Pasillo del cuarto piso

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Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Statue of Liberty el Lun Nov 15, 2010 2:28 pm





Pasillo del cuarto piso




Luego de subir unas cuantas escaleras de caracol, llegarás al pasillo del último piso: el cuarto. Este piso consta de una única ala principal, por lo que el pasillo estará formado solo por una línea recta de mármoles cuidadosamente dispuestos.

En este piso se encuentra la sublime estatua de la fundadora, Océane McLoughlin. También hay diversos cuadros con un sinfín de personas que se mueven, desplazándose de uno a otro. Detrás de la estatua se oculta la entrada secreta a los calabozos, que solo unos pocos estudiantes conocen. Junto a la estatua está el despacho de la directora.

Al final del corredor, se encuentra el enorme ventanal con vistas a los jardines, que es la entrada al ala invisible de Caeruleum.


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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 13, 2011 2:58 am

Aaron fue el primero en aparecer por la trampilla de los calabozos, anda de a poco y aquel enérgico loco que había entrado estaba desapareciendo paulatinamente. A pesar de todo era cauteloso porque podría caerse por los escombros de lo que quedaba del suelo del lugar o aún peor maltratar a sus compañeras. La luz del lugar le permitía ver que Idina iba volando por arte de su hechizo y en su hombro tenía a otra chica, a la cual no podía reconocer más que su aroma. Dejó a la primera sobre una roca y luego dejó a Nina sentada a un lado, se dejó caer de rodillas cansado.

No estaba esperando que los demás salieran, pero seguramente lo habían hecho. Él se encontraba en un mal estado y no podría aguantarlo más tiempo. No podía lograr unos minutos más. Tosió repetidamente y cerró los ojos. Luego se fijó hacia el suelo, en busca de algún roto a la enfermería, mirando si podía deslizarse para caer en una cama y descansar como se lo merecía. -Ya estáis bien.

Dijo mientras una sonrisa cálida salía de su rostro, casi explicando su existencia. Trató de saludar a los demás con su mano que le habían amputado y dejó caer su cuerpo sobre la fría roca, aún sin perder el conocimiento.
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Leszek Collingwood el Sáb Ago 13, 2011 4:39 am

Finalmente todo acabó, o eso creyó Collingwood conforme ascendía por las escaleras que, no recordaba hacía cuánto tiempo, había de descender como castigo por su inagotable curiosidad. Cada cierto lapso volvía la mirada atrás, apreciando con una sorpresa pasmosa pero ausente de temor la destrucción total del camino que todos iban trazando hacia la salida. Nada quedaba de ese infierno que habían tenido que habitar, y de algún modo el conocimiento de aquel suceso repentino lo contentaba, pues no existía mejor prueba para hacerlo estar seguro de que al fin gozaba de la libertad que le había sido arrebatada, a él y a sus compañeras. Percibió cómo todo se hacía cada vez más visible conforme se acercaban al fin del pasadizo, y descubría así que el grupo dentro del cual se desplazaba venía a constituir una grandiosa diversidad de sujetos en condiciones paupérrimas. Él mismo presentaba una imagen horripilante, con una palidez que ya era transparente y acentuada por el color oscuro de las ojeras que decoraban su rostro, piel que como la de todo su cuerpo estaba adherida sus huesos ahora prominentemente vistosos.

Se detuvo tras ver a Aaron tomar asiento en una de las salientes del estrecho pasadizo y no tardó un segundo en sonreírle con un deje de diversión que era imposible de ocultar en su rostro ahora que todo parecía dar un vuelco más favorable. Un poco de comida, y él al menos estaría repuesto antes de lo que él mismo imaginaba. Pero truncado quedó su gesto infantil al contemplar el miembro amputado del chico—. Pero tú para nada —destacó luego de la afirmación del Caeruleum con una preocupación visible, sintiendo cómo su rostro se desfiguraba al notar el absoluto deterioro del chico. Necesitaba un descanso más que él mismo, luego habría tiempo de enterarse de todo. Volvió su mirada al resto, descubriendo ahora con más detención el estado de Gianni... caminando luego hasta el borde donde un vacío abismal se abría ahí en el lugar en que alguna vez había existido un pasillo. Volvió su mirada al resto—. ¿Qué han estado haciendo? —otra vez preguntó sin esperar una respuesta, oyéndose decepcionado por no haber podido ser parte de aquella travesía que presumía habían atravesado sus rescatistas.

Desde su posición podía ver un pedazo de la enfermería, además de un tercer piso repleto de escombros. Sería su nuevo destino. Le constaba que más de uno ahí requería de algo de ayuda. Con sus brazos delgados intentó a ayudar a su amigo a incorporarse. Quedaba un trecho de camino por recorrer aún—. Arriba, hombre. Tenemos que ir a buscarte un garfio.
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 13, 2011 5:54 pm

Cuando al fin llegó al punto en que la escalera terminaba en el desaparecido pasillo se encontró con una imagen bastante singular justo frente a él. La estatua de la difunta directora y fundadora de Clevermont había desaparecido. En su lugar había una abertura por la que estaban emergiendo dos figuras, a una de ellas la conocía bastante bien y precisamente había estado preguntándose por su paradero. Aquella situación era sumamente atípica y por su mente pasaron todo tipo de posibilidades extrañas que explicaran todo aquello. Para empezar al Caeruleum junto a Collingwood le faltaba una mano completa. Lo asoció rápidamente con el Blake que le había mencionado la enfermera.

-¡Eh, Leszek!- Dijo para llamar su atención alzando una mano mientras se sujetaba con la otra para no caer. Lo cierto es que su compañero de equipo tenía muy mal aspecto, como si aquel tiempo de ausencia lo hubiese pasado viviendo en una cueva o algo semejante. Entonces acudió a su mente la idea, sin ver la efigie de McLoughlin no se había percatado, de que lo que estaba viendo era la entrada a los calabozos que venía detallada en la Guía del Novato. Pero eso suscitaba aún más preguntas. -¿Que es lo que ha pasado? ¿Que hacíais en los calabozos?- Preguntó sin muchas esperanzas de una buena explicación, pues lo que necesitaban ahora era conseguir salvar la distancia entre ellos y la escalera o entre ellos y el tercer piso sin quebrarse en el intento.

-Voy a probar algo.- Sacó su varita y apuntó al hueco que había entre la entrada a los calabozos y él. -¡Reparo!- Exclamó agitando la varita con convicción. Seguramente no logaría reparar un pasillo así como así pero quizás conseguiría la reparación de una parte que les sirviera como puente, lo suficiente como para que pudieran comunicar la entrada y la escalera y pasar.
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 13, 2011 7:25 pm

Apareció detrás de la figura de Aaron, que venía acompañado de Nina e Idina. Joshua quién se encargó de Leszek. El Italiano, en sus brazos llevaba a una joven cuyo nombre desconocía, sus rasgos no le decían nada, jamás la había conocido. La dejó apoyada sobre la pared, al lado de la otra Caeruleum. Señaló con el dedo índice a la chica que había salvado de los calabozos y luego miró a los presentes. - ¿Quién es ella? - Les preguntó extrañado, seguro ellos podrían reconocerla.

