había dicho el muchacho y miré de reojo hacia la ventana. Seguramente tenía razón porque el sol ya no se podía vislumbrar a través del cristal descuidado que se encontraba a escasos metros de mi. Era increíble la velocidad con la que había pasado el tiempo aquella tarde. Aquella tarde que había pasado de ser una más, a ser una tarde digna de recordar. A simple vista tan solo habíamos estado conversando pero las cosas que afloraban en mi interior eran imposibles de pasar por alto y tan solo hacía falta mirarme a los ojos para confirmar que estaba más que satisfecha por el rato que había pasado con mi amigo. Pese a que se antojaba demasiado corto.-Tienes razón, deberíamos ir yendo-.Despegué mis ojos del cristal y los volví a posar sobre los suyos, que se encontraban más cercanos a mi por el simple hecho de que se acababa de enderezar. Contuve el aliento un par de segundos después de asentir y soltar una leve carcajada en la cual resaltaba cierto nerviosismo.-S-Si me parece...además, seguro que incluso los más pequeños dejarían de hacerte caso y eso es algo que no querem...-.Tuve que acallar mis palabras ya que me percaté de que la distancia que había existido en un momento entre Díctamo y yo acababa de desaparecer. Conforme el rostro del muchacho se acercaba al mío y notaba su respiración juntarse con la mía, mi corazón latía con más fuerza, a punto de salirse de mi pecho. No podía apartar mis ojos de los suyos, era todo tan extraño...¿en serio iba a pasar? ¿Por fin? Despegué levemente mi labio superior del inferior y justo cuando nuestros labios estaban a punto de rozarse...toda la magia se evaporó repentinamente.

El brillo que hacía escasos segundos se encontraba en los ojos azulones del muchacho había sido sustituido por un espanto y un miedo que era imposible no visualizar. Observé al muchacho con cierta incredulidad intentando justificar lo que acababa de pasar. Allí se encontraba Díctamo, separándose con un gesto avergonzado en el rostro y con las mejillas rojizas por lo que acababa de suceder. Entendía su postura ante lo ocurrido ya que, si no me equivocaba, era la primera vez que le ocurría algo así. Me sentí inútil, helada, como si no pudiera moverme. Tenía tantas cosas que decir que no sabía por donde empezar y sabía que el muchacho no estaría ahí eternamente. Por si fuera poco, recogió su libro y me tomó la mano para dirigirme hacia la salida. Sabía que si no le paraba en aquel instante nunca más volveríamos a hablar de lo que acababa de ocurrir.

Ni si quiera entendía qué era lo que me estaba convenciendo de que lo hiciera, ni si quiera confiaba en que las cosas saliesen como yo deseaba que salieran. Lo único que sabía era que tenía que pararlo, tenía que hacer que se tranquilizara y tenía que conseguir moverme. Di un par de pasos junto a él hacia la salida y me paré en seco justo en la puerta, haciendo que se parara también. Cogí aire y me convencí a mí misma de que estaba haciendo lo correcto para ambos. Parpadeé y me acerqué a el, alzándole el rostro con una de mis manos para que me mirara a los ojos sin ningún tipo de vergüenza. Me mordí el labio inferior y sin pensarlo dos veces acerqué mi rostro al suyo, juntando mis labios con los suyos en un suave y delicado beso que a penas duró unos segundos. Lo noté tan impactado y asustado que al separarme reculé un poco, soltándole la mano y arrepintiéndome por lo que acababa de hacer.-Esto...Díctamo, yo...-.No encontré las palabras para justificar lo injustificable así que, agachando levemente la cabeza avergonzada, esperé a que saliera corriendo.
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Re: Ático

Mensaje por Díctamo Betancourt el Vie Dic 06, 2013 3:06 am

Su cabeza era un torbellino de pensamientos caóticos que se confundían, armando y desarmando ideas a cada nuevo segundo transcurrido sin que nada pudiera tenerse por cierto demasiado tiempo: tan pronto como decidía que su deber de ofrecer alguna explicación ante lo ocurrido era imperativa... la desesperación sin sentido que había llegado a instalarse en su ánimo derrocaba todas sus premisas desde los cimientos. Y debía volver a comenzar. Tal vez se debiera a ese frenesí desconcertante que reinaba en su mundo interno el hecho de que avanzara hacia la salida del ático con una resolución de inigualable arrebato. Lo único cierto es que jamás daría con un motivo claro, pues antes de dar con él su carrera habría de verse abruptamente obstaculizada.