Luego a la fiesta se había unido otro Smaragdium, haciendo una pregunta que no le agradó mucho, aquello era demasiado obvio. - Estábamos jugando a las escondidas. - Respondió un poco borde al pelirrojo. Aunque no era así, su pregunta le irritó un poco.

Prefirió no seguir con aquello, no le apetecía mantener un ambiente tenso con la situación donde estaban. Miro el caos destructivo que había en el piso y luego se fijó en los ex prisioneros - Necesitamos ayuda médica. - Luego se fijó en los Wayne y Blake, los dos acompañantes de aquella aventura. Estaba claro que Aaron, también necesitaba ayuda profesional.
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 13, 2011 9:21 pm

Se dejó levantar y abrió los ojos, cansado. Sonrió por lo del garfio, en realidad si estuviese en otro momento se hubiese sobresaltado y le hubiese lanzado un sermón a Les sobre su maravilloso cuerpo que no puede ser perforado ni maquillado, pero ahora sólo le resultaba una broma cualquiera. Trató de mantenerse él solo de pie pero parecía una proeza imposible para Aaron pues todos sus músculos estaban cansados y a punto de colapsar. - Es irónico ¿no? Yo debería estar sosteniéndote a ti. - Le dijo a Leszek mientras soltaba una risita con tos. Al parecer había sacado el preciado tesoro de Theodore pero por qué tenía encerrados a aquellos chicos, esa era la pregunta que no podía contestar aunque usara toda la poca conciencia que tenía. Luego se acordó de algo. De su bolsillo delantero de los vaqueros rotos sacó unas cuantas varitas, con la mano temblándole las acercó hacia Leszek.

-Una debe ser tuya y ésta otra es de Jamie. - Señaló la varita del medio haciendo referencia a la avara chica. Sonrió y le surgió una pregunta en ese mar de ideas, el paradero de Jamie era incierto y no la había visto salir con ellos. - ¿Jamie estaba con vosotros? No ha salido... debemos buscarle. - Les dijo a los demás tratando de soltar el agarre de Les y salir de nuevo hacia los calabozos. Sus facciones cambiaron de no tener sentimientos a una preocupación ferviente. El joven no estaba listo para tener emociones fuertes después de todo lo que había pasado y si se enteraba de que Jamie había perecido buscaría el responsable incansablemente.

Suspiró del cansancio y luego vio que llegó otra persona pero su vista estaba tan nublada que no pudo reconocer más que el color de su cabello. Luego revisó con su mirada la apertura de los calabozos, cuando trató de dar un paso su pierna tembló y retrocedió, apoyándose de Les. Escuchó un reparo y abrió los ojos. Gritó como ya lo había hecho toda la noche, era una sorpresa que su voz no se hubiese esfumado. -¡No, Jamie, nooo!
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Joshua Wayne el Dom Ago 14, 2011 1:45 am

Habían llegado a un destino completamente a salvo, aunque estuviera tan destrozado como los últimos restos de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial. Corría, abandonaba aquel estropicio armado en los calabozos, ese sitio había sido bloqueado por muros de piedra y caliza de los que costaría trabajo, mucho trabajo sacar de allí. Mantuvo la calma una vez llegado el punto. Seguía sosteniendo a Leszek, ya que se encontraba muy débil. Fue paradójico, que en un principio, su compañero Smaragdium ayudara a Wayne, que no había sufrido casi ningún rasguño, sólo una llamarada en su cabeza y su cuerpo y un dolor en su mollera inexplicable. Sonrió, y no tardó en abrazarle. Se sentía cómodo, era su amigo, su buen amigo, y había sobrevivido, al igual que las otras dos compañeras de celda: la famosa Françoise e Idina.

A continuación, se fijó en la presencia del pelirrojo, Dorian. No sabía cómo, pero siempre lo veía en los embrollos más gordos, fuera cual fuera. Este sonrió aliviado, pues alguien que pudiese dar buenas noticias de lo que había ocurrido, sería completamente recurrente. – Dorian, hay que avisar que están bien. Estaban presos en las mazmorras, y han sobrevivido duramente. – decía, más bien repetía incrédulo. Hasta él flipaba en colores, por decirlo de una manera. Sonrió una vez más, algo torcida.

Pero no todo duró. Aquella sonrisilla se esfumó por el grito causado por Aaron Blake. Se sintió vulnerable, cayó al suelo como una pluma, como si de un mareo se tratara.


Última edición por Joshua Wayne el Dom Ago 14, 2011 11:19 am, editado 1 vez
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Statue of Liberty el Dom Ago 14, 2011 3:51 am


Dos grandes cosas sucedieron en ese momento entre los escombros del pasillo. El joven Wayne que había sufrido grandes traumas por ser aplastado por una masa de piedra y tironeado sin piedad de su cuello, cayó desmayado a causa de los fuertes dolores que acudieron a su organismo. Por otro lado, la masa de barro que cubría a Sthónecci terminó por impregnar todo su cuerpo y se endureció por completo, impidiéndole moverse. Cualquier movimiento en falso con la nueva estatua de tierra y las cosas podrían ser fatales para el desdichado muchacho.
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Leszek Collingwood el Dom Ago 14, 2011 5:58 am

La vida se basa en ironías —respondió con una ligereza que no concordaba con el panorama, devolviendo la sonrisa a Aaron. Era una de las miles de frases poco motivantes que su padre acostumbraba a utilizar cada día, pero que contenían un incuestionable grado de verdad. Terminó de ayudar a su amigo incorporarse, en tanto dedicaba al resto de sus compañeros una nueva mirada que lo obligaba a retornar a un renovado estado de preocupación. No sólo eran daños físicos y debilidad lo que los atormentaba a todos. Ahora que podía contemplar los rostros de sus compañeras de celda comprobaba el terrible daño psicológico en que cada una de ellas estaba sumergida. Debían alejarse de ahí, para ayudarlas a dejar atrás cualquier mala experiencia, dentro de lo posible. Detuvo su mirada en la aún semi-consciente francesa, alcanzando a oír la pregunta que Gianni formulaba—. Es Laròcque —no agregó nada más. Estaba seguro que durante su ausencia el nombre de la muchacha no habría dejado de ser tema de conversación. Probablemente ella habría sido la causa de aquel milagroso rescate.

La sonrisa de Collingwood fue aún más grande al descubrir en manos de Aaron su varita. No dejó pasar un solo segundo antes de tomarla, sintiendo la energía que esta le transmitió tras ese primer contacto con la madera. Entonces prestó atención a la siguiente pregunta. Antes de responder, la expresión consternada de su rostro dijo mucho más—. Jamie jamás estuvo con nosotros... ¿ha desaparecido también? —volvió a preocuparse. Desde luego comenzaba a descubrir que aquella odisea apenas comenzaba. Muchos más secretos de los que Leszek presumía escondidos por Theodore reclamaban a ser investigados. Pero había que ir por partes, y la primera parada era la enfermería. Escuchó el llamado que se le hacía desde un lugar no muy lejano, y rápidamente divisó la cabellera pelirroja de Dorian a la distancia. Alzó su mano libre para formar un saludo efusivo. Encontrarse con todas aquellas amistades que no veía hacía un tiempo impreciso no dejaba de contentarlo. Repentinamente recordó a Plancton, en tanto el joven Smaragdium realizaba el primer intento por salir emprender la retirada hacia un lugar más seguro.

Pero anterior a cualquier movimiento, las cosas dejaron de tender a la calma anormal que habían adquirido. Intentó detener el camino de Aaron de retorno a unos calabozos ya inexistentes, así como su posterior reacción inquieta. E inmediatamente debió prestar atención a un Joshua desmayado cuya caída tuvo que apresurarse a frenar para evitar cualquier daño. Ya cuando lo depositó con cuidado sobre el piso, otra escena extraña asaltó a los presentes. El material espeso que lo cubría secó hasta volverse compacto como el de una estatua. Frunció el ceño con una incomprensión clara, acercándose hasta el con su recuperada varita en alto. No estaba seguro de lo que hacer... porque no tenía claro lo que había ocurrido. Consultó al resto con una mirada, cansada pero curiosa como siempre.
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Françoise A. Laròcque el Lun Ago 15, 2011 8:36 pm

Françoise descansaba plácidamente en los brazos de su rescatista, con la mente en un sitio en el cual podía soñar en paz con una vida perfecta que muy lejos estaba de asemejarse a la realidad. No tenía pesadillas, al menos no en ese momento. En su cautiverio las había sufrido, sí, hasta que finalmente se hizo a la idea de que aquella sería su realidad por siempre. Fue entonces, junto con la aceptación y la resignación, que logró regresar la tranquilidad a su ser.

-The... Theodore... -se la oyó murmurar inconscientemente, casi con cariño, el nombre del director de Clevermont College. Nadie hubiese podido imaginar jamás que la rubia podía guardar un cierto aprecio por aquel hombre. Resultaba inconcebible por las bestialidades que había practicado con su cuerpo. Sin embargo, así lo era. Es que en la familia de la francesa pija nada era normal. Desde los lejanos tiempos de la juventud de su tía y su madre, incluso en las remotas épocas de la niñez de su abuela... La normalidad nunca había estado presente. Y ese no era el momento adecuado para empezar a implementarla.
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Invitado el Mar Ago 16, 2011 2:57 am

Todo se le había olvidado en aquellos segundos pero en su memoria persistía Jamie, la chica con quien había compartido enfados, risas y sustos. Ahora, ella podría estar muerta, bueno, lo estaba, pero él pensaba que había quedado sepultada viva. Era un sentimiento desgarrador para el joven Blake pues imagínate perder a una de tus mejores amigas en una accidente provocado por él, las lágrimas parecía manar de los cansados y enrojecidos ojos de Aaron hasta que su buen amigo Leszek desmintió sus sospechas del paradero de O'Donell pero tampoco duró tanto el alivio pues había desaparecido, sí, pero no estaba encerrada con los demás... y eso quería decir algo, algo nada bueno. No medió palabra por un buen rato, estaba cavilando dónde podría encontrarse su amiga y si él podría, dadas sus condiciones, salir corriendo hasta allí, desatándose del nudo que Leszek... no, ya no estaba atado a Leszek pues había corrido a ayudar a Joshua y el mismo Aaron había terminado con el culo sobre el piso. Rió y puso cara de enfado, bromenado. - ¡Oye! -Pero eso quería decir que necesitaba a alguien para llegar a donde quisiera.

- No, nadie va a avisar nada. Es mejor que desfilemos hacia la enfermería. - Musitó haciéndole a Les una seña para que le ayudase a levantar y a caminar un poco. La cara de Aaron volvía a ser inexpresiva, aunque no mermaban sus preocupados pensamientos de su amiga, tenía cosas más puntuales en ese mismo instante. - Si Theodore, sabiendo que él os ha encerrado, se llega a enterar que estáis afuera os encerraría de nuevo y de paso a Joshua, Dorian, Gianni y a mi también. - Dijo, a la espera de que Les se acercase al menos un milímetro, debía posicionarse como el nuevo jefe de la expedición ya que Eden no estaba.

- Correríamos un riesgo más alto. Es mejor sanarnos y luego, cuando sepamos el paradero de Theodore caerle de sorpresa. - Terminó de decir, si ellos querían ir a avisar, que lo hicieran pero Aaron no se quedaría a ver cómo los devuelven a ese maloliente trecho. Miró a Gianni y palideció, no se había percatado de que la arcilla se solidificaba con el paso del tiempo y negó con la cabeza, ahora sí debían ir a la enfermería. - Los que podáis, llevar a los que están inconscientes. Si alguien puede mover a Gianni con un hechizo, hacerlo.
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Leszek Collingwood el Mar Ago 16, 2011 5:09 am

Se encogió de hombros en señal de disculpa tras la réplica de Aaron. Se había olvidado de calcular la carencia de fuerzas del muchacho antes de dejarlo a su suerte y acercarse a socorrer a Joshua, pero de no haberlo hecho probablemente su compañero de casa se habría roto la cabeza—. Lo siento, pero dejaste de ser prioridad hace un segundo —rió por lo bajo, sin desviar un solo momento su mirada de ojos oscuros de la figura solidificada de Gianni. La observaba con detalle, intentando descubrir qué clase de maleficio lo había poseído... sin embargo llegó a conclusiones vacías. Debía tratarse de algún procedimiento lo suficientemente avanzado como para que Collingwood no se diera por enterado. Fue en medio de su análisis que la voz de Françoise interrumpió su estado de concentración inútil con un llamado que no realizaba por primera vez, pero que ahora se teñía con un tono que no le tranquilizaba.