No tuvo más remedio que detener su avance al sentir la posición estática por la que su amiga apostaría de un momento a otro, ya haciéndose a la idea lamentable de que la muchacha exigiría las justificaciones que él había intentado pasar por alto con su improvisada fuga. Su lado más cobarde lo alentaba a no mirar atrás, a mantener en pie su plan de escape antes de que fuera demasiado tarde, pero su fidelidad hacia la muchacha era más fuerte que cualquier temor; no importaba lo que deseara, ella lo tendría. Cuando la media vuelta lo llevó a encontrarse de frente con Cassandra, no obstante, albergaría sus dudas sobre las verdaderas intenciones ocultas en una mirada que bajo ninguna circunstancia se anunciaba recriminatoria. Pese a ello mantuvo su postura dócil, a la espera de algún reproche del que se sabía merecedor.

Un reproche que jamás llegó.

La mano en su rostro sería la encargada de desbaratar todas las sospechas que pudiera haber albergado respecto a lo que le esperaba afrontar durante los siguientes segundos... y la mirada de la joven ante él se encargaría de invitarlo a replantear sus alternativas. Las palabras siempre les habían permitido a ambos expresar con una precisión asombrosa cada idea que desearan expresar, pero existían ocasiones en que el idioma silencioso de un fugaz intercambio de miradas decía mucho más de lo que jamás lograría un discurso eterno; esa era una de aquellas ocasiones. En la intensidad de sus ojos vio reflejada gran parte de lo que él mismo sentía, lo que habría de anunciarle a tiempo la resolución oculta detrás de aquel gesto. Pero la turbación de su entendimiento no conseguiría moverlo de su lugar cuando detectó su proximidad en avance. Sintió los labios de Cassandra sobre los suyos apenas unos segundos, un efímero instante en que todo parecería tornarse más luminoso, pero la separación arrastraría consigo a las sombras de siempre para instalarlas en los lugares que siempre les había correspondido ocupar. Y con el regreso de la penumbra vendría el nacimiento de un nuevo sobresalto: acababan de transgredir los límites de una amistad de valor incalculable, amenazando sin piedad su omnipotencia. La desesperación entumeció su conocida prudencia, acaso haciendo eco a las sospechas de su amiga sin siquiera saberlo. Quiso correr, lejos y sin descanso, hasta un lugar donde los temores que desde hacía un tiempo lo atosigaban ya no pudieran alcanzarlo, hasta los dominios del olvido. Observó las escaleras a sus espaldas y la tentativa que estas le ofrecían para el cumplimiento de sus nuevos propósitos. Los habría llevado a cabo, ciertamente, de no haber cometido la equivocación de enfocar su atención una última vez en la joven Gilbert.

Las palabras de la muchacha y el posterior remordimiento que empapaba su silencio lo obligaron a mantener sus pies clavados en el mismo lugar, a pesar de todo. En medio del caos mental que lo dominaba alcanzaba a comprender que la decisión de su amiga no había pretendido un fin distinto al de desintegrar su propia vergüenza... al precio de cargar con un nivel de culpa que se notaba la carcomía. Dejarla sola en aquellas circunstancias -Díctamo lo sabía muy bien- habría resultado una villanía sin punto de comparación; una que jamás habría podido perdonarse. Se obligó a ofrecer un momento de tregua a su lucha interna y reunir el valor suficiente como para sostener el mentón de la muchacha con delicadeza, alzándolo tal como hubiera hecho ella antes, sin permitirse un solo instante de vacilación la siguiente vez que acercó su rostro al de su compañera de casa para encontrarse con la dulzura predominante en sus labios. Fue un beso extenso y pausado, fue un beso suave y cuidadoso... pero también fue un beso triste. Dar término al contacto fue lo más difícil.

Ahora... estamos a mano —ignorando su nuevo sonrojo esbozó una sonrisa tímida. Su voz era un sonido apenas perceptible en el silencio de aquellos parajes, pero la seguridad de que la muchacha comprendería el mensaje era inherente a cada palabra. Solo entonces se permitió huir, disimulando su prisa en cada peldaño que lo llevaba más cerca al cuarto piso del college y los que le seguían. No pasaba por alto que había quedado mucho -sino todo- por decir, pero la conmoción era demasiada como calificar ese instante como el adecuado. Y pasaría demasiado tiempo antes que ese momento llegase; el joven Betancourt y los resquicios de cobardía que perduraban en su esencia procurarían que así fuera.
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Re: Ático