De todas formas va a enterarse cuando intente entrar a su despacho —respondió entre risas a las resoluciones que su amigo tomaba, en tanto Collingwood volvía hacia él para ayudarlo a ponerse de pie. Tropezaba y se tambaleaba cada cierta cantidad de pasos, sin embargo contaba con la capacidad para valerse por sí mismo durante un tiempo más antes de declararse oficialmente un bulto del cual hacerse cargo. A pesar de su reparo, estaba dispuesto a seguir el plan del Caeruleum, pues era la acción más sensata a realizar a continuación si deseaban conseguir algo en adelante. Observó a Dorian que permanecía del otro lado del pasillo destruido. Necesitaban de su ayuda para transportar a todos los inconscientes hasta su nuevo lugar de destino, pero el que estuviese del otro lado dificultaba un poco las cosas. Hasta que, repentinamente asomó en su mente una idea entre varias.

Mobilicorpus —invocó en dirección a la estructura maciza que era Gianni, no sin hacer uso de todos los cuidados que le eran posible, y sintiendo una alegría inexplicable al retomar las acciones con su varita. El joven de la maldición sería el primero en intentar hacer llegar hasta el suelo repleto de escombros del tercer piso a través del agujero que revelaba las camillas de la enfermería, probando si el hechizo surtía efecto en su caso particular. Mientras intentaba hacerlo levitar vovió la cabeza en dirección al pelirrojo, esperando a que lo ayudase con los demás, o en cualquier caso que fuera a encargarse a recibir los cuerpos para el aterrizaje, lo que fuera. No dudaba que el muchacho sabría exactamente qué hacer. Leszek esperaba a que sus intentos dieran resultado, para proceder prontamente con los demás, seguir ahí era tiempo perdido.
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Invitado el Mar Ago 16, 2011 5:43 pm

Le lanzó una fiera mirada a Gianni, a quien no le parecía conveniente la pregunta que había formulado. Se preguntó que extraña cadena de pensamientos había llevado al Caeruleum que por aquel panorama podía deducirse con sencillez todo lo ocurrido en los calabozos. Aquel malhumor le debía venir por alguna razón más consistente que aquello, por lo que apartó a un lado aquel absurdo. Blake parecía estar preocupado por Jamie. Aquella chica era bastante conocida por todo Clevermont. Pero, ¿cuanta gente habría allí abajo?

Como había esperado su hechizo reparador por si solo no era suficiente para reparar aquel pasillo hundido. Pero tampoco fue en vano, su intento tuvo un efecto un tanto inesperado, pero que podía ser bastante útil. Los escombros caídos en el suelo comenzaron a agruparse contra la pared hasta conformar una rudimentaria escalera de piedra que permitiría descender a los que salían del agujero hasta la entrada de la enfermería. Los elementos de su varita propiciaban hasta cierto punto aquellos efectos un tanto inesperados, pero normalmente bastante útiles, cuando esta lo consideraba oportuno.

En aquel momento apareció a Joshua, que le proporcionó un conciso resumen de lo sucedido. Aunque suscitaba un buen número de preguntas, pero aquel no era el momento de hacerlas. -La enfermera Hadley está abajo atendiendo a más alumnos, lo mejor será que llevemos a los que lo necesiten hasta el piso inferior.- Respondió a la demanda de su compañero de casa desde el otro lado del derruido pasillo. Se disponía a descender para ayudar desde abajo, pero algo que oyó de Aaron lo retuvo unos segundos. ¿El director Worthington estaba detrás de todo aquello? Tuvo que reunir una buena dosis de fuerza de voluntad para no acribillar a preguntas al cansado grupo. -Iré abajo a avisar a señorita Hadley y a ayudaros desde allí, ¿de acuerdo?- Y dicho esto descendió a a saltos los escalones que llevaban al tercer piso para informar a la enfermera y posteriormente ofrecer su ayuda para recibir a los heridos en la enfermería.
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Invitado el Miér Ago 17, 2011 8:13 pm

De un momento a otro, rápidamente, ya no podía mover sus extremidades, no podía mover su mandíbula para hablar, estaba totalmente paralizado. Parecía ser que aquello de entregar su cuerpo a la pared, había empezado actuar. La masa que lo cubría, terminó por cubrir su cara y todo lo que le había quedado libre, secándose, convirtiéndose en algo duro haciendo del Caeruleum una estatua más dentro de Clevermont.

Aún podía escuchar a los presentes oír algunas cosas, sobre trasladar su cuerpo hasta la enfermería. En aquellos momentos lo último que quería era ser tratado como una prioridad, sabía que había más personas que seguro necesitarían aquellas atenciones. Tal y cómo los prisioneros, quiénes habían estado encarcelados en la oscuridad, quién sabe cuántas torturas y quién sabe que más podía haberles pasado, aunque Leszek, podía verse de buena forma, quizás la alegría lo mantenía así, pero su aspecto no ayudaba mucho, al verlo en los huesos podía pensar que habían estado sin comida, encerrados allí. Theodore no era ninguna Abigail Monroe, para tratarlos cómo a sus tesoritos, todo lo contrario.



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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Leszek Collingwood el Jue Ago 18, 2011 7:33 am

Afortunadamente, ningún obstáculo se opuso para que el anémico Smaragdium consiguiera elevar un par de metros a la solidificada figura de Gianni para transportarla hasta su nuevo destino. Podía sentir el modo en que la fatiga y el cansancio devoraban lentamente sus últimas reservas de energía en tanto dedicaba un importante esfuerzo en la tarea de no efectuar movimientos drásticos en el desarrollo del hechizo. En tales circunstancias resultaba algo más difícil mantener la situación bajo control, sin embargo no llegaba a convertirse en una hazaña difícil. Aún sosteniendo a Aaron asintió al anuncio de Dorian antes de verlo desaparecer, para asomarse luego desde abajo con una camilla bien dispuesta para el primer socorrido. Sonrió con alivio cuando consiguió al fin depositarlo sobre la camilla, sin ningún tipo de contratiempo.

Se tomó unos minutos para descansar del esfuerzo, comprendiendo rápidamente que tendría que utilizar el mismo método con el resto de los inconscientes, pues no contaba con el vigor suficiente como para cargar con ellos por la rudimentaria pero firme escalera que Dorian había conseguido escalar. Volvió su mirada hacia Nina y Éter, sonriéndoles con un afecto y una preocupación demasiado paternales para un joven infantil como lo era Collingwood. Pero era aquella una de esas situaciones en las que bien sabía adoptar la seriedad correspondiente, al menos en cuanto a lo que sus amigas respectaba, porque comprendía que aunque fuesen físicamente capaces de valerse por sí mismas... los episodios vividos al interior de los calabozos tendrían sus mentes atormentadas en una medida que él no consideraba despreciable—. Desciendan por aquí hasta la enfermería. Nos veremos en nada —dijo sin mudar el tono alegre, señalándoles la cadena de peldaños de piedra para que iniciaran la bajada segura. Era permanente su convicción de que debían estar lejos de aquel sitio, para al menos tener la intención de olvidarse de todo lo vivido. Luego volvió a observar al joven Huxley.

Ahora Dorian, camillas para los demás —pidió con un claro agradecimiento por la ayuda, en tanto se volteaba para realizar el mismo encantamiento de antes, ahora dirigido a Françoise, sin olvidarse de que Joshua seguía. Sentíase con un agotamiento de agonía, pero lo mantenía en pie la conciencia de que pronto todos estarían en buenas manos, y que su propia camilla lo estaría esperando. Volvió a observar a su malogrado amigo Blake, riendo por lo bajo. Es que era absurdo pensar que toda aquella pesadilla desastrosa fuese tan real como su vida.
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Vie Sep 09, 2011 10:46 pm

Aquella tarde había sido de lo más aburrida, como todas las anteriores. No sabía con que entretenerme y mucho menos que hacer a aquellas horas. Había estado encerrada en mi habitación, aburrida y escuchando música o leyendo algún que otro libro. Me sorprendía bastante que en solo una semana me había leído la cuarta parte de la saga Medianoche, el libro llamado Renacer...era uno de los mas largos de la saga y me lo había leído en mis ratos libres en menos de una semana. De normal mis ratos libres ocupan dos o tres horas de la tarde y no un día entero, las 24 horas completitas sin hacer absolutamente nada de provecho. Un pequeño suspiro se me escapa de entre los labios al mirar el reloj y ver que ya eran las 22:39 de la noche y no me apetecía dormir. Siempre me tumbaba mas tarde porque me quedaba leyendo pero aquella noche era diferente; había luna llena y la luz que desprendía me molestaba cuando cerraba los ojos y las ganas de leer se habían ido hacía unas cuantas horas atrás.
Al final, después de vestirme con lo primero que pillo, decido salir a dar una vuelta y mas que dar una vuelta solo se me ocurre que empezar a subir escaleras, a subir y a subir sin saber en que piso iba a acabar. En menos de diez minutos ya iba por el cuarto piso y justo cuando me dispongo a poner el pie en el primer escalón que daba pie a empezar a subir hasta la pequeña torre una mueca se me dibuja en el rostro y arqueo una ceja, dando media vuelta y mirando por una de las ventanas grandes que habían en aquel pasillo. Me aparto el pelo de la cara y decido sentarme en el banco de piedra que tengo mas cercano. Una media sonrisa se dibuja en mi rostro justo cuando mi parte trasera se apoya en el banco de piedra helado y apoyo mi espalda contra la pared que tengo detrás, mirando las estrellas allí sentada.
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Díctamo Betancourt el Vie Sep 09, 2011 11:23 pm

El nuevo curso recién iniciaba. Apenas algunas semanas habían transcurrido desde su llegada a ese edificio al que tanto aprecio aprendió a tenerle el pequeño Betancourt durante su ausencia. Sin embargo, ya había iniciado él una liviana y aún así rígida programación de estudios y trabajos. Con su famoso don para prevenir antes del daño, se ocupaba anticipadamente de no cometer errores y no llevarse sorpresas desagradables llegada la fecha de imponer las primeras calificaciones. Deseaba comenzar bien, y terminar de la misma forma.

Fue aquella preocupación obsesiva la que lo mantuvo durante toda aquella tarde al interior de la biblioteca, solo y concentrado, repasando cada materia de aquel día y los contenidos del día siguiente. Y tal fue su abstracción en aquel riguroso procedimiento, que jamás descubrió la velocidad con que las horas hubieron de transcurrir hasta que el propio bibliotecario, siempre amable, debió rogarle que abandonara las dependencias para cerrarlas hasta el día siguiente. Díctamo se sentía sorprendido por la cantidad tremenda de tiempo que hubo de invertir para sus estudios, y estuvo claro de que había sido suficiente por aquel día.

Apenas agotado y considerablemente distraído fue que comenzó a subir escaleras, con sus libros bajo el brazo, resuelto a encaminarse a su Sala Principal. Volvió a sentirse sorprendido cuando se encontró en el pasillo del cuarto piso. Solo entonces consideró la posibilidad de encontrarse más cansado de lo que suponía. Se dispuso entonces a descender los escalones que había subido de más, pero antes de voltearse para iniciar un retorno al tercer piso, una figura muy conocida llamó su atención. Sonrió contento. No la había visto desde el curso anterior y, como todo en aquel edificio, la había extrañado.

-¿Cassandra? -la llamó mientras se acercaba a ella, lento y con voz afable. En un principio se sintió preocupado. Más al descubrirla contemplando encantada el paisaje estrellado que le ofrecía la ventana frente a ella, frenó la cadena de suposiciones peligrosas que su mente ya se animaba a desatar-. ¿Qué haces aquí? Es tarde -agregó finalmente. Tal vez, como a él, el tiempo se le había escapado de las manos.
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Vie Sep 09, 2011 11:40 pm

No se escuchaba absolutamente nada en aquel piso y de normal, aquel silencio la hubiera vuelto loca porque no podía aguantar estar tanto tiempo sin escuchar nada pero aquel día, después de haber estado aguantando horas y horas las canciones que reproducía su radio casete y de haber escuchado las conversaciones tontas de las muchachas de su misma casa y curso, prefería escuchar aquel silencio irritante...vamos, que prefería no escuchar absolutamente nada a parte de su respiración; mira si el silencio era inmenso, que podía escuchar hasta los latidos de su corazón "pum-pum, pum-pum". Una risilla se me escapa sin saber porqué y niego varias veces con la cabeza cogiendo algo de aire para luego soltarlo lentamente sin dejar de mirar hacia el horizonte, hacia el cielo estrellado y hacia aquella luna llena que quitaba todo pensamiento y solo hacía que te pararas a pensar en las cosas positivas de la vida.
Cierro los ojos bostezando. ¿Me estaba durmiendo? Aquel pensamiento hace que niegue con la cabeza y que vuelve a alzarla. Me pongo mas cómoda en mi sitio dejándome llevar por la brisa nocturna que corría por los pasillos aquella noche tan solitaria para mi. Justo cuando cierro los ojos para dejarme llevar con mas tranquilidad empiezo a recordar todo lo que había ocurrido aquel verano y esto hace que una mueca mucho mas ancha a la anterior a la subida de las escaleras se dibuje en mi rostro. Haberlo dejado con Sebastian había tenido su parte positiva ya que ahora se sentía mucho mas libre, mucho mas tranquila, mucho mas independiente pero, de todas formas, echaba de menos el sentirme protegida, el sonreír cada mañana al saber que me iba a encontrar con el y su increíble sonrisa, al saber que al salir de clase o al tener algún bajón el iba a estar ahí para apoyarme...sinceramente, creo que las cosas negativas ganaban y por largo a las positivas así que, solo podía resignarme a pensar que en cualquier momento podría volver a sentirme de aquella forma. A parte de todo eso, lo que mas me había fastidiado y lo que no había entendido, había sido su marcha a Hogwarts, ¿porque lo habría echo? Suspiro y sonrío de medio lado pasando de mis pensamientos y, escucho una voz conocida que hace que mi sonrisa se ensanche mucho mas y mis ojos claros se iluminen levemente.
-¿Díctamo?
Mi voz se notaba muy feliz y sobre todo, con un tono sorprendido porque no entendía que hacía a aquellas horas Díctamo por aquellos pasillos. Me levanto del banco y, sin poderlo evitar le doy un abrazo con todas mis fuerzas, lo había echado de menos. Pese a tener un año menos que yo era mas alto, casi me sacaba media cabeza y todo porque yo era de pequeña estatura. Al escuchar su pregunta, me separo un poco de el algo sonrojada por mi espasmo y me pingo el mechón de pelo detrás de la oreja derecha.
-Es que no podía dormir así que he decidido salir a dar una vuelta y bueno, aquí he acabado...Tú, a juzgar por los libros que llevas debajo del brazo, supongo que vienes de estudiar, ¿no?
Ya no se le veía tan inocente como antes, tan pequeño, tan poca cosa. Se le veía mucho mas crecido y maduro, se le veía como un chico de su edad. El curso pasado le había venido realmente bien porque hasta podía notarlo mucho mas bello que antes, ya no era el mismo, eso si.