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Vie Dic 06, 2013 3:33 pm

Los segundos pasaban y pasaban, haciendo que poco a poco mis nervios fueran en aumento. En aquel momento lo único que deseaba era desaparecer de sus ojos inquisidores, irme a cualquier lugar que me devolviera a la realidad para dejar atrás lo que acababa de ocurrir. No me arrepentía en absoluto de haber besado a mi amigo, sino todo lo contrario. El problema era que la vergüenza que me estaba carcomiendo por dentro era demasiado grande, era un peso casi imposible de soportar. Mi corazón latía con fuerza, escapándose de mi pecho y entrecortando mi respiración nerviosa. Allí me encontraba yo, con la mirada gacha porque no había ningún tipo de valor en mi interior que me invitara a alzarla. Nunca me hubiera imaginado que algo tan pequeño como aquello pudiera pesarme tanto. Hacía demasiado que escondía sentimientos por miedo a perderlo todo y a acabar dolida. Por desgracia conocía ya ese sentimiento y no me apetecería nunca volver a revivirlo, volver a sentirme desprotegida ante cualquier cosa. Devolverme la confianza en mí misma fue lo que más me costó, no quería volver a pasar por lo mismo y por esa razón me había esperado tanto tiempo.

Mil pensamientos fugaces y repentinos me vinieron a la mente, haciendo que mi paranoia y mis nervios solo aumentaran más y más. Quizá lo que para algunos pudo ser un simple beso entre dos personas, para nosotros se había convertido en algo más. Ese algo podía hacer que la confianza entre ambos desapareciera por completo y el valor junto a ella, no podríamos volver a mirarnos a los ojos. Hacía a penas unos instantes, cuando nos encontrábamos sentados el uno junto al otro, ni si quiera me estaba replanteando lo que podría llegar a suponer besar al muchacho, pero ahora que lo acababa de hacer me daba la sensación de que no había vuelta atrás. Era todo o nada. Esto suponía un cambio abrupto para nuestra amistad y, conociendo a Díctamo y siendo muy pesimista, quizás un punto final. Reculé un poco al pensar una vez más en aquello, notando detrás de mi el marco rocoso de la puerta que daba al ático. Me atreví a mirar de reojo hacia mi amigo, pillándolo mirando con recelo hacia las escaleras. Había adivinado cuál sería su próximo movimiento. Si es que lo conocía mejor que nadie...definitivamente no podía negar lo que sentía por el.

Giró sus rostro hacia mi una vez más y mis ojos huyeron de los suyos, sin intención de volverse a encontrar con aquel color azulado. Al menos de momento ya que la mano temblorosa pero segura del chico se posó sobre mi mentón, obligándome a que nuestras miradas se cruzaran una vez más. En ese momento le odié, le odié con todas mis fuerzas. Me sentía insegura y él me obligaba a mirarlo a los ojos, haciendo que mi vergüenza aumentara en exceso y que la poca seguridad que quedaba en mi interior se fuera por la borda. Se aproximó una vez más hacia mi y tuve la esperanza de que no volviera a dejarme a medias ya que nunca se lo perdonaría. Sin vacilar ni un poco juntó sus labios con los míos y comencé a notar como una nueva bocanada de aire me obligaba a ver con ojos positivos la nueva situación en la que nos encontrábamos.

Nos fundimos en un beso suave, frágil y despistado. Un beso que nunca olvidaría. Un beso inocente pero bonito. Me limité a cerrar los ojos y a dejarme llevar, volviendo a recordar lo que se sentía al besar a alguien al que quieres. Rodeé con una delicadeza sutil su cuello con mis brazos sin intención de separarme de su lado. Sabía que aquello no duraría para siempre y al poco tiempo mis sospechas se hicieron reales. Poco a poco solté el agarré de su cuello porque debía dejarlo marchar, no me podía permitir obligarlo a quedarse junto a mi. No estaba preparado. Entreabrí mis ojos y me topé con un sonrojo característico en sus mejillas, un sonrojo que conocía desde hacía mucho tiempo, un sonrojo que se vio calcado sobre mi rostro también. Una sonrisa se posó sobre mis labios tras escuchar sus palabras y al verlo marchar un escalofrío me recorrió de cabo a rabo. Mi sonrisa no tenía intención de desvanecerse y tras echar un último vistazo hacia el ático decidí abandonarlo, bajando los peldaños de las escaleras con cuidado y sin dejar de notar el calor sobre mis mejillas rosáceas.
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Re: Ático

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