Última edición por Cassandra L. Gilbert el Sáb Sep 10, 2011 1:45 am, editado 1 vez
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Díctamo Betancourt el Sáb Sep 10, 2011 12:37 am

Más extensa se hizo su sonrisa cuando descubrió la alegría con que la joven Smaragdium le reconoció. Durante escasos instantes había temido que el tiempo hubiera dejado libre albedrío para el olvido. Era definitivamente una opción plausible, considerando el carácter distante de aquel jovencito de mente desconfiada. Pronto las suposiciones negativas se las llevó el viento ante el entusiasmo risueño que Cassandra encarnaba. Llevaba aún los libros bajo uno de sus brazos cuando la vio acercarse sin una advertencia que lo ayudara a prepararse.

Se paralizó por completo su cuerpo al contacto de aquel abrazo, gesto afectivo que no solía poner en práctica con otra persona que no fuese su hermana. Unos segundos lo separaron de decidir apartarla, pero comprendió que sería aquella una acción desconsiderada y demasiado frívola. Torpemente, como marioneta mal controlada, intentó devolver el abrazo, y sonrió aliviado al separarse Cassandra. No había sido tan difícil. Al menos la muchacha ya era una buena conocida.

-Todavía insomne -observó con una risa baja, como catalogando a su amiga luego de su explicación. Aún recordaba aquella ocasión de la sigilosa fuga hacia las cocinas, tiempo atrás. Observó sus libros cuando la chica reparó en ellos, asintiendo con una sonrisa-. Quiero estar preparado... para cuando las cosas se pongan complicadas -se encogió de hombros, observando a su compañera de casa con detenimiento. De pronto, además de muchas diferencias en ella que pudiera identificar, una en particular, pendida con un brillo esmeralda desde su túnica, llamó su atención-. ¿Delegada? -preguntó curioso, y notablemente orgulloso. No había tenido tiempo de enterarse acerca de las últimas novedades-. Felicidades.
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Sáb Sep 10, 2011 12:54 am

La verdad es que me había extrañado que Díctamo no se apartara al yo darle un abrazo. Si que había notado su cuerpo algo tenso y su mandíbula apretada pero pocos segundos después pude notar sus brazos, cuidadosamente y torpes rodeando mi pequeño cuerpo. Ahora, después de haberlo echo, me sentía un poco mal porqué, aún después de haber visto que no había reaccionado mal, me apenaba el haberle echo pasar un mal rato...Su sonrisa seguía sin borrarse pero tal vez le había molestado mi gesto. Yo era muy cariñosa y la verdad, no me costaba nada dar abrazos y besos pero Díctamo seguía siendo el mismo chico desconfiado después de todo. En realidad lo entendía porque, aunque para mi ya era un amigo al que poder llamar cualquier día cuando no supiese que hacer, sabía que por su parte era algo demasiado diferente; pensábamos de forma distinta, muy distinta tal vez. El pensaba antes de actuar y yo era todo lo contrario. Dicen que las chicas maduran antes que los chicos pero, cuando estaba con Díctamo, todo aquello se iba al traste porque sentía que el tenía mucha mas paciencia que yo y sabía entender a las personas pese a lo dudoso y desconfiado que era, de todas formas yo sigo sin perder la esperanza de poder conseguir que me vea como algo mas que una conocida, mas que otra cosa me gustaría que Díctamo me viese como una persona en la que confiar y a la que recurrir cuando tuviese alguna duda o algún problema.
No puedo evitar sonreír divertida al escuchar como me catalogaba al verme y, la verdad, las pintas que llevaba en aquel momento no eran precisamente las mejores para presentarse ante nadie. Al escuchar la explicación que me hace sobre porqué estaba en la biblioteca sonrío de medio lado, sentándome de nuevo en el banco y haciéndole un gesto amistoso para que se sentase a mi lado.
-Díctamo, estoy segura de que aprobarás sin ningún problema y a ver, no te voy a decir que cuarto es fácil, pero te conozco y se perfectamente que tu eres capaz de sacar este curso adelante sin estar todas las tardes metido en la biblioteca
Le guiño un ojo y le remuevo con cuidado el pelo de forma cariñosa, pensando después en que se podría sentir algo molesto por mi gesto; trago saliva y me muerdo el labio inferior, girando levemente la cabeza para disimular ese último gesto. Vuelvo a girarme hacia el al escuchar su pregunta afirmativa y sonrío orgullosa.
-Gracias, aunque estoy un poco asustada por si acaso no hago bien mi trabajo como delegada aunque representando la casa Smaragdium, estoy segura de que no tendré ningún problema
Tras mi pequeño discurso decido pasar de el tema de ser delegada ya que no me agradaba hablar de cargos y de cosas de esas y decido preguntarle que tal le ha ido por Hogwarts.
-Bueno y tu...¿como estás?¿Está tan bien Hogwarts como lo describe todo el mundo?
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Díctamo Betancourt el Sáb Sep 10, 2011 2:31 am

Dejó los libros en el suelo y junto al banco de piedra antes de tomar asiento en el lugar que Cassandra le reservaba. Fuera de sus pasos y las voces de ambos, el silencio que se desplazaba a lo largo del pasillo era absoluto. Era moverse a través de la apacible calma que tanto lo contentaba. Pero que el mutismo se viese interrumpido por los comentarios de su compañera era aún mejor. La soledad podía llegar a ser una compañía afable, pero no para mantenerla constantemente. E interactuar con alguien que siempre había sido la oposición completa a su conducta era una buena forma de escapar hacia una perspectiva nueva de ver cuanto le rodeaba. No podía pretender continuar para siempre con aquella poderosa coraza que lo separaba del resto del mundo. Sabía que no podía... pero también que no podía romper la fidelidad férrea que mantenía para con su propia naturaleza. Fue por eso que, con pesar, sostuvo la mano con que Cassandra comanzaba a remover su cabello, para separarla de él con suavidad esperando lograr ser comprendido. Era más de lo que aún podía llegar a soportar.

-Gracias -fue todo cuanto logró articular luego de separarse un poco. Le apenaba tener que ser tan distante con Cassandra, porque comprendía que su forma de demostrar aprecio era distinta a la que él estaba acostumbrado. Pero aún le restaba una considerable cantidad de tiempo para alcanzar un equilibrio más o menos normal en su patrón de comportamiento. Con la cabeza gacha escuchó las siguientes palabras, y decidiendo dejar atrás el reciente episodio volvió a observarla con una sonrisa-. No tendrás ningún problema, puedes estar segura de ello. Lo harás bien -afirmó, intentando relajarse un poco.

-Es un lugar grandioso -confesó al oír la pregunta que ella le hacía. Desde su regreso, no había comentado una sola vez algún punto de su experiencia-. Mucho más grande de lo que dicen... y más hermoso también. Creo, que te habría gustado. Habían muchos lugares para recorrer. Pero no hay lugar como el hogar. Prefiero Clevermont -determinó sin titubear. Había extrañado el college incluso antes de abandonarlo. Estaba seguro de lo que decía-. Además... era todo muy frío... no lo sé, extraño -no tuvo nada más que relatar. Como siempre, algunas palabras bastaban para abarcar todo lo que deseaba comunicar-. Espero que a ti no te hubiera pasado nada. Ya sabes... con todo lo que ocurrió aquí...
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Sáb Sep 10, 2011 2:50 am

Noto como un nudo en la garganta cuando noto la mano de Díctamo sobre la mía apartándola porque una vez mas la había cagado con mi forma de demostrarle aprecio. La verdad es que había conseguido entender a aquel muchacho a la perfección; aún recordaba cuando, en la sala común, me dijo que tendría que tener mucha paciencia para llegar a entenderlo y a ver, no podía decir que lo conocía al cien por cien ya que sabía que había una parte de el que todavía no había podido mostrarme porque no se sentía lo suficientemente bien como para hacerlo, no se sentía preparado para hacerlo y yo lo entendía o, al menos, eso era lo que yo pensaba. Por esa razón, al notar su gesto, sonrío de medio lado tras escuchar su "Gracias". Quería que entendiese que yo iba a tener paciencia con él y también quería que supiese que no me había molestado su gesto, por aquella razón al verlo con la cabeza gacha me han entrado ganas de posar mi mano en su barbilla para que la levantara pero para que la situación no se volviera mucho mas incómoda decido esperar su siguiente comentario y éste, me hace sonreír con amplitud.
-Al menos se que ya uno de los de mi casa me apoya
Le guiño un ojo con simpatía y al ver la cara que pone al empezar a hablar de Hogwarts, una amplia sonrisa se dibuja en mi rostro. Realmente, solo por escuchar sus comentarios sobre aquel castillo tan magnífico y misterioso, notaba como si, en algún lugar de los que visitó allí, se acordó de mi. Aunque no solo me hacía pensar en aquello, y si...¿el echaría de menos aquel castillo? A lo mejor hizo muchos amigos pero de todas formas, tampoco es que hubiésemos tenido mucho tiempo de hablarlo así que ya saldría el tema de la gente conocida. Justo en ese momento una media sonrisa se me pinta en los labios al escuchar que prefería el college.
-Si te digo la verdad, me alegra que prefieras el Clevermont College antes que Hogwarts
La verdad es que lo había echado de menos. Dios, ¿Díctamo se había preocupado por mi? Para nada me extrañaba sino que me había sorprendido mucho que me lo dijese.
-Díctamo, la verdad es que cuando andaba por los pasillos sola, si que pasaba mucho miedo y de echo, cuando Rocco tuvo el accidente en el que perdió uno o dos dedos y lo llevaron al hospital, yo estaba allí y el me lo intentó contar todo pero la profesora Galatea me obligó a dejarlo con el doctor y a volver al colegio...lo he pasado mal, no te lo voy a negar, pero realmente si me comparas con los que han estado secuestrados y con los que lo han pasado peor que yo, estoy perfectamente...de todas formas, muchas gracias por preguntar
Una media sonrisa se me dibuja en el rostro.
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Díctamo Betancourt el Sáb Sep 10, 2011 3:36 am

Lo maravilloso de tener una amiga -porque así la consideraba el joven Betancourt- como Cassandra, era que comprendía su extraño comportamiento permanente. Sin reparos, sin intentar cambiarlo. Y aunque lo agradecía profundamente, lamentaba no poder ser igual con ella, realizar al menos un burdo intento por aceptar la calidez y espontaneidad con que se enfrentaba al mundo. Desde siempre hubo de elogiar aquellas facultades de las que él carecía por completo. Y es que era evidente que a lo largo de la vida, sus experiencias habían sido muy dispares. Y hoy sin embargo convivían con aquellas diferencias sin mayores inconvenientes, ella más que él, tratando de acomodarse a la fuerza a la extravagancia del otro. Díctamo comprendía que en aquel lugar era él el único raro, el incapaz de establecer contacto con la realidad con la sutil confianza que el resto poseía. Pero podía imaginar que ante tan grandiosa muerta de excentricidad que involuntariamente sacaba a relucir cada día, era una probable que también Cassandra pudiera llegar a sentirse fuera de lugar cuando no le correspondía. Aquello le disgustaba.

Con una mirada transparente volvió a sonreírle a la muchacha, sin interponer palabras de momento, pues las consideraba innecesarias. Conocía el carácter inquieto y escurridizo que la caracterizaba. Pero podía sentirse seguro de que ello no sería impedimento para que pudiese desempeñar su cargo de la mejor manera. No era arbitrario que la hubiesen escogido a ella. Sólo hacía falta que el tiempo la ayudara a darse cuenta de ello, y que seguramente contaba con el apoyo de toda su casa.

Su rostro se tensó considerablemente cuando, tras su pregunta, la Smaragdium comenzó a relatar una escalofriante sucesión de hechos desagradables. Esos... del tipo que Díctamo solía evitar a diario. De pura preocupación su entrecejo se había arrugado en señal de atención insuperable. Sus padres habían hecho bien en trasladarlo, sin embargo le dejaba un sabor amargo el tener claro que había dejado atrás al resto de sus compañeros, a su propia suerte. ¿Y si algo le hubiese ocurrido a Cassandra? A pesar de su infinito afecto para con el college, era una de las pocas personas con las que podía contar-. Lo bueno es que acabó... antes de que pudiera empeorar -quedaba para él en duda que todo hubiese acabado definitivamente... pero prefería creer que así era, por no dar motivos a sus paranoias para permanecer en pie. Prefirió cambiar el tema, y entonces un recuerdo asaltó a su mente-. En Hogwarts hacía falta tu alegría. Eran todos algo malhumorados y tétricos -dijo, recordando a aquel Slytherin amedrentador amigo de Luparia. Pocas cosas personas pudieron inspirarle algo de confianza del otro lado del océano-. Pero, ¿sabes? Había una chica que me recordaba a ti. Era divertida -esperaba que Cassandra no tomara aquello como una ofensa. Estaba casi seguro de que no sería así. Pero, siempre era mejor tomar precauciones.
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Cassandra L. Gilbert el Sáb Sep 10, 2011 2:41 pm

En aquellos momentos presentía que no hacía falta decirle nada ya que el silencio y nuestras miradas hablaban por si solos. Con Díctamo era algo diferente que con el resto de amigos que tenía ya que a el le podía contar cualquier cosa porque me escuchaba y entendía, aunque me apenaba que el no me contara como se sentía y, lo que mas me apenaba de todo el tema, era saber que tal vez no podría llegarlo a entender nunca. Vale, tal vez estaba adelantando acontecimientos antes de tiempo y tal vez, con cada día nuevo que saliese, Díctamo cogiese algo mas de confianza de la que tenía el día anterior. Desde que lo conocí me entraron unas ganas increíbles de conocerlo plenamente y ni si quiera el se lo creía del todo porque el opina que no llama la atención ni nada pero solamente con las rarezas y el comportamiento extraño que tenía hacia los demás, llamaba mas la atención de lo que realmente quería; era diferente, como nadie. Todos tenemos algo que nos distingue de los demás pero a él se le notaba a distancia que no era un chico corriente y solamente por eso teníamos una buena amistad, un tanto extraña, pero sólida o al menos desde mi punto de vista.
Cuando empecé a relatar mis sentimientos en aquellos momentos de tensión con la historia del director Theodore, pude notar como la mandíbula de Díctamo se tensaba, como si se estuviese aterrando tan solo con oír lo que le estaba diciendo. Vale, tal vez lo había exagerado un poco pero sinceramente, no me sentía muy bien vagando por el Clevermont College de clase en clase después de lo sucedido en el hospital y de lo que me confesó Rocco, asustado, un alumno que me saca unos años y asustado e incluso algo paranoico tras el accidente sucedido pero yo, le creía pese a la cara de loco que ponía, había algo en su mirada que me inspiraba confianza y temor. Me sentía mal por haberlo asustado y en realidad, prefería que se hubiese marchado a Hogwarts durante las cosas que pasaron con el antiguo director, prefería que no lo pasara mal, más que nada porque era amigo mío y no me hubiese gustado verlo de aquella manera, asustado.
Tras su comentario respecto a lo que le estaba contando asiento con decisión y sonrío de medio lado, intentando cambiar de tema ya que ese resultaba algo incómodo tanto para mi como para el. Lo siguiente que me dice me hace sonreír con mucha amplitud, me alegraba que en cualquier momento pudiera haber pensado en mi, saber que mi amigo me había echado de menos hacía que no pudiese parar de sonreír ya que yo también lo había echado mucho de menos.
-No te preocupes que mañana o, cuando decidas dedicarme un poco mas de tiempo a mi y no a los estudios, puedo enseñarte cualquier sitio en el que pasar un buen rato como en las cocinas y así nos entretenemos un poco
Río y me sorprendo al escuchar aquello que me estaba diciendo sobre una muchacha que le recordaba a mi. Me encojo de hombros sin dejar de sonreír y luego decido intentar averiguar mas sobre aquella chica.
-¿Y como se llamaba? Me hubiese agradado conocerla, la verdad...si dices que se parecía a mi, seguro que nos podríamos llevar muy bien
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Re: Pasillo del cuarto piso

Mensaje por Díctamo Betancourt el Sáb Sep 10, 2011 11:38 pm

Esta vez, sonrió divertido. Aquel comentario podía tomarse fácilmente como un reproche a las prioridades que el pequeño Betancourt acataba. Pero aunque él sabía que Cassandra no había enunciado tal aclaración con resentimiento, algo de cierto había en el matiz severo de sus palabras. Díctamo estaba siendo demasiado desatento con sus amistades en el último tiempo. Ya lo había asaltado la duda aquella noche en la fiesta organizada por su amigo Andrew. Hoy lo comprobaba al descubrirse prefiriendo el estudio antes de buscar a sus conocidos para enterarse de la suerte que pudieron haber corrido tras su partida. No era que alguna vez su comportamiento en tales circunstancias hubiese sido distinto. Sin embargo, hoy no le dejaba de incomodar aquella indiferencia distraída con la que ya se había acostumbrado a desfilar por la vida.

Torció los labios en un gesto que se asemejaba a una sonrisa, pero mucho más a una mueca de disculpas-. Mañana estará bien. O cuando prefieras, en todo caso. No creo que sea bueno anteponer un montón de libros a un tiempo de distracción con una amiga -observó sus libros, como si éstos pudieran llegarse a sentir aludidos por su veredicto amable. Entonces volvió la mirada hacia la muchacha-. Además, hoy ya he estudiado lo de toda una semana, y tal vez más. Necesito darme un descanso. Será tu turno de decidir a dónde ir -aclaró hacia el final de su acotación. Sabía que a ella se le ocurriría algún sitio interesante al que acudir, y que se divertirían. El entusiasmo y la energía de Cassandra era capaz de hacer de la cosa más simple una experiencia digna del recuerdo.

-Su nombre era... -entornó la mirada en tanto hacía memoria. No deseaba equivocarse- Angelien. La conocí en Zonko, una tienda que tienen en el pueblo de Hogsmeade. Eso también te habría gustado mucho... había todo tipo de objetos divertidos -sonrió con la alegría del niño que era. El recuerdo de aquel lugar transportaba su espíritu a un cálido sentimiento de bienestar. Había sido ahí que, tras semanas se angustia por la partida, volvió a sentirse contento. Compartir aquella experiencia, lo hacía sentirse curiosamente cómodo. Atendió a la observación de la chica-. Estoy seguro, se habrían llevado de maravilla. Le gustaba reírse mucho, y tampoco le molestaba que yo fuera raro -rió, recordando la sinceridad con que aquella niña había reparado en su peculiaridad.
